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Full text of "Diccionario bio-bibliográfico de la Compañía de Jesús en México"

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UCRAny OF PRlfíCETON 



APR I 7 1995 



THEOLOGíCAL SEiVUNARY 



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V. 10 



Digitized by the Internet Archive 
in 2014 



https://archive.org/details/diccionariobiobi10zamb 



Diccionario Bio-Bibliográfico 
de la Compañía de Jesús 
en México 

Por el 

P. Francisco Zambrano, S. J. 

Tomo X 
Siglo XVII (1600-1699) 



EDITORIAL JUS, S. A. MEXICO, 1970 



Diccionario Bio-Bibliográfico 
de la Compañía de Jesús 
en México 



Por el 

P. Francisco ¿ambrano, S. J. 



Tomo X 
Siglo XVII (1600-1699) 



MAR 18 f995 I 



EDITORIAL JUS, S. A. MEXICO, 1970 



DICCIONARIO BIO-BIBLIOGRAFICO DE LA COMPAÑIA DE JESUS 

EN MEXICO 



TOMO X 



Derechos Reservados (5) 
por el autor, con domicilio en 
Instituto de Literatura, Puente 
Grande, Jal. México. 



PRIMERA EDICION, DEL AUTOR 
Febrero de 1970. — 1,000 ejemplares. 



Conceditur licentia Patri Francisco Zambrano, S. ]., edendi opus cui titulus Diccionario 
Bio-Bibliográfico de la Compañía de Jesús en México. Tomo X, Mexicopoli die 
29 Julii 1969. Enricus Gutiérrez Martín del Campo, S. J. Praepositus Provinciae 
Mexicanae. 

Nihil Ohstat: Wifredo Guinea, S. J., Cens. Eccles. — Imprimí potest: Enricus Gu- 
tiérrez Martín del Campo, S. J., Praep. Prov. Méx. Imprimatur: f Miguel Darío 
Miranda, Arz. Primado, — México, D. F, 



LISTA DE LOS SUJETOS DE LA PROVINCL\ DE MEXICO, DE LA 
COMPAÑIA DE JESUS EX EL SIGLO X\TL QUE 
ExXTRAX EX ESTE TOMO X 



Moctezuma, Luis de, P. 
Mójica, Marcos, H. C. 
Molarja, Ignacio de, P. 
Molina, Alonso de, P. 
5 Molina, Bartolomé de, H. C. t 
1650. 

Molina, Diego de, P. (Xo. 1) f 
1694. 

Molina. Diego de, P. (Xo. 2) f 
1682. 

Molina, Francisco. H. C. 
Molina, Luis de, P. t 1641. 
10 Molina, Miguel de, ¿Ingresó? 
Molina, Pedro, H. Esc. 
Molina, Roque de, P. 
Monge, Alonso. 

Monroy, Diego de, P. f 1679. 
15 Monroy, Juan de, P. f 1684. 
Monroy, Sebastián de, P. f 
1676. 

Montalván, Diego de, H. C. f 
1612. 

(Mexicano, mártir en Chile). 
Montalvo, Diego de, H. Esc. f 
1642. 

Montalvo, H. Xov. 
20 Montaño, Diego, H. Esc. f 
1622. 



Monte, Ignacio del, P. f 1680. 
(Véase en Sonnemberg, Ju- 
lio). 

Montforte, Francisco de, P. 
Montefrío, Egidio de, P. f 
1674. 

íEs el P. Gilíes Froidmont). 
Montemayor, Francisco, H. C. 
25 Montemayor, Hernando de, 

H. C. t 1595. 
Montemayor, Juan de, P. f 

1655. 

Montenegro, Jacinto, P, 

(Pasó por México a las Ma- 
rianas) . 

Montero, Antonio, H. C. f 
1637. 

Montero, Antonio, P. 
30 Montero, Francisco, P. 

Monterrosa Saavedra, Francis- 
co, P. 

Monterrubio, José de, ¿Ingresó? 
Montes, Gregorio, H. C. f 

1611. 
Montes, Pedro, P. 
35 Montesdeoca, Jerónimo. ¿In- 
gresó? 

Montesdeoca, Juan, H. C. 



5 



6 



LISTA 



Monte verde. Antonio, P. f 1669. 

(Es Montverd, estuvo en la 

Prov.). 
Montiel, Diego de, P, 

¿Estuvo en México? 
MontieJ, Juan, P. (No. 1) f 

1681. 

40 Montiel, Juan, P. (No. 2) f 
1655. 

Montoya, Tomás de, P. f 1627. 
Monzalve, Diego de, P. f 1624. 
Mora, Nicolás de, P. f 1673. 
Moral, Juan, P. 
45 Morales, Pedro de, P. f 1614. 
Morales, Roque de, P. 
Morales, Salvador de, P. f 
1660. 

Moranta, Jerónimo de, P. f 
1616. 

Moratilla, Baltasar de, H. C. f 
1625. 

50 Morejón, Pedro, P. 

Moreno, Baltasar, P. 

Moreno, Diego, H. C. (No. 1). 

Moreno, Diego, H. C. (No. 2). 

Moreno, Francisco, P. f 1653. 
55 Moreto, Maximiliano, P. 

Morga, Antonio, H. C. 

Morgutio, Francisco de, P. 

Morillo, Diego, H. C. f 1658. 

Moro, Gaspar, P. f 1607. 
60 Movimiento general de la Prov. 

Moya, Nicolás de, ¿Ingresó? 

MüUer, Leopoldo, P. 

Muñoz, Alonso, P. f 1656. 

Muñoz de Alaraz, Bartolomé. 
¿Ingresó? 
65 Muñoz, Guerrero, Francisco. 
¿Ingresó? 

Muñoz, Juan, H. C. 

Muñoz Durán, Juan. ¿Ingresó? 



Muñoz, Ochelli, Juan, H. Esc. 
Muñoz, Martín, H. C. f 1678. 
70 Nájera, Gaspar de, P. f 1659. 

(Nájara: Burrus) (Náxera: 

Decorme) . 
Navarrete, Juan de, P. 
Navarro, Clemente, H. Esc. 

t 1624. 

Navarro, Gonzalo, P. f 1695. 
Navarro, Pedro, P. f 1648. 
75 Navarro de Anduesa, Pedro, H. 
Navas, Miguel de, H. C. f 
1685. 

Náxara, Matías de, H. 
Nieto, Antonio, H. C. 
Nieto, Gaspar, H. C. 
80 Nieto, Pedro, H. C. f 1637. 
Niño de Ledesma, Antonio, P. 
(Véase en Ledesma: t. VIII, 
Z.). 

Noriega, Diego, P. 

Núñez de Miranda, Antonio, 
P. t 1695. 

Núñez, Francisco, H. C. 
85 Núñez de Varahona, Sancho, P. 
(Véase en Varahona) . 

Núñez, Gregorio, P. 

Núñez, Juan, H. C. f 1684. 

Núñez, Miguel H. 

Núñez, Pantaleón, H. C. 
90 Oaz, P. t 1666. 

(No es de la Prov.) . 

Obela, Mateo de, P. 

Ochen, Guillermo, P. 

Ochoa, Juan, P. f 1697. 

Ochoa, Mateo de, P. f 1669. 
95 Odón, Guillermo, P. f 1629. 

Ojeda, Manuel de, P. 

Olavarría, Juan de, P. f 1679. 

Olea, Marcos de, H. C. 



LISTA 



7 



Olignano, Francisco de, P. f 
1647. 

100 Oliver, Pedro Jacinto, P. 

Omaña, Miguel de, H. Nov. f 
1681. 

Oñate, Melchor de, P. f 1623. 
Ordóñez, Gabriel, H. Esc. 
Ordóñez, José, P. 
105 Oreña, Antonio, P. 

Orgaz, Pedro de, P. f 1648. 
Orizábal, Pedro de, H. C. f 
1636. 

(Otros, Oyarzábal). 
Ormachea, Clemente, P. 
Orozco, Diego de, P. f 1616. 
110 Ortega, Jerónimo, P. 
(Pasó por México). 
Ortega, Juan, H. C. 
Ortega, Pedro, P. 
Ortega, Pedro, H. Esc. 
Ortigas, Manuel de, P. 
¿Estuvo en México? 
115 Ortiz, Antonio, H. Nov. C. 
Ortiz, Diego, P. 
Ortiz, Francisco, H. C. 



Ortiz de la Foronda, Diego 
Juan, P. t 1690. 

Ortiz de los Heros, Juan, P. 
120 Ortiz Zapata, Juan, P. f 1689. 

Ortiz, Lorenzo, P. f 1679. 

Ortiz, Millán de, P. 
(Cf.: Z., t. II, p. 182). 

Ossa, Pedro de, P. 

Ossorio, Diego de, P. 
125 Ossorio, José, P. f 1691. 

Otáñez, Francisco, H. C. 

Otazo, Francisco, P. f 1622. 

Otero, Otón, P. 

Ovalle, Pedro, P. 

(Véase Hernández Ovalle). 
130 Oyanguren, Juan, P. 

Oyarzábal, Pedro, H. C. f 1636. 
(Véase en Orizábal). 

Pablo, H. N. Coadj. 

Pabón, Tomás, H. C. 

Padres Lenguas. 

Páez, Esteban, P. f 1613. 
135 Páez, Juan, P. 

Páez, Melchor, P. f 1676. 



PRINCIPALES ABREVIATURAS DE LAS FUENTES HISTORICAS 
QUE SE EMPLEAN EN ESTE DECIMO TOMO 



A.: Alegre, Historia de la C. de J. en N. E. (Edic. Méx., 1841-1842). 

A.B.Z. : Alegre-Burrus-Zubillaga. En Hist. de la Prov. (1956-60, 4 tomos. 
Roma) . 

A.G.I.: Archivo General de Indias. Sevilla. 

A.G.N. : Archivo General de la Nación. México. 

A.H.S.J. : Archivo Histórico Soc. Jesu. Roma. 

A.H.H. : Archivo Histórico de Hacienda. México. 

A.P.M.: Archivo Prov. Méx. (Isl. Coll.). 

A.P.M.M. : Arch. Prov. Méx. Merid. 

A. P.M.S. : Arch. Prov. Méx. Septentr. 
A.R.S.J. : Arch. Romanum Soc. Jes. 

A.S.I.A.C.: Arch. Soc. Jesu in America Centrali. 

B. A.G.N. : Boletín del Arch. Gen. Nac. México. 
C.P.M.: Catalogi Prov. Méx. 

D.U.H.G. : Dice. Univ. de Hist. y Geograf. México, 1856 y ss. 

F.G. : Fondo Gesuitico (En la Curia Romana Soc. Jesu). 

J.M.D. : José Mariano Dávila. 

I.A.P.M. : Invent. Arch. Prov. Méx. Año 1767. 

Litt. Ann.: Cartas Anuas. 

M.B. : Manuel Berganzo en Dice, Geograf. Estadíst. de la Rep. Méx. 
1875 y ss. 

Méx.: Manuscritos de la Secc. Méx. de ARSI. 

M.M.: Monumenta Mexicana. Impresos sobre México en ARSI. 

M.H.S.J. : Monumenta Hist. Soc. lesu. Roma. 

M.R.P. : Muy reverendo padre. 

P.C.: Pax Christi. 

S.H.S.I.: Synopsis Historiae Soc. Jesu. 

S.f. : Sin fecha. 



9 



10 



ABREVIATURAS 



S.l. : Sin lugar de imprenta, 

t. : tomo. 

V. : volumen. 

V.R.: Vuestra reverencia. 



PROLOGO 



La historia de la Compañía de Jesús en México, es sencillamente admirable, 
y bien dicen que la ciencia de la historia, lo coloca a uno en la cúspide de un 
elevado monte, desde donde se perciben mejor los panoramas lejanos; y en 
lo que se refiere a los sucesos pasados, referentes a nuestra querida provincia 
mexicana de la Compañía de Jesús, tomándolo brevemente por centurias: 

El año de 1569, ya había tenido su primer mártir en la Florida, el P. Pedro 
Martínez; y, sabida la noticia por S, Francisco de Borja (entonces tercer Ge- 
neral de la Compañía), escribía: "Deseamos que los que fueren a la India, no 
sólo sean animosos para morir, sino avisados para conservar la vida para mejor 
emplearla en el servicio de Dios nuestro Señor". Y precisamente el año de 1569 
se nos dan los nombres de los que componían la nueva expedición a la Florida, 
que (como todos saben), pertenecía a la Nueva España. Eran éstos, el P. Juan 
Bautista de Segura, el P. Antonio Cedeño y el P. Gonzalo de Alamo, y los 
hermanos Pedro de Linares, Domingo Agustín Váez y Juan de la Carrera, 
acompañados de ocho mancebos para avTjdarles en la enseñanza de la doctrina. 

En 1669: ya había en México más de 340 jesuítas, ocupados en más de 20 
colegios; y 60 misioneros en las misiones del noroeste. 

En 1769, había ya descargado su férreo brazo el rey Carlos III; y de los 
678 sujetos de que se componía la provincia, la inmensa mayoría murió en el 
destierro de Italia. 

En 1869, la situación en la provincia no podía ser más precaria: los poquí- 
simos sujetos que había, unos estaban desterrados en Texas, y otros vivían 
ocultos en la república, sin ninguna vida de comunidad, y disfrazados de 
seglares. 

En 1969, se volvieron a unir las dos provincias, Norte y Sur, y el número 
de sus individuos pasa de 800, y viviendo con una organización nueva en lo 
exterior de sus trabajos, aunque con e.1 mismo espíritu ignaciano de la mayor 
gloria de Dios. 

Pasemos ahora a trasladar las diversas opiniones, que han llegado a mi co- 



11 



12 



PROLOGO 



nocimientOj sobre el Diccionario bio-hihlio gráfico de la Compañía de Jesús 
en México, por orden cronológico. 

Con fecha Los Angeles, California, 21 de Julio de 1968, dice así el ilustrado 
doctor don Alberto Francisco Pradeau: "Contesto su carta del día 10, anun- 
ciándome que el tomo octavo se ha impreso y que se me ha enviado — pero 
quizás por pasar por dos aduanas — no recibo aún; pero ya llegará y Je prome- 
to hacerle saber mi opinión. 

"He aquí algo que quizás le interese: el catálogo N" 12 de José Porrúa 
Turanzas, 1962. Colección Chimaleistac, tomo N" 13, reproduce el Memorial 
de fray Alonso de Benavides; El Mercurio Volante de Sigüenza y Góngora; 
Relaciones de lo que ha visto y sabido por Zarate y Salmerón de 1538 a 1626, 
y Apuntamientos a las Memorias de Zarate y Salmerón por el P. Juan Aman- 
do Niel, S. J. y en paréntesis (Juan de Almonacir, S. J.), añadiendo que se 
ocupa lárgamente de las misiones de Sonora, Sinaloa y California. El original 
parece haber sido publicado en Madrid en 1778. 

"Como se trata de Almonacir, tal vez de un seudónimo, me apresuro a 
comunicárselo y suplicarle me dé su opinión. Por de pronto así lo he anotado 
en su tomo III, p. 277, y en el segundo tomo, p. 336. 

"Por tratarse de seudónimos, no creo haberle indicado que atribuyo 'El 
anciano de la soledad', como seudónimo del P. Ignacio Arceo (documento 
en AH de HDA, Temporalidades, legajo 318, expediente 17"). 

Alberto Francisco Pradeau 

De una carta de D. Ramiro Sánchez García, fechada en La Habana, 5 de 
Agosto de 1968, al P. Z. : "Grande alegría con el anuncio del envío de los 
tomos VII y VIH, que tanto el Dr. Pérez Cabrera como yo, le agradecemos, 
y que esperamos con ansiedad. Inmediatamente que lo recibamos le acusa- 
remos recibo. 

"Recientemente el R.P. General (Pedro Arrupe) ha comunicado la crea- 
ción de la provincia de las Antillas, por lo tanto ya dejamos de ser Vice- 
provincia, y ya nos igualamos con su incomparable país. Ha causado muy 
buen efecto en toda la nación, y el nuevo provincial es el P. Benito Blanco 
Martínez, cubano (n. 1928) y ocupaba el cargo del noviciado de los Teques 
en Venezuela. En estos días dos fallecimientos de dos abnegados sacerdotes, 
los PP. Angel Olano, en Colombia, y Vicente García, en Cuba, ambos exce- 
lentes sacerdotes, que laboraron grandemente en nuestra patria. 

"He tenido el placer de contemplar las fotos que se hicieron de los dele- 
gados con el P. General en Río Janeiro; las fotos están muy interesantes y 
retratan cómo es el P. Arrupe, sencillo, franco y jovial: es una persona en- 
cantadora; de él conservo muy buenos recuerdos de su estancia en La Ha- 



PROLOGO 



13 



baña en 1952. Creo que su generalato va a pasar a la historia con hechos muy 
extraordinarios. 

"En el prólogo del t. VI, p. 26, menciona Ud. al P. Juan J. Gavigan, se- 
cretario de la Revista Augustinianunij que fuera durante muchos años^ de- 
cano de la Universidad de Villanueva de La Habana en la facultad de 
'Bachelor of Arts'. Es un políglota y vale mucho. Muy buen amigo de P. 
Cabrera. 

"Mucho le agradezco si tiene datos de los jesuitas cubanos: Ignacio Gam- 
boa, Miguel Hernández, Juan de Oro, Antonio Pereda y Baltasar Ramírez, 
que aparecen en los documentos de la Biblioteca Nacional de México: le 
suplico me los envíe. Dios le de muchos años de vida y pueda terminar su 
monumental obra. 

"De Roma no he tenido noticia ninguna, parece que los padres están car- 
gados de trabajo. 

"Me extraña el silencio del amigo Miguel A. Rivas Agüero, pues me prome- 
tió enviarlo enseguida. 

"El amigo Dr. Pérez Cabrera ha comenzado en esta semana un cursillo 
de dos semanas en el Seminario, sobre 'Historia de la Iglesia en Cuba'. El 
sumario es interesantísimo, y creo que hará mucho bien entre los jóvenes, y 
quizás despierte en algunos, deseos de dedicarse a historiar nuestro pasado". 

Ramiro Sánchez García 

— "Los Angeles, Calif., 26 de Agosto de 1968. El Dr. Alberto Francisco 
Pradeau al P. Z. : Me ha sorprendido Ud. con el tomo VIII de su 
serie, henchido de documentación valiosísima para los estudiosos. Congratu- 
laciones muy sinceras y el agradecimiento. En la p. 19, al tratar del P. Juan 
Ratkay encontré: 'Relación de su misión en Sonora' y bajo el P. José Pascual 
'Carta sobre su entrada en Sonora'; como ni uno ni otro estuvieron en Sonora, 
le ruego que, de no serle dificultoso me indique dónde se encuentran. 

"El caso de Palafox me pareció muy bien delineado y claramente explicado. 

"Noto que no se le han escapado los Diarios de Robles y Guijo; los Bole- 
tines del AGN ; Divulgación Histórica, publicación de mi gran amigo Alberto 
María Carreño; las contribuciones de los Sres. Abogados González Cossío 
y José Miguel Quintana ; hasta Alonso Villaseca entra como benefactor. ¡ Qué 
paciencia y diligencia, que añadida a la solidez de su preparación, y cariño 
por la gran Ordenanza que pertenece, ha hecho Ud. una obra monumental". 

A. F. Pradeau. 



14 



PROLOGO 



— "México, 26 de Agosto de 1968 (De una carta del Sr. Gabriel Agraz 
García de Alba desde México) : Hoy recogí del correo el tomo VIII 

de su monumental obra que por su orden me remitió la Editorial Jus, S. A. 

"Mi felicitación más sincera por la aparición de este nuevo tomo de su 
Obra, va unida a mi más profundo reconocimiento, muestra inequívoca de 
que me tiene presente, por ello aumenta más mi reconocimiento hacia Ud. 

"Hago votos sinceros por su bienestar personal y porque Dios le conceda 
terminar muy pronto toda su obra y confío en que Ud. se digne hacer otro 
tanto, por mi obra, ante Dios Nuestro Señor". 

Gabriel Agraz García de Alba. • 

— Otra anterior del mismo al mismo: "Por causas ajenas a mi voluntad 
me había privado de corresponder a sus amables letras del 26 de 

Abril ppdo., por las que me amplía la información sobre el P. Agustín Arreóla 
y Fonseca, muchas gracias por ello. Respecto a la pregunta que me hace en 
el sentido de que cuando salga mi libro sobre escritores jaliscienses, debo 
informarle que aún no puedo terminar de recopilar el material de cerca de 
mil escritores, pues casi de la mayoría no existen ni datos de ellos, mucho 
menos biografías, es la razón por la cual va muy despacio, y como estoy rea- 
lizando una investigación exhaustiva sobre cada uno de ellos, a pesar de que 
estoy totalmente consagrado a su elaboración con gran cariño y entusiasmo, 
no obstante los innumerables obstáculos con que he tropezado. 

"Me dice también que me recuerda, cuando salga, de enviarle un ejemplar; 
desde luego que como se lo prometí estoy obligado con usted, por su genero- 
sidad al obsequiarme, los tomos que se han publicado sobre su monumental 
obra sobre los escritores jesuítas; así es que cuente con un ejemplar, usted 
será el primero a quien se lo envíe, si Dios me da licencia. 

"Por otra parte espero contar con sus oraciones ante Dios, para que me 
ilumine y me dé fortaleza para concluirla lo mejor posible, para honra de 
El y gloria de mi patria. . ." 

Gabriel Agraz García de Alba. 

— "México, Septiembre 3 de 1968. En días pasados recibí el tomo VIII 
de su monumental Diccionario^ que me fue enviado por la Editorial 

por amable encargo de usted. Me es gratísimo renovar los elogios que en 
ocasiones anteriores me ha arrancado la admiración que siento por la obra 
que tan tesonudamente va realizando para bien de todos los que nos inte- 
resamos por nuestro pasado. A esto debo añadir que el Diccionario me ha 
resultado útilísimo auxilio en mis in\'estigaciones, y por ello y por su gentileza 



PROLOGO 



15 



en obsequiarme tan valiosa obra, de nuevo doy a usted las más expresivas 
gracias. 

"Teniendo su constancia y dedicación como ejemplo, se despide de usted 
su amigo que tanto lo admira". 

E. O'GORMAN. 

— De Montezuma Seminary, New México, me escribe así el muy esti- 
mado P. Luis Medina Ascensio, S. J. con fecha 11 de Septiem- 
bre, 1968: 

"Le agradezco sinceramente el envío de su 8" tomo de su Dice. Bio-Bibl. 
Realmente usted nos da ejemplo a nosotros por su constancia y fecunda la- 
boriosidad. Sigue pues su curso esa obra que, desde que la inició usted la 
llamé 'monumental', por su contenido y por su amplitud. Lo que le pido a 
N. Señor es, que usted vea terminada su gran obra. 

"Pida por su Affmo. en Xto." 

Luis Medina A. S. J. 

— "Montezuma Seminary, Septiembre 12 de 1968. Muy estimado P.: 
Hace tres días recibí el octavo tomo de su magna obra. He tenido 

tiempo para hojearlo y leer algunos trozos que más me interesaban. Mil 
gracias por el libro y por los buenos ratos que me ha dado. El estante de la 
biblioteca, en donde lo hemos puesto empieza a tomar un cariz de monu- 
mental, en el sentido de Horacio: 'Exegi monumentum aere perennius'. 

"Sin duda que la obra tomará el apelativo de básica para el estudio e 
historia de la Compañía de Jesús en México. 

"Agradecido me encomiendo a sus oraciones. Afectísimo en Jesucristo". 

José Gutiérrez Casillas, S. J. Rector. 

— "Roma, 26 de Septiembre de 1968. El Prepósito General de la Com- 
pañía de Jesús (Pedro Arrupe) le agradece de todo corazón el envío 

de los tres ejemplares del volumen VHI de su Dice. Bio- Bibliográfico. 

"Con un saludo afectuoso y encomendándome en sus SS. y OO., queda 
de Ud. su SS." 

Otto Martínez, S. J. Secretario Regional. 

— ■ "Roma, 26 de Septiembre de 1968. Amado en Cristo, Padre: El P. 

(Daniel) Olmedo ya me había comunicado la buena noticia de la 
publicación del tomo VHI de la obra de V.R., y ahora mismo tengo el 
grande gusto de recibirlo. Se lo agradezco y le felicito. Apenas me llegue el 



16 



PROLOGO 



IX, escribiré la recensión de los tomos VII-IX para la revista The Hispanic 
American Historical Review. 

"V.R. ya se habrá dado cuenta de que la ficha del P. Francisco Lignano 
(p. 582), no se le desapareció, pues está sin duda bajo 'Olignano' (Oliñano 
en español) ; V.R. ya lo ha mencionado varias veces, y, sin duda, traerá 
un buen artículo sobre el mismo. (En efecto, apreciable P. Burrus, así fue). 

"Algunos de sus artículos son verdaderas monografías, me refiero en par- 
ticular a 'Jesuítas'; a 'Jiménez, Diego'; 'Jiménez, Francisco', 'Larios', 'Lau- 
rencio'. 

"Mucho me pesa que mi obra cartográfica haya tardado tanto en llegarle. 
Estuve en Madrid hacia fines de Julio; advertí que en la lista de los ejem- 
plares enviados, faltaba el de V.R. Pedí al Sr. Porrúa que se lo despachara 
cuanto antes. Espero que no tarde en llegarle. 

"Commendo me, servus in Xto." 

Ernest J. Burrus, S. J. 

— Tampico, Tam., Septiembre 27 de 1968. "Su VIII tomo, recibido opor- 
tunamente, y que muy de corazón le agradezco, confirma lo que en an- 
teriores ocasiones le he manifestado: gran admiración por su obra, fruto de 
una vida aprovechada hasta en los minutos intermedios de ocupaciones ur- 
gentes que con tanta frecuencia dejamos pasar estériles, quienes carecemos 
de esa ejemplar laboriosidad que le admiramos los que hemos tenido la for- 
tuna de convivir con Ud. 

"Y fruto también de su filial cariño a la Compañía de Jesús, que en su 
Diccionario Biobihliográfico^ verdadera enciclopedia de nuestra provincia, se 
proyecta como eficaz e incansable colaboradora de la cultura humana y cris- 
tiana de nuestro México. Que Dios le conserve la salud para que dé término 
a esa obra que ansiosamente esperamos ver concluida". 

J. Jesús Martínez Aguirre, S. J. 

— (Del P. Carlos G. Cutre, S. J.) : "León, España, 9 de Octubre de 
1968... Hace tiempo recibí su carta del P de Agosto, en Comillas. 

Saludé al buen P. Camilo Abad, que agradeció sus recuerdos. Está ya muy 
viejecito, pero todavía sigue escribiendo. He recibido también el tomo VIII 
de su obra. ¡ Lástima que no me pueda Ud. enviar también tiempo para leer- 
lo! Todavía está el tomo VII esperándome pero confío en que poco a poco 
lo podré saborear, y luego el VIH", etc. 

— (Del R. P. Manuel Acévez, S. J., Asistente de la América Latina Su- 
perior). Roma, Oct. 13, 1968: "Querido e inolvidable P. Maestro: 



PROLOGO 



17 



Hace unos días me llegó el tomo VIII de la monumental obra que está Ud. 
editando ... Ni qué decirle el gusto que tengo cada vez que voy recibiendo 
uno de estos tomos, pues no solamente renuevan en mí tantos recuerdos desde 
el tiempo del noviciado en el que el P. Maestro comenzó esta obra monumen- 
tal, sino que me traen también tantas y tantas noticias de nuestros antiguos 
Padres. 

"Indudablemente que estoy de acuerdo con todos los juicios que Ud. pu- 
blica al principio de este tomo, en que alaban tanto la asiduidad de Ud., como 
la riqueza de los datos que nos va proporcionando y el arsenal inagotable que 
acumula para ios futuros historiadores. Con cada tomo naturalmente se re- 
nueva también mi oración al Señor pidiéndole que le conceda todos los años 
de vida que sean necesarios para que saque los 30 ó 40 tomos que tiene prepa- 
rados. Así se cumplirá nuestro deseo de que Ud. entierre en vida a todos sus 
novicios. 

"Con muchos saludos para todos los PP. y HH. de Puente Grande y Gua- 
dalajara a los que sin duda verá con frecuencia, me encomiendo siempre a 
sus oraciones y pido constantemente por sus intenciones. Novicio agradecido". 

Manuel Acévez, S. J. 

— "La Habana, 27 de Octubre de 1968. (Del fino caballero D. Ramiro 
Sánchez García al P. Z.) : "Recibí su carta del 27 de Septiembre, que 
mucho agradezco. No me explico que no aparezca nada sobre los jesuítas 
Baltasar Ramírez y Antonio Pereda, pues los datos aparecen en el documento 
que nos enviaron de la Biblioteca Nacional de México, D. F. En cambio sí le 
aparecieron los datos de los PP. Oro, Gamboa, y del H. Menéndez, vamos 
a ver si me envían de Roma algo sobre ellos, y, como es natural, se lo co- 
municaré oportunamente. 

"Rivas Agüero me escribió desde Miami diciéndome que no le había escrito, 
porque los datos sobre los benefactores se le quedaron en Camagüey; no obs- 
tante le dije que le enviara lo que tuviera. El pobre solicitó unos datos sobre 
el colegio de Camagüey del Archivo Nacional, y en vez de enviárselos en fotos- 
táticas, lo hicieron en microfilm (le cobraron $ 17.80) y ahora tiene que pagar 
$ 37.80, y él no tiene ninguna entrada, pues vive con su hija casada y está 
escaso de dinero. Me extraña que no haya recibido los documentos del Dr. 
Luis A. Arce, éste se los remitió oficialmente para mayor seguridad. Dios 
quiera que aparezcan pronto. 

"El Dr. Pérez Cabrera va a personarse en la Oficina Central del Ministerio 
de Correos para solicitar las entregas de los tomos 7 y 8. Veremos qué le con- 
testan. 

"Por aquí se espera la visita del nuevo provincial P. Benito Blanco; apro- 
vecharemos para solicitarle nos acaben de copiar las 292 hojas en máquina 



18 



PROLOGO 



sobre la Compañía de Jesús en Cuba, escritas por el P. Pedro Martínez, S. I., 
que supongo contengan documentos para nosotros desconocidos. . . En estos 
últimos meses han aparecido en diversas revistas de los E.U.A., España y Mé- 
xico, interesantes trabajos del Dr. Pérez Cabrera; además de su colaboración 
en la Enciclopedia Católica de los EE.UU., y el Dictionaire d'Histoire et 
de Géographie Ecclesiastique de Lovaina. Ninguno de estos trabajos contiene 
nada que pueda interesarle para su obra. 

"Tanto S.E., como los buenos amigos Pérez Cabrera y Nieto me encargan 
le envíe sus saludos". 

Ramiro Sánchez García. 

— De Buenos Aires, Argentina, Universidad de El Salvador con fecha 
23 de Octubre, me escribe el conocido historiador, P. Guillermo 

FuRLONG, S. J. : "Hace una hora recibí su tomo octavo, y una vez más (des- 
pués de revisado en todas sus páginas y leer no pocas), he admirado su enorme 
erudición, y la inmensa labor que supone este y los demás volúmenes, se dice 
de mí que cuento con un grupo de ayudantes, cuando en verdad nadie me 
ayuda, y no pocos me desayudan, y sospecho que es el caso de V.R. 

"Cita Ud. a un tal 'Furlong' en el índice y remite a la p. 35, pero en mi 
ejemplar no hay texto alguno en las pp. 34-35, 38-39; 42-43. En 'Jesuítas' he 
hallado varios documentos, que me serán de provecho. 

"Otra cosa: nunca supe si aquel manuscrito que le envié filmado era o no 
de valor histórico. Afmo. in Dno." 

Guillermo Furlong, S. J. 

— Del Colegio-Seminario, Javier, Navarra, España, con fecha 25 de Oct. 
me escribe el P. Esteban Arrásate, S. J. : "Agradezco cordialmente su 

Tomo VIII. A pesar de sus muchas páginas, que abarcan todo el siglo XVII, 
todavía le queda trabajo para rato. Quiera el Señor, por quien trabaja, pro- 
longarle la vida y las fuerzas para culminar tan grandiosa obra. Ojalá que 
aparezca otro P. (Antonio) Astráin que aproveche tan rico material, y lo 
sepa exponer con trabazón y vida, para provecho de propios y extraños. La 
historia es maestra de la vida, y enfervorizan y aleccionan los hechos de nuestros 
antepasados; por algo la Escritura nos exhorta: 'Laudemus viros gloriosos'. 
Javier que, dentro de unos años, D.m. será una ciudad misionera (eso se 
pretende) podrá brindar en su 'Biblioteca Misional', estos tomos de V.R., para 
alimento espiritual de muchos futuros misioneros. Dios lo quiera y S. Francisco 
Javier nos lo consiga. 

"Reiterando mis gracias, quedo Afmo. en Cto." 

Esteban Arrásate, S. J. 



PROLOGO 



19 



— "Los Angeles, Calif., domingo 10 de Noviembre, 1968. 5 a.m. (sic) 
(De una carta del Dr. Alberto Francisco Pradeau al P. Z.) : "Por 

correo ordinario certificado recibirá Ud. copia Xerox del Documento 'Convite 
Evangélico' que mal catalogado existe en la biblioteca de la Universidad de 
California. Sobre la portada puse algunas notas que le indicarán lo que, a 
mi modo de ver, es la verdadera atribución. Dejo al sabio amigo que use 
su propio criterio. 

"Me puse a sacar copia a máquina, y para ello llevé un proyector a la ofi- 
cina, porque, como creo haberle dicho, mi copia está en micropelícula ; trabajé 
tan asiduamente como pude y después de terminar once hojas, apenas si 
llegué a terminar el quinto capítulo; como no había contestado su última y al 
paso que iba tardaría meses en copiarlo, decidí hacer que la amplificaran. 
Le voy a suplicar que, cuando le haya servido y sin prisa alguna, me haga 
favor de regresármelo. La parte copiada incluye algunas frases en latín, cuya 
traducción, si no Je es muy molesto, me dé la traducción y la asignación 
apropiada. La caligrafía es bien clara y opino que con facilidad podrá leerlo. . . 

"Ahora ando en busca de algunos datos y helos aquí: 

" — ¿En qué fecha se llevó a cabo el Concilio de Lima que prohibió bajo ex- 
comunión — ipso facto incurrenda — a religiosos trabajar minas? (Circa, 1665) . 

— Idem, Concilio Mexicano (Gamboa, "Comentarios de Minas" [I, 54- 
55]) (Conc. III Mexicano. 1576). 

— Copia de la Patente entre el Rev. Fr. Alonso de Lima, OFM, y el 
Provincial Juan de Bueras, S.J., publicada en la "Chronica del Sancto 

Evangelio, Theatro Mexicano, tratado quinto, número 118", que trata del 
avenimiento de ambas órdenes (1645) cuando el Gobernador Pedro Perea 
trajo a los OFM a Sonora. 

No bien salgo de una cuando entro en otra, por lo que, si Ud. o algún 
miembro de esa sabia orden, tuviese la amabilidad de "darm^e una manita" 
la a}Tida será altamente apreciada. 

Ahora paso a explicar el porqué necesito esos datos: 1" porque en ninguna 
enciclopedia existe definición sobre lo que significa el Real de Minas ; 2" por- 
que ningún religioso podía ser dueño, directa o indirectamente, por heren- 
cia o por cualquier otro motivo, que denuncien o adquieran fondos mineros, 
o trabajen haciendas para beneficiar metales; esto además de las restricciones 
que la orden pone o ponía de voto de pobreza. 

He aquí otra; hubo un franciscano, Marcos Duró, que estuvo en Sonora; 
según documentación en 1610 (que lo dudo) ; y según otros fue traído por 
el gobernador Perea en 1640. ¿Cuál es la verdadera? 

Como Ud. puede darse cuenta, estoy próximo a ahogarme en esta mar de 



20 



PROLOGO 



investigaciones interminables, demasiado extensas para el cerebro de un indi- 
viduo que exiliado no tiene acceso a la documentación que debe existir. 

Me he extendido porque es en realidad un desahogo, el conversar, aunque 
sea epistolarmente con persona como Ud. 

Alberto Francisco Pradeau 

1968 (De una carta del P. J. de Jesús Gómez Fregoso, S. J. al recibir 
una copia de lo referente al P. Juan María Salvatierra, que es la ma- 
teria de su tesis: "El P. Raúl Mora me trajo de parte de Ud. todo un car- 
gamento voluminoso y valioso. Muchísimas gracias por todo; que Dios se lo 
pague; y que lo siga animando a escribir esos volúmenes indispensables ya 
para la historia colonial de México". 

— De una carta del Dr. Alberto Francisco Pradeau al P. Z. Los An- 
geles, Cal. 25 Noviembre 1968: Varias sorpresas he tenido en los úl- 
timos días: el que haya Ud. recibido el "Convite Evangélico" con tanta ra- 
pidez, cuando en mi concepto tardaría diez días; el 22 atendí el 40avo. ani- 
versario de la graduación de la clase de 1928, una de las que fui profesor. 
Otro día me hallaba ocupadísim.o en arreglar copia Xerox de los dos tomos, 
I y II de Documentos para la Historia de México, cuarta serie. 

"Gracias mil por la fecha en que falleció mi buen amigo el P. (José) Bra- 
vo U.; había sabido de su defunción pero no la fecha exacta. Que Dios lo 
tenga en el cielo". P.S. Acabo de recibir nota de mi buen amigo Alberto Cu- 
billas Sr. Apartado postal 7. Guaymas, Sonora, México; en la que me dice 
estar interesado por leer el Convite Evangélico ; para Ud. no hay prisa al- 
guna, y cuando buenamente pueda, le ruego se lo envíe a él; y él a su vez 
me lo re-expedirá cuando termine". 

Pradeau 

— "Los Angeles, Calif. 4 Diciembre 1968. Carta del ilustre Pradeau a Z.: 
"Acaba de recibirse el Convite Evangélico; gracias mil y celebro haya 

sido de interés. Tengo los dos Diccionarios: Orozco y Berra (10 tomos), y el 
de García Cubas (5 volúmenes) que su merced recomienda. La biblioteca 
consta de unos 7,000 volúmenes, y aún así, no ceso de adquirir más. Consulté 
a ambas sobre el Concilio de Lima con resultados negativos. Tengo las tra- 
ducciones de las citas latinas, pero como Ud. dice, no son las que fija el 
venerable padre. 

"Sobre la Concordia entre JHS y OFM, hubo dos; tengo una, pero la se- 
gunda, o quizá sea la primera efectuada entre Fr. Lima (sic) y el Provincial 
JHS., fue publicada en la 4a, parte de la Chrónica del Santo Evangelio, Thea- 
tro Mexicano, tratado 5", núm. 118, obra que no poseo. A la que me refiero 



PROLOGO 



21 



parece ser de 1645 y se le denomina 'patente'. Les OFM fueron traídos a 
Sonora por el gobernador Perea en 1640 a territorio asignado a los jesuitas, 
quienes protestaron pero debido a que ya habían convertido los OFM algún 
territorio, se les permitió retirarse gradualmente, y opino que permanecieron 
hasta 1656". 

(Nota: a esto se le contestó al Dr. Pradeau que el Arch. Hist. de Hda. 
Méx. Ramo Misiones, Legajo 11-26, expediente 2) se halla una "Relación 
manuscrita, de lo sucedido en el pleito de la Compañía de Jesús, con los 
religiosos de S. Francisco". Y se halla en el tomo IX de mi Diccionario, 
p. 113) 

"Como de costumbre (dice el sabio Doctor Pradeau) espero ansioso el 
T. IX, y daré especial atención al capítulo sobre Misiones; cada uno de los 
anteriores son para mí, joyas preciosas y constantemente las estoy consultando". 

— De Suecia llegó el siguiente interrogatorio en cuatro lenguas (y se les 
contestó en francés) "Bundequistska Bokhandeln Universititets Bokhan- 
dlare. Uppsala, Sweden": Zambrano: Diccionario Biobiblio gráfico de la Com- 
pañía de Jesús en México: 1° ¿que cuántos tomos lleva hasta la fecha, 29 En° 
1969? Se les respondió que el T. IX está por salir en Febrero o Marzo". 
Y que "¿cuándo saldrá el siguiente? (Respuesta) : "Por Octubre, 1969". 



SIGLO XVII 



MOCTEZUMA. LUIS DE. P. 



BlBLIOGR-\FÍA 

(^Unicos datos que hemos podido encontrar; 

— ''Este documento 'Memorial que dio la primera vez la Casa de Mocte- 
zuma pretendiendo la grandeza de España', cuya fecha ignoro, ha 
sido sacado por el R. P. Fr. Mucio Valdovinos. que ha tenido la bondad de 
comunicármelo, de un manuscrito perteneciente al colegio de la Compañía 
de Jesús de Morelia, que se titula: 'Historia del Emperador Moctezuma, es- 
crita por el P. Luis de Moctezuma'." 
(Alamán: Obras, t. IV, p. 162). 

S. f. ''Corona Mexicana o Historia de los Emperadores de México", los 
nueve Motezumas \úc) . escrita por el P. Diego Luis de Motezuma, 
de la Compañía de Jesús, dedicada al Rey D. Carlos de Austria, segundo de 
este nombre, y Gran Emperador del Nuevo Mundo" ; 1665-1700 ) 531 págs. 
numeradas. 

Encuademación de pergamino (204 X, 296) (Paz, Julián: Catálogo de 
Manuscritos de América, existentes en la Biblioteca Nacional de Madrid, 
12351. Madrid, 1933. 259). 

Nota: Por si acaso hay alguna relación, pues es de la época, era \'irrey de 
Nueva España (1696-1701) D. José Sarmiento Valladares, Conde de Moc- 
tezuma. 

Referencias Bibliogr.\ficas 

1 Alamán, Lucas, Biblioteca de autores mexicanos. Obras de D. Lucas Ala- 
mán. Tomo IV. Disertaciones sobre la Historia de México. Apéndices. Mé- 
xico, Agüeros, 1901, p. 162. 



25 



26 



MOLARJA, IGNACIO, P. 



2 Paz, Julián^ Catálogos de Manuscritos de América, existentes en la Biblio- 
teca Nacional de Madrid. 12351. Madrid, 1933, p. 259. 



MOJICA, MARCOS, H. C. 
Biografía 

1645 "Roma, 31 de Marzo 1645" (De una carta del Vic. General de la 
C. de J. Carlos Sangrius al P. Prov. Juan de Bueras, 2a. vía., la. 

carta) : 

"Supongo que ninguno de los dichos expulsos, tendría grado fijo en la 
Compañía, como ni los padres Juan de Ribera, José López y hermanos Luis 
Méndez, Juan Delgado, Bartolomé de Aguilar, Marcos Mójica, Lorenzo de 
Cisneros y Pedro de Rostro, cuyas historias trabajosas, son de mucha pena" 
(Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. 1935, f. 60). 

Referencias Biogiláficas 

1 Arch. Prov. Méx. (Isl. CoU. 1935) Vol. 5 de Manuscritos, f. 60. 

2 Sangrius, Carlos, Vic. Gen. S. J. Carta al P. Prov. Juan de Bueras, 2a. 
vía, la. Roma, 31 de Marzo 1645. 



MOLARJA, IGNACIO, P. 
(1628-1692) (t 64) (1610-1658) (f 48) 

Nótese ante todo la diversidad con que lo apellidan: Molar ja en los Mss. 
Molarja, Molargia, Molarza en los documentos (Burrus: ABZ. III, p. 234, 
Nota 15). Molarsa, el Dice. Porrúa (Edic. Méx. 1964, pp. 635 y Malarsa 
en p. 868). 



BIOGRAFIA 



27 



Asimismo hay una enorme diversidad en las fechas de su nacimiento, y las 
pondremos como las hemos encontrado, para que se averigüe con el tiempo 
la verdad. 

1610 (Pradeau: Noticias sobre Jes. en el Noroeste de N. E. ficha Molarsa) : 
N. en Caller, Cerdeña, isla en el Mediterráneo (Sardegna en italiano; 
Sardinia entre los romanos) disputada y poseída por pisanos, genoveses y es- 
pañoles, incorporada al reino de Aragón de 1325 a 1720. Ignacio nació en 
1610 (sic). 

1628 El P. Burrus, competente historiador, nos asegura que entró a la Com- 
pañía de Jesús en su provincia natal "hacia" 1653, a los 25 años (Lo cual 
significaría que nació en 1628). 

— Y lo mismo parece significar el Dice. Porrúa, 1964, p. 868: "1628- 
1692. Malarsa (sic) Ignacio, misionero y explorador. N. en Cáller, 

Cerdeña, Italia". 

1635 "Ingresó a la C. de J. en 1635" (Pradeau). 

1644 "Profesó el 3 de Julio de 1644, en Europa" (Pradeau). 

1645 Según el "Bosquejo histórico de la misión de Arizpe" por Carlos de 
Roxas, S. J. (fechado el 28 de Julio de 1744, manuscrito inédito po- 
seído por la Biblioteca Bancroft, de la Universidad de California en Berkeley) 
el P. MoLARjA, fundó la misión jesuítica en Arizpe en 1645, permaneció allí 
hasta 1651 en que fue sucedido por el P. Felipe Esgrecho" (Pradeau). 

1647 (El mismo Sr. Dr. Pradeau) : "Zarpó de Cádiz el 13 de Julio de 1647". 

— "A la muerte del P. Francisco Oliñano en 1647, el P. Baltasar Xavier 
Loaisa lo sustituyó en Onabas, Tecoripa; mas como el partido era ex- 
tenso y había que cruzar el río Yaqui, el P. Molarza se hizo cargo de las 
misiones al oeste del río : Rebeico, Soyopa, Tecoripa y Suaqui" ( Pradeau, No- 
ticias sobre los Jes. en el Noroeste de N. E. Ficha Loaisa). 

— "El P. Felipe Esgreco (Greccio) pasó a México en 1647 con el P. 
Molarsa" [Dice. Porrúa, 1964, p. 868). 

— "El año de 1647 envió el P. Provincial Pedro de Velasco a los PP. 
Ignacio de Molar ja, Juan Uter y Francisco Maluenda a las misiones 

del noroeste, y el P. visitador de Sonora Pedro Pantoja, los distribuyó así: 
. . .al P. Ignacio Molar ja señaló todos los pueblos que quedaron del Valle 
de Sonora, llamados Arizpe, Chínapa, Vacobuchi, y que dispuso, bautizó y 
fundó con suma virtud, religión y fervor apostólico; que dejó después por 
estar con poca salud, en cuyo lugar entró el P. Esgrecho". 



28 



MOLARJA, IGNACIO, P. 



(Anón. Relaciones ms. de lo sucedido en el pleito de la Compañía con 
los religiosos de S. Francisco, ff. 17-18) (Arch. Hist. de Hda. Méx. Ramo 
misiones? Leg. 1126, Exp. 2). 

— "El P. Felipe Esgrecho pasó a la Nueva España junto con el P. Ig- 
nacio MoLARSA (sic), en 1647" (Prad. Los Jesuitas en Sonora, ficha 

Esgrecho, Felipe). 

— "El P. MoLARjA pasó a México en 1647" (ABZ. IIL p. 234, Nota 15). 

1648 "Estaba en la Ciudad de México el 18 de Abril de 1648" (Pradeau). 
"Según los catálogos de la Compañía, el P. Molar ja estaba en el 

rectorado de S. Francisco de Borja, de Sonora, en 1648", en donde, con toda 
probabilidad atendía las misiones de Rebeico, Soyopa y Suaqui, quizás inclu- 
yendo Tecoripa; todas al lado derecho del río Yaqui, que cuando venía cre- 
cido, no podían ser atendidas por el P. Baltasar Loaisa. El Visitador Pantoja 
lo asignó para Arizpe" (Pradeau). 

— "En 1648 se le encuentra en Arizpe, Sonora, poblado catequizado por 
los franciscanos, traídos por el gobernador Perea en 1640" (Pradeau). 

1649 "Por aquel entonces ocurrió la sublevación de los pimas altos, y a so- 
licitud del padre rector Ignacio Molar ja, el capitán Simón Lazo de 

la Vega, acompañado por los jesuitas Jerónimo de la Canal y Pedro Pantoja, 
pasó a tomar las medidas de represión que fueron necesarias" (Pradeau, ficha 
Hutter, Juan). 

1651 "Permaneció el P. Molar ja en Arizpe hasta 1651, en que fue suce- 
dido por el P. Felipe Esgrecho" (Pradeau). 

— "En 1651 el P. Ignacio Molar ja sustituyó al P. Juan de Mendoza, 
en las misiones de Tecoripa, Cumuripa y Suaqui" (Prad., Fichas Men- 
doza Juan, y Oliñano, Francisco). 

1653 "Los dejé a los del pueblo de Cucubarunich (dice el P. Jerónimo de la 
Canal) y volví de allí a algunos meses con el P. Ignacio Molar ja. Y 
este mismo indio, nos mandó matar a entrambos, aunque no se atrevieron, 
viendo en nuestra compañía a muchos de sus parientes" (De la Canal, Jeró- 
nimo en carta de 31 de Enero de 1653 al P. Prov. Francisco Calderón) (Ale- 
gre, II, 404) (Pérez Rivas, Crón., II, 492) (Dec, La Obra. . II, 368). 

— "Entró Molar JA a la Compañía en su provincia natal hacia 1653, a 
los 25 años" (ABZ., III, p. 234, Nota 15). 

— "Al parecer el P. Francisco París fue sucedido en Ures por el P. Igna- 
cio Molarsa en 1653" (Prad., Ficha París). 



BIOGRAFIA 



29 



— "El P. Jerónimo de la Canal volvió a Arizpe con el P. Ignacio Mo- 
larsa" (Pradeau. Los Jesuítas en Sonora, Los Angeles, 1965-1967; 

ficha Canal) . 

1655 "Roma, 24 de Enero de 1655" (De una carta del P. Gen. Gosvino 
Nickel al P. Prov. Juan del Real) : "Y en el noviciado de Tepotzotlán, 
después del trienio del P. Oracio Carochi, si el P. Ignacio de Molarja, a 
quien señalé por rector y maestro de novicios, estuviere impedido, séalo el P. 
Pedro de Valencia. Con ésta van las patentes de sus oficios" (Arch. Prov. Méx. 
Isl. Coll. 1934. Cartas de los PP. GG. La 6a. de esa fecha. Primera vía). 

1658 "En Cumuripa, su misionero era el P. Ignacio Molarsa; Cumuripa, 
Zuaque y Tecoripa los pueblos de que estaba encargado, pertenecían 

a la misión de S. Francisco de Borja, contraponiendo a la maldita astucia 
de los infames hechiceros, la inocente sencillez de los niños cristianos que se 
hacían juntar en la iglesia para cantar las oraciones e implorar la divina 
clemencia; se consiguieron copiosas lluvias, cuya falta tenía a todo el partido 
en la más triste situación" (ABZ., III, p. 251). 

— "El P. Molarja fue transferido a la misión de Cumuripa con sus 
pueblos de visita Suaque y Tecoripa. Murió en la última, y allí fue 

sepultado. Lo reemplazó el P. Prudencio Mesa" (Pradeau). 

— "Murió en Tecoripa el 24 de Noviembre de 1658" (Pradeau). 

— "Pasó el P. Prudencio Mesa al noroeste de Nueva España y, a la 
muerte del P. Ignacio Molarga (sic), ocurrida el 24 de Noviembre 

de 1658, se hizo cargo de la misión, cabecera de Cumuripa, con sus pueblos de 
visita Suaqui y Tecoripa" (Pradeau, Ficha: Mesa, Prudencio). 

— "Misionó a los indios norteños hasta su muerte en Sinaloa, 24 de 
Noviembre de 1658" (ABZ., III, p. 234, Nota 15) (Méx. 4 ff. 395v., 

417, 450, 491v.) (Hist. Soc, 48, f. 78v.). 

1659 "Roma, 30 de Noviembre, 1659" (De una carta del P. Gen. Gosvino 
Nickel al P. Prov. Alonso Bonifacio) : "Escrita ésta, se han conse- 
guido las indulgencias que verá V.R. para los congregantes de S. Francisco 
Javier; y un altar privilegiado que ha pedido el P. Ignacio Molarja: da- 
ráselo o remitiráselo V.R." (Arch. Prov. Méx. Isl. Coll., 1935. Cartas de 
los PP, GG. Novena carta de esa fecha, 2a. vía). 

Nota final del Dr. Alberto Francisco Pradeau: "Fuera de la carta escrita 
por el P. Jerónimo de la Canal del 31 de Enero de 1653, acerca de la 
entrada a Sinoquipe, Arizpe y Cucubarunich, citada por Dccorme (II, 368) 
y Bancroft (NMS., L 242) (ABZ., III, 234 y 251), ningún otro historiador 



30 MOLARJA, IGNACIO, P. 

se ocupa de este misionero" (P'rad.) (Notas sobre Jesuitas en el noroeste de 
N. E. Ms. Ficha: Molarja). 

1628-1692 El Dice. Porrúa, 1964, p. 868: "Malarsa (Sic) Ignacio, Mi- 
sionero y explorador". 

Referencias Biográficas 

1 Alegre, Francisco Javier, S. J., Hist. de la Prov. de la C. de ]. en N.E.j 
t. II, México, 1842, p. 404. 

2 ABZ. (Alegre-Burrus-Zubillaga), Hist. de la Prov., t. III, Roma, 1959, 
pp. 234, Nota 15; 251. 

3 Anónimo. Relación en lo sucedido en el pleito de la Compañía con los 
religiosos de S. Francisco. Ms. pp. 17, 18. 

4 Arch. Hist. de Hacienda Méx. Ramo Misiones? Leg. 1126, Exped. 2. 

5 Bancroft's Library, University of California. Berkeley. 

6 Canal, Jerónimo de la, S. J., Carta desde Sonora, 31 Enero, 1653, 
al P. Provincial Francisco Calderón. 

7 Decorme, Gerardo, S. J., La Obra de los Jes. Mexics. en la época de la 
Colonia, t. II. Méx., 1941, p. 368. 

8 Dice. Porrúa, Méx., 1964, pp. 635, 868. 

9 Hist. Soc. 48, p. 76v. 

10 Méx. 4 ff. 395v., 417, 450, 491v. 

11 Nickel, Gosvino, P. Gen. S. J., Carta al P. Prov. Juan del Real, Roma, 
24 Enero, 1655. (la. 6a.). 

12 PÉREZ RiVAS, Andrés, S. J., Crónica, Edic. México, 1896, t. II, p. 492. 

13 Pradeau, Dr. Alberto Francisco, Noticias sobre Jesuitas en el Noroeste 
de Nueva España. Fichas: Canal, Jerónimo; Esgrecho, Felipe; Hutter, 
Juan; Mesa, Prudencio; Molarja, Ignacio; Oliñano, Francisco; Paris, 
Francisco. 

— La expulsión de los jesuitas en las provincias de Sonora, Ostímuri y 
Sinaloa en 1767. México, 1959, p. 214. 



> 



BIBLIOGRAFIA 



31 



MOLINA, ALONSO DE, P. 

Biografía 

1628 "Roma, Marzo 28, 1628" (De una carta del P. Gen. Mudo Vitelles- 
chi al P. Prov. Juan Laurencio) : "No es cosa de que se pueda tratar 
lo que V.R. me pide para Alonso de Molina; si acaso no está despedido 
de la Compañía, al punto lo despida". 

Nota: habiendo sido franciscano, pretendía ser jesuíta. 

Referencias Biográficas 

1 Arch. Prov. Méx. Isl. Coll., 1932, Ms. N. 228. 

2 ViTELLESCHi, Mucio, J. Gen., S. J., Carta de 28 Marzo, 1628 al P. Prov. 
Juan Laurencio. 

Bibliografía 

1555 Conjessonario en Mexicano (Posiblemente el de Alonso de Mo- 
lina) o bien: 

1571 Vocabulario en Mexicano, por Molina (Alonso de Molina^ Vo- 
cabulario en la lengua mexicana y castellana, México, 1555 o bien 
1571 (O'Gorman). Doctrina Xpiana, en mexicano (tal vez la de Alonso 
de Molina, la pequeña que únicamente se conoce por referencia) (O'Gor- 
man). 1 tomo (Boletín AGN. Méx. t. X, 1939, N. 4, f. 680. Núms. 437, 
440, 441). 

— "Alonso de Molina, religioso de S. Francisco, Vocabulario en len- 
gua mexicana y castellana. Impreso en México, año 1571, en casa de 
Antonio de Espinosa. Con licencia del Virrey y del Arzobispo" (Bol. AGN. 
Méx., 1939, t. X. Núm. 4, p. 689). 

1604 En la "Memoria de los libros que se encontraron en el pueblo de 
Acatlán según inventario del Pbro. Pedro de Ayala, uno es (2 Jun., 



32 



MOLINA, BARTOLOME DE, H. C. 



1604), Vocabulario Mexicano, 1 tomo". "Posiblemente dice D. Edmundo 
O'Gorman, el de Alonso de Molina" (Bol. AGN. Méx., 1939, t. X, Núm. 
4, p. 680, Núm. 436). 

Referencia Bibliográfica 
1 Boletín Arch. Gen. Nac. México, 1939, t. X, Núm. 4, pp. 680, 689, 725. 



MOLINA, BARTOLOME DE, H. C. 

(t 1650) 

Biografía 

1634-1636 Debió de ingresar a la Compañía por los años 1634-1636. 

1646 "Roma, 18 de Diciembre de 1646" (De una carta del P. Gen. Vicente 
Carafa al P. Prov. Juan de Bueras) : "Los hermanos: 1, Felipe del 
Castillo; 2, Domingo Fernández; 3, Diego González; 4, Gabriel Ruiz; 5, Ma- 
teo Jorge; 6, Francisco de Benavides; 7, Bartolomé de Molina, y 8, Fer- 
nando de Salas, 'formentur omnes' " (Arch. Prov. Méx. Isl. Coll., 1935, vol. 
V, Mss. f. 127). 

1650 "Entretanto con la noticia que había llegado a fines de 1650, de 
haber muerto antes de llegar a La Habana, el P. Baltasar López, que 
iba de procurador a las cortes de Roma y Madrid (El P. López murió el 17 
de Agosto de 1650), y un hermano coadjutor que le acompañaba, H. Bar- 
tolomé de Molina (Méx. 15, f. 304), se dio providencia para que se em- 
barcase por Abril de 1650, el P. Diego de Salazar, y se le dio por compañero 
al H. C. Gabriel de Espinóla" (ABZ., III, p. 202, Nota 9). 

Referencias Biográficas 

1 Alegre, Francisco Javier, S. J., Hist. de la C. de ]. de N. E., t. II, 
Méx., 1842. Libro VII, Cap. XV, Párrafo 14. 



BIOGRAFIA 



33 



2 ABZ. (Alegre-Burrus-Zubillaga, S. J.), Hist. de la Prov., t. III, Roma, 
1959, 202.9 

3 Arch. Prov. Méx. Isl. Coll., 1935. vol. V. Mss. f. 127. 

4 Carafa, Vicente, P. Gen., S. J. Carta 

Al P. Prov. Juan de Bueras, Roma, 18 Dic. 1646. Primera vía. 

5 Hist. Soc. 48, f. 18. 

6 Méx. 15, f. 304. 



MOLINA, DIEGO DE, P. 
(1626-1694) (t 68) 

Adviértase que hay otro padre homónimo en el siglo 17, y otro en el 18; 
y que en la Prov. de Nueva Granada (Colombia) hay un hermano coadjutor 
Diego de Molina. 

1626 "El P. Diego de Molina (Jaso o menor) N. en Tepotzotlán, muni- 
cipalidad de Cuautitlán, Estado de México, en 1626" (Pradeau). 

1643 Ingresó al Instituto de S. Ignacio en 1643 (Pradeau). 

1645 Si es como dice el Sr. Pradeau (que suele estar muy bien informado) 
debió de hacer los votos en 1645. 

1648 "El 25 de Octubre de 1648 hace los \ otos del bienio Diego de Mo- 
lina, escolar" (Méx. 4, f. 421). 

1653 "En el catálogo de 1653, para distinguirlo del antiguo padre Diego de 
Molina, le pone Didagus de Molina, maior" (Méx. 4, f. 483) (Pé- 
rez Alonso, S. J. Apuntes sobre Jesuítas en Centro América, Mss. 1960). 

1658-1669 Atendió las misiones de Tórim y Vícam, Río Yaqui, Sonora, 
desde 1658 a 1669 (Pradeau). 

1659 Roma, 20 de Nov. El P. Diego de Molina "formetur" (Nickel, al P. 
Prov. Alonso Bonifacio, 3a. vía) . 
(Nota del erudito P. Burrus: "Al P. Diego de Molina muchos de los catá- 
logos lo llaman Didacus de Molina, Maior, para distinguirlo de otro homó- 
nimo de la provincia mexicana 'minor', nacido en Tepotzotlán por los años 
de 1626, y que falleció en Puebla el 17 de Diciembre de 1694" (Burrus, 
ABZ., III, pp. 5-6). 



34 



MOLINA, DIEGO DE, P. 



1662 Profesó el 25 de Marzo de 1662 (Pradeau) (Nótese que la carta del 
P. Nickel [1659] le da sólo el grado de coadjutor espiritual). 

1694 (Quedan 35 años de vacío histórico). "Falleció en Puebla el 17 de 
Dic. de 1694" (Burrus, ABZ., III, p. 6). 

— "M. en Puebla de los Angeles, Puebla, México, el 17 de Dic, 1694" 
(Pradeau) . 

1662 En la misión de Sinaloa el P. Diego de Molina, tiene los pueblos de 
Tórim y Vícam, distantes dos leguas y media, cada uno con 1,400 
almas, que en total son 2,800. La lengua que hablan es la Caita. La limosna 
anual del rey es de 350 pesos para la misión; y 35 para la escuela (Cat. de 
todas las misiones de la provincia de N.E. Año 1662) ( ABZ., Hist., III, p. 354) . 

Referencias Biográficas 

1 Alegre-Burrus-Zubillaga, Historia de la Prov. de la C. de ]. en N. E., 
t. III, Roma, 1959, pp. 5, 6, 354. 

1 bis Arch. Prov. Méx. Isl. ColL, 1932. Cartas de los PP.GG. 

2 Catálogo Prov. Méx. 1653. 

3 Catálogo de todas las misiones de la Prov. de la C. de J. de N. E., 1662. 

4 Méx. 4 ff. 421, 483. 

5 ff. 17, 383 V. 

6 ff. 9v., 146. 

5 Nickel, Gosvino, P. Gen., S. J. Carta: 

Al P. Prov. Alonso Bonifacio, Roma, 20 Nov. 1659. 3a. vía. 

6 Pérez Alonso, Manuel Ignacio, S. J., Apuntes sobre Jesuítas en Centro 
América (1960). 

7 Pradeau, Dr. Alberto Francisco, Noticias Mss. sobre Jesuítas en el 
noroeste de Nueva España (Facilitados gentilmente al P. Z., Abr., 1966) 
Ficha: Molina, Diego de (Jaso o menor). 

MOLINA, DIEGO DE, P. 

(1595-1682) (t 87) 

Biografía 

Nótese que hay otro padre Diego de Molina en nuestra provincia mexica- 
na, distinto de éste, en el mismo siglo XVIL 



BIOGRAFIA 



35 



1595 (Marzo 23). "Nació legítimamente el P.\dre Diego de Molina en 
esta Imperial Ciudad de México, de padres igualmente nobles, como 

católicos que fueron: el capitán Diego de Molina Jaso y doña Felipa D'Avalos, 
nobilísimos pimpollos, como los vástagos de la esclarecida cepa de los Mar- 
queses de Pescara, cuya antigua nobleza de su sangre, rubrica las heroici- 
dades que hermosea tanta Casa que ninguno deja de conocer las vistosas así 
con los esmaltes de la hidalguía, com.o con los primores de la santimonía, con 
que en ambos polos ha florecido siempre que llegada al padre, hará redamo 
la de sus tíos el Eminentísimo Señor Cardenal D. Iñigo D'Avalos y los Ilus- 
trísimos Señores D. Juan de Cervantes, Obispo de Oaxaca, D. Leonel de 
Cervantes de la santa mitra de Guadalajara y de Oaxaca; su primo hermano, 
aquel de siempre apacible memoria, el Señor D. Alonso de las Cuevas 
D'Avalos, Obispo de Oaxaca y Arzobispo de México, que vivió con la vida 
perfecta que sabemos y falleció con la rara santidad que nos persuadimos 
con sus relevantes notorias virtudes. De aqueste pues generoso tronco, nació 
hermosa rama, ilustre en la doctrina que prosiguió en casa y esclareció en la 
religión, honrando nuestra Compañía el Padre Diego de Molina el 23 de 
Marzo de 1595. 

"Fausto presagio y feliz augurio de las religiosas empresas y loables obras 
que había de emprender y aun levantar, el haber sido el siglo pasado (XVI) 
el oriente dichoso, noble cuna y admirable forja de esclarecidos varones y 
matronas raras, a quienes el mundo todo, giganteos, admira en la santidad, 
y aun adora en las aras a muchos. Y pudo gloriarse el P. Diego de Molina, 
por feliz anuncio, de haber nacido en siglo que brotó y produjo árboles de 
tan encumbrada perfección desde su infancia y juventud" (López, Eugenio, 
S. J., Necrología del P. Diego de Molina, escrita en México, Abril 4 de 
1682). 

— "Nació en México en 1595" (Cat. Prov. 1614, Núm. 178) (ARGSI., 
Méx. 4, 197, 216). 

1596 (Versión del Dice. Porrúa, México, 1964, p. 950) : "1596-1682. P. 
Diego de Molina, Misionero y educador. N. en la ciudad de Mé- 
xico en 1596"'. 

1605 "Ningunas particulares noticias se han adquirido, que no sean las 
que empeñan a los nobles a hermanar la caridad con la de\ oción, que 
cuando se junta la gloria de la alcurnia, con la divisa de la modestia, con 
mejores despejados brillos hace sobresalir la nobleza. Barruntar se pueden 
éstas de sus hidalgos procederes, que fueron siempre finísimos recuerdos de 
una infancia bien educada y promptuarios índices de una juventud bien 
instruida. 



36 



MOLINA, DIEGO DE, P. 



"Estudió latinidad con esmero y aplicación: filosofía en que se graduó con 
los aplausos primeros, y entonces, cuando le prometían ascensos muchos, sus 
méritos y los de sus antepasados, pero en mejor fineza las propias prendas, le 
llamó Dios a nuestra Compañía, y le recibió el P. Rodrigo de Ca- 
1610 bredo, por los años de 1610" (López, Eugenio, S. J., Necrología). 

1610-1612 "Los progresos que en su noviciado y jovenado hizo, los insinúan 

de ventajosos las sólidas virtudes en que arraigó en aquel almácigo de 
nuestra religión" (López, Eugenio, S. J., NecroL). 

(Nota: Recuérdese que nuestra casa de probación desde 1606 había vuelto 
de Puebla a Tepotzotlán) . "Dando el cumplimiento debido a los honrosos 
cargos y místicas ocupaciones en que le empeñó la obediencia". 

(Nota: Acababa de ser maestro de novicios en Tepotzotlán el P. Nicolás 
Arnaya, hombre célebre por sus virtudes personales y sus escritos; y como a 
mediados de 1610, fue nombrado rector y maestro de novicios en aquella 
casa el P. Luis Ahumada, pariente de Santa Teresa de Jesús; de modo que 

éste fue el maestro de nuestro P. Diego de Molina, que entró niño 
1612 de 15 años a la Compañía, y pronunció sus votos cumplidos sus 17 

años, en 1612). 

— "Entró a la Compañía de Jesús en 1612" {Dice. Porrúa, Méx., 1964, 
p. 950). 

1613-1630 (Sus estudios) : "Estudió con implacable empeño la teología, 
como lo mostró cuando la enseñó con admirable magisterio, y fue 
porque desde la esfera de discípulo se entronizó a la región de maestro, fun- 
dándose a la sazón en la ciudad de la Puebla nuestro colegio de S. Ildefonso, 
las cátedras de filosofía y teología". 

(Nota: Este Colegio de S. Ildefonso de Puebla lo fundó en 1625 el limo. 
Sr. Obispo D. Ildefonso de la Mota) . 

"Y habiendo muchos y muy floridos sujetos, para el arduo empeño y 
muestra del paño, primeramente fue escogido como más aventajado el P. 
Diego de Molina, en quien concurrían con especialidad las dos cosas: doc- 
trina y religión, que se buscaban" (López, Eug., Necrol.). 

"Dio principio el padre a la cátedra de filosofía, que formó escuela: de 
ellos, unos esclarecieron el clero, otros honraron las religiones, no quedando 
exempta nuestra Compañía, de los discípulos de tal maestro, que obtuvieron 
los superiores puestos de la cátedra y de la provincia". 

(Nota: López no señala años, pero esto debió de ser después de ordenarse 
de sacerdote; los cursos de filosofía duraban tres años, y creemos que estos 
cursos de filosofía en Puebla, habrán sido de 1625 a 1628). 



BIOGRAFIA 



37 



— "En México repitió el P. Diego de Molina el curso de filosofía en 
el colegio máximo de S. Pedro y S. Pablo, no siendo inferior el logro 

que tuvo en México, del que había conseguido en la Puebla, antes se ade- 
lantó su magisterio, pues les sirvió de guía a todos sus discípulos y de norte 
en la virtud a todos nuestros domésticos" (López, Eug., Necrol.). 

1618 "El P. Lorenzo Adame ponía gran atención en el estilo, conformando 
las palabras a la materia y el lenguaje al auditorio; poniendo cuidado 
en no lastimar al pueblo que le oía" (Dice el P. Diego de Molina en la Ne- 
crología de Adame ) . 

1614 (Del Catálogo ldl4, Núm. 178): "Diego de Molina se halla en el 
noviciado de Tepotzotlán: tiene 18 años y 21 meses de Compañía. 
Sano. Terminó en el siglo la filosofía y es bachiller en ella. De buen ingenio, 
se espera de buen juicio, lo mismo que de experiencia, que ahora no tiene; 
de prudencia en esperanza; bueno en aprovechamiento en los estudios. Es 
colérico-sanguíneo" (ARGSI. Méx. 4, 197 y 216). 

1620 (Del Catálogo Núm. 60) : "En el colegio de México; ya sacerdote; 

de 24 y 8. Teólogo de cuarto año; ya leyó gramática; oye confesio- 
nes" (Méx. 4, 242). 

1626 (Cat. Núm. 183). "En el Col. de S. Ildefonso de Puebla; de 29 y 
13. Sano. Maestro de filosofía; predica y confiesa" (Méx. 4, 275). 

1629 El 10 de Junio hizo la profesión de cuatro votos y nombrado rector 
de San Luis de la Paz. 

— (Prosigue López, Eug. en su Necrol.) : "Bajó su humildad del salón 
general de las disputas en que se enseñaba admirable, a la disciplina 

de aprender el idioma de los otomites, a que le destinaron los superiores en 
el colegio de Tepotzotlán. Mejor diría que subió su virtud heroica y religioso 
celo, cuando así se abyectó su humildad profunda, que da a pensar a nuestro 
genio, que sólo sobresale cuando a los lustrosos puestos asciende. No lo dis- 
curría así la modestia del padre Diego de Molina, ni su ardiente celo in- 
virtió jamás los ministerios de nuestra Compañía, dando a ninguno la an- 
tecedencia". "Nueve años gastó en este ministerio de los naturales, doctrinán- 
dolos, confesándolos y administrándoles los sacramentos con igual aspecto, 
como quien sabía que aquel es el mejor empleo de sus talentos, a que le 
consigna, de la obediencia el precepto" (López, Eug.). 

(Nota: Es muy difícil seguir el orden cronológico de esta necrología, porque 
por un lado dice que comenzó el curso de filosofía en el nuevo colegio de 
S. Ildefonso de la Puebla [que fue en 1625], y por otro lado vamos a presentar 
un documento que hace a nuestro P. Diego de Molina en S. Luis de la Paz, 



38 



MOLINA, DIEGO DE, P. 



ya en 1632; y si fueron nueve los que estuvo con los otomíes en Tepotzotlán, 
no alcanzan los años para lo que dice el autor) . 

(Prosigue el P. Eug. López) : "Dejó esta ocupación por pasar, continuán- 
dola a la residencia de S. Luis de la Paz, juntando con el desvelo de superior 
solícito, el afán de un diligente misionero de aquellas almas, a quienes en lo 
espiritual, adelantó sus medros, y en lo temporal recaudó su sustento; y a su 
diligencia debe aquella misión todo lo que goza, como a su actividad el ser 
colegio incoado aquella casa, agenciándole fincas a su dotación, que le reco- 
noce uno y otro al P. Diego de Molina, sus anejos". 

1630 "Pasó Lorenzo Ortiz a estudiar las artes con el P. Diego de Molina, 
y, acabado el curso. . . entró a la Compañía" (Echagoyan, Carta de 
edif. del P. Lorenzo Ortiz, Teptz., 12 Agosto, 1679) (APM. Isl. Coll. vol. VI 
Mss, p. 240). 

1632 (Del Cat. "En la residencia de S. Luis de la Paz, rector; de 35 y 19. 

Robusto. Dos veces ha enseñado filosofía. Es predicador. Hace tres 
años hizo la profesión de cuatro votos" (Cat. 1632. Núm. 291) (Méx. 4, 308). 

1632-1635 "Se halla en San Luis de la Paz el P. Diego de Molina, de 
1632 a 1635 como el trigésimo doctrinero jesuíta de esa misión" (Ra- 
mírez, Esteban, Pbro. en Estudio histórico de S. Luis de la Paz, Guanajuato, 
1952, p. 150). 

1634 "Estando en la iglesia del pueblo de S. Luis de la Paz, domingo pri- 
mero del mes de Octubre de 1634, y diciendo misa mayor el P. Diego 
de Molina (rector de la casa de la Compañía de Jesús del dicho pueblo) ; 
y juntos y congregados en la dicha iglesia oyendo misa D. Baltasar Gómez, 
indio ladino, capitán de los chichimecas, y Francisco de León, Melchor Ta- 
pones, Pedro Felipe, Pedro Juan, Miguel Guaxavan, Juan Peralta (fiscal). 
Fernando Jusephe, Francisco Vicario el viejo (este indio fue de los primeros 
pobladores de este pueblo). Luis de Gomera, Pedro Jusephe el viejo, Pedro 
Jusephe el mozo, indios chichimecos del dicho pueblo, y Melchor Hernán- 
dez, gobernador de los indios otomites, Diego Martín, alcalde, Mateo Mi- 
guel, alguacil mayor, Alonso Martín, Juan de la Cruz, Diego Gavilán, Juan 
José Núñez y Nicolás de Juan Francisco y Miguel Gomi, otomites, y otros 
muchos individuos de ambas naciones, naturales de él, y principalmente es- 
tando presente Juan Núñez de Esquivel que usa el oficio de justicia mayor 
y capitán rector de los dichos naturales, por el capitán Domingo de Villela y 
el capitán D. Amaro Velásquez de Cárdenas, alcalde mayor de las dichas 
minas de Xichu, y juez de estas diligencias: después de haber dicho (el P. 
Diego de Molina) el santo evangelio, yo, el escribano Francisco Núñez in- 
térprete, publiqué e hice notorio y di a entender a los dichos naturales el 



BIOGRAFIA 



39 



mandamiento acordado (de ceder ciertas tierras del lugar) al capitán D. 
Francisco Goni de Peralta y ser ley el señalamiento por el susodicho, y para 
los demás autos y diligencias, etc." 

(Nota: Se le concedieron las tierras por ser baldías hasta 1642... en 
que fue testigo el P. Juan Ortiz, rector que era entonces de casa (de S. 
Luis de la Paz) (Ramírez, Esteban, Pbro., Estudio histórico de S. Luis de 
la Paz, Guanajuato, 1952, pp. 210-219). 

1638 (Del Cat. Núm. 295) : "En S. Luis de la Paz; de 42 y 26. Superior. 

Es operario de indios y españoles. Ha sido superior por 7 años. De 
ingenio óptimo; de juicio, prudencia y experiencia, bueno; de aprovecha- 
miento en letras, bueno. Es de condición sanguíneo-colérica. De óptimo ta- 
lento para todos nuestros ministerios" (Méx. 4, 330v. y 347). 

— "Roma, 30 de Octubre de 1638" (De una carta del P. Gen. Mucio 
Vitelleschi al P. Prov. Luis de Bonifaz) : "Remítome a lo que V.R., 

oydos sus consultores, ordenare en ragon de que sea rector de Querétaro el 
P. Diego de Molina, pues es tan a propósito por religión y talento; sólo 
reparo que asigné para dicho colegio al P. Pedro de Cabrera, y en quanto 
fuesse possible deseo que entren en sus officios los nombrados por el Gene- 
ral" (Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. Cartas de los PP.GG.) (4a. carta de esa 
fecha) . 

1638-1641 "De aquí (de S. Luis de la Paz) vino al colegio de Querétaro 
que gobernó y cuidó tres años, fomentándole su inmediación en te- 
rrenos y provecho temporal" (López, Eug., Necrol.). 

1640 (Hable Decorme, La Obra. . ., II, 14) : "Las primeras fincas del co- 
legio de S. Luis de la Paz, le merecieron el título de 'colegio incoado', 

fincas que se alcanzaron en el trienio del rectorado del P. Diego de Molina, 
por los años de 1640". 

1641 "El año de 1641 enfermó en S. Miguel el Grande el cura de aquel 
lugar, Lic. D. Juan de Soto, y habiendo muerto hechos los votos de 

la Compañía, dejó por albacea al P. Diego de Molina, rector de Querétaro, 
y todos sus bienes para la fundación de un colegio en Celaya, su patria. El 
P. Provincial Luis de Bonifaz no creyó conveniente admitir la fundación, 
habiendo muerto el testador en la Compañía, y siendo albacea un jesuíta, 
por lo cual se repartió el legado en limosnas y obras pías" (Decorme, La 
Obra. . ., I, 114). 

— (Versión de Alegre, II, 232) : "Al final de su rectorado de Querétaro 
fue nombrado albacea del Sr. cura de S. Miguel el Grande, Lic. D. 

Juan de Soto, que murió en la Compañía". 



40 



MOLINA, DIEGO DE, P. 



— "Volvió otra vez a saludar las cátedras leyendo en la Puebla teología, 
allí donde había principiado su magisterio, y parece le habían los 

superiores puesto a todos nuestros ejercicios, a lo diestro o centímano que 
todos los empleos de nuestro Instituto, pasando en los unos sin reparar en 
los rebajes de los otros, volviendo a los más humildes, que emprendía de 
nuevo, sin atender a los de mayor lustre que dejaba decorados" (López, 
Eugenio, S. J., NecroL). 

1642 '*ün testimonio dado por Domingo de Urquiza, escribano público, 
del poder para cobranzas que en 2 de Enero de 1642 otorgó el P. Die- 
go de Molina rector del Col. de Querétaro al P. procurador general Alonso 
de Rojas" (Invent. Arch. Prov. Méx. [1767], f. 147). 

— "Una carta de D. Gerónimo de Albarez (sic) de Argüello, con fecha 
28 de Abril de 1642, escrita al P. rector del colegio de Querétaro, 

Diego de Molina, sobre una demanda de 10,000 pesos, que contra los bie- 
nes de Juan de Soto tenía, y los demandaba al colegio" (Invent. Arch. Prov. 
Méx. [1767], f. 145). 

1644(?) "Habiéndose ocupado algunos años en este literario ejercicio, no 
dejó por esto de ejercitar los términos escolares, el de practicar el del 
confesonario y púlpito la mucha ciencia que había adquirido por los muchos 
y altos ministerios en que gloriosamente trabaja la Compañía, a cuya obe- 
diencia estuvo el P. Diego de Molina tan entendido, sin dictamen jamás 
propio, dejándose llevar en manos de su providencia, con contrario juicio 
nunca" (López, Eug., NecroL). 

1648 (Del Cat. Núm. 210) : "En el Col. de S. Ildefonso de Puebla; de 55 
y 38. Enseña teología. Ingenio, y juicio buenos; de suficiente pruden- 
cia y experiencia; de aprovechamiento en letras, bueno. De aptitud para 
enseñar y gobernar" (Méx. 4, 443 y 407). 

1650 (Del Cat. Núm. 198) : En el Col. de S. Ildefonso de Puebla. De 55 
y 38. Enseña teología. Lo mismo que en el Cat. de 1648. (Méx. 4, 
443 y 463). 

— Prepósito de la casa profesa, probablemente desde 1649, fecha del 
nombramiento del P. General para ocupar ese puesto la primera vez, 

y estuvo hasta 1651, como consta por el vol. VI de Mss. del Arch. Prov. Méx. 
Isl. Coll. 

— "Lunes 11 de Marzo de 1650" (Martín de Guijo, Diario de sucesos 
notables, Edic. 1853, p. 104) : "Colocaron los padres de la Compañía 

de Jesús, en el compás del cementerio de la casa profesa, a espaldas de unas 



BIOGRAFIA 



41 



casas de vivienda secular, un lienzo grande de Jesús Nazareno con la cruz a 
cuestas, que en su pincel y adorno gastaron 300 pesos; hubo sermón y acudió 
a él el Sr. Arzobispo (lo era todavía D. Juan Sáenz de Mañozca y Zamora), 
y el cabildo eclesiástico a la colocación del lienzo; y dieron por tema y título 
del sermón 'Desagravios de Cristo', en oposición de que en el obispado de 
la Puebla el provisor D. Juan Merlo mandó quitar un lienzo de la Pasión 
del Señor que habían puesto los padres de la Compañía de Jesús a espaldas 
de su colegio; sobre lo cual hubo grandes pleitos, y se querellaron ante el 
tribunal de la Inquisición, por sospechoso en la fe". 

1651 "Congregación de los Teatinos" (sic). "Los padres de la Compañía 
pretendieron suscitar una congregación de clérigos en la casa profesa 
(de donde era prepósito el P. Diego de Molina), que ahora 30 años ha 
(por 1621?) se desvaneció con título 'del Nazareno'; y se habían de juntar 
los viernes en la tarde y hacer plática, y era el autor de ella el arzobispo de 
Manila (Dr. Dn. Miguel de Poblete y Casasola) dando color era para refor- 
mar la derecía. Tuvo noticia el Dr. Juan de Poblete, arcediano de esta santa 
iglesia de México y abad de S. Pedro, y por parte de la congregación se 
pidió remedio al cabildo sede-vacante, y por el que se hizo viernes 28 de 
Julio, se mandó poner silencio y no se tratase de ello" (Martín de Guijo, 
Diario..., edic. México, 1853, p. 186). 

— "Novedad de los padres de la Compañía. Víspera de S. Ignacio, 30 
de Julio, vinieron todos los padres de la Compañía de Jesús del co- 
legio de S. Pedro y S. Pablo, en forma de comunidad a la casa profesa (de 
la cual era prepósito el P. Diego de Molina), y a horas de vísperas salieron 
todos ellos, y muchos más que había en dicha casa, con sobrepellices, e hi- 
cieron coro, desde el provincial (Andrés de Rada), hasta el más moderno, y 
asistieron así hasta que se acabaron las vísperas: causó mucha novedad; y 
lo mismo hicieron el día" (Martín de Guijo, Diario..., edic. Méx., 1853. 
pp. 187-188). 

1653 "Noviembre. Le sucedió en el cargo de provincial al P. Francisco 
Calderón, el Padre Diego de Molina, y presidió Ja congregación pro- 
vincial décima quinta. En la junta que se tuvo el día 4 de Noviembre, sa- 
lieron elegidos procuradores los PP. Diego de Monroy y Diego de Ibarra. 
Entre otros postulados que se hicieron a Roma, en esta congregación, dos 
fueron los más considerables: que se pretendiese en Roma un nuevo asistente 
de las provincias de Indias, por haber ya crecido extraordinariamente, y di- 
latarse mucho el curso de los negocios al cuidado de un solo asistente, en- 
cargado también de las provincias de España". Había, fuera de las razones 
dadas, eJ ejemplar de las provincias de Francia, a quienes por la misma ra- 



42 



MOLINA, DIEGO DE, P. 



zón se había concedido nuevo asistente distinto del de Alemania. Se pretendía 
también se obtuviese de nuestro Santísimo Padre Inocencio X (1644-1655), 
a lo menos para estas provincias tan distantes de Roma, alguna moderación 
del Decreto expedido el año de 1646 en la constitución que comienza "Pros- 
pero. . . en cuanto poderse nombrar provinciales de los que hubiesen sido 
rectores o prepósitos el trienio antecedente, como lo había ya su Santidad 
benignamente concedido a algunas otras religiones de las Indias; lo cual, 
aunque no se pudo conseguir en el pontificado del Señor Inocencio, pero 
muerto en breve este Papa (f 1655), se obtuvo luego del Sr. Alejandro VII 
(1655-1667) primero suspensión por algunos años, y finalmente, el de 1663 
entera revocación de la dicha constitución inocenciana, en esta parte" (Ale- 
gre, II, 406). 

— (De la Synopsis Hist. S. J., Col. 555) : "P'ater Didacus Molina, 
Praep. Prov. Méx. Nov., 1653-4 Julii, 1654". 

— (Versión de López, Eugenio) : "Como en la sazón le llamó la obe- 
diencia para que recibiese el oficio de vice-provincial, merecido decoro 

de quien así indistintamente se empleaba en los ministerios, y en atención a 
los méritos muy descollados del Padre Diego de Molina, pues aquesta sola 
única vez que ha tenido la opción la provincia para elegir vice-provincial, 
duró el cargo de la provincia solos ocho meses, pero en ellos gozó de su 
amabilidad y recta intención de que le dotó el cielo, no sirviéndole el oficio 
más que en hacer bien a muchos, poniéndose a los pies de todos". 

— (Versión de Martín de Guijo, Diario. . ., edic, Méx., 1853, pp. 266- 
267): "Provincial de la Compañía, P. Diego de Molina. Lunes 3 

de Noviembre de 1653 hicieron los padres de la Compañía de Jesús de esta 
ciudad (México) su congregación, por ocasión de haber renunciado el pro- 
vincialato el P. Francisco Calderón, que fue electo el 3 de Enero de este año, 
por su General, y salió por provincial el P. Diego de Molina, criollo, y por 
procurador para Roma el P. Diego de Monroy, rector que fue en el colegio 
de la Puebla de los Angeles, y por cuya causa se introdujeron los Htigios en- 
tre el Sr. obispo Palafox y dicha Compañía de Jesús, sobre exhibir las licen- 
cias de confesores; y después que cesó de ser rector el P. Monroy, era en esta 
ciudad procurador de este pleito. La elección de este provincial fue por ocho 
meses, respecto de no haber aceptado el padre Vallecillo, que era el segundo 
asignado por su General (Gosvino Nickel) ; y el tercero no haber podido 
entrar por haber sido rector el trienio (sic) pasado, y hasta pasado año y 
medio de hueco, no puede entrar en oficio" (Guijo, Le). 

— (Del Cat. Núm. 154) : "En el Col. del Espíritu Santo de la Puebla" 
(No dice más) (Méx., 4, 483). Nota: Ya desde este Catálogo de 



BIOGRAFIA 



43 



1653. para distinguirlo del otro Diego de Molina, le llaman a éste: "Didacus 
de Molina maior". 

— "En la Nómina de provinciales de México (Lista del P. Decorme) 
bajo el Núm. 25: Padre Diego de Molina, mexicano (Vice-provin- 

cial 8 meses. Nov., 1653") (Decorme, La Obra..., I, XV). 

— "El caso de 1653, cuando el P. Francisco Calderón renunció (forzado 
o no) su segundo provincialato, que ejerció menos de un año: fue 

la única vez en que la provincia nombró directamente un vice-pro\dncial, el 
P. Diego de Molina^ que gobernó ocho meses, hasta que vino nombramiento 
de Roma" (Decorme, La Obra..., I, 383). 

En el "Catálogo de bienes" que el P. Diego de Molina mandó a Roma el 
16 de Diciembre de 1653, vemos que las deudas de las casas, eran: 

"El Colegio Máximo: 292,000 pesos, de deuda. 

El noviciado de Santa Ana: 114,000. 

Tepotzotlán: 33,000 

Veracruz: 10,670. 

El Colegio del Espíritu Santo, de Puebla: 29.000. 

San Ildefonso, de Puebla: 55,000. 

Oaxaca: 33,000. 

Guatemala: 17,000. 

Valladolid: 4,000. 

Pátzcuaro: 10,000. 

Guadalajara: 8,000. 

Querétaro: 28,000. 

S. Luis Potosí: 48,000. 

Zacatecas: 40,000. 

Y según las rentas que tenían, se alimentaban cómodamente sólo los de 
Puebla, Veracruz, Mérida, Guatemala, Valladolid, Guadalajara, Querétaro, 
S. Luis de la Paz, S. Luis Potosí y Durango" (Decorme, La Obra. . ., I, 371). 

1653-54 "Fue Vice-provincial de 1653-1654" (Dice. Porrúa, Méx., 1964, 
p. 950). 

1653 (Astráin, Hist. de la C. de ]. en la Asist. de España, t. V, pp. 321- 
325) : "Catálogo de los bienes de la Provincia de Méjico hecho el 
16 de Diciembre de 1653" (Provincialato del P. Diego de Molina) : 

"Viven en esta provincia mejicana 336 de la Compañía. En la Casa Pro- 
fesa, 28; en el Colegio mejicano de S. Pedro y S. Pablo, 66; en el seminario 
de S. Gregorio, 3; en la casa de Probación de Santa Ana, 4; en el semina- 
rio de S. Ildefonso, 6; en Tepotzotlán, 33; en el colegio del Espíritu Santo 
en Puebla, 28; en el colegio de S. Ildefonso de la misma ciudad, 16; en el 



44 



MOLINA, DIEGO DE, P. 



seminario de S. Jerónimo, 2; en el colegio de Veracruz, 7; en Mérida, 7; 
en Oajaca, 8; en el colegio de Guatemala, 13; en Valladolid, 7; en el co- 
legio de Pátzcuaro, 8; en Guadalajara, 12; en el colegio de Querétaro, 7; en 
la casa de S. Luis de la Paz, 4; en el colegio de S. Luis Potosí, 5; en Zacate- 
cas, 6; en Guadiana, 5; en las misiones de Cinaloa, 34; en las misiones de 
Parras y de la Sierra, 26; en Europa, 1. 

"Casa Profesa Mejicana: viven en esta Casa Profesa 28 de los nuestros, 
de los cuales 15 son sacerdotes y los demás hermanos. A duras penas se 
pueden sustentar con las limosnas ordinarias. No tienen ninguna deuda. 

"Colegio Mejicano de S. Pedro y S. Pablo. Alimenta a 66 de los nuestros, 
de los cuales son sacerdotes 24, y de éstos 10 maestros, tres de gramática, 1 de 
retórica, 2 de teología escolástica, 1 de escritura, 1 de casos de conciencia y 
2 de filosofía. Los estudiantes son 26, los demás coadjutores. Las rentas anua- 
les son 30,000 pesos de plata, pero tienen una deuda de 292,000 pesos, y por 
consiguiente, apenas pueden sustentarse los que viv'en en aquel colegio, pues 
deben pagar anualmente 13,000 pesos de réditos por las deudas principales 
que tienen sobre sí. 

"Seminario de S. Gregorio. Sólo viven ahora tres de los nuestros, 2 sacer- 
dotes y 1 coadjutor. Uno de los sacerdotes es sustentado a costa del colegio 
de S. Pedro y S. Pablo; los dos, que son el procurador de provincia y su 
socio, pagan al colegio cada año 600 pesos por su sustento. 

"Para celebrar las solemnidades acostumbradas, y sustentar a los niños in- 
dios que aprenden el catecismo, a leer y escribir y los elementos de la música, 
tienen una renta de 250 pesos, derivada de un capital de 5,000 pesos que por 
vía de limosna le dio el señor D. Alvaro de Lorenzana. Además recibe al- 
gunas limosnas que le dan los indios. No tiene ninguna deuda. 

"Casa de Probación de Santa Ana. Viven en esta casa 4 de los nuestros, 
2 sacerdotes y 2 hermanos. Sus rentas anuales son 6,300 pesos, sin contar 
5,708 que le deben algunos deudores. Las deudas de esta casa ascienden a 
114,000 pesos. 

"Seminario de S. Ildefonso (de México). Viven en este seminario 6 de los 
nuestros; 2 sacerdotes, de los cuales enseña 1 filosofía; 3 escolares teólogos 
y 1 coadjutor. Sus rentas, si se cuenta lo que le pagan los alumnos por el 
sustento ordinario, son de 8,000 pesos, además de 1,800 que les deben pagar 
varios deudores. Las deudas contraídas hasta ahora montan 6,950 pesos. 

"Colegio y casa de probación de Tepotzotlán. Viven en este colegio 33, 
de los cuales 10 son sacerdotes, 4 retóricos, 4 coadjutores, 12 novicios esco- 
lares y 3 novicios coadjutores. Las rentas anuales suben a 14,000 pesos. Sus 
deudas llegan a 33,000 pesos. Pueden alimentarse cómodamente todos los 
que actualmente viven en el colegio. 

"Colegio del Espíritu Santo, en Puebla. Viven en el colegio 28, 13 sacer- 



BIOGRAFIA 



45 



dotes, de los cuales uno enseña gramática, los demás son coadjutores. Sus 
rentas son 20,000 pesos. Tiene deuda de 29,000 pesos. Y puede alimentar 
cómodamente 35 de los nuestros. 

"Colegio de S. Ildefonso, en Puebla. Sustenta este colegio a 16 de los 
nuestros, 8 sacerdotes, de los cuales dos enseñan teología escolástica, otros 
2 filosofía, 1 escritura y otro casos de conciencia. Hay 2 escolares y 4 coad- 
jutores. Las rentas anuales son de 16,000 pesos, y tiene de deudas hasta 
55,000. Puede sustentar sin dificultad los que ahora viven en el colegio. 

"Seminario de S. Jerónimo, en Puebla. Viven en este Seminario 2 sacer- 
dotes, de los cuales uno enseña gramática. No tiene renta ninguna. Se sustenta 
de la pensión que pagan los alumnos, y tiene una deuda de 1,500 pesos. 

"Colegio de Veracruz. Hay en este colegio 7, de los cuales son sacerdotes 
3, un escolar que enseña gramática y 3 coadjutores, de los cuales uno enseña 
a los niños a leer y escribir. Las rentas anuales son de 6,000 pesos: y las 
deudas llegan a 10,670. Pueden sustentarse bien los que viven en el colegio. 

"Colegio de Mérida. Viven en este colegio 7, de los cuales son sacerdotes 
5; uno de ellos enseña moral, otro filosofía y otro gramática. Los coadju- 
tores son 2, de los cuales uno enseña a los niños a leer y escribir. Las rentas 
son de 3,000 pesos y no tiene ninguna deuda, con lo cual pueden sustentarse 
los que allí viven. 

"Colegio de Oajaca. Hay en este colegio 8 de los nuestros, 3 sacerdotes, 
1 escolar maestro de gramática y 4 coadjutores, de los cuales 1 enseña a leer 
y escribir. Tiene de renta 4,000 pesos, y sus deudas llegan a 33,000, por lo 
cual se sustentan con alguna dificultad los que allí viven. 

"Colegio de Guatemala. Viven en este colegio 13, 9 sacerdotes de los cuales 
1 enseña teología escolástica, otro casos de conciencia, otro filosofía y 2 
gramática; los demás son coadjutores, de los cuales 1 enseña a leer y escribir. 
Tiene de renta 4,000 pesos y de deudas 17,000. Se sustentan sin dificultad 
los que viven en el colegio. 

"Colegio de Valladolid. Hay en este colegio 7, de los cuales 3 sacerdotes, 
un escolar maestro de gramática y 3 coadjutores, de los cuales uno enseña a 
leer y escribir. Las rentas ascienden a 7,000 pesos, y las deudas a 14,000. 
Pueden sustentarse 9 en este colegio. 

"Colegio de Pátzcuaro. Viven en este colegio 8, de los cuales 5 sacerdotes 
y 3 coadjutores. Uno de éstos enseña a leer y escribir. Las rentas son de 
14,000 y las deudas llegan a 10,000. Difícilmente se mantienen los que vi- 
ven allí. 

"Colegio de Guadalajara. Son los de este colegio 12, 9 sacerdotes, de los 
cuales uno enseña gramática, y 3 coadjutores de los cuales uno enseña a leer 
y escribir. Las rentas son de 4,000 pesos y las deudas de 8,000. Se sustentan 
sin dificultad los que viven en el colegio. 



46 



MOLINA, DIEGO DE, P. 



"Colegio de Querétaro. Viven en este colegio 7, de los cuales son sacerdo- 
tes 4, un escolar que enseña gramática y 2 coadjutores de los cuales uno 
enseña a leer y escribir. Tiene 4,000 pesos de renta y 28,000 de deudas. Pue- 
den sustentarse bien los que allí viven. 

"Casa de S. Luis de la Paz. Hay en ella 4 de los nuestros, 3 sacerdotes y 
1 coadjutor. Las rentas anuales son de 3,000 pesos, fuera de 2,000 que les 
deben pagar varios acreedores. No tiene ninguna deuda, y pudieran mante- 
nerse allí 8 de los nuestros. 

"Colegio de S. Luis Potosí. Viven en este colegio 5, tres sacerdotes, de los 
cuales uno enseña gramática, 2 coadjutores, de los cuales uno enseña a leer 
y escribir. Las rentas anuales son de 4,000 pesos. Tiene una deuda de 48,000 
pesos, por lo cual se sustentan con dificultad los que allí viven. 

"Colegio de Zacatecas. Viven en este colegio 6 de los nuestros, 5 sacerdo- 
tes, de los cuales uno enseña gramática y 1 coadjutor que enseña a leer y 
escribir. Las rentas anuales son de 5,000 pesos, y las deudas llegan a 40,000. 
Con dificultad se pueden sustentar los que allí viven. 

"Colegio de Guadiana. Hay en este colegio 5 de los nuestros, 4 sacerdotes 
de los cuales uno es maestro de gramática y 1 coadjutor que enseña a leer 
y escribir. Las rentas anuales son de 4,000 pesos y no tiene ninguna deuda. 
Pueden sustentarse bien los que allí viven. 

"Misiones de Cinaloa y de las Sierras. Todos los que viven en las misiones 
de Cinaloa, de Parras y de los Cerros, llegan a 60 y son sacerdotes. Se sus- 
tentan con las limosnas y con la pensión que les pasa el Rey. Méjico, 16 de 
Diciembre de 1653. Diego de Molina (Mexicana, Catalogi, 1580-1653). El 
documento está en latín (dice Astráin) . No molestaremos al lector reprodu- 
ciéndolo en su lengua original, pues lo que importa conservar de este escrito 
son los números, no las palabras y el estilo". 

1654 "Cédula real duplicada, fecha en Palacio a 6 de Septiembre, 1654, 
dirigida al padre provincial Diego de Molina refiriendo haber lle- 
gado a noticia de su Majestad (Felipe IV, 1621-1665) y al Supremo Con- 
sejo, varios desórdenes gravísimos de los jesuítas, a los quales encarga mu- 
cho ponga el debido remedio" (Invent. Arch. Prov. Méx. [1767], f. 258). 

— "El día 4 de Julio, cumplidos los ocho meses del gobierno del P. Diego 
de Molina, le sucedió en el cargo de provincial el P. Juan del Real" 
(Alegre, II, p. 407). 

1654-1659 Venido el pliego del nuevo gobierno entró el P. Diego de Mo- 
lina en el rectorado del colegio Máximo (1654-1659) de S. Pedro 
y S. Pablo, en que no hizo más novedad de tan honroso oficio, que los que 
ejecutó en aquellos otros humildes empleos, y si hubo alguna diferencia fue 



BIOGRAFIA 



47 



la de mejorar siempre la ocupación, adelantando el celo de la disciplina re- 
ligiosa y promoviendo a sus escolares en la virtud con empeño y solicitud 
en las letras. 

1655 "Roma, 24 de Enero, 1655" (De una carta del P. Gosvino Nickel al 
P, Prov. Juan del Real) : "A los PP. Francisco Calderón, Diego de 
Molina y Simón que me han escrito largamente, les digo que V.R. les mos- 
trará la respuesta de la duda de abrir el sobre 'in casu mortis', o en caso 
de impedimento del provincial, como sucedió con el padre Calderón la se- 
gunda vez que fue provincial. Al segundo (i.e. Diego de Molina) podrá 
mostrar V.R. algunos puntos que le parecerán" (Arch. Prov. Isl. ColL, 1934, 
vol. VI de Mss, f. 240). 

— "Roma, 24 de Enero, 1655" (Nickel a Real) "Retor (sic) del colegio 
de México después del P. Juan de Vallecillo, será el P. Diego de 

Molina" (Ib.). 

— Y en la 5a. carta de la misma fecha (Nickel a Juan del Real) : "Aun- 
que alaban algunos al P. Diego de Molina, ay otros que dizen dél que 

repite ha de dar gusto a todos, y lo peor es que lo da contra las órdenes de 
los generales, y se ha visto esto claramente en el modo que ha tenido de 
nombrar revisores de la Historia que ha dispuesto el P. Andrés Pérez, sa- 
biendo él quiénes son, etc. siendo ésto expresamente contra las reglas de 
los revisores, que poco ha se remitieron a essa provincia. Aviéndose dado a los 
demás procuradores que venían a Roma seis mil pesos, y teniendo ya en 
Veracruz ocho mil con otras muchas cosas el P. Diego de Monroy no se 
contentó, y el P. Molina contra el parecer de la mayor parte de la consulta, 
le añadió otros cuatro mil pesos. Y lo que sentiría yo vivamente es que se 
hubiessen tomado a censo, o daño, como se insinúa". "Ultra de esto añaden 
que, contra el sentir de los consultores, recibió en la Compañía a un estu- 
diante, cuyo padre es muy pobre, y que trataba de recibir a un espurio, hijo 
de un clérigo que aún vive. Que al H. Gaspar Várela le puso en el inge- 
nio de Tiripitío sin consulta, siendo así que antes habían sacado a dicho 
hermano del mismo ingenio y de otro, por causas graves y de gran nota. 
Y que a un padre de la Casa Profesa, le dio licencia 'in scriptis' para ir a 
las monjas, siempre que hubiera necessidad". "No son éstos, buenos dictá- 
menes; V.R. (P. Juan del Real) me informe si es assí todo lo sobredicho, y 
se lo advierta al P. Molina, para que siga otros que sean conformes al estilo 
de nuestra Compañía". "Lo que diré aora, no es tanto por el P. Molina, 
quanto por el 'P. Marcos de Irala, del que me escriven que se ha declarado 
demasiado contra el P. Molina, diciendo dél que havía causado grave daño 
al colegio de San Ildefonso quando lo tuvo a su cargo, empeñándolo, etc." 



48 



MOLINA, DIEGO DE, P. 



— (Y en la primera de la misma fecha 24 Enero. 1655. dice el P. Gen. 
Gos\ino Nickel, al P. Prov. Juan del Real) : "Poniendo el título del 

officio y no el nombre de la persona, porque aunque me consta que ha sido 
pro\'incial el P. Francisco Calderón y \-ice-provincial el P. Diego de Molina, 
y éste le había de suceder como pro\-incial in casu mortis, estamos en duda 
de la resolución que allá se abrá tomado, y quién será actualmente provinciaP'. 

"La mudanza que liizo el P. Francisco Calderón, obligado de su flaca sa- 
lud, también fue necessaria, y supuesto que el P. Juan de Vallecillo que iba 
nombrado 'primo loco' por provincial 'in casu mortis' no podía serlo por la 
misma causa, y el P. Juan del Real que era el segundo, no avía aún vacado 
año y m.edio: acertado fue nombrar a otro por \^ice-Provincial (P. Diego 
de Molina) que governasse la provincia, mientras el P. Real no cumplía 
su vacante". 

1658 -Roma, 22 de Febrero de 1658"' .De una del P. Gen. Nickel al P. 
Prov. Juan del Real) : "El no aver comunicado la resolución de sacar 

al P. Retor Francisco de Ibarra de Tepotzotlán, con el consultor de pro- 
\incia Diego de Molina, por la causa que dize V.R.. fue pmdente". 

1659 "Roma. 30 de No\-iembre, 1659" De la 2a. carta de esta fecha del 
P. Gen. Nickel al P. Prov. Alonso Bonifacio) : "Dame gran pena y 

cuydado el empeño exhorbitante del colegio de México: y más el saber que, 
no sólo no se minora, sino que, según me a\'isa su Retor el P. Diego de Mo- 
lina (que al fin han llegado sus cartas aunque tarde ^ crece cada mes, no- 
vecientos pesos más". 

(Y en otra de la misma fecha; : "Hablando ya \'.R. P. Alonso de Boni- 
facio) del Colegio de México, remitiéndose al informe de su retor el P. Die- 
go de Molina, sólo dize que está trabajoso en lo temporal, y que en dos 
años no se ha podido aLi\iar en razón de deudas, que es harto trabajo, y 
plegué a Dios no ayan crecido; y que la obser\-ancia no ha sido la que devía 
por la omisión y i-emisión de los superiores, o por la sobrada libertad de 
algunos hermanos estudiantes. El P. Retor Molina no me ha escrito sobre 
estas materias; o si me ha escrito, no he rece\-ido su carta; y, cierto, estoy 
con pena, de que conociéndose la falta de obsenancia, y que en parte tienen 
la culpa los superiores, no la remedie". 

"Fue nombrado rector del colegio Máximo en 1659, y de otros; vice- 

prepósito de la casa Profesa" (Dice. Porrúa, Méx., 1964, p. 950 ^ 

— (Versión de Deconne, La Obra..., I, 297): "En la Capital, el P. 
Eugenio López, biógrafo del ex-provincial Diego de Molina, le atri- 
buye el haber inaugurado, o restablecido en los conventos la costumbre de las 



BIOGRAFIA 



49 



pláticas de cuaresma, adviento y otras festividades, y de haber entablado en 
ellos la costumbre de los ejercicios espirituales de S. Ignacio cada año". 

— (Decorme, La Obra..., I, 334-335): "Del ex-provincial P. Diego 
de Molina, emparentado con las más notables familias de México, 

se dice que pasaron por sus manos más de doscientos mil pesos para pobres, 
dotes de doncellas casaderas, suplemento de dotes para monjas, y, entre ellas, 
doce dotes completas de tres mil pesos cada una". 

1660 "Concluyóse el trienio del colegio Máximo, y le mandaron venir a 
esta Casa Profesa a ilustrarla con su doctrina y a ennoblecerla con sus 

nobles canas, en donde por muerte del P. Prepósito Lorenzo Alvarado (f 
1669) le consignó la obediencia este oficio segunda vez, que, feneciendo, fe- 
necieron también con él todos los que tuvo, pero no espiraron sus ocupaciones 
de incansable obrero y de consultor de nuestra provincia, bien noticiado a 
quienes oyeron siempre sus oráculos, con veneración venerando sus juicios, y 
siguiendo ordinariamente sus votos, que siempre fueron piadosos, graves o 
llenos de consideraciones maduras. Por eso no descansó nunca, aunque se 
pausaron los cargos en los oficios, porque cogiendo de nuevo el acha, siguió 
incansable la carrera hasta que le faltaron las fuerzas" (López, Eugenio, 
Necrol.) . 

— (Noviembre 23, 1660) : "Presentada la Memoria de los libros del li- 
brero Juan en 23 de Noviembre de 1660, estando en su audiencia 

de la mañana los Sres. Inquisidores Estrada, Mañozca e Higuera. . . decre- 
taron . . . : 'Remítase al P. Diego de Molina de la Compañía de Jesús, ca- 
lificador de este Santo Oficio' " (Arch. Gen. Nac. Méx. Ramo Inquisición, 
t. 581) (Bol. AGN. Méx., 1939, t. X, Núm. 4, p. 796). 

— (Nov. 24, 1660) : "En el Santo Oficio de la Inquisición de la ciudad 
de México, estando en su audiencia de la mañana los señores inquisi- 
dores D. Francisco de Estrada y Escobedo y D. Juan Sáenz de Mañozca, que 
asisten solos en el Tribunal, habiendo visto el parecer del padre doctor fray 
Juan de Torres, dijeron que se lleve esta Memoria al Padre Diego de Mo- 
lina, de la Compañía de Jesús, y calificador de este Santo Oficio, para que 
proceda a lo que estaba ordenado al P. lector fray Juan de Torres, y así lo 
acordaron y mandaron y firmaron" (Arch. Gen. Nac. Méx. Ramo Inquisi- 
ción, t. 581) (Bol. AGN. Méx., 1939, t. X, Núm. 4, p. 785, y p. 797). 

1661 (Enero 8) (Carta del P. Diego de Molina a la Inquisición, desde 
La Profesa de México) : "Muy Ilustre Señor Inquisidor General: El 

estar al presente impedido y no arresgar el achaque, y por no convenir la 
dilación de lo que Va. Señoría se sirvió mandarme, me obliga se sirva V.S. 



50 



MOLINA, DIEGO DE, P. 



remitir esta memoria" (De la Librería de Paula Benavides, que eran 1,239 
libros) . 

— (Enero 11). Auto. "En el Santo Oficio de la Inquisición de México, 
a 11 de Enero de 1661, estando en su audiencia de la mañana los 

Señores Inquisidores Estrada e Higuera: habiendo visto la excusa que pro- 
pone por escrito de la falta de salud el Padre Diego de Moijna para ver y 
reconocer los libros contenidos en la Memoria retro-escrita: dijeron que man- 
daban y mandaron que dicha Memoria de libros se lleve al P. Juan Ortiz de 
los Heros, de la Compañía de Jesús, etc." (AGN. Méx. Ramo Inquisición, 
t. 581) (Bol. AGN. Méx., 1939, t. X, Núm. 4, pp. 826 y 864). 

— (Enero 14) : "M.I. Señor: En cumplimiento del mandato de V.S.I., 
he visto esta Memoria, y si algunos libros de los contenidos vienen 

conforme al Expurgatorio de 1640 que corregir, hallé que ya están corregi- 
dos. Hoy, 14 de Enero de 1661. Diego de Molina. 

— (Enero 17) : "En el Santo Oficio de México, en 17 de Enero de 1661, 
estando en su audiencia de la mañana los Señores Inquisidores Es- 
trada, Sáenz de Mañozca e Higuera habiendo visto el Parecer y Censura, 
dada por el P. Diego de Molina, de la Compañía de Jesús, Calificador de 
este Santo Oficio, de la Memoria de libros (de los Libreros Santiestevan y 
Lupercio), dijeron que concedían y concedieron licencia a los susodichos, 
para expender y vender dichos libros" (Ibid) (Bol. Ib., p. 884). 

— (El biógrafo Eugenio López, S. J., prosigue su narración con el es- 
tilo de la época) : 

"Pero aun el desmayo de la llama se despertaba brilladora la abrasada 
esfera que se volvió uniforme, su caritativo celo, su virtud aquilatada, su 
religión sincera y su santidad jesuíta en que fundó singularmente como en 
más proporcionado cimiento la humildad, que zanjó de oposición a su no- 
bleza que, teniendo su origen de tan esclarecida prosapia, esmaltada de há- 
bitos, decorada de mitras y de cardenalicias púrpuras, jamás, con todo, se le 
oyó de su esclarecido noble linaje, un encomio; ni de quién era, un recuerdo; 
como ni memoria alguna de los acrescentamientos que en el tiempo de sus 
rectorados, les buscó a sus colegios; antes siempre huyó de aplausos que 
estos acarrean, y se extrañaba con maña de los concursos de los que le ha- 
bían de honrar con los bien merecidos aprecios que le ganaron sus proce- 
deres. Testimonio es de esto el encogimiento con que siempre hablaba, aun 
en materias muy escabrosas, y que pedían muy juiciosa facundia, declarar la 
verdad con eficacia, especialmente en las resoluciones que daba en casos muy 
difíciles que de conciencia se le proponían. Y en esta parte echó la mayor 
en los negocios de mayor consecuencia que se le ofrecieron a esta república. 



BIOGRAFIA 



51 



venerando siempre los más doctos su dictamen, y las primeras Cabezas abra- 
zaron su resolución, y como experimentando todos el acierto; de todos era 
continuamente buscado para sus dudas, para su dirección y para su con- 
ciencia, en que trabajó incansable en todo tiempo que le duró la vida. 

*'Y aquí respira de nuevo aquella edificativa, indiferente alegría y pres- 
teza con que aceptó las taraceadas ocupaciones que le intimó la obediencia, 
pues no se desdeñó ni asqueó al ministerio de los indios, que evangelizó des- 
pués de los floridos cursos que leyó de filosofía, ni extrañó la vuelta a los 
más lustrosos, cuando le llamaron; sin proponer jamás ocupación alguna 
por arduas que fuesen las dificultades que ocurrían en su ejecución, esmerán- 
dose tanto en todas las virtudes y acendrándose tanto en una sola, como me- 
jorándose en todas juntas. 

"De aquí recobró nuevos vigores su pobreza, así en su vestido siempre po- 
bre y remendado, como en su aposento, no llegando ni aun a los límites que 
permite la religiosa decencia, y manteniéndose éste con sólo los libros nece- 
sarios para las resoluciones morales y pláticas de espíritu a que se dedicó 
con provecho de las almas religiosas; por eso, olvidado de los haberes, todo 
su conato puso en que resplandeciese en su bendita alma la pureza hasta la 
muerte, cor^gervando incorrupto el candor primero de la inocencia, que a 
fuer de azucena intacta blasonó en el padre, siempre tersa, sin un vapor de 
peregrina impresión de corruptela. Sus pláticas recomendaron aquesta vir- 
tud angélica; sus palabras exhalaban castísimas fragancias desde la dorada 
cárcel de sus sentidos, que para ganar virtud tan alta tuvo apretinados siem- 
pre, y aun debieron ser sus pensamientos mellizos con sus palabras, pues 
solía decir que la virtud de la castidad, aun mediatada su belleza, engen- 
draba vírgenes sentimientos, que arredraban aun los asomos de la impureza, 
que, aterida de medrosa no se atrevía a rebelar contra su Sar(?) la virtud 
de la limpieza. Esta procuró el P. Diego de Molina radicar en todos sus 
espirituales hijos con toda intención, y es cierto de no olvidarse de preve- 
nirse de armas de maceración, penitencias y ayunos, para conseguirla en su 
alma, así en la presencia de Dios, que continuamente traía meditada, como 
en la oración vocal que frecuente repetía, e instaba a la santísima Virgen 
por ella; por cuya causa no dejaba de la mano el rosario de su santísima 
Madre María (que así apellidaba a la Señora), pasándole con toda reverencia 
y afecto. La misma reverente atención ponía en el rezo del oficio divino, 
que jamás dejó; porque aunque se le atravesasen diversos negocios que ha- 
bía de tratar, distintos casos de conciencia que resolver, se prevenía con 
tiempo para cumplir con aquesta obligación, con especial, devota y genial 
caricia de afecto fervoroso. 

"Entrañósele por aquí una caridad, ternura que tuvo al santo sacrificio 
de la Misa, celebrándolo todos los días, y cuando tropeloso encuentro de 



52 



MOLINA, DIEGO DE, P. 



tareas le pedían interpolar su cotidiano fervor en celebrar, cercenaba de sue- 
ño algunas horas para no fraudar su diaria y afectuosa costumbre que le 
inflamó de modo el corazón con Dios sacramentado, que no perdonó a di- 
ligencia alguna, por adquirir solemnes cultos al Sacramento del Altar de sus 
amores; para esto buscó 300 pesos de buena renta para la celebración de los 
ocho días de Corpus en esta Casa (Profesa), y para la principal fiesta del 
Santísimo Sacramento, no reparando en gastos excesivos por festejar con pri- 
mores y solemnidad de finezas, las de nuestro Buen Jesús Sacramentado: 
aquí eran las diligencias solícitas multiplicadas, las cazolejas de olores, apiña- 
dos los ramilletes de flores y pulido el aseo, como exquisito el adorno del 
altar, sonoros los del canto de las tribunas, y la diestra música de la entonada 
capilla de la catedral, que en esta fiesta, a instancias del padre, se excedía a 
sí misma. Este amor al Sacramento de los Altares procuró persuadir al co- 
razón de todos a quienes exhortaba y dulcemente competía al devoto y 
frecuente uso de este soberano mantenimiento, porque la misma experiencia 
le había mostrado los bienes grandes con que enriquece el alma que con 
Dios se une a este sacramento y la victoria de los enemigos que invisible- 
mente la combaten. Nació con el P. Diego de Molina la devoción de este 
Divino Sacramento, porque el día de su natalicio, que fue el c^ue dije de 
23 de Marzo de 1595, Jueves Santo en que nuestra Madre la Iglesia, hace 
recuerdos tiernos de la institución de este vivífico sacramento, felice anuncio 
del natural culto que había de hacerle, pues parece dispuso Dios el naci- 
miento del P. Diego de Molina el mismo día en que se hacía reseña de su 
amor, en el Sacramento, para que naciesen con el padre, los ardides, ansias 
y caldeados afectos en la fragua y forja de la llama amorosa de nuestro 
Dios; al fin, como hijo de aquel hidrópico fuego de nuestro Padre S. Ignacio, 
de quien participó también ansias de su ardido anhelo, cuantas fueron las 
llamas en que se quemó, prendiendo la fineza toda de su vida en el amor 
de este misterio de los cariños de Dios que repulsa lo ? inflamado a los 
afectos a que se abrasaba, por los obsequios de nuestro Santo Padre: por 
muchos años costeó la fiesta magníficamente en nuestro Colegio Máximo de 
S. Pedro y S. Pablo, que hasta hoy dejó dispuestos los ánimos, principalmente 
entre sus paisanos cántabros para segura mantener la solemnidad con que 
resplandece. 

"Otras muchas fiestas se celebran aquí en la Casa Profesa y solemnísima- 
mente en otras iglesias con decoroso culto, que deben al P. Diego de Molina 
las fincas en que se acensuaron los réditos anuales para los indispensables 
gastos de aquellos días. 

"Eslabonó la devoción sincera con la oración continua, y como esta es 
hermana de la mortificación y tan su gemela que dijo alguno que 'oración 
sin mortificación, tentación'; pues para no dar en este escollo, desarrolló su 



BIOGRAFIA 



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devoción con oración, y devociones tiernas acompañólas siempre con la ma- 
ceración y penitencia. ¿Cuál haya sido la de los años así pasados de su 
vida? Sólo lo guardó el silencio, el silencio que encarceló en los inmutables 
canceles de su modestia: pero por los resquicios se dejaba manifestar con 
algún chisme, que nos persuadía era muy grande su penitencia, de que fue 
tan avaro de gozar a sus solas las penas, que no se contentó sólo con ocul- 
tarlas, sino que las sepultó consigo. De estas noticias escapósele con todo a su 
modestia una que reveló a la candidez de un niño: hallábase ya por sus mu- 
chos años débil en las fuerzas y sin vigor en el brazo para la disciplina, y 
¿cómo privarse de los bienes que granjea esta manual castigación? Acari- 
ciaba con amor y obligaba con donecillos a los niños acólitos de esta Casa 
(Profesa), para que fuesen los verdugos que le acosasen; y era tal la eficacia 
del padre, que Ies obligaba a ser los ejecutores crueles de este piadoso ejer- 
cicio; y cuando las criaturas atemorizadas de estos amagos irreverentes a las 
venerables canas de su anciano penitente, aflojaban la valentía en el golpe, 
el padre con sagacidad amorosa los exhortaba y recibía de sus manos el 
recio chasquido del azote que era sólo amago en años tan postrados, colige el 
discurso cuán valientes eran sus golpes en los más robustos; y como no se 
puede negar la maceración que se mancomuna con la oración, ni ésta se 
queda fallida armada con la penitencia; otras, sin duda fueron heroicas, 
pues siempre quedaron vencidas, sin querer la modestia continua, revelar la 
interior intensa con el exterior recato, tan gemelos en el padre que induda- 
blemente daban a conocer la madre que los engendró, es pues razón piadosa: 
esta es la Caridad reina de todas las virtudes, que fue en el P. Diego de Mo- 
lina el blasón a todo el resto y el timbre de todo empeño de la corona de 
todas las acciones; parecía cierto, no caritativa, sino la caridad misma: dícelo 
el socorro consolante a las necesidades corporales como logró tantos subsidios 
a los espirituales: eran los pobres el blanco de su cuidado, eran el objeto de 
atribución de cuanto grangeaban sus peticiones y de cuanto adquirían sus 
solicitudes. No tenía cosa que no la emplease en los pobres. Sucedió muchas 
veces, sin poder evitar el purismo de los que lo atestiguan, quitarse la camisa 
del cuerpo para dársela al menesteroso, y como la principal riqueza de 
aquestas caritativas demostraciones, y el natural compasivo, pues todos sa- 
ben del P. Molina lo pío, e infieren de allí el servidor que tenía cada pobre 
de Cristo: porque en remediar lo vencía su condición encogida; en cuanto 
se atravesaba el alivio de alguno de sus prójimos necesitados pidiendo li- 
mosna: aunque supiese de cierto el enfado con que se las había de dar y la 
vergüenza que había de padecer, quien había sido noble, hacendado, ge- 
neroso y franco, heroica virtud, acendrada práctica de mortificación, pues 
de salto de tres se encumbraba hasta lo más arduo: ¿no es poca mortificación 
pedir y más para otros, qué será si se añade el saber que con modestia se 



54 



MOLINA, DIEGO DE, P. 



ha de alcanzar?; ¿qué perfección no eslabona, continuar con las peticiones 
sin huir el rostro a los desdenes que sufrió el padre? ¿de los que le daban, 
de los que le negaban dar, y más que todo, de todos los que por esta piadosa 
demanda le corrían? Nunca tuvo recelo a la instancia y mucho más instaba 
a sus peticiones, ruegos y súplicas que eran para socorrer pobres vergonzantes 
que no faltaban a su aposento: pero allí era mayor el conato cuando alguna 
persona deseaba consagrarse a Dios en la religión. De ambos sexos se cuentan 
muchos: de doce se sabe señoras religiosas entre muchas que se han huido 
a la notoriedad a quien buscó la dote entera de 3,000 pesos. No se termina 
la tradición que hay de las que ayudó para la profesión, buscándoles el 
complemento al coste de la dote. Innumerables las que se casaron por su 
mano, solicitándoles competentes dotes, según su esfera, buscándoles los de- 
rechos para los despachos necesarios, y estas eran las obras corporales de 
misericordia que ejercitaba, en cuanto hay quien afirme, sin temer el hipér- 
bole, que repartió por su mano a los pobres de Cristo en todo el discurso de 
su vida más de 200,000 pesos, entrando en esta partida las limosnas a las 
iglesias, recaudadas en las reales cajas de la Divina Providencia, era la casa 
en que se hacía esta moneda, la que labraba en el continuo ejercicio del con- 
fesonario, en donde libró mejores y mayores limosnas a las almas. Aquí or- 
denó la vida de muchos: aquí dio lecciones de perfección a los que aprove- 
chaban, enseñando suavísimamente el ejercicio de la oración mental. Dotóle 
Dios de un singular magisterio de espíritus y de una extremada dirección de 
desvanecer escrúpulos, aun a los más achacosos de esta enfermedad, en mu- 
chos incurable, hallaron siempre en el P. Molina el remedio de sus congojas; 
de modo que todos los que a él vinieron dolientes, quedaron sanos. Pero no 
se estrechaba su caridad a solos éstos que lo buscaban, también se extendió 
a los más retirados que no le conocían. Por esta, causa y motivo iba con 
frecuencia a hacer pláticas espirituales a los conventos de señoras religiosas, 
distribuyendo los días de la semana en cuaresma y adviento para dar a di- 
versos monasterios el pasto saludable de la doctrina. Todos los conventos 
confiesan deber al P. Diego de Molina, cuya destreza en materia de espí- 
ritus, logró felices aciertos, y engendró nuevos operarios que cultivan aques- 
tos jardines del cielo. Fue tanto lo que enseñó de oración, que en algunos 
monasterios le llaman hasta hoy "el Molina de oración". Entabló en todas 
estas comunidades, hacer los ejercicios anuales de nuestro Padre San Ignacio, 
con tantos incrementos de su espíritu, cuantos son los serafines que hermo- 
sean la gloria de sus coros. En uno de los más observantes se hacen de arte, 
que al acabar el año su turno, no vuelven las ejercitantes señoras el turno, 
para que no se defraude semana que no sea bien de santos empleos ejercitada. 

"De las religiosas señoras volaba su ardoroso celo, con las batidas abrasa- 
das alas de esta virtud primogénita, a los sacerdotes seculares a quienes toda 



BIOGRAFIA 



55 



la vida instituyó en sus aprovechadas almas, y adelantó en aquellas virtudes 
de aquel estado, principales. Goza por esto esta ciudad (México) en sus dis- 
cípulos, diestros maestros de espíritu. Volteaba luego la abrasada esfera de 
suyo ardiente, a aleccionar a muchos devotos seglares y padres de familia en 
el amor y temor santo de Dios, y lo mismo era despertar en sus hijas el uso de 
la razón, que embargarles el padre para el de la virtud el corazón, despertando 
en ellos, vivas y eficaces vocaciones a los claustros de religiosas vírgenes, y a 
este fin, de ayudar a todos haciéndose todos a todos. 

"Puso singular estudio en la teología moral de que fue insignísimo maestro, 
lo cual consta en la resolución que dio en casos intrincados e insuperables de 
conciencia, que causó el remedio de muchas almas, y acaso perdidas y deses- 
peradas; de conseguir el bien de la salud eterna, por hallarse asomadas a las 
puertas de la muerte; y, aunque personas de superior jerarquía se opusieron 
a algunos de sus pareceres y determinaciones, se convirtieron después escu- 
chando los fundamentos de su doctrina; y dieron por bien hechas más de 
cuatro insignes resoluciones que tomó en trances desesperados, sin dejarle al 
más crítico, censura, al menos escrupuloso en el hecho: tan inviolable era el 
derecho en que siempre fundó sus excursiones caritativas y sus cristianas obras 
que de ellas le debió el santo tribunal de la Inquisición, que reconociendo lleno 
de letras, prudencia y cordura del P. Diego de Molina le nombró por su ca- 
lificador, desde sus primeros lustros de su ministerio, y lo ejerció con toda 
exacción, aprecio y estima así de los más doctos y prudentes calificadores 
como seguros Jos Señores Inquisidores Apostólicos, el que era el primero en 
el trabajo y el último en los descansos de aquellos arduos empleos. En el 
tiempo de cursos generales y particulares, en los interiores fenecimientos de 
causas, ninguno era más llamado, quizás por reconocer aquella lince judica- 
rrera, que ninguno era ni más piadoso ni más experto, ningunas para esto 
eran sus instancias, ejecuciones, ruegos, diligencias y agencias. Todo dependía 
del padre, así dentro como fuera. Todo piadoso empleo era su ejercicio y 
desvelo, andando en continuas correrías por la salud eterna de sus prójimos 
y por el natural socorro de sus mendigos hermanos, que empleó en estos 
ejercicios toda su vida, como en el del santo tribunal duró muchos años, y 
hubiera perseverado hasta el último aliento, a no habérselo impedido su an- 
cianidad flaca y cansada, que le privaba también del consuelo de su confe- 
sonario y le imposibilitó la celebración del Sacrificio, hasta embargarle en la 
prisión de su aposento, sin poder salir más a los cuartos". 

1670 En la Profesa, sobre la información pedida por el P. Antonio Plan- 
earte "el mismo día 26 de Abril de 1670, examinado el P. Prepósito 
Diego de Molina, y habiendo hecho juramento en forma, dijo, que ha- 
biendo entendido se decía en casa que un seglar había venido a quejarse 



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MOLINA, DIEGO DE, P. 



del P. Antonio Planearte, que inquietaba cierta casa, y que el H. portero le 
había detenido y embarazado, procedió a su averiguación como superior 
suyo y examinó al H. portero Felipe del Castillo y al H. Marcos Martínez 
que acompañó en los sermones al P. Planearte, y halló ser falsa y sin funda- 
mento alguno de verdad, el cuento, y que no había venido tal secular a la 
portería a quejarse. Y así mismo averiguó ser falso que dicho P. Antonio 
Planearte se mudaba camisa en casa de secular, y así lo declaró y firmó Die- 
go de Molina". 

— (De una carta del P. Antonio Planearte al P. Prov. Pedro de Valencia 
a principios de Mayo de 1670) : "Aunque seguro de mi inocencia, 
quise, al principio sacrificar y ofrecer a Nuestro Señor, la grave ofensa y 
agravio de 'una hablilla', que estos días no sé quién esparció en casa (La 
Profesa), diciendo que un secular, celoso de su muger, había llegado a nues- 
tra portería, en busca del P. Prepósito (Diego de Molina), para quejarse 
de mí, como de quien le ocasionaba los celos que padecía, y que el H. portero 
Núm. uno, Felipe del Castillo, lo había detenido y aplacado, añadiendo que 
el dicho secular, viendo que le impedían el recurso al P. Prepósito, había re- 
currido al P. Francisco Ximénez con dicha queja y noticia. . . para cuya 
prueba será razón saber del P. Prepósito Diego de Molina, si tal hombre 
se le ha quejado de mí" (Arch. Gen. Nac. México. Ramo Historia, t. 392). 

1678-1682 (Versión de López, Eugenio, S. J. en la necrología del P. Die- 
go de Molina) : "Padeció aquí por espacio de cuatro años el mayor 
desamparo que se ha visto, pues a hombre tan oficioso, tan limosnero y tan 
solícito en hacer bien a otros, le dejó el mundo, y los mismos a quienes les 
hizo bien, no entrándole por el aposento ninguno, ni con recado, ni mucho 
menos con regalo, fuera de un modesto poderoso republicano que venerán- 
dole como a santo, le traía personalmente algún regalo. Y aunque me persua- 
do que no fue falta en la voluntad, sino noticia que se divulgó, de que el 
padre estaba internado, yo juzgo que fue ejercicio de la Providencia, pues 
nunca le faltó lo sensible, con que le ofreció a Dios para conseguir mucho 
mérito: agravósele mucho la flaqueza en la cabeza, olvidada y desmemoriada 
de las cosas a tiempo, confundiéndolas mucho, pero de tanta edificación era 
no las que con las palabras inversas que sólo preguntado respondía, que 
estaba confesando o ayudando a sus prójimos, celando siempre lo que pedía 
secreto. Por estos santos delirios no estuvo apto ni capaz en los últimos días 
de reconciliarse, ni de comulgar. 

"Fuésele extinguiendo el calor natural, hasta que intempestivamente, a 
nuestro juicio, se le acabó la dichosa vida el día 30 de Marzo de 1682, como 
a las seis de la tarde, y aunque se le procuró darle la extremaunción, cuando 
se le advirtieron los últimos paroxismos, ya se le había anticipado la muerte, 



BIOGRAFIA 



57 



bien imperceptible, a los 87 años de edad, tan bien gastados; 72 de Compañía 
tan bien servida; 53 de profeso de cuatro votos, tan bien logrados. 

"El día siguiente fue el entierro que honraron asistiéndole todas las sa- 
gradas familias de las religiones; el noble y eclesiástico clero empeñado para 
celebrar las exequias de su común padre, ayo y maestro, que ganó de an- 
temano a la agasajada familia de Santo Domingo, que en honrar nuestra mí- 
nima Compañía siempre se esmera, y que se ofreció a hacer los oficios fú- 
nebres; la capilla y armoniosa música de la catedral, para dar muestras del 
agradecimiento en que siempre le tuvo al padre, embargó con piadoso canto 
el cadáver de su benefactor difunto, pagándole en bien concertado canto 
(como ella decía) el sonoro tenor de su buen padre, que siempre tuvo en 
asistilla. Y muchos de los diestros maestros que la componen, decían acordes 
voces 'que hoy nuestras ansias de aquel hermano (es fórmula de su estima- 
ción) se aplicaron a enseñar de valde a muchos niños, para que así Jos de 
voz o instrumento, fuesen el instrumento que equivaliese a la dote. Voz que 
con la suave de Jesús, aprende el dulce metro polífono, grave o dulce, usado 
en el entierro, cuyo docto dignísimo arcediano hizo los oficios con amor y 
con ternura, con que colocó a varón tan grande en el sepulcro: 'Sepultamos 
al buen P. Diego de Molina (dijo) pero nunca sus eternizadas memorias, 
que vivirán eternas, dulcísimas y bien sentidas de su muerte'. 

"La Compañía, aunque se gloría de poblar el cielo con tales hijos, cual 
otra Raquel, con todo se lamenta, de los que pierde cuando son verdaderos 
hijos suyos, como lo fue tanto el padre Diego de Molina de nuestra Com- 
pañía que la honró con su presencia gravísima, la sirvió con sus talentos más 
grandes, y la ilustró con sus virtudes más que ordinarias. 

"Juzgo con piedad que asiste en la triunfante Jerusalén del Cordero, ha- 
biéndole llamado tan temprano (a los 15 años de edad) a la militante de 
acá. Compañía de su Hijo; pero no me puedo negar por mi oficio a dar a 
V.R. este aviso y a recordarle los sacrificios que hace la Compañía por sus 
hijos, suplicándole me tenga presente en los suyos. 

"Dios me guarde a V.R. muchos años como deseo. México, y Abril 4 de 
1682 años. Siervo de V.R. Eugenio López" (Arch. Prov. Méx. Isl. CoU., 
1934, ff. 248-256). 

(El comienzo de esta carta es el siguiente) : "Mi padre rector Sebastián 
de Ascanio. Pax Christi" (Al margen): *'Pase a Páscuaro (sic), Guadala- 
jara, Sinaloa y Sonora". "Aunque las fervorosas virtudes, fervorosos empleos 
y apostólicos ministerios del P. Diego de Molina pedían para referir (de 
cláusula de tan dilatada vida), muy crecientes cuadernos, sólo para apuntar 
los anhelos y fervores con que los ejercitó todos; con todo, porque deseo, así 
el no molestar, como el aficionar a su imitación con leer y saber los religio- 
sos empleos de su ordenada vida a nuestras reglas, me ceñiré en las noticias 



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MOLINA, DIEGO DE, P. 



con mortificación de no trasumptar en plausibles períodos la materia toda 
que nos dejó en el de su santa vida". 

Referencias Biográficas 

1 Alegre, Francisco Javier, S. J., Historia de la Prov. de la C. de J. de N.E,. 
t. II, Méx., 1842, pp. 232, 233, 406, 407. 

2 ABZ. (Alegre-Burrus-Zubillaga, S. J.), Historia de la Prov. . t. III, Roma, 
1959, pp. 5^^ 6, 236. 

3 ARGSI : Arch. Román. Gen. S. J. 

4 Arch. Prov. Méx. Isl. Coll., 1934, vol. VI. MSS., ff. 240; 248-256. 

5 Arch. Prov. Méx. Merid. (1960) Méx. Ramo: Cartas 

6 Arch Gen. Nac. Méx. Ramo Inquisición, t. 581. 

7 AsTRÁiN, Antonio, S. J., Hist. de la C. de J. en la Asistencia de España, 
t. V, Madrid, 1916, pp. 321-325. 

8 Boletín Arch. Gen. Nac. Méx. t. X (1939), Núm. 4, p. 796. 

9 Catalogi Prov. Méx., 1614, Núm. 178; 1620, Núm. 60; 1626, Núm. 183; 
1632, Núm. 291; 1638, Núm. 295; 1648, Núm. 210; 1650, Núm. 198; 
1653, Núm. 154. 

10 Decorme, Gerardo, S. J., Menologio Ms. 1940, f. 192. La Obra de los 
jesuítas mexicanos durante la época colonial. Méx., 1941, t. I, pp. XV, 
113, 297, 334, 371, 383, 387; t. II, pp. 14, 15. 

11 Dice. Porrúa, Méx., 1964, pp. 950. 

12 EcHAGOYAN, Pedro (Rector y Maestro de Novs. en Tepotzotlán) , Carta 
de edificación del P. Lorenzo Ortiz, fechada en 12 Ag., 1679. Ms. foja 1. 

13 Invent. Arch. Prov. Méx. (1767), f. 145. 

14 LÓPEZ, Eugenio, S. J., Carta de edificación sobre el P. Diego de Moli- 
na, firmada en México el 4 Abril, 1682 (8 fojas Mss. inéditas). 

15 Martín de Guijo, Lic. Gregorio, Diario de sucesos notables... (1648- 
1664). Edic. Méx., 1853, pp. 186, 266-267. 

16 Méx. 4, ff. 197, 216, 242, 275, 308, 330v., 347, 387, 407v., 443, 483. 

17 Nickel, Gosvino, P. Gen., S. J., Cartas: 

Al P. Vice-Provincial Diego de Molina, Roma, Enero 30 1654 (3) 

„ „ „ Roma, Julio 4 1654 
„ „ „ Roma, Dic. 4 1654 (2) 

Al P. Prov. Juan del Real, Roma, En. 24 1655 

„ „ „ Roma, Feb. 22 1658 

Al P. Prov. Alonso de Bonifacio, Roma, Nov. 30 1659 (2) 

18 PÉREZ Alonso, Manuel Ignacio, S. J. Apuntes Mss. sobre Jesuítas en 
Centro- América. 1960. 



BIBLIOGRAFIA 



59 



19 Pradeau, Dr. Alberto Francisco, Noticias sobre jesuitas en el Noroeste 
de Nueva España. Mss. Ficha: Molina, Diego (Jaso o Menor). 

20 Ramírez, Esteban, Pbro., Estudio histórico de S. Luis de la Paz, Guana- 
juato, 1952, pp. 150, 210-211. 

21 Synopsis Hist. Soc. Jesu. Ratisbonae, Pustet, 1914. Col. 555. 

22 TiscAREÑo, Fray Angel, OFM., El Colegio de Guadalupe de Zacatecas, 
t. I, Pte. 2a. México, 1905. p. 132. 

23 ViTELLEscHi, Mucio, P. Gen. S. J., Carta: 

Al P. Prov. Luis de Bonifaz, Roma, Oct. 30 1638 

24 Zambrano, Francisco, S. J., Dicción ... , t. III. Méx., 1963, pp. 66, 70, 
72, 76, 398, 399, 400. 

B1BL10GR.A.FÍA 

1653 "Catálogo de los bienes de la Provincia de Méjico hecho el 16 de Di- 
ciembre de 1653". Firmado Diego de Molina, que era entonces pro- 
vincial (Astráin, Hist. de la C. de ]. en la Asist. de España, t. V, pp. 321-325) 
(Méx. Catalogi, 1580-1653). El documento (dice Astr.), está en latín; lo pu- 
blicamos en español y es un resumen de los sujetos que habitan cada casa y 
con lo que se sustentan. 

1654 Ms. Licencia del P. Prov. Diego de Molina para imprimir la Vida del 
P. Pedro de Velasco, escrita por el P. Francisco Xavier de Faria, 1654 

(Un ejemplar vi en Ysleta College en 1934). 

1655 Roma, Enero 24. Me han escrito (acerca del sucesor del provincial) 
los PP. Francisco Calderón y Diego de Molina, a quien tocava (sic) 

por officio darme razón del estado de la provincia, y respondiendo a sus cartas 
de los años 53 y 54 (Nickel, al P. Prow Juan del Real). 

1659 "Informe del rector, padre Diego de Molina, sobre lo cargado que 
está el Colegio de México (S. Pedro y S. Pablo) en razón de deudas" 

(López, Eugenio, Carta de edif. del P. Diego de Molina. Ms. Méx., 1682) 
(Nickel a Bonifacio, Roma, 30 Nov., 1659). 

— Cartas. "Me avisa el P. Diego de Molina, retor (sic) del Colegio de 
México (que al fin han llegado sus cartas, aunque tarde) que las deu- 
das del colegio, crecen cada vez más" (Nickel al P. Prov. Bonifacio, Roma 
30 Nov., 1659). 

1660 (Febr. 24). Carta de edificación del P. Antonio de Carvajal, escrita por 
el P. Diego de Molina. México, 24 Febrero, 1660 (Arch. Prov. Méx. 

Isl. Coll., 1935, vol. VI, Mss. f. 320). 



60 



MOLINA, DIEGO DE, P. 



— (Marzo). Carta de edificación que el P. Diego de Molina, Rector del 
Colegio Máximo de México, escribió a la muerte del P. Lorenzo Adame. 

Mzo., 1660 (Ms. de tres fojas, letra pequeña) (APM. Isl. Coll., 1934, vol. 
VI Ms., ff. 306-308). 

— (Abr. 26). Carta de edificación del H. G. José de Sotomayor, escrita 
por el P. Rector del Colegio Máximo, Diego de Molina, fechada el 

26 de Marzo (sic, por Abril) de 1660. 

(Arch. Prov. Méx. Isl. Coll., 1934, vol. VL Mss. f. 318, 1, f. ms.). 

1661 Dos cartas al Sr. Inquisidor General del Santo Oficio de la Inquisición 
de México. Una de 8 de Enero de 1661, y otra del 14 del mismo mes 
y año (Bolet. AGN. Méx., 1939, t. X, Núm. 4) (AGN. Ramo Inquisición, t. 
585). 

1671 "En el Sermón. . . del P. Juan de Sanmiguel, S. J. sobre 'El Nacimiento 
de Nuestra Señora'. Impreso en Méx. en 1671, se halla la aprobación 

del P. Diego de Molina, sin data" (Andrade, Núm. 597) (Vera). 

1672 "En la Geographica Descripción. . ., por Fr. Francisco de Burgos, im- 
presa en México en 1674: se halla la censura del P. Diego de Molina, 

Abril 5 de 1672" (Andrade, Ensayo bibliogr. . ., Núm. 651). 



Referencias Bibliográficas 

1 Andrade, Vicente de P. (Cang*?), Ensayo bibliográfico mexicano del S. 
XVII. 2a. ed. Méx., 1899, Núms. 597, 651. 

2 Arch. Prov. Méx. Isl. Coll., 1934, vol. VI de Mss. ff. 306, 308, 318, 320. 

3 Arch. Gen. Nac. (Méx.), Ramo Inquisición, t. 585. 

4 AstrÁin, Antonio, S.J., Hist. de la C. de ]. en la Asist. de España, t. V, 
Madrid, 1916, pp. 321-325; 720. 

5 Biblioteca de Isl. Coll. (1935), "Palafox y los Jesuítas". 

6 Boletín Arch. Gen. Nac. Méx., 1939, t. X, Núm. 4, p. 807. 

7 Mexicana. Catalogi (1580-1653). 

8 Nickel, Gosvino, P. Gen., S. J., Cartas: 

Al P. Prov. Juan del Real, Roma, 24 Enero 1655 

Al P. Prov. AJonso de Bonifacio, Roma, 30 Nov. 1659 

9 Vera, Fortino, Pbro., Tesoro Guadalupano, t. 11, Amecameca, 1889, p. 
189. 



BIOGRAFIA 



61 



MOLINA, FRANCISCO DE, H. C. 
Biografía 

1631 (Entre los documentos de las Actas de la Cong. Prov. de Méx. en Nov. 

1631, se leen estas palabras) : "Al P. Gerónimo Diez, Provincial de la 
Compañía de Jesús. México" (y a un lado: "Ho. Francisco de Molina", 
(quien sin duda fue el amanuense del Secretario P. Tomás Domínguez, de 
la Congr. Provincial. 1631). 

Referencias Biográficas 
Al dorso de las Actas Congregationis Provinciae Mexicanae. No. 1631. 



MOLINA, LUIS DE. P. 
(1571-1641) (t 70) 

Nota preliminar de Beristáin: "Jesuíta y maestro de teología en México, 
si ha de darse fe a la nota que tiene el siguiente libro Espejo de Prelados, en 
4 libros, un tomo in fol. de 1,621 páginas, que existe manuscrito en la Biblio- 
teca de la Ciudad de México". Así dice Beristáin dudando de la existencia 
de un padre Luis de Molina. 

1571 (Bonifaz, Luis: Carta de Edif. del P. Luis de Molina) : "Fue na- 
tural de Cuenca, ciudad bien conocida del reino de Castilla la Nueva, 
en España. 

"Sus padres fueron de notoria nobleza y tuvieron parientes en ella, bien 
calificados. Fue su padre, hermano del Doctor Luis de Molina, persona que 
tanto honró la Compañía de Jesús con su esclarecida virtud y singular doc- 
trina de que dan auténtico testimonio sus muchos y doctos escritos, tan 
aplaudidos y estimados en todas las universidades" (Bonifaz, Carta de edif.). 



62 



MOLINA, LUIS DE, P. 



1572 (sic) 1641 "Luis de Molina, misionero y educador, nació en Cuen- 
ca, España" {Dice. Porrúa, Méx., 1964, p. 950). 

1585 "Siguiendo el más moderno P. Luis de Molina, el buen ejemplo y 
más antiguo del venerable padre, tío suyo, se dio al estudio de las 
letras en la Universidad de Alcalá. 

1589 "Y para imitarle del todo, se resolvió de entrar en la Compañía, 
cooperando eficazmente a la divina vocación con que Dios nuestro 
Señor le llamaba, pretendiéndolo más de dos años (1589-91) con perseve- 
rancia constante, haciendo exquisitas diligencias para ser admitido en ella, 
y no fue la menor, manifestar por cartas sus buenos deseos al P. doctor Luis 
de Molina, obligándole con instancias y ruegos a que, desde Lisboa, donde 
actualmente asistía, escribiese sobre este punto al P. Jerónimo Dávila, que a 
la sazón era provincial de la provincia de Castilla, el cual, después de varias 
y largas experiencias, le recibió por los años de 1590" (Bonifaz, NecroL). 

— (En el Cat. Prov. Méx. de 1595, dice): "Conchensis (de Cuenca), 
ingresó el 7 de Oct. de 1589". 

1590-1592 "Tuvo sus dos años de probación en Villarejo de Fuentes, sien- 
do maestro de novicios el P, Nicolás de Almazán, que lo quiso y amó 
con particular aprecio y estima, por las muchas veras con que se entregó del 
todo, a la observancia religiosa, señalándose entre los demás sus connovicios, 
en la humilde, profunda y pronta obediencia, con que hacía de muy buena 
gana todos los oficios que se le encomendaban, sin dispensación de ninguna, 
antes pedía con afecto los más trabajosos, y los ejercitaba con prontitud de 
ánimo, dando mayores muestras de alegría y gozo espiritual, cuanto ellos 
eran humildes y despreciables, a los ojos humanos" (Bonifaz, Necrol.). 

1591 "Entró a la Prov. de Toledo (sic) en 1591" {Dice. Porrúa, Méx., 
1964, p. 950). 

1592 "Acabado su noviciado con gran caudal de aprovechamiento y virtud, 
siempre fue adelantando con medra crecida de su espíritu" (Bonifaz). 

1593 "Fue enviado a la ciudad de Huete a oír seminario y reformarse en 
letras humanas de que salió maestro, y como tal, fue a leerlas en la 

ciudad de Plasencia". 

1593-1594 "En esta ocupación gastó casi un año", 

1594 "y antes de acabarla lo envió a esta Nueva España nuestro padre Ge- 
neral Claudio Aquaviva en compañía de otros que, por su orden, 

trujo el P. Dr. Pedro de Morales, que de esta provincia había ido de Procu- 
rador a Roma". 



BIOGRAFIA 



63 



(Nota: Efectivamente el P. Pedro de Morales había salido electo, de procu- 
rador a Roma, por la 3a. Congregación provincial de México, tenida en 20 
de Enero de 1592). 

"Del P. Pedro de Morales dícese en su vida que fue y volvió a Roma con 
increíble presteza, habiéndose hallado y detenido tan solamente el año de 93. 
Regresó a principio de 1594, habiendo traído 37 sujetos para aumento de 
la provincia. Vino con él el P. Esteban Páez, nombrado provincial en susti- 
tución del P. Pedro Díaz". "Traía casi doblados sujetos que el que más 
hasta ahora; algunos para las Islas Filipinas y otros para esta provincia: 
sacerdotes, estudiantes, hermanos coadjutores y novicios" (S. Raquero). 

El P. Esteban Páez en carta a nuestro padre General, le escribe de esta 
manera: "Diónos nuestro Señor muy feliz navegación (aunque se temía 
trabajosa) por medio de las oraciones de V.P. y de toda la Compañía, es- 
pecialmente de esta provincia y de las de España, en que se señaló bien la 
de Andalucía, como más cercana al punto y que tanta experiencia tiene, del 
riesgo que se corre en estas navegaciones tan tardías. Porque entre otras cosas 
que los padres y hermanos de aquella provincia con su mucha caridad ofre- 
cieron por el buen suceso de nuestro viaje, fueron 1,705 misas, 2,714 rosarios, 
1,826 disciplinas. Venimos todos los 38 en un navio, y aunque con alguna 
estrechura, por ser tantos, pero con mucho consuelo y unión extraordinaria, 
y bien ocupados, así en ejercicios espirituales para el aprovechamiento pro- 
pio, siguiendo la misma distribución que en un colegio concertado, llamán- 
dose a oración y exámenes, a levantarse y recogerse, con campanilla, y di- 
ciéndose todos los días, a la mañana, el itinerario, y a la noche las letanías, 
a que asistían los de la nao; como también en ocupaciones ordinarias de 
lecciones y disputas de letras humanas, filosofía y teología, por venir estu- 
diantes de todas estas facultades; y en la explicación de la doctrina cristiana, 
exhortaciones y todo género de ministerios con los prójimos, con que los de 
nuestra nao fueron bien ayudados y edificados" (Páez a Aquaviva, Carta 
de 1594). 

— (Y el P. Luis de Bonifaz dice) : "En la navegación su religioso pro- 
ceder fue a todos los del navio, un vivo ejemplo de virtud y una 
eficaz exhortación a bien obrar; su caridad encendida era alivio a los ne- 
cesitados, socorro de los pobres y medicina de los enfermos y achacosos, y 
de éstos fueron muchos los que traía su celo, y a ninguno faltó el P. Luis de 
Molina, queriendo Dios darle salud entera porque tan lucida y ejemplar- 
mente la emplease en servicio de los que venían tras de ella" (Bonifaz). 

"Luego que de España llegó a este nuestro colegio (Máximo de México) 
fue puesto a oír el curso de filosofía, que poco antes se había comenzado a 
leer; en él procedió con atención y aprovechamiento espiritual, sin di\ertir 



64 



MOLINA, LUIS DE, P. 



un solo punto de la buena enseñanza que en su noviciado había tenido y 
juntamente dio buenas muestras de su grande ingenio con él y con el infa- 
tigable estudio a que se aplicó, saliendo muy aventajado en aquella facul- 
tad" (Bonifaz) M.M. (III, p. 528). 

— Pasó a México el 20 de Julio de 1594 (Dice. Porrúa) . 

— "El 20 de Julio de 1594 partieron del puerto de Sanlúcar de Barra- 
meda, en la flota que fue a la provincia de Nueva España, los PP. 

y HH. siguientes. 

"El Núm. 20, Hermano Luis de Molina, de la provincia de Toledo, de 
edad de 23 años, 4 de Compañía. Gramático" (ARGSI) (Méx. 4, 63v.). 

— (Del Cat., 1594) : "En el Colegio de México, estudiante de filosofía" 
(Méx. 4, 66v.). 

1595 (Del Cat.): "En el Col. de México. 'Conchencis' (de Cuenca), de 
23. Sano. Ingresó el 7 de Oct. de 1589. Filósofo de segundo año. En- 
seña gramática. Tiene votos simples" (Cat. Núm. 66) (Méx. 4, f. 73). 

1597 "La filosofía acabada, fue a nuestro colegio de Oaxaca a leer Letras 
Humanas, de que en España tuvo noticia el P. Luis de Molina, su 
tío, que como persona tan celosa del bien de la Compañía y de su buen 
crédito, atendiendo juntamente a los particulares respetos que le tenía, le 
escribió dándole buenos documentos en orden al buen gobierno religioso de 
su persona, y al útil magisterio para con sus discípulos: en primer lugar le 
encomendaba que no se descuidase de alentarse en virtud y espíritu, según 
y como le había sido enseñado en su noviciado, y que con ésto aprovecharía 
a sus discípulos". "El padre recibió tan bien estos documentos, que los puso 
por ley inviolable, y, conforme a ella, crió muy buenos estudiantes, no me- 
nos aprovechados en virtud, que aventajados en letras humanas y latinas. 
En este ministerio gastó dos años enteros con tanta indiferencia y resignación, 
que viendo que los demás estudiantes de ordinario no leían más de un año, 
y pudiendo alegar que él había leído el uno en España, para que acá le 
remitiesen el otro, nunca quiso representarlo, ni por sí, ni por otra persona, 
ni hacer diligencia alguna en orden a ésto, sino dejarse llevar y regir del 
orden y disposición de la santa obediencia" (Bonifaz). 

1599-1602 "Después oyó su curso de teología, procediendo en él con el 
mismo tenor de vida loable que siempre". 

1600 (Cat. 1600 Núm. 66): "En el Col. de México. De 27 y 11. Buena 
salud. Estudia primer año de teología" (Méx. 4, f. 112). 

1602 El 21 de Dic. de 1602. Subdiácono por el limo. Diego Romano (M.M., 
HI, p. 614). 



BIOGRAFIA 



65 



1603 "Al cuarto año de teología fue ordenado de sacerdote" (Bonifaz). 

1603- 1604 Tuvo su 3a. probación^ y (Bonifaz). 

1604 "trabajó con los indios de lengua náhuatl desde su ordenación en 
1604" {Dice. Porrúa, Méx. 1964, p. 950). 

— (Del Cat. 1604. Núm. 29) : "En la Casa Profesa de México, ya sacer- 
dote; de 32 y 14. Ya estudió tres de filosofía y cuatro de teología y 

un año enseñó gramática" (Méx. 4, 147v.). 

— (Del Cat. de PP. Lenguas Núm. 9) : "Sabe Lengua Mexicana para 
confesar. Está en tercera probación" (Méx. 4, 166). 

1604- 1607 "Después de la 3a. probación, leyó un curso de artes con gran- 
de aplauso de todos, y con no pequeño aprovechamiento de sus discí- 
pulos. Con mucho cuidado sacó aprovechados estudiantes, de los cuaJes hay 
algunos que hoy ocupan grandes puestos, así dentro como fuera de esta 
república; pero en lo que más resplandeció su diligencia, fue en criarlos con 
buenas costumbres aficionándolos a la virtud y a la frecuencia de los sa- 
cramentos" (Bonifaz, Necrol.). 

— "Fue profesor de filosofía en S. Ildefonso de México" {Dice. Porrúa, 
p. 950). 

1607 (Del Catálogo 1607, Núm.' 99) : En el Seminario de S. Ildefonso de 
Méx.; de 34 y 17. Catedrático de filosofía. Ministro (Méx. 4, f. 173). 

1608- 1609 De 1608 a 1609 lo encontramos en la misión de S. Luis de la 
Paz: "El décimo-séptimo jesuíta doctrinero" (Ramírez, Esteban, Pbro., 

Estudio hist. de S. Luis de la Paz, p. 150). 

— "Acabado de leer su Curso de filosofía, lo ocupó la obediencia en va- 
rios ministerios, el principal fue el de la predicación, para que sin- 
gularmente fue escogido de Dios nuestro Señor, porque donde quiera que 
predicó, fue grandemente escuchado y muy bien oído de todos; teníanle, 
como lo era, por predicador apostólico, y, a la verdad, no sabemos que en 
este reino, alguno le haya hecho ventaja en el celo y en la doctrina" (Bonifaz) . 

1609- 1639 "Treinta años y más se ocupó en el púlpito, casi todo en esta 
ciudad, con notable provecho de sus o)entes, porque a muchos de 

ellos les aconteció en habiéndolo oído, quedar tan movidos de su doctrina y 
afectos, que, compungidos y devotos, se iban a los pies de los confesores, 
como ciervos sedientos en busca de la fuente de gracia, que hallaban en el 
sacramento de la penitencia. Esto acontecía muchas veces, como los mismos 
padres que los confesaron, lo certificaban. 



66 



MOLINA, LUIS DE, P. 



"Nada desvaneció al padre de Molina viéndose tan aplaudido, antes se 
le notó que siempre procedió con grave humildad, huyendo cualquier sin- 
gularidad, y contentándose con lo que se da a la comunidad. De los demás 
predicadores hablaba honoríficamente, y en particular de algunos que le 
desobligaban, preciándose con el Apóstol de pagar bien por mal" (Bonifaz). 

1609 "Roma, Junio 23" (De Aquaviva a Cabredo) : "El Padre Luis de 
Molina sea avisado de Ja propia estima, y, después de un año de la 

fecha de ésta, se promueva a la profesión de quatro votos". 

1610 Profesión de cuatro votos (Aquav.), lo cual confirma el P. Luis de 
Bonifaz diciéndonos que "al morir en 1641, tenía 30 años de profeso". 

— "Es cierto que el P. Luis de Molina con su crédito comenzó a acres- 
centar los auditorios y concursos en nuestra iglesia de la Casa Profesa, 
y por su industria y buena maña se dio principio al ornato de capillas y 
altares con que está ilustrada, y juntamente a la riqueza de los ornamentos 
que hoy goza su sacristía. Todo esto fue fruto de lo bien loablemente que 
trabajó eJ P. Luís de Molina, de cuyo talento escogido y doctrina excelente, 
tenía esta república muy alta opinión y muy buen concepto" (Bonifaz). 

"Esta acrescentó y calificó el buen padre, con aquel tan continuo recogi- 
miento que dentro de casa guardó, y siempre con un mismo tenor, excusán- 
dose de las visitas de los de fuera, y otros negocios que le pudieran gastar 
tiempo con los seglares; y así. muchos hombres graves de esta ciudad, que 
no veían al P. Luís de Molina sino en el altar o en el púlpito, deseando tal 
vez alguno de los calificados, verle entrar por sus puertas para honra y alegría 
de su casa. Un deudo suyo muy cercano, con deseo de conseguir cierta pre- 
tensión justa, pidió al P. Luis de Molina que, por le hacer favor, hablase a 
alguno de los jueces, por cuya mano corría el despacho de aquel negocio. 
La respuesta que el padre dio, fue decir que no entraba ni salía en semejantes 
pretenciones ; y sin duda que es digno de reparar y aun de admirar, que siendo 
el padre tan conocido y tan aplaudido de los hombres, se abstuviese tanto, 
que casi se escondiese del trato y comunicación de los mismos hombres. Con 
este retiro santo y prudente, no se hurtaba de la ocupación en que Dios le 
había puesto, de reducir y ganar las almas; ni como siervo inútil, tenía escaso 
y escondido el talento que Dios le dio; antes bien empleado, rindiéronle do- 
blada ganancia, y quizás fuera menos, si hubiera sido más su familiaridad, 
de que se le hubiera ocasionado, que le perdieran parte del respeto debido, 
o descaeciese entre ellos, la buena opinión o concepto en que estaba; pero no 
con esto dejaba de acudir fuera de casa con diligencia, a todo lo que la 
caridad y obediencia, le obligaban, principalmente si entendía que de su 
solicitud y trabajo, había de redundar algún bien aJ prójimo, a mayor glo- 
ria de Dios" (Bonifaz). 



BIOGRAFIA 



67 



"A causa de su mucho recogimiento, tenía tiempo sobrado, para rezar 
despacio las horas canónicas, y otras muchas devociones, y demás del que 
ocupaba con quietud en el estudio de los muchos y ordinarios sermones que 
continuamente predicaba, tenía lugar para trazar y digerir otras muchas co- 
sas dignas de su buen ingenio; e indicios de su diligente estudio, entre otras, 
dejó acabado 'un gran tomo para darlo a la estampa' que intituló: 'Espejo 
de Prelados', y gran parte de un ilustre 'Comentario, que componía sobre los 
Salmos de David'. De esta manera aprovechaba el tiempo, huyendo la ocio- 
sidad que suele ser madre de todos los vicios" (Bonifaz, Necrol.). 

"En su trato fue llano y apacible para con todos, y los que más de cerca 
lo trataron, observaron en su persona una singular honestidad y rara cir- 
cunspección, que en lo exterior daba muestras de la interior limpieza y 
pureza de su alma. 

"Amó tiernamente la santa pobreza, disimulando con silencio y buen sem- 
blante, la falta que solía tener de muchas cosas; y así, no tenía en su aposento 
alhaja de consideración, ni relicarios curiosos, ni otras cosas de ornato". 

1619-1620 Fue nombrado visitador de los colegios de Guatemala y Mé- 
rida; aunque adscrito todavía a la Casa Profesa de México, como 
predicador. 

De esta visita nos advierte el P. General Mucio Vitelleschi, lo sÍ2:uiente: 

"O 

1622 "Roma, Agosto 8 de 1622". "Algunos son los que sienten que no era 
a propósito el P. Luis de Molina, para el officio que se le encargó 
de visitar los colegios de Guathemala y Mérida, ni para assentar los del 
ReaJejo y Granada. Plegué al Señor que le dé el suceso en todo, que yo desseo" 
(Vitelleschi a Arnaya, Roma, 8 de Agosto de 1622). 

1621 (Habla Alegre: Hist., II, 134-135): ''El P. Provincial Nicolás de Ar- 
naya cometió al P. Luis de Molina, destinado visitador del colegio 
de Guatemala, que pasase a Granada y al Realejo, Nicaragua; que examinase 
los fondos de una )' otra fundación, y proveyese en 'interim', lo que pareciese 
más conveniente al servicio de Dios. Para Granada se mandó volver al P. 
Pedro de Cabrera, para El Realejo se señaló al P. Alonso de Valencia, con 
facultad 'in scriptis' de aceptar la fundación en nombre de la Compañía, 
fechada en 1 de Octubre de 1621. 

"El P. Luis de Molina, aunque contra el juicio y dictamen de cuasi to- 
dos los padres de Guatemala, recibida a mitad del año siguiente (Junio, 
1622) la licencia de su majestad para la fundación de un colegio en El Rea- 
lejo y una residencia en Granada, admitió lo uno y lo otro, a lo que po- 
demos juzgar por el suceso, no con la más madura circunspección. 

"El mismo padre en la relación que hace de su visita, conoció los incon- 



68 



MOLINA, LUIS DE, P. 



venientes que podían tener aquellas dos casas, los pocos fondos de una y 
otra, y, sobre todo, la suma distancia de que era forzosa consecuencia la 
mala administración de un gobierno, no tan dependiente y subordinado a 
la unidad, como el de la Compañía" (Alegre, II, 134-135). 

— El P. Rafael Pérez, S. J., en La Compañía de Jesús en Colombia, I, 
pp. XVIII-XIX, se expresa así: '"En este tiempo (1620-1621) en la 
Vüla de El Realejo, Nicaragua (puesto en aquellos tiempos, importantísimo), 
se trataba con la mayor actividad, de fundar otro colegio; y las cosas habían 
adelantado tanto, que ya sólo se esperaba la aprobación del rey, que muy 
presto llegó. Esto y las instancias de Granada, vencieron la resistencia del 
padre provincial, y envió al P. Luis de Molina con plenos poderes para 
aceptar el colegio de El Realejo y la residencia de Granada. Parecía ya de- 
finitivamente establecida la Compañía en Nicaragua; pero todo se apoyaba, 
a lo que parece, en un plan, que por desgracia, nunca llegó a realizarse: tal 
era formar una vice provincia en Guatemala, a la cual pertenecieran los co- 
legios de Chiapas, Ciudad Real, Mérida, y las que se fundasen en El Salvador, 
Honduras, Nicaragua y Costa Rica. El proyecto era hermoso, pero de todos 
los colegios con que contaba, no existían más que dos; ni llegó a existir 
otro, fuera del de Ciudad Real, y eso, muchos años después. Entretanto 
subsistían las razones de las inmensas distancias y escasez de sujetos, que 
acabaron por deshacer en sus comienzos las fundaciones de Nicaragua; los 
padres pues, hubieron de retirarse después de seis años de residencia, no sin 
haber trabajado mucho, tanto en favor de los españoles, como de los natu- 
rales del país, cuya idolatría solapada desenmascararon y abolieron en las 
cercanías de El Realejo y del actual León" (Pérez, Rafael, S. J., l.c). 

1623 (Kabla el P. Bonifaz, Necrol. del P. Luis de Molina) : "El tiempo 
en que fue rector del Col. de S. Luis Potosí (1623-1626) padeció el 
P. Luis de Molina, muchas incomodidades, por estar miuy a los principios 
de su fundación, y en ellas y en otros trabajos que se le ofrecieron, fue ad- 
mirable la paciencia con que resplandeció". 

1622-1623 (Alegre, II, 142) : "Había muerto en México el año antecedente 
de 1622 D. Juan de Zavala y Fanárraga, alguacil mayor y dueño de 
unas minas en el distrito de S. Luis Potosí, dejando dispuesto en su testa- 
mento, que del valor de aquellas haciendas, se sacasen 50,000 pesos para la 
fundación de un colegio de la Compañía, y dichas minas, como a mejor 
postor, se habían adjudicado, a un sobrino suyo del mismo nombre, obligán- 
dose a 10 de Mayo de 1622 éste, a dar los 50,000 pesos, siem.pre que se ve- 
rificase la dicha fundación. Se tuvo licencia de la Real Audiencia y decreto 
para que los albaceas procediesen a su cumplimiento y exhibición de dicho 
legado en 19 de Septiembre de 1623". 



BIOGRAFIA 



69 



Con estos documentos se encargó el P. Luis de Molina, con otro padre 
y un hermano coadjutor, que pasasen allá por vía de misión, y obtenido el 
beneplácito del cabildo sede-vacante de Michoacán, viesen si sería conve- 
niente, estableciese casa en dicho lugar la Compañía. El cabildo, en quien 
ha sido siempre como hereditario el amor y benevolencia para con nuestra 
religión, concedió su grata licencia, fecha en 29 de Diciembre de 1623, 
añadiendo a ella una carta del beneficiado de San Luis, que no podemos 
omitir, sin perder un testimonio el más auténtico de nuestra gratitud con 
aquel Cuerpo venerable. "A buena dicha (dice) tiene este Cabildo que en 
tiempo de su gobierno Sede-Vacante, tenga principio una tan deseable como 
útil y provechosa empresa, como es la fundación y recibimiento de la Com- 
pañía de Jesús en este pueblo de San Luis, a cuyo efecto va con otros com- 
pañeros el Padre Luis de Molina, religioso de ella, persona aventajada y 
de muy grande opinión en religión, letras y púlpito, amparado de su Exce- 
lencia (el virrey) y de nuestra licencia que lleva, como vuestra merced verá; 
y lo en ella dicho basta para que v.m. con su santo celo haga lo posible 
en favorecerlos, honrarles y agasajarles en esa parroquia y pueblo, en que 
no será pequeña parte en darla de ésta, a todos los beneficiados para que 
hagan lo mismo en sus casas, iglesias y beneficios, honrándose con tales hués- 
pedes que ayudan y no disipan. 

"VaJladolid, y Diciembre 29 de 1623. 

"Don Elíseo Guajardo, Dr. D. Juan Fernández de Celis, Felipe de Govea 
y Florencia. Por mandado de los Sres. Deán y Cabildo Sede-Vacante. Bachi- 
ller Bartolomé Hilario de Orduña, secretario. 

"Entretanto en México, en 10 de Octubre del mismo año, se había otor- 
gado entre los albaceas y el provincial Juan Laurencio, la solemne escritura 
de que se entregaba a la Compañía la dicha cantidad, obligándose a todos 
los sufragios que en ella se acostumbran hacer a sus fundadores" (Alegre, 
II, 142) (ABZ., Hist., pp. 351-352). 

"El P. Luis de Molina pasó a S. Luis Potosí donde fue recibido con gran 
expectación y aplauso de aquellos vecinos. Hospedáronse él y sus compañeros 
en una de las más ruines casillas del lugar, poniendo por cimiento de la 
nueva planta, la humillación y la pobreza. El P. Juan Laurencio que llegó 
allí poco después, de paso, a las visitas de los demás colegios quedó (dice 
el P. Andrés Pérez Rivas, su secretario, en un manuscrito) sumamente edi- 
ficado de la mortificación de aquellos buenos padres, de la regular disciplina 
que observaban en aquella pequeña casita, y del buen olor que esparcían en 
todo aquel lugar. Donde debemos de advertir que el P. Pérez Rivas en aquel 
paraje, dice haberse fundado este colegio dos años antes de 1622; lo contrario 
consta de la escritura de fundación, y de la licencia del cabildo, que fueron 
a fines de 1623. 



70 



MOLINA, LUIS DE, P. 



"Los republicanos viendo a los padres en tanta estrechez e incomodidad 
de habitación, quisieron proveerlos de otra mejor, aunque no fue necesario, 
porque el mismo D. Juan de Zavala, sobrino del fundador, a quien se ha- 
bían adjudicado las haciendas de minas, en satisfacción de los 50,000 pesos 
a que se había obligado a la Compañía, dio las casas que habían sido mora- 
da de su tío, avaluadas en 8,500 pesos. Los ministerios se hacían en la pa- 
rroquia; luego se les dio la hermita de la Santa Veracruz" (Alegre, II, pp. 
152-153). 

— (Versión del P. Pérez Rivas, Crón., II, pp. 333-341) : "Aceptóse esta 
obra de parte de la Compañía, por ser de tanto servicio de Dios nues- 
tro Señor el año de 1622 (Nota: téngase presente la corrección de Alegre 
sobre el año) y para su mejor ejecución, el P. Juan Laurencio que era 
provincial, señaló como primer rector de este colegio y para que diese asiento 
a su fundación aJ P. Luis de Medina (sic, por Molina), sujeto de gran 
talento de púlpito, uno de los mayores aplausos que se vieron en la ciudad 
de México de cuya doctrina y ejemplo de religión se podía decir aquí mu- 
cho. Y porque no todo se quede en silencio de sujeto que echó los primeros fun- 
damentos a esta fundación, resumiré aquí algo de sus muchos talentos y 
virtudes que empleó en esta obra, y la puso en ejecución con grande edifi- 
cación y estima que el pueblo de San Luis Potosí hizo de la persona del 
padre Luís de Molina que fue sobrino del insigne padre Luis de Molina de 
nuestra Compañía, y de los más señalados maestros y escritores que con sus 
obras y libros la ilustraron. Siguió el sobrino la vocación de su tío, entrando 
en la Compañía, imitó sus grandes virtudes y guardó con mucha veneración 
sus consejos, que, para declarar cuán santos eran, baste decir que todos los re- 
ducía a que pusiese en práctica su sobrino la doctrina admirable del librito 
de oro de Contemptus mundi, libro que, como se sabe, ha enseñado en la 
iglesia de Dios maravillosamente, la perfección evangélica. Aprovechóse muy 
bien del consejo de su tío nuestro Hermano Luis que, habiendo tenido su 
noviciado y estudiado humanidad y retórica y sido maestro de ella en nuestro 
colegio de la ciudad de Plasencia, en uno y otro tiempo dio muestra de su 
grande caudal y aprovechamiento propio, edificación de sus condiscípulos y 
observancia religiosa, con que de todos era amado y estimado. Pero nuestro 
Señor que lo tenía destinado para que con tanta loa y edificación de los 
fieles, y por tan prolongados años fuese pregonero de la divina palabra en la 
insigne ciudad de México, dispuso que viniese a la Nueva España con el P. 
Pedro de Morales, que había ido por procurador a Roma. 

"En el tiempo de la navegación (1594), era un vivo ejemplo de virtud y 
humildad el Hermano Molina: su caridad era encendida con necesitados 
y enfermos, porque, habiendo caído muchos en el navio en que venía, a 
todos acudía y los servía con singular prontitud y ejemplo. 



BIOGRAFIA 



71 



"Llegado a la Nueva España estudió en México sus artes y teología, en 
que salió tan aventajado que luego se le encargó que leyese de esos mismos 
estudios un curso de artes en que sacó tan aventajados discípulos, que al- 
gunos ocuparon grandes puestos. Pero el principal ministerio para el que 
parece tenía Dios señalado y escogido a este su siervo, fue para ministro de 
su predicación evangélica, porque verdaderamente con su talento en este 
ministerio, fue de los raros que hubo en su tiempo, de que baste por prueba, 
que habiendo predicado treinta años continuos en una ciudad tan insigne y 
populosa como la de México, tan célebre por ser corte de virrey, audiencia 
real, universidad real y catedral arzobispal, a vista de auditorios y concursos 
tan graves y populosos, y por tan largo tiempo, ejercitó este ministerio por 
una parte con un singular aplauso y séquito, y por otra con grande aprove- 
chamiento de sus oyentes, que muchas veces aconteció quedar tan movidos 
y devotos, que, en acabando de oírle, compungidos se iban a los pies de los 
confesores a tratar muy de veras de la enmienda de sus vidas; y junto con 
eso, en lo que el P. Luis de Molina dio muestras de sus grandes y religio- 
sas virtudes, fue que, con ser persona tan conocida y estimada de gente prin- 
cipal y personas graves y de toda la república por ese maravilloso talento, 
no se reconoció en él rastro de envanecimiento, guardando un retiro y re- 
cogimiento y como encerramiento perpetuo dentro de casa, excusándose de 
visitas de los de fuera, o de negocios seculares que le pudiesen estorbar sus 
religiosos ejercicios, no obstante que muchos de los más calificados, tuvie- 
ran por honra y alegría el verle entrar por las puertas de su casa. Con este 
tan ejemplar tenor de vida, tenía tan ganada la república de México el 
Padre Luis de Molina, que Jos 30 años que predicó, y vivió en nuestra Casa 
Profesa, la ayudó maravillosamente, no sólo en lo espiritual, sino también en 
lo temporal de ella, en particular en el ornato rico de capilla, sacristía e 
iglesia. 

"Su trato y tenor de vida fue siempre uno, humilde, apacible con todos, 
compuesto y religioso con una particular honestidad y circunspección, que 
era testigo de su interior pureza. Estas y todas las demás virtudes religiosas 
adornaron al P. Luis de Molina, de manera que fue uno de los sujetos que 
ilustraron mucho nuestra provincia de Nueva España, y así, con mucha 
razón fue escogido para dar asiento a la nueva fundación de San Luis Potosí 
de que aquí tratamos" (Pérez Rivas, II, pp. 334-335). 

"Como el P. Luis de Molina se llevaba consigo la recomendación de su 
propia persona, que con su autoridad religiosa y talento, había granjeado 
en México, y no se ignoraba en San Luis Potosí, cuyos vecinos habían oído 
su doctrina, cuando iban a sus contratos a aquella ciudad, fue mucho el 
gusto y contento que, cuando llegó, mostraron; lo uno, porque se les llegaba 
)3. el tiempo de ver de asiento en su pueblo y república, lo que tanto ha- 



72 



MOLINA, LUIS DE, P. 



bían deseado, de tener en su tierra casa y colegio de la Compañía; y lo 
otro, de que fuese el P. Molina a disponer esta fundación, y hubiese de 
gozar aquel real, tan de propósito, de su santa doctrina. Luego que llegó 
el padre, no admitió otro hospedaje que el de una casita harto pobre y hu- 
milde, que apenas había dos aposentillos bajos donde albergarse él y su 
compañero, y un mozo que ayudaba en casa, hasta disponer el puesto que 
fuese acomodado para los ministerios que usa y practica nuestra Compañía. 

"Puedo certificar como testigo de vistas, que, pasando por este puesto, en 
compañía del P. provincial a la visita de la provincia, quedé muy edificado 
de ver en una casita tan pobre y desacomodada al P. Luis de Molina, pa- 
deciendo harta pobreza y muchas incomodidades, con grande alegría. 

"Los de la república deseaban acomodar de puesto, casa e iglesia a los 
nuestros, como casa que había de servir, no sólo a los nuestros, sino también 
a la juventud que había de frecuentar sus estudios, y la iglesia a los vecinos 
del pueblo que concurriesen a los sermones, pláticas y sacramentos que 
continuamente se administran en nuestras iglesias. 

"La cantidad que nuestro fundador, después de su muerte, había dejado 
a la Compañía, para la fundación de este colegio y sustento de los que ha- 
bían de morar en él, no era suficiente para emprender obra de iglesia y casa 
de vivienda, y así resolvieron los de esta república hacer donación a la Com- 
pañía, de una iglesia, hermita de S. Sebastián, que pertenecía a una cofradía 
que a devoción del santo estaba fundada, con sitio suficiente para que con 
el tiempo, la Compañía pudiese ir edificando casa de vivienda, y clase para 
los estudios; y no solamente ofrecían este sitio o iglesia, sino también algu- 
nos ornamentos de altar e imágenes, en particular la del glorioso S. Sebastián, 
para que se conservase como era razón la memoria y devoción del santo. 
No dejó de tener sus contradicciones esta oferta, aunque lo hacían con mu- 
cho gusto los del pueblo, como las suelen tener estas obras, aunque sean 
santas, de mucho servicio de nuestro Señor, como lo era ésta. Nuestro padre 
provincial Juan Laurencio, para excusar diferencias en esta ocasión, procuró 
verse con el Sr. obispo de Michoacán, en cuya diócesis corre este pueblo, y 
puso en sus manos la oferta que se le hacía a la Compañía; y habiendo 
entendido su Ilustrísima el buen empleo que se hacía de este puesto e igle- 
sia, y aunque antes estaba mal informado de esta disposición, pero desenga- 
ñado de estas relaciones siniestras, le concedió y confirmó con tanto gusto 
y alegría, que con grandes muestras de agradecimiento y amor a la Com- 
pañía, envió su Ilm.a. la confirmación auténtica de esta donación, y quiso 
que la llevase un padre que tenía en compañía, religioso de nuestra Señora 
de las Mercedes, de donde también lo era el Sr. obispo D. fray Alonso En- 
ríquez Almendáriz (otros ponen Enríquez Toledo) ; y para mayor celebridad 
del gusto con que su Señoría confirmaba esta donación, y que este colegio 



BIOGR„\FIA 73 

se fundase en pueblo de su jurisdicción, quiso que, al religioso que llevaba 
este despacho lo acompañase el secretario de su Ilustrísima y el fiscal y los 
demás criados de su casa; y fue ésto en ocasión que el alcalde mayor con los 
principaJes de la república, habían concurrido a nuestra posada, en cuya 
presencia se recibió con grande alegría, este despacho del señor obispo, c|ue 
luego dieron orden de que se celebrase con especial repique de campanas, 
como se ejecutó; y todos los del lugar enviaron a los nuestros, y muy en 
particular al P. Rector Luis de Molina, grandes parabienes en la conclu- 
sión de este negocio que todos deseaban, y de que los de la Compañía tu- 
viesen casa e iglesia. Dióseles luego la posesión pacífica de lo uno y de lo 
otro, con la condición de que a los de la cofradía les quedase siempre lugar 
y altar para que celebrasen sus fiestas; y ellos con mucho gusto entregaron a 
los nuestros algunas piezas que tenían para el culto divino, de que siempre 
había sido muy cuidadoso y devoto el Padre Luis de Molina. Y así, luego 
lo procuró acrecentar y aumentar en esta iglesia, con ornamentos y vasos 
sagrados, a que ayudaba la mucha estimación que de su persona se tenía 
en el pueblo. 

"Y porque aquí quede declarado lo que toca a lo material, edificio de casa 
e iglesia que tiene este colegio, digo que, después, con socorros de limosnas, 
se fue edificando en él, un cuarto acomodado para vivienda de los religiosos, 
y porque la iglesia que se nos había donado no tenía ni la fortaleza, ni la 
capacidad que piden los ministerios de nuestra Compañía, fue forzoso el 
disponer la fábrica de templo que fuese capaz y a propósito para ellos, y 
para los concursos que en particular algunos días festivos del año suele ha- 
ber en nuestra iglesia. Diósc principio a esta obra, y cuando esto se escribe, 
sólo faltaba por cubrir la capilla mayor, aunque sirve ya el cuerpo de la 
iglesia, que salió tan hermosa, que admira la labor de su fábrica, y no menos 
que el que la labró fue un indio casi manco, a quien parece que Dios nuestro 
Señor le dio maña y gracia, para labrar en cantería obra tan perfecta y 
acabada" (Pérez Rivas, Crón., II, pp. 334-336). 

1610 (Del Cat. de 1614) : "Profeso de cuatro votos desde 1610, el 5 de 
Agosto" (Dice. Porrúa, Méx. 1964, p. 950). 

1614 "Fue vice-rector del Colegio de Durango en 1614" (Dice. Porrúa, Ib.). 

— (Del Cat. Prov. Méx., Núm. 219) : En el Col. de Guadalajara. De 
43 y 24. Con salud. Es vice-rector, ministro, predicador, confesor, 
enseña filosofía, profeso de cuatro votos desde el 5 de Agosto de 1610. Dotes: 
Ingenio bueno; de juicio y prudencia más que mediano; de alguna expe- 
riencia; de aprovechamiento en letras, bueno; de complexión colérico-san- 
guínea; y tiene talento para predicar, enseñar teología y otros ministerios 
(Méx. 4, ff. 199 y 218). 



74 MOLINA, LUIS DE, P. 

— (Versión de Decorme, La Obra..., I, 162): "Solía la Compañía 
poner en la Casa Profesa a hombres sobresalientes; y después de los 

fundadores, el primero que ilustró aquella cátedra fue el P. Luis de Molina 
(t 1641) (sobrino del famoso teólogo) que durante 30 años halló manera 
de satisfacer un público tan piadoso como ilustrado. No publicó nada". 

— "Un padre Luis de Molina, a quien sólo se le veía en el altar y en 
el púlpito de la Profesa" (Decorme, La Obra..., I, 417). 

1620 (Del Cat. 1620, Núm. 14) : "En la Profesa de México; de 48 y 30. 
De mediana salud. Ha sido rector, profesor de filosofía, predicador 

y confesor" (Méx. 4, 239v.). 

1621 "Dos copias de la instrucción que dio el P. Nicolás de Arnaya, en 
23 de Octubre de 1621, al P. Luís de Molina, para la visita de los 

colegios de Goathemala, Campeche, Realejo y residencia de la Nueva Gra- 
nada" (Invent. Arch. Prov. Méx. [1767], f. 173). 

— (Versión de Alegre-Burrus-Zubillaga, Hist..., II, pp. 339-340): (Es 
la versión de Alegre, con algunas notas ilustrativas) . 

— (Versión de Astráin, Hist. de la C. de ]. en la Asist. de España, t. V, 
Madrid, 1916, pp. 304-305): "En aquel mismo año (1618) empe- 
zaron los proyectos de dos fundaciones, que al fin no llegaron a realizarse. 
A petición de algunos amigos de la Compañía, fueron mandados a predicar 
en Nicaragua dos padres de la Compañía. Envióseles solamente por vía de 
misión y suponiendo que después de trabajar apostólicamente algunos meses 
en los principales pueblos de aquel país, se volverían al colegio de Guatemala 
o a otro domicilio de la provincia mejicana. Los padres enviados se fijaron 
principalmente en la ciudad de Granada, y desde allí extendieron su celo 
apostólico a otras regiones. Despertáronse deseos de fundar casa de la Com- 
pañía en Nicaragua, pero como viesen los superiores que no se ofrecían 
medios de establecer sólidamente ningún colegio ni residencia, después de 
muchas cartas y respuestas, enviaron la orden por fin, en 1621, de que vol- 
vieran los padres al centro de la provincia. Sintieron esta determinación 
los habitantes de Granada, y el ayuntamiiento envió una fervorosa súplica 
pidiendo que permaneciesen allí los padres. Fue enviado desde Méjico el P. 
Luis de Molina, para enterarse de las condiciones del negocio. Era este pa- 
dre, a lo que podemos entender, dotado de gran celo apostólico, pero de 
poco sentido práctico. No sabemos por qué razones se entusiasmó con la 
fundación de Granada, y además juzgó conveniente admitir otra que ofre- 
ció un eclesiástico rico en Realejo, pueblo de la costa del Pacífico. El ecle- 
siástico, llamado Antonio de Gri jaiba, ofrecía una cantidad bastante regu- 
lar para fundar colegio. 



BIOGRAFIA 



75 



"Comunicóse el negocio con nuestro P. General, y aunque éste no lo veía 
tan fácil, y la fundación no parecía muy copiosa, sin embargo, atendiendo 
a la necesidad espiritual del país, y a la inclinación que observó en el pro- 
vincial de Méjico, aceptó la fundación y envió la patente de fundador al 
Sr. Antonio de Grijalba" (Méx. Epist. Gen. a Arnaya, provincial, 20 Abril, 
1621). 

"Con estos principios creció el entusiasmo del P. Luis de Molina, y él y 
algunos otros concibieron la idea de que pronto se podría fundar hasta una 
viceprovincia en Centroamérica" (Nota de Astráin: Algunas veces se men- 
ciona esta idea en las cartas del P. Vitelleschi, sin darle nunca importancia. 
Véase al P. Alegre en el t. II, pp. 130-136). "No tardaron en desvanecerse 
tan risueñas ilusiones. Llegando a la ejecución del negocio, sucedió que An- 
tonio de Grijalba no dio lo que había prometido. Por otra parte, ni en Gra- 
nada, ni en Realejo se abría camino para ninguna fundación establo. Los 
pocos padres que allí había, trabajaron algunos años, lo mejor que pudie- 
ron, en provecho espiritual del prójimo, pero vivían siempre de limosnas 
eventuales que recibían de los vecinos. Esta incertidumbre, que se iba con- 
tinuando indefinidamente, obligó a los superiores a levantar aquellos dos 
domicilios. Durante algún tiempo hubo resistencia en las personas buenas, 
como se deja suponer, pero al fin, el P. Diego de Sosa, que llegó de visitador 
de la provincia de Méjico en 1628, dio un golpe decisivo y retiró de Nica- 
ragua a los pocos jesuítas que vivían en Granada y en Realejo" (Nota de 
Astráin: Méx. Epist. Gen.: "A Sosa, visitador, 15 Agosto, 1629. Aprueba 
el haber suprimido los domicilios de Granada y Realejo, y encárgale redac- 
tar informe jurídico de que el fundador de Realejo no dio lo que había 
prometido") . 

1622 (Habla Decorme, La Obra..., I, 71): "Como las promesas que se 
habían hecho para la fundación de Granada, Nicaragua, habían re- 
sultado vanas, se mandó para examinar el proyecto, al P. Luis de Molina, 
con plenos poderes para aceptar lo que se proponía. Este a mediados del 
año (que sería de 1622) aceptó todo, y se hizo aún ilusiones mayores". 

1623 (Versión de Decorme, S. J., La Obra..., I, 79-80): "Fue señalado 
para la fundación de San Luis Potosí, con otro padre y un hermano 

coadjutor, el P. Luis de Molina, sobrino del célebre teólogo español, y él 
mismo famoso orador, que durante 30 años había admirado con su elocuen- 
cia la cátedra de la Casa Profesa. Celebraron mucho los potosinos que lo 
conocían, este nombramiento; y el padre se mostró muy pronto en dejar 
las relaciones y comodidades que tenía en la capital, para venir en campo 
nuevo a fructificar esta viña. Viniéndole a visitar el padre provincial Juan 
Laurencio y su secretario el P. Andrés Pérez de Rivas, se admiraron de 



76 



MOLINA, LUIS DE, P. 



verlo tan contento y animado, en una casa provisional pobrísima, pero arre- 
glada a la más estrecha observancia. 

"Como carecían de iglesia, los primeros ministerios, con licencia del ca- 
bildo, los ejercitaron en la parroquia. Había no lejos de la casa una hermita, 
la primera que había habido en aquel lugar, conocida con el nombre de la 
'Ermita de la Santa Cruz'. Los habitantes que querían, agradecidos, tener 
también alguna parte en la fundación, la donaron a la Compañía con al- 
tares, ornamentos y vasos sagrados". 

— (Versión del Sr. Lic. Pbro. D. Rafael Montejano y Aguiñaga, de S. 

Luis Potosí) : "Los jesuítas llegados a S. Luis Potosí en 1623, abrie- 
ron su célebre colegio. El primer superior fue el R. P. Luis de Molina, so- 
brino del homónimo famoso teólogo español, autor de la discutida teoría de 
la ciencia media. De él escribió Beristáin desconcertado: 'Molina, P. Luis, 
jesuíta y maestro de teología en México, si ha de darse fe a la nota que 
tiene el siguiente libro que existe manuscrito en la Biblioteca de la Univer- 
sidad de Méjico: Espejo de Prelados en cuatro libros. Un tomo in fol. de 
1621 páginas. Es obra de gran política y doctrina. Mas la pongo aquí con 
alguna desconfianza de que el autor sea distinto del célebre jesuíta Luis de 
Molina, catedrático de la Universidad de Ebora y autor de la famosa sen- 
tencia de la ciencia media. Es cierto que la obra citada no está reconocida 
por este teólogo, pero si en la Nueva España no hubo jesuíta del mismo nom- 
bre y apellido, siempre es una noticia muy apreciable para los literatos, que 
se halle en Méjico aquel manuscrito, digno de la luz pública" (Beristáin 
reproducido en el Catálogo de los MSS. de la Biblioteca Pública de la Uni- 
versidad Autónoma de San Luis Potosí, S.L.P., 1958 en Prólogo de D. Rafael 
Montejano y Aguiñaga, p. 12). 

1623-1628 Documento importante sacado del "Libro que contiene todos 
los testimonios de adquisición de la Hacienda de S. Javier de la Pa- 
rada desde 1605 hasta 1824". Ms. folios 26v.-33; facilitado con grande bon- 
dad por D. Octaviano Cabrera Ipiña (1960, dueño actual de la hacienda, 
radicado en S. Luis Potosí) (1623, Nov. 13) : "Sepan cuantos esta carta vie- 
ren, cómo yo, Isabel Pérez, viuda del capitán Gabriel Ortiz de Fuenmayor, 
Minera en las minas de Sierra de Pinos, otorgo que vendo en venta real al 
P. Luis de Molina, rector del colegio de la Compañía de Jesús, del pueblo 
de San Luis Potosí, de la Nueva España, que está presente, por sí y en nom- 
bre del Padre Provincial de la dicha Compañía (lo era el P. Juan Laurencio), 
y con su Poder, que pasó ante Juan de Jerez, escribano de su majestad en 
la ciudad de México, a 13 días del mes de Noviembre de 1623: la Estancia 
de ganado mayor, con la labor que en ella hay, llamada 'La Parada Nueva' 
con el ejido de Molino, que junto de ella está, casas de él, vivienda y lo 



BIOGRAFIA 



77 



demás que le pertenece con 3.780 ovejas y 100 carneros padres y 170 yeguas 
de año para arriba; de cría de muías con cuatro burros maestros que andan 
con ellas, dos muías recién nacidas; 35 yeguas de silla con dos caballos; dos 
vacas pintas chichiguas con dos crías; 22 bueyes de labranza; 4 coas, 5 aza- 
dones, 6 rejas de arar, una almádana (martillo), tres barretas, tres hoces de 
segar, una sierra, una carreta, una y media fanega, un almud, cinco metates, 
una casa de venado con cerrojo y llave, y otro candado grande; dos sillas de 
sentarse, una mesa y una banca, una paila de cobre, grande, cuatro fanegas 
de cal y 2,714 adobes; 10 estrados de madera; 60 almácigos de chile; un 
marco nuevo para la huerta. 

"Item más, el derecho y acción que tengo a los indios siguientes, que son: 
Gerónimo, capitán y su muger; Miguel y su muger y dos hijos; José y su 
muger y tres hijos; Gaspar y su muger y un hijo; Lucas, hortelano, su muger 
y dos hijos; Pedro, su muger y dos hijos; Gerónimo, soltero. 

"Y los sitios siguientes: un sitio para ganado mayor en el camino que va 
del Espíritu Santo al Pueblo de San Luis junto al Río de Mesquitique, que 
llaman 'La Parada Vieja', que llega dicho sitio hasta 'Las Peñuelas', de lo 
cual tiene el Capitán Andrés Pérez, estaca fija, conforme al recaudo de ello 
tiene, que en su favor otorgué; y otro sitio de ganado mayor y dos ca- 
ballerías de tierra en el 'Agua del Puerco', por bajo del camino real, el arro- 
yo bajo, hacia 'El Puerco', una legua arriba de Mesquitique; y un Ejido de 
Molino, por bajo del camino real que va de Zacatecas a San Luis, el cual 
es donde al presente están las casas, y huerta y labor que llaman 'La Parada 
Nueva'. Otro sitio de estancia de ganado mayor, en La Boca que llaman 
de Mesquitique en el mismo Río: 4 Caballerías de tierra y un Ejido de 
Molino en el agua que dicen 'Del Puerco', donde solía haber unos ranchos 
y corrales, que al presente llaman 'El Agua de Marín'. Y dos sitios de ga- 
nado mayor con cada seis caballerías de tierra, en el Arroyo que llaman de 
'La Muía' y 'Agua del Puerco'; linda con sitio mío, el un sitio de ellos por la 
parte de arriba del dicho arroyo, y el uno, por la parte de abajo, quedando 
en medio el dicho mi sitio que está referido, y éntra en una venta; los cuales 
hube de D. Pedro de Villavicencio con otros dos sitios, el uno de ganado 
mayor con 6 caballerías de tierra, en el arroyo que llaman 'El Agua Escon- 
dida', arriba de un sitio que asimismo pedí, como van a Las Carboneras que 
yo tenía pobladas, yendo del Espíritu Santo a ellas; y de otro sitio de ganado 
menor, el arroyo arriba, donde está un picacho alto, que está cerca de una 
mesa grande, que llega hasta una encina que está en el camino real y que 
va a Zacatecas, como parece el recaudo que aJ presente escribano otorgué en 
favor del Capitán Juan Pérez de Alaniz, mi hermano, que le pertenece hasta 
allí el sitio de su Estancia de 'la Muía', que tiene poblado. 

"En los cuales dichos sitios aquí contenidos entra el que llaman 'El Capulí' 



78 



MOLINA, LUIS DE, P. 



y los tributos y mercedes de ellos, entregué al dicho Padre Rector Luis de 
Molina, que los recibió, de que se dio por entregado, renuncio las leyes 
del entrego o prueba: todo lo cual le vendo con lo que le pertenece, por libre 
de hipoteca, censo y de otro enagenamiento, que no lo tiene, por precio y 
cuantía de 15,000 pesos de oro común, en reales de a ocho cada peso, que 
recibí del dicho padre rector, de los cuales me doy por entregada, sobre que 
renuncio la excepción de la pecunia, leyes del entrego o prueba, y declaro 
que los dichos pesos son el verdadero valor de los dichos sitios y de los 
demás aquí contenido, y si más vale o valer puede, de la demasía y más 
valor que sea, en poca o mucha cantidad, le hago gracia y donación 
pura, perfecta e irrevocable, que el Derecho llama 'entre vivos', cerca de 
lo cual renuncio la ley del Ordenamiento Real que habla en razón de las 
cosas que se compran y venden por más o menos de la mitad del jus- 
to precio, y los 4 años en ella declarados, dentro de los cuales no pediré 
que fui engañada, lesa o damnificada en manera alguna: y si lo pidiere, 
no me valga en juicio, ni fuera de él; y desde luego me desisto y aparto del 
derecho y petición que tengo, de los dichos sitios y de todo lo aquí contenido, 
y lo cedo, renuncio y traspaso en el comprador, y le doy para que pueda de 
la manera que quisiere, tomar la posesión de todo ello, en nombre del dicho 
Colegio de la Compañía de Jesús, y en el ínter, me constituyo por su inqui- 
lina, para se la dar, cuando me la pida, y en señal de ella, otorgo esta es- 
critura de venta, para que con ella sea visto y entendido, haber adquirido 
la dicha posesión, y como real, verdadera, me obligo a las evicciones, segu- 
ridad y saneamiento de esta escritura y de lo en ella contenido de cualquier 
pleitos que se le pongan, por cualesquier personas, a los cuales saldré, dentro 
de tercero día, como sea requerida antes que sea o después de la publicación 
de las probanzas, y seguiré y feneceré a mi costa en todas instancias hasta 
dejarlo en paz, y sin ninguna contradicción; y si ansí no lo hiciere, y sanear 
no lo pudiese, volveré y remitiré los dichos 15,000 pesos, con más las costas 
e intereses y menoscabo que se le siguieren y recrecieren al dicho Colegio; y 
los edificios que hubiere hecho en los dichos sitios y estancias. 

"Para firmeza de lo cual obligo mi persona y bienes habidos y por haber; 
doy poder a las Justicias Reales de cualesquier parte, en especial a las de 
Sierra de Pinos, a cuyo fuero y jurisdicción me someto, renuncio el mío y la 
ley 'sit cum venerit de jurisdictione omnium judicium', y el beneficio del 
beliano, nueva constitución y leyes de Toro, y partidas que son en favor de 
las mugeres, de cuyo auxilio soy sabedora por el presente escribano, y las 
demás de mi favor y general del Derecho; y para que las dichas Justicias 
me apremien como por sentencia pasada en cosa juzgada. E yo, el dicho 
Padre Luis de Molina en el dicho nombre acepto esta escritura de venta, 
en favor del dicho Colegio de la Compañía de Jesús, en los dichos 15,000 



BIOGRAFIA 79 

pesos en reaJes; y en testimonio de ello lo otorgamos ante el presente escri- 
bano y testigos, en la estancia que llaman 'La Parada', valle de Mesquitique, 
jurisdicción de las Minas de Sierra de Pinos, Nuevo Reino de Galicia en 
23 de Mayo de 1625. 

"Y los otorgantes (que yo el escribano doy fe conozco) lo firmaron, tes- 
tigos el P. Fray Francisco Durán de la Orden de S. Agustín, y D. Pedro 
de Villavicencio, y Simón López de Olivares, residentes en este Valle" 

Isabel Pérez. Luis de Molina. 

Ante mí: Pedro Gómez Vela, escribano público, y fice mi signo en testi- 
monio de verdad". (Libro que contiene los testimionios de adquisición de la 
Hacienda de S. Francisco Javier de La Parada desde 1605 hasta 1824. Ms. 
fols. 23v.-33) (Prestado por favor por D. Octaviano Cabrera Ipiña [1960] 
de S.L.P.). 

II. Toma de posesión. "En la estancia que llaman 'La Parada', jurisdic- 
ción de las Minas de Sierra de Pinos, a 23 de Mayo de 1625, ante D. Juan 
Carrillo de Moya, Alcalde Mayor y de la Santa Hermandad en ellos y su 
jurisdicción, por el Rey Nuestro Señor, pareció el P. Luis de Molina, 
Rector del Colegio de la Compañía de Jesús del Pueblo de San Luis Potosí, 
y presentó por sí, y en nombre de dicho Colegio, esta escritura de venta, y 
pidió y le mandé dar y di posesión de la estancia que llaman 'La Parada 
Nueva', y de los demás sitios de la estancia, y casas de vivienda de ella y 
huerta, contenidos en la dicha escritura de venta, mandé se le dé posesión 
de todo ello, como lo pide; y, por ausencia del Alguacil Mayor, cogió de la 
mano al dicho padre rector, y le metió dentro de las casas de vivienda de 
la dicha estancia, y le trujo paseando por ella de una parte a otra, y cerró 
las puertas y las volvió a abrir; y por de fuera de la dicha estancia en el 
dicho sitio de ella, asimesmo le trujo paseando, de una parte a otra, y cogió 
piedras y zacate, y lo arrojó e hizo otros actos de posesión, la cual, el dicho 
Alcalde Mayor dijo que se la daba y dio al dicho padre rector, en nombre 
del dicho colegio, de la dicha estancia, huerta y de todo lo demás contenido 
en la dicha escritura de venta, contenido y sitios que en ella se declara, y 
mandó en nombre de su Magestad, no sean desposeídos de la dicha posesión 
que ansí le dio sin perjuicio de tercero, sin que sea primero oído, e por fuero 
e derecho vencido por Juez competente, pena de 200 pesos para la Cámara 
de su Magestad. 

"Y el dicho padre rector dijo: 'que aprehendía y aprehendió la dicha po- 
sesión de lo susodicho, y pidió se le dé por testimonio cómo la toma, quieta 
y pacíficamente, sin contradicción ninguna; el dicho Alcalde Mayor se lo 
mandó dar; e yo el escribano doy fe, pasó según dicho es. Y lo firmó el dicho 
Alcalde Mayor y el dicho padre rector'" (Luis de Molina). 

Testigos el padre fray Francisco Durán y Simón López de Olivares y D. 
Pedro de Villavicencio, residentes en este Valle. 



80 



MOLINA, LUIS DE, P. 



D. Juan Carrillo de Moya. Luis de Molina. 

Ante mí: Pedro Gómez Vela. Escribano Público. 
(Libro Ms. del Testimonio de propiedad, ff. 33-34). 

1623 Nov. 13. Contrato en México de venta de todas las demás estancias, 
terreno, ganado, etc., antes mencionado (ff. 34v.-41). 

1624 (19 de Oct.) (Escritura de donación). "Sepan cuantos esta carta 
vieren, cómo yo, el Lic. Andrés Hinestrosa, Presbítero, vecino de la 

ciudad de México, soy el Albacea y Tenedor de bienes de Simón Luis, ve- 
cino que fue de este Pueblo de San Luis Potosí. . . digo que por cuanto al 
susodicho en vida conocí su intento y muy grande devoción de hacer algún 
bien y limosna a los padres c^e la Compañía de Jesús, y poniendo en eje- 
cución y efecto su buen propósito, otorgo que en la más bastante forma que 
puedo, hago al Colegio de la Compañía de Jesús (nuevamente fundado en 
la Iglesia de la Santa Veracruz de este dicho pueblo), y al Padre Rector 
Luis de Molina en su nombre, gracia e donación, buena, pura y perfecta 
e irrevocable, que el Derecho llama 'entre vivos', de una casa de morada y 
sitio de huerta, que por bienes de dicho Simón Luis dejó, y queda en el 
Valle de Mesquitic, jurisdicción de Sierra de Pinos, que alinda con tierras 
de Sebastián Domínguez, carbonero, que el dicho difunto en su vida hubo 
y compró de Diego de León Curiel, con otro sitio de estancia para ganado 
mayor, llamado 'El Tule'; y porque dicho sitio del Tule vendí a 7 de No- 
viembre del año pasado de 1621, doy en donación al dicho rector que fuere, 
por el dicho Colegio ... y en señal de donación, doy y entrego al dicho Padre 
Rector Luis de Molina, la escritura de venta de la propiedad susocitada. 
Y aceptó esta donación por sí y en nombre de dicho Colegio, y se encargó 
de que su Paternidad y dicha Compañía de Jesús, encomendarán a Dios 
el alma de dicho difunto (Simón Luis) en sus sufragios y oraciones con 
particular cuidado. . . En el pueblo de San Luis Potosí a 19 días del mes de 
Octubre de 1624, siendo testigos el P. Diego de Cuéllar y Pedro de Velasco 
(carretero), y Gaspar Román (el mozo) y Baltasar de Villanueva, vecinos 
de San Luis". 

Bachiller, Andrés de Hinestrosa. Luis de Molina. 

(Del Libro que contiene el testimonio de todos los títulos de adquisición 
de la Hda. de S. Francisco Javier 'La Parada', ff. llv.-116). 

— "Testimonio de dos foxas dado por Pedro de Espinosa, escribano real, 
de la posesión que se dio en San Luis Potosí, a 22 de Mayo de 1624, 
al P. Rector Luis de Molina, de la Iglesia y casa de la Cofradía de la 
Santa Veracruz, para la fábrica de la del Colegio (Invent. Prov. Méx. [1767], 
f. 180). 



BIOGRAFIA 



81 



— De nuevo se expresa Alegre de esta manera: "El nuevo colegio de 
S. Luis Potosí caminaba con progresos tan felices como habían sido 

los principios. Todo el año se había estado esperando al Ilustrísimo D. Fray 
Alonso Enríquez de Almendaris, que de Obispo de Cuba había pasado a la 
mitra de Michoacán, para que con su autoridad confirmase la donación de 
la iglesia y alhajas de la Veracruz pues habían sido malignos los informes con- 
tra los padres . . . Acaso por este tiempo pasaba por allí el padre provincial 
Juan Laurencio para la visita de Guadiana, y el P. Luis de Molina le salió al 
encuentro al camino, a procurar que se deshiciesen aquellas siniestras impre- 
siones. El padre provincial desengañó al ilustrísimo tanto, que a pocos días 
pasó personalmente al colegio, confirmó la dicha donación, y dio muchas gra- 
cias a los padres de la gran parte que tomaban sobre sí del peso de su mitra; 
ni contento con una demostración tan honrosa, volvió a su casa y envió un 
testimonio de la dicha confirmación autorizado con su firma, y refrendado de 
su secretario. Llegó a tiempo en que se encontraba en nuestro colegio el Alcalde 
Mayor y otras de las personas más distinguidas del lugar, que, con repiques 
y otros públicos regocijos mostraron su alegría por toda la ciudad (Alegre, 
II, 166) (ABZ., II, 383). 

— "Ya en el Anua de 1624, aparece el P. Luis de Molina como Rector 
del Colegio incoado de S. Luis Potosí" (Anua 1624). 

1625 El Anua de 1625 (fechada el 2 de Junio de 1626) nos da la historia 
completa: "El año pasado (1624) estaba este puesto tan a los prin- 
cipios, que vivíamos en una casa alquilada, fuera del colegio; y así podemos 
decir que este año (1625) se ha dado principio. Acabáronse todas las oficinas 
y habitación bastante para nueve sujetos que hay en este colegio: 4 padres 
sacerdotes, que son poco para lo que hay que hacer con todo género de 
gente; un hermano estudiante que lee latinidad; un hermano coadjutor que 
atiende a la escuela, otro a la estancia, y dos a los oficios domésticos de casa. 

"Del anua (1625). Compróse una estancia cinco leguas de aquí con 4,000 
ovejas, parte de limosna y parte compradas, y tiene hoy 10,000 cabezas; y 
tiene tantas comodidades que todos los que la han visto, juzgan será una 
de las mejores haciendas de la provincia. 

"Todo este año se ha estado aguardando al señor obispo (Fray Alonso 
Enríquez Toledo de Armendaris [sic], mercedario) de Michoacán que venga 
a esta ciudad para que confirme su Ilustrísima, la iglesia y sitio de la Vera- 
cruz, que esta república nos había dado, y ya que estaba para entrar en ella, 
nos calumniaron con su Señoría, llevándole relaciones siniestras, de manera 
que obligó al padre rector Luis de Molina de este colegio, a salirle al en- 
cuentro, en el viaje que su Excelencia hacía para la visita de Guadiana. 
Torciendo el camino (dice) fui a ver al Señor Obispo, cuya visita agradeció 



82 



MOLINA, LUIS DE, P. 



su Señoría extraordinariamente, y resultó de ella, desengañarle de muchas 
relaciones falsas que se le habían dado contra algunos de los nuestros, y 
quedó tan ganado que hasta hoy lo muestra con sus extraordinarias muestras 
de amor. Lo principal fue que luego vino en persona a esta casa y nos confir- 
mó la donación hecha de la Veracruz, y después la envió por escrito firmada 
y sellada con su nombre, y refrendada del secretario; envióla con mucha auto- 
ridad, con un religioso su compañero y con el fiscal secretario y demás cria- 
dos de su casa. Teníamos en la nuestra al alcalde mayor con los principales 
de la república, en cuya presencia se recibió la donación, con un solemne 
repique de campanas, de que nos enviaron todos los de la ciudad muy gran- 
des parabienes, con que quedamos con la posesión quieta y pacífica, que 
tanto se deseaba. Valdrá lo que nos han dado en la Veracruz, de sitio (que 
son más de ocho cuadras con cinco ojos de agua) y de lo edificado de la 
iglesia, casa, plata, ornamentos y de las demás cosas, más de 14,000 pesos; 
que si contamos las casas que nos dieron para fundación y se han convertido 
en renta, y lo que nos han dado para acomodar la iglesia, y las cosas nece- 
sarias de ella, y las limosnas que se nos han señalado en la Veracruz, de 
doce botijas de aceite cada año, y toda la cera necesaria, vale, lo menos, lo 
que han dado hasta hoy: al pie de 40,000 pesos. Hase aumentado este co- 
legio con una librería de más de 3,000 pesos; y de ornamentos, plata y cosas 
necesarias para la iglesia, y en omenaje (sic, tal vez por m.enage) de casa en 
más de dos mil pesos. Se han dado de propósito a los estudios de latinidad en 
que hay más de 40 estudiantes; y, con ellos y otros mozos se ha puesto una for- 
ma de congregación a que acuden todos los domingos y fiestas en la tarde, 
y comulgan juntos una vez cada mes, que (como cosa nueva aquí), causa 
notable devoción y edificación. En la escuela hay 150 niños, y por la pe- 
queñez de la pieza, no se reciben más; que son tantos los de este pueblo, que 
en otras dos escuelas se sustentan otros dos maestros; hacen las doctrinas por 
la calle; en lugar de plática se ha introducido una declaración del catecismo, 
entremetidos algunos ejemplos breves, lo cual se ha recibido tan bien, que, 
fuera del vulgo, asiste el alcalde mayor y lo principal de la república, y 
confiesan que no habían entendido la doctrina cristiana hasta ahora (Anua 
de 1625). 

"Por graves inconvenientes que se temían en este pueblo (por haber en él 
al pie de mil negros, y mulatos y esclavos) se pregonó habrá nueve meses, 
que no pudiese haber junta de ello, aunque fuese a título de cofradía y doc- 
trina, y que la Justicia velaría en esto castigándolos públicamente, cuando 
los hallasen juntos de tres arriba. Con esta ocasión, suplicó el P. Rector 
Luis de Molina de este colegio, al Sr. virrey (el Marqués de Cerralvo [D. 
Rodrigo Pacheco y Osorio], 1624-35) que se aplicase esta gente a la doctrina 
y enseñanza de la Compañía. Su Excelencia, como en cosa tan grave, no se 



BIOGRAFIA 



83 



• atrevió a tomar resolución hasta que el alcalde mayor y la república por su 
parte, informasen si había algún inconveniente, lo cual hicieron y persua- 
dieron a su Excelencia, que convenía dar esta doctrina a la Compañía, que 
era de grande estima querer encargarse de cosa tan trabajosa, con lo cual 
su Excelencia proveyó un mandamiento, y habiéndole publicado el domingo 
6 de Octubre (1625), se juntaron en la iglesia parroquial, con un solemne 
repique de campanas, que correspondieron los de nuestra casa; trajeron en 
procesión su estandarte e insignias a nuestra iglesia, donde se les hizo una 
breve plática, eligiendo dos días principales para sus fiestas, que son la Vi- 
sitación de nuestra Señora, y nuestro padre S. Francisco Javier (aficionados 
a un paso que vieron representar a nuestros estudiantes, en la comedia de 
nuestro P. S. Ignacio del sueño del etíope que tenía cargado nuestro padre 
S. Francisco Javier). El jubileo de las Cuarenta Horas, como cosa nueva, 
se ha recibido muy bien, y está la ciudad tan reformada, que parece Sema- 
na Santa, y lo mismo es en los demás jubileos, que aunque había muchos 
años se usaba poco el ganarlos; y ahora se ganan todos con mucho concurso 
a nuestros sermones, principalmente a los de cuaresma; y es tan grande la 
frecuencia, que, aunque la iglesia es bien capaz, está estrecha estos días. El 
primer viernes de cuaresma, salieron del sermón del amor de los enemigos, 
tan movidos, que se reconciliaron antes de comer muchos de su voluntad; a 
otros movió nuestro Señor para ser medianeros y terceros en hacer amistades, 
que parecían imposibles; y así se reconciliaron aquel día, dos casas principa- 
les, que había 14 años que no se comunicaban. Y otro sacerdote se reconcilió 
con un republicano, después de dos años que no se hablaban. Otra señora 
salió tan movida y devota, que nos envió en llegando a su casa, unos cande- 
leros de plata, y le duró la ternura y devoción muchos días, con tanto extre- 
mo, que causó admiración a todos" (Anua 1625, suscrita por el P. Prov. 
Juan Laurencio y fechada en Méx. 2 Jun., 1626). 

1626 (El Sr. Pbro. Primo Feliciano Velásquez en su moderno artículo "La 
instrucción en San Luis Potosí", p. 132, dice) : "El Padre Luis de 
Molina, émulo del gran jesuíta español de igual nombre, autor de varias 
obras teológicas y morales, y predicador muy aplaudido en la Casa Profesa 
de México, con dos compañeros, cuyo nombre se ignora, fundó este Cole- 
gio de San Luis Potosí, más que de ciencia y letras, seminario de altas vir- 
tudes, inútil sería hacer el recuento de los frutos que, durante los 143 años 
dio el colegio potosino de la Compañía de Jesús". 

— (Pérez Rivas, Crón., II, pp. 337-338) : "Luego que los de la Com- 
pañía llegaron a este puesto de San Luis Potosí, los padres agustinos 
remitieron a nuestra casa sus discípulos, diciéndoles que acudiesen a nuestras 
escuelas, por ser éste ministerio de la Compañía. Y así, una de las primeras 



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MOLINA, LUIS DE, P. 



cosas de que cuidó el padre rector Luis de Molina, fue disponer una clase 
para los estudiantes, y que luego diese principio a su lectura el maestro se- 
ñalado; lo cual, luego que se puso en ejecución, los vecinos del lugar envia- 
ron sus hijos deseando se criasen y gozasen de la doctrina de la Compañía, 
porque tenían noticia y conocían bien, que para cualquier estado que qui- 
siesen escoger, les valdría mucho el haberles criado en la virtud y letras que 
se enseñan en nuestras escuelas. No se contentó esta república con los estu- 
dios de gramática, que aquí entabló la Compañía, porque hicieron instancia 
para que abriese otra escuela en que aprendiesen a leer y escribir y la doc- 
trina cristiana los niños, y de ahí pasasen cuando estuvieren aptos al estudio 
de la gramática; y, fue tanta la instancia sobre esto, que se les hubo de con- 
ceder la petición, de tanto provecho. Porque luego que se fundó la escuela, 
se juntó número de más de cien niños, que sucesivamente se ha conservado 
hasta el tiempo presente, porque como sus padres no tenían necesidad de 
pagar el maestro que les enseña, pobres y ricos gozan de este gracioso bene- 
ficio, y aunque sean hijos de indios, que a todos con universal caridad se les 
acude y son doctrinados. Teniendo ya fundadas el Padre Rector Luis de 
Molina sus escuelas de niños y estudios, trató luego del uso santo que desde 
sus principios ha profesado y usado la Compañía, de las doctrinas que por 
las calles públicas se van cantando de la doctrina cristiana, que es lo mismo 
que ir cantando alabanzas divinas, como lo hacen los ángeles en el cielo. Y 
como al fin de estas doctrinas se usa parar en la principal plaza del lugar, y 
hacerse allí una plática sobre la misma doctrina cristiana, este cuidado quiso 
tomar para sí el grande talento del P. Luis de Molina, y el que en la gran 
ciudad de México, y los más célebres púlpitos e iglesias era oído con gran- 
des concursos y aplausos, aquí con grande ejemplo usaba ese talento en pre- 
dicar sobre un banco a los niños en la plaza; lo uno y lo otro fue de tanta 
moción y edificación en el pueblo, que todos, hombres y mujeres y gente prin- 
cipal de la república, y algunos con sus carrozas, concurrían a oír al padre. 
Y el fruto que de esto se siguió fue muy considerable, pues algunos salían 
diciendo que antes de oír esta plática, no habían entendido la doctrina 
cristiana. 

"Demás de esto, y aparte, por ser muchos los esclavos y morenos que tra- 
bajan en estos Reales de Minas, dispuso el padre que algunas veces se jun- 
tasen a sus doctrinas y pláticas, en algunas fiestas del año, de donde se ha 
seguido que experimentado el cariño con que los nuestros tratan a esta 
gente de servicio, tan pobre, humilde y desechada, con mucho gusto vienen 
a confesarse con nuestros padres: medio que ha servido para hacerse confe- 
siones de mucha importancia (Pérez Rivas, Crón., II, pp. 337-338). 

— (Sigue la versión de Pérez Rivas, Crón., II, p. 340) (Entretanto en 



BIOGRAFIA 



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nuestra iglesia de S. Luis Potosí) una de las cosas en que se pone mayor 
cuidado en las partes a donde llega o ha fundado colegio la Compañía, es en 
predicar, exhortar e introducir la admirable devoción a la frecuencia de los 
santos sacramentos. Así lo hizo aquí el P.adre Rector Luis de Molina con 
la eficacia de sus sermones, y surtió la diligencia tan felices efectos, que, 
aunque en este puesto, como en Real de Minas, donde la gente más ordina- 
riamente atiende a adcjuirir plata que a otros ejercicios espirituales, no cui- 
daba tanto de la frecuencia de sacramentos, contentándose con cumplir cada 
año con el precepto de la santa Iglesia; con todo, después que en nuestra 
iglesia se les predicaba la utilidad de esta devoción, y sabían que tenían en 
ella puesta la mesa del manjar del cielo, ésta se ha ido frecuentando con 
mucha mayor devoción y afecto que lo que antes se usaba. Para la perseve- 
rancia de este ejercicio santo, se instituyeron aquí las congregaciones que, 
como queda dicho, usa la Compañía en sus casas y colegios de los estudian- 
tes más virtuosos y devotos; y la una y la otra dedicadas a la Virgen San- 
tísima, que es la que con la leche dulcísima de su devoción endulza, suaviza 
y atrae a sí los corazones de los fieles y les hace suaves los ejercicios espi- 
rituales. En estas congregaciones se celebran con grande solemnidad las fies- 
tas de la Reina del cielo, y la principal solemnidad de ellas y de la que es 
ciertísimo que más gusta la Virgen Santísima, es de que sus devotos se 
sienten a la mesa y gocen del convite del cielo que les tiene preparado su 
Santísimo Hijo; y así sus devotos congregantes no sólo frecuentan la sa- 
grada Comunión en las fiestas de nuestra Señora, sino por lo menos cada 
mes, y otros de ocho en ocho días, y en particular los estudiantes, desde sus 
tiernos años, para proseguirlo después en el resto de su vida, se amoldan a 
la frecuencia de los santos Sacramentos. Otro medio de que aquí y en otras 
muchas partes nuestros padres se han ayudado para introducir esta frecuen- 
cia ha sido el exhortar y predicar al pueblo que se aproveche y no malogre 
las buenas ocasiones de los jubileos, que para satisfacción de las almas y 
alivio de las penas del purgatorio tienen concedidos los Sumos Pontífices, en 
particular en las iglesias de nuestra Compañía, y que en ellas son célebres". 

— (Pérez Rivas, Crónica, II, p. 339) : "No se contentaron los nuestros 
con los medios referidos y entablados en este puesto en orden a la 
salud de las almas, porque a esos añadieron la de\oción que muy en par- 
ticular avocó nuestro bienaventurado padre S. Francisco de Borja para va- 
lemos de la intercesión de los santos. Esta se ejercita repartiendo el día de 
la fiesta de todos los santos a los que concurren a nuestra iglesia, un papelito 
que Je cabe por suerte en que está escrito el nombre de uno de los santos 
del año, al cual cada día se ha de encomendar rezándole alguna oración, 
o haciéndole algún otro servicio, teniéndole por especial intercesor y abogado 
cerca de nuestro Señor en el cielo. Cayóles tan en gracia esta devoción a los 



86 



MOLINA, LUIS DE, P. 



vecinos del pueblo de San Luis Potosí, y acudió y acude tanta gente a par- 
ticipar de ella, que por millares de papelitos que impresos se suelen repartir, 
apenas alcanzan". 

— (Del Cat. Prov. 1626, Núm. 292) : En el Col. de S. Luis Potosí. 
Rector, de 55 y 56 (Méx., 4, 294v.). 

1627 (De los títulos de la Hda. de La Parada) : "En el pueblo de San 
Luis Potosí, en 29 de Octubre de 1627, ante el Lic. Andrés Inestrosa, 

presbítero, albacea testamentario y tenedor de bienes de Simón Luis, difunto, 
otorgo que en la forma que haya lugar de derecho, hace donación en forma 
a este Colegio de la Compañía de Jesús de este dicho pueblo, y al Padre 
Luis de Molina su rector, del sitio de huerta y casas de morada que contiene 
esta escritura de venta que hizo Diego de León, como consta de ella, lo cual 
es en el Valle de Mesquitique, y tiene registro y merced de la dicha casa y 
sitio de huerta, confirmadas por el señor presidente de Guadalajara, y esta 
donación hace por el dicho difunto, siendo de limosna, y dicho clérigo cede 
a este como tal albacea, el derecho que a lo referido tiene, y lo cedió en el 
dicho colegio de San Luis Potosí y en quien por él fuere parte, y da por 
aceptada esta donación, y por manifestada" (Del Libro de títulos de la 
Hda. de "La Parada", fol. 86). 

1628 (6 de Nov.) : "Sepan cuantos esta carta vieren, cómo yo, Francisco 
Rodríguez Monsiváis, vecino de este pueblo de San Luis Potosí, otor- 
go por esta carta por mí y en nombre de mis herederos y sucesores, que vendo 
y doy en venta real y enagenación perpetua, al Padre Luis de Molina, 
religioso de la Compañía de Jesús, rector del dicho colegio de la dicha Com- 
pañía, de este dicho pueblo (San Luis Potosí) para el dicho colegio y los 
rectores que adelante fueren; es a saber: un sitio de estancia de ganado 
mayor, llamado 'El Tule', que está en el Valle de Mesquitique, jurisdicción 
de Sierra de Pinos, que linda con la estancia que dicho colegio tiene, en el 
dicho Valle, llamado San Javier, y por la parte de arriba con el sitio de 
Ambrosio Martínez, y por otra parte con sitio que fue de Juan Caballero, 
el cual dicho sitio hube y compré de los herederos de Simón Luis; y se lo 
vendo con todas sus entradas y salidas, usos y costum.bres y servidumbres, 
cuantas tiene y le pertenecen y puede y debe pertenecerle de hecho y de 
derecho y libre de censo perpetuo, ni algún tributo, hipoteca, ni otra enage- 
nación alguna especial ni general por precio y cuantía de 450 pesos de oro 
común en reales, que por el dicho sitio y en su compra me ha de dar y 
pagar en reales para en fines del mes de Mayo del año que viene (1629), 
puestos en este pueblo, en su casa y poder con las cartas de la cobranza; y 
declaro que el dicho sitio es el precio justo de los dichos 450 pesos, que por 



BIOGRAFIA 



87 



él me han de dar y pagar ; y caso que agora o en algún tiempo más valga, 
de la demasía y más \ alor le hago gracia y donación al dicho colegio con los 
requisitos necesarios, y a mayor abundamiento renuncio las leyes de enga- 
ños, y de compras y ventas y las del Ordenamiento Real, fechas en las 
Cortes de Alcalá de Henares, las del Rey D. Alonso de gloriosa memoria; 
y desde hoy, día en que esta carta es fecha y otorgada, para siempre, me 
desisto y aparto del señorío, derecho, acción y propiedad, título, voz y re- 
curso que tengo o puedo tener al dicho sitio, y con cualesquier derecho de 
evicción y saneamiento que a él me pertenecen, le cedo, renuncio y traspaso 
en el dicho Colegio de la Compañía de Jesús de este dicho Pueblo y en 
quien hubiere derecho, y les doy el poder que de derecho se requiere y para 
que de su Autoridad o de Justicia, como le pareciere, tome y aprehenda la 
posesión de dicho sitio, que sea visto haber tomado y aprehendido, con el 
otorgamiento de esta escritura, que pido al presente escribano la dé signada, 
para título de esta venta; y en el ínterim en caso necesario, me constituyo 
por su inquilino tenedor y poseedor y me obligo a la evicción, seguridad y 
saneamiento del dicho sitio, en tal manera que en todo tiempo le será cierto 
y seguro, que no le será puesto pleito, litigio, ni mala voz, en ningún tiempo 
por ninguna persona, y si se le pusiere, saldré a su defensa y la seguiré a mi 
costa, siendo o no requerido o mis herederos, en cualquier tiempo y estado 
que esté dicho pleito, hasta dejar al dicho Colegio en quieta y pacífica po- 
sesión; y si así no lo hiciéremos, le daremos otro tal sitio, y en tan buena 
parte o lugar, con más todas las cosas que se le debieren. Y asimesmo me 
obligo a entregar al dicho Padre Rector Luis de Molina los títulos que 
tengo de dicho sitio para que los tenga el dicho Colegio con esta Escritura. 

"Y estando presente yo, el dicho Padre Luis de Molina al otorgamiento 
de esta escritura, otorgo que, como tal rector me obligo, y obligo a los rec- 
tores, que del dicho Colegio fueren, de pagar al dicho Francisco Pérez Mon- 
siváis los dichos 450 pesos de oro común, de los cuales me constituyo ver- 
dadero deudor, y a mayor abundamiento, me doy por entregado de ellos, 
por la causa y razón que dicha es, que confieso ser cierta, y renuncio en caso 
necesario la excepción de la nommata pecunia y Leyes del Derecho y se los 
pagaré o quien sucediere en mi oficio, para el dicho día 6 de Mayo del di- 
cho año 1629, llanamente, sin pleito, con las cartas de la cobranza, para cuyo 
cumplimiento y ejecución, ambas partes por lo que a cada uno en particu- 
lar nos toca, obligamos, yo el dicho Francisco Pérez Munsiváis (sic) mi 
persona e bienes, e yo el dicho Padre Rector Luis de Molina los bienes 
propios y rentas del dicho Colegio, habidos y por haber, especialmente el 
dicho sitio de que procede esta deuda, para no disponer de él hasta que esta 
deuda esté pagada, y lo que se hiciere en contrario no valga; y damos poder 



88 



MOLINA, LUIS DE, P. 



a las Justicias competentes que de nuestras causas puedan e deban cono- 
cer, a quien nos someteremos, y renunciamos nuestro propio fuero, domicilio 
y jurisdicción y la ley de 'si convenerit de jurisdictione omnium judicum' para 
como por sentencia pasada en cosa juzgada, renunciamos las leyes, fueros 
y privilegios de nuestro favor y general. 

"Y lo otorgamos asi en el dicho Pueblo de San Luis Potosi a 6 de No- 
viembre de 1628 años, siendo testigos el Hermano Roque Casa, religioso de 
Ja dicha Compañía y Juan de Zavala Zanárraga y Pedro del Valle, estantes 
en este Pueblo. Y lo firmaron los otorgantes, que doy fe, conozco". 

Francisco Pérez Munsiváis. Luis de Molina. 

Pasó ante mí, Juan de Valladolid Espinosa, escribano real, en fe de lo 
cual hice mi signo. Para el padre rector, y no llevé derechos en testimonio 
de verdad (Aquí el lugar del signo) (Del Libro de testimonios y títulos de 
adquisición de la Hda. "La Parada" prestados para su revisión por su actual 
poseedor [1960] D. Octaviano Cabrera Ipiña, ff. 91-95). 

— "Acabado el trienio de aquel oficio, se volvió el Padre Luis de Mo- 
lina a México, a proseguir el ministerio del pulpito juzgando los 

superiores que en éste servía más a nuestro Señor; en él continuó hasta 
pocos años antes de su muerte, que se recogió a este nuestro Colegio (Máxi- 
mo), donde con su mucha religión, nos hacía muy buena compañía, y con 
su buen ejemplo alentaba en todos la observancia religiosa" (Bonifaz, Luis, 
Necrol. ) . 

1631 (Noviembre) . En la undécima congregación provincial de México, 
se halla bajo el Núm. 17 de los profesos (Acta orig.) (Vera). 

— En el Memorial "Sobre particulares" que el P. procurador Tomás 
Domínguez llevó a Roma, encontramos en el Núm. 1, lo siguiente: 

"El P. Luis de Molina que ha más de 23 años que predica con grande 
acepción de todo aquel reyno, pide licencia de V.P. (P. Vitelleschi) para 
retirarse a la Casa de Probación de Santa Anna de la ciudad de México, no 
para dexar de predicar, sino para más quietud de su espíritu y comodidad 
para limar algunos tratados que pareciéndole a la obediencia que no tienen 
inconveniente, se podrán dar a la emprenta" (sic). 

1632 (Del Cat. Prov. Méx.) : "En la Casa Profesa de México; de 60 y 41. 
Por 28 años ha trabajado en diversos ministerios" (Méx. 4, 294v.). 

1634 "Roma, 12 de Agosto, 1634". Respuesta al Memorial: "Al P. Luís de 
Molina, que es muy justo se le consuele en lo que pide, por sus 
buenos trabajos. Al padre provincial (lo era Florián de Ayerbe) se le diga, 
cómo es orden mío que el dicho padre vaya a vivir en la Gasa de Santa 
Anna" (Vitelleschi). 



BIOGRAFIA 



89 



— "Roma, 30 de Nov., 1634" (De Vitelleschi a Ayerbe) : "Pido a V.R. 
que aliente al P. Luis de Molina, que lo merecen sus buenos y lu- 
cidos trabajos, y le ayude para que acomode lo que tiene dispuesto para la 
estampa. 

"También encargo a V.R. que por dos o tres años, por lo menos, le haga 
dar en la iglesia de nuestra Casa Profesa, algunos sermones de lustre, de los 
mejores, y pueden ser los de Circuncisión, fiestas de nuestros santos Ignacio 
y Javier, y otros de las fiestas principales, que es justo que quien ha predi- 
cado tantos años, se le den algunos sermones destos, para contrapeso de su 
trabajo". 

(Y en otra carta de la misma fecha dice Vitelleschi al P. Provincial) : "Si 
en essa provincia ay (sic) alguno que tome chocolate después de mediodía, 
podrá V.R. conceder la misma licencia al Padre Molina; pero si ninguno 
otro lo usa, V.R. no se lo permita, que no es bien abrir esta puerta, para 
que otros pidan lo mismo". 

1637 "Roma, 30 de Octubre, 1637" (De Vitelleschi a Ayerbe) : "No me 
pesara que advirtiendo el P. Luis de Molina, de lo que se temía de 

su falta de silencio, previniéndole que si contravenía a él, le avía (sic) de qui- 
tar el officio de consultor de provincia, le hubiera V.R. puesto en él". 

— "En la duodécima Cong. Provincial, celebrada en México el 2 de 
Noviembre de 1637, el P. Luís de Molina se halla bajo el Núm. U" 

(Acta). 

1638 "Quiero añadir aquí (dice el P. Pérez Rivas, Crón., II, 135), como 
quien escribe historia general de esta provincia, que ha sido nuestro 

Señor de favorecerla, no sólo con haberle dado muchos varones de varios 
y grandes talentos, pero entre ellos, de muchos de los predicadores de la 
palabra divina, que con celo santo la han predicado y hecho mucho fruto 
en las almas con sus eminentes talentos de púlpito, que con grande loor en 
servicio de nuestro Señor ejercitaron por muchos años, cuales fueron el P. 
Juan Bautista de la Cajina, Padre Luis de Molina y otros, cuyas vidas no 
escribimos aquí, por no alargar con demasía su historia". 

— (Del Cat. Prov. 1638, Núm. 6) : "En la Casa Profesa de México; de 
66 y 48. Para su edad goza de salud. Egregio predicador, enseñó fi- 
losofía. De ingenio óptimo; de juicio, bueno; de prudencia, sobrepasa lo 
mediano; de gran experiencia; y de aprovechamiento intelectual^ óptimo; de 
complexión y carácter, bueno. Talento para el púlpito" (Méx. 4, ff. 316 
y 335). 

1639 "Roma, 30 Oct., 1639" (Vitelleschi al P. Prov. Andrés Pérez de Ri- 
vas) : "Avisan que en la Congregación provincial (de Nov., 1637) el 



90 



MOLINA, LUIS DE, P. 



P. Jerónimo Diez solicitaba públicamente fuesen procuradores los padres 
Andrés Pérez y Luis de Molina; que el dicho Padre Molina habló sobre 
el caso al P. Juan Dávalos, como invitado del P. Diez, pero no lo escribe el 
P. Dávalos" (Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. [1934], Cartas de los PP.GG.). 

1640 "Roma, 6 Abril, 1640" (De la respuesta al Memorial del P. Velasco, 
a la 4a. pregunta del 2o. memorial: "A la 4a.: "El P. Luys de Mo- 
lina que ha predicado muchos años"... Respuesta: "Que se haga 

rever el libro que desea imprimir el P. Luís de Molina y se remitan a Roma 
las censuras" (Y añade el P. Gen. Mucio) : "Como no haya cosa en que 
reparar, daré con no pequeño afecto, licencia para que se estampe. Lo mismo 
digo ahora, que deseo mucho consolar al P. Luys de Molina, por lo que 
merecen su religión y buenos empleos". 

1641 (Hable el P. Luis de Bonifaz en la Necrol. del P. Luis de Molina) : 
"Unos pocos días antes de la Navidad pasada de 1640, fue a nuestro 

Colegio de Tepotzotlán, con ocasión de predicar allí el día de la Circuncisión 
del Señor, y dar a todo aquel pueblo con su saludable doctrina, las buenas 
entradas de año; quiso Dios, como Señor de los tiempos, llevarlo desde allí, 
a gozar los días y años eternos de la gloria, porque habiendo predicado aquel 
primero día de aqueste mes (Enero, 1641) y hallándose bueno y sano, el 
día siguiente (2 de Enero, 1641), dijo misa, como solía, la cual nunca dejó 
de decir, sino por alguna grave enfermedad, y habiendo conversado un rato 
con los padres de allí, se retiró a su aposento, sin accidente ninguno, donde 
se estuvo, hasta que a hora de mediodía, le hallaron agonizando, y por más 
remedios que se le hicieron, no fue posible volverlo en sí; diéronle la extre- 
maunción, con que podemos decir que recibió todos los sacramentos de aquel 
artículo, pues unas pocas horas antes se comulgó de su mano en la misa, 
preparándose para ella con el sacramento de la penitencia, que frecuentaba 
de ordinario, cuando menos, dos veces cada semana. Duró en esta agonía 
hasta el amanecer del jueves, que contamos 3 de este mes de Enero, y como 
a las cuatro de la mañana se lo llevó nuestro Señor, según se deja entender 
de su piedad y misericordia, a darle el premio debido a sus grandes y loables 
trabajos. Con todo, su Reverencia se sirva de hacer que se le acuda con los 
sufragios acostumbrados, y de encomendarme a su Divina Majestad, que a 
V.R. guarde, como deseo. México, a 16 de dicho mes de Enero de 1641 años. 

Luis de Bonifaz. 

"Tenía de edad 70 años (uno más, uno menos) ; 50 de Compañía y 30 
de profesión solemne de cuatro votos" (Bonifaz, Necrología del P. Luís de 
Molina) (Arch. Gen. Nac. Méx. Historia, t. 308). 

— (Versión de Alegre, H, 233) : "En el Colegio de Tepotzotlán, donde 



BIOGRAFIA 



91 



había ido pocos días antes, a predicar el día de la Circuncisión, falleció el 
padre Luis de Molina, muy cercano y no menos semejante en la sangre 
que en la virtud y literatura, a aquel gran jesuíta del mismo nombre, que 
tanto ilustró la teología y la jurisprudencia. Fue el Padre Luis dotado de 
una extraordinaria elocuencia, y el más aplaudido orador que tuvo por en- 
tonces la Casa Profesa, a cuyo púlpito puede decirse con verdad, com.enzó 
a dar aquél lustre, que después se ha procurado conservar con la mejor elec- 
ción. Jamás se le oyó palabra que indicara menor aprecio de otros oradores, 
cosa bastante rara en este género de profesión, y más, no ignorando el buen 
padre que tenía muchos émulos, a quienes daban celos sus aplausos. Edificó 
muchos años la Casa Profesa, con abstracción y retiro tal, que se decía co- 
múnmente que el P. Molina, no se había de procurar ver sino en el altar o 
en el púlpito. Así, tuvo mucho tiempo para darse al trato de Dios, cuyas 
luces dejó apuntadas en varias obras" (Cf. Bibliogr.). 

"Murió a los 3 días de Enero de 1641" (Alegre, II, 233). 

— (Vera, Fortino, Pbro., Tesoro Guad., 11. 109^: "El P. Pedro Juan 
Castini fue traído a México a la Casa Profesa en 1641, para suceder 

al P. Luis de Molina que edificó hasta su muerte, acaecida el 3 de Enero 
de 1641". 

— (Síntesis del P. Ernest J. Burrus, S. J. en ABZ., Hist., III, p. 7, Nota 
36) : "El P. Luis de Molin.a nació en Cuenca, España, por los años 

1572; entró a la provincia de Toledo a la edad de 19 años. Salió para Mé- 
xico el 20 de Julio, 1594. Terminó los estudios en la nueva provincia, enseñó 
filosofía en S. Ildefonso de México. Desde su ordenación (1604), trabajó 
entre los indios de lengua náhuatl. Hizo su profesión solemne el 5 de Agosto 
de 1610. Intervino en la fundación de la residencia e iglesia de San Luis 
Potosí. En 1614 lo encontramos como vicerrector del colegio de Durango. 
Los catálogos de estos años lo llaman 'concionator egregius'." 

"A la- predicación dedicó unos 40 años" (Pérez, Crónica, II, 334-341) (Be- 
ristáin, Biblioteca, No. 1988) (Burrus, Pioneer Jesuit Apostles, 588-589) 
(ABZ., II, índice). 

1937 (Nota: Puede ser que no sea el de nuestra provincia). "Rabeneck, 
loannes, S. J." "De Ludovisi de Molina, studium philosophiae curricu- 
lo". (Arch. Hist. S. J. 6 [1937], pp. 291-302) (Index Bibliographicus S. I. 1937. 
1. Romae, Borgo Santo Spirito, 5, 1938, p. 138). 



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MOLINA, LUIS DE, P. 



Referencias Biográficas 

1 Actas originales de las Congregaciones Provinciales de México: 

De la Undécima, en México, Nov., 1631. 
De la Duodécima, en México, 2 Nov., 1637. 

2 Alegre, Francisco Javier, S. J., Hist. de la Prov. de la C. de ]. de N.E., 
t. II, Méx. 1842, pp. 119, 130, 134-135; 142, 152, 166, 228, 233. 

3 ABZ. (Alegre-Burrus-Zubillaga, S. J.), Hist..., t. II, Roma, 1958, 
pp. 339, 340, 351, 352, 364, 383, t. III, Roma, 1959, pp. 6, 7. 

4 ARGSI (Arch. Rom. Gen. S. J.). 

5 Arch. Prov. Méx. Merid. (1960). Documentos por catalogar. 

6 Arch. S. J. in Am. Centrali N.E. (Not. edif.) 0065. 

7 Arch. Hist. S. J. Romae 6, 1937, pp. 291-302. 

8 Anuas 1622-1627, Mss. firmadas por el P. Prov. Juan Laurencio. 

9 Aquaviva, Claudio, P. Gen. S. J. Carta: 

Al P. Visitador Rodrigo de Cabredo, Roma, 23 Jun. 1609. 

10 Arch. Gen. Nac. Méx. Historia, t. 308. 

11 AstrÁin, Antonio, S. J., Hist. de la C. de J. en la Asist. de España, 

t. IV. Madrid, 1913, p. 638. 

t. V. Madrid, 1916, pp. 305, 720. 

12 Beristáin, Bibliot. Hisp.-Americ. Amecameca, 1883, t. II, Art. Molina 
Luis. 

13 BoNiFAz, Luis de, S. J. Carta de edificación a la muerte del P. Luís de 
Molina, f Enero 3, 1641. 4 fojas Mss. 

14 BuRRUS, Ernest J., S. J., Pioneer Jesuit Apostles among the Indians of 
New Spain (1572-1604), en AHSJ, 25 (1956), pp. 588-589. 

15 Cabildo de Michoacán. Carta al beneficiado cura de San Luis Potosí. 
Valladolid, Dic. 29, 1623. 

16 Cabrera Ipiña, D. Octaviano, Libro que contiene todos los títulos de 
adquisición de la Hda. de S. Francisco Javier de "La Parada", desde 
1605 hasta 1824, ff. 26v.-43; 86-87. 

17 Catalogi Prov. Méx. 1594-1595, No. 66. 1600, No. 66. 1604, No. 29. 
1607, No. 99. 1614, No. 219. 1620, No. 14. 1626 No. 292. 1632, No. 14. 
1638, No. 6. 

18 Catálogo de PP. Lenguas. 1604, No. 9. 

19 Decorme, Gerardo, S. J., Menologio Ms. 1934. Elogio del P. Luis de 
Molina y Edic. Ms. 1940, f, 125. La Obra de los Jes. mexicanos en la 
época de la Colonia. Méx., 1941, t, I, pp. 71, 79, 162, 417. 

20 Diario Nicaragüense, El, Granada, Nic, 13 Nov., 1941. 



REFERENCIAS BIOGRAFICAS 



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21 Diccionario Porrúa, Méx., 1964, p. 950. 

22 Domínguez, Tomás, Memorial al P. Gen. Mucio Vitelleschi. 1631. So- 
bre algunos particulares sujetos. 

23 Index bibliographicus Soc. Jesu. Roma, 1937. Borgo Santo Spirito, 1938, 
p. 138. 

24 Invent. Arch. Prov. Méx. (1767), ff. 173, 175, 180. 

25 Méx. 4, ff. 63v.-66v., 73, 112, 147v., 166, 173, 199, 218, 239v., 281v., 
294v., 316, 335. 

26 Molina, Dr. Luis, S. J., Carta al P. Luis de Molina, su sobrino, 1596. 

27 MoNTEjANo Y Arguiñaga, Pbro., Lic. D. Rafael, Introduc. y prólogo 
a Catálogo de los Mss. de la Biblioteca Pública de la Univ. Autónoma 
de San Luis Potosí, 1958, p. 12. 

27 Mon. Méx., S. J., t. III, Roma, 1968, pp. 528, 614, 754. 

28 Morales, Pedro, S. J., Relación a su vuelta de Roma, 1594. 

29 PÁez, Esteban, S. J., Carta al P. Aquaviva, relatando la navegación de 
1594. 

30 Pérez Rivas, Andrés, S. J., Crónica. . ., II (Edic. Méx., 1896), pp. 135, 
334-340. 

31 PÉREZ, Rafael, S. J., La Comp. de Jesús en Colombia y Centro- América, 
t. I. Valladolid, 1896, pp. XVIII, XIX. 

32 PÉREZ Alonso, Manuel Ignacio, Apuntes Mss. sobre jesuítas en Centro- 
América. 1960. 

33 Pozo, CÁNDIDO, S. J., "La teoría del progreso dogmático del P. Luis de 
Molina", en Arch. Teológico Granadino, 24 (1961), pp. 5-32. 

34 Ramírez, Esteban, Pbro., Estudio histórico de S. Luis de la Paz, Oto., 
1952, p. 150. 

35 VelÁzquez, Primo Feliciano, Pbro., Obras. Discurso sobre la Instruc- 
ción de San Luis Potosí, México, 1901, pp. 130-132. 

36 Vera, Fortino Hipólito, Pbro., Tesoro Guadalupano, t. II, Amecame- 
ca, 1889, pp. 12, 109. 

37 Vitelleschi, Mucio, P. Gen. Cartas y Respuestas: 

Carta al P. Prov. Nicolás de Amaya, Roma, 8 Ag. 1622. 

Respuestas a un Memorial del P. Tomás Domínguez, „ 12 Ag. 1634. 
Carta al P. Prov. Florián de Ayerbe, „ 30 Nov. 1634. 

„ „ „ „ „ „ 30 Oct. 1637. 

Andrés Pérez de Rivas, „ 30 Oct. 1639. 

Respuestas al Memorial del P. Pedro de Velasco, „ 6 Abr. 1640. 



94 



MOLINA, LUIS DE, P. 



Bibliografía 

1588 Cartas al P. Doctor Luis de Molina (su tío) pidiéndole escriba desde 
Lisboa al F. Gerónimo Dávila (Provincial de Castilla) que lo ad- 
mita en la Compañía (Bonifaz, Luis de, S. J. Carta de edif. a la muerte 
del P. Luis de Molina, f 3 Enero, 1641. In fol. 1 hoja Ms.). 

1605 En el libro: Poeticarum Institutionum liher, variis ethnicorum Chris- 
tianorumque exemplis illustratus, ad usura studiosae juventutis. 
"Mexici, apud Henricum Martínez, anno 1605", se hallan unos Epigramas 
del P. Luis de Molina (Andrade, Ensayo Bibliogr. Méx. del S. XVII, Méx., 
1899, p. 19, No. 79). 

1619 En el libro: Oratio funehris . . . Excellentissimae Marchionesae de Gua- 
dalcazar, habita a D. Marco de Figueroa... Mexici, 1619. La apro- 
bación es del P. Luis de Molina. 

1621 En el libro: Historia de el principio, origen y progressos. . ., por Fray 
Luis de Cisneros, Mercedario, se halla la Aprobación por el P. Luis 

de Molina, año 1621 (El libro se refiere a Nuestra Señora de Jos Remedios). 

— ''Ordenaciones que dejó el P. Visitador Luis de Molina en los Co- 
legios de Goathemala y Nueva Granada, Nicaragua, en la visita que 

de ellos hizo". 1621 (Invent. Arch. Prov. Méx. [1767], f. 173). 

1622 ''Relación de la \isita hecha a Goathemala, El Realejo y Granada" 
Alegre, II, p. 134). 

— Dos copias de 10 foxas del Instrumento de aceptación de la funda- 
ción del Seminario, otorgado por el P. Luis de Molina, fecho en 

Guatemala el 29 de Mayo de 1622, ante Sevastián (sic) Ramírez, escriba- 
no público (Invent. Arch. Prov. Méx. [1767], f. 175). 

1625 Carta necrológica del P. Gabriel de Alarcón (muerto en S. Luis Po- 
tosí en 1625) escrita por el P. Luis de Molina, rector del colegio 
incoado de San Luis Potosí (Anua 1624, fechada el 20 de Mayo de 1625). 

— "Testimonio en 7 foxas, dado por Pedro de Espinosa, escribano real, 
de la Escriptura de concierto que en 21 de Julio de 1625, otorgaron 

en San Luis Potosí el P. Luis de Molina y Diego de Mesa, de un solar y 
sitio que éste donó para la fundación del colegio" (Invent. Arch. Prov. Méx. 
[1767], f. 177). 



BIBLIOGRAFIA 



95 



S. f. (Por 1625). "Un quaderno en tres foxas, de las diligencias practica- 
das a pedimento del citado Padre Luis de Molina, para que se em- 
please el sitio de que se havía hecho merzed, para la fábrica del Colegio e 
Iglesia de San Luis Potosi" (Invent. Arch. Prov. Méx. [1767]. f. 177). 

1626 ''Memorias de casos particulares'' que trajo el P. Luis de Molina 
(Arch. Gen. Nac. Méx. Colecc. Jesuitas). 

1630 "Entre otras 'obras', dejó acabado un gran tomo, para darlo a la 
estampa, que intituló Espejo de Prelados" (Bonifaz, Luis de, S. J., 
Carta de edif. del P. Luis de Molina) . 

— "El P. Luis de Molina, Jesuíta y Maestro de Teología en México, 
si ha de darse fe a la nota que tiene el siguiente libro, que existe ma- 
nuscrito en la Biblioteca de la Universidad de México, con este título Es- 
pejo de Prelados, en cuatro libros, un tomo in fol. de 1261 páginas. Es obra 
de gran política y doctrina; mas la pongo aquí con alguna desconfianza de 
que el Autor sea distinto del célebre jesuíta Luis de Molina, Catedrático de 
la Universidad de Ebora, Portugal, y autor de la famosa sentencia de la 
Ciencia Media. Es cierto que la obra arriba citada, no está reconocida por 
este teólogo; pero si en la Nueva España no hubo jesuíta del mismo nombre 
y apellido, siempre es una noticia muy apreciable para los literatos, que se 
halle en México aquel manuscrito, digno de la luz pública" (Berist.) (Nota: 
Extraña que Beristáin no supiera nada del Sobrino del Gran Doctor, que 
llevaba el mismo nombre y apellido" (Cfr. Alegre, II, p. 233) (Decorme, 
Menologio) . 

1639 "Entre otras obras dejó gran parte de un ilustre comentario que com- 
ponía 'sobre los salmos de David' (Bonifaz). De los cuales (dice Ale- 
gre) eran más para fomentar la piedad, que para mostrar erudición". 

"Y si se ha leído con cuidado su biografía, en año de 1631 pidió el P. Luís 
de Molina al P. Gen. Mucio Vitelleschi, licencia para ir a vivir al noviciado 
de Santa Ana, de la capital, para lifnar algunos tratados, que, pareciéndole 
a la obediencia que no tienen inconveniente, se podrán dar a la emprenta" 
(sic). "Roma, 30 Oct., 1639" (Vitelleschi al P. Prov. Andrés Pérez Rivas) : 
"Los PP. Antonio de Ayala y Luis de Molina, dicen que tienen unos libros 
dispuestos para la estampa. V.R. se los pida y con secreto se los entregue a 
tres revisores de toda satisfacción: y invíeme las censuras que en recibiéndolas 
veré, si conviene dar licencia para que se impriman; ántes, no es ra^ón se 
haga; ni V.R. lo permita". 

— ''Dejó escrita gran parte de un excelente comentario sobre los Salmos" 
(Alegre). 



96 



MOLINA, LUIS DE, P. 



1640 (Roma, 6 de abril) : "Al P. provincial Andrés Pérez e escrito ya, haga 
rever el libro del P. Luis de Molina, y me remita sus censuras, y 
como no haya cosa en qué reparar, daré con no pequeño affecto, licencia 
para que se estampe" (Vitelleschi, 4a. resp. al 2o. Memorial del P. Pedro 
de Velasco, procurador a Roma). 

1640-1641 En el libro: "Thesaurus Poetarum a Patre Petro Salas, S. ]., 
Mexici, 1641, está la aprobación del P. Luis de Molina" (Sommer- 
vogel, III, 1586) (Uriarte, Anónimos, t. II, p. 609, No. 3676, advierte: 
"Sin duda esta aprobación la escribió el P. Luis de Molina, a fines de 
1640, pues murió el día 3 de Enero de 1641"). 

' Referencias Bibliográficas 

1 Alegre, Francisco Javier, S. J., Hist, de la Prov. de la C. de J. en N.E., 
t. II, México, 1842, p. 134. 

2 ABZ. (Alegre-Burrus-Zubillaga, S. J.), Hist..., t. III, Roma, 1959, 
P- 7. 

3 Andrade, Vicente de P. Cango., Ensayo bibliográfico mexicano del S. 
XVII, 2a. ed. México, 1899, pp. 19, 127, 144. 

4 Arch. Gen. Nac. Méx. Ramo Historia, t. 308, y Colecc. Jesuítas. 

5 BeristÁin, Bibl. Hisp.-Americ. Amecameca, 1883, t. II, p. 280. Art. 
Molina, Luis. 

6 BoNiFAZ, Luis DE, S. J., Carta de edif. del P. Luis de Molina. Méx. 
16 Enero, 1641. Ms. inédito, 4 ff. 

7 Burrus, Ernest J., S. J., Pioneer Jesuit Apostles among the Indians of 
New Spain (1572-1604), en AHSJ 25 (1956), pp. 588-589. 

8 Decorme, Gerardo, S. J., Menologio Ms. 1940. Elogio del P. Luis de 
Molina. 

9 Dice. Porrúa, Méx. 1964, p. 950. 

10 Invent. Arch. Prov. Mex (1767), ff. 173, 175, 177. 

11 Laurencio, Juan, S. J., Anua 1624, fechada en Méx. 20 Mayo, 1625. Ms. 

12 Sommervogel, S. J., Bibliot. de la C. de J., III, No. 1586. 

13 Uriarte, José Eug., S. J., Anóns., II, Madrid, 1904, No. 3676. 

14 VelÁzquez, Primo Feliciano, Pero., Obras. Méx. 1901. "La Instr. 
en S. Luis Pot." (1901). 

15 Vitelleschi, Mucio, P. Gen., S. J., Carta al P. Prov. Pérez Rivas. 30 
Oct., 1639. Res. 4a. al 2o. Mem. del P. Pedro Velasco Roma, 6 Abr., 1640. 



REFERENCIA BIOGRAFICA 



97 



MOLINA, MIGUEL DE 
(Ingresó ?) 

Biografía 

(Su fe de bautismo la sacó cuando tenía Miguel de Molina 14 años y 
meses) . "Un real — SeJlo tercero — un real. Años de mil y seiscientos y cin- 
cuenta y cincuenta y uno. Al margen: Sello Carlos 11. 

"Marcos Pacheco de Figueroa, escribano del Rey, nuestro señor, vecino 
de la ciudad de México, y residente al presente en el pueblo de Tlalmanalco, 
doy fe y verdadero testimonio, a todos los que el presente vieren, cómo es- 
tando en el convento del Señor San Francisco de este pueblo, a pedimento 
de Pedro Paes (sic) de la Cadena, vecino de este dicho pueblo, el P. Fray 
Francisco Velarde, religioso sacerdote de dicho convento, sacó ante mí el 
dicho escribano y testigos, un libro encuadernado con la cubierta de perga- 
mino blanco, numerado con 120 foxas de papel ordinario, y desde la foja 
82, está un título que dice: 'Comienzan los bautismos de los españoles de 
este año de 1636'. En la foja 117, está una del thenor (sic) siguiente: 

1656 Partida: en 30 días del mes de Septiembre de 656 años (1656), bauticé 
a Miguel, hijo de Joseph de Molina y de doña Joana Paes. Fueron 
sus padrinos Christobal Ramírez y doña Dorothea Leybar. Y lo firmé: Fray 
Antonio Setiera. 

Según que la dicha partida consta y parece, por el dicho Libro de Bau- 
tismos que quedó en poder del dicho religioso a que me refiero, que va 
cierta y verdadera, corregida con la original, siendo testigos a la ver sacar 
corregir y concertar: Pedro Coronel, José de Nuendía y Pedro González, 
vecinos de dicho pueblo; y de pedimento del dicho Pedro Páez, di el pre- 
sente, que es fecho en dicho pueblo de Tlalmanalco, de la provincia de 
Chalco a 3 de Julio de 1670 años. Testigos, los dichos. 

En testimonio de verdad hago mi signo. 

Marcos Pacheco de Figueroa, escribano real (Arch. Prov. Méx. Isl. Coll., 
1935, vol. 7o. de Mss. f. 11). 

Referencia Biográfica 



1 Arch. Prov. Méx. Isl. Coll., 1935, vol. VII de Mss. f. IL 



98 



MOLINA, ROQUE DE, P. 



MOLINA, PEDRO, H. ESC. 
Biografía 

1587 "Roma, 6 de Diciembre, 1587". "De una carta del P. Gen. Claudio 
Aquaviva, al P. Pedro de Ortigosa (Méx. 1, f. 81v.). Los subjetos 
que yrán al México con el Pedro de Ortigosa, son los siguientes: . . . De la 
Provincia de Andalucía. Hermano Pedro de Molina". 

1583 "El catálogo de la provincia de Andalucía de 1583, lo señala entre 
los escolares con votos; tenía 17 años (Luego N. en 1566) ; y dos de 
Compañía (Luego ingresó en 1581). El mencionado catálogo lo llama 'ló- 
gico' (Baet. 8, f. 7v.). No partió para la Nueva España" (M.M., III, p. 277). 

Referencias Biográficas 

1 Aquaviva, Claudio, Carta, al P. Pedro de Ortigosa. Roma, 6 Dic, 1587. 

2 Cat. Prov. Andalucía. 1583. 

3 Méx. 1, f. 81v. 

4 Mon. Méx., III, Roma, 1968, pp. 277, 754. 



MOLINA, ROQUE DE, P. 
Biografía 

1624? Debió de nacer por el año 1624. 

1641? Y como a los 17 años pudo ingresar a la Compañía y a los dos años 
pronunciar los votos del bienio. Seguir sus estudios de letras, filosofía 
y teología (Todas estas son fechas aproximadas). 

1654-1655 "Al principio de mi tercera probación concertamos en ella, de- 
cirnos en muriendo, algún novenario de misas, fuera de las que manda 



REFERENCIAS BIOGRAFICAS 



99 



la obediencia. Mis contercerones fueron: 1, Fernando Dávila. Pagué (f 1660) ; 
2, Bartholomé de Cuéllar (f 1682) ; 3, P. Roque de Molina; 4, P. Alonso 
de Agüero (Pagué) ; 5, P. Nicolás García; 6, Joseph de Alarcón (Pagué) ; 7, 
P. P. Pedro Polanco (f 1693). Si yo me muriese antes, ruego a mis supe- 
riores avisen porque no se olviden y me priven de este socorro tan grande. 
Thomás Hidalgo" (Papel ms. encontrado a la muerte del P. Tomás Hidal- 
go, 1678) (Navarro, Gonzalo, S. J. en Carta de edif. del P. Tomás Hidalgo. 
Sinaloa, 29 de Oct., 1678. Ms.) (Arch. Prov. Méx. Merid. [1960]. APA-G. 
IX-1. 1548). 

1658 "Roma, 20 Agosto, 1658" (De una carta del P. Gosvino Nickel Gen., 
S. J. al P. Prov. Alonso Bonifacio) : "El P. Roque de Molina, 
promoveatur ad quatuor". 

1660 "Ordenes que lleva el P. Roque de Molina para guardar en la ad- 
ministración el Ingenio de Xochimancas", 1 f. (Arch. Hist. Hda. 
Méx. Temporalidades, Leg. 285-46). 

1668 "En el año de 1668 el P. Roque de Molina se halla en San Luis de 
la Paz como doctrinero" (Ramírez, Esteban, Pbro. Estudio Hist. de 
S. Luis de la Paz, Guanajuato, 1952, p. 174). 

1678 "Roma, 22 de Dic, 1678". "Rector del Col. de Valladolid P. Roque 
de Molina" (Núñez de Miranda. Carta al P. Roque de Molina, 22 

Dic, 1678). 

1679 Lo asegura en carta de 7 Sept., 1679 el P. Antonio Núñez de Miranda 
al P. Jerónimo de Figueroa. 

1680 Todavía rector del Col. de Valladolid (Figueroa, Jerónimo, Carta 
al P. Rector Roque de Molina, Méx., Julio 3 de 1680). 

Referencias Biográficas 

1 Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. (1934), Vol. Sexto de Mss. ff. 59, 79, 94. 
Cuad. Ms. No. 228 (1932). 

2 Arch Prov. Méx. Merid. (1960). APA-G. IX-1 (1548). 

3 Arch. Soc. Jesu in America CentraJi. N.E. (Not. Edif.) 0017 

4 Arch. Histórico de Hacienda, Méx. Temporalidades, Leg. 285-46. 

5 Figueroa, Jerónimo (Prepósito de la Casa Profesa). Cartas al P. Roque 
de Molina, rector de Valladolid. México, 7 Sept., 1679. 3 Jul., 1680. 

6 Hidalgo, Tomás, S. J. Papel Ms. en 3a. prob. (1654-1655) hallado en 
su muerte (f 1678) . 



100 



MONROY, DIEGO DE, P. 



7 Navarro, Gonzalo, S. J. Carta de edif. a la muerte del P. Tomás Hi- 
dalgo, suscrita en Sinaloa el 29 de Oct., 1678. Ms. 

8 Nickel, Gosvino, P. Gen. S. J. Cartas: 

Al P. Prov. Alonso de Bonifacio, Roma, 20 Ag. 1658 (2a. vía). 
(Arch. Prov. Méx. Isl. CoU. Cuaderno No. 228). 

9 NúÑEz DE Miranda, Antonio, S. J. Cartas: al P. Roque de Molina, 
rector del Col. de Valladolid. México, 22 Dic, 1678. Y Febr. 5, 1679. 

10 Ramírez, Esteban, Pbro., Estudio Hist. de S. Luis de la Paz, Guanajuato, 
1952, p. 174. 



MONGE, ALONSO 
Biografía 

1685 "Dn. Bernardino de Ovando escribiendo al P. Juan Martínez de la 
Parra desde Guatemala, el 11 de Junio de 1685, le dice: "De Alonso 
Monge no he sabido si profesó, y deseo saberlo". 

(Biblioteca Nac. de Madrid. Manuscritos 20280-22) (Pérez Alonso, S. J. 
Apuntes Mss. sobre jesuítas en Centro-América, 1960). 

Referencias Biográficas 

1 Biblioteca Nac. de Madrid. Mss. 20280-22. 

2 Pérez Alonso, Manuel Ignacio, S. J., "Apuntes sobre Jesuítas en 
Centro- América". 1960 (México). 

MONROY, DIEGO DE, P. 
(1598-1679) (t 81) 

Biografía 

Nota preliminar: Por sí acaso hay alguna relación de parentesco con nues- 
tro padre Diego de Monroy, pongo la siguiente noticia: "México: Diego 



BIOGRAFIA 



101 



de Monroy fue nombrado familiar del Santo Oficio de la Inquisición en esta 
Ciudad de México, por el Sr. Inquisidor Lobo Guerrero en 16 de Febrero 
de 1595 años por ante el Secretario Pedro Sáenz de Mañozca". 

(Nómina del Santo Oficio [1571-1646]) (Bol. AGN. Méx., t. XXVII, No. 
3 [1956], p. 503). 

1598 (Núñez de Miranda, Ant. S. J., en Necrol. y virtudes del P. Diego de 
Monroy) : 

"Nació el P. Diego de Monroy en la villa de Colima, antigua población 
de españoles en este Reyno, jurisdicción en lo eclesiástico del obispado de 
Michoacán, y en lo poJítico del gobierno de México, el año de 1598. De pa- 
dres calificados por su buena sangre, y más por la nobleza de sus christianas 
costumbres; los cuales criaron a sus hijos desde su niñez, con tan buena edu- 
cación que se le lució muy bien en todo el tiempo de su larga edad, la buena 
enseñanza que de ellos recibió, y a que correspondió su escogido natural y 
viveza de ingenio, con las ventajas que en el progreso de esta carta, se irán 
viendo. Faltóle su padre muy a los principios de su crianza, y hubiérale 
sido su falta muy notable, sin embargo de haber quedado a la tutela de su 
madre, señora de gran juicio, gobierno y cristiandad; si Dios, por los medios 
que después se dirán, no le hubiera con especial providencia assistido, adop- 
tándolo por hijo y supliendo la falta de su padre: porque las madres, por 
capaces que sean, como no estienden el brazo de su gobierno más allá de la 
clausura de sus casas, y los hijos varones no se crían para estar encerrados, 
háceles falta quien pueda traerlos a la vista, en la calle, para irles a la mano 
en las ocasiones de caer o de tropezar. La falta de su marido y haber que- 
dado con dos hijas doncellas y un niño necesitado de más comodidad de 
crianza que la que podía darle en Colima, obligaron a la madre a passar 
su casa a la villa de Sayula, donde tenía posesiones y tierras de que valerse 
para el sustento de su familia, y más cerca a Guadalajara, y en ella, cuanto 
había menester para criar y doctrinar a su hijo Diego, y hacerlo hombre, 
para amparo de su viudez y sombra de sus hermanas" (Núñez de Miranda) . 

1599 Nació el P. Diego en la Villa de Colima, perteneciente entonces al 
obispado de Michoacán, el año de 1599. ¿Nieto de D. Alonso de Villa- 
seca? (Vera, Tesoro Guad., t. II, p. 224). 

1608 "Envióle pues, su madre, a Guadalajara, y allí, en la escuela de es- 
crevir de nuestro colegio, acabó de reformarse en la letra, en que salió 
tan aventajado, que aun en los últimos tiempos de su vejez, conservaba la 
forma y garbo de ella, como si fuera mozo" (Núñez de Miranda). 

(1612) "Después de consumado en la escuela de leer y escribir, pasó a es- 
tudiar la gramática en el mismo colegio, y aquí fue donde mostró 



102 



MONROY, DIEGO DE, P. 



la paternal providencia de Dios, que ya desde aquellos principios, le miraba 
como a hijo señalado, dándole por maestro en ella al P. Juan Várela, uno 
de los insignes operarios y misioneros de esta provincia, y muy diestro en 
ganar almas y encaminarlas al cielo. Y a este religioso padre debió Diego, no 
sólo las primeras letras de la latinidad que le enseñó, sino el estado religioso 
que con su dirección abrazó. 

"A la verdad, en la industria y bondad de los maestros, suele consistir el 
buen logro de los niños que cursan nuestras escuelas, cuando están como ce- 
ras blandas, dispuestos igualmente para recibir la impresión de la virtud y del 
vicio" (Núñez de Miranda). 

"Reconoció este celoso varón desde luego en su nuevo discípulo, disposi- 
ción para hacer en él, con el tiempo, un gran maestro; porque veía en el 
ingenio vivo, buena índole, condición apacible, natural rendido, corazón gene- 
roso, entendimiento prompto, presta memoria, propensión al estudio, capa- 
cidad para aprovechar con ventajas y una alma dispuesta como materia dócil 
para introducir en ella a un tiempo, la afición de la virtud y de las letras. 

Tomólo muy a su cargo en Guadalajara, y aprovechó tanto con sus con- 
sejos y direcciones, que era el ejemplo de su clase y el espejo en que se mi- 
raban sus condiscípulos, y no paró, hasta que por un modo raro lo trujo al 
puerto de la Compañía" (Núñez de Miranda). 

1617 "Entró en el noviciado de Tepotzotlán en 1617" (Vera, Tesoro, II, 224) . 

— (Versión de Núñez de Miranda) : "Es bien singular el caso: dígolo 
para que admiremos los investigables caminos por donde guía Dios 
a sus escogidos y la singular providencia con que los gobierna; y fue que 
siendo ya Diego de 20 años (1617) con obligaciones de su madre viuda, y 
dos hermanas que pedían ya estado, deliberó para dárselo más en breve, que 
por el camino de los estudios que iba despacio, tentar la fortuna y hacer 
viaje a España, fiado en su habilidad y buena industria y en algunas espe- 
ranzas de arrimos que suelen valer a pocos y engañar a muchos; y sin que se 
lo pudieran disuadir su madre y herm.anas, ni otros parientes, se ciñó la es- 
pada y vino a México, para pasar a la Veracruz en excursión de su intento. 

"Estaba en este colegio el P. Juan Várela, su maestro, a quien tenía Dios 
en él (a lo que se puede piadosamente creer) a fin de que le atajase los pa- 
sos y lo redujese a mejor camino, y habiéndole visitado y noticiado de sus 
intentos, no se los contradijo de industria; despidiólo con aquel amor y ca- 
riño que siempre le había mostrado; encomendólo de veras a Dios, y, mo- 
vido por superior impulso (a lo que se puede entender por el buen effecto) 
tomó una bien extraña solución, que sólo inspirada del cielo pudo tener los 
aciertos que veremos. Sin comunicarlo con persona alguna le mandó decir a 
Tacubaya, donde vivía, que el provincial Nicolás de Arnaya, que había sa- 



BIOGRAFIA 



103 



bido de su venida, deseaba verle, y que Je hiciese el gusto de venir al día si- 
guiente por la mañana, al colegio, donde le esperaba para este fin. 

No dejó de sobresaltarle el recaudo, recelando si sería para estorbarle el 
viaje a España que era por entonces todo su cuidado; y como tan cortesano, 
no quiso faltar a la cortesía del P. provincial y a su maestro. Vino, y halló 
al P. Várela que le estaba aguardando; hízole mil caricias, subiólo al apo- 
sento del P. Provincial; dejólo a la puerta, entró a avisarle, y el aviso fue 
darle cuenta del sujeto, de sus amables prendas y cuán bueno era para la 
Compañía, y que para ella lo quería Dios, que se iba a perder en el viaje que 
intentaba, si su Reverencia no lo estorbaba, con recibirlo luego en la Com- 
pañía, que a este fin le había enviado a llamar en su nombre, que en ello 
haría a Dios un servicio muy grato, un bien grande a la religión, y al mozo 
le atajaría su perdición. ¡Cosa rara! el P. (Nicolás) Arnaya que a otros co- 
nocidos y experimentados, había negado la ropa, a éste, sólo por el informe 
de su maestro, con impulso divino, como se cree, sin más averiguación y dili- 
gencia determinó recibirlo, y le dijo al P. Várela que se lo trajese. Salió 
victorioso y glorioso de lo bien que le iba saliendo su traza; dijo a Diego que 
bien podía entrar, que ya el padre provincial lo aguardaba. Entró, y salu- 
dándolo con muy buena gracia y cortesanía, creyendo que le llamaba, le dijo 
que allí lo tenía a su orden, deseoso de ejecutar lo que le mandase. Robóle 
al padre provincial los ojos, la bizarría de su talle, la gentileza de su rostro, 
y el corazón su compostura, su cortesía y discreción ; y la respuesta fue decirle : 
'Es imposible que vuesa merced no corresponda a todo lo que en su abono 
ha dicho el P. (Juan) Várela; no puedo creer que Dios que le dio un cuerpo 
tan bien dispuesto, no depositase en él un alma muy agradable a sus ojos; 
y que le crió todo para su Compañía; si así como Dios lo quiere, desde luego 
'in nomine Domini' le recibo en ella'. Quedó atónito y como fuera de sí 
nuestro Diego, sin saber lo que le sucedía, ni acertar a responderle, ni ha- 
blarle por un rato. Recobróse al fin, y, como pudo le dijo: 'Padre provincial, 
yo no he venido a esto, antes estoy muy lejos de aquese estado; no me ha 
pasado jamás por el pensamiento, el tomarlo; yo fuera dichoso y me holgara 
que me llamara Dios a la Compañía para servirle, y a V.P. en ella. No me 
llama sino a otros designios: Vea V.P. si me llama para otra cosa, que cuanto 
pudiere, menos lo que me ha insinuado, le serviré con toda mi voluntad". 

— "No se resista vuestra merced (le dijo el P. provincial) que aunque 
más resista lo ha de traer Dios a su religión, para acreditar sus miseri- 
cordias: 'durum est tibí contra stimulum calcitrare'. Dentro de poco tiempo 
se irá v.m. al noviciado, aunque más lo repugne : esa no es obra de su maestro, 
ni de v.m., ni mía, sino de Dios, y no hay quien pueda resistir a su voluntad. 
Vaya, y encomiéndelo a nuestro Señor. 



104 



MONROY, DIEGO DE, P. 



"Salió Diego y hallando a su maestro a la puerta, cuidadoso del suceso, le 
dijo con una amorosa queja: 'Cómo sin decirme nada, me ha puesto V.R. en 
tan apretado lance : esta mudanza no es para hacerse sin voluntad propia, ni pa- 
ra executada tan de repente". "No soy yo, dijo el P. Várela, quien lo hace, 
sino Dios. 'Digitus Dei est hic'. Vaya v.m. y piense que así lo quiere Dios, y 
vea si puede negarse a Dios, que lo quiere para su Compañía". 

"Fuese Diego dando y tomando consigo sobre el caso, que le parecía 
sueño o delirio. Acometióle Dios con razones humanas, por donde suelen 
tener más entradas las divinas. Si acaso el P. provincial (Arnaya) juzgaría 
que él lo había propuesto a su maestro, y que ya estaba arrepentido, y que 
el viaje a España era efecto de su mudanza, que qué diría o pensaría de él. 

"Por otra parte le parecía que aquello no era acaso, si lo quería Dios, por 
aquel camino atajar algún riesgo grande, y, si era voluntad de Dios, no le 
estaba a cuento ir contra ella: con estos pensamientos ya humanos, ya divi- 
nos se halló tan apretado y tan cogido de la inspiración interna, que se rindió 
a su maestro y se puso en las manos del padre provincial, que con mucho 
gusto y aprobación de los padres consultores, lo recibió en el noviciado el 
año de 1617, y quedó tan satisfecho de su recibo, que concibió muy bien 
fundadas esperanzas, de que en él daba a la provincia un sujeto que la había 
de servir y honrar mucho en todas líneas, y como era el P. Nicolás de Arnaya 
tan santo y de tan íntima comunicación con Dios, podemos sin temeridad 
entender que obró con moción suya en este recibo. 

"Dio principio el H. Diego a su noviciado en Tepotzotlán debajo de la 
enseñanza del P. Luis de Ahumada, gran maestro de espíritu y de talento 
escogido para criar juventud, pariente muy cercano de Santa Theresa, y muy 
parecido en su magisterio espiritual. En él empezó con tanto fervor y deseos 
de su aprovechamiento, que en poco tiempo igualaba a los novicios más 
fervorosos en la observancia, dando al maestro de novicios muy llenas es- 
peranzas de que había de salir, con la gracia de Dios y su buena diligencia 
muy aprovechado. Pero a pocos meses de novicio, le probó Dios con un 
accidente tan molesto para la salud, como embarazoso para la vocación: y 
fue que, al paso que el H. Diego procuraba abrir y desembarazar en el 
trato con Dios, los oídos del alma, para atender a las inspiraciones y hablas 
del cielo, se le fueron con la mortificación de los sentidos y con el aprieto de 
la vida atareada a las continuas distribuciones y a los ejercicios de penitencia 
y recogimiento, cerrando los del cuerpo, en tanta manera que en breve, se 
halló del todo sordo. Contristóse el maestro de novicios (Ahumada) que ya 
le había cobrado especial amor, por lo bueno que iba notando cada día 
en él. Dio aviso al padre provincial (Arnaya), el cual, viendo que ni los mu- 
chos remedios le aprovechaban, ni el temple demasiadamente rígido, para 
quien había nacido y criádose en otro más benigno, era a propósito, determinó 



BIOGRAFIA 



105 



con parecer de médicos que mudase cielo, al de Valladolid, que pareció 
el mejor. Envióle al colegio que allí tenemos, dándole por compañero y como 
por ayo, a un hermano coadjutor antiguo de ejemplo y caridad, para que 
lo cuidase como novicio, y regalase como a enfermo" (Núñez de Miranda, 
Necr.) . 

Salieron de Tepotzotlán, y el hermano compañero, no se sabe con qué 
motivo, aunque bien se deja entender con qué impulso, hizo el viaje para 
Valladolid siendo el camino algo torcido, por Querétaro (donde aún no tenía 
la Compañía colegio ni habitación. Las disposiciones de la providencia de 
Dios con sus siervos, son a veces tan declarados efectos de su amor, por la 
suavidad con que las encamina a su consuelo, que se hacen admirar y vene- 
rar, a quien con atención de fee las advierte. Sin saber el H. Diego que su 
madre que ya se había venido a vivir a Querétaro, se hallase en el mayor 
extremo de pena y desconsuelo; ni poder su madre esperar por ningún ca- 
mino, aliviarlo con la vista de su hijo, le llevó Dios por aquel rodeo deter- 
minadamente a fin de que ella sacase de apuro tan grande, en que algunas no- 
ticias inciertas de él la tenían días hacía atormentada. Desde que su hijo 
(como dijimos) con determinación de pasar a España, se había ausentado 
de ella, no había tenido más noticias de él, que unas volantes que le dio 
un pasajero, de que había entrado en una Compañía y que no sabía de 
otra cosa. 

Y como en aquellos tiempos la Compañía de Jesús, en los lugares donde 
no la había, era muy poco conocida; y si lo era, más era por el nombre que 
nos prohijó el vulgo, que por el suyo: quedó la buena señora, entre duda y 
recelos, cuidadosa y temerosa, si la Compañía en que su hijo había entrado, 
era compañía de soldados, o compañía de comediantes, que eran las com- 
pañías que conocía. A lo segundo no asentía por la reputación y honrados 
sentimientos de su hijo, que por ningún acontecimiento ni motivo, degene- 
raría a compañía de oficio tan infame y tan abatido. Lo primero, le afligía 
no menos, por el malogro de su buena enseñanza y con el empleo tan arries- 
gado para la vida del cuerpo, y también para la del alma; y mientras no 
sabía de él cosa cierta, todo era llorar y gemir entre el temor y la incerti- 
dumbre. Cuando sin saber por dónde ni cómo, ve delante de sus ojos al hijo 
de su dolor y lágrimas, con el traje de soldado de mejor Compañía, que la 
que ella había temido. Hallóse como el padre de familias con el hijo que 
tenía ya por perdido, impensadamente hallado y como vivo y resucitado al 
que lloraba por muerto. Cuánto sería el gozo de su pecho y cuánto el al- 
borozo de su alma, lo podrá entender la que considerare madre, y madre 
de su hijo único, y tan amable, y que lo veía tan mejorado y tan bien em- 
pleado, sirviendo al Rey de los cielos, en una religión en que había de ser 
(contra lo que poco antes temía) honra de su linaje y amparo de todos los 



106 



MONROY, DIEGO DE, P. 



suyos. Lo que obró este maravillado acaso (muy al consejo de Dios) en el 
H. Diego cuando supo de su madre el cuidado en que estaba, y vio que la 
digresión del viaje, había sido dirección de la Providencia Divina, él mismo 
lo solía decir, más con ternura de sus hijos y admiración de su espíritu, que 
con palabras; atribuyendo a especial favor de la misericordia de Dios, en 
que ni su compañero ni él (ignorante de Jo que pasaba por su madre), pu- 
dieron haber tenido parte, ni dispuesto tan a sazón el remedio de su venida: 
y así no acababa de dar gracias a Dios, siempre que hacía memoria de este caso. 

Habiendo estado lo que a su compañero (a quien obedeció como a su- 
perior) pareció, que fue poco tiempo, en Querétaro, pasó al colegio de Va- 
lladolid, donde reconoció por no menor misericordia de Dios que la pasada, 
haber hallado en él al P. Diego Díaz de Pangua, varón de eterna memoria 
en esta provincia, y de esclarecido nombre en todo este reino por sus letras 
y santidad: porque conoció el H. Diego de Monroy, que le había llevado 
Dios, sin saber cómo, a Querétaro para hallar en él y consolar a su madre 
en la aflicción en que estaba, así lo había encaminado a Valladolid, para 
que deparándole en aquel colegio al P. Pangua, hallase en él padre y madre 
para su consuelo, para su dirección y enseñanza. Asistióle y sirvióle en el 
tiempo que allí estuvo con amor y reverencia, contemplando en él un vivo 
ejemplo de toda virtud, un espejo y dechado de prudencia y sabiduría, no- 
taba sus acciones para imitarlas, oía con veneración sus palabras todas pre- 
ciosas de Dios o por Dios, todas llenas de una discreción celestial, y de ellas 
recogió (como testificaba el padre cuando ya era antiguo), buena cosecha 
de santos dictámenes, de que se valió en las muchas y diversas ocupaciones 
que tuvo, y en los puestos que gobernó en la Compañía. 

Importóle también al H. Diego la asistencia aJlí del P. Pangua para de- 
fenderle y ampararle, conteniendo con su autoridad la demasiada viveza del 
superior que gobernaba al colegio, a quien parecía que la curación del po- 
bre novicio había de hacerse a fuerza de mortificaciones, y quiso hacerle 
oír a golpes, ejercitándolo en todos los oficios humildes y trabajosos de la 
casa, y mandándole cosas repugnantes, no sólo a la debilidad de su achaque, 
sino a la delicadez encogida de su estado, que, a no estar el H. Diego tan 
en sí y por los buenos consejos del P. Pangua, tan en Dios, pudiera haber 
peligrado su tolerancia. Para decir el género de mortificaciones con que se 
le probaba, basta y sobra lo que se sigue. Traían del campo al colegio de 
Valladolid unos novillos, y pareciéndole buena ocasión para dar a su novicio 
en qué merecer y probar su humildad, le hizo montar a caballo sin manteo, 
ni sobrerropa, ordenándole que los trajese él solo por la ciudad, lance en que 
se vio el triste novicio en muchas congojas para conducirlos, por ser las calles 
muy anchas, e inquietarse a cada paso por la novedad de la gente, y era me- 
nester andar corriendo y aun corrido por las calles tras ellos. Llevando el 



BIOGRAFIA 



107 



H. Diego este trance de mortificación y corrimiento, como otros, de su parte 
con tan buen ánimo, como si no pasaran por él; obedeciendo a ciegas, sin 
inquirir ni examinar la razón que el superior tenía para mandarle ésta y 
otras cosas semejantes; y es de creer que el superior tendría buen celo, y debía 
de atender a que un novicio fuera del noviciado, no está en su centro, y así 
ha menester más diligencia de su parte, y de ia de ios prelados, para que 
su virtud no vaya a menos. 

Como quiera que ello fuese, el novicio en el achaque que motivó su mu- 
danza a Valladolid, no mejoró nada, y sabido por el P. provincial que no 
le hacía amar aquel temple, lo mandó volver a Tepotzotlán, donde se in- 
tentaron \- aplicaron nuevos remedios, sin perdonar a ninguno, por costoso 
y extraordinario que fuese. Deseaba el P. Luis de Ahumada que se lograse 
un buen mozo de tan buenas esperanzas, y así se aplicó a buscar, fuera de 
los remedios que habían recetado los médicos, sin effecto, otras medicinas 
caseras. Ofreció un vecino del pueblo uno fácil, pero tan eficaz, que a la 
segunda vez que se aplicó, que fue poco antes de entrar a comer, hizo tan 
buena operación, que luego que se empezó la lección espiritual en el refec- 
torio, la oyó tan clara y distintamente, como antes que hubiera tenido el 
mal. Y como hacía tanto tiempo que asistía a la mesa sin oír una palabra 
de la lección, le causó tal novedad y hubo tanto consuelo que no lo pudo 
disimular en el semblante, y apenas se acordó de comer de puro gozo, sino 
que todo se le fue en dar gracias a Dios por la merced que le hacía de 
restituirle los oídos, para emplearlos en servirle en la Compañía. 

1618 "Luego que se acabó la acción de gracias, se fue al padre rector y le 
dijo delante de la comunidad que ya estaba sano y oía perfectamente, 

nueva que recibió con tan singular alegría, que no se acababa de persuadir 
de darle crédito, hasta que el hermano le repitió puntualmente, todo lo que 
se había leído en la mesa, con que así el padre rector como los de la comu- 
nidad, quedaron ciertos de que era así, y muy gozosos de su salud, dándose 
parabienes por lo mucho que le amaban. Y algunos, por lo repentino, atribuían 
la salud, a más que natural efecto de la medicina, y como quiera cjue todos 
son beneficios de Dios, o sean naturales o sobrenaturales, lo envió el padre 
rector a que le diese gracias en la capilla, por la misericordia que con él 
había usado; así lo hizo, quedándole presente en su memoria y agradeciendo 
este beneficio, que a él atribuía la perseverancia en la Compañía; y lo tuvo 
por prenda de que se quería servir de él en la religión" (Núñez de Miran- 
da, Necr.). 

1619 "Acabado con aprobación su noviciado, y hechos los votos, le envia- 
ron al colegio del Espíritu Santo de la Puebla, para que en el semi- 
nario que estaba entonces en él se reformase y perfeccionase en la lengua 



108 



MONROY, DIEGO DE, P. 



latina y letras humanas en que salió tan consumado, que pudo, antes de oír 
teología, ni ser sacerdote, leer la cathedra de humanidad que en aquel tiem- 
po estaba separada de la de mayores y retórica; y la leyó con universal 
aprobación de los maestros de este colegio, con aplauso y crédito de nuestros 
estudios y con provecho grande de sus discípulos del seminario de la Puebla". 

1621 Vino a México a oír filosofía del santo padre Alonso Guerrero, el 
cual, entre muchos discípulos y floridos ingenios todos, dio muestras 
de preferirlo, escogiéndolo para el acto de toda la filosofía, que se tiene al 
fin del curso, que es como el primer lugar de los nuestros, librando en el H. 
Diego de Monroy el desempeño de su doctrina, y el crédito de los estudios 
que fundó en este colegio (Máximo de México), para bien de toda la Nueva 
España, su abuelo el Sr. Alonso de Villaseca, y correspondió a la elección 
el suceso con tantas ventajas que mereció el acto, el aplauso de los doctos 
de México, así de fuera como de casa. Tanto que el mismo P. Alonso Gue- 
rrero dijo públicamente, era el hermano Diego el crédito de su curso, cali- 
ficación que sólo la sabían estimar debidamente, los que conocieron la suma 
abstracción del P. Guerrero, en quien parecía que no reinaban humanas 
impresiones, según estaba muerto a las pasiones del hombre, y a los afectos 
de la carne y sangre. Pero tuvo el hermano Diego de Monroy esa gracia, 
como gratis data, y que le duró por toda la vida, de insinuarse en las volun- 
tades de las personas con quien trataba, con tanta fuerza, que, a poco tiempo 
de su comunicación, era señor de sus afectos. Y para que se viese que este 
dominio era merecimiento de sus naturales y virtuosas prendas, cortesías, 
obsequios y un discreto rendimiento que era el arte sin arte de conciliar vo- 
luntades, quiso Dios que hasta el P. Alonso Guerrero, que tan seco y estéril 
fue en las demostraciones de exterior afición, no se pudiese negar a hacerla 
con el H. Diego de Monroy, en testimonio de cuán merecedor era de ellos. 

1625 Acabado con esta aprobación el curso de filosofía, leyó la cátedra de 
Humanidades, con la satisfacción que se dijo, y con la misma corrió 
el cuadrienio (1625-1629) de teología con los PP. Juan de Ledesma, Fran- 
cisco de Lugo y el P. Alonso Guerrero, que entró a leer moral y Escritura; 
todos tres tan santos como doctos, y con todos tuvo tanta aceptación el H. 
Diego, que parece le estimaban y apreciaban a competencia, siendo así que 
todos tres fueron igualmente desasidos y despegados de aficiones particulares; 
en especial el P. Francisco de Lugo conservó, después que pasó a Castilla, 
estrecha correspondencia con su discípulo, por cartas de grande cariño (Nú- 
ñez de Miranda) . 

— "Fue su maestro de filosofía el P. Alonso Guerrero; y en sagrada teo- 
logía los PP. Juan de Ledesma y Francisco de Lugo" (Vera, t. II, 
p. 224). 



BIOGRAFIA 



109 



1627 "Al tercer año lo escogieron a una, los dos padres Ledesma y Gue- 
rrero, el uno para el acto mayor de Prima; y el otro para el acto de 

Escriptura; y habiendo de ser los dos actos en el cuarto año, para contestar 
a los dos, se dispuso que tuviese el de Escriptura en el tercero (1627), y en 
el cuarto año (1628) el de teología escolástica; y de ambos salió con los lu- 
cimientos y créditos que siempre, en sus acciones públicas, porque, fuera de 
la gran suficiencia, le había dado Dios singular gracia y despejo, con que 
daba él ser a todo lo que le encomendaban" (Núñez de Miranda). 

1628 "Ordenado de sacerdote" (Vera) . 

1629 "Acabada la teología y (tercera) probación, le señalaron los superio- 
res las misiones, obediencia que él recibió con resignación y consuelo 

de su alma, pero no tuvo efecto, porque se contentó Dios con su prontitud 
y resignada oblación, alcanzando el mérito de misionero, sin que faltase a 
otros ministerios gloriosos de la provincia, mandándole los mismos prelados 
que dejase el viaje (para el que estaba ya aviado) y leyese retórica 

1630 en este colegio máximo, y, 

1632 después de dos años, ocupados provechosamente en ello, el curso 
de filosofía (1632-35) que fue de los más célebres, que se han leído 

en este colegio, tanto por el numeroso concurso de estudiantes, cuanto por 
los ventajosos ingenios, así de los discípulos, de los cuales entraron a la Com- 
pañía buen número, que después sobresalieron en todas líneas, y algunos le- 
yeron filosofía y teología con lucimiento" (Núñez de Miranda). 

— "A la felicidad con que corrió el curso de artes, le sobrevino un con- 
tratiempo con que quiso Dios mortificarle y contrapesarle la prospe- 
ridad de él". 

1633 "Encendióse en México por los meses de Abril, Mayo y Junio de 1633. 
una epidemia de tan mala calidad que derribó en el Colegio Real (de 

S. Ildefonso) (que a la sazón pasaba de cien colegiales), más de sesenta que 
a un tiempo hicieron cama, y los demás, tan postrados del temor, como los 
enfermos. Hallábase en este tiempo el P. Diego de Monroy en él acabados 
sus grados, y parece que con especial providencia había puesto allí Dios, para 
cargar sobre sus hombros el peso de tanta enfermedad y enfermos: porque 
habiendo caído malos todos los maestros, y muerto el padre rector con siete 
colegiales, sólo quedó el padre en pie, con cargo del gobierno del colegio 
y con el cuidado de aquella numerosa enfermería, tomó a pecho su curación 
y asistencia trayendo enfermeros de fuera, que, voluntarios y sólo por el sa- 
lario de la caridad se ofrecieron unos; otros conducidos de su generosidad, 
acudieron muy bien a las enfermerías; en las cuales, sin perdonar trabajo 



110 



MONROY, DIEGO DE, P. 



ni gasto por su persona y por la de sus enfermeros, acudió y asistió a lo tem- 
poral y a lo espiritual, con tanto tesón y puntualidad que, mediante su di- 
ligencia (después de Dios) fueron pocos los que murieron, respecto de los 
muchos que enfermaron y estuvieron al cabo. Era doblado en el P. Diego 
de MoNROY el trabajo, porque, fuera del cuidado con que de día y de no- 
che, asistía a los enfermos y enfermeros, a los unos porque no se les faltase, 
y a los otros porque no faltasen en nada; era el que oía de confesión y ad- 
ministraba los sacramentos, a los que estaban de riesgo; ayudábalos a bien 
morir, y después de muertos cuidaba de que los amortajasen y dispusiesen 
para enterrarlos: y pareció cosa de milagro, que andando tan en medio a 
tantos enfermos de mal tan peligroso, no le hiriese ni hiciese impresión al- 
guna. Entre los que murieron, fueron algunos discípulos, y entre ellos, el 
primer lugar de su curso, mozo de mucha calidad, de ingenio ventajoso y 
de virtud sobresaliente, a quien tenía el padre para la Compañía; y hubiera 
sido recibo de grandes esperanzas; pero escogiólo Dios para la del cielo, 
porque le halló ya (a lo que podemos piadosamente entender) maduro y 
sazonado; pero es averiguado que sólo el dolor y quebranto de ver padecer 
y morir a sus discípulos, fuera bastante a derribarlo, si no le hubiera con- 
fortado y servido de antídoto, la caridad admirable con que cuidaba de todos". 

"No es para omitir un caso que le aconteció en esta sazón con un discí- 
pulo suyo de los que murieron. Era éste buen estudiante y de muy buenas 
costumbres y gracias, y entre otras, era un gran músico de voz y de vigüela 
(que no siempre andan reñidas música y letras). Teníale el padre, por la 
recomendación de sus padres que eran amigos y por su amabilidad, especial 
cariño; asistióle en la enfermedad, dispúsolo para morir santamente, y en 
sus manos espiró, con muchas señales de su salvación, pero no sin vehemente 
dolor y compasión por su temprana muerte, por el malogro de sus buenas 
esperanzas, y por el sentimiento de sus padres, a quienes había de lastimar 
en extremo su pérdida. Retiróse a su aposento, lastimado de dolor su co- 
razón, a descansar porque ya era muy tarde de la noche, y estándose enco- 
mendando a Dios para recostarse; oyó una voz que por una ventana que 
caía a la calle de los Donceles, entraba muy sonora y tan parecida a la del 
difunto, que a no dejarlo muerto, la tuviera por suya. Causóle algún sobresal- 
to, acercóse a la ventana, reconoció no sólo la semejanza, sino la identidad 
de la voz, y confirmóse más, cuando escuchó el tono y la letra, que era una 
que solía el difunto cantar en las fiestas con mucha gracia, muy tierna y 
afectuosa, y para testificarse más y ver si era alguna música de los barcos, 
que por estar aún inundado México, pasaban cantando tal vez por aquella 
calle, se asomó a la ventana, y no vio de dónde pudiese haber venido huma- 
namente aquella voz, aunque se retiró lleno de ternuras y lágrimas de con- 
suelo interior, creyendo que aquella voz de su difunto discípulo le daba a 



BIOGRAFIA 



111 



entender estaba ya su alma en la gloriosa ciudad aquella en donde (como 
dice San Juan), no hay dolor ni llanto, ni el temor de tristeza, sino música 
de alegría eterna y tono de alabanzas a Dios" (Núñez). 

"Duró este trabajo en el colegio los tres meses que el accidente en México, 
y en ellos se despobló el colegio, de colegiales, porque los que no enfermaron, 
se retiraron para no caer, y los que convalecían, por no recaer. Aquí fue 
menester toda la autoridad, industria y sagacidad del P. Diego de Monroy 
para poblar otra vez el colegio y restablecer sus estudios y para quitar de los 
ojos la memoria del contagio pasado, trató de poner como nuevo el colegio, 
renovó las salas, blanqueó las paredes, ladrilló de nuevo las piezas altas, 
entabló las bajas, por si acaso hubiere quedado debajo algo de lo antiguo, 
alguna pega del mal. Puso el colegio tan nuevo, que parecía otro; hizo la 
pila del patio, que hay hoy; habló a los padres y tutores de los colegiales, a 
quienes aseguró había ya pasado la borrasca, que el colegio estaba, como lo 
verían, que fuesen a verlo y lo creerían. Viéronlo algunos y se alegraron de 
ver la limpieza, aseo y alegría de todo él, y considerando que el accidente 
no había sido particular del colegio, sino común en México, se redujeron a 
las persuasiones del P. Monroy; volvieron a él sus hijos y alumnos, y en 
breve se pobló de tanto número de colegiales como había tenido antes, y 
el ejercicio de letras se volvió a entablar con tanto fervor, que no parecía 
haber habido ningún accidente, ni quiebra en él. Sucedió en el gobierno al 
P. Diego de Monroy, el P. Miguel Godínez, el cual viendo la casa tan 
renovada y un colegio tan lleno de colegiales, el cual se había visto tan poco 
antes despoblado, y considerando que aún vagaban en las cenizas del incendio 
pasado, las memorias del pestífero contagio por toda la ciudad, tuvo a cosa 
de milagro que hubiesen viaelto los colegiales al colegio, y decía a voces con 
aquella verdad y sinceridad que tenía: 'Domino factum est istud, et est 
mirabilis in oculis nostris'; y después de Dios se debe este prodigio al P. 
Diego de Monroy, cuya actitud y sagacidad sólo pudieron reducir los co- 
legiales a San Ildefonso" (Núñez). 

— En 1633, rector del colegio de México. Preguntado si sería de su gusto 
ir a Guatemala, por estar lejos de la provincia, contestó: "Sí es lejos 

de la provincia; lo que sé es que está tan cerca esta Guatemala, del cielo, 
como México" (Vera, t. II, p. 124). 

— (Versión de Núñez de Miranda) : "Y aunque algunos, mirando a la 
utilidad del Colegio Real (de S. Ildefonso), representaron al padre 

provincial (Florián Ayerbe) que el P. Diego de Monroy continuase en él 
por rector, y que el P. Juan de Ledesma leyese teología, el padre provincial 
determinó fuese a Guatemala, y así se lo intimó, y el padre empezó a dis- 
poner su asignación; pero fuese que en este mandato sólo quiso probar su 



112 



MONROY, DIEGO DE, P. 



obediencia, o que mudó de parecer con mejor acuerdo, un dia lo llamó y le 
dijo 'que si iba con gusto a Guatemala'. Respondió que sí. 'Es (dijo el padre 
provincial) que es muy lejos, y yo no quisiera tan lejos a V.R.' 'Sí es lejos 
de la provincia (replicó el padre) lo que sé es que tan cerca está Guatema- 
la del cielo, como México'. 'Es así (dijo el padre provincial), pero sin embar- 
go, más a mano queremos tener a V.R. Vaya por ahora al colegio de Gua- 
dalajara, que necesita de persona tal como V.R.' " 

1634 "Roma, 10 de Marzo de 1634" (carta de Vitelleschi al Prov. Ayerbe) : 
"Los PP. Juan Manuel, Diego de Monroy y Juan de Angulo, hagan 

la profesión de cuatro votos, cumplidos 33 años de edad, con los de su tiempo 
en antigüedad de religión". 

— (En Guadalajara) (Versión de Núñez de Miranda) : "Se partió a 
Guadalajara, donde empleó muy bien su escogido talento de púlpito, 
con universal aplauso de Presidente y Audiencia Reales; de obispo y pre- 
bendados, y de toda la ciudad, ocupándose igualmente en el confesonario, 
con mucho provecho de ella; y en breve, con su caridad, agrado y gracia 
dominante que Dios le había dado, se hizo gran dueño de sus voluntades, no 
sólo de la ciudad, sino del reino de la Galicia, que parece que se gobernaba 
y movía todo por su arbitrio, de que se vaJió para obras muy del servicio de 
Dios, para concordar enemistados, atajar pleitos, ayudar a pobres y desvali- 
dos; acudían con esta ocasión al P. Monroy, y todos igualmente hallaban 
en las entrañas de caridad que Dios le había dado, acogida; el rico, el pobre, 
el chico y el grande, el negro y el blanco, el español y el indio: todo para 
todos para ganarlos a todos para Cristo, por cuyo respecto acudía a todos. 
Con estas buenas obras llegó a tanta estimación y a tanto amor de toda la 
ciudad y reino, que tratando la obediencia de mejorarlo de puesto, trayéndolo 
a la Casa Profesa de México, intentaron detenerlo por todos los caminos 
posibles, interponiendo súplicas poderosas de Obispo (lo era don Leonel de 
Cervantes), Presidente y Oidores. 

"Aquí fue donde el P. Diego de Monroy mostró su desinterés, su entereza 
y autoridad con los mismos que intentaban su detención, poniéndose de par- 
te de la obediencia, dando fuerza a las razones que los prelados tenían para 
mandarle a otro puesto (estilo que guardó siempre) y mostró en otras oca- 
siones en que personas poderosas pretendieron detenerlo consigo y defenderlo 
de las disposiciones de los superiores; y pudo tanto la estimación y veneración 
que de él tenían que siendo el padre el que los incitaba a aquellos empeños; 
fue también el que los obligó a desistir de ellos; aunque no pudo quitarles 
el dolor de su ausencia" (Núñez de Miranda). 

1635 Profesión de cuatro votos (Vera). Fue procurador de su provincia 
en Roma. 



BIOGRAFIA 



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— "Vino a la Casa Profesa a la ocupación de resolutor de casos, oficio 
de tanta importancia por los muchos y muy árduos que en aquella 
casa de contratación espiritual de México, se consultan y resuelven que ha 
sido siempre empleo digno de los primeros sujetos de la provincia, y el P. 
Diego de Monroy fue uno de los que dieron lleno a tan autorizada ocu- 
pación, en que estuvo cinco años (1635-40) resolviendo los casos que le 
traían que fueron muchos, y componiendo no pocos que tocaban a terceras 
personas, bien enmarañados, y que sólo su destreza y autoridad con las par- 
tes, les pudo dar feliz ajuste con aprobación y gusto de los interesados. Ape- 
nas hubo negocio público en la ciudad en que no interviniese su dirección, 
porque todos lo buscaban, así por la opinión que tenían de sus aciertos, 
como por la gran cabida y valimiento que tenía con los virreyes, oidores, con 
los arzobispos y capitulares y tantos señores del santo tribunal de la inquisición 
y con las demás personas de posición de la ciudad, reino, que no sabían ne- 
gar lo que el P. Diego de Monroy les pedía, así por lo que le amaban y 
estimaban, como porque estaban persuadidos que el padre no se movía a 
estas intervenciones, sino por el fin de la pública utilidad. 

"En lo que el padre empleaba con más veras el valor de su autoridad era 
en los negocios que se ofrecieron tocantes a su madre la Compañía, que en 
ese tiempo fueron algunos y muy árduos, y logró muy bien su diligencia, sa- 
liendo agusto de los superiores que se los encomendaron. En otras virtudes 
se señaló el P. Diego de Monroy, pero en el amor de su religión, no dio 
ventajas al más amante de ella. Todo lo que valía de fuera lo estimaba 
únicamente por poder ayudar a la Compañía y a sus hermanos los de la 
Compañía; y como valía tanto su persona con los príncipes y personajes de 
toda la república fue mucho lo que la ayudó y sirvió este tiempo y otros que 
vi\ ió en México, siempre con el mismo nombre y aceptación" (Núñez de 
Miranda) . 

"Nunca acabáramos si ponderáramos la autoridad, el crédito y el lugar 
que tuvo en México y el valimiento con todos los poderes de él, bastantemen- 
te lo significaré con un dicho que el limo, y Excmo. Sr. Dn. Juan de Palafox 
y Mendoza, que, llevándole la nómina de gobierno de esta provincia del año 
1642, leyendo en ella al P. Diego de Monroy, rector de Guadalajara, como 
sabía la posición que tenía en México, dijo: 'A este padre más le quitan sa- 
cándolo de México, que le dan, llevándolo a Guadalajara, de rector'." 

1642 Y es así que no faltaron personas de toda potestad, que le persuadie- 
sen no admitiese el rectorado, pues respecto de lo que tenía en Mé- 
xico, descendía muchos grados, y le ofrecían diligencias con el padre pro- 
vincial; pero estuvo el padre tan en sí que les respondió: "que si fuera él 
por su voluntad, reputara el rectorado por descenso, mas yendo por obe- 



114 



MONROY, DIEGO DE, P. 



diencia al General, siempre era ascender aunque el rectorado fuese en el 
ínfimo de la provincia"; y no obstante esa repulsa, lo trataron con el padre 
provincial, el que hubo menester sacudirse con el orden cerrado de Roma, 
y tomar por instrumento al mismo padre Monroy para no cejar de la asig- 
nación, y para persuadir que aquello era lo conveniente, y que lo contrario 
sería oponerse a la voluntad de Dios. 

— "El F. Diego de Monroy, rector del colegio de Guadalajara fue nom- 
brado Comisario del Santo Oficio de la Inquisición, en dicha ciudad" 

(Nómina del Santo Oficio, Año 1642) (Bol. AGN. Méx. I, 27, 1956, p. 346). 

— En Guadalajara fue recibido con general aplauso: y en ella fue el 
mismo que había sido como operario, de más el título de rector; por- 
que ni la veneración y estimación que de él tuvieron subdito, podía crecer, ni 
el Padre en los buenos oficios que hizo siendo rector en aquella ciudad y 
reino, desdijo un punto de lo que había sido antes. Solamente en el colegio 
se sintieron más considerables aumentos, así en la disciplina regular, de que 
cuidó con mucho celo, y en el fervor y frecuencia de ministerios. Porque pro- 
curó y consiguió tener en su colegio, copia de operarios de talento, satisfac- 
ción y aplicación, como en lo temporal, porque puso todo conato en mejorar 
las haciendas, para que teniendo el colegio con abundancia lo necesario para 
el sustento de los súbditos, éstos sin cuidado le acudiesen a sus ministerios. 
En su tiempo se añadieron tierras de riego a la labor de Toluquilla, alcan- 
zando con maña del cabildo eclesiástico cediesen a los diezmos de ellas, 
triunfo tan insuperable, como se sabe (Núñez de Miranda, NecroL). 

"Llevó consigo de Tepotzotlán un hermano muy inteligente que le ayudó 
y adelantó la hacienda mucho. En su tiempo aplicó el P. General (Vitelles- 
chi) a su colegio, el remanente de la hacienda del Cap. Gaspar de Navoa 
que murió en Guadiana, y lo dejó en testamento a la Compañía, para que 
de él se fundase un colegio que importó 40,000 pesos, y aunque en esta dis- 
posición no parece tuvo parte la industria del P. Diego de Monroy, pero 
la tuvo en su cobranza; porque salieron, por muerte del dicho capitán, tan- 
tos embarazos y dificultades al cobro de la hacienda (que era muy gruesa) 
de parte de los jueces eclesiásticos, de los ministros reales y de otras perso- 
nas que prestaban derecho a ellas, cjue fue menester que el P. Diego de 
Monroy fuese a Guadiana, donde halló la hacienda tan distraída y diver- 
tida en los pretensos interesados, que fue menester mucha diligencia para 
recobrarla; pero el padre rector con su arte y sagacidad, supo manejar las 
cosas de modo, que se aclaró la verdad y se ajustó la materia muy a contento 
de todos y a conveniencia de su colegio de Guadalajara. Desde Guadiana 
vino a México al ajuste de las cuentas que e.l colegio de Guadalajara tenía 
con la provincia; pagó los alcances y dejó a venta lo demás, que es una con- 



BIOGRAFIA 



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siderable porción, con que se avía y provée los géneros que ha menester de 
México, para su abasto. Todo esto debió el colegio de Guadalajara, a la 
solicitud, diligencia y industria del P. Diego de Monroy. Y otro que él, 
dudo que lo hubiera acabado con tanta brevedad y felicidad; porque fuera 
de su viveza, inteligencia y autoridad con todos, tenía muy a su devoción aJ 
presidente y audiencia de Guadalajara, y supo ganar la voluntad del Sr. 
obispo de Guadiana (D. Francisco Diego de Evia), gobernador y oficiales 
reales de aquella caja, de modo que pusieron todos el negocio en sus ma- 
nos, y a su arbitrio se dispuso con todo acierto, la materia; y habiendo 
obrado el P. Diego de Monroy todo esto, con puro celo del bien de la 
Compañía y de su colegio, sin amor de concupiscencia, porque cuando esto 
lo ejecutó en los meses últimos de su rectorado (1645), para que lo lograse 
su sucesor. 

"Fue también en la estimación de los hombres y digno de que se haya 
con alguna dilatación ponderado para crédito suyo y ejemplo nuestro, que 
tendremos bien que imitar en el cuidado y esmero con que el P. Diego de 
Monroy procuró adelantar lo espiritual con lo temporal de este colegio y 
otros que tuvo a su cargo" (Núñez de Miranda, Necrol.). 

— "Por Agosto de 1642, el P. Diego de Monroy, rector del colegio 
de la Compañía de Jesús, de la ciudad de Guadalajara, fue nom- 
brado Comisario de la Inquisición en dicha ciudad por los Sres. Inquisido- 
res de México, Lic. Domingo Vélez de Asas y Argos, y doctores D. Fran- 
cisco Estrada y Escobedo, y D. Juan Sáenz de Mañozca, por Agosto de 1642, 
ante el Secretario D. Tomás López de Herenchum" (Nómina del Santo 
Oficio de Nueva España: 1571-1646) (Bol. AGN. México, t. XXVII No. 2 
[1956], p. 353). 

1645 "Roma, Enero 18, 1645" (De una carta del Vicario Gen. S. J., Carlos 
Sangrius al P. Juan de Bueras, o en su lugar al P. Francisco Cal- 
derón) : "Rector del Col. del Espíritu Santo de Puebla, el P. Diego de Mon- 
roy, advertido de lo que se le nota" (Arch. Prov. Méx. Isl. Coll., vol. V de 
Mss., f. 55). 

1646 (Habla Núñez de Miranda en Necrol.) : "El trienio siguiente, en que 
entró por provincial el P. Visitador Juan de Bueras ( 1646) tuvo el P. 

Diego de Monroy patente de Roma, de Rector del colegio de Oaxaca, en 
obedecimiento de esta disposición vino a México, donde halló nuevo pro- 
vincial al P. Pedro de Velasco (1646-1649), por muerte del padre visitador 
(Bueras), y con esta mudanza trastocados los principales rectorados de la 
provincia, hallóse señalado por rector del colegio del Espíritu Santo de la 
Puebla (que en autoridad y grandeza es el segundo de la provincia) y fue 
particular providencia de Dios, y, a lo que parece, moción suya la que tuvo 



116 



MONROY, DIEGO DE, P. 



el santo padre Pedro Velasco para hacer en el padre esta elección, por al- 
gunas chispillas de indignación y como relámpago de amenazas que se ha- 
bían notado en el horizonte del cielo de la Puebla; adivinó la providencia 
del nuevo provincial que amenazaba a la Compañía en ella una grande 
tormenta. Dejo los pronósticos del cielo bien raros, y los avisos claros que 
están en la relación de su vida que se escribió después de su fallecimiento. De 
aquellas señales pues, y de aquellos avisos hizo cuerdo dictamen, que debía 
de poner en aquel colegio persona de tanta satisfacción que pudiese con- 
fiar en ella en todo acontecimiento, no sólo el buen gobierno del colegio 
del Espíritu Santo, sino de los otros de aquella ciudad y obispado, siendo 
vice-provincial de todos, para que en cualquier caso extraordinario que so- 
breviniese de novedad o inquietud a la Compañía, y habiéndolo consultado 
con Dios primero, y después con sus consultores puso los ojos en el P. Die- 
go de Monroy". 

1647 Llegó el caso que se temía y esperaba, de la más horrenda borrasca 
que ha padecido la Compañía en esta provincia y dudo haya habido 
otra mayor en las demás de toda la Compañía. Porque habiendo entrado 
en su oficio pacíficamente, y pasado más de un año sin disturbio ninguno, 
aplaudido y estimado del señor obispo (limo. Palafox), con tantas muestras 
de finezas, que así que supo de su venida a la Puebla, estando en la visita de 
su obispado, la dejó y vino a ella a complacerse, según dijo, de un rector tan 
de su gusto y tan de su afecto, a quien había comunicado en México a prin- 
cipios de esa visita, y hecho concepto de su grande capacidad y talentos. 
Estando las cosas de la Compañía en esta bonanza, impensadamente se azoró 
el señor obispo con tan implacable fiereza, cjue en martes de cuaresma, y 
estando en el jubileo, descubierto el Santísimo Sacramento, hizo leer un 
edicto, en que mandaba a todos sus feligreses, que ni se confesasen con los 
de la Compañía, ni oyesen sus sermones, por decir que las confesiones eran 
nulas y sacrilegas, por no tener facultad para confesar, ni licencia suya para 
predicar la palabra de Dios, ni haberla tenido hasta aquel día, con otras 
palabras de mortificación y descrédito de ella y de sus ministerios, de que 
resultó aquel tan reñido y ruidoso pleito, que hasta hoy, habiendo pasado 
más de 30 años (1679), dura el calor de él en las cenizas que han quedado 
de su incendio en los pechos apasionados de la Puebla. Alborotóse con la 
inaudita novedad el pueblo, y como el prelado era poderoso y tenía mu- 
chos dependientes y aficionados, siguieron las pisadas de su Cabeza, y me- 
nos algunos pocos, que no hicieron mudanza en el amor y aprecio de la 
Compañía, todos los demás se fueron a su banda y excitaron tan fiera per- 
secución, que en pocos días se hallaron los de la Compañía casi acorralados 
y encerrados en sus clausuras, sin atreverse a salir de casa por las descorte- 
sías y atrevimientos populares; excomulgados unos, amenazados otros, to- 



BIOGRAFIA 



117 



dos perseguidos, todos infamados, embarazados los ministerios de predicar y 
de confesar, cerradas nuestras iglesias, las escuelas de nuestros colegios casi 
sin estudiantes, porque los padres (de los niños) o por contemporizar con el 
prelado, o por no incurrir en su indignación, los sacaban de ellas (Núñez 
de Miranda). 

Lo que pasó y aguantó en esta borrasca el P. Diego de Monroy no cabe 
en la ponderación. Como Cabeza de todos y que debía hacer rostro y sacar 
la cara a la defensa y ser el escudo de los su)Os, fue quien recibió los golpes 
de las contradicciones; y como un escollo fuerte en quien batieron los vientos 
y quebraron las olas de la persecución. No hubo menester menos paciencia y 
fortaleza para sufrir y tolerar las contradicciones, que prudencia y modo para 
detener y contener los sentimientos, así de los nuestros como de los de fuera, 
que como aficionados a la Compañía, prorrumpían en palabras y muestras 
de indignación, por las sinrazones que veían. Qué constancia y valor para 
oponerse y dar razón de sí y de los suyos al prelado, a sus parciales, sin ofen- 
derlos o destemplarlos más. Pasaron lances tan arriesgados y de tanto encono, 
que fue milagro que hubiese salido la Compañía y ellos a salvo. 

"Procuró el P. Diego de Monroy viendo tan pesado el tiempo, valerse del 
favor de Dios en primer lugar, acudiendo a implorar su clemencia con ora- 
ciones a Dios por el remedio, mostrando en esta ocasión ser hijo de la Com- 
pañía en sufrir con humildad las mortificaciones y descréditos que le per- 
mitían en mostrar la conformidad con la divina voluntad, que debía; en las 
palabras de toda modestia y templanza de las personas que nos hacían la 
guerra; y mediante su buena diligencia, ya que no calmó la tormenta, se 
portaron los nuestros de suerte, que no se añadió materia de más ofensión 
del sentimiento; y, aunque duró buen tiempo el fiero disturbio, le premió 
Dios sus trabajos y desvelos, en que antes de acabar su rectorado, que fue 
un poco más de un año después, dejó nuestros ministerios corrientes y al 
Sr. Obispo, si no en lo interior aplacado, en lo exterior contenido. 

"Una cosa causó en este horrendo rompimiento a todos los prudentes y aun 
al mismo prelado que fue causa de él, novedad y admiración, y fue que en 
una refriega tan turbulenta, y en que andaba tan destemplada la pasión y la 
ira de los contrarios tan descompuesta que a ninguno de los nuestros aca- 
taban atención, ni cortesía, sólo al Padre Diego de Monroy, que era el que 
más inmediato estaba a los contrastes, por ser el que solía hablar al prelado 
y a los de su parte con más frecuencia que los demás, no oyó ninguna pa- 
labra de menos cortesía; ninguno del vulgo que andaba insolente se desmandó 
con él al menor asomo de descomedimiento, y, lo que más es, en el tiempo 
de más peligro, y en que todo era confusión en el palacio del señor Obispo, 
se entraba el padre por él con la misma seguridad y confianza, que cuando 
estaba en amistad y correspondencia con la Compañía porque el prelado le 



118 



MONROY, DIEGO DE, P. 



cerrase las puertas, ni los de su familia se atreviesen a ningún desvío; no 
perdonando a los demás de la Compañía, a quienes por escrito y de palabra 
afligían con desusados maltratamientos y mortificaciones. 

"Mereció el P. Diego de Monroy esta atención y portación del Sr. obispo 
y de los suyos con una acción de urbanidad y respeto que hizo a poco más 
de un mes de la refriega, porque llegándose el tiempo de la Pascua de Re- 
surrección, pusieron en cuestión algunos, si sería bien o mal el darle las 
Pascuas, y los más, con buen fundamento de humana prudencia, pensaron 
era sin sazón entrarse por sus puertas, y darle las buenas pascuas de pala- 
bra y de cumplimiento, cuando el prelado estaba clamando, que se les es- 
taban dando las malas y de mayor inquietud y pesadumbre que esperaba 
tener en toda su vida; que sería darle ocasión que se entendiese que se 
burlaban de él, y que antes sería irritarlo más y darle motivo de que ejecu- 
tase con el Padre Rector algún desaire. No obstante, cerró los oídos el padre 
Diego de Monroy a estas razones, y dijo: que por guardar el respeto y la 
cortesía debida a un Príncipe de la Iglesia tan superior, esperaba en Dios no 
resultarían los inconvenientes propuestos, y que en caso de que resultase, ofre- 
cería a su Divina Majestad aquella mortificación con las demás padecidas 
por su causa en el pleito. Determinóse a ir con los demás rectores: fue al 
palacio, y no sólo no le dificultaron la entrada, sino que, cuando supo el Sr. 
obispo, que estaba allí el P. Diego de Monroy con los otros superiores (cosa 
que no aguardaba), salió de la sala de] recibimiento a recibirlos con singular 
agrado y señales de benevolencia, y con la misma, los introdujo en ella, y 
recibió las pascuas, prosiguiendo después la conversación con tantas signi- 
ficaciones de benignidad y amor que los padres rectores estuvieron admirados 
de lo que veían, y los de la familia del Sr. obispo y otras personas que lo 
notaron, se persuadieron que aquel día se acababa el pleito y volvía la paz 
antigua; y no fue tan vana la conjetura que no estuviese muy cerca de su- 
ceder como lo pensaron: porque habiéndose despedido el P. Diego de Mon- 
roy, quedó el Sr. D. Juan de Palafox tan pagado de la acción, y tan cautivo 
de la cortesía del padre, que mandó poner los coches con ánimo de ir a 
pagarle la visita, y retornarle las pascuas, y como certificaron personas fide- 
dignas de su familia, el intento principal que le llevaba, era poner en sus 
manos toda la controversia para que a su arbitrio, diese en corte y pusiese 
en paz y amistad las dos partes, mirando por el decoro de su Mitra, y por 
el crédito de una religión tan santa. No tuvo efecto esa inspiración del 
cielo, con que se hubieran atajado muchos escándalos, porque sobreviniendo 
alguna persona o personas, y sabiendo su determinación, se la afearon 
con algunas razones políticas, con que disipó del buen ánimo y de la ida 
al colegio; pero ya que le desbarataron el primer intento, no pudieron qui- 
tarle la estimación con que quedó del P. Diego de Monroy, que fue tanta, 



BIOGRAFIA 



119 



que habiendo cumplido su rectorado, algo ya sosegadas las cosas, al irse 
a despedir de su Excelencia, le significó con cuánto sentimiento quedaba de 
que se fuese de la Puebla, donde le parecía había de hacer falta su per- 
sona y le ofreció cuanto valiese la suya y su dignidad en cualquier parte que 
estuviese" (Núñez de Miranda, NecroL). 

"Bien sé que esta indemnidad del padre en un disturbio tan general que 
comprendía a los distantes de la Puebla, sin que hubiese ninguno de la Com- 
pañía (de los que suponían en el pleito) que se escapase de sus golpes, cuando 
no sólo no le tocaron al P. Diego de Monroy^ ni en el crédito, ni en el res- 
peto y crédito de su persona, siendo lo principal de él, sino que salió con 
ganancia de mayores estimaciones; la atribuían comúnmente a dicha y a 
estrella del padre, como si no tuvieran parte en esos buenos sucesos, o su vir- 
tud o su industria, imputando a los acasos de la fortuna, el todo de sus acier- 
tos. Pero los que debemos discernir cristianamente, no reconocemos en ellas 
más dicha, que la de sus religiosas acciones, ni más fortuna que la de su 
buen celo, prudencia y sana intención, acompañada de una secreta sagacidad 
y gracia, con que sabía tratar las cosas de modo que se disponían y atem- 
peraban a su arbitrio; y este fue un don de que le dotó Dios, porque si de- 
bemos dar muchas gracias como a Autor de él que nos lo concedió en la 
Puebla en tiempo tan arriesgado, para que sacase (como dicen) a nado a 
la Compañía de borrasca tan desecha. Muchas particularidades se pudieran 
tocar para crédito suyo, sucedidas en este litigio, si lo permitiera la brevedad 
de esta relación y no nos llamaran otras cosas de igual edificación, que me- 
recen lugar en ella" (Núñez de Miranda). 

— (Otras versiones) (Cuevas, Hist. de la Igl, t. III, p. 289) : "En Mar- 
zo (1647) el rector (sic) Juan de Merlo le intima su auto, exigiendo 

la presentación de las licencias para administrar los sacramentos". "En ma- 
nos de los PP. MoNROY y Valencia, rectores de los colegios de Puebla es- 
tuvo el asunto (de Palafox) solamente los días 6, 7 y 8 de Marzo de 1647, 
pues luego, cumpliendo con su deber, transmitieron todo el asunto a su pro- 
vincial" (Cuevas, Ib.). 

— (Versión de Astráin, V, p. 372) : "Se declara el edicto riguroso de 
Palafox contra los jesuítas en que afirma que éstos no tienen facul- 
tades de predicar y oír confesiones, y manda bajo excomunión que nadie se 
confiese con ellos. El P. Diego de Monroy, como se demostró poco después 
en las certificaciones hechas públicamente, había recibido orden de Pala- 
fox de enviar religiosos a los hospitales, cárceles y obrajes de la ciudad, para 
confesar a los pobres y enseñar la doctrina. El mismo padre había predicado 
sermones en presencia del Señor Obispo". 



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MONROY, DIEGO DE, P. 



— (Versión de J.M.D. [José Mariano Dávila] en Dice. Univ. de Hist. y 
Geogr., t. III, Apéndices, p. 840) : "Estando a punto de salir al púl- 

pito el P. (Luis) de Legaspi a las diez y media de la mañana, el notario del 
señor Obispo notificó al P. Rector del Colegio del Espíritu Santo, Diego de 
MoNROY, segundo auto con inhibición de confesar y predicar antes de mostrar 
las licencias . . . Este auto se notificó solamente al padre rector del Colegio del 
Espíritu Santo (Diego de Monroy) sin noticia alguna del P. Legaspi". 

— (Versión del P. Francisco Javier de Faria en Ms. "Vida del P. Pedro 
de Velasco", inédita: Bibliot. Isl. ColL, 1934): "Tiene el colegio 

de México una casa de campo, a donde se solía retirar el padre provincial 
(Pedro de Velasco) para acudir con más desembarazo de otros respectos for- 
zosos a los despachos que le ocurrían. Apenas vio el padre rector del colegio 
del Espíritu Santo de la Puebla (lo era el P. Diego de Monroy), que ha- 
bían rotulado por público excomulgado a su padre provincial, cuando po- 
niéndose en camino quiso solicitar el remedio". 

— (Versión de Alegre S.J., Hist. de la Prov. de la C. de J. de N.E. L. Vil, 
Cap. VIII) : "Viendo pues, los Padres Rectores de los Colegios de Puebla 
(lo eran del Espíritu Santo, Diego de Monroy; del de S. Ildefonso, Juan 
de Figueroa; y del de S. Jerónimo, Pedro de Valencia) que los privilegios 
de la Compañía no estaban revocados expresamente por bula alguna de Su 
Santidad; que les favorecía la larga posesión. . . y que aún, por mil caminos 
diversos, los había hasta allí fomentado el Sr. Palafox . . . contestaron que 
sin licencia del padre provincial no podían intervenir en el asunto" (ABZ. 
Hist. III, 79). 

"Tomada, no sin bastante turbación y congoja, esta resolución (prosigue 
Alegre, l.c.) al día siguiente 8 de Marzo estando ya para subir el predicador 
al púlpito, a las diez y media de la mañana, fue llamado del notario de 
su Ilustrísima el P. Rector Diego de Monroy, a quien se intimó segundo 
auto con inhibición de confesar y predicar, antes de mostrar las licencias, 
so pena de excomunión mayor" (La respuesta autenticada del P. Diego de 
Monroy está en AGN, Ramo Clero 169, ff. 39-39v.). 

1648 "Roma, 30 de Enero de 1648" (De una carta del P. Vicente Carafa 
al P. Pedro de Velasco) : "Lo que yo encargo y ordeno seriamente 
a V.R. es, que, en recibiendo ésta, junte una consulta, y comunicando a 
sus consultores el sentimiento que he tenido por lo que en esta materia se 
ha obrado, trate con ellos la demostración que será bien hacer en los Rectores 
de Puebla en particular, y con los demás de los nuestros que pudiendo im- 
pedir esta inquietud y turbación en sus principios no lo hicieron o la fo- 
mentaron, y ejecútese luego y déseles la penitencia que merecen" (Astráin, 
V, p. 367). 



BIOGRAFIA 



121 



— (Hablan: Alegre, II, 346; y Astráin, V, 398-399): "A los PP. Juan 
de Vallecillo, y Diego de Monroy, cuando era rector del Col. de S. 

Ildefonso de Puebla (sic) convidó su Señoría, al primero con el sermón de 
la Purísima Concepción en el Monasterio de religiosas del mismo título; 
y al segundo con el de Sn. Miguel en la Santa Iglesia Catedral". 

— "Roma, 30 de Junio de 1648" (2a. vía, 2a.) (De una carta del P. 
Gen. Vicente Carafa, al P. Prov. Pedro de Velasco) : '"Del P. Diego 

de MoNROY también se escribe, como de persona poco ejemplar y de poco 
espíritu, que murmura y dice palabras injuriosas, etc ... si todo lo dicho es 
así, no me maravillo que diga V.R., que esa provincia necesita de renovarse 
en espíritu". 

(Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. [1934], vol. V. de Mss., f. 182v.). 

— (Astráin V, p. 399) : "Respondiendo el P. Diego de Monroy al Pre- 
lado el 23 de Octubre de 1648 (Palafox, Obras..., t. XII, p. 309) 

se manifestó dispuesto a manifestarle las licencias. Y en efecto presentándose 
él y el P. Juan de Figueroa (de los padres jesuítas que residían entonces en 
Puebla) Palafox habiéndolas reconocido, aprobó desde luego, las de doce 
padres y escribió su aprobación en los mismos originales que le presentaron". 

1649 (Versión de Antonio Núñez de Miranda en la Necrol. del P. Diego 
de Monroy) "Acabado su oficio en Puebla vino a vivir en la casa 
Profesa por febrero del año 49, a donde lo trajo Dios con especial providencia 
suya para bien de la provincia. Había acabado su trienio de provincial el 
F. Pedro de Velasco que la había gobernado y defendido con gran celo, va- 
lor y prudencia; había entrado en su lugar el P. Andrés de Rada (1649- 
1653), valor de santidad y religión singular, y aunque dotado de nuestro 
Señor del talento de gobierno que después experimentó esta provincia, y go- 
zaron las provincias de Perú, Ticomán y Chile, en las cuales fue visitador y 
provincial con grande aceptación; pero como entraba al gobierno con pocas 
experiencias de la provincia, y con algunas noticias ajenas adquiridas en el 
retiro de Tepotzotlán, se estrenó en disposiciones que contristaron este cc- 
legio y la casa Profesa, sacando algunos sujetos antiguos y bien quistos en 
la provincia y en la república, y a este paso se esperaban otras resoluciones 
de bueno y santo celo, pero de no mucho conocimiento que es la luz de 
las acciones de un prelado. En este desconsuelo halló el P. Diego de Monroy 
cuando vino de su rectorado a la casa de México, en especial a la Profesa 
a donde vino a morar, y en donde el P. Andrés de Rada vivía. No le había 
comunicado el padre provincial sino muy de paso porque cuando vino de 
España, el P. Diego de Monroy estaba en Guadalajara (1642-1645), y cuan- 
do pasó a la Puebla de Rector del Espíritu Santo (1646-1649) estaba el 



122 



MONROY, DIEGO DE, P. 



P. Andrés de Rada en TepotzotJán; y así, ni el padre provincial conocía al 
P. Diego de Monroy, ni éste le comunicaba, principalmente no teniendo 
oficio que le obligase a tratarlo, sino de lejos. El padre provincial (Rada) 
con el fervor de su santo celo, iba continuando sus disposiciones no teniendo 
quién le fuese a la mano, o porque quería los que podían se recataban de 
reverencia o temor o lo más cierto porque quería Dios reservar para el P. 
Diego de Monroy esta empresa y que le debiese la provincia el conoci- 
miento y experiencia de uno de los más santos y cuerdos provinciales que 
la han gobernado, y proseguía el común desconsuelo y disgusto de todos; 
y aun entre los seglares se oía y notaba la desazón y destemple que ocasio- 
naba el gobierno del nuevo provincial. Tenía el P. Diego de Monroy buenas 
noticias de la santidad del P. Andrés de Rada, y, pareciéndole que un hom- 
bre tan bueno y tan del corazón de Dios, no podía desestimar las advertencias 
y desengaños que se le ofreciesen con buen celo; habiéndolo encomendado 
primero a Dios, y consultado para más acierto con personas de madura y 
sana intención, se entró en su aposento y pidiéndole licencia para proponerle 
algunas cosas que juzgaba ser muy del servicio de Dios y del acierto de su 
gobierno, le habló por mucho tiempo, sin que el padre provincial le inte- 
rrumpiese ni en una palabra, con tan grande resolución, con tanta entereza, 
verdad y eficacia en algunos puntos que hacían mal vistas sus determina- 
ciones, por apresuradas, gobernadas sin conocimiento bastante de las per- 
sonas a quienes tocaba, dándoselo tan claro y cierto de sus buenos talentos 
y experimentadas virtudes y desengañándole del poco acierto que había de 
tener en su trienio, si continuaba con aquel estilo de gobierno, guiándose 
por las noticias que había adquirido en el retiro de Tepotzotlán, sin tomarlas 
de tantas personas experimentadas y celosas como tenía a mano, y que se 
las ciarían muy ajustadas a la verdad, y muy conformes a los buenos deseos 
que tenía de acertar; y que si no quería fiarse de este consejo, diese algún 
tiempo al tiempo, y su reverencia misma iría viendo ser verdad lo que le 
decía. Esto que en suma he dicho le supo proponer con tan modesta y efi- 
caz energía, particularizando las causas y razones que tenía para decirlo, que, 
acabando su razonamiento, con pedirle perdón si había pasado la raya del 
encogimiento y templanza con que debe hablar a un superior un súbdito. El 
padre provincial Andrés de Rada, lleno de ternura y agradecimiento, le dijo: 
"Pluguiese a Dios, P. Diego de Monroy hubiera estado V.R. en México 
desde el primer día que empecé a gobernar, para que desde luego hubiera 
hecho conmigo este buen oficio, de santo y celoso admonitor, porque le es- 
taré agradecido todos los días de mi vida, o que yo hubiera conocido y 
tratado a V.R., desde que puse los pies en la provincia, que no fuera me- 
nester viniera a mi aposento a hacerme la buena obra que acaba de hacerme, 
sino que yo fuera muchas veces al suyo, como lo haré de aquí en adelante, 



BIOGRAFIA 



123 



a tomar consejo de quien lo sabe dar con tanta discreción y con tan buen 
celo. Dios se lo pague a V.R. que me ha hecho tan buena obra, cuanta no 
sabía significar, y por los efectos verá la que me ha hecho'. Y quedó desde 
aquel día tan pagado y satisfecho de la capacidad, buena intención y valor 
religioso del P. Diego de Monroy, que dentro de pocos días lo hizo rector 
de este colegio (Máximo) de San Pedro y S. Pablo, y tuvo tanto concepto 
de su consejo que en cosa ninguna de momento obraba nada sin él, y en 
todo el trienio, lo dejó de vice-provincial en sus ausencias, fiando en su mu- 
cha inteligencia, entereza y cuidado de la observancia regular, los aciertos 
de la provincia; y no le salió vana su confianza, porque habiendo habido 
en su tiempo negocios de suma importancia, en todos acudió al P. Diego de 
Monroy, y de todos dio la cuenta que se podía de desear. En esta lección 
de tanto aprecio para el P. (Andrés de) Rada, se fundó aquel amor y es- 
timación que tuvo del padre, tan notable, que llegó a serlo, pareciéndoles a 
algunos, demasiado; pero al P. provincial, justo estimador de lo bueno, no 
le pareció sino debida la estimación, a quien después de Dios reconoció y 
atribuyó los buenos procesos de su provincialato. Y en este dictamen se con- 
firmaba más cada día, viendo a sus ojos el colegio de México tan bien go- 
bernado, los estudios de él tan puntuales; los hermanos estudiantes y maes- 
tros tan ajustados a la observancia; los ejercicios espirituales tan exactos, y 
todo tan medido a la voluntad de Dios, que parecía un cielo, regulado a los 
impulsos de una inteligencia superior: y todo procedía de la vigilancia, in- 
mediación y providencia de su rector, el cual, como sabía muy bien que 
en la hora de oración de por la mañana, se ordenan las acciones de todo el 
día, y en los dos tiempos de los exámenes de mediodía y noche, se enmiendan 
y se reparan las quiebras de la observancia entre día, puso en oración y 
exámenes tanto estudio y aplicación por sí y por otros, que pareciera demasía 
si no supiéramos que así manda Dios que se guarden sus mandatos. Esta 
observancia y regularidad de este colegio de México está en las "Memorias" 
de Roma tan impresa y tan viva, que después de más de veinte años, hizo 
honoríficos recuerdos nuestro P. General Juan Pablo Oliva, de ella con un 
procurador de esta provincia por lo que se hallaba escrito en abono del P. 
Diego de Monroy y de aquellos tiempos. Y es más irrefragable testimonio 
el de una carta de su Paternidad muy reverenda, que se halló después de 
la muerte del padre, de 30 de Marzo de 1669 en que alabando la resolución 
del padre provincial, en no permitir que el padre se hubiera retirado (como 
quería) , a Tepotzotlán, sino que se quedase en su colegio de México, dice 
luego de su letra: "Mi padre: no puedo dejar de corresponder con los afec- 
tos de mi alma, estrechando desde aquí mis abrazos con los suyos. Alégrome 
en el Señor que mi elección (del provincial Pedro de Valencia) sea de la 
aprobación de V.R., a quien ruego ayude mucho a ese colegio, que en un 



124 



MONROY, DIEGO DE, P. 



tiempo gobernó con tanto ejemplo (que es señal de lo mucho y bien que 
se escribió del gobierno del padre y de las repetidas veces que se debió de 
traer a las consultas de la asistencia, pues, habiendo sucedido desde el tiempo 
de él hasta en que se hizo mención por diferentes Generales, lo tenía nuestro 
Padre tan presente en la memoria, como si hubiera sido en su tiempo). 

"Tuvo el P. Diego de Monroy para promover y adelantar la observancia 
de este colegio (Máximo) de México, dictámenes no menos suaves que efi- 
caces: uno fue eJ ejemplo de su persona, asistiendo con la comunidad el 
primero a las distribuciones regulares, en particular a la hora de oración 
de por la mañana, que tenía de rodillas en la capilla de la Concepción con 
los hermanos estudiantes, visitándola por sí, una vez al menos a los antiguos. 
De cuando en cuando daba vuelta a la casa en los tiempos del examen, para 
que no hubiese en ellos ningún descuidado; hacía algunas veces demostra- 
ciones públicas de estimación de los que se adelantaban más en la virtud, 
para alentar con ellos a todos. A los que faltaban como flacos, o aflojaban 
como tibios, avisaba con caridad o reprendía con amor: si no se enmendaban, 
usaba de la severidad sin llegar a las penitencias públicas, sin haber aplicado 
las diligencias previas de padre, que usa la Compañía (Núñez de Miranda). 

"En promover el fervor de los estudios guardó el mismo estilo con maes- 
tros y con discípulos, con que estuvieron en su tiempo muy ventajosos; y 
con ser así que el aprieto en la observancia, suele hacer quebrar a algunos 
que no se prestaban a ella, habiendo sido el que puso el P. Andrés de Rada en 
este colegio al talle de su ajustada vida, lo que suavizó el P. Diego de Mon- 
roy con su discreción, de suerte que sin aflojar la disciplina regular, se hizo 
gustoso el yugo de ella, y con eso fueron muy pocos los que en su tiempo, 
se despidieron. Hubo en él, así maestros como discípulos de ejemplares cos- 
tumbres de que el padre daba a nuestro Señor muchas gracias de quien des- 
ciende todo el bien de sus criaturas" (Núñez de Miranda: Necrol.). 

— No se descuidó su vigilancia en mirar por las haciendas del colegio, 
y que es una parte bien esencial de un buen superior; más que en 
esta parte en la Compañía de Jesús, en que los súbditos, si se descuidan de 
lo temporal, no pueden cuidar de lo espiritual, de estudiar, de leer, de pre- 
dicar y asistir al confesonario y a los demás ministerios de prójimos, con el 
desinterés que en ella se debe practicar: y en orden a esto procuraba el 
padre, estuviesen abundantes las casas y colegios de su cargo. En el culto 
divino, y adorno y aseo de altares e iglesias se esmeró mucho: en su tiempo 
se hizo en la iglesia de este colegio, torre; (como también cuando fue prepósito 
de la casa Profesa), se renovó la portada; se aderezó e hizo de nuevo el ce- 
menterio; se levantó en él una cruz de piedra de las más bien labradas que 
hay en México; se puso un sagrario muy lucido en el altar mayor, fuera 



BIOGRAFIA 



125 



de otras piezas de plata y alhajas de precio y curiosidad, que se mercaron 
para la iglesia y capilla interior de la Concepción (Núñez de Miranda). 

— "El 19 de Febrero, viernes primero de cuaresma llegó pliego de Roma 
a los padres de la Compañía. . . Al P. Diego de Monroy, rector de 

la Puebla y que originó los disturbios (en tiempo del Sr. PaJafox) (sic) . . . 
viene como rector del colegio de México" (Martín de Guijo, Gregorio, Dia- 
rio... Edic. Méx. Enero 1853, p. 36). 

— "Roma, 20 de Diciembre 1649" (De una carta del P. Vicario General 
Florencio Montmorency al P. Prov. Andrés de Rada. 2a. vía, pri- 
mera) : "Dicen que V.R. nombró por rector del Col. de México, al P. Diego 
de Monroy, estando en la casa Profesa el P. (Horacio) Carochi, nombrado 
en el nuevo gobierno, y sin decirle la resolución que tenía, ni avisar de ella 
a los consultores". 

(Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. 1935., vol. V de Mss., f. 221) 

1650 (Martín de Guijo, Diario..., Edic. Méx. 1853, p. 137): "Martes, 9 
de Agosto de 1650, murió Juan Sáenz de nación vizcaíno, tratante 
de casas y azúcar, que tenía tienda en la Calle del Reloj, casado con una 
hija de Pedro Ortiz que fue hombre poderoso, y al cabo de muchos años 
de cohabitación con su mujer, trajo pleito con ella, y la hubo de recibir en 
su casa su padre; y al tiempo que le dio el mal de que murió, le asistieron 
los religiosos de la Compañía de Jesús, e hizo testamento como ellos le orde- 
naron (sic) y estando asistiéndole no permitieron que la dicha su mujer le 
viese, aunque para ello hizo ella fuerza, y acabado de morir, llevaron el 
cuerpo al colegio de San Pedro y San Pablo, y asimismo toda su hacienda, 
por dejar por su albacea, teñidor (sic) y heredero al P. Diego de Monroy^ 
rector de dicho colegio dícese ser muy gruesa hacienda en reales" (Martín 
de Guijo, l.c.) . 

1652 "Roma, 12 de Diciembre de 1652" (De una carta del P. Gen. Gos- 
vino Nickel al P. Prov. Francisco Calderón, primera vía, 3a.) : "Pe- 
saríame y no poco que tuvicsse fundamento lo que se escrive del P. Diego 
de Monroy, Rector del Colegio de México, que en el convento de S. Agus- 
tín ha jugado a los Naipes muchas vezes con algunos religiosos de dicho 
convento, y que ha ganado y perdido cantidades considerables de dinero, y 
que unas vezes le acompañaba el P. Juan de Monroy, su sobrino; otras el 
P. Jerónimo de Lobera, gran amigo suyo, y que merendaron allí espléndida- 
mente; y que el padre rector Monroy era muy liberal en dar dineros de 
Barato". "Y se añade que no sólo en México sino también en Guadalajara, 
siendo rector de aquel colegio jugó a los naipes en su aposento con don Ro- 
drigo Pardo de Mascoso, a quien le ganó mucho dinero. Estos desórdenes 



126 



MONROY, DIEGO DE, P. 



no piden ponderación, que por sí se están ponderados, sino una muy grave 
demostración, si es verdad lo que he referido. V.R. lo averigüe con diligencia 
y secreto, y según fuere la falta de los nombrados, pública o secreta, deles 
la penitencia que merezen; y a mí, aviso de lo que hubiere averiguado y 
executado" (Nickel a Calderón). 

— "Roma, Diziembre 12" (En otra de la misma fecha y al mismo pro- 
vicial) : "Aseguro a V.R. que si es cierto el informe, de los enormes 

gastos que se hacen en levantar la torre de la iglesia, no sé cómo excusar, ni 
la omissión y permissión del P. (Andrés de) Rada, ni las obras y máquinas 
que ha emprendido el padre rector Diego de Monroy, gastando en ello 
tantos millares de pesos sin necesidad. . . Con todo esso no me atrevo a con- 
denarlas absolutamente. Encargo a V.R., después de haber oído a los pa- 
dres Rada y Monroy, que si han faltado, se les imponga su pública peni- 
tencia" (Nickel a Calderón). 

— "Roma, 12 de Diziembre 1652" (Versión de Decorme, La Obra..., 
Ij 94) : "Que el P. Diego de Monroy, con estar el colegio de S. 

Pedro y S. Pablo en casi 300,000 pesos de deuda, no repara en edificar una 
torre para la iglesia, sin la cual se ha passado el colegio 70 años; y que está 
labrando una cruz grande de sillería que costará dos mil pesos". 

— "Roma, Diziembre 12, 1652". "No son pocos los que reparan la de- 
masiada unión y familiaridad del Padre Rector Diego de Monroy^ 

con los PP. Ministro, Procurador y Juan de Monroy, juntas frecuentes en 
los aposentos" (Nickel a Calderón, primera vía, 3a. carta). 

1653 (Versión de Núñez de Miranda, Necrc.) : "En el gobierno de este 
colegio le cogió el breve de Inocencio X, con que quedó aquel trienio 
(1653-56) al cuidado de otros, cuidando de sí solo, hasta que fue elegido 
en la Congregación provincial (décima quinta) por Procurador a Roma, a 
donde hizo el viaje al año siguiente, taraciado (i.e. mezclado) de felicidades 
y de infortunios, para que se contrapesasen aquéllas con éstas. Tuvo en Ma- 
drid mucha entrada con el Presidente y Consejeros de Indias, acompañándole 
aquella buena estrella que acá tuvo con todas las personas de primera mag- 
nitud, y lo mismo fue con todos los de la Compañía de las provincias por 
donde pasó" (Núñez). 

— (10 de Oct.) "En el Octavario de fiestas celebrado en México, por 
el Juramento de defender la Inmaculada Concepción, el propio 10 

de Octubre predicó el padre Matías Bocanegra, de la Compañía de Jesús 
y dijo la misa el P. Diego de Monroy". 

— (Nov. 3) (Martín de Guijo en su Diario, edic. Méx. 1853, p. 266). 



BIOGRAFIA 



127 



"Lunes 3 de Noviembre: En la Congregación Provincial, fue nombrado 
por procurador a Roma, el P. Diego de Monroy, rector que fue del colegio 
de la Puebla de los Angeles, y por cuya causa (sic) se introdujeron los liti- 
gios entre el Señor Obispo Palafox y dicha Compañía de Jesús, sobre exhibir 
las licencias de confesores, y después que cesó de ser rector, era en esta ciu- 
dad de México, procurador de este pleito" (Guijo). 

— (Versión de Alegre: II, 406) : "El 4 de No\iembre, elegido el P. 
Diego de Monroy, primer procurador a Roma, partió para Europa, 

en la primavera del año siguiente ( 1654) con el P. Jerónimo de Lobera que 
murió en La Habana"' (ABZ. Hist . . Roma, 1959, p. 237). 

"Entre otros postulados que se hicieron a Roma, en esta Congregación, 
dos fueron los más considerables: que se pretendiese en Roma un nuevo asis- 
tente de las provincias de Indias, por haber ya crecido extraordinariamente 
y dilatarse mucho el curso de los negocios al cuidado de un solo asistente, 
encargado también de las provincias de España. Había fuera de las razones, 
el ejemplar de las provincias de Francia, a quienes por la misma razón, se 
había concedido nuevo asistente, distinto del de Alemania, por la 6a. con- 
gregación general, decreto 1, año de 1608. Se pretendía también se obtuviese 
de Nuestro Santísimo Padre Inocencio X (1644-1655), a lo menos para es- 
tas provincias, tan distantes de Roma, alguna moderación del decreto expe- 
dido el año de 1646 de la Constitución que comienza: 'Prospero'. . ., etc., en 
cuanto a poderse nombrar provinciales, de los que hubiesen sido rectores o 
prepósitos el trienio antecedente; como lo había ya su Santidad benigna- 
mente concedido a algunas otras religiones en las Indias. Lo cual, aunque no 
se pudo conseguir, en el pontificado del Señor Inocencio; pero muerto en 
breve este Papa se obtuvo luego del Sr. Alejandro VII (1655-1667) : pri- 
mero, suspensión por algunos años, y, finalmente el de 1663, entera revoca- 
ción de la dicha constitución inocenciana, en esta parte" (Alegre, L. VIII, 
Cap. III) (ABZ. IIL pp. 236-237). 

— El 4 de Nov. 1653 tuvo lugar en México la 15a. congregación provin- 
cial y salieron elegidos como procuradores a Madrid y a Roma, en 

primer lugar el P. Diego de Monroy, y en segundo el P. Francisco Ibarra. 
A eso se debe la siguiente carta del P. Miguel Solana al P. Monroy: 

"Mi Padre Procurador General Diego de Monroy. Por cumplir con lo 
que V.R. me manda, hará estos apmitamientos, suponiendo tiene lo que el 
P. Diego de Bobadilla, dio al P. Andrés Pérez, y, remitiéndome a ellos, aña- 
diré lo siguiente: 1. México; 2. Sevilla; 3. Madrid; 4. Génova; 5. Roma. 

"1. México: Lo más que pudiere llevar en oro sin labrar, a España, lo 
compre aquí en México, de la plata que la provincia le ha de dar, para sus 
gastos y lo podrá llevar en secretos de alguna caja hecha a propósito para 



128 



MONROY, DIEGO DE, P. 



eso, que vaya con la ropa de V.R., que ha de usar en la mar, para que a 
cualquier acontecimiento que pueda suceder en la mar, y al llegar a Cádiz, 
la pueda sacar. Y este oro lo labrará y hará de él doblones, en Sevilla o 
Madrid, que en esto no hay desedificación; y con esto ganará V.R. lo que 
había de ganar el que comprase el oro: y así hice yo en Madrid, más de 
400 doblones, y me pesó haber vendido en Sevilla cuatro, de tejos. Aquilatará 
el oro en Sevilla o en Madrid V.R. 

"Guando tocaren cada cosa diga: 'estos quilates tuvo en México' aña- 
diendo dos granos a uno, a los que tuvo: que con eso, quitarán menos los 
que allá los tocaren, como experimenté yo en los que toqué. En Madrid o 
Sevilla dirán a V.R., a qué persona ha de acudir para esto. En Madrid está 
uno de la Congregación que es platero, que fue conmigo y servirá de corre- 
dor, para si hubiere de vender alguna cadena, llámase Juan de Rivas o Ri- 
vera, el Hermano Felipe lo conoció. 

"De cada, 8 onzas de 22 quilates le han de dar a V.R., 33 doblones de a 
dos; y haciéndose 34 de dichas 8 onzas, que son 50 castellanos, el un do- 
blón se quedan con él, y es la mitad para su majestad, y la otra mitad para 
todos los otros gastos, que en hacerse doblones allí, ha de recibir papel del 
toque y peso del oro, porque por él se lo recibirá el que los ha de hacer 
doblones. 

"Lo que V.R. puede llevar de México para regalar a los que hubiere me- 
nester, es chocolate de todas maneras, para diferentes personas, paños de 
chocolate y tecomates, y en especial, de algunos negros que hay, delgados, 
y irse en Madrid despacio en darlos, porque no le falten al mejor tiempo. 

"Para que en el Consejo no pongan dificultad en darle los sujetos que pi- 
diere, lleve V.R. informes del señor virrey y real audiencia, y de la Sede 
vacante de México, y de los demás señores obispos que pueda, de la necesidad 
precisa que hay de ellos; porque sin esto dudo se los concedan. 

"Y luego que llegue a Madrid, antes de ir a Roma ha de negociarlos, lo 
uno para que Nuestro Padre (General) reparta a las provincias, los que el 
Consejo hubiere concedido; lo otro, porque corra el tiempo de seis años, 
en que pasados se pueden pedir otros en el Consejo, por haber en él orden, 
que no se haga de otra manera. Por lo que puede suceder, V.R. antes de 
embarcarse haga una Memoria de todo lo que lleva, así de la Compañía 
como de otras personas, diciendo en ella cuya es cada cosa y a dónde y para 
qué va y cerrada en un pliego la sobrescriba para sí, para que se la dé en 
Sevilla o Cádiz, o en su ausencia o de quien más nombrare, se entregue al 
P. Procurador de la Compañía de Indias, que asiste en Sevilla, y este pliego 
ha de ir en navio diferente del que fuere V.R.; que esta es una buena pre- 
vención, para la que puede suceder, que pudiendo aprovechar, ni puede da- 



BIOGRAFIA 



129 



ñar, pues llegando V.R. como espero, con bien, no se entregará a otro que 
a V.R. 

"A la ida me concerté con el capitán de la nao, porque nos llevase a mi 
compañero y a mí, dándonos el lugar que pedí, y de comer a su mesa; y 
desde Ja Habana, que fui con el marqués de Falces, entré con el concierto 
que había de llevar tantos cajones míos, y sacarlos en Cádiz hasta su casa 
con los suyos, dándole solamente lo que a él le costara de sacarlos entre 
su ropa. V.R. verá en esto lo que mejor le estuviere, yo, si agora volviera 
a España, siempre me concertara del modo dicho; esto no quita que V.R. 
lleve algún regalo aparte para sí, o para dar en el navio. 

"Cosas de oro de filigrana, no las lleve V.R., porque perderá en ellas más 
de la tercera parte, de lo que aquí le costaran, ni cadenas de bejuquillo 
que llaman, porque no hay salida en ellas, y como tienen muchas soldaduras 
de Hga, se pierde mucho en ellas al hacerse doblones. Para presentar no hay 
cosa mala. 

"2. Sevilla: No dudo que V.R. hallará en Cádiz al P. Jacinto Pérez que 
para el sacar lo que V.R. llevare (si no se hiciere esto del modo que he 
dicho), será el todo y lo descargará del trabajo, como persona que tiene 
traza y cabida para ello, y así V.R. se gobierne por él, así en esto como del 
modo que se tendrá a Sevilla y a Madrid, dichas cosas. Solamente advierto 
que, así en Cádiz, como en todas partes guarde V.R. la regla de embarcarse 
el primero y desembarcarse el último. Luego que V.R. llegare a Sevilla o 
Cádiz, creo que el padre procurador de Indias, por el orden que tiene de 
ello, le enseñará los órdenes de los Generales antiguos y modernos, para que 
le entreguen y den cuenta de lo c|ue llevan; mas la voluntad de nuestro 
Padre es que sus cosas no las entreguen a seglares; más la plata y oro que 
V.R. llevare, la puede llevar a Madrid y tenerla allí o en su poder, o del 
padre procurador de Indias, diciendo que allí las ha menester, y cuando 
necesitare de ellas en Sevilla, a dos por ciento se la hará buena el procurador 
de Sevilla. V.R. hará harto de pasar sus cosas sin registro, ni pagar derechos, 
y así si alguno le encargare que lleve alguna plata, sea con condición, que 
ha de ser en registro, y esto ayudará para que no sospechen vehemente, de 
que lleva plata u oro escondido, si nada llevara en registro, y de este modo 
llevé yo cantidad de plata registrada, de que hacía alarde con las guardas y 
ministros reales. 

"A los padres procuradores de Indias de Sevilla, Madrid y Roma, es me- 
nester regalar con cosas de la Nueva España, no sólo para sus personas, sino 
para que cumplan con los de fuera, por necesitar de ellos para cosas del 
oficio. Si de Sevilla a Madrid fuere V.R. en tiempo de verano, vaya en 
coche, con que asegurará más su salud; yo salí en 21 de Junio en uno en 
que el P. Pedro Pimentel había venido a Córdoba, y estando a la partida 



130 



MONROY, DIEGO DE, P. 



con calentura más había de un mes, llegué mejor a Madrid de lo que ha- 
bía salido. Lo mismo hará V.R. desde Madrid a Alicante, o a Barcelona, 
cuando vaya a Roma. 

"3. Madrid: Si aquí hallare V.R. al P. Julián de Pedraza por Procurador 
de Indias, agradézcale mucho por lo mucho que por la Nueva España ha 
trabajado desde que entró en el oficio, hasta haber perdido en esto, algunas 
veces la salud; y estando en Madrid en el oficio o fuera de él, V.R. le con- 
sulte en todo, siga su consejo seguramente, porque tiene experiencia, auto- 
ridad, y su trato es en todo cabal y verdadero, y le regale, así por lo pasado 
como por lo que puede ayudarle, y siga su consejo acerca del modo que 
ha de tener, en tratar con los señores del Consejo de Indias, como con el 
Secretario Gregorio de Leguía, que lo es de la parte de la Nueva España. 

Los del Consejo como yo los dejé, son los siguientes por su antigüedad: 
Sr. Dn. Juan González de Uzqueta y Valdés; D. Fadrique Enríquez, de 
capa y espada; D. Mateo de Villamarín; D. Pedro de la Barrera; Pedro 
Coloma de capa y espada; y también es juntamente secretario de guerra y 
estado; D. Gregorio Contreras; D. Joseph Pardo; D. Pedro de Zamora Hur- 
tado; D. Juan de la Calle; D. Antonio de Miranda; fiscal D. Alonso Hurtado 
de Mendoza; Secretario de Pirú (sic) Juan Bautista Sáenz; D. Alonso Ra- 
mírez del Prado, consejero; Secretario de la Nueva España Gregorio de Le- 
guía; y oficial mayor Juan Diez de la Calle, que también acude a los des- 
pachos particulares de México. El lo., 2o. y 3o. de los nombrados son muy de 
la Compañía, y el último que es el Sr. Alonso Ramírez de Prado lo es tam- 
bién mucho. V.R. procure llevar cartas del Sr. Obispo de Michoacán, fray 
Marcos Ramírez, franciscano, su hermano, para él, y para el Sr. D. Lo- 
renzo Ramírez, que está en el Consejo Real de Castilla. También procure 
llevar cartas del Sr. Dn. Andrés de Ocampo, oidor de esta real audiencia, 
para el Sr. Dn. Juan de la Calle, que es su cuñado, y le estima en mucho, 
y también es afecto nuestro, y estos dos últimos, como más modernos, co- 
mienzan a votar, e importa mucho que sea en favor. Los demás no nos son 
contrarios, pero no son tan declarados. Perdimos mucho en que el Sr. Fran- 
cisco Zapata saliese del Consejo de Indias, para el de Castilla, pero no por 
eso se ha de mostrar menos agradecimiento y visitarle, y darle un poco de 
chocolate; como también al Sr. Jerónimo Camargo, fiscal que es ahora del 
de Castilla, por lo mucho que hizo siendo del Consejo de Indias, en el plei- 
to de Palafox. A éste si V.R. le diere un poco de chocolate, sea por mano 
del P. Julián de Pedraza su grande amigo, y no de otra manera; al Secre- 
tario Navarrete se le debe más que a nadie, en los pleitos que ha habido; es 
bien que V.R. se lo agradezca y le dé algún chocolate; y al Secretario Gre- 
gorio de Leguía, a quien yo le envié en una pascua, chocolate, no me atreví 
a darle otra cosa; al P. Julián de Pedraza le dejé un pedazo de tres onzas 



BIOGRAFIA 



131 



de ámbar, para que venido yo, se lo diese; es justo, secretario y amigo nues- 
tro y no de Palafox; y le debemos mucho en esta parte, y en lo demás. A 
los demás preguntará V.R., como he dicho, si les dará algo. Y como lo que 
dice el P. (Diego de) Bobadilla en esta parte, lo experimenté ser así. Al Ofi- 
cial Mayor Juan Díaz de la Calle, es menester regalar, y desde que un hijo 
suyo se entró en la Compañía en Salamanca, mira nuestras cosas con más 
amor, porque se holgó de su entrada por tener muchos hijos. Si el P. Bal- 
tasar de Lagunilla estuviese en Madrid, como tengo por cierto estará, puede 
V.R. comunicarle y acordarse que fue seis años procurador de Indias, y que 
tiene muchos amigos en Madrid, en particular el Sr. D. Juan González. 
Para lo que hubiere menester al Sr. Pedro Coloma, a quien debe mi pro- 
vincia de Filipinas mucho, no acuda a otro que al P. Salinas, su paisano, 
que está en Madrid, confesor de la marquesa de Villafranca; para el Sr. 
D. Fadrique Enríquez acudirá al P. Cosme Zapata, predicador de su Ma- 
gestad, que vive en la Profesa y es su confesor, y hace lo que le dice, por 
esto; por lo que se puede ofrecer, podrá V.R. darle a dicho padre, cuatro 
o seis libras de chocolate en llegando; y al P. Salinas lo mismo, porque en 
las cosas de Palafox, y dar sujetos, tienen estos voto como los demás, y tienen 
grande autoridad. 

"Fuera de esto, al P. Pedro González de Mendoza, y al P. provincial Fran- 
cisco Montemayor, por haber sido asistentes y por ser de tanta autoridad y 
haberle de ayudar siempre, en llegando, es fuerza darles algún chocolate, y 
al padre rector del Colegio de Madrid y al P. Ministro, porque los habrá 
menester, y se lo pagarán en el agasajo y en darle lo que está a disposición 
de un rector y un ministro. 

"Al P. Juan de Piñas que ha sido provincial y rector de Madrid, le deben 
las Indias muy buenas obras y voluntad; y, V.R. en cosas graves se acon- 
seje con él, y le dé un poco de chocolate, y algo menos al P. Agustín de 
Castro, por lo que se puede ofrecer. Y V.R. sepa del P. Benítez en qué es- 
tado están, unos libros que acá le tienen para que se le vendan, porque le 
preguntará luego por ellos, y es bien lleve razón, y vea si puede hacer al- 
guna diligencia antes de irse, en orden a que se vendan siquiera algunos, 
hablando a los libreros; porque dejándolos estar nunca se venderán. La par- 
tida de V.R. a Roma, juzgo que en estos tiempos, en que la mar está tan 
llena de enemigos; es mejor sea por noviembre en buen navio de ingleses 
o holandeses, y no en galeras, y si hay alguna armada, irse en ella; porque 
a la seguridad de enemigos y de la mar, se ha de atender más que a ir ocho 
días, que suele durar esta navegación, muy acomodado. 

"4. Genova: Al llegar V.R. a Génova en tiempo de aguas, de ningún modo 
trate de ir a Roma por Mííán, porque tardará mucho, y se deshará por no 
poderse andar aquellos caminos, por los pantanos, etc. V.R. ha de ir, por 



132 



MONROY, DIEGO DE, P. 



lo menos en una falúa de Genova hasta Especia, o poco más adelante, y 
luego tomar cabalgaduras hasta la ciudad de Pisa; de aquí a Sena puede 
ir ya en carroza por ser llano el camino. De Sena a Roma en caballos. Y la 
vuelta, por fin de Marzo, será por Nuestra Señora de Loreto: hay desde 
Roma hasta allí 40 leguas, y por ser casi montes y derrumbaderos, se hace 
este camino en caballos. Desde Loreto a Boloña hay otras 40 leguas, y otras 
40 que hay de allí a Milán se va en carroza, es el camino muy llano y deli- 
cioso; desde Milán a Sarobal que hay más de 20 leguas, también se va en 
carroza; de allí a caballo para pasar los montes hasta Génova; y de este 
modo hará V.R. la ida y vuelta a Italia, excepto el reino de Nápoles, que 
está más adelante de Roma. . . Hallará V.R. mucho agasajo y mucha cor- 
tesía en todas estas partes, de los nuestros. Al Rector y Ministro de cada 
parte les daba yo algunas cruces de Caravaca, que para los caminos y para 
Roma, llevé más de cien docenas de pequeñas, y algunas grandes y otras 
pocas de plata, para singulares personas. 

"5. Roma: Al entrar en la Casa Profesa, con los agasajos y fiestas con que 
los nuestros nos recibían, al P. Francisco de Rivera, elector de Andalucía, 
le hurtaron los mozos los doblones que llevaba, en una bolsa de arcón, y así, 
en todas las partes, aunque sean de la Compañía, no deje cosas que importen, 
de los ojos, hasta que estén en cobro, en particular sus despachos y joyas de 
oro. En llegando a la Casa Profesa de Roma, hacer lo lleven a Nuestro Pa- 
dre General (ya lo era en ese tiempo el P. Gosvino Nickel) , y luego al Asistente 
de España, y al Vice-prepósito ; y la primera salida de casa, sea a San Pedro 
de Roma, y luego ai Cardenal de Lugo, y, después de darle algún chocolate 
y cruces de Caravaca, y lo demás que gustare, y pedirle que su Eminencia le 
alcance audiencia para hablar a Su Santidad, a quien es menester llevar un 
buen regalo, que sea exquisito y no visto allá, y por otra parte, no sea 
costoso. 

"Ninguna cosa grave de las que V.R. lleva a su cargo, así de la Congrega- 
ción como de otros, trate con Nuestro Padre General, sin haber primero co- 
municádola con el padre asistente, rogándole que si tiene algo en contrario 
de lo que se pide, se lo diga, para satisfacer a las dudas haciéndole a S.R. 
dueño de la cosa; y no obstante esto, ha de acudir a Nuestro Padre, a hacer 
lo mismo, y al P. Juan Marín; porque hablado Nuestro Padre, y allanados 
estos dos, seguro tendrá V.R. su despacho. Al P. Juan Marín, de quien 
puede V.R. fiarse, comunique las cosas antes que al asistente, a título de que 
le enderece y le diga lo que ha de hacer, y V.R. crea que no podrá desear 
mejor sazón para negociar bien, que la que hallará en N.P. General y el 
P. Asistente de España y padre Juan Marín, y el Secretario de la Compañía, 
que también es un ángel. También es menester luego, dar la obediencia y 
visitar a los demás padres asistentes. A los cuales me dijo el P. Pedro de 



BIOGRAFIA 



133 



Mendoza la primera vez que fui, les diese dos docenas de cruces de Caravaca 
a cada uno y ni más, y asi lo hice. El P. Procurador de España, P. Vermudo 
le aconsejará también, lo que las circunstancias del tiempo dictaren, y le 
descargará de los negocios que llevare de seglares, para la Curia, con que 
podrá V.R. atender a los de casa y visitar las iglesias, y comprar las cosas 
de devoción, después de haber visto lo que hay en Roma, y en esta parte me 
remito (como todo lo que hasta aquí no toco), al Memorial del P. Diego de 
Bobadilla; y sólo añado que, si V.R. ha de comprar ocho mil reales de co- 
sas, v.gr., pare a los cuatro mil diciendo que no quiere comprar más, rati- 
ficándose en ello, con lo cual, a trueque de que compre más, bajarán mucho 
del precio. Al partirme de Roma compré mil reales de relicarios a tres julios, 
habiendo a los principios comprádolos a cinco. 'Sed de his hactenus'. por 
medio del H. Francisco Díaz y del H. Robles, puede V.R. comprar algunas 
cosas. 

"Lo que V.R. ha de dar a Nuestro Padre y al P. Asistente, no digo, por- 
que la provincia suele dar para esto; y como son personas públicas, necesitan 
de lo de por acá, porque se lo piden muchos de los cardenales. 

"No he hecho mención del P. Lorenzo de Alvarado, por no saber a dónde 
está agora, ni a dónde se hallará; porque encontrando con él, como tan 
experimentado en Roma y Madrid y en todos los negocios, podrá más lle- 
namente, informar de todo a V.R.; y con su presencia, no necesitará de este 
mi papel, el cual se ha hecho por si no encontrare V.R. con él, y por obe- 
decer a V.R., a quien dé nuestro Señor feliz viaje, buen suceso en todos los 
negocios, y la vuelta con la prosperidad que todos deseamos y esta provincia 
ha menester. 

"Olvidábaseme decir a V.R. que en Genova está el P. Octavio Arasoldo, 
a quien todos los españoles deben mucho, por la buena correspondencia que 
con ellos ha tenido, encomendándome que el P. Simón Cotta le enviare unos 
50 doblones que le prestó; éstos llevaban los procuradores que murieron, se- 
gún el P. Cotta me escribió; V.R. sepa lo que hay en esto, o a dónde están, 
para llevárselos, que yo también procuraré saber esto por haberme yo en- 
cargado de ello. En Génova, Milán y Valencia, no ha de ir a los colegios 
a vivir, sino a las Profesas, lo mismo en Toledo. Si, lo que Dios no permita, 
hubiere congregación antes del Novenio, y V.R. y los demás procuradores 
quisieren saber lo que el año 49 (1649) pasó en Madrid, que fue la consulta 
que por orden de su magestad le hizo el Sr. presidente de Castilla con 
otros que su magestad señaló, acerca de si convenía o no, que hubiese se- 
parado asistente de Indias: el P. Agustín de Castro informará a V.R. de 
que la Junta determinó, que era conveniente, y que su majestad escribió a 
su embajador entonces, aunque se suprimió en Roma. Mas aunque sabía yo 
esto, viéndome solo en la Nona Congregación, desistí del postulado que ha- 



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MONROY, DIEGO DE, P. 



bía puesto, de que se tratase en dicha Congregación, si se había de conceder 
dicho Asistente, porque me dijo N.P. General (Francisco) Piccolomini (1649- 
51) que 'Non erat res matura', pues faltaban 'vota provinciarum' que ya 
creo habrán llegado a Ja primera congregación que haya". 
(Arch. Prov. Méx. Merid. (1960). APA-G. VI. 4 (1477). 

1654 (Versión del P. Antonio Núñez de Miranda en Necrol.) : "Llegó a 
Roma, donde halló algo torcido el rostro y averso el ánimo del P. 
General Gqsvino Nickel resulta de una queja sin fundamento que escribió 
el Procurador de Indias de Sevilla y Madrid contra el padre y su compañe- 
ro: que paró después en concillarle m.ás las estimaciones de toda la asisten- 
cia, que desvanecida la sospecha, se reconocieron sus procedimientos llenos 
de verdad y sinceridad. Cuando el P. Diego de Monroy llegó a Madrid, 
andaba el litigio entre dicho procurador y la provincia de Castilla sobre una 
gruesa cantidad que agregada a las limosnas que traía el P. Juan Rocha por 
muerte del P. Alonso de Buica (?) difunto en Cartagena, ambos de la pro- 
vincia del Perú. La provincia de Castilla alegaba constar de cartas del di- 
funto, venía destinada para fundar un noviciado en la Casa de Loyola, donde 
nació nuestro Santo Padre. El procurador de Indias, que no, sino para le- 
vantar y adornar el sepulcro de N.P. San Ignacio; y como el P. Diego de 
Monroy por la mucha caridad y benevolencia que halló y experimentó en 
ellos, era tan íntimo del padre provincial y provincia de Castilla, tenía 
cabida con el presidente de Indias y consejeros, se persuadió se había arri- 
mado a su banda y tenido parte en la resolución del Consejo de quitarles 
a las dos partes la materia y ocasión de la contienda, lo cual delató y acri- 
minó en Roma, de que resultó tanto sentimiento en nuestro padre y en toda 
la asistencia, que algunos días no quiso darle audiencia, resuelto a que se 
volviese a España y a su provincia, sin verle y hablarle. No fue poca la mor- 
tificación que ocasionó esta resolución del padre General en Roma, sin 
conseguir el principal fin de su legacía. Supo del secretario del P. Gene- 
ral (Nickel) la causa, con quien le envió animosamente a decir, que él no 
había venido a otra cosa que a ver a su Paternidad y comunicarle los ne- 
gocios de su provincia, en cuyo nombre venía, que pues esto no había lugar, 
que ya no tenía que hacer en Roma, que al día siguiente saldría de ella 
para España, pero le protestaba no sería culpa suya, el mal concepto que su 
provincia y los demás de la Compañía que lo supiesen, harían de la resolución 
de su Paternidad tan extraña de la caridad con que los demás Generales, 
sus antecesores, han recibido siempre, a los procuradores de Indias, compa- 
decidos de los trabajos y peligros que pasan, por venir a su presencia; y que 
aunque hubiesen delatado de él, lo que se decía, no debía su Paternidad 
resolverse a tan inaudita demostración, sin oírle, como pedía la justicia y lo 
dictaba la caridad". Con este recaudo y lo demás que el padre secretario 



BIOGRAFIA 



135 



general dijo, le envió luego a llamar, y, habiéndole oído, se dio por tan sa- 
tisfecho de la verdad e inocencia del padre, en el punto que habían delatado, 
que le hizo de allí en adelante, las caricias y agasajos que no son decibles, y 
le ordenó que todas las veces que se le ofreciese hablarle, con negocio o sin 
él, fuese a su aposento a verlo y hablarle. Lo recibió con extraordinaria ca- 
ridad y significaciones de benevolencia, concediéndole cuanto le pidió para 
sí y para otros. Concediéndole en orden a su persona toda la potestad que 
su Paternidad tenía: regalándole con reliquias insignes y otras preseas de 
devoción y que mostraban la satisfacción con que del padre quedó después 
de haberle oído y el concepto que de sus prendas hizo, habiéndolo comuni- 
cado. Pero lo que más estimó y alabó en el padre fue su templanza y el 
porte en descargar y defenderse, sin sacar ni revolver queja alguna contra 
el autor de ella, ni darse por entendido, de que tenía noticia de su nombre. 

"A esta (prueba) de que aunque salió bien, no pudo dejar de tocarle 
en lo vivo del sentimiento, le añadió Dios nuestro Señor otras dos para 
que tuviese más que ofrecerle, en los robos que le hicieron piratas de la mar 
en el Mediterráneo, y salteadores de camino en tierra de Cataluña. Había 
el P. Diego de Monroy, con el amor grande que tenía a su provincia, reco- 
gido en Roma, grandes y curiosas preseas para los colegios y misiones de 
ella, y para regalar a los bienhechores, así en México como en Madrid, en 
que había empleado buena suma de reales; y en Génova habiendo hallado 
de lance una buena partida de lencería, la compró para el surtimiento de la 
provincia. Despachó a Cádiz en una nave genovesa lo que había de venir a 
Indias, y llevó consigo a Barcelona lo que había de conducir a Madrid; uno 
y otro dio en manos de piratas y de Miqueletes; y el padre lo llevó con gran 
tolerancia, como disposición de Dios que le quería mortificar y contrapesar 
otros buenos sucesos, que le había dado en su largo viaje, dándole por lo 
adverso y lo próspero, igualmente gracias. 

"Negociadas todas las diligencias de su encargo en Roma, visitados los 
santos Jugares de ella, y la Santa Casa de Loreto, besado el pie de su Santi- 
dad (Inocencio X) y recibida su bendición; con buena licencia de nuestro 
P. General Gosvino Nickel, dio la vuelta a España a acabar de negociar en 
la Corte los negocios de su oficio, y en la primera flota volvió a su amada 
provincia con buen número de misioneros para ayudar a los de ella en la 
numerosa pesca de tantas almas como hay en nuestras misiones. En ella fue 
recibido con los aplausos y agasajos que merecían sus trabajos y bien costea- 
das diligencias de su legacía en España y Roma, después de tan larga jor- 
nada" (Núñez de Miranda, Antonio, Necrol.). 

— (Versión de Martín de Guijo en Diario de sucesos notables, edic. 

Méx., 1853, p. 89) : "Domingo 19 de Julio llegó nueva de la Habana, 
a esta ciudad México, que avisaban haber llegado las flotas allí a 28 de 



136 



MONROY, DIEGO DE, P. 



Junio y salido con los galeones a 8 de este corriente mes, y van a España con 
feliz viaje. Y el P. Loren (sic, por Lorenzo Alvarado), compañero del P. 
Diego de Monroy iban por procuradores de la Compañía de Jesús, y este 
Loren (sic) era uno de los excomulgados por el Sr. Obispo Palafox". 

1655 "Roma, 24 de Enero, 1655" (De las cartas del P. Gen. Gosvino Nickel 
fechadas las tres el 24 de Enero, 1655) : "He considerado lo que se 
escrive de las causas que ha ávido (sic) para dar compañero sacerdote al 
P. Diego de Monroy, que viene por procurador a Roma, y quisiera lo hu- 
bieran excusado, y se hubieran conformado, con lo que practican todas las 
provincias aun las de las Indias" (2a. vía, 4a.). 

— "Roma, 24 de Enero, 1655" (Nickel a Real) : "Quedo advertido de 
lo que se dize, cerca de lo que se escrivió (sic) que el P. Diego de 

Monroy había jugado a los naipes; bastantemente se prueba no fue ajus- 
tado el informe; yo haré lo que en tales casos se deve hazer; sólo añado, que 
aunque no jugó en Guadalajara, quando allí fue rector, hizo muy mal en 
permitir, que algunos personajes de la Real Audiencia, jugassen en su mismo 
aposento, sacando eJ P. Monroy dinero para dicho effecto". 

— "Roma, 24 de Enero, 1655" (Del P. Gen. Nickel al Prov. Juan del 
Real. 2a. vía, 5a. carta) : "Aviándose dado a los demás procurado- 
res que venían a Roma, seis mil pesos, y teniendo ya en la Veracruz ocho 
mil, con otras muchas cosas, el P. Diego de Monroy no se contentó; y el P. 
(Luis) de Molina (Vice-provincial a principios de 1654), contra el parecer 
de la mayor parte de la consulta, le añadió otros quatro mil pesos. Y lo que 
sentiría yo vivamente es, que se hubiessen tomado a censo o daño, como se 
insinúa". 

— (Roma, Oct. 9, 1655). Responsa P.N.G. Gosvini Nickel ad Primum 
Memoriale Patris Didaci Monroy, Proc. Prov. Mexicanae: 

lo. Non expedit augere numerum Assistentium. 

2o. Praescribi Provincialibus Hispaniae, ut certum numerum sociorum 
concedant Patri Procuratori. 

3o. Non posse typis mandari Historia Patris Andreae Pérez doñee dili- 
gentius examinetur. De libro cuius titulus est Aprecio de las glorias nihil 
decernere potest, nisi primo intelligatur iudicium Patrum Revisorum. 

4o. Fratres coadiutores qui galero utuntur, sepeliri debent cum pilcólo. 

5o. Desiderat posse impetrari "al Excmo. Comité de Peñaranda" ut ex 
provinciis extra Hispaniam mitti possent operarii ad Indos. 

— Responsa ad 2um Memoriale Patris Didaci Monroy: 

lo. Licentiatus Joseph de Valentía admittatur in articulo mortis, et 



BIOGRAFIA 



137 



per Litteras patentes facit eum participem nostrorum bonorum operum et 
suffragiorum. 

2o. Baccalauro Philippo de Contreras concedit hoc ipsum. Non raro 
confirmat Litteras Patentes Patris Francisci Calderón de ingressu Societati, 
sed hoc relinquit judicio Provincialis. 

3o. Dominus Bernardus Vásquez Mellado inutilis videtur ut admittatur 
in Societatem. 

— "El éxito de toda esta controversia (conseguir en Roma el nombra- 
miento de Ultramar) nos la da a conocer una respuesta del P. Gosvino 

Nickel, dirigida dos años después, al P. Diego de Monroy, procurador de 
la provincia de México, que había insistido de nuevo en la misma petición. 
Oigamos la respuesta textual del P. Nickel: "Aunque es digna de alabanza 
la solicitud del P. Procurador en urgir estos postulados de su provincia, sin 
embargo, como el P. Claudio (Aquaviva) de santa memoria, respondió va- 
rias veces a las provincias de Francia, que pedían para sí un quinto asis- 
tente, 'que no se debía determinar este negocio sino en congregación general'; 
lo mismo me parece debo yo responder ahora, con mucha razón, observando 
que en dos congregaciones generales, la Octava y la Novena, habiéndose 
propuesto dos postulados uno para las Indias, y otro para el reino de Polonia, 
fueron ambos desechados. Añadamos a esto que, en la Congregación General 
Décima (1652), se examinó con especial cuidado esta cuestión, y se enco- 
mendó a diez padres de diversas asistencias el estudio de este punto, y después 
en plena congregación se discutió por espacio de cinco sesiones y se oyeron 
las diversas razones que por una y otra parte se ofrecían. Y por último, 
examinadas todas las cosas, resolvió la congregación que no debía aumentarse 
el número de asistentes, como lo pedían las provincias de Polonia y Lituania, 
apoyadas por el ruego del serenísimo rey de Polonia. No faltaron entonces 
entre los padres congregados quienes opinaban que esto no podía hacerse, 
sin mudar algún tanto las Constituciones en la parte IX, Cap. 5o.; por lo 
cual no convenía mover nada de esto en este punto, sin razones muy claras 
y sin evidente necesidad (Arch. Prov. Méx. Isl. Coll., 1934, Cartas de los 
PP.GG.) (Astráin, S. J., t. VI, pp. 8-9). 

— "Roma, 30 Nov., 1655". Carta del P. Gen. Gosvino Nickel a los pro- 
vinciales de España, para que den dos sujetos que pidiese el P. Diego 

de Monroy. 

(Invent. Arch. Prov. Méx. [1767], f. 89). 

— Integra in Arch. Prov. Méx. Merid. ( 1960) . APA-G. VI-2. Doc. ( 1667) : 
"Roma, 30 Nov., 1655. A los Provinciales de España. JHS. Pax 

Christi. 



138 



MONROY, DIEGO DE, P. 



"En las dilatadas y trabajosas misiones de Cinaloa, Parras, Tepehuanes, 
Tarahumares, Sierra de San Andrés, San Ignacio y de Topia, tiene ocupados 
la provincia de México sesenta y dos sujetos; y porque no todos pueden per- 
severar en ellas largo tiempo, por falta de salud, es fuerza embiarles (sic) 
compañeros y sucesores que trabajen y suden por ellos en la conversión y en- 
señanza de los indios; y este es uno de los principales negocios, o el más 
principal, que dicha provincia ha encomendado a su procurador, el P. Diego 
de MoNROY, el cual, después de haber alcanzado de su Majestad (Felipe 
IV), licencia para llevar veinte misioneros, me ha hecho tales instancias, 
representándome la extrema necessidad que hay dellos, que, aunque no ig- 
noro lo que padecen las provincias de España me he hallado obligado a 
condescender con su justa petición; y así encargo a V.R. con el mayor afecto 
que puedo, y se lo ruego por amor a Nuestro Señor, que ya que nos está 
prohibido darle sujetos que no son españoles, le dé a dicho padre (Diego 
de Monroy) , cuatro o cinco de essa provincia, si es possible, o los más que 
pudiere; y procure que sean todos de buenos naturales, de mucha virtud y 
mortificados y amigos del trabajo: que estas cualidades han de tener, los que 
han de estar en aquellas misiones. Y para que lo pueda executar V.R. más 
fácilmente, yo le concedo licencia para recibir tantos novicios cuantos serán 
los sujetos que dará al P. Diego de Monroy, demás de los que cada año 
puede recibir; y porque desseo sumamente la execución, se la vuelvo a en- 
cargar a V.R. otra y muchas veces, asegurándole la estimaré más de lo que 
puedo encarecer y le quedaré muy agradecido. 

"Guarde Dios a V.R. etc. Roma, 30 de Nov., 1655. Gosvino Nickel". 

(Arch. Prov. Méx. Merid. (1960). APA-G. VI-2 (1667). 

— (Habla el P. Francisco de Florencia) : "Sacóse la santa imagen de la 
Virgen de Guadalupe la primera vez, en una primorosa medalla de 

torcho en Roma, a diligencias y expensas del P. Diego de Monroy, procu- 
rador a aquella corte por la provincia de México, el año de 1655, como lo 
refiere el Atlante Mariano, centuria 6a. a fojas 549 por el P. Guillermo 
Gumppemberg, S. J . . . 

"Hoc ex relatione R.P. Jacobi de Monroy, procuratoris romani pro Me- 
xicana Provincia, accepi qui et imaginis Ectypon secum tulit et cupro incidi 
Romae curavit" (Florencia, Estrella del Norte). 

— (Versión de Primo Feliciano Velásquez, La Aparición, México, 1931, 
p. 274) : "Había ya el P. Diego de Monroy manifestado su amor a 

Nuestra Señora de Guadalupe, haciendo moldear en 1655 una medalla, que 
fue la primera con la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, de cuya 
prodigiosa intercesión contó él, haber hecho que se secara la ciudad de Mé- 



BIOGRAFIA 



139 



xico, cuando allí la condujeron en 1629, suceso que asimismo recordaron los 
cinco testigos siguientes". 

(Arch. Prov. Méx. Isl. Coll., 1935). 

1656 "Roma, 30 de Enero, 1656" (De una carta del P. Gen. Gosvino Nickel 
al P. Prov. Juan del Real) : "Este mes de Henero se ha partido de 
esta Corte para España el P. Diego de Monroy con su compañero el P. 
Gerónimo de Lobera; lleva los despachos de la provincia y mis respuestas a 
diversos memoriales, que me ha dado: hele concedido para todos los sacer- 
dotes de essa provincia, la gracia de sacar alma del purgatorio, siempre que 
dizen missa; y diez entierros para personas beneméritas que se querrán en- 
terrar en nuestras iglesias con otras licencias. 

"Puedo assegurar a V.R. han procedido entrambos aquí con mucha edifi- 
cación, y que el P. Monroy ha satisfecho muy cumplidamente con la obli- 
gación de procurador de su provincia. Yo le he hablado diversas vezes sobre 
varias materias, y me he holgado de haberle conocido y tratado tan de cerca, 
porque verdaderamente es persona de muy buenas prendas, y podrá servir 
con ellas a la Compañía. Dios nuestro Señor les dexe llegar a México con 
salud, en compañía de los sujetos que, por orden mía le darán las provincias 
de España; ojalá pueda llenar el número de veinte que le ha concedido su 
Majestad" (Arch. Prov. Méx. [Isl. Coll., 1935]. Cartas de los PP.GG.). 

1658 "Roma, 22 Febr., 1658" (Nickel al P. Prov. Juan del Real) : 

"No digo aora (sic) nada acerca de conservar las doctrinas y missiones, 
conforme al Patronato Real, porque el P. Julián de Pedraza y el P. Diego 
de Monroy, avrán avisado a V.R. el modo, con que se entablará en la pro- 
vincia del Paraguay, sin tantos inconvenientes" (APM. Isl. Coll., 1934, Car- 
tas de los PP.GG.). 

— "Roma, Agosto 20, 1658" (Nickel al P. Alonso Bonifacio) : "Los 
consultores de la provincia serán: Los padres Alonso Bonifacio (que 

terminaba su provincialato) , Diego de Monroy, Lorenzo de Alvarado y el 
compañero del provincial" (2a. vía, 5a.). 

1659 "Roma, 30 Nov., 1659" (De Nickel a Bonifacio [2a. vía, 3a. carta]) : 
"Me avisa V.R. que avían (sic) llegado al puerto de la Veracruz los 

PP. Lorenzo Alvarado, Diego de Monroy y Gerónimo de Lobera con sus 
compañeros. Desseo ardientemente que los hermanos estudiantes y novicios 
que ha llevado el P. Monroy, sean muy bien instruidos. V.R. lo disponga 
de modo que se consiga" (Arch. Prov. Isl. Coll., 1935, Cartas de los PP.GG.) 
(2a. vía, 3a. carta). 

— (Y en la 9a. carta de la misma fecha, dice el P. Nickel) : "En otra 
carta del 19 de Septiembre de 58, con ocasión de los excesivos gastos, 



140 



MONROY, DIEGO DE, P. 



que en venir a Roma ha hecho el P. Diego de Monroy, procurador de essa 
provincia^ que, según avisa V.R. passan de 20,000 pesos. No sé en qué se ha 
podido gastar tanto dinero". "Siento que ayan (sic) faltado a su vocación 
tres de los sugetos que llevó el P. Monroy, y que los otros sean tan modernos: 
la falta de gente que tienen las provincias de España, ha sido la causa, porque 
aunque yo escribí apretadamente a los provinciales, ellos al fin, se han excu- 
sado con la impossibilidad; espero que se remediará este daño, concedién- 
donos su majestad licencia para que puedan passar a las Indias sus vasallos 
y los de la casa de Austria, como se solicita". 

1660 (Versión de Decorme en La Obra de los Jes., t. I, p. 363) : "En 1660 
(sic) el P. Diego de Monroy hizo grabar en Roma una primorosa 

medalla en torcho, de la Guadalupana". 

— (De una hoja anónima) : "Poco después que llegó el P. Diego de 
Monroy, en el trienio del P. Antonio Díaz (1660-1663), entró a ser 
prepósito de la Casa Profesa, con tanta utilidad y mejoras de ella, que en 
carta de 6 de Abril de 1669, le da las gracias por ello nuestro Padre Ge- 
neral, y añade de su letra: 'Gratulor sub meo Patre Monroy in observan tiam 
et zelum animarum florere tam mire in nostra Domo Professa' (Y en otra) : 
'Gratulor meo Patri Monroy sancto zelo et exemplo gubernatam domum 
mihi carissimam' (y en el cuerpo de ellas le agradece el cuidado de que se 
publicase el jubileo de las misiones con tanto fruto y concurso)". 

1661 (Versión de Martín de Guijo en Diario de sucesos notables (1648- 
1664), Edic. México, 1853, pp. 464-465): "El Comisario General 

de San Francisco, Fr. Diego Zapata, despachó patente a toda esta provincia 
para hacer su capítulo provincial a 16 de Julio de este año; y deseoso fray 
Bernardino de la Concepción, guardián actual de Texcuco, de ser provincial, 
se introdujo en Palacio, y con dádivas muy grandes, ganó la voluntad de la 
virreina, virrey, sus hijos y criados y en público los acompañaba. Visto esto 
por el Comisario general despachó patentes, suspendiendo el capítulo, hasta 
tanto que tuviese orden de su majestad, y de su general. Sabido por el virrey 
(Marqués de Leiva, D. Juan de la Cerda, 1660-1664) hizo junta de teó- 
logos, que lo fueron el P. Fr. Pedro de San Simón, carmelita, su confesor; 
fray Juan de Herrera, rnercedario; el doctor D. Francisco de Solís, maestre- 
escuela; Dr. Simón de Esteban, catedrático de Escritura, el Padre Diego de 
Monroy, y el P. Gerónimo Serrano (sic, por Soriano), ambos de la Com- 
pañía de Jesús. Y habiendo dicho su sentir el virrey, dijeron los de la Junta 
el suyo: y fueron del parecer del Virrey San Simón y Herrera; y en favor 
del Comisario General, todos los demás; con que el Virrey, acompañado de 
Herrera y otros, el día siguiente fue a ver al Comisario y hacerle sumisiones, 
y a pedirle hiciese su Capítulo como le pareciese: c]ue él se excusaba de in- 



BIOGRAFIA 



141 



troducirse en cosa alguna de él, con lo que procedió a formar su Capítulo, 
sábado 16; y habiendo propuesto algunos sujetos de virtud )• letras, y entre 
ellos al padre fray Juan de Torres, catedrático de Escoto, y habiéndose vo- 
tado por los capitulares, saJió electo el dicho, y habiéndose publicado, se 
arrodilló a los pies del comisario y lo renunció, con que se procedió a la 
nueva elección, que duró hasta las cinco de la tarde, y a essa hora se regu- 
laron los votos, y se halló provincial fray Antonio Meléndez". 

1663-1666 "Prorrogóle otros tres años el P. General el cargo de Prepósito 
de la Casa Profesa, que fue una aprobación bien declarada de lo bien 
que la había gobernado en el antecedente" (Núñez de Miranda, Necrol.). 

"En el primer trienio de su oficio como prepósito (1660-1663) vino por 
visitador de esta provincia, de la del Nuevo Reino de Granada, el P. Her- 
nando Cavero, en cuya entrada se atravesó un embarazo tal, que a no estar 
en México el P. Diego de Monroy, no hubiera tenido la visita efecto con 
gran sentimiento de N.P. General, y un ejemplar muy pernicioso para en 
adelante, y fue que como la patente de Visitador se la envió el General en 
pliego cerrado, a su Provincia, no pudo pasar por el Real Consejo de las 
Indias, como se estila en todas las patentes de visitadores, aunque sean de 
la Compañía. Hízose reparo en la falta de esta solemnidad, tan encomendada 
por cédulas reales, de suerte que, con parecer del fiscal del rey, se cerró el 
virrey, Conde Baños (D. Antonio Sebastián de Toledo, marqués de Mancera 
y Conde de Baños 1665-1673) en no admitirlo por visitador, sin el 'pase' 
del Real Consejo. Interpusiéronse muchos personajes, así de la Compañía 
como fuera de ella, sin efecto, porque el virrey se estuvo constante en su 
propósito; sin que se ofreciese más remedio, que el recurrir el padre provin- 
cial (P. Pedro Antonio Díaz) y la consulta, al P. Diego de Monroy, persua- 
didos a que si el padre no torcía el dictamen del virrey, ninguno otro lo había 
de conseguir, y sería forzoso que el P. Visitador (Hernando Cavero) aguar- 
dase por lo menos un año, para empezar su oficio, mientras iba y venia de la 
Corte 'pase' de la patente. Tomó a su cargo el P. (Diego de Monroy) esta 
empresa: visitó al Conde, propúsole con razones el punto, trájole un ejem- 
plar del P. Juan de Bueras, cusa patente, por la misma razón que asistía a 
ésta, tampoco se pasó por el Real Consejo, y no le pasó perjuicio para el 
ejercicio de la \isita. Pero el virrey se estu\o a las razones y al ejemplar del 
'pase', diciendo que ejemplar contra cédulas, no hacía ejemplar, ni podía 
haber razones que hiciesen llano a un virrey, atropellar con los mandatos de 
su majestad, declarados y practicados otras veces. 

"Aquí el P. Diego de Monroy, con el valor y resolución que le comunicó 
el celo y amor de la Compañía, le replicó: 'Vuestra Excelencia, Señor, pues 
no le mueven razones, hará lo que fuere servido; pero puede estar cierto, que 
aunque el P. Hernando Cavero no sea visitador para V.E., ni para el Real 



142 



MONROY, DIEGO DE, P. 



Acuerdo, para nosotros, mientras estuviere en la provincia, lo ha de ser, 
porque en mostrando dos dedos de papel con una firma de nuestro padre 
General, le hemos de dar la obediencia, pechos por tierra, y nos ha de man- 
dar y ha de ser obedecido, porque la Compañía no ha menester esas exterio- 
res solemnidades, sino sólo saber que viene en lugar de nuestro padre General 
a quien desde aquí y desde el cabo del mundo obedecemos, y desde Roma 
nos manda, sin que dependa del Real Consejo, ni de los señores virreyes en 
sus disposiciones ni en nuestra obediencia: vuestra Excelencia no lo ha de 
desterrar del reino, ni le ha de estorbar que viva en nuestras casas, porque 
no hay razón para ello; pues mientras no lo echa del reino, ni de entre nos- 
otros, ha de ser Visitador, ha de mandar sin que haya quien ose a contradecir 
su gobierno; y pues ello ha de ser así; ya V.E. como a tan cristiano príncipe, 
ha de parecer muy bien nuestra pronta obediencia: sírvase de no hacer no- 
vedad en su entrada, pues de ella no se ha de seguir inconveniente, y de lo 
contrario podrá resultar escándalo'. 

"Esta resolución tan entera, y esta verdad propuesta con valor, le hizo al 
virrey tanta fuerza, que se rindió luego a ella y confesó que quedaba con- 
vencido y edificado de la pronta obediencia de la Compañía a sus Generales; 
que entrase enhorabuena, que no sólo no lo estorbaría, sino que le ayudaría, 
si fuese menester, en su visita. 

"Acción fue ésta que ganó al P. Diego de Monroy muchos créditos, y a 
la Compañía muchas estimaciones: al padre, porque se conoció lo que valía 
su autoridad y lo que valía su religiosa entereza; a la Compañía, porque se 
conocieron en esta acción, la propensión de los de ella, a obedecer a sus 
superiores" (Núñez de Miranda, Antonio, S. J., Necrol.). 

1665 "Roma, 6 de Abril de 1665" (De una carta del P. General Juan Pablo 
Oliva al P. Diego de Monroy) (que fue en el segundo trienio de 

Prepósito en la Casa Profesa, cuando instaba en retirarse de todo gobierno) : 
"Tengo muy en la memoria a V.R. y no lo puedo olvidar, aunque quiera, 
y me obliga a tenerle tan presente, no sólo el celo y cuidado que toca a la 
observancia y ministerios, sino también en lo temporal, procurando con tan 
buenos efectos el total desempeño, y otros aumentos y mejoras de la casa e 
iglesia; y por todo doy a V.R. muchas gracias, y por el concurso y fruto 
extraordinario con que procuró se publicase y ganase el jubileo de la Doc- 
trina Cristiana", etc. 

1666 (Habla Núñez de Miranda) : "Acabó su sexcenio de Prepósito con la 
felicidad y buen nombre que en los otros gobiernos, y cuando toda 

la provincia lo aguardaba y aun aclamaba por su provincial, porque estaba 
maduro y lleno de noticias para gobernarla con ventajosos aciertos, en lugar 
de la patente, le vino concedido de Roma, lo que tantas veces y con tantas 



BIOGRAFIA 



143 



instancias había pedido, que era retirarse a algún rincón de la provincia a 
descansar y cuidar de sí, porque viéndose con 70 años de edad, y gastados 
los 50 en servir a la provincia y cuidar de otros, representó a N.P. General 
en vivas razones su edad crecida y los oficios que había manejado, y ya era 
razón que quien había pasado lo más de ella viviendo para otros, reservase 
algunos para vivir para sí; y que pues ya no le podían quedar sino muy po- 
cos, rogaba y suplicaba a su Paternidad Reverenda le concediese ese corto 
remanente de vida para componer sus cosas y ajustar sus cuentas; que si 
para darlas a hombres se toma tiempo bastante, para darlas a Dios de una 
vida tan larga y de tantos cargos ¿qué tiempo no sería corto?, ¿qué pre- 
vención bastante?, ¿qué examen suficiente? y que así le concediese su Pa- 
ternidad muy reverenda, libre de gobiernos y cargo de otros, retirarse al no- 
viciado de Tepotzotlán, como lugar más quieto a volar a Dios y prepararse 
a una buena muerte. 

"Hizo en Roma tanto esta propuesta, que se persuadieron que estaba ya 
tan exhausto y acabado de la mucha edad, que ni para gobernar un colegio 
tenía fuerzas, cuanto más una provincia tan dilatada, que para andarla y 
visitarla, pide más vigor y fuerzas, que las de un viejo de 70 años, que le 
exoneraron de todo gobierno y alabaron Ja santa y cuerda resolución, aunque 
no le concedieron que saliera de México, antes ordenó nuestro padre Ge- 
neral (Juan Pablo Oliva) fuese consultor supernumerario de la provincia, 
para todas las cosas y negocios de importancia a juicio del provincial, no 
permitiendo careciese la provincia del parecer de persona tan celosa y expe- 
rimentada en ella. 

"Según es la viveza de los discursos humanos, a alguno Je había parecido 
que esta acción tan heroica, de excusarse de gobernar el P. Diego de Mon- 
ROY, cuando aún podía gozar la provincia de su maduro y acertado gobierno, 
fue más que desengaño espiritual, prevención política, con que preocupó las 
disposiciones futuras, y quiso hacer voluntaria la necesidad; porque aquesta 
temeraria sospecha, si en alguno ha caído, puede, si no oscurecer sí empañar 
la luz de una tan santa resolución, cjuiero desvanecerla de propósito, y para 
ello se pudieran trasladar aquí, muchas cartas de N.P. General, escritas al 
padre, en que muestra bien la satisfacción que tuvo siempre de sus religiosos 
talentos" (Núñez de Miranda). 

— (Sobre la tradición del milagro guadalupano; diversas versiones) : 
I. Testigos indígenas y españoles en "La Virgen de América", por 
Manuel Pacheco M., en Guión, Revista Mexicana Mensual. Jul., 1950: "Vein- 
tiún testigos fueron examinados en 1666, sobre el milagro del Tepeyac: todos 
ellos supieron de las apariciones desde sus más tiernos años los aquí nacidos; 
los europeos desde su llegada a la América; varios de ellos lo supieron de per- 



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MONROY, DIEGO DE, P. 



sonas que no solamente habían conocido a Juan Diego, sino que habían oído 
de su boca el maravilloso relato. En Cuautitlán comparecieron ocho testigos, 
ancianos respetables, indígenas en su mayoría, y fueron: Marcos Pacheco, mes- 
tizo de 80 años, Gabriel Juárez, indio de 110 años; Andrés Juan; doña Juana 
de la Concepción, hija del cacique de Cuautitlán; Pablo Juárez, indígena, 
gobernador del mismo pueblo; Diego Torres, Juana Juárez; el regidor mayor; 
y Catarina Mónica. 

"En la ciudad de México, trece fueron los testigos que aquí declararon del 
18 de Febrero al 22 de Marzo de 1666: dos eran seglares distinguidos; el resto, 
sacerdotes, españoles en su mayoría, y fueron: el Lic. Miguel Sánchez; fray 
Pedro de Oyanguren, dominico; Fr. Bartolomé de Tapia, franciscano; fray 
Antonio de Mendoza, agustino; Fr. Juan de Herrera, mercedario; fray Pedro 
de San Simón, carmelita; Padre Diego de Monroy de la Compañía de Jesús; 
fray Juan de S. José, provincial de la Nueva España; fray Pedro de San Ni- 
colás, juanino; fray Nicolás Cerdán, de S. Hipólito; don Nicolás de Cuevas 
y Dávalos, alcalde de México; don Diego Cano y Moctezuma, también alcal- 
de; y el Licenciado Luis Becerra Tanco. Todos los testigos estuvieron con- 
testes, no solamente acerca de las apariciones del Tepeyac, que les fueron 
confirmadas por muchas personas, ancianos de todos estados y condiciones; 
sino que nunca absolutamente, o)eron nada en contrario. 

"Con esta información, queda pues manifiesta la tradición oral, amplia, 
constante y uniforme sobre la aparición de la Virgen de Guadalupe, como un 
hecho milagroso, superior, a las leyes físico-naturales. 

"... (El séptimo testigo) : A dos de marzo de dicho año de 1666, pareció 
ante el jurado informador de las apariciones guadalupanas, el R.P. Diego de 
Monroy, Prepósito de la Casa Profesa de la Compañía de Jesús, de dicha 
ciudad de México, de 65 años de edad, y habiendo hecho el acostumbrado 
juramento, dijo: 'que en más tiempo de 40 años que ha que está en este 
reino, y lo más de él en México, ha oído a personas calificadas y fidedignas, 
sin variedad, ni duda en su tradición, el milagro de la aparición de la santa 
imagen, en la sustancia, forma y modo que queda testificado, acerca de las 
apariciones a los dos indios (Juan Diego y Juan Bernardino), tío y sobrino; 
y de la aparición de la santa imagen entre flores y rosas, que de parte de la 
Virgen llevaba en su capa al señor arzobispo; de su traslación por el dicho 
señor, don fray Juan de Zumárraga a la erm.ita en que se fabricó en el mismo 
lugar en que le entregó las flores la Madre de Dios; de la calidad de la manta 
en cjue se pintó, sin aparejo, ni disposición en ella, para poderse copiar natu- 
ralmente, y de la cristiandad y santos ejemplos con que siempre vivió Juan 
Diego, en especial después que sucedió la aparición de la santa imagen, que 
se retiró a su ermita a servirle y asistirla, como la sirvió toda su vida" (Y lo 



BIOGRAFIA 



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firmó con el acostumbrado juramento) (Florencia, Francisco, S. J., "La Es- 
trella del Norte") (Vera, Fortino, Tesoro Guadalupano, t. II, pp. 151-152). 

— "Testimonio auténtico de las Informaciones sobre el milagro de la apa- 
rición, recibidas el año de 1666" (Tomado del XVII Almanaque de 

la Revista Juan Diego, 1965, pp. 72-75) : 

"Testigo 15. Padre Diego de Monroy, Prepósito de la Casa Profesa de la 
Compañía de Jesús, de 65 años. En la ciudad de México, a 2 de Marzo de 
1666, el señor doctor y canónigo D. Francisco de Siles, para la dicha Infor- 
mación presentó por testigo a su paternidad Diego de Monroy, religioso de 
la sagrada religión de la Compañía de Jesús, prepósito actual de la Casa Pro- 
fesa de esta ciudad, del cual yo el notario apostólico y público, recibí jura- 
mento, y habiéndolo hecho 'in verbo sacerdotis' puesta la mano en el pecho, 
según derecho y so cargo de él, prometió de decir verdad, y siendo preguntado 
por el tenor de las preguntas del Interrogatorio presentado, dijo y depuso lo 
siguiente : 

"A la primera pregunta dijo: 'que conoce al señor doctor y canónigo D. 
Francisco de Siles, por cuya parte es presentado, y que tiene noticia de esta 
causa desde el punto que tuvo uso de razón, y noticias ciertas y verdaderas, 
de la aparición de la Virgen Soberana, nuestra Señora de Guadalupe, que está 
colocada al presente en su iglesia y santuario, extramuros de esta ciudad'. 

"De las generales de la Jey dijo: 'que es de edad de 65 años, y en las de- 
más, sólo le tocan la devoción, fervor y afecto, que todo el discurso de su vida 
ha tenido a esta milagrosa y sacratísima Señora'." 

— "De la segunda pregunta, dijo que de lo que de ella sabe este testigo, 
es, que de más tiempo de 40 años a esta parte (desde 1626) tiene no- 
ticia de oídas y certísima ciencia, por habérselo dicho y comunicado personas 
antiguas y de conocida calidad y nobleza, cómo a los 12 días del mes de Di- 
ciembre del año pasado de 1531, siendo prelado de este arzobispado el limo, 
y Rvmo. Sr. D. Fray Juan de Zumárraga, de buena memoria, había llegado a 
su casa y palacio arzobispal Juan Diego, indio natural y vecino, que en aquella 
ocasión era del pueblo de Cuautitlán; y había pedido avisasen a su Señoría 
Ilustrísima, que quería hablarle de parte de la Señora, de quien antes le había 
traído otros recados, y que habiendo sido avisado su ilustrísima, había entrado 
el dicho Juan Diego a su presencia, y estando en ella le había dicho que la 
Señora le había mandado, le dijese a su Señoría, que para que se diese cré- 
dito a dichos recados, tomase aquellas flores que traía envueltas en la tilma 
que traía puesta; y al descogerla dicho indio, queriéndola reconocer había 
hallado y visto dicho señor arzobispo estampada la milagrosa imagen de nues- 
tra Señora de Guadalupe, del altor, cuerpo, tamaño y hermosura, que hasta 
el día de hoy ha tenido y tiene; y que yendo descogiendo dicha tilma, se 



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MONROY, DIEGO DE, P. 



fueron cayendo por el suelo y sitial de su señoría ilustrísima, mucha cantidad 
de hermosísimas flores, de varios y singulares colores y olores, y entre ellas 
muchas azucenas y rosas de Alejandría, que comúnmente llaman de Castilla, 
de que quedó sumamente maravillado, con algún resto de su familia, que, a 
lo referido se halló presente con su Señoría Ilustrísima, que con suma devo- 
ción se arrodilló ante su magestad, con mucha ternura de ver un caso y su- 
ceso tan maravilloso. Y esto es voz común en todo el reino de la Nueva Es- 
paña, por tener sabida y entendida la tradición, que sobre esta aparición 
hay, sin que se haya oído y entendido, cosa en contrario. Y esto es lo que 
sabe de esta pregunta". 

— "De la tercera pregunta dijo, que por lo que lleva dicho y referido en 
la antecedente ha oído decir a muchas personas antiguas y noticiosas 
de esta milagrosa aparición, que dicho señor arzobispo habiendo experimen- 
tado y reconocídola, trató y con efecto dispuso, con la veneración que se re- 
quería, dar divino culto a dicha santa imagen, fabricándole iglesia y hermita 
en el sitio, puesto y lugar en que el dicho Juan Diego había señalado y dicho 
habérselo declarado dicha santa imagen en las ocasiones que le dio dichos re- 
cados a su señoría ilustrísima, a donde con suma devoción y afecto de los fieles, 
así de esta ciudad, como de fuera de ella, se frecuenta dicho santuario e iglesia 
continuamente, yendo a ver y visitar a esta sacratísima Señora, muchas y di- 
ferentes personas de todos estados, así señores arzobispos, como los señores vi- 
rreyes de esta Nueva España que han sido, y al presente, el Excmo. señor 
marqués de Mancera (D. Antonio Sebastián de Toledo 1665-1672), que con 
suma devoción frecuenta dicha casa y santuario, todos los sábados de las se- 
manas; y muchos van descalzos en romería a tener sus novenas y a pedir so- 
corro y amparo en todos sus trabajos y necesidades a esta sacratísima Señora, 
y visitándola en su casa e iglesia, han experimentado innumerables socorros y 
milagros que la Divina Majestad se ha servido obrar por medio e intercesión 
de esta Soberana Princesa; y cada día se van reconociendo muchos más; y 
en particular, está muy en la memoria de los católicos fieles, el que esta So- 
berana Señora hizo por el año pasado de 1629, estando esta ciudad de Mé- 
xico muy afligida, e inundada toda por lo cercano de las lagunas que le com- 
baten, y aviendo en esta aflicción traído a esta Soberana Señora a esta ciudad 
de México y pedido en general todos los asistentes de ella, les favoreciese y 
socorriese en tan grande trabajo y necesidad, se dignó y fue servida la Madre 
de Dios y Reina de los Angeles, de que se secase dicha ciudad que había es- 
tado desde entonces inundada con continuación de toda su vecindad. Y sobre 
todo se remite este testigo a los actos judiciales i extrajudiciales de manuscri- 
tos, que, en razón de todo lo que lleva referido o parte de ello se hubieren 
procesado, así del tiempo de su aparición, como después que se le fabricó di- 



BIOGRAFIA 



147 



cha iglesia y santuario, para su colocación: y esto es lo que sabe de esta pre- 
gunta y responde a ella". 

— De la cuarta pregunta dijo, que de lo que de ella sabe este testigo es 
que el ayate y tilma, en que así parece haber quedado estampada la 

milagrosa imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, es el capote o ferreruelo 
de que usan para cubrirse los indios naturales de esta Nueva España, y el que 
así tenía el dicho Juan Diego, como lo usaban y observaban en tiempo antiguo 
dichos indios, se compone de un género de lienzo de la tierra, tan burdo y 
basto, por sacarse el hilo de que se hace de una planta que llaman maguey, 
que parece por lo ralo de su tejido no ser capaz de admitir, ni recibir en sí la 
emprimación o aparejo, de que los artífices en el arte del pincel se valen para 
poder pintar cualquier imagen u otro pensamiento; que sin ajustar dicha 
emprimación o aparejo, juzga este testigo, no puede haber habido, ni puede 
haber, quien lo pueda conseguir, si no es en lienzos tejidos, tupidos e iguales 
de que para dicho efecto se valen los artífices, de dicha pintura. Y que esto 
es lo que sabe de esta pregunta y responde a ella. 

— "De la quinta pregunta dijo, que de lo que de ella sabe este testigo, 
como tiene referido, por habérselo oído decir a muchas personas anti- 
guas de cristiandad y de toda calidad, es que es tradición muy asentada, que 
el dicho Juan Diego, indio, a quien esta Sacratísima Señora habló y dio di- 
chos recados para su señoría, que era hombre de madura edad, y que siem- 
pre había vivido honesta y recogidamente, como buen cristiano, temeroso de 
Dios nuestro Señor y de su conciencia, sin faltar en sus buenas costumbres y 
modo de proceder en cosa alguna que le fuese notada, causando con su modo 
de vida y ajustado proceder, mucho ejemplo a todos los que le conocieron, tra- 
taron y comunicaron, y que siempre estuvo en dicha iglesia y santuario, sir- 
viendo a esta Señora hasta que murió. Y que esto es lo que sabe de esta pre- 
gunta y responde a ella". 

— A la sexta pregunta dijo, que lo que de ella sabe este testigo (como de 
persona que en diversas ocasiones ha visto (la imagen) de esta So- 
berana Señora es, que los colores de su divino retrato, están tan vivos que 
parece que se acaban de formar y disponer por el pincel; y que en cuanto a 
lo demás que se refiere en esta pregunta, se remite a lo que declararen los 
artífices y maestros de la pintura; y esto responde a esta pregunta. 

— De la séptima pregunta dijo, que de lo que de ella sabe este testigo, 
como persona que ha visto dicha santa imagen, es tan hermosa y per- 
fecta, que, comúnmente ha oído decir que no ha habido ni se ha hallado 
maestro u oficial en el arte de la pintura, que la haya podido retratar y co- 
piar perfectamente, en las muchas e innumerables que se han copiado por 



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MONROY, DIEGO DE, P. 



su sacratísimo original, de que hay muchos retratos, así en esta ciudad, como 
fuera de eJla, y cada uno que la retrata por su devoción, y tenerla en su 
casa para su consuelo y alivio, le parece ser la más perfecta a dicho origi- 
nal de las que se han copiado; y sobre esto todos manifiestan los aprecios 
y estim.aciones que tienen de fervor y de devoción muy en general a esta 
Santísima Señora de Guadalupe. Y esto es lo que sabe de esta pregunta y 
responde a ella. 

— A la octava pregunta dijo que a lo que de ella sabe este testigo (como 
persona que ha visto y reconocido el sitio y territorio en que está fa- 
bricada la iglesia y santuario donde está colocada esta Soberana Señora) , es 
que la calidad de él es húmedo, por cercarle una laguna y río, y ordinaria- 
mente corren en dicho sitio, muchos ayres que de su naturaleza son húmedos, 
por cuya causa este testigo ha atribuido y parecídole siempre, que la con- 
servación de la dicha santa imagen, y el hallarse sin lesión ni corrupción en 
tiempo de tantos años, como ha que se dice por tradiciones fue su santí- 
sima aparición, haber sido y ser obra milagrosa y sobrenatural, dispuesta por 
la Divina Providencia; y que esto es lo que sabe de esta pregunta, y responde 
a ella. 

— A la novena pregunta dijo, que todo lo que este testigo tiene dicho y 
declarado, es pública voz y fama, público y notorio y la verdad, so 

cargo del juramento que tiene fecho, y ratificó, siéndole leído, y lo firmó: 
DiEG-o de MoNROY, Prepósito de la Casa Profesa de la Compañía de Jesús. 
Ante mí, Luis de Perea, Notario apostólico y público". 

(Del Almanaque Guadalupano, XVII de la Revista Juan Diego, 1965, 
pp. 72-75) 

1669 "Roma, 30 de Marzo de 1669" (Del P. Gen. Juan Pablo Oliva) : 
"Quedo muy edificado de la religiosa indiferencia, con que V.R. se 
ofreció al P. provincial Pedro de Valencia, que le enviase al colegio que le 
pareciese, aunque su inclinación era retirarse al noviciado. Bien hizo el pa- 
dre provincial en disponer que V.R. estuviese en un colegio donde se crían 
nuestros hermanos estudiantes, porque tengo por cierto que su buen ejemplo 
de vida les ha de ser a ellos de mucho provecho. . . Concluyo ésta asegu- 
rando a V.R., le tendré siempre muy en la memoria, y me holgaré me avise 
de cuando en cuando, lo que juzgare que conviene, para el mayor bien de 
esa provincia". (Y luego añade de su propia mano: "Reverenciae Vestrae 
memor ero quamdiu vixero, et spero vitae suae exemplo, magna ex parte 
levaturum me sollicitudine ipsius Provinciae, oret pro me"). 

— (Y continúa el P. Antonio Núñez de Miranda) : Estas palabras bas- 
ten por muchas que se pudieren alegar al intento del concepto y opi- 



BIOGRAFIA 



149 



nión con que estuvieron antes y después de haber dejado de gobernar el 
P. Diego de Monroy, en Roma". 

Diré lo que supo en ella un padre que fue de esta pro\áncia, poco tiempo 
después de su retiro, y fue, que estaba muy en sus antiguos créditos, al tiempo 
cuando el padre hizo la instancia porque lo aliviasen del gobierno, y que sola 
ella les ató las manos para no continuarlo en más cargos; en tanto grado 
que preguntándole los de la asistencia, si el P. Diego Monroy estaba muy 
viejo e impedido, y oyéndole decir que estaba tan entero y tan fuerte, casi 
como cuando estuvo en Roma, y que acudía como el más sano a las fun- 
ciones de comunidad, se admiraron de oírlo, y uno dijo: "Por lo que V.R. 
afirma así será, pero por lo que el padre ha escrito de sí, acá le aprehen- 
díamos, que andaba ya con un bordón, tan viejo que ya no estaba sino para 
encomendarse a Dios en un rincón"; y aunque es verdad que se persuadieron 
a que no estaba tan impedido como el padre por su humildad o por el deseo 
grande de desembarazarse de todo gobierno escribía, como ya el despacho y dis- 
posición de la provincia para el trienio siguiente se había enviado, pensaron 
prudentemente que pasados ya seis años sobre 70 vendría a destiempo el 
encomendarle la provincia, y así le continuaron en su santo sosiego, conten- 
tándose nuestro padre general con encargarle en todas sus cartas, no dejase 
de ayudarla con su dirección, como lo haría con sus buenos ejemplos, avisán- 
dole de lo que se le ofreciese para el buen gobierno de ella. Lo cierto es que 
esta disposición, aunque tuvo gran parte de ella su diligencia, fue toda de 
Dios, que quiso ponernos en este colegio al P. Diego de Monroy para que 
fuese en él por tantos años ejemplo, amparo y refugio; y los superiores para 
que cualquier incidencia de negocios árduos que ocurriesen, como ocurrieron, 
en su prudencia, consejo; en sus experiencias, dirección; en sus buenas reso- 
luciones, acierto; y en su autoridad, recurso. Y el padre en la soledad de su 
aposento, lugar y tiempo para entregarse del todo a Dios, sin negarse por 
eso a muchos, que en sus necesidades acudían a su intercesión y valimiento. 

1666-1679 En este retiro pasó 12 años logrando los desengaños que había 
meditado en su Jarga edad, ocupado en ejercicios santos de oración, de 
lección espiritual, de estudio de provechosos libros, y, aunque reducido a 
sí solo, mayor que cuando por los oficios públicos que administró, vivía con 
toda la provincia. 

"Aquí pues iremos (prosigue Núñez de Miranda) contemplando en su reli- 
giosa vida algunas de las más especiales virtudes con que nos edificó y con 
que se dispuso para una dichosa muerte; y, aunque todas, en la relación de 
su vida que he propuesto forman un tela rica, entresacaré las que más sobre- 
salen en ella. 

"La Caridad con Dios, aJma de todas las virtudes, se conoce por la del pró- 
ximo, porque como no creemos que ama a Dios que es invisible el que no 



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MONROY, DIEGO DE, P. 



ama al prójimo que ve con los ojos; así debemos creer que quien los ama, 
tiene mucho amor de Dios: en muchas ocasiones mostró el P. Diego de 
MoNROY lo que amaba a sus prójimos. Siendo novicio había un hermano 
coadjutor de tan áspera condición, que no había quien pudiese sufrirlo en 
su aposento, a pocos días que estaban otros con él, posponían su compañía. 
El Hermano Diego, o por tener con qué ejercitar la paciencia y la caridad, 
o por esperar reducirlo con la mansedumbre y buenos consejos, pidió al maes- 
tro de novicios (P. Luis Ahumada) lo que todos rehusaban, y fue con tan 
buen efecto que en breves días se trocó, de suerte que ya no le conocían, y 
desconociéndose el mismo hermano, decía que a la caridad y sufrimiento de 
aquel ángel, que le habían dado por compañero, debía el haberse él trocado. 

"Siendo hermano estudiante (1629) en este colegio de México, fue el con- 
tinuo compañero del V.P. Juan de Ledesma, cuando inundado México, salía 
en canoas a llevar de comer a los pobres indios que, aislados en los arrabales 
de la ciudad, perecían de hambre, y lo llevaba de buena gana el P. Ledesma 
porque con su agilidad y agrado, hacía la limosna más gustosa a los pobres. 

"Ya vimos lo que sobresalió el padre en el amor de los prójimos en aquel 
contagio (1633) del colegio real de S. Ildefonso, que ya escribí (dice Núñez 
de Miranda) ; su asistencia a los enfermos, su trabajo, sus vigilias, el regalo, 
el cuidado de que no les faltase nada para su consuelo y alivio, el riesgo a 
que expuso su vida en un mal de que tantos peligraban, por tres meses, que 
no se apartó de la enfermería, demostración fue de amor a los prójimos y 
fineza de caridad de Dios. 

"No fue, menos con los religiosos carmelitas descalzos, de San Angel, que 
por haberse apestado su colegio y muerto algunos, los traían a convale- 
cer al convento de México, por orden de los médicos. Era rector de este 
colegio de México el P. Diego de Monroy; supo la descomodidad que en 
él padecían por ser muchos: visitólos con entrañas de caridad, envió al prior 
colchones suficientes con todo aderezo de cama; carneros, aves, dulces, ofre- 
ciéndoles todo lo demás que fuese menester para su alivio y regalo, y que 
si faltasen enfermeros, enviaría padres y hermanos que les asistiesen y sir- 
viesen; y aunque no era menester, el padre rector los enviaba a menudo que 
los visitasen y consolasen; y pareció esto tanto más admirable en México, 
cuanto había sido de notable, el disgusto que aquel colegio había dado a la 
Compañía, en el extravío de la fundación de Santa Ana, que nos hicieron 
un grave perjuicio de aquel noviciado; con que fue la acción no sólo meri- 
toria delante de Dios, sino de mucha edificación en la ciudad y en la reli- 
gión del Carmen, de buena correspondencia para con esta provincia. 

"Quien cuidaba con tanta caridad de una comunidad ajena, cuánto creere- 
mos cuidaría de la suya y sus enfermos? Fue singular el esmero con que 
atendía a los de sus colegios cuando fue rector de ellos, así por lo que estila 



BIOGRAFIA 



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la Compañía, como por su propio natural misericordioso, tanto que solía de- 
cir que en acudir a algunos pobres de casa, no le parecía que merecía, por- 
que les daba lo que era suyo. 

"Cuando leyó la humanidad, retórica y filosofía, era como el padre y tutor 
de los discípulos pobres, en especial de los que eran más hábiles y virtuosos, 
buscándoles dónde viviesen, dándoles de limosna que recogía, desde el za- 
pato hasta el sombrero. Solía contar una persona de superior puesto en esta 
iglesia de México, que en una ocasión, siendo su discípulo de artes, le llevó 
al colegio de S. Ildefonso, y de las camisas de su uso le dio dos, las mejores, 
con que pudo remendar una sola que traía muchos días había, por no tener 
otra que ponerse, y esto contaba en alabanza de la caridad de su maestro, y 
puede ser elogio de quien de sí lo contaba en tiempo que era ya prebendado 
de tan gran iglesia, y con prendas para esperar muchos puestos como los 
tuvo hasta la dignidad arzobispal que le alcanzó ya difunto; y se pudieran 
contar semejantes casos, si como este gran discípulo tuvo humildad para con- 
tarlo de sí, la hubieran tenido otros a quienes remedió también" (Núñez de 
Miranda) . 

"En la Casa Profesa, y en este colegio de México, y en Guadalajara y en 
la Puebla eran muchas las necesidades que pendían de su caridad, de po- 
bres vergonzantes, señoras necesitadas, mendigos, enfermos y desvalidos, que 
todos encontraban en sus piadosas entrañas limosna y consuelo. 

"Con los de la Compañía no era menos caritativo y compasivo: viven 
muchos que lo dirán, y muchos han ya muerto, que lo habían testificado, de- 
lante de Dios y de los ángeles, donde como esperamos habrá recibido ya el 
premio de sus bienaventuranzas que Cristo promete a los misericordiosos: 
'Quoniam ipsi misericordiam consequentur'. 

"Donde hay caridad viven y sobresalen las otras virtudes, fe y esperanza; 
éstas mostró muy en su muerte, que es el contraste de la buena vida, y en 
la enfermedad que precedió a ella, que fue con tanta esperanza de ir a ver 
corrido el velo, los inefables misterios de la otra vida, que había creído con 
fe oscura, como lo daba a entender la paz y serenidad con que estuvo di- 
ciendo las ardientes jaculatorias que a menudo arrojaba al cielo, a donde 
se iba acercando a pasos apresurados. 

"De estas tres virtudes nacía en el padre la conformidad tan estrecha, de 
la voluntad de Dios, la resignación en su santísima voluntad, que en los do- 
lores y molestias de su última enfermedad, repetía frecuentemente, diciendo: 
'Hágase la voluntad de Dios'; 'Bendito sea Dios'; 'Vamos al paso de Dios', 
etc. que era lo que en toda su vida, y más en los últimos términos de ella, 
que fueron los de su retiro, procuró y deseó practicar y cumplir en todo y 
por todo. 

"La caridad (dice el Apóstol) todo lo sufre, todo lo lleva en paciencia 



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MONROY, DIEGO DE, P. 



aunque sean agravios'. Pondré un caso de sufrimiento por caridad del P. 
Diego de Monroy que prueba bien, cuánto se daban las manos estas dos 
virtudes en él. Estaba en esta ciudad encontrado, un caballero con grave ofen- 
sión de ella; tomó la mano el padre para quitar este escándalo y ponerlo en 
paz: habló al principal de ellos quien era el que sustentaba la enemistad, 
por parecerle era el más ofendido, pidiéndole por Jesucristo se quitase de 
aquel encono, y diese a Dios, a los ángeles y a los hombres, un buen día; 
lo cual llevó tan pesadamente el caballero, que se levantó de la silla tan in- 
dignado, que amenazó a descomponerse con el padre, diciendo: 'Déjeme, 
Padre, ¿qué quiere, que me hinque yo de rodillas?' Respondió el padre to- 
mándole la palabra: 'y le bese los pies, y le pida perdón puesto a ellos'. Y 
diciéndolo y postrándose el padre, fue todo uno. Quedó el caballero tan ad- 
mirado y tan confuso, que cogiéndole por los brazos, le pidió se levantase. 
'Sí lo haré (dijo el padre), si V.M. hace con su enemigo lo que Dios manda, 
y yo en su nombre le suplico'. 'No sólo lo haré (respondió el caballero ya 
trocado en otro hombre), sino que yo mismo iré por él y lo traeré, para que 
delante de vuestra paternidad, se acabe nuestra pasión, y seamos de aquí 
adelante, amigos'. Así lo hizo, y, trayéndolo, se celebraron las amistades muy 
de veras; debiéndose a este acto heroico de paciencia, de caridad y de hu- 
mildad del padre, una tan gran victoria. 

"En esta virtud de la paciencia dio singulares muestras, cuidando los e)i- 
fermos en el colegio de S. Ildefonso, en la Puebla, cuando fue rector y su- 
cedió el pleito con el Sr. Dn. Juan de Palafox; también en aquella delación 
que halló contra su persona, y en la repulsa que por ella le hizo nuestro pa- 
dre general, que pasó sin quejarse ni resolver contra el delator, materia en 
que aún los más espirituales suelen exceder a título de satisfacción; la tole- 
rancia con que llevó el despojo de lo que traía de Roma, sin que se le 
oyese más que lo de Job: "Dominus dedit, Dominus abstulit; sicut Domino 
placuit, ita factum est'. 

"Mucho tendría que ofrecer a Dios, retirado en su aposento más de doce 
años, despedido y quitado cuanto es de su parte, de visitas de personas de 
autoridad a las cuales (aunque le buscaban, y por el respeto admitía) no re- 
tornaba visitas, ni pascuas, sino muy acaso, y ya lo sabían y tenían a bien. 
Quien quisiese saber lo que es sufrir y vencer para entablar este desasimiento 
y despojo de vida, aunque sea entrando en ella con muchos desengaños, prac- 
tíquelo y lo verá. En ese ejercicio se ensayó para el último crisol de la en- 
fermedad, que fue muy penosa, y para el padre, por haber sido en su per- 
sona muy aseado y muy limpio y muy puro, el género de enfermedad y 
fluxación, le fue de tormento y mortificación, y ambos casos llevó con rara 
tolerancia. 

"En las tres virtudes religiosas nos dio muy calificados ejemplos: para res- 



BIOGRAFIA 



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guardo de la pobreza, fue menudísimo en pedir licencias, en particular para 
lo que le enviaban, con haberle traído tan general, de Roma. En lo que 
le enviaban se mostraba muy desasido, y repartiendo lo que no había me- 
nester precisamente. Tuvo dominio sobre las haciendas de muchas personas, 
a quienes trataba, y sólo se aprovechaba de este dominio, cuanto era menes- 
ter para servir de intermediario de la Compañía; como cuando el padre Vi- 
sitador Hernando Cavero, hubo menester $ 20,000 pesos prestados, para una 
compra de negros que se ofreció de lance, para surtir los ingenios, faltos de 
esclavos, y no siendo tratable que los hallara otro: el P. Diego de Monroy 
salió, y dentro de pocas horas los buscó, y aquel día se los trajo. Fuera de 
estas ocasiones, ni pedía prestado, ni dado, aunque de liberalidad se los ofre- 
cían de una u otra manera, amigos caudalosos que tenía; en tanto grado 
que, uno de los más poderosos y adinerados de esta ciudad, dijo una vez: 
'que entre muchos que había tenido y tenía, ningún amigo le era menos cos- 
toso que el P. Diego de Monroy, porque ni pedía que le diesen, ni quería 
recibir lo que le daban. Y es más realzada pobreza estar tan desasido en la 
mucha abundancia, que carecer de todo en la esterilidad: porque eso es ne- 
cesidad, que aunque el efecto haga voluntaria, pero rara vez llegó a serlo 
tanto, como lo otro. 

"Siendo operario la primera vez en la casa Profesa, fue un señor oidor 
muy amigo del padre y de toda la Compañía, y le dijo al padre prepósito, 
que tratase de mejorar de aposento al P. Diego de Monroy, de sillas, porque 
solían recurrir muchos señores de la audiencia, y se sentaban en la cama por 
falta de ellas. Trató el P. prepósito de darle el suyo, y cuando lo supo eJ 
padre, lo disuadió de ello, diciendo: 'que los señores de la Audiencia se aco- 
modasen como pudiesen, o no le visitasen, que en esto había menos incon- 
veniente' de que se edificó el P. prepósito, y los señores no se sintieron. Las 
pocas alhajas que dejó, pudiendo tener muchas, todas se redujeron a unos 
pocos libros, una u otra imagen de devoción, prueban bien cuán desasido 
tenía de todo lo temporal el corazón. 

"La virtud de la pureza y castidad fue siempre su mayor esfuerzo, y en 
esto mostró también el cordial afecto que tenía a la Compañía su madre, 
señalándose desde que entró en ella, en la virtud que más ha resplandecido 
en sus verdaderos hijos, y que más crédito le ha ganado en el mundo. 

"Jamás hubo ni de dentro ni de fuera quien le notase, ni acción liviana, 
ni palabra indecente, ni insinuación menos recatada, y fue más esto en el 
padre, por haber sido de un exterior al parecer vivo, desahogado y espar- 
cido, que tuvo en México, en la Puebla y en Guadalajara (donde pasó lo 
más de su vida) mucha introducción y conocimiento en casas y familias muy 
ricas y numerosas, porque entraba y era recibido, como si fuera dueño de 
ellas y en que no sabían qué agasajos y benevolencias hacerle, y con todo, 



154 



MONROY, DIEGO DE, P. 



no le vieron que faltase a la seriedad y al recato y que en medio de tanta 
afabilidad y señales de amor que le mostraban, faltase ni de mil leguas en 
el respeto y decoro que merecía, porque tenía tanta gracia y discreción en 
las palabras y las sabía santificar con tal modestia y afabilidad, que al mismo 
tiempo robaba los afectos de las personas con quienes hablaba. 

Del P. Diego de Monroy testificó persona fidedigna de nuestra Compañía, 
que yendo de camino y haciendo noche (por no haber otra parte) en una 
hacienda de campo, y habiéndose recogido por más decencia a un aposento 
solo, se le atrevió una mujer, pero el padre entendiendo de la acción de ha- 
berse arrojado a su aposento sola, su mal ánimo, sin darle lugar a que se 
declarase más, se salió apriesa al patio, dio voces y despertó a los mozos, y 
sin decirles nada y volver al aposento, hizo aparejar y ensillar y, aunque le 
propusieron dificultades y riesgos, se puso aquella hora en camino, pospo- 
niendo todo del riesgo de aventurar o el crédito o la pureza. 

"En estos lances repentinos se conocen y testifican los buenos hábitos que 
están en el alma, y lo suele permitir nuestro Señor a los justos, para que 
se conozca mejor lo que hay en ellos. 

"Quien supo tan bien la ciencia del mandar, como se ha visto, no podrá 
ignorar el arte de obedecer. Vióse bien su obediencia en las pruebas que 
hizo de ella, aun siendo novicio el rector de Valladolid, mandándole las co- 
sas repugnantes o difíciles que ya vimos, y encargándole los oficios de tra- 
bajo de la casa, sin escusarse ni alegar que había ido a su colegio a conva- 
lecer y no a servir sobre sus fuerzas. . ." (Núñez de Miranda, Necr.). 

La prontitud con que aceptó las misiones, teniendo tan señalados y aplau- 
didos talentos para emplearse con lucimiento en la provincia, fue obediencia 
de muy levantados quilates; jamás se escudó, ni negó a encargos que le hi- 
cieran los superiores, de intercesiones y agencias de buscar adyumentos de 
dinero en aprietos que se ofrecieron; de hablar a los virreyes, oidores y otras 
personas de semejantes jerarquías, con ser que el padre tenía repugnadas a 
estas cosas, y que los superiores no se lo mandaban, sino se lo pedían; pero 
juzgaba que a veces, pedir un superior a un súbdito con humildad y cortesía, 
es un género de obediencia cortesana que obliga más que un precepto. En 
su última enfermedad practicó tan exactamente la regla de la obediencia 
a los médicos corporales, al prefecto de la , salud y al enfermero, que no les 
resistió a ninguna medicina, ni remedios que ordenasen, poniéndose en sus 
manos, no como quien esperaba sanar, que nunca lo esperó, sino como quien 
quería obedecer hasta morir. 

Tuvo el P. Diego de Monroy dos virtudes que aunque a primera vista pa- 
recen opuestas, ni en un superior, ni en un operario de la Compañía, deben 
estar la una sin la otra, que fueron agrado y entereza; benignidad y cons- 
tancia; afabilidad y valor. 



BIOGRAFIA 



155 



Fue máxima de N.M.R.P. Mucio Vitelleschi, de santa memoria, ni negar 
lo que le pidiesen (no siendo cosa contra reglas u orden de alguna congre- 
gación, o de algún general) ; ni ceder, ni condescender en cosa que fuese 
contra ellas aunque por ello hubiese de romper con todo el mundo. Lo primero 
en un superior, benignidad y agrado; lo segundo, entereza y valor. Supo 
practicar este dictamen el P. Diego de Monroy, y condescendiendo cuando 
era superior, con sus súbditos, en lo que no se oponía a la observancia, dán- 
doles los alivios y descargos que pide la discreción, para que se haga lleva- 
dera la cruz de la disciplina regular; pero en llegando a oponerse con ésta, 
alguna permisión o indulgencia que le pidiesen, no la concedía aunque se 
atravesasen cuantos respetos hay en el mundo; y como nuestra fragilidad 
humana, más peso hace en nuestro sentimiento una sola licencia que se nos 
niegue, que muchas condescendencias que se nos permitan, fue tenido el 
P. Diego de Monroy por rígido y sev^ero, de algunos, que no consideran 
que la benignidad, sin modo ni medio, se tuerce a relajación. 

"El mismo tenor guardaba siendo operario, benigno y humano para los 
que venían bien dispuestos; inexorable para los duros y obstinados; siendo 
resolutor de casos, si en los que le consultaban hallaba camino, para traer 
la solución a la parte más favorable, se acomodaba fácilmente; pero si se 
encontraba con la razón y la justicia, todo el poder humano no le haría do- 
blar su parecer. Es buena prueba el caso siguiente: El marqués de Cadereita, 
virrey de esta Nueva España (1635-1640) intentó que la ciudad admitiese 
sobre un género comestible, cierta contribución que le parecía fácil, y sería 
mucho aumento a Jos haberes reales; los regidores, aunque sabían que el 
marqués tenía pareceres de letrados, por asegurar sus conciencias y junta- 
mente darle gusto, acudieron con la consulta al P. Diego de Monroy, per- 
suadidos que, por ser tan favorecido de él, buscaría y hallaría razones para 
justificarla. El padre, después de estudiado muy bien el punto, y consultado 
a hombres doctos, resolvió que ni lo debían ni podrían conceder, y que en 
caso que lo concediesen, cometían pecado grave de injusticia y quedaban 
con obligación en conciencia, de resarcir todos los daños y perjuicios que de 
esta contribución resultasen a la ciudad y al comercio; replicaron mirase era 
empeño del virrey, y que ellos se habían de escudar con su resolución y pa- 
recer. 'Primero es Dios (respondió el padre) Amicus Plato sed magis amica 
veritas. Escúdense vuestras mercedes con la verdad y con Dios, que no les 
vendrá daño por ello'. Así fue, porque sabiendo el marqués, que sólo el pa- 
recer del P. Monroy, le había desbaratado su pretención, lo Llamó y recon- 
vino con la amistad y las necesidades de la monarquía pero el padre estuvo 
tan en sí y tan en la verdad de lo que había resuelto, que habiéndole dado 
muchas razones y muy eficaces de su resolución, no sólo no se sintió sino 
que quedó disuadido de su intento, sin volver a instar más en la materia. 



156 



MONROY, DIEGO DE, P. 



Tanto importa una buena resolución, fundada en valor y en justicia" (Núñez 
de Miranda) . 

"Con esta misma constancia y entereza hacía rostro a los negocios árduos 
de crédito o conveniencia de su religión, cuando le tocaba por su oficio, por 
habérselos encomendado la obediencia. Ya se notó este punto, cuando se trató 
el pleito de la Puebla; y reservé empero para este lugar, un caso que le su- 
cedió con el Sr. obispo de ella, que es juntamente prueba de su grande ente- 
reza, y de su empeño y conato con que defendió la causa de la Compañía 
en aquella ocasión. Después que el Sr. Palafox se restituyó a su iglesia de 
aquel voluntario destierro o retiro que de ella hizo por algunos meses, algo 
ya sosegadas las materias de la controversia, fue el padre con su acostumbrada 
atención, a darle la bienvenida. Avisado que estaba allí el padre rector del 
Espíritu Santo, dio orden que entrase luego, y hallándose en negocio con al- 
gunos de sus prebendados, lo recibió con muestras de benignidad y agasajo, 
sin permitir que los prebendados se fuesen; porque dijo había deseado aquella 
ocasión, por poder darle delante de tan calificados testigos, una sentidísima 
queja, y era, que, habiéndolo estimado en más que cuantos sujetos había 
conocido en España e Indias, y teniéndole y mostrándole más amor que a 
su mismo hermano el marqués de Ariza, y que de uno y otro era bastante 
prueba (fuera de otras demostraciones que podía alegar) lo que hizo luego 
que tuvo noticia de su llegada por rector a la Puebla, dejando la visita en 
que estaba entendiendo a la sazón, sólo por venir a verlo y complacerse de 
la llegada de un amigo tan de su afecto y estimación, y que continuó la sig- 
nificación de su voluntad y cariño en público y en secreto en todas las oca- 
siones que se ofrecieron: y que con todo esto, hubiere sido el P. Diego de 
MoNROY, la principal causa de sus trabajos y desconsuelos, hasta ponerlo en 
aprieto que le obligó a desamparar su iglesia, y a desterrarse a un despo- 
blado, añadiendo otras vivezas de sentimiento con razones y palabras tales, 
que las sabía decir la elocuencia de aquel prelado, para engrandecer el mo- 
tivo de la queja amorosa que le daba. 

"A que el padre, con no menos elocuencia de razones y autoridad de pala- 
bras respondió: 'que faltarían en él las obligaciones de hombre de bien, y 
aun las de racional, si no conociera cuánto debía a su excelencia, de honras 
y de favores personales, pero que le suplicaba pusiese en consideración su 
soberana capacidad, qué juicio haría, y qué sentiría de cualquier otro hom- 
bre secular a quien hubiese favorecido con iguales demostraciones, si a es- 
te mismo que honraba en su persona, le afrentase su madre, aunque esta 
fuese una pobre mujer, si este tal, faltando al sentimiento natural, y a la 
ley de la razón, pasase por las afrentas de su madre, pagado de las estima- 
ciones de su persona. Pues, señor excelentísimo (concluye el P. Monroy), lo 
mismo sentiría V.E. de mí, si mirando yo solamente a mis créditos personales, 



BIOGRAFIA 



157 



pasase por las injurias de la Compañía, mi Madre, siendo tan honrada Ma- 
dre, por cuya justa defensa renunciaría, no solamente los créditos de la honra, 
sino los fueros de la vida'. 

"Esta respuesta tan eficaz y valerosa, enmudeció las quejas del Sr. obispo, 
y mudando con discreción la plática, aprobó tácitamente la razón que tenía 
el P. Diego de Monroy, y mucho más calificó su valor y su constancia, cuan- 
do valiéndose de su respuesta, zahirió con ella a algunos de los prebendados, 
diciéndoles habían faltado a lo que debían a su iglesia, que era tan buena 
madre como lo declaró el rector del colegio del Espíritu Santo. 

"Y en otras ocasiones después dio a entender muy bien cuántas estima- 
ciones habían quedado del celo y valor, con que atropellando el padre cuales- 
quiera respetos, miraba por el crédito y honor de su religión" (Núñez de 
Miranda) . 

"A este valor podemos añadir el que sabía tener, disimulando las faltas, 
cuando no hallaba en los súbditos disposición para corregirlos. En ninguna 
otra cosa muestra más Dios (ejemplar verdadero de superiores) la grandeza 
de su corazón, que en sufrir y disimular pecados, dándose por desentendido 
de tantas maldades que se cometen en el mundo, hasta que sea tiempo o de 
corregirlas o castigarlas 'dissimulans peccata hominum propter poenitentiam'. 

"Muchos prelados hay \ igilantcs sobre sus súbditos y puntuales en castigarles 
los descuidos y faltas que cometen; muchos, de tan piadosas entrañas que por 
todo pasan, sin tener corazón para castigar las faltas que ven. Aquéllos y és- 
tos faltan a lo que debe un prelado; en la medianía de uno y otro, consiste 
la bondad de un superior. El P. Diego de Monroy supo tener valor, no sólo 
para corregir y castigar cuando convenía, sino para disimular cuando no era 
ocasión de corregir. Esto mostró aún más en las faltas que eran inmediatamente 
contra su persona. Desmandóse una vez un hermano estudiante predicando 
un sermón en el refectorio, y todo él fue una invectiva contra el padre rector: 
ofendidos los reverentes oídos de los que estaban a la mesa, esperaban y de- 
seaban, que con una muy buena reprensión lo hiciese luego callar, reservando 
para después el condigno castigo de su atrevimiento; pero el padre rector 
estuvo tan inmoble como si fuera insensible, o como si no le tocara. Al salir 
del refectorio le dijo delante de la comunidad un padre anciano, que por 
qué había permitido a aquel hermano, tan grande insolencia que había escan- 
dalizado a todos con aquella sátira". "A mí (respondió el padre Diego de 
Monroy) el sermón me pareció muy ingenioso y bien trabajado". "Si a 
V.R. o a otro les toca la doctrina, díganme en qué, y lo castigaré severa- 
mente, que a mí en nada me ha ofendido". Quedaron los de casa más edifi- 
cados, y enseñados de la tolerancia y disimulo del padre rector, que se ha- 
bían desedificado del arrojo del hermano, y el hermano bien confuso, de 
haber sacado tan poco fruto de su atrevimiento. Y pudo decir con verdad 



158 



MONROY, DIEGO DE, P. 



el padre rector que el sermón no le había ofendido, porque según aquella 
santa paradoja de S. Juan Crisóstomo, sobre que escribió una elegante ho- 
milía: "Nemo laeditur nisi a se ipso" : "Nadie puede ofender a otro, si él 
no quiere darse por ofendido" (Núñez de Miranda, NecroL). 

"No es menester menos corazón para disimular las faltas ajenas, que para 
despreciar honras propias: dio de esto (el P. Monroy) muy buenos ejem- 
plos en la provincia: sólo diré dos, que por haber sido en provincia ajena, 
fueron a la nuestra de mucho crédito y le concillaron muchas estimaciones al 
padre. El P. Diego de Celada, celebrado escritor de la de Toledo, era rector 
del Colegio Imperial, cuando el P. Diego de Monroy estaba en la corte, 
y, habiéndole oído una plática de renovación, que hizo con satisfacción y 
aplauso de todo el colegio, deseó que le oyese su majestad, y en orden a 
ello le encargó un sermón de los de la asistencia real; pero habiendo sabi- 
do que algunos que lo deseaban predicar, se quejaban que se diese a un 
forastero, lo que ellos estaban mereciendo con la tarea de otros sermones de 
trabajo y de ningún lucimiento, lo renunció, y rogó al padre rector, con- 
tentase a otro, que él no había venido a predicar al rey, sino a dejar a todos 
los del colegio gustosos; y, aunque por entonces, no logró el P. Celada su 
intento, lo consiguió después de un sermón de las cuarenta horas que predicó 
el P. Diego de Monroy, con acepción de todos los de fuera y los de casa. 

"El otro caso fue, que los Condes de Monroy se dieron por parientes del 
padre, y le hicieron muchos agasajos, y, sin saberlo, cuando volvió, le tenían 
calificatura de la Suprema; pero el padre, estimándoles la diligencia y honra 
que le hacían, se excusó diciendo, no quería dar ocasión a que se dijese 
había ido a España más a buscar honras que conveniencias de su provincia; 
que, a todos los que lo supieron fue de edificación y ejemplo de modestia. 

"Con estas y otras virtudes se recogió el padre a su aposento (en la Casa 
Profesa) para madurar y sazonar una buena muerte, doce años antes que le 
llamara Dios para Sí, disponiéndose con más largos ratos de oración, retirado 
en su cobacha, delante de una devota imagen de nuestra Señora, donde le 
hallaban casi siempre recogido, los que entraban en su aposento. Decía misa 
todos los días con mucha paz, atención y devoción, gastando en ella ^res 
cuartos por ser en secreto; reconciliábase para decirla todos los días. 

"En el oficio fue muy exacto, a sus horas y con compañero, con tanta 
atención que si se divertía con alguna ocasión, aun sin voluntad, repetía otra 
vez lo rezado; no interrumpiendo aunque viniese cualquiera persona de res- 
peto, sino que con mucha gracia le decía, que cumpliría primero con Dios, 
que esperase. 

"Levantábase siempre con la comunidad, o antes; prevenía todas las noches 
los puntos de la meditación; rezaba todos los días el rosario de la Virgen, gas- 
tando en él por mayor atención y devoción, por lo menos hora y media. 



BIOGRAFIA 



159 



"Era tan devoto de Santa María Magdalena que jamás negó cosa que le 
pidiesen por ella, como la pudiese hacer; y de sólo mirarla, se enternecía. 

"Observó un padre que rezaba con él el oficio, que 'inter recitandum', en- 
viaba ardientes afectos a la santísima Virgen (delante de cuya imagen rezaba 
siempre), que ni en las enfermedades que padecía, aunque fuesen graves y 
penosas, quería dejar de rezarlo, si no es que los superiores se lo mandasen 
'impera tore' (sic), porque si era sólo con palabras, o consultivas o persua- 
sivas, ni quedaba quieto, ni se daba por desobligado, y, aunque fuese a costa 
de mucho trabajo, lo rezaba, sacando de ordinario alguna sentencia, o algún 
bocado espiritual, o de las lecciones o de los salmos que rumiar, y sobre él 
solía discurrir con el compañero, tan afectuosamente, que le sacaba las lá- 
grimas a los ojos el sentimiento y jugo de la devoción; pero esto era con más 
sensible demostración los días que rezaba de la santísima Virgen en las festi- 
vidades de sus sagrados misterios, para los cuales se disponía con ayuno en 
sus vigilias, y lo mismo todos los sábados, costumbre que observó invictamente 
desde niño" (Núñez de Miranda). 

1670 "México, 29 Oct. 1670" Carta del Exmo. Sr. Virrey, Marqués de Man- 
cera (D. Antonio Sebastián de Toledo [1665-1672]: al P. Prov. Pe- 
dro de Valencia (1668-1671) ; al P. rector del Col. de S. Pedro y S. Pablo 
Andrés Cobián, y al P. Diego de Monroy, en que expresa individualmente 
los pasajes acaecidos en una desazón que había tenido con el limo. Sr. Arzo- 
bispo D. fray Payo Enríquez de Ribera (1668-168Ü), pues siéndole preciso 
informar a su majestad (Felipe V: 1665-1700) sobre el asunto, deseaba que 
dichos padres reconociesen si estaba ajustado, ad virtiéndole lo que le faltase". 

(Invent. Arch. Prov. Méx. [1767], f. 68) (Véase la contestación en Biblio- 
grafía, año 1670) 

1673 (De la Lista del P. Proc. Francisco de Florencia, de lo que va en los 
cajones, de Sevilla y Cádiz Año 1673) (Aquí lo referente al P. Diego 
de Monroy) : "En el Cajón No. 2 de Sevilla van dos juegos de teología del 
P. Martín Esparza, cada juego en dos tomos, el uno pertenece al P. Diego 
de Monroy, a quien se lo envía dicho padre". 

"En el cajón No. 9: Escátula pequeña rotulada al P. Diego de Monroy. 

"En el cajón No. 12: unas imágenes grandes de nuestra Señora de Pasavia 
y de S. Miguel, que se han de repartir entre el P. Provincial (Andrés Co- 
bián), el padre rector Pedro de Valencia, el P. Diego de Monroy y el P. 
Bartolomé Cuéllar. 

"En el cajón No. 30 de Sevilla, van cruces de Santo Toribio . . . seis para 
el P. Diego de Monroy. 

"En el cajón No. 1 de Cádiz, para el P. Diego de Monroy va una escátula. 



160 



MONROY, DIEGO DE, P. 



"En el cajón No. 4, de Cádiz, van algunas escátulas de Roma: una para 
el P. Monroy" (Florencia, Francisco, Lista... 1673). 

1677 (Versión de Núñez de Miranda, Necrol.) "Y es muy para notar lo que 
le sucedió, en la fiesta de la Purificación dos años antes de su falle- 
cimiento (2 de Febrero de 1677), en que tuvo tantos júbilos de extraordi- 
naria alegría en su espíritu, haciéndose con el presente a la historia, a los mis- 
terios y personas que concurrieron a ella, que no podía reprimir el llanto 
después del rezo, empezando a hablar con el que rezaba con él, de la dichosa 
suerte del sacerdote Simeón, que con el Niño Dios en los brazos, presentes 
la Madre de Dios y su querido esposo San José, mereció despedirse de esta 
mortal vida con el 'Nunc dimittis servum tuum, Domine, secundum verbum 
tuum in pace'. Volvió a interrum.pir en lágrimas y sollozos de puro afecto 
y ternura, suplicando a la santísima Virgen le alcanzase de su bendito Hijo, 
semejante muerte en su fiesta, o alrededor de ella. Y este padre testifica que 
quedó con tan vivas esperanzas que quien le comunicó aquellos afectuosos 
y tiernos sentimientos, le había de conceder su piadosa demanda: que luego 
que ca}ó malo de la enfermedad de que murió, se acordó de lo que en su 
presencia le había pasado dos años antes, y se persuadió de que la santísima 
Virgen le quería cumplir su petición y llevarle dentro de los días de su fiesta 
de la Purificación, y así sucedió porque murió en la dominica infra-octava, 
dos días después. 

"Y quien considerase las circunstancias de su enfermedad, el desengaño 
en que se moría, o que desde luego se persuadió, aunque los médicos le daban 
buenas esperanzas de cobrar salud y arribar a ella; la conformidad con la 
voluntad divina que en toda ella mostró; la prevención para una buena muer- 
te tan de atrás, con los sacramentos tan a tiempo tan en sí, con tanta devo- 
ción recibidos, la muerte con tanta paz y tranquilidad de ánimo, sin pertur- 
bación de sentidos y entendimiento, dentro de la octava de la Purificación 
de nuestra Señora como había suplicado, no dudará haber sido muy pare- 
cida, a la del Santo Simeón, sacerdote y octogenario, según algunos como 
el padre, y para mayor confirmación de esto, pondré lo que testifica un pa- 
dre anciano de este colegio, que ha de ser de mucho consuelo y edificación. 
Afirma que habiendo leído algunos papeles del P. Diego de Monroy, le 
causaron no menor ternura que admiración, viendo por ellos que un hom- 
bre que parecía al exterior desahogado, y nada estrecho para con otros, lo 
fue consigo tanto y tan 'timoratus conscientiae', que pudo juzgarse por ex- 
tremo, consta por dichos papeles, que en el tiempo en que vivió en la Compa- 
ñía, pasaron de trece confesiones generales de toda su vida, las que hizo en 
ellos están anotadas el tiempo y la ocasión en que las hizo, las circunstancias 
con que las repitió, los confesores, las diligencias para la integridad, y el do- 
lor, las oraciones a Dios nuestro Señor, a la Virgen santísima, para que le 



BIOGRAFIA 



161 



diesen luz y acierto para hacerlas bien hechas. También se halla en otros pa- 
peles el estudio que puso en autores morales en orden a los requisitos nece- 
sarios para la bondad y provecho de ellas, de que se conoce cuán a pechos había 
tomado el negocio de su salvación; cuánto deseo y conato puso en purificar, 
para que habitase en ellas el que no mora sino en almas limpias. Y si es ver- 
dad lo que dice S. Gregorio el Magno (Homilía de Pentecostés) : 'Qui ergo 
mente integra Deum desiderat, profecto jam habet quem amat; ñeque enim, 
quisquam posset Deum diligere, si eum quem diligit non haberet'. Quien de- 
sea amar a Dios deveras, ya lo ama, y quien desea deveras tener a Dios, ya 
lo tiene en su corazón, porque no se puede entender que desee uno seriamente 
amar a quien no ama y tener en el alma a quien ya no tiene. ¿ Cómo podremos 
dudar que el P. Diego de Monroy, que tantas diligencias hizo para dispo- 
nerse a merecer a Dios en su alma, no le tuvo en ella? ¿y que procurando 
desde que entró en la Compañía hasta que murió, con tantas confesiones 
generales y particulares, estar muy en gracia y amistad suya, que no lo es- 
tuviese cuando dio su alma a su Criador con disposición tan santa y religiosa? 
¿Cómo creeremos que no aborrecía y huía todos los pecados y ocasiones de 
ofender a Dios, quien con tan frecuentes actos de contrición ardiente y fer- 
vorosa, los detestaba y abominaba? ¿Quien tenía de los autores que tratan de 
ella, tan prolijamente escudriñados los motivos de la contrición, para dispo- 
nerse mejor a tenerla y conseguir por medio de ella y de las confesiones, la 
gracia y amistad de Dios? 

"Acaba su testificación dicho padre, diciendo había quedado admirado, edi- 
ficado y aun confuso, de ver en el P. Diego de Monroy tanta delicadeza de 
conciencia, tanto cuidado de escudriñarla, tanta diligencia en confesarse, que 
aunque tenía mucho concepto de su virtud, pero fue incomparablemente ma- 
yor el que hizo después que leyó sus apuntamientos, que no acababa de alabar 
y bendecir a Dios con ternura de su corazón, y que sin poderse contener pro- 
rrumpió: 'Moriatur anima mea morte Justi hujus, et fiant novissima mea 
sicut novissima illius'. Y que no duda harían el mismo concepto del padre, 
si todos los leyesen, y que le tiene por un varón muy grato delante de Dios 
y de los ángeles". 

1679 "En esta tan santa y tan envidiable disposición, acabó el curso de su 
vida, asistido por sus hermanos de este colegio, con repetidas recomen- 
daciones del alma con oraciones y lágrimas de dolor por su pérdida, a los 5 
de Febrero de este año de 1679, a los 81 de su edad, 62 de religión, 51 de 
sacerdocio; 44 de profesión de cuatro votos. Fue su muerte generalmente 
sentida y llorada de todos los de casa y de los de fuera, que oyendo el doble 
de las campanas acudieron a honrar su entierro en concurso muy numeroso de 
todos los estados de la república, y las comunidades religiosas vinieron a can- 
tarle el responso. Ofició la misa de cuerpo presente y entierro el muy R.P. 



162 



MONROY, DIEGO DE, P. 



Fray Antonio Leal, provincial de nuestro padre Santo Domingo, que se ade- 
lantó a todos en ofrecerse a hacer al P. Diego de Monroy, y a toda esta pro- 
vincia tan señaladas honras" (Núñez de Miranda, Necr.). 

"Fue el P. Diego de Monroy bien apersonado de talle, alto de cuerpo con 
proporción, cabeza grande en todo y venerable por sus canas, frente ancha, 
ojos vivos, pero con gravedad y modestia; el color blanco sonrosado, aunque 
después que entró en crecida edad, entre pálido. La voz sonora, la pronuncia- 
ción clara, su hablar, elocuente y tan eficaz y tan señor de sí en lo que razonaba, 
que por ningún afecto ni sentimiento que le desazonase, le faltaban palabras 
para explicarse como suele suceder, aun a los hombres de más verbosidad. 

"Y con esta recomendación de su exterior y más la de sus interiores pren- 
das, dominaba en cuantos le com^unicaban, y así era buscado y visitado de 
la gente más principal, deseando todos tenerle por amigo, y a este propósito 
le sucedió con el inquisidor, visitador D. Pedro de Medina Rico, a quien el 
padre no comunicaba, que una tarde derrepente, y sin avisar de antemano, 
porque así se lo pidió al portero, se entró en su aposento y le dijo: 'Dicen 
que no hay hombre de autoridad, que no tenga a V.R. por amigo, y le visite; 
porque a mí no me falte en México este buen crédito, y porque no me dejen 
de tener por hombre de importancia por esta parte, me entré por sus puer- 
tas a suplicarle, quiera admitirme en el número de sus amigos, y tener a bien 
que con la frecuencia que mis ocupaciones me dieren lugar, le busque y le 
visite, que a mí me estará muy bien'. Y desde aquel día frecuentó la comu- 
nicación con muy estrecha amistad. Y no es lo más que el P. Diego de Mon- 
roy, fuese buscado de semejantes personas: lo más era lo poco que el padre 
las buscaba y las visitaba, en tanto grado que un señor, título de este reino, 
solía decir con donaire que el padre Diego de Monroy se retiraba de todos, 
sabiendo lo mucho que le querían, para que todos se viniesen en busca suya 
a su aposento; y no era así la verdad, sino que naturalmente amaba el retiro 
y recogimiento; y el no negar a todos su agrado era por lo que sabía había 
menester a los más de ellos la Compañía a quien prefería a su inclinación y 
a su gusto. 

"A todo este colegio (de México) dejó su falta con el dolor y sentimiento 
que mereció la religiosa y santa compañía que nos hizo, y sólo nos ha que- 
dado el consuelo de su ejemplar vida, que nos da bien fundadas esperanzas 
de que goza de Dios en su presencia; y, aunque esto es así, no por eso dejo de 
suplicar a V.R. de que si por algún accidente no :?e le han hecho los sufragios 
que nuestra Compañía acostumbra por sus difuntos, se los mande decir y a 
mí me tenga presente en sus SS.SS. y OO. 

"México, Antonio Núñez, cuyo ejemplar de carta, comienza así: 'Al P. 
Roque de Molina, Rector de Valladolid. Mi padre rector. Pax Christi. Pase 
a Pátzcuaro, Guadalaxara y misiones. Hoy, cinco del presente febrero, entre 



BIOGRAFIA 



163 



seis y siete de la mañana, fue nuestro Señor servido de llevarse para Sí, 
como de su misericordia esperamos al P. Diego de Monroy, de achaque de 
supresión de orina, que en 15 días le acabó, rezevidos con mucha edificación 
todos los sacramentos; y porque sus religiosas virtudes piden más larga car- 
ta, en esta sólo doy cuenta a V.R. para que en ese su santo colegio se le 
hagan los sufragios que nuestra Compañía acostumbra por sus difuntos. No 
olvidándome en sus santos sacrificios. Cuya vida, guarde nuestro Señor, 
como deseo'. 

"México, y 5 de Febrero de 1679 años". Antonio Núñez. 

(Arch. Prov. Méx. Isl. Coll., 1935, vol. sexto de manuscritos, f. 79 y ss.). 

— Y el título dice: "Carta de 25 de Febrero de 1679 del P. Antonio Nú- 
ñez (de Miranda). Recthor (sic) del Colegio de S. Pedro y S. Pablo de Mé- 
xico, en que da noticia a los superiores de la provincia de la Compañía de 
Jesús de la Nueva España de la muerte y religiosas virtudes del P. Diego 
de Monroy, difunto en él: Porque luego que fue nuestro Señor servido de 
llevarse para Sí a el P. Diego de Monroy di noticia a toda la provincia para 
que los de ella acudiesen con los sufragios de obligación y caridad que usa 
la Compañía, pero como en la brevedad de aquel aviso, no cupo la relación 
de sus virtudes, que habiéndose obrado y perfeccionado en una vida tan 
llena de años, corno .de exemplos, pedía más tiempo para disponerse, es 
preciso, así por cumplir con lo que es de mi oficio, como por lo que debió 
toda esta santa provincia, a quien por más de sesenta años la honró con sus 
grandes virtudes y virtuosos exemplos, referir aora (sic) en una carta más 
estendida, lo que en este intervalo se ha podido recoger de noticias, para 
edificación nuestra y algún consuelo de la falta que nos hace tan cabal y 
religioso sujeto". 

— (Versión de Vera, Fortino) : "El P. Diego de Monroy falleció en el 
colegio de México en 5 de Febrero de 1679, a los 81 de edad, 62 de 

religión, 51 de sacerdote y 44 de profesión de cuatro votos. 

"Cerremos esta biografía con lo que dice el P. Decorme, La Obra, t. I, 
202, 363, 391, 395). 'La historia de esa provincia que compuso el P. An- 
drés Pérez de Rivas, está en Madrid, y la volverá a México el P. Diego de 
Monroy' " (p. 202). 

"Tenemos manuscrita e inédita la vida del P. Diego de Monroy" (p. 363). 

"Alguna vez en México se intentó enviar procurador a Roma cada ocho 
años, por los gastos que estos viajes importaban. Se cuenta del P. Diego de 
Monroy que en su viaje de 1656 gastó 20,000 pesos. . . El P. Monroy com- 
pró géneros en Italia que le robaron los piratas en eJ mar, y los Migueletes 
(sic) en Cataluña. Fue el P. Diego de Monroy uno de los tipos más cabales 
y caballerescos de los jesuítas criollos y hombre de suma autoridad" (Dec, 
La Obra, I, 391). 



164 



MOXROY, DIEGO DE, P. 



"En la expedición que el P. Diego de Moxroy trajo de Europa en 1656,. 
traía veinte jóvenes jesuítas" (Dec. La Obra.... I. 395). 

Referencias Biográficas 

1 Alegre, Fr-\ncisco Javier. S. J., Hist. de la Prov. de la C. de ]. de 
Nueva España, t. II, México, 1842, 282, 347, 350, 406. 

2 Alegre -BuRRus-ZuBiLLAGA, S. J., Hist..., t. III, Roma, 1959, pp. 78, 
84-85, 168, 236, 237, 383, 385. 

3 Almanaque de la Rev. Juan Diego, 1965, pp. 12-1 j, 144, 170. 

4 Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. (1935), Cartas de los PP.GG., vol. V de Mss. 
ff. 55v., 182v., 22 Iv., vol. VI, ff. 62, 79, 87. 

5 Arch. Prov. Méx. Merid. ( 1960) , APA-G. VI, 2 (1667). Mise. Mss. 11-1-1. 
Y Documentos por catalogar. 

6 Arch. Gen. Nac. México, Ramo Clero 169, ff. 38-38v. 

7 AstrÁin, Antonio, S. J., Hist. de la C. de J. en la Asist. de España, 

t. V, Madrid, 1916, pp. 365, 367, 370, 372, 398. 399, 721. 
t. VI, Madrid, 1920, pp. 8, 9, 874. 

8 Boletín Arch. Gen. Nac. Méx., t. XXVII (1956), No. 2, pp. 353-354. Abr., 
May.-Jun. 

9 Carafa, Vicente. P. Gen., S. J.. Cartas: 

Al P. Prov. Pedro de Velasco, Roma, 30 Enero 1648. 

„ „ „ ,. Roma, 30 Jun. 1648. 

10 Cuevas, Mariano, S. J.. Hist. de la Iglesia en México, 3a. ed. El Paso, 
Tex., 1928. t. III, pp. 286, 289, 290, 367; t. IV. pp. 33, 503. 

11 Decorme, Gerardo, S. J., Menologio Ms.. 1940, f. 188. 

— La Obra de los jesuitas me.xicanos en la época de la Colonia, México, t. 
I, 1941, pp. 94, 202, 363, 391, 395. 

12 EsTKADA. Nicolás, S. J., Carta al P. Diego de Monroy, Rector del Col. 
de S. Pedro y S. Pablo. Puebla, 5 Sept., 1649. 

13 Paria, Francisco Ja\ter, S. J., ]^ida del Ven. P. Pedro de Velasco, 1759, 
pp. 143-144. Y en el Ms. Cap. que se omitió, el 40. 

14 Florencia, Francisco de, S. J., La Estrella del Norte, edic. Guadalajara, 
1895, pp. 62-63; 93-94; 111, 112. 113. 

Lista de los envíos que hizo desde Europa. Ms. 1673. 

15 Guión, revista mexicana misional. Méx. Julio 1, 1950. 

16 GuMPPEMBERG, GUILLERMO, S. J., Atlante Mariano. Centuria 6a. Borasiae, 
Monachi Imp., 1672, p. 549. 

17 Inventario Arch. Prov. Méx. (1767), ff. 1, 68, 89. 

I 



REFERENXIAS BIOGRAFICAS 



165 



18 J.M.D. (José Mariano Dávila), en Dice. Univ. de Hist. y Geograf., t. 
III de apéndices: t. 3o., p. 840. Art. Villaseca. 

19 Lecina, Mariano, S. J., Biblioteca de escritores, t. II, Madrid, 1929-1930, 
pp. 539, 540. 

20 Martín de Guijo, Lic., Gregorio, Diario de sucesos notables (1648-1664), 
Edic. México, 1853, pp. 36, 137, 265, 266, 289. 

21 Merlo, D. Juan, "Auto palafoxiano de Marzo, 1647", exigiendo al P. 
Diego de Monroy la presentación de licencias de los jesuitas. 

22 Mexicana, 20. "Palafox" (Ad finem.). 

23 MoNTMORENCY, FLORENCIO, S. J. Vic. Gen. S. J., Carta al P. Andrés de 
Rada, Roma, 20 Dic, 1649. 2a. vía, primera. 

24 Nickel, Gosvino, P. Gen. S. J., Cartas: 

Al P. Prov. Francisco Calderón, Roma, 12 Dic. 1632. la. vía, 3a. 
Al P. Prov. Juan del Real, 24 Enero 1655. 2a. v., 4a. 

„ „ „ „ „ „ „ 30 Enero 1656. 2a. v., 3a. 

Carta a los PP. Pro\ inciales de España „ 30 Nov. 1655. 
Responsa ad Primum Memorialem 

Didaci Monroy, ,, 30 Oct. 1655. 

25 Nómina de la Inquisición de México (1571-1646). Años: 1595, 1642. 

26 NúÑEZ DE Miranda, Antonio, S. J., Carta sobre la muerte y virtudes del 
P. Diego de Monroy, de la C. de J. Ms. inédito. 1679. México. 

27 Oliva, Juan Pablo, P. Gen. S. J., Cartas: 

Al P. Diego de Monroy, Roma, 30 Mzo. 1665. 

„ „ „ „ 6 Abr. 1665. 

„ 30 Mzo. 1669. 

28 Palafox, Ilmo. D. Juan, Obras, t. XII, p. 309. Edicto del 8 Dic, 1648. 

29 Robles, Lic. D. Antonio, Diario de sucesos notables (1665-1704). Edic. 
Méx., 1853, p. 281. 

20 Sangrius, Carlos, Vic. Gen. Soc. Jcsu, Carta, Roma, 18 Enero, 1645, "al P. 
Juan de Bueras, o en su lugar al P. Francisco Calderón". 

31 Solana, Miguel, S. J., Carta al P. Diego de Monroy, Méx., 1653. Ms. 
inédito. 

32 Valencia, Pedro, S. J., Carta al P. Prov. Pedro de Velasco. Puebla, 8 
Mayo, 1647. 

33 VelÁzquez, Primo Feliciano, Pbro., Cuarto centenario de la aparición 
de Santa María de Guadalupe. 1531-1931, Méx., 1931, pp. 216, 274, 346. 

34 Vera, Fortino FIipólito, Pbro., Tesoro Guadalupano, t. II, Amecameca, 
1889, pp. XVII, 4, 63, 66, 151, 223-224, 229. 

35 ViTELLESCHi, Mucio, P. Gen. S. J., Carta: 

Al P. Prov. Florián de Ayerbe, Roma, 10 Mzo. 1634. 



166 



MONROY, DIEGO DE, P. 



Bibliografía 

1647 "Carta dirigida a Palafox" (Astr,, V, 365). 

1648 "Puebla, 23 Octubre de 1648". Carta al limo. Sr. Dn. Juan de Palafox 
(Palafox, Obras. . t. XII, p. 309). , 

— "Copia de carta escrita por el P. Diego de Monroy al Sr. Palafox, en 
que le remite las licencias que para predicar y confesar tenían los pa- 
dres moradores de los colegios de la ciudad de Puebla, en 23 de Oct., 1648". 

(Invent. Arch. Prov. Méx. [1767], f. 45). 

1653 "México, 12 de Abril de 1653". Carta del P. Diego de Monroy al P. 

Julián de Pedraza, procurador general en la Corte (Madrid), de las 
provincias de la Compañía de Jesús en las Indias, sobre las causas del fiscal 
D. Pedro Melián, a quien recomienda por sus méritos, y por la enemiga que 
le tienen los palafoxistas" (Autógrafa, 2 hojas en folio) (Paz, Julián. Catá- 
logo de Mss. de América en la Biblioteca Nac. Madrid, 18669'^) (Madrid, 
1933, p. 206). 

1655 Responsa R.P. Nostri Gosvini Nickel, Praep. Gen. S. J. Ad primum 
rnemorialem Patris Didaci de Monroy, Procuratoris Provinciae Me- 
xicanae. 

— "Responsa ad secundum memorialem Patris Didaci de Monroy. Romae, 
9 Oct., 1655" (Arch. Prov. Méx. Isl. ColL, 1934, vol. 6o. de Mss. f. 62). 

S. f. Correspondencia epistolar con el P. Francisco de Lugo, cuando éste, 
después de ser su profesor de teología pasó a Castilla. 
(Núñez de Miranda, Antonio, S. J., Carta necrológica Ms. inédita, f. 3). 

1660 "En el sermón en la solemne fiesta de S. Felipe de Neri, por el Dr. y 
Maestro Matías de Santillán, impreso en México en 1662, se halla la 

"Aprobación del P. Diego de Monroy, S. J., fechada en Junio 20 de 1660" 
(Andrade, No. 504). 

— En el Sermón en alabanza del Máximo Doctor S. Gerónimo, por Fr. 
Juan Bta. Cicardo, impreso en Méx. en 1660, se halla la aprobación 

del P. Diego de Monroy, S. J. México, Oct. 17, 1660" (Andrade, No. 1180). 

1661 (Julio 13) . Carta del P. Diego de Monroy al P. Manuel de Villabona, 
rector del colegio de Guadalajara, avisándole de la muerte del P. Fran- 
cisco Calderón (Arch. Prov. Méx. Isl. ColL, 1934, vol. 6o. de Mss. f. 62). 

— (Jul. 14). Carta del P. Diego de Monroy, prepósito de la Casa Pro- 



BIOGRAFIA 



167 



fesa de México, sobre las virtudes del P. Francisco Calderón (Ibid., vol. 6o. 
ff. 311-313). 

1670 Carta escrita por los PP. Pedro de Valencia, provincial, Andrés Cobián, 
rector y Diego de Monroy, México, 31 Oct., 1670, contestando la 
carta del marqués de Mancera, virrey (1665-1672), aprobando la narración 
consultada. 

(Invent. Arch. Prov. Méx. [1767], f. 68). 

1679 Papeles espirituales, Mss. inéditos que dejó el P. Diego de Monroy 
al morir en 1679 (Núñez de Miranda, Carta de edif. del P. Monroy, 
1679, f. 13). 

Referencias Bibliográficas 

1 Andrade, Vicente de P. Cango., Ensayo bibliográfico mexicano del S. 
XVII, 2a. edic. México, 1899, Núms. 504, 1180. 

2 Arch. Prov. Méx. Isl. Coll., 1934, vol. 6o. de Mss., ff. 62, 82, 313. Cua- 
derno de Mss. No. 228. 

3 AsTRÁiN, Antonio, S. J., Hist. de la C. de J. en la Asist. de España, 
t. V. Madrid, 1916, pp. 365, 399. 

4 Invent. Arch. Prov. Méx. (1767), f. 68. 

5 Nickel, Gosvino, P. Gen., S. J., Responsa ad Memoriales, Oct., 1655. 

6 NÚÑEZ DE Miranda, Antonio, S. J., Carta de edificación a la muerte 
del P. Diego de Monroy. Ms. inédito de 14 fojas. México, 1679, f. 13. 

7 Palafox, Ilmo. Sr. D. Juan de, Obras, t. XII, p. 309. 

8 Paz, Julián, Catálogo de Mss. de América, existentes en la Biblioteca 
Nacional de Madrid, 18669'^ Madrid, 1933, p. 206. 



MONROY, JUAN DE, P. 
(1618-1684) (t 66) 

Biografía 



Nota preliminar: Copia de la Carta de edificación anónima sobre eJ P. 
Juan de Monroy, fechada en Querétaro en Noviembre de 1684. 



168 



MONROY, JUAN DE, P. 



"A mi padre rector (de Guadalajara) Domingo de Urbina. Suplico a 
V.R. pase al padre rector de Sinaloa. 

"Quedé empeñado desde el 9 de Noviembre de 1684 en que se llevó Dios 
al P. Juan de Monroy, a decir algo de las muchas virtudes que ejercitó en 
su vida y los ejemplos religiosos que nos dejó en su muerte, y cumpliendo 
con mi obligación, digo: 

1618 "Nació el padre en esta ciudad de Querétaro (1618) de padres tan 
honrados, piadosos y afectos a la Compañía, como lo fueron el Cap. 
D. Francisco de Aguilar y Dña. Francisca de Monroy, a quienes concedió 
nuestro Señor una numerosa y bien lograda sucesión, de hijos, pues vieron 
en sus días tres monjas profesas de la Regla de Santa Clara y cinco sacer- 
dotes, dos de ellos de la Compañía: el P. Diego de Aguilar (sujeto de aven- 
tajadas prendas que murió también en este colegio, cuando las comenzaba a 
lograr en servicio de la religión) y el P. Juan de Monroy que desde sus 
tiernos años, se inclinó a la Compañía, 

1624 "aun cuando no había colegio en esta ciudad, sino sólo una huerta y 

1626 "viña, que por orden de los superiores, la cuidaba el H. Julián Sáez, 
a cuyo modo de vida se inclinó nuestro Juan; y los días de fiesta en 
que no había escuela, se iba con el hermano, enamorado de su santa con- 
versación y edificativo modo de proceder, con cuyo ejemplo se le pegó la 
modestia y circunspección, que desde niño lo hizo respetar tanto, que en su 
presencia no se atrevían sus hermanos a acción o palabra menos decente, 
o si acaso estaban en algún juego o travesura propia de aquella edad, en 
viéndolo venir, se componían, sin dar más razón que decir: 'Basta, que ya 
viene el gobernador cristiano', apodo que le decían por oprobio, siendo en la 
verdad elogio de su virtud y lindo natural, en que nunca supo ser niño, pues 
aun cuando lo fue, guardó la entereza y madurez de costumbres, que obser- 
vó toda su vida" (Anónimo). 

1625 "Curiosos pormenores sobre la fundación del Col. de Querétaro, se 
hallarán en la vida del P. Juan de Monroy (1609-1681) (sic), na- 
tural de dicha ciudad y fallecido en ella" (Dec, La Obra..., I, 81). 

1626 "El año de 26 (1626), cuando ya nuestro Juan tenía 8 años de edad, 
se hizo la fundación de este colegio en cuyos estudios empezó a fun- 
dar el admirable edificio que podemos llamar universidad de letras que co- 
ronaron su prodigiosa capacidad, haciéndose el primer lugar entre todos sus 
condiscípulos, y ya entonces, más que en su casa, era su habitación en eJ 
colegio, donde estaba muy de mañana para ayudar las misas, y después de 
la tarea de la clase se quedaba para leer en nuestro refectorio. Y en todo le 



BIOGRAFIA 



169 



agradaban tanto nuestras costumbres y modo de proceder, que con sus pa- 
dres y con los del colegio se lamentaba de su poca edad, que le retardaba 
el logro de su inclinación, mostrándose desde aquel tiempo, la que siempre 
tuvo al culto divino; pues sin faltar a la obligación de sus estudios, se dedicó 
a aprender a tocar órgano para oficiar con más decoro las misas y congre- 
gaciones de la santísima Virgen, a quien siempre tuvo en lugar de Madre, y 
procuraba no desdecir del nombre y obligación de hijo, en la pureza de la 
vida, en el recato de sus acciones, en la seriedad de sus palabras y en la 
madurez de sus costumbres; cosas todas que le granjearon el amor de Dios 
y de los hombres; y lo que acontece raras veces, el respeto de sus mismos 
padres, que le duró toda su vida, tanto que para hacer o no hacer cualquier 
cosa, mientras pudieron, siempre consultaron el parecer y dictamen del padre 
Juan, seguros de su prudencia, y de que no se gobernaba por afectos, sino 
por la justicia y por la razón". 

1632 "Concluidos los estudios de letras humanas y retórica en este Colegio 
de Querétaro, fue a la ciudad de México para estudiar el curso de 

1633 "filosofía, y, a poco tiempo, hallándose con la edad competente, pre- 
tendió entrar en la Compañía, de 15 años, y con mucho gusto de to- 
dos fue admitido en ella por lo que esperaban la había de honrar y servir 
con sus buenos talentos. Y es cierto que trabaja poco la gracia cuando fun- 
damenta la propensión a Jo bueno la naturaleza, y como a nuestro Juan le 
cupo a suerte, un natural hecho al molde de la virtud, en la modestia, recato, se- 
riedad y devoción, lo mismo fue vestirse nuestro traje, que hallarse amoldado 
a nuestras costumbres; el ajuste de éstas depende de la exacta observancia 
de Jas reglas y constituciones, y a esta causa fue el primer cuidado, confor- 
mar su vida a la disposición literal de nuestra regla, para lo cual, desde el 
noviciado hasta el punto de morir, no apartó de sí el libro de las reglas y 
sumario de las constituciones; leyendo cada mes las que le tocaban, con 
atención y ponderación, según la variedad o de estados o de ocupaciones que 
tuvo en la Compañía. 

"Con ésto, en el noviciado a todos lo proponía el maestro por ejemplo, 
y cuando aJguno parecía menos ajustado, el remedio era dárselo al hermano 
Juan (de Monroy) por compañero, que sola su vida y el estilo de proce- 
der era una viva edificación y reprensión de la tibieza y una suave persuasión 
de la observancia, principalmente a los que entraban a la religión de edad 
más provecta, les ponía al H. Juan por pedagogo; y mostraba la experiencia 
que con la muda voz de sus ejemplos, quedaban bastantemente instruidos, 
pues al verle tan modesto y pobre al exterior, y al mirarle tan devoto y morti- 
ficado en Jo interior, tan amigo del silencio y tan dado a la oración, luego se 



170 



MONROY, JUAN DE, P. 



daban por entendidos y obligados a seguir al que la religión les señalaba por 
ejemplar" (Anón., NecroL). 

1635 Con aprovechamiento grande en la virtud, cumplidos los dos años del 
noviciado, comenzó en los estudios de latinidad y letras humanas, a 
dar muestras del singular, claro y agudo ingenio de que lo dotó Dios, vo- 
lando entre sus condiscípulos con las ventajas que el águila a las demás aves, 
ayudándole no poco la fácil y felicísima memoria, que sin variar ni confundir 
las especies le duró toda su vida. Y así era gusto y admiración oírle aun en 
conversaciones familiares, la abundancia y prontitud con que se aprovechaba 
de las sentencias de los filósofos y oradores, y de los dichos y agudezas de 
los poetas en que se conocía la aplicación con que se dedicó a sus estudios 
el tiempo que la Compañía permite semejantes libros a sus júniores, para 
que se hagan eminentes en la poesía y latinidad; y uno y otro consiguió feliz- 
mente el hermano Juan; pues de los de su tiempo, ninguno se conoció me- 
jor, desempeñándose siempre con aplauso y crédito de la religión, en las oca- 
siones en que le encomendaron, inicios generales, resuntas, relaciones, y en 
las latinas y castellanas de los certámenes; y cuando veía alguna falta, o 
menos acierto en la materia, no era decible su sentimiento, porque decía 
que se ajaba la corona de flores, con que se ha adornado simpre esta provincia. 

1637-1643 "Ni fue menor su aplicación en los cursos de filosofía y teolo- 
gía, que como esfera más dilatada al vuelo de su remontado ingenio, 
le dio espacio proporcionado a su velocidad; y en las ocasiones de actos, con- 
clusiones, conferencias y argumentos particulares, se arrebataba las atenciones 
y las admiraciones de todos, la comprensión con que ceñía la mayor dificul- 
tad, la claridad en proponer, la formalidad en el argüir, la eficacia y viveza 
en replicar, la brevedad y forma en el responder, junto todo con la modestia 
y composición exterior, así en el semblante como en las acciones y palabras, 
que siempre fueron latinas, según la regla de nuestros escolares, le granjearon 
el crédito y opinión en materia de letras, dudándose y con razón en cuáles 
fue más singular, cuando era tan universal en todas; porque en la filosofía, 
cuando sustentó en la Puebla el acto de todo el curso, fue por demás la asis- 
tencia del maestro, porque en concepto de todos, ya lo pudiera ser el H. Juan, 
tanto era el magisterio con que desataba con brevedad y claridad los argu- 
mentos, la eficacia con que probaba sus conclusiones, la energía con que 
reargüía la réplica, y sobre todo la compostura natural, que en la viveza del 
H. Juan no podría menos que ser virtud adquirida con mucha mortificación, 
porque era de natural muy ardiente, y aun en los que no lo tenían así, suele 
el calor de las disputas encender los ánimos y encandecer los afectos; pero 
desde muy mozo asentó para consigo el H. Juan que en cada cual de la 
Compañía se está librando todo el crédito de la modestia, que es el blasón 



BIOGRAFIA 



171 



de nuestra religión; y persuadido a esta máxima, aunque fuese con violencia 
de su ardimiento, procuraba que de su parte no se descarrilase un punto de 
este crédito. 

En la teología escolástica que vino desde la Puebla a estudiar a nuestro 
colegio de México se entregó tan del todo, que, advertido de la regla de los 
estudiantes de la Compañía, que el mayor acto de virtud, es estudiar mien- 
tras lo son, no tuvo más divertimiento que sus papeles y los libros, y jamás 
pidió licencia para salir fuera de casa, y en ella era su habitación su apo- 
sento, sin que por esto se mostrase austero, ni fuese extraño a los de casa, 
pero a un mismo tiempo era estimado de los superiores que apreciaban dig- 
namente sus prendas, recogimiento, observancia y estudio, y querido de los 
súbditos que en las quietes, asuetos y recreaciones lo buscaban, atraídos de 
su afabilidad y su discreta y provechosa conversación; y en todas las ocasiones 
de ejercicios literarios, se desempeñaba con igual satisfacción de sus maes- 
tros y aplauso de concursantes, entre quienes era muy celebrada la claridad 
en explicar y la brevedad en responder y la acrimonia en argüir, causa por- 
que los padres maestros de artes, andaban como a porfía para convidarlo a 
sus aulas, para que arguyese en las conferencias, librando la probabilidad 
o verdad de las conclusiones, en dar bastante solución al aprieto de sus difi- 
cultades; y maestro hubo de tanta humildad que mudó de opinión, persua- 
dido de la eficacia de un argumento del H. Juan de Monroy que, en vez 
de quedar ufano quedó tan confuso que se fue a echar a los pies del maestro, 
rogándole que lo enseñase a ser humilde, y con el mismo afecto de humildad 
le pedía el padre al hermano Juan, que lo enseñase a ser maestro. Tal era 
el concepto que aún siendo estudiante, se tenía de su magisterio, y siendo 
tan aventajado en lo escolástico, fue superior de sí mismo en lo moral, así 
por haber dedicado todo el resto de su vida a este género de estudio, como 
por ayudarle mucho su felicísima memoria para tener 'in promtu' las deter- 
minaciones de los sagrados cánones y Jas resoluciones de los autores con tanto 
acierto y puntualidad, que, al consultarle cualquiera duda, luego la resolvía 
con la misma prontitud, que si fuera leída en el autor, e inmediatamente 
sacaba el libro, y apenas discrepaba una palabra; principalmente en estos 
últimos años fue su estudio en el bulario, en el que adquirió tan plenas no- 
ticias con tanta diversidad de materias que en cualquiera era motivo de admi- 
ración, el decreto o decisión de tal pontífice, en tal tiempo, en tal ocasión 
y con tal motivo, en que se conocía que su estudio no era superficial, ni sus 
noticias de índices, sino que en cada punto comprendía, y se hacía dueño de 
la sustancia y circunstancias de la materia. 

1643 Y esto fue lo que le granjeó tanto crédito, cuando, en el año 43 (1643) 
sustentó el acto primero de todo el día en nuestro colegio de S. Pedro 



172 



MONROY, JUAN DE, P. 



y S. Pablo de México, a que asistieron y replicaron los señores de la Real 
Audiencia, a que todos, o los más, habían regentado cátedras en la Univer- 
sidad de Salamanca, y eran insignes sujetos en su facultad; y quedaron ab- 
sortos al oír que apenas había aprontado el texto, cuando sin ser necesario 
recurrir al cuerpo del derecho, lo decía con notable prontitud y puntualidad, 
a la letra; y no sólo eso, sino que añadía con grandísima afluencia, todos 
los concordantes y las glosas, aplicando luego a la solución, que confirmaba 
con nuevos textos, que fue de verdad, un teatro de mucho lucimiento y cré- 
dito para la Compañía, que era el blanco a que sólo miraba en todos los 
actos públicos, sin atender a su propia estimación; y esto siempre y en to- 
das cosas, lo pospuso a su voluntad de los superiores y mayor conveniencia 
de la religión, pero preguntando, cómo se vido en la experiencia, pues aca- 
bados sus estudios con la satisfacción que vieron todos, y ordenado de 
1644 Sacerdote el año 1643, y tenida su tercera probación (1644), cuando 
en el común concepto lo esperaban todos, o para el magisterio de las 
cátedras a que parecía nacido, o para el ministerio del púlpito, para que 
tenía escogido talento con singular gracia, voz, acción, elocuencia y espíritu, 
o para el gobierno en que le dotó Dios de prudencia y celo ardentísimo de 
la religión, lo señalaron los superiores, aJ glorioso empleo de las misiones; 
obediencia que aceptó muy gustoso, por ser ministerio tan propio de nuestro 
instituto. 

Fue campo de su apostolado el pueblo de Atotonilco, para hacerse, luego 
que llegó con su cuidado, a aprender la lengua para ser ministro apto para 
enseñar y doctrinar a los indios; y lo consiguió en breve tiempo por su apli- 
cación, capacidad y celo; luego pasó a poner en orden todo lo tocante a la 
iglesia, no sólo lo material de su fábrica, sino el adorno de sus altares, enri- 
queciéndolos con ricos ornamentos y preciosas alhajas, industriando a sus 
feligreses en el modo de acudir a la doctrina, en la decencia del traje para 
venir a la iglesia, en la devoción y silencio para oír misa; trató inmediata- 
mente de la reforma material de su casa, poniéndola en forma y disposición 
de colegio, con portería y clausura religiosa, de modo que a la casa del 
padre, no pudiese entrar, ni aun llegar mujer alguna; en lo cual fue grandí- 
sima su cautela, instruyó a los indiecillos pequeños que servían dentro de 
casa en el modo de vivir político y cristiano, con orden que les daba para 
que enseñasen y fuesen maestros de sus mismos padres; y con este modo tan 
fácil introdujo en todo el pueblo una policía y modo de vivir tan concertado, 
que no parecían los del partido de Atotonilco nuevos en la fe, sino muy anti- 
guos en la religión y cristiandad; y para obviar el inconveniente (que lo suele 
ser grande) en tiempo de hambre desamparar el pueblo o iglesia, por irse 
a los montes con pretexto de buscar la comida, puso el padre, grande cui- 
dado en sembrarles por sus mismas manos muchos mezcalis y abundantes mil- 



BIOGRAFIA 



173 



pas, en que aseguraban el sustento repartido a su tiempo con buen orden, 
y no por esto descuidaba de lo tocante a su persona, porque no hay colegio 
tan observante, como lo era su misión, ni superior tan celoso de sus subditos, 
como lo era el P. Juan de Monroy de sí mismo. Observaba con exacción 
la distribución religiosa que se guarda en los colegios, dando el tiempo seña- 
lado a la oración, exámenes, que aún en su última edad siempre los hizo de 
rodillas; a la lección espiritual, para la cual, aun en los caminos, le acom- 
pañaba el "Contemptus mundi", y la vida de Santo Tomás de Villanueva, 
que llamaba su maná, porque le sabía a todas las cosas, y como era devotí- 
simo del santo, todas las acciones y los ejemplos prudentísimos de su vida, 
los procuraba imitar en la su)a propia; en las horas canónicas en que nunca 
quiso aprovecharse de opiniones, sino seguir en todo y en todos tiempos el 
rito y disposición de la iglesia, negándose a cualquiera ocupación y respeto, 
por no faltar un punto ni del tiempo señalado para rezarlas, ni de la aten- 
ción y devoción que tenía en ellas, pero todo su esmero puso, así en las mi- 
siones como en los colegios en que asistió. En la preparación y celebración 
y acción de gracias del santo sacrificio de la misa, que la decía todos los 
días con tanta gravedad, modestia y devoción que Ja ponía a los oyentes y 
tenía especialísimo cuidado y puntualidad en no faltar un ápice de las rú- 
bricas y ceremonias eclesiásticas, y cuando veía en público alguna falta en 
esta materia, naturalmente se le encendía el rostro y se escandecía, y, aunque 
por no tocarle no la corregía, bajaba los ojos como avergonzándose de que 
no nos preciemos de nuestro oficio, pues no hay alguno tan mecánico que no 
haga vanidad de que lo tengan por eminente en lo suyo. 

Con este estilo de vida, compuso el padre la suya en las misiones, gastando 
lo restante del día, parte en el estudio, parte en la doctrina y administración 
del partido, y parte en promover y prevenir lo temporal de siembras y co- 
sechas asegurando el sustento de los suyos, que, como conocían y experimen- 
taban en el padre, esta providencia y amor, le pagaban con igual afecto, y 
a la medida de éste fue el sentimiento, cuando después de seis años (1644- 
1650), llamaron los superiores al P. Juan de Monroy, para que volviese 
a la provincia, porque les parecía la defraudaban de sus grandes premios y 
talentos, mientras no lo acercaban donde pudiese ejercitarlos; hiciéronle gran- 
de insistencia para que leyera un curso de artes, y cuando en todo era acla- 
mado para este ministerio, porque tenían digna preferencia de su caudal, 
sólo en sus ojos pareció indigno y menos apto, juzgando que haría agravio 
a la provincia si no diese lugar para que entrasen otros, que en su concepto 
serían más a propósito, y lo mostró en la diligencia que hizo con los supe- 
riores para que no le diesen aquella ocupación que tenía por superior a su 
capacidad, y condescendieron, no porque se persuadiesen al humilde con- 
cepto que hacía de sí mismo, sino porque necesitaban de su actividad, pru- 



174 



MONROY, JUAN DE, P. 



dencia y religión en negocios arduos y muy intrincados que se ofrecieron en 
la provincia, y el efecto mostró el acierto en la elección, para procurador de 
ellos, pues con su industria y diligencia tuvieron feliz suceso, y ninguno de 
cuantos estuvieron a su cuidado y corrieron por su dirección, se perdió, para 
lo que no sólo instaba muchas veces a los procuradores y abogados, hablaba 
e informaba a los jueces, estudiaba muy de propósito el punto y se los daba 
digerido; y, entendiendo que ya estaba en estado de sentencia, le decía al 
padre provincial que pidiera oraciones a la comunidad, y así el buen suceso 
de los negocios, lo atribuía al mérito y virtud de sus hermanos, y no al tra- 
bajo y solicitud, estudio y cansancio que le había costado (Anón., NecroL). 

1648 "Roma, 20 de Junio de 1648" (De una carta del P. Gen. Vicente 
Carafa al P. Prov. Pedro de Velasco) (2a. vía) : "Los padres Jeró- 
nimo de Lobera, Pedro Romano, Juan de Monroy y Gaspar de Astudilla, 
se proponen también para el grado antes de tiempo, y así vuélvanse a pro- 
poner segunda vez, observándose las advertencias que luego diré". 

(Arch. Prov. Méx. [Isl ColL, 1931], Cartas de los PP. GG., vol. V, de 
Mss, 187) 

1650 (Prosigue la Necrol. anónima) : "Tres años estuvo en esta ocupación, 
y al fin de ellos, hecha su profesión de cuatro votos, pareció a los su- 
periores condescender con su deseo de volver a las misiones, enviándole por 
visitador de Guadiana y la Sierra, oficio que ejercitó con notable prudencia, 
celo y aplicación al trabajo, y con frecuentes peligros de la vida, no sólo en 
la aspereza insuperable de los caminos, y en los precipicios que se ofrecían a 
cada paso, sino mucho más en las celadas y asaltos sangrientos de los ene- 
migos, por estar entonces la tierra inquieta y los indios revelados, de quienes 
no se oían sino crueldades e insultos, ejecutados con bárbara fiereza, siendo 
muchas veces necesario pasar por los parajes y estrechos, en donde aún estaba 
fresca la sangre que habían derramado de los pasajeros que perecieron a 
manos de su ferocidad; y todos estos riesgos posponía el padre a la obediencia 
de su oficio, por visitar a los padres misioneros y consolarlos en sus partidos; 
y es mucho de considerar que en caminos tan trabajosos y en viajes tan arries- 
gados, nunca faltó al orden y concierto de la distribución, ni a los ayunos de 
vigilias y cuaresmas, y a los de su devoción de viernes y sábado; y en ellos 
era muchas veces forzoso, no comer sino muy entrada la noche que llegaba 
a la jornada. Y quien tan exacto era en las incomodidades y peligros de un 
camino, ¿qué sería en la quietud y regularidad de un colegio? si se puede 
llamar la casa que fabricó en Santiago de Papasquiaro donde fue su asisten- 
cia. Y ejercitaba el oficio de misionero el tiempo que no ocupaba en la 
visita; y aquí puso el mismo orden en los feligreses que había observado en 
Atotonilco, hasta que le fue dada la patente de rector del Colegio de Gua- 



BIOGRAFIA 



175 



diana y juntamente visitador de sus misiones, y con el gobierno y trato inme- 
diato de los nuestros, se manifestó el grande caudal de prudencia y celo de 
la observancia de que le dotó nuestro Señor. Todo su cuidado puso siempre 
(donde quiera que fue superior) en el aseo y limpieza de la casa y oficinas, 
y en la puntualidad de tocar la campana, así a las misas, como a levantarse; 
a oración y examen y todas las demás distribuciones; en que estuviese cerrada 
la portería y no fuese libre a cualquiera secular la entrada, porque era dicta- 
men, que estas cosas exteriores y que salían afuera, aunque no consiste en 
ellas la religión, con todo ayudan mucho al concepto que los seculares for- 
man de nuestro modo de vivir; por lo cual, aunque era magnánimo en otras 
faltas más interiores y las procuraba corregir y remediar con suavísima pru- 
dencia de modo que no hicieren sangre, ni exasperasen al culpado, con todo, 
en los que salían afuera, era ardiente y eficaz su celo, porque decía que era 
avisar con campana tañida a los seculares, de la cumplida puntualidad y 
observancia que había de puertas adentro, donde siempre procuró la unión 
y caridad de unos con otros y de todos con el superior; la abundancia de 
lo temporal, y sobre todo el aseo, curiosidad y decencia en las iglesias y sa- 
cristías y no menos Ja aplicación de todos nuestros ministerios, con que el 
Señor echaba la bendición a cualquier colegio que gobernaba el P. Juan de 
MoNROY, como se vio por la experiencia en los de Valladolid y Guadalajara, 
en que también fue rector, pues en ellos hubo los aumentos en las haciendas 
y el multiplico en los ganados de que hoy gozan; y siendo eí más destituido 
y necesitado el colegio de Guadiana, con todo, le dio Dios en su tiempo 
22,000 pesos con que empezó desde los cimientos, y dejó en la altura que 
hoy se ve, la hermosa fábrica de su iglesia, que no parece sino que en sus 
columnas gravó el 'non plus ultra' que en tantos años no se ha sobrepuesto 
ni una sola piedra; y este sentimiento le picaba a él vivamente con el deseo 
de ir a perfeccionarla, si en estos últimos años se lo hubiera permitido su 
salud y sus pocas fuerzas. 

En los colegios de Valladolid y Guadalajara aplicó todas las que tenía en 
aliviarlos de censos y deudas, y lo consiguió con su actividad e industria, de 
suerte que hoy gozan del descanso que les consiguió el padre con su fatiga, 
principalmente el colegio de Guadalajara, donde pareció conveniente conti- 
nuar los dos trienios, por algunos pleitos y demandas que se suscitaron con 
ocasión de la donación que hizo a la provincia y a aquel colegio el capitán 
Alonso Fernández de la Torre; y el padre con su inteligencia en negocios, 
con su solicitud y desvelo, dejó la donación corriente, y al colegio y provincia 
sin contradicción en su legado. 

"Era el padre Juan de Monroy como superior, cuanto apacible en su 
trato, eficaz y ardiente en mirar por la religión, y esto nacía del entrañable 
y filial amor que tenía a la Compañía; y como el crédito de ésta no es otro 



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MONROY, JUAN DE, P. 



que el que tienen en particular todos sus hijos, de aquí era el mismo estudio 
de pensar y hablar bien de todos, y el celo en corregir las faltas en que in- 
currían sus súbditos, a quienes nunca exasperaba la corrección por agria que 
fuese, porque conocían que nunca le acedaba la pasión, sino que siempre la 
endulzaba el deseo de su bien y el crédito de la religión y aun el del mismo 
que había faltado. Pues una vez corregida la falta, no permitía jamás que 
el superior mediato inculcase en ella, antes si se extraviaba alguna noticia, 
sabía el súbdito ya corregido, que tenía en su rector firme escudo para 
su defensa; de esta suerte llevaba las dos virtudes: la justicia en corregir las 
faltas, y la caridad en defender al ya corregido; y así, jamás escribió contra 
súbdito; y estando para morir, levantó las manos al cielo y dio gracias a 
nuestro Señor de que en toda su vida, no había escrito más que dos cartas a 
nuestro padre general, y que esas habían sido con expreso mandamiento 
de su superior que le mandó (por cuanto le constaba de la verdad), que 
escribiese en favor de uno, falsamente calumniado; y aunque supo que al- 
gunos, quizás con buen celo escribieron a Roma en su contra, y le constó 
cuando estuvo allí, con evidencia, la delación; y estuvo tan lejos de vengar 
la calumnia, o de infirmar el crédito de sus émulos, que antes los abonó y 
acreditó en cuanto pudo. Y esto mismo le sirvió al padre, de su grandísimo 
crédito con N.P. General, con que estimó la virtud, con que pagó bien por 
mal" (Anón., Necrol.). 

1651 "Roma, 20 de Mayo de 1651" (De una del P. Gen. Gosvino Nickel 
al P. Prov. Andrés de Rada) : "Haga la profesión el P. Juan de Mon- 

ROY, habiendo cumplido 33 años de edad, y habiendo comenzado el 18 de 
religión". 

(Arch. Prov. Méx. Isl. Col!., 1932. Cuaderno de Mss. No. 228) 

1652 "Roma, 12 de Diciembre 1652" (Nickel al P. Provincial Francisco 
Calderón) : "Y que unas veces dicen que lo acompañaba al P. Diego 

de Monroy, rector del Col. de México, a jugar naipes en el convento de 
S. Agustín, su sobrino el P. Juan de Monroy" (Y en otra de la misma 
fecha) : "No son pocos los que reparan la demasiada unión y familiaridad 
del padre rector Diego de Monroy con los padres ministro, procurador Juan 
de Monroy, juntas frecuentes en los aposentos" (Nickel al Prov. Francisco 
Calderón) . 

1658-1660 (Versión de Decorme, La Obra. • I, 49) : "Confesaba el padre 
rector de Durango, Pedro Pantoja, el año de 1658 la extrema necesidad 
que padecía el colegio; pero por los años de 1660, siendo rector el P. Juan de 
Monroy, una limosna de 22,000 pesos le permitió levantar de cal y canto 
la mitad del templo; y así se quedó muchos años". 



BIOGRAFIA 



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1661 "El H. C. Florencio Simón López de Abarca, siendo aún novicio, ha- 
bía sido enviado al colegio de Guadiana, en donde cumplidos sus dos 
años de noviciado (31 de Julio de 1661) hizo los votos religiosos, siendo rec- 
tor el P. Juan de Monroy, de cuyo espíritu bebió el H. Florencio los dic- 
támenes que le sirvieron todo el resto de su vida" (Oviedo, Elogios de HH. 
GC, t. I, p. 397). 

1663 "El P. Juan de Monroy firmó juntamente con 20 jesuítas más, las 
instancias hechas al Sr. Alejandro VII, para que aprobase la fiesta de 
María santísima de Guadalupe'' (Cuadernillo anónimo de 1663) (Vera, t. 
II, p. 106). 

1665 "Un testimonio dado por PheJipe de Espinosa, escribano de su ma- 
jestad, del poder que en la ciudad de Zacatecas a 23 de febrero de 
1665 otorgó el P. Hernando Cavero, vice-provincial (sic) de la Compañía 
(1663-1666) al P. Juan de Monroy, rector del colegio de Durango (1661- 
1666) para que pudiese asentar y componer, con el Sr. obispo (D. Juan de 
Gorozpe: 1662-1671), y capitulares de aquella santa iglesia, los diezmos que 
habían corrido desde 17 de Junio 1657, hasta fin de Diciembre de 1664". 
(Invent. Arch. Prov. Méx. [1767], f. 193). 

1667-1668 "Siete cartas de D. Juan Albano BernaJ, escritas en los años 
1667 y 1668, al P. procurador Juan de Monroy, en que le da razón 
del estado del pleito de diezmos" (Juvcnal. . . , p. 31). 

1669 "Una libranza de Antonio de Santerbás con fecha 10 de Agosto de 
1669, por cantidad de 300 pesos, contra el P. Juan de Monroy, a 
favor del Cap. Francisco de Arancivia" (Invent. Arch. Prov. Méx. [1767] 
f. 335). 

1673 "En un cajón que va de Cádiz va una ecatulada rotulada al P. Juan 
de Monroy" (Florencia, Francisco, 13 Jul. 1673) (Arch. Prov. Méx. 

Merid. VII-13, 1505). 

— En el Cajón No. 30 van cruces de Santo Toribio ... 6 para el P. Juan 
de Monroy (Florencia: Lista de lo que va en los cajones) (Arch. 
Prov. Méx. Merid, 1960. Documentos por catalogar). 

1674 "Sevilla, Agosto 29, 1674. El cajón No. 1 que V.R. (P. Bartolomé de 
Cuellar) dice no haber llegado, no llegará, porque di orden se entre- 
gara a otra persona en Veracruz, la cual me avisa entregó ya la encomienda 
que iba dentro y el FI. Duarte me avisa ya recibió lo suyo, y lo propio habrá 
sido de lo del P. Juan de Monroy. Yo no escribí que remitía 25 varas de 
paño pardo sino negro; el P. Monroy se habrá equivocado, y por paño negro 



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MONROY, JUAN DE, P. 



habrá entendido pardo, si no es que el escribiente se equivocó" (Florencia 
Feo. Carta al P. Proc. Bartolomé de Cuéllar. Sevilla, Agosto 29 1674). 
(Arch. Prov. Méx. Merid. 1960, Doc. por catalogar). 

— (Versión de Alegre, L VIII, cap. 12) (ABZ., III, p. 325) : "Pocos me- 
ses después, se trató de convocar la XVIII congregación provincial. Pa- 
sados ya desde la última los seis años que prescriben las constituciones. En 
ella, siendo secretario el P. Pedro de Villanuño, a quien por haber muerto 
antes de firmar las actas, se substituyó el P. Luis ciel Canto, fueron elegidos 
procuradores el día 4 de Noviembre, los PP. Juan de Monroy y Bernardo 
Pardo". 

— Décima Octava Congregación provincial. De entre los 40 padres que 
asistieron en el colegio máximo desde el 2 al 7 de Noviembre 1674, 

el P. Juan de Monroy ocupa el número 13" (Congr. 79, ff. 155-158v.). Los 
procuradores elegidos fueron los padres Juan de Monroy y Bernardo Pardo. 

— "Dos negocios principales lleva a su cargo el procurador (Juan de 
Monroy) que se envía por esta provincia a las cortes de Madrid y 

Roma: 

"El primero, traer sujetos de Europa, en especial padres extranjeros que 
hayan acabado sus estudios, y que desde luego puedan emplearse en los mi- 
nisterios de la doctrina y conversión de los indios. 

"El segundo, la conclusión del pleito de los diezmos, que, según el empla- 
zamiento c|ue se hizo a las catedrales de las Indias, estará ya para sentenciarse 
en las de ias mil y quinientas'. 

"Sobre estos dos negocios se me ofrecen los puntos siguientes, los cuales 
pido a V.R. los ponga en consulta, y de la resolución que se tomare, séame 
dada noticia, y se me ordene lo que hubiere de hacer, para no errar en 
puntos tan graves. 

"Primeramente, en cuanto pedir sugetos de Europa a su Majestad y Real 
Consejo, se me ofrece que por cédula de 28 de Mayo de 1672, dirigida al 
Sr. Marqués de Mancera (Antonio Sebastián de Toledo, que fue virrey desde 
1666 a 1672, obedecida por su Excelencia en 7 de Mayo de 1673, y por el 
mismo tiempo notificada al P. Prov. Andrés de Cobián (1671-1673), se dis- 
puso que los procuradores de las religiones, que fuesen a España a pedir 
religiosos para las doctrinas y conversiones, lleven informe de uno de los 
señores virreyes, y éstos la hagan de dichos sujetos. 'Y avisaréis (dice la cé- 
dula) de la necesidad que hay a los prelados de las religiones, que sin haber 
hecho esta diligencia y traer parecer vuestro, no se nombran religiosos, ni 
ellos tendrán que enviar quien los lleve, ni quien viniese por ellos, volverá 
a aquellas provincias. Y tendréis muy particular cuidado de hacer infalible- 



BIOGRAFIA 



179 



mente pasen a las partes para donde fuesen consignados los que de acá se 
enviaren. Advirtiendo a los dichos prelados, que a los que no lo hicieren 
y se quedaren en diferentes partes de aquellas para donde se envían, las em- 
barcaréis y los remitiréis a los reynos', etc. Con que parece inexcusable que 
se pida el informe al Sr. virrey. 

"2. Se ofrece también que al P. provincial le toca pedir este informe, según 
palabras expresas de la cédula, que cita al mismo intento: 'Se ordena (dice 
su Magestad por algunas cédulas) que cuando en algunas de las órdenes se 
viese falta de religiosos, el prelado ocurra al virrey y le informe de la ne- 
cesidad'. 

'3. Que la cédula habla claramente de los religiosos que se piden y traen 
para nuestras misiones. Y así dice: 'Es de advertir que he entendido que 
cuando se piden religiosos para Nueva Galicia y frontera de chichimecos, 
Nueva Vizcaya, etc. Y todas las misiones de la provincia caen en el distrito 
y gobierno de la Nueva Vizcaya, y en aquel reyno, fuera de la Compañía, 
no hay religión que tenga doctrinas, sino la de S. Francisco, que administra 
unas pocas, porque las más que tiene la provincia de Zacatecas están en la 
Galicia y Nuevo Reino de León. 

"4. El tiempo insta, y todo el que habrá de aquí a la partida de flota, será 
necesario (y plegué a Dios que baste), para solicitar y conseguir el informe 
de su Excelencia; el cual dará vista del pedimento al Sr. fiscal, en cuyo po- 
der pára testimonio de la cédula, y se debe temer que dará respuesta nota- 
blemente perjudicial al intento. 

"5. En caso de que parezca a V.R. con la consulta, que no se pida, ni el 
procurador lleve el informe de virrey: se determine y resuelva, si faltando 
esta diligencia, se pedirán sujetos a esta provincia en el Real Consejo, o no 
se pedirán; y lo que se determinare, se sirva V.R. dármelo escrito y fir- 
mado, así para mi resguardo, como para satisfacer a N.P. General (Juan Pa- 
blo Oliva), y a otros, que, sin serlo, sentirán que no se traigan sujetos, y glo- 
sarán el no traerlos, según sus buenas o malas intenciones, etc. 

"En cuanto al pleito de los diezmos, se me ofrece que esta causa toca 
derechamente al procurador de Indias que asiste en Madrid, con los po- 
deres de las provincias, y de entrometerse los procuradores para Roma en 
este negocio, ni en cualquiera otro que pertenezca al oficio de Madrid, no 
se dará fin al de los diezmos, sino principio a un nuevo pleito de compe- 
tencias, en que se verá vencido el procurador que va a Roma, porque el de 
Madrid tiene ganada a Roma, y granjeada la corte de Madrid. . . Es cierto 
que el procurador de la corte de España, no recibirá bien otra ayuda de 
esta provincia, ni de las otras de Indias Occidentales, sino la que se le hi- 
ciere de dineros y papeles, y de estos últimos los menos ... A esto se añade 
que nuestro padre General en las últimas cartas escribe, que el procurador 



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MONROY, JUAN DE, P. 



que se enviare de la provincia, lleve el más dinero que pudiere, y estando 
la provincia en extrema necesidad, será necesario consultar la respuesta que 
se ha de dar a nuestro Padre, y conveniente c|ue yo vaya noticioso de ella 
para informar a su Paternidad, consiguiente a lo que por V.R. y la consulta 
se juzgare. Qué papeles e instrumentos sean necesarios para el pleito de los 
diezmos, dirá el padre rector Manuel de Villabona, y según lo que V.R. 
dijere se solicitarán y costearán, por el P. procurador de provincia Bartolomé 
Cuéllar, como se ha estilado en otras ocasiones que se han remitido papeles 
a España. 

"Esto es lo que se me ofrece por agora, V.R. lo determinará a mayor ser- 
vicio de Dios y bien de la provincia. Juan de Monroy". 
(Arch. Prov. Méx. Merid. [1960] APA-G. VI-4 [1479]). 

1675-1676 "Encargo que se lea (dice el P. Gen. Tirso González) la carta 
5a. de Mayo de 1680, y la 3a. de Julio de 1684, en que, después de 
largos alegatos de una y otra parte, y conferencias que aquí tuvieron los pro- 
curadores de ambas provincias (México y Jas Filipinas) P. Juan de Monroy 
y Diego de Espinar resolvió el P. Juan Pablo Oliva y confirmó el P. Garlos 
de Noyelle, que los huéspedes de Filipinas en México pagasen dos reales y 
medio de plata cada día. No permita V.R. alterar ni disputar más sobre 
este punto, con tanta consideración determinado" (González, Tirso, P. Gen. 
S.J., primera carta de 28 de Julio de 1696, al P. Prov. Juan de Palacio) 
(Arch. Prov. Méx. Merid. APA-G. II [1236]). 

1675 "El P. Fernando Pécoro arribó a la Nueva España el 15 de Octubre 
de 1675, y fue uno de los 18 (sic) sujetos a cargo del P. procurador 
Juan Aguilar Monroy" (Pradeau, Los Jesuítas en el Noroeste de N.E. Ficha 
Pécoro) . 

— (Versión de Decorme, La Obra..., II, 227): "Afortunadamente a 
la fecha habían llegado a Veracruz el 15 de Octubre de 1675 con el 
procurador Juan Aguilar de Monroy". Yerra Venegas haciéndole llegar 
el 13 de Septiembre con el P. Manuel Villabona (Nota: Decorme lo llama 
por error Miguel) ; pero igualmente errada parece la fecha de 1678, que 
pone el biógrafo (anónimo) del P. Juan de Monroy). "Venía con 18 (sic) 
sujetos, cuyos nombres bastaría para inmortalizar cualquiera misión: los PP. 
Nicolás de Prado y Fernando Pécoro; los futuros mártires de la Tarahumara 
Juan Ortiz de la Foronda y Manuel Sánchez; allí el mártir de las Marianas 
Manuel Solórzano; allí el P. Juan Bautista Zappa y su íntimo amigo el P. 
Juan María Salvatierra" (sic) (error) (Nota iluminativa del Sr. Dr. D. Al- 
berto Francisco Pradeau: "Téngase en cuenta que la Congregación Provin- 
cial Décima-Octava fue en Noviembre de 1674, en que fue el P. Juan de 



BIOGRAFIA 



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MoNROY [que Decorme llama Juan Aguilar de Monroy, pero que es más 
conocido por Juan de Monroy]; y parece difícil que hubiese vuelto de Roma 
para Septiembre de 1675, como dice Decorme). 

— (1674-1678) El P. Juan de Monroy procurador 1674-1678), a Roma 
y a Madrid. 

Véase Méx. 5, f. 275. "Hoc anno (1678) advcnerunt ex Hispania, die 15 
Octobris cum Patre Joane de Monroy, huius provinciae procuratore, se- 
quentes patres et fratres. Patres: Joannes Baptista Copart, professus quattuor 
votorum ex provincia gallo-belgica ; Gaspar de las Varillas, coadiutor spiritua- 
lis formatus, ex provincia baetica; 3. loannes Antonius Cavallero, scholaris, 
absolutis studiis, ex provincia castellana; 4. Franciscus Palavicino, theologus 
tertii anni, ex provincia Castellae. Fratres: 5. Antonius Gomar, scholaris phi- 
losophiae cursu peracto, ex provincia Aragoniae; 6. loannes Calderón, scho- 
laris grammaticus, ex provincia baetica; 7. Marcus de Loyola, scholaris gram- 
maticus ex provincia toletana; 8. loannes Castillejo, novitius scholaris ex 
provincia toletana, in qua admissus fuit Matriti die 22 Augusti 1677; 9. Petrus 
Noriega, scholaris grammaticus, admissus in hac provincia, 19 Octobris anno 
1678; 10. loannes de Molina, coadiutor temporalis formatus, ex provincia 
baetica" (ABZ., t. IV [Roma, 1960], p. 14, Nota 52). 

1676 (Marzo 25) "Una carta de D. Domingo de Iriarte con fecha 25 de 
Marzo de 1676, escrita al P. procurador Juan de Monroy, en la que 

le remite 200 pesos para varias pretenciones (sic) en Roma". 
(Invent. Arch. Prov. Méx. [1767] f. 75). 

S. f. "Testimonio en 6 fojas dado por Joseph d'^ Piedra Cortés, escribano 
real y público, de 'poder general' de esta ciudad (de México), otor- 
garon al provincia] y definitorio del Hospital General de S. Hipólito de esta 
corte, a los padres Juan de Monroy y Francisco de Florencia, religiosos de 
la Compañía, y sus procuradores de los Reynos de Castilla y Roma; y por 
falta de ambos, al que les sucediere en el oficio". 
(Invent. Arch. Prov. Méx. [1767] f. 77). 

— "México, 7 de Mayo 1676. D. Joseph de Piedra Cortés, escribano: 
Poder al R.P. Juan de Monroy, de la sagrada Compañía de Jesús, 

procurador general de ella para los reinos de Castilla y Roma". 

(Al fin del Poder anterior dice) : "D. Jaime Antonio Sedouney, notario pon- 
tificio apostólico en la ciudad de Roma a 20 de Febrero de 1678, afirma 
que compareció ante él el R.P. Juan de Monroy^ a ratificar su poder". 

(Washington Congressional Library: Papeles mexicanos de Jesuítas). 

1677 "Con ocasión de asistir en la curia romana por procurador de la provin- 
cia de la Compañía de Jesús de Nueva España, el M.R.P. Maestro Juan 



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MONROY, JUAN DE, P. 



de MoNROY (elegido en Nov. 1674), natural de esta ciudad de Querétaro y 
muy amante de su patria, consiguió de la Santidad del Señor Inocencio XI 
(1676-1689) el que agregase esta venerable congregación, de Nuestra Señora de 
Guadalupe de Querétaro, a la Archicofradía de la Doctrina Cristiana, fun- 
dada en la Iglesia de S. Pedro de Roma, con la comunicación de todas las 
indulgencias, facultades y demás gracias que le están concedidas: cuyo Breve 
con fecha de 7 de Diciembre de 1677, con sus pases y todos los requisitos 
necesarios, se guarda en el Archivo" (Zeláa, Glorias de Querétaro, Cap. IX, 
p. 171) (Vera, Tesoro...,, t. II, [1889] p. 217). 

— "El P. General Juan Pablo Oliva le escribió de su puño y letra al P. Juan 
de MoNROY, una carta latina a Madrid, dándole la bienvenida como 

a representante que era de la provincia de México'' (Altamirano, Tomás, 
Carta a los rectores y superiores de casa, en 1677). 

— (Versión de la Necrol. anónima) : "Del colegio de Guadalajara fue a 
México convocado para la Congregación Provincial, en que fue electo 

procurador, con universal aplauso de la provincia, y satisfacción de todos 
los vocales, por concurrir con el padre ventajosamente todas las prendas y 
cualidades que para semejante oficio piden nuestras constituciones; y no 
les engañó la esperanza, según la felicidad con que concluyó los negocios que 
fueron de su cargo, y el buen nombre que dejó en las provincia y colegios 
de Europa, España, Francia e Italia, por donde a ida y vuelta hizo su viaje; 
y, mientras pudo, dispuso las jornadas de suerte que fuese a parar a casas 
o colegios de la Compañía, donde desde el primer día (si había algunos de 
detención) seguía en todo a la comunidad; y, aunque en el tiempo que asis- 
tió en Roma, enfermó gravemente, con todo, la falta de salud, no le impidió, 
ni le retardó la prosecución y buen expediente, de todas las cosas que le 
habían encomendado y llevaba en un libro de 'Memorias', y del cual tengo 
los despachos, como se podían desear, y mucho más los que pertenecían a la 
provincia, por ser los principales de su oficio, y los que dieron motivo a tan 
largo y peligroso viaje, en que faltó muy poco para padecer naufragio en 
el mismo puerto, pues habiendo dado vista al de la Veracruz, término de 
sus deseos y de su navegación, día de S. Gerónimo (30 de Septiembre) del 
año de 78, al tiempo de anochecer, comenzó a picar el norte y a embrave- 
cerse de suerte, que se vieron obligados a hacerse al mar y huir unos (barcos) 
de otros para no perecer todos: corrieron toda la noche a voluntad de los 
vientos, y, aunque con la luz del día esperaban el consudo, creció con la 
tempestad el susto, por los frecuentes peligros que incurrieron por momentos, 
o por la turbación o poca ciencia de los pilotos, que en 15 días, ya de tem- 
pestad, ya de mares turbados y confusos, lo estaban mucho más los pilotos 
marineros, sin saber qué rumbo seguir, ni conocer la altura ni el paraje en 



BIOGRAFIA 



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que se hallaban; con que se deja ver la aflicción que padecería el padre 
Juan de Monroy y los demás pasajeros viéndose perecer, si no zozobrados 
en el mar, o astillados en las rocas, por lo menos, a buen librar, muertos de 
hambre y de sed, y consumidos de la falta continuada de sueño por tantos 
días, los cuales (decía el padre refiriendo este suceso) los había gastado para 
disponerse para morir, persuadido a que era voluntad de Dios que muriese 
en el mar, como lo temió desde el punto de su embarcación; y así en todo 
el viaje no se desnudó noche alguna, temiendo en todas que era la postrera, 
hasta que en fin, día de Santa Teresa (Octubre 15 1678) dieron fondo en el 
puerto de la Veracruz y luego dispuso venirse y saltar en tierra, temiendo 
nuevas inconstancias del agua. 

"Llegó el padre al colegio de la Veracruz acompañado de los padres y 
hermanos, así del colegio, como de los que traía de las provincias de Europa, 
destinados al glorioso empleo de nuestras misiones en esta Nueva España, 
y los que pasaban también con el mismo fin a la de Filipinas: y todos com- 
ponían un concertado y religioso escuadrón, terrible a las puertas del infierno. 
Llegados al colegio y hospedados conforme a la caridad de la Compañía, y 
más a los que venían tan necesitados de alivio y tan golpeados del mar, se 
recobraron algún tanto del trabajo, mientras, con la brevedad posible se 
previnieron muías y lo necesario para pasar a México, en cuyas jornadas al 
P. Juan de Monroy se le redobló el trabajo, porque fuera del que es inevi- 
table del camino, se le añadió el de venir hecho hospedero de todos los de 
su misión, que como nuevos en la nuestra, con nada le podían ayudar y el 
hermano compañero que pudiera, se había quedado en la Veracruz para 
poner orden en las cosas de la embarcación v en la condición del procurador, 
generosa y sumamente puntual, era continuar la mortificación y desavío de 
las ventas y hosterías, y más en tiempo de flota, y sobrevenir tan quebran- 
tado y falto de salud y de fuerzas, le era forzoso descuidar de sí (siendo el 
que más lo había menester) por asistir y cuidar a los demás. 

"Con este afán y continuado trabajo llegó finalmente a México, donde 
fue recibido, así de los sujícriorcs, como de todos los padres y hermanos con 
la alegría, aplausos, demostraciones de júbilo que tenía el padre granjeadas 
por su amabilidad y prendas en los afectos y corazones de todos; y habiendo 
llenado las ceremonias y cumplimientos de urbanidad y atención debidas a 
las Cabezas y tribunales del Reyno, luego en varias consultas dio a la pro- 
vincia exactísima cuenta de todos los puntos de su legacía, y pidió una y 
muchas veces al P. provincial Tomás Altamirano (1677-80) mandase se le 
recibiesen las cuentas de recibo y gastos de todo el tiempo de su procuración, 
las cuales dio hasta el último maravedí, y aprobadas y firmadas del padre 
provincial" (Anón., Carta de edif. del P. Juan de Monroy). 

"Viendo que de su oficio no le quedaba más qué hacer, trató luego de re- 



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MONROY, JUAN DE, P. 



tirarse para tratar sólo de morir. A esta causa pidió al P. provincial venirse 
a este colegio de Querétaro para ver si con los aires patrios, se recobraba 
algo en la salud, y como la del padre era de tanta estima (aunque con sen- 
timiento grande porque al alejarse de México defraudaba a las consultas de 
sus consejos, que aseguraban el acierto de sus muchas experiencias y univer- 
salidad de noticias), hubieron los superiores de condescender, animados con 
la esperanza de que si el padre convalecía y se recobraba en las fuerzas, lo- 
graría la provincia su mayor deseo, que era verlo en sus primeros puestos, 
de que se hacía más digno en el bajo concepto que tenía de sí mismo, juz- 
gándose incapaz e inepto para cuidar de otros; y a este fin y no por otro 
motivo, no admitió la patente de rector de este colegio, sino que con el de- 
seo de retiro y de mayor soledad, pasó aJ colegio de San Luis de la Paz, 
donde con la inclemencia de su temple, se aumentaron los que tenía y aun 
se le recrecieron nuevos achaques, con que a poco tiempo volvió a este co- 
legio (de Querétaro), donde dijo que sólo venía para disponerse a morir" 
(Anón. Id.). 

— "Roma, 31 de Diciembre de 1677" (De una carta del P. Gen. Juan 
Pablo Oliva al P. provincial Francisco Jiménez) : "Algunas cartas de 
otros ha traído el P. Juan de Monroy que con .su compañero llegó a Roma 
al principio de Noviembre y va cumpliendo con mucha diligencia con las obli- 
gaciones de procurador; él mismo llevará la respuesta latina a los postulados 
de la congregación provincial, y a otros postulados y dudas que nos ha pro- 
puesto. 

"En dos memoriales me ha propuesto el P. Juan de Monroy algunos pun- 
tos tocantes al almacén, del cual se sirve el procurador de Filipinas; y vistas 
las razones he declarado que dicho almacén ha sido y es propio del colegio de 
México. Mas porque he entendido que por él, como por alquiler, se le pedía 
a dicho procurador cierta cantidad de pesos, encargo que no se le pida, y que 
por mi respeto se le conceda esta gracia de que no pague nada por el alma- 
cén, no obstante que éste es del colegio de México y no de Filipinas; y procu- 
raré que la provincia de Filipinas muestre algún género de agradecimiento 
por esta gracia; y para que entiendan que lo es, ordenaré que de cinco a cinco 
años se me pida la renovación o concesión de ella. 

"El P. Juan de Monroy añade que dado caso que por mi respeto se con- 
cede esa gracia a Filipinas, que sea mientras el colegio de México no necesite 
de él; pero yo he moderado esta limitación de esta suerte: que cuando el 
colegio necesitare del almacén, me lo avise, diciendo para qué lo ha menester, 
y que no se lo quite a Filipinas hasta que hubiere recibido mi respuesta, y el 
orden de lo que se debe hacer; lo demás podría ser ocasión de algún incon- 
veniente" (Oliva, Juan Pablo, P. Gen., carta de 31 de Diciembre de 1677). 



BIOGRAFIA 



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— (Habla eJ P. Francisco de Florencia en Estrella del Norte) : "Juan 
Diego dejó, a lo que he podido rastrear un hijo, que lo era suyo o por 
tal era tenido. A este hijo, llamado Juan, como su padre dejó en herencia 
una imagen, trasunto de la original, que traía consigo y que hoy tiene y con- 
serva por inestimable presea el Lic. D. Juan Caballero y Ocio, de la cual, 
habiéndole yo (dice el P. Florencia) preguntado en carta, el origen de ella 
y el modo como la adquirió, me respondió en una de 21 de Agosto de 1687, 
desde su hacienda de Puerto de Nieto, lo siguiente: 

"Padre nuestro y señor mío: La noticia que V.P.M.R. me pide en la suya 
de la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, que era de Juan Diego, hoy 
pára en mi poder; la que puedo dar es la siguiente: El R.P. Juan de Mon- 
ROY, después que vino de Roma, viviendo en el colegio de la Compañía de 
Jesús de Querétaro, me dio dicha imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, 
encargándome muchísimo la estimase mucho, porque sabía y tenía averiguado, 
había sido del dichosísimo indio Juan Diego, a quien se le apareció la imagen 
santísima de Guadalupe milagrosamente, que está en ese santuario de Mé- 
xico, y quien la tuvo consigo desde dicha aparición. Dejósela a la hora de su 
muerte, a su hijo llamado Juan, y este hijo se la dejó, estando también para 
morir, a otro hijo suyo llamado Juan, nieto del principal Juan Diego; el cual 
nieto estando en agonía, envió a llamar a dicho R.P. Juan de Monroy, en 
cuyos brazos dio el alma a Dios; y por el mucho amor que le tenía éste a su 
reverendo padre, como a su padre de espíritu, la dio y dijo había sido de su 
abuelo Juan Diego, desde luego que gozó el favor de la aparición de la mila- 
grosa imagen de ese santuario: que así se lo había oído a sus padres y a sus 
parientes. Aquí oí ponderar a dicho reverendo padre con su mucha capacidad, 
que no habiendo en las Indias en aqueJla ocasión, pintores, ¿quién se la daría 
o trasuntaría al dicho Juan Diego? Esto es lo que sé, oído de la boca del R.P. 
Juan de Monroy, quien me la dio por lo mucho que me quería, diciéndome 
que, porque me amaba tiernamente, porque conocía el afecto tan grande que 
yo tenía a esta sagrada imagen, y por llamarme Juan me daba esta presea 
de su mayor estimación, su compañera en el viaje de Roma y en todas sus 
necesidades y peregrinaciones. La imagen es de una tercia de largo y una cuarta 
de ancho: la hermosura de ella es asombro y admiración de cuantos la ven. 
Esto es lo que sé y no otra cosa, referido del indio Juan último a nuestro 
Padre (Juan) de Monroy, y de su paternidad reverenda pasado a mí. Y 
esto podré jurar y declarar, si necesario fuese, en la forma que llevo dicho, 
no porque yo tenga otras noticias, ni las presentes haya oído de otra boca sino 
de la de nuestro P. Juan de Monroy, que Dios tenga en su gloria". "La 
ponderación que apunto (dice el P. Florencia) dio ocasión a algunos, a decir 
que era tradición de Juan Diego a su hijo, y de su hijo al nieto, que se la 
había dado de su mano la Santísima Virgen, milagrosamente copiada del 



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MONROY, JUAN DE, P. 



original que Ella o por Ella, los ángeles pintaron en su tilma, y así lo oí yo 
cuando tuve la primera noticia; pero esto no tiene más fundamento, que la 
piadosa interpretación, y le pregunta el padre que quién se la daría o tra- 
suntaría a dicho Juan Diego, en un tiempo tan estéril de pintores como aquel 
era. . . Parecióme (añade Florencia) no dejar escribir este punto, por lo que 
toca a la devoción, que nos persuade Juan Diego en aquesta acción, a la santa 
imagen de Guadalupe, y por la estima que el P. Juan de Monroy, varón 
para mí, que lo traté y comuniqué en esta provincia, y más de cerca en cien 
días de navegación de España a la Veracruz, digno de toda veneración, y no 
menos para todos los de esta provincia y reino, que lo conocieron y experi- 
mentaron sus religiosas virtudes, entereza de costumbres y verdad en sus pa- 
labras y trato que hizo de este caballero D. Juan Caballero y Ocio" (Florencia, 
La Estrella del Norte). 

1678 "En 1678, el P. Juan de Monroy partió para Nueva España con 20 
sujetos" (Astráin, t. VI, p. 453) (Pradeau, Jes. en el N.O. de N.E., Ms. 

inédito) . 

— "Carta de D. Juan Albano Bernal, al P. procurador general Juan de 
Monroy. . . fecha en (no dice) a 7 de Junio de 1678 en que da ra- 
zón dél" (Invent. Arch. Prov. Méx. [1767]). 

— Carta de D. Juan Albano, fechadas a 21 y 22 de Junio de 1678, es- 
critas al P. procurador Juan de Monroy, dando razón del estado del 

pleito de diezmos (Invent. Arch. Prov. Méx. [1767], f. 29). 

— (Robles, Diario. . ., Edic. Méx., 1853, p. 276) : "Miércoles 16 de No- 
viembre de 1678, entró el P. Juan de Monroy que viene de Roma". 

— (Versión de Alegre, IX, Cap. V) (ABZ. IV, Roma, 1960, p. 56) 
(Méx. 5, f. 275) : Hoc. anno 1678, die 15 Octobris, advenerunt ex 

Hispania cum Patre Joanne de Monroy, sequentes Patres et fratres (Gf. 
p. 177. 1674-1678). 

1679 (21 de Septiembre) (De una carta del P. Francisco de Florencia, fe- 
chada en Sevilla el 21 de Sept. de 1679, y dirigida a los Libreros Guetan 

y Compañía de Lyon: "Al P. Juan de Monroy, procurador de México, que 
ha de pasar por Lyon encargué se viese con vv.mm. y les propusiese, que para 
que los libros viniesen con seguridad, será buen medio remitirlos a Génova 
en alguna nave inglesa". 

— (Versión de Robles, Diario, p. 290) : "En este día 25 de Septiembre 
se ha dicho que el P. Juan de Monroy, de la Compañía de Jesús, tiene 

carta de España en que se da noticia que no vienen (¿las naos?) y que es 



BIOGRAFIA 



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arzobispo de México el Sr. (¿D. Francisco Aguiar y Seitjas?) , obispo de 
Oaxaca y de dicho obispado el Dr. D. Juan Cana". 

1680 "Carta de D. Juan Albanc Bernal, fecha en Madrid a 12 de Mayo 
de 1680 escrita al P. Juan de Monroy, en la que le da razón del es- 
tado del pleito de diezmos" (Invent. Arch. Prov. Méx. [1767], f. 29). 

S. f. (Versión de J.M.D. en Dice. Univ. de Hist. y Geograf., t. II de Apén- 
dices. Méx. 1856. Art. Monroy, Juan de, P, p. 862) : "El P. Juan de 
Monroy fue natural de Querétaro, y fue de la Compañía de Jesús, rector del 
colegio de San Ignacio de aquella ciudad, y procurador general en las cortes 
de Madrid y Roma, por su provincia de Nueva España. Sujeto de la mayor 
estimación y aprecio por sus raros talentos, por su gran literatura y por su 
singular política, por lo que le granjeó un buen nombre a toda la nación crio- 
lla, en aquellas famosísimas cortes de la Europa; religioso digno de toda ve- 
neración, como dice el erudito padre Francisco de Florencia en el elogio que 
hace de él, por sus religiosas virtudes, por la entereza de sus costumbres y por 
la verdad de sus palabras y su trato". 

1681 (De la Necrología anónima) : Y es cierto cjue la vida Cjue instituyó 
estos tres lütimos años, pudo ser idea de perfección, ejemplo de desen- 
gaño, y arte de bien morir, porque la distribución del día la dispuso de esta 
forma: Levantábase a las dos de la mañana, y luego que se levantaba com- 
ponía su cama con exacción que el más observante novicio, según la regla; 
inmediatamente recapacitaba los puntos de la oración, a la cual daba prin- 
cipio con una fuerte, dilatada disciplina; y luego puesto en la meditación la 
continuaba hasta las seis, que se puede llamar interrupción al tiempo que 
gastaba en examinar la oración y el examen de conciencia para purificarse, 
con el sacramento de la penitencia, y santo sacrificio de la Misa, para el que 
se disponía muy despacio, hasta cerca de las siete que iba a la sacristía, sin 
dejar día ninguno, por achacoso o enfermo que estuviera, ni poder recabar 
de su fervor y suma regularidad, que siquiera en los días muy lluviosos o de 
mucho destemple dijese la misa en una capilla interior, que el mismo padre 
había compuesto y alhajado de muy decentes y curiosos ornamentos, porque 
decía que ya sabían en la ciudad el número de sacerdotes que había en casa, 
y echarían de menos si dejaban de tocar alguna misa; decíala el padre con 
mucha gravedad, modestia, devoción y ajuste a las ceremonias rúbricas de 
la iglesia, sin dejar ni quitar del tiempo que dispone la regla; seguíase la 
acción de gracias que daba en la sacristía muy despacio y siempre de rodillas. 

En cuanto a la aplicación del santo sacrificio fue la misma puntualidad en 
no retardar ni un día las que se dicen por orden de la santa obediencia, o 
por los difuntos de la Compañía, principalmente por los de esta santa pro- 



188 



MOXROY, JUAN DE, P. 



vincia, y parece que nuestro Señor le pagó este cuidado con el que tuvo su 
providencia de disponer que en el mismo día de su muerte concurriesen en esta 
ciudad, distintos mensajeros que iban con la derrota de casa, todos los co- 
legios y misioneros de la provincia, para que no se dilatasen los sufragios a 
quien fue tan puntual en hacerlos por los difuntos. 

Acabada la misa y la acción de gracias venía a su puesto en donde por su 
misma mano se disponía el desayuno, porque en lo inmediato a su persona, 
jamás quiso usar ni valerse de ajeno ministerio; y así el hacer la cama, com- 
poner el aposento, disponer el desayuno, todo lo hacía por sí mismo, y sólo 
en este tiempo en que ya le faltaban las fuerzas, permitió que algún criado o 
sirviente de casa le barriese el aposento y le trajese un cántaro de agua, sin 
ser posible recabar de su humildad, por instancias que le hicieron varias ve- 
ces los superiores, que se dejase servir de algún hermano de casa, caridad que 
usa la Compañía con los ancianos y achacosos, y el padre, como si no lo 
fuese, se servía a sí mismo, aun en los ministerios más bajos. 

Concluidos los de su desa}Tino, se ponía a rezar las cuatro horas menores 
con mucha atención y expresión y sin permitir que le interrumpiesen, aunque 
fuese para el negocio más importante, porque en su concepto, ninguno lo 
era de tanto, como hablar con Dios, pagarle aquella pequeña deuda al que 
nos obliga nuestro estado; luego, desde las nueve hasta cerca de las once, que 
tocaban a examen, dedicaba el padre a escribir y responder varias cartas, o 
en admitir alguna visita de eclesiásticos o personas de suposición que lo 
buscaban, unos para el consejo (de que tuvo especialísimo don), otros para 
consultarle algunas materias arduas; y otros, atraídos por la benevolencia de 
su discreta conversación, y todos persuadidos a que a ninguno había de pagar 
la visita, que fue la condición que les propuso desde que vino a este colegio; 
porque en esta materia, aun con los suyos se hizo extraño, y si no fue en 
alguna ocasión de grave enfermedad, o alguna pascua, no visitó a sus her- 
manos, dando por excusa la debilidad de las piernas y el destemple de la 
cabeza. 

En tocando a examen, luego se ponía de rodillas, y lo hacía observando en 
él todas las adiciones que enseña nuestro santo padre, y a la hora acostumbrada 
iba al refectorio y siempre a primera mesa, y en esto nos dejó ejemplos muy 
dignos de imitación, pues nunca admitió cosa que fuese particular, sino solo 
y de la misma suerte que se daba a la comunidad. En una ocasión fue el ante 
de carnero asado, y el superior, advirtiendo que el padre, por la falta de 
dientes y muelas no podría comer, mandó que la parte que le tocaba se la 
picasen y dispusiesen en forma de gigote; pero cuando conoció que no era así 
lo que comían los demás, no gustó ni un bocado; solamente los sábados, y si 
acaso se servía a la comunidad algo de grosura, admitía unos huevos para no 
faltar ni dispensar un punto en la perfección de su ayuno, que viernes y sá- 



BIOGRAFIA 



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bado era inviolable y en la cuaresma, en que ya por la edad y por los acha- 
ques parece que estaba desobligado, no fue posible persuadirle a que comiese 
carne, o por lo menos que dejase el ayuno; antes en ese tiempo añadía otra 
mortificación, que era desde el miércoles de ceniza hasta el domingo de pascua, 
no probar una gota de agua, que en tierra tan calurosa como esta, y más por 
marzo, y en su natural como el suyo tan ardiente y fogoso: cada cual puede 
ponderar en sí la calidad de esta mortificación; ya dije .lo mal que lo trató el 
temple de Roma, pues cuando salió de ella, estaba actuahnente en la enfer- 
mería, comenzó su viaje al principio de cuaresma, y siendo así que la caridad 
de la Compañía le sacó "in scriptis" licencia para comer carne y huevos; el 
padre no usó de ella ni una tan sola vez. Todo el tiempo que asistió en este 
colegio (de Querétaro), no se pudo recabar del padre, que siquiera una vez 
fuese a comer con su hermana, y en esto fue inexorable el fervor y el amor que 
tenía de seguir en todo, la comunidad (Anón, de Necrología). 

Cuando fue rector de Guadalajara gustaba mucho el Sr. obispo D. Fran- 
cisco Verdín (1666-1674) de que algunos de la Compañía le honrasen en su 
mesa, y el padre, que era rector concedía liberalmente la licencia para que 
los padres lograsen aquella honra. Viendo el señor obispo que sólo el P. Juan 
de MoNROY se excusaba siempre de acompañar a su ilustrísima a la mesa, usó 
para llevarlo, una traza, y fue ir en persona a convidarlo para que le predica- 
se el sermón del Santo Padre en su iglesia catedral; el rector que era vivísimo 
y reconoció el intento (porque era agasajo que hacía el señor obispo a todos 
los predicadores, llevarlos luego a comer consigo), le respondió que se hol- 
gaba mucho de que su lima, le mandase algo, y más en aquella ocasión en 
que tenía que suplicarle un favor. Dijo su lima, que cualquiera cosa le con- 
cedería con tal que le predicase el sermón. "Pues, Señor (dijo el padre), el 
favor que tengo de suplicar, es que ese día me deje V.S. venir a mi casa a 
comer". Con esto el Sr. obispo quedó bien servido y juntamente edificado de 
Ja constancia con que el padre seguía en todo a la comunidad. 

A la hora de quiete de mediodía y a la noche asistía con mucha puntua- 
lidad y, como era tan versado en las historias así sagradas como profanas, era 
su conversación siempre deliciosa y nunca nociva, porque entre sus buenas 
prendas, sobresalió su buena lengua, cosa que lo hizo tan amado de todos, 
porque sabían que donde estaba el P. Juan de Monroy, estaban sus créditos 
muy seguros, y si acontecía que alguno se desmandase en alguna plática o pa- 
labra que lastimase al prójimo, el padre no hacía más que bajar los ojos y no 
contestar ni responder, sino que derrepente salía con otra conversación. Aca- 
bada la quiete se recogía hasta las dos, en que puntualmente rezaba vísperas 
y completas; luego leía lección espiritual en Contemptus mundi, o en la Vida 
de Santo Tomás de Villanueva que la sabía casi de memoria. Y en todas las 
ocasiones se aprovechaba de los ejemplos, sentencias y aforismos del santo, que 



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MONROY, JUAN DE, P. 



ya no podía imitar del todo su ardentísima caridad; lo imitaba cuanto le era 
posible, y desde el retiro de su aposento buscaba y mendigaba limosna para 
sustentar a muchas personas pobres, a quienes su estado y calidad, no les 
permitía pedir. El mismo se lo mostró en las necesidades de este colegio, pues 
más que el deseo de su salud, le trajo a él a ver si podía remediar en algo su 
extrema necesidad, y como crecía su viva fe y lo había experimentado en 
cuantas partes fue superior, que Dios tanto extiende sus manos a favorecer- 
nos, cuanto las extendemos nosotros al culto y veneración de sus altares, nada 
le picaba más vivamente el deseo que adelantar y promover todo lo que tocaba 
al divino culto; de aquí fue el promover la sacristía de este colegio, en albas, 
amitos y purificadores, manteles y de un cajón capaz y curioso, para guardar 
los ornamentos; y de aquí el componer en el interior de casa, una capilla con 
todo lo necesario de ornamentos, cáliz, misal, vinajeras y cuatro blandoncillos, 
en que pudiesen celebrar los enfermos y para renovar los votos; de aquí, de 
enriquecer la iglesia con algunas reliquias que trajo de Roma y de que re- 
zamos en este colegio, a quien también dio una carta entera de nuestro padre 
General, con una hermosa vidriera y guarnición y pie de bronce dorado de 
primorosa labor; y otra reliquia guarnecida de filigrana de la escalera de 
abajo en que vivió S. Alejo; de aquí, lo operar y ayudar tanto a las expensas 
y costo del altar mayor que en su género es de lo mejor que hay en esta Nue- 
va España, para digno trono de Ja prodigiosa estatua de N.P. San Ignacio, 
colocada en su centro debajo de una vidriera admirable que, para este fin, 
hizo traer de Venecia, como también otras más pequeñas que adornen y den 
bastante luz a las ventanas; y, aunque éstas no las vio puestas, quedó en el 
poder del padre procurador general de Roma el costo de doce blandones de 
bronce dorado, y un Niño Jesús de Nápoles y un pedestal de bronce dorado 
para la reliquia del gran Patriarca San José, que, si quiere Dios que se logren 
y no se extravíen, serán alhajas dignas de estimación y de que este colegio ten- 
ga grabada en bronces, la memoria del padre que ha sido su bienhechor 
(Anón., Necrológica). 

A las cuatro de la tarde rezaba los maitines del día siguiente, y hasta las seis 
se ocupaba en escribir o en estudiar, si no había alguna visita o negocio que le 
embarazase; el demás tiempo hasta ir a la letanía se estaba en pie, y las más 
veces se iba a ocupar, arrimado a la mesa de su librería, rezando sus devocio- 
nes, que una de ellas era ganar muchas indulgencias, para lo cual, fuera de 
las que tenemos en la Compañía, se hizo asentar en la cofradía de Nuestra 
Señora del Rosario, de México, de donde le enviaron su bula de hermandad, 
y el sumario de las indulgencias, a cuyo fin sacaba también la Bula de la 
Santa Cruzada; y luego que tenía nota de algún difunto de la Compañía, se 
ponía a ganarle indulgencias, mientras llegaba el tiempo de decirle la misa. 

En saliendo de cenar y de quiete, prevenía los puntos de la meditación; 



BIOGRAFIA 



191 



y después puesto de rodillas hacía su examen; en la misma forma rezaba el 
rosario de la santísima Virgen de que fue devotísimo, y procuraba entrañar 
en todos su devoción; a esta causa hizo traer de Loreto muchas reliquias de 
aquel insigne santuario para esparcir con la noticia, la de\'oción de la sobe- 
rana Madona; y no era menor la que tenía con el gran patriarca nuestro se- 
ñor S. José, y todas sus ansias fueron por fabricarle altar en este colegio, y a 
este intento hizo grandísimas diligencias que espero en Dios se han de lograr, 
para lo cual dejó el padre movidos los ánimos de persona^^ piadosas que pon- 
drán en ejecución lo que les persuade su piedad. 

"Antes de acostarse tenía el P. Juan de Monroy una devoción que, aunque 
parezca nimia, es argumento de la constancia que tuvo siempre en la virtud; 
persignábase puesto de rodillas, y luego en nuestra lengua vulgar decía las 
cuatro oraciones, los mandamientos, la confesión, y concluía con un acto de 
contrición, y decía que hacía mucho aprecio de esta devoción, por haber sido 
el primer ejercicio de cristiano en que le impusieron sus padres desde que 
supo hablar, y que lo había continuado siempre, por respeto que debía a Ja 
buena memoria y a la doctrina con que lo criaron" (Anón., Necrol.). 

Y he querido poner tan a menudo la distribución que observaba el P. Juan 
de Monroy, porque de allí se conozca su virtud: un modo de vida tan co- 
mún, pero en él tan singular, que no discrepaba un día de otro en nada de 
lo que hacía; de esta suerte le halló la muerte tan prevenido, que no le inmutó, 
ni lo turbó su noticia, que Juego que le manifestó el médico su riesgo para que 
recibiera los sacramentos, habiendo antes disimulado y sufrido cinco días la 
gravedad de los accidentes que fueron tales los que le ocupaban el pecho y 
le impedían la respiración, que no se atrevía a acostarse, porque le ahogaba el 
flato que le subía de hígado, con que pasaba toda la noche sin desnudarse, 
sentado en una silla. Oyó la nueva de su cercana muerte con grandísima re- 
signación, y habiéndose confesado generalmente de toda su vida, así vestido 
como estaba recibió eJ viático, puesto de rodillas con entrañable devoción y 
ternura suya y de los nuestros que le asistían; hiciéronle instancia para que 
se desnudase y acostase, para que con comodidad se le aplicasen las medici- 
nas; y, aunque el padre lo repugnó grandemente, al fin se rindió a la obe- 
diencia del médico y del enfermero. Y aunque es así que su resistencia era con 
el razonable pretexto de no sofocarse acostado, en la verdad tenía otros dos 
bien diferentes motivos: el primero, que para amortajarlo no le descubriesen el 
cuerpo, porque siempre fue recatadísimo y modestísimo, aun consigo mismo, 
sino que Ja muerte lo hallase ya amortajado en vida con los mismos vestidos, 
de que viviendo usaba, que fueron desde zapatos hasta el bonete; los mismos 
individuales que sacó del colegio de Guadalajara, antes de ir a Roma, y le 
duraron en el viaje, en la estada y vuelta y en el tiempo en que estuvo en el 



192 



MONROY, JUAN DE, P. 



colegio (de Querétaro), habiendo tenido tantas ocasiones de mejorarlos, no 
lo hizo, aunque trajo de España vestuarios para otros muchos. 

En este último tiempo, le envió de México un confidente suyo, sotana y 
ropa, y sólo se la puso el tiempo que tardaron en remendar la vieja; y esto 
en un ánimo generoso como el suyo, no pudo ser sino un afecto grande a la 
santa pobreza en todo lo que tocaba a su persona; pues aun el breviario y 
diurno con que se ordenó, no lo mejoró, pudiendo hacerlo con facilidad. 

El segundo motivo fue para que no le viesen el cuerpo lastimado y herido 
con el rigor de la disciplina y cilicio de acero, que, según la disposición que 
tenía era imposible, pues ora fuese en pie, ora sentado, ora acostado, no le 
fuese un sangriento martirio, y juzgo que el mayor fue para el padre, que 
viesen y supiesen el rigor con que trató su cuerpo; pero ya que le faltó esta 
mortificación, tuvo hasta morir la de los remedios y medicinas que fue bien 
penosa a su natural aseo y limpieza; pero no se perdonó a ninguna de las que 
enseña el arte, y el padre las recibió todas con notable resignación y paciencia. 
Agravados los accidentes se le dio el sacramento de la extremaunción a que 
fue respondiendo muy en sí, habiendo pedido y recibido aquella mañana antes, 
segunda vez, el de la eucaristía, y muchas y repetidas veces el de la penitencia; 
luego llamó a un padre y le pidió encarecidamente que no lo desamparase 
en la última hora, pues sabía que en aquel tiempo no están las facultades na- 
turales para ejercer sus operaciones; díjosele la recomendación del alma y fue 
respondiendo a toda ; y a Ja una del día se mostró que no había sido en vano su 
prevención, pues habiéndosele quitado el habla, le acometió sin duda el ene- 
migo con alguna vehemente tentación, porque se le encendió como un fuego 
el rostro, y le dio tan terrible temblor y estremecimiento en todo el cuerpo, 
que aun estando tan debilitado, se suspendió más de un palmo, formando en 
los dedos de la mano derecha la señal de la cruz, tan apretadamente, que aun 
después de amortajarlo no se los podían desunir. Acudió inmediatamente el 
padre que le ayudaba, con actos de fe, y al punto se sosegó, de suerte que 
duraría aquella lucha por espacio de un credo, y vuelto a su color y a una 
paz y tranquilidad grandísima, entre las oraciones y actos fervorosos de todos 
los de casa que le asistían, entregó su espíritu con tanto sosiego y tan sin de- 
mostración que se dudó por gran rato si estaba todavía vivo (Anón., Necrol.). 

Murió el P. Juan de Monroy a los 65 años y 5 meses de edad; 50 de Com- 
pañía; 32 de profeso de cuatro votos; 41 de sacerdote. 

Luego que hicieron señal las campanas de nuestro colegio (de Querétaro), 
correspondieron las de todos los conventos e iglesias de la ciudad; y a la ma- 
ñana siguiente, 12 de este mes de Noviembre, vinieron al entierro, en que 
hubo numeroso concurso, porque todos lo amaban como a padre de la patria, 
y le veneraban por sus letras y virtud, y nos daban el pésame por la pérdida, y 
pudieran muy bien dárselo a toda la provincia, pues en muchos años no se 



REFERENCIAS BIOGRAFICAS 



193 



hace un sujeto de las prendas, calidades y virtudes del padre. Y, aunque éstas 
nos aseguran de su descanso, vuelvo otra vez a suplicar a V.R. le mande hacer 
los acostumbrados sufragios, y a mí no me olvide delante de nuestro Señor, 
que guarde a V.R. Querétaro, Nov., 1684. 

Referencias Biográficas 

1 Alegre, Francisco Javier, S. J., Hist. de la provincia de la C. de J. de 
N.E., t. II, México, 1842, p. 471; t. III, Méx., 1842, pp. 12-13. 

2 ABZ., S. J. (Alegre-Burrus-Zubillaga) , Hist..., t. III, Roma, 1959, 
pp. 325, 403. Doc. IX Apéndices; t. IV. Roma, 1960, pp. 14, Nota 52, 
p. 56, Nota 7. 

3 Altamirano, Tomás, Prov., Carta a los superiores de la provincia. 1677. 

4 Anónimo. Cuadernillo en que se registraron las instancias que todas las 
religiones y colegios de la ciudad (México) hacen al Sr. Alejandro VII, 
para que apruebe la fiesta de María Santísima de Guadalupe. 1663. 

5 Anónimo. Carta de edificación sobre las virtudes y muerte del P. Juan de 
MoNROY, fechada en Querétaro en Noviembre 1684. Ms. inédito 8 fojas. 

6 Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. (1931). "Ordenaciones de los PP.GG. y pro- 
vinciales" (Copia). El original se halla en el Arch. Gen. del Museo Nac. 
de México, vol. V, de Mss. f. 187; vol. VI, Mss. ff. 230-238. 

7 Arch. Prov. Méx. Merid. (1960). APA-G. II, (1236); APA-G. VII-13 
(1484); APA-G. VI-4 (1479). 

8 AsTRÁiN, Antonio, S. J., Hist. de la C. de J. en la Asist. de España, t. VI, 
Madrid, 1920, pp. 453, 874. 

9 Boletín AGN. Méx., t. XV (1944), No. 4, pp. 609, 611-612. 

10 Carafa, Vicente, P. Gen., S. J., Carta: 

Al P. Prov. Pedro de Velasco, Roma, 21 Jun. 1648. 2a. vía. 

11 Congr. 79, ff. 155-158v. 

12 Decorme, Gerardo, S. J., Menologio Ms. 1940, f. 196, La Obra de los 
jesuítas durante la época colonial, t. I, Méx., 1941, pp. 41, 81, 395. 

13 Dice. Univ. de Hist. y Geograf., t. II de Apéndices, p. 862. Art. Monroy. 

14 Florencia, Francisco, S. J., Menologio. Carta al P. Proc. Bartolomé de 
Cuéllar fechada en Sevilla el 29 de Agosto de 1674. Carta al Sr. Guetan y 
Cía. libreros de Lyon, Francia. Fechada en Sevilla el 21 Sept., 1679. 

15 González, Tirso, P. Gen., S. J., Carta: 

Al P. Prov. Juan de Palacios, Roma, 28 Jul. 1696. 

16 Hermanos Júniores, S. J. de la Prov. de México. Homenaje a la Santí- 



194 



MONROY, JUAN DE, P. 



sima Virgen de Guadalupe, en el 50 aniversario de su Coronación, Méx., 
1945, p. 12. 

17 Invent. Arch. Prov. Méx. (1767), ff. 25, 29, 31, 75, 77, 193, 335. 

18 Méx. 5, f. 275. 

19 Nickel, Gosvino, P. Gen., S. J., Cartas: 

Al P. Prov. Andrés de Rada, Roma, 20 Mayo 1651. 2a. v., 6a. 

Al P. Prov. Francisco Calderón, „ 12 Dic. 1652. la. v., 3a. 

20 Oliva, Juan Pablo, P. Gen., S. J., Cartas: 

Al P. Juan de Monroy, a Madrid, Roma, 1677. 
Al P. Prov. Francisco Ximénez, „ 31 Dic. 1677. 

21 Oviedo, Juan Antonio, S. J., Elogios de muchos hermanos coadjutores, 
t. I Elogio del H. Florencio Simón López Abarca, p. 397. Méx. 1755. 

22 Pradeau, Dr. Alberto Francisco, "Noticias sobre jesuítas en el noroeste 
de Nueva España". Ms. inédito. Fichas: Pécoro, Fernando; Varillas, Gas- 
par; Castillejo, Juan de; Copart, Juan Bta. 

23 Robles, Lic. Antonio, Diario de sucesos notables (1665-1704). Edic. 
México, 1853, pp. 276, 290. 

24 Vera, Fortino Hipólito, Pbro., Tesoro Guadalupano, t. II, Amecameca, 
1889, pp. 106, 217; t. I, Amecameca, 1887, p. 148. 

25 ViTELLESCHi, Mucio, P. Gen., S. J., Carta: 

Al P. Prov. Florián de Ayerbe, Roma, 10 Marzo 1634. 

26 ZelÁa e Hidalgo, Glorias de Querétaro, Cap. IX, p. 171. 

27 Washington Congressional Library. Papeles Mexicanos de Jesuítas. 

Bibliografía 

1668 Razón del estado del colegio de Valladolid que en 21 de Mayo de 
1668 hizo el P. Juan de Monroy al P. Melchor Pérez. Siete fojas mss. 
inéditas. 

(Invent. Arch. Prov. Méx. [1767], f. 73). 

1679 "Quatro foxas del consumo y gasto de 14,000 pesos y 2 reales, del 
cargo que se hizo al dicho P. Juan de Monroy, la que se halla apro- 
bada por el padre provincial Tomás Altamirano en 16 de Noviembre de 1679" 
(Invent. Ib.). 

1682 "Seis borradores de qüentas de cargo y data de los PP. Juan de Mon- 
roy y Francisco de Florencia, procuradores que fueron de la Compañía 
en España, el año de 1682; y dos recibos de la cantidad de 1,200 pesos, he- 
chos por A. Leonardo de Lara, capitán del navio nombrado La Concepción 



BIOGRAFIA 



195 



de parte del P. fray Diego García, agustino, a favor de dicho P. Juan de 
MoNROY para entregarlos en Roma al P. Alonso de Alarcón, procurador de 
la Compañía" (Ibid., f. 73). 

S. f. (por 1682). "Una quinta y razón duplicada que dio el P. Juan de 
MoNROY en tres foxas, del tiempo que fue procurador a Roma" (Ibid.). 

S. f. "Otra quinta del P. Alonso Alarcón con el mismo P. Juan de Monroy" 

S. f. (Por 1682-1683). "Una quinta y razón duplicada que dio el P. Juan 
de Monroy de la cantidad de pesos, que de orden del P. provincial 
Francisco Ximénez se le entregó para costear su viaje a Roma y gastos de 
los negocios que se le encomendaron". 
(Invent. Arch. Prov. Méx. [1767], f. 78). 

1684 "Estando el P. Juan de Monroy para morir, levantó las manos al 
cielo, y dio gracias a nuestro Señor, de que en toda su vida no había 
escrito, más que dos cartas a N.P. General, y que osas habían sido con expreso 
mandamiento de su superior, que le mandó (por cuanto le constaba de la 
verdad), que sirviese en favor de uno falsamente calumniado. (Anónimo: 
Necrol. dcJ P. Juan de Monroy). 

Referencias Bibliográficas 

1 Anónimo. "Necrología del P. Juan de Monroy". Ms. Querctaro, 1684. 

2 Inventario Arch. Prov. Méx. (1767), ff. 73, 78. 



MONROY, SEBASTIAN DE, P. 
(1649-1676) (t 27) 

Biografía 

Nota preliminar: Mártir en las Islas Marianas. No es de la provincia, pero 
pasó por Nueva España. 

1649 Nacido en Arahal, pueblo de Andalucía el año de 1649, 
1659 "y después de estudiar en nuestro colegio de Sevilla, 



196 



MONROY, SEBASTIAN DE, P. 



1672 se había ordenado de subdiácono en 1672" (Astr. VI, 804, 805). 
Sintió entonces vocación religiosa; y aunque con trabajo, logró con- 
vencer a sus padres, y entró a la Compañía de Jesús. 

— "Admitido su ofrecimiento de ir a las misiones, creyeron los superio- 
res que pues era ya subdiácono, se ordenase antes de partir. Así lo hizo 

el Sr. Arzobispo de Sevilla" (Astr., Ibid.). 

1673 "Alfonso de Aguilar, criollo de la Puebla de los Angeles, murió már- 
tir en las Marianas . . . siendo compañero del P. Sebastian de Mon- 

roy". 

(Cuevas, Hist. de la Igl en Méx., t. IV [Edic. El Paso, Tex., 1928], p. 368). 

— (Versión de Florencia, Francisco, en "Memoria Ms. de Febrero, 1673". 
Lista de los que van a las Marianas) : "Padre Sebastián de Monroy, 

Diácono (arriba, enmendado por el mismo P. Florencia, dice) : Sacerdote, de 
la Villa de Arajal (sic), de 24 años de edad" (Lo que confirma que nació 
en 1649) (Arch. Prov. Méx. Merid. [1960] APA-G VIM3 [1506]). 

1674 (Astráin, t. VI, p. 823) : "La alegría de los progresos hechos por la 
fe desde el verano de 1674 hasta el de 1675, se acrecentó con la 

llegada de diez misioneros, que llegaron por la vía de Acapulco y desembar- 
caron en las Marianas, de un modo un poco particular. Venían en esta expe- 
dición el P. Sebastian de Monroy, el P. Juan de Ahumada sacerdote, pero 
todavía novicios, y con ellos también algunos otros hermanos estudiantes y 
también hermanos coadjutores. Cuando llegó la nave, hubo de detenerse co- 
mo a dos o tres leguas de la tierra, por la dificultad de acercarse más a 
una costa mal conocida y peligrosa. Salió el P. Superior de la misión, que 
era entonces el P. (Pedro) Coomans (f 1685) a recibir a los recién llegados. 
Como en la canoa no podían ir todos de una vez, bajaron a ella siete de 
los nuevos, y quedáronse en la nave el P. Coomans con otros tres, espe- 
rando a que volviese la canoa, después de desembarcar a los primeros con 
otras cosas de cargamento que juntamente llevaban. 

"Entretanto, he aquí que se declara un fuerte huracán, y la nave no pu- 
diendo detenerse en aquel punto, se dejó llevar por la fuerza del viento, y 
se fue ausentando de las costas Marianas. El capitán de la nave juzgó que 
era peligroso volver atrás, y así continuó la navegación a Manila, llevándose 
consigo al padre superior de la misión y a tres novicios de los que venían de 
Méjico. Extraña peripecia que de vez en cuando ocurría en la antigua nave- 
gación, tan expuesta a estos accidentes fortuitos, que entonces la ciencia náu- 
tica, ni podía prevenir, ni tenía medios de remediar" (Nota 2, del mismo 
Astráin) : "Esta aventura la refiere el P. Sebastian Monroy, uno de los 
siete que desembarcaron, en una carta que reproduce textualmente el P. Ga- 



BIOGRAFIA 



197 



briel de Aranda en: 'Vida y gloriosa muerte del V.P. Sebastian Monroy'^ 
c. 35". 

— Lo primero que hizo al llegar a las Islas Marianas fue hacer los votos 
del bienio (Astráin, VI, 824). "Pues entonces cumplía el tiempo de 
su noviciado". Enseguida empezó a aprender la lengua de los indios con gran 
denuedo y dueño muy pronto de eJla, dedicóse con fervor a la santificación 
de aquellos naturales. Destinóle la obediencia a una isla un poco apartada de 
Guan, donde fijó su residencia en un pueblo llamado Oróte. Allí procuró for- 
mar otro colegito de niñas cristianas como el que había puesto el P. Diego 
Luis de Sanvitores en la isla de Guan y esta obra tan piadosa y cristiana, 
fue la ocasión de que lograra el santo joven Ja corona del martirio. 

1676 En 1676 trató de casar a una de aquellas jóvenes cristianas con un 
soldado español que la deseó por mujer. Hízose el casamiento, pero 
los indios parientes de la niña se irritaron sobremanera, lo cual ya lo había 
previsto la misma desposada, pues como ella decía al misionero, sólo por 
haberse hecho cristiana Je habían cobrado odio hasta sus mismos padres. Estos 
amotinaron a varios indios, y sobre todo se calentaron mucho los ánimos 
con las declamaciones de un indio llamado Aguarín, tuerto y muy hablador 
e inteligente, que arrastraba en pos de sí a los demás indios con los arran- 
ques de su elocuencia salvaje. Vino a saberse en Guan el peligro que corría 
la vida del P. (Sebastian) Monroy, y el gobernador, que era entonces D. 
Francisco Irisarri (porque D. Damián Esplana se había embarcado poco an- 
tes para Filipinas) mandó que cJ padre Sebastian de Monroy, se volviese 
a Guan con algunos soldados que le acompañaban (Astr. VI, 825). 

"Hízose así: pero después, creyendo que ya estarían pacificados los indios 
y habrían vuelto las cosas a su cauce ordinario, pasó de Guan a Oróte el 
misionero, llevando consigo ocho soldados españoles. Prosiguió allí con apa- 
rente tranquilidad sus trabajos apostólicos, cuando supo de nuevo que tra- 
maban una conspiración contra él. Envió un soldado a Guan para avisar de 
lo que sucedía y pedir socorros. Como éstos no Je llegasen, juzgó que sería 
más acertado embarcarse con los otros siete soldados para ponerse a salvo 
en Guan. En este punto intervino un indio traidor c|ue trastornó los planes 
del P. Monroy. Llamábase Cheref, y dándose por muy amigo del misionero 
y de los españoles, emprendió una tarea de pacificación regañando a los in- 
dios porque hostigaban al padre. Él mismo se ofreció a conducir la barca con 
el misionero y los soldados hasta Guan, pero al mismo tiempo tenía preve- 
nidos a todos Jos indios para que acometiesen cuando él ejecutase el plan 
que tenía pensado. 

"Era el 6 de Septiembre de 1676. Embarcóse en la canoa el P. Sebastián 
de Monroy y con él los siete soldados, guiando la barca el Cheref con al- 



198 



MONROY, SEBASTIAN DE, P. 



gunos indios remeros. Apenas se habían apartado un poco de la playa, el 
traidor volcó súbitamente la barca y todos cayeron al agua, cjuedándose su- 
mergidos casi hasta el cuello. En este punto aparecieron innumerables indios 
por todos los lados de la costa, y se lanzaron furiosos contra el misionero y 
los españoles. Lo que más les infundía pavor a aquellos indígenas eran los 
arcabuces, y por eso Cheref había tramado anegar en el agua a los soldados, 
para que no pudieran servirse de estas armas. Los españoles sacaron las es- 
padas y procuraron buenamente defenderse de aquel enjambre de indios, pero 
qué podían hacer siete hombres, metidos en el agua hasta el cuello y ro- 
deados de centenares de enemigos? Estos embistieron furiosamente al P. Se- 
bastian de MoNROY y le atravesaron a lanzadas el cuerpo. Después acabaron 
también a lanzadas y a machetazos a los siete soldados españoles que acom- 
pañaron al padre en el generoso sacrificio de sus vidas. Sólo tenía el P. Mon- 
ROY veintisiete años de edad y había vivido cuatro en la Compañía" (Nota 
del mismo Astráin: Todos los pormenores de este martirio, pueden leerse 
en García, Vida del P. Sanvitores, 1. V, c. 17; y en el F. Aranda, ya citado, 
c. 66). 

— (Synopsis Hist. S.J. Col. 649) : "6 Sept. 1676: P. Sebastianus de 
MoNROY ingr. 1672, lancea occisus in Ins. S. Joannis''. 

Hay un cuadro del P. Sebastián de Monroy, cjue dice: "Verdadero re- 
trato del V.P. Sebastián de Monroy, de la Compañía de Jesús, español y 
natural de la Villa de Arahal, Arzobispado de Sevilla, muerto a langadas en 
defensa de la fe por los infieles en Oróte, pueblo de las Islas Marianas, el 
día 6 de Septiembre, año 1676. Su edad 28 años". 

Referencias Biográficas 

1 Ahumada, Juan de, S.J., Carta sobre el martirio del P. Sebastián de 
Monroy, escrita el 9 de Mayo de 1677. 

2 Aranda, Gabriel de, S.J., Vida y gloriosa tnuerte del V.P. Sebastián de 
Monroy^ religioso de la Compañía de Jesús, que murió dilatando la je, 
alanceado de los bárbaros de las Islas Marianas, compuesta por el P. Ga- 
briel de Aranda, de la misma Compañía. "Dedicada a la Augustíssima Se- 
ñora, Doña Mariana de Austria, Reyna de España y protectora de la 
christiandad de las Islas Marianas, por D. Fernando Rodríguez de Mon- 
roy y Perea, prebendado de la santa y patriarcal iglesia de Sevilla, y 
hermano del Venerable Padre". JHS con licencia, en Sevilla por Thomás 
López de Haro. Año de 1690. 4o. 408 pp. 

3 Arch. Gen. de Indias. Sevilla. 68-1-40. 



REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS 



199 



4 Arch. Prov. Méx. Merid. (1960) APA-G VII-13 (1506). 

5 AsTRÁiN, Antonio, S.J., Hist. de la C. de J. en la Asist. de España, t. VI, 
Madrid, 1920, pp. 804, 805, 823, 824, 825, 826, 874. 

6 Cuevas, Mariano, S.J., Hist. de la Igl. en Méx., 3a. ed. El Paso, Tex., 
1928, t. IV, p. 368. 

7 De Backer, S.J., Bibliothéque des Ecrivains de la Compagnie de Jésus. 
2e. serie. Liége, 1854. 

8 Florencia, Francisco de, S.J., Memoria Ms. de los sujetos que pasan 
de Europa a Nueva España y Filipinas. Sevilla, Febr., 1673. 

9 García, Francisco, S.J., Vida del P. Diego Luis de Sanvitores. L. V. C. 17. 

10 Stocklein, José, S.J., Neue Welbott. 

11 Synopsis Historiae Soc. Jesu. Ratisbonae, Pustet, 1914, Col. 649. 

12 Vera, Fortino Hipólito, Pbro., Tesoro Guadalupano, t. II, Amecameca, 
1889, p. 310. 

Bibliografía 

1675 Carta del P. Sebastian de Monroy, desde las Marianas, narrando 
la aventura del barco que los dejó en las Marianas, y luego un huracán 

10 arrastró hacia Manila" (Astráin VI, p. 823) (Aranda, Vida del P. Sebas- 
tian de Monroy). 

(Carayon: Bibliographie historique. . . Paris, 1864, No. 2309). 

Referencias Bibliográficas 

1 Aranda, Gabriel de, S.J., Vida del P. Sebastián de Monroy, c. 35. 

2 Astráin, Antonio, S.J., Hist. de la C. de J. en la Asist. de España., t. VI, 
Madrid, 1920, p. 823. 

3 Carayon, Auguste, S.J., Bibliographie historique de la Compagnie de 
Jésus, Paris, 1864, No. 2309. 



200 



MONTALVAN, DIEGO DE, H. G. 



MONTALVAN, DIEGO DE, H. C. 

Biografía 

Nota: El H. Novicio Coadjutor Diego de MontalvÁn es mexicano, aun- 
que no perteneció a la provincia de Nueva España. Murió mártir en Chile 
en 1612. 

— (Versión de Decorme, Gerardo, S.J. en Menologio Ms. inédito 1940, 
f. 37. Y en La Obra de los jesuítas mexicanos en la época de la colonia. 
Méx. 1941, t. I, 1941, p. 409) : "Aunque no perteneciente a esta provincia, 
por ser mexicano y de la Compañía, me ha parecido insertar aquí la 'Relación 
de su martirio, hecha por el P. Astráin' (t. IV, p. 718) : En Noviembre de 
este año de 1612 hizo el P. Luis de Valdivia en compañía del gobernador 
Alonso de Ribera, una importante excursión al valle de Elicura, para lograr 
la paz y alianza de los más fieros indios que había en aquella comarca. Sa- 
liendo el 26 de Noviembre con unos cuatrocientos españoles, dirigió sus pasos 
el gobernador, llevando al lado al P. Valdivia hasta cierto punto, donde se 
mostraron algunos principales caudillos araucanos, y entre otros el anciano 
Utablame, hombre septuagenario, que en su niñez había alcanzado los tiem- 
pos heroicos de Ercilla, y se gloriaba de haber peleado contra dieciséis gober- 
nadores de Chile. Este indio entró en tratos y conciertos con el P. Valdivia; 
manifestó ruda pero francamente, que no cedería jamás a la fuerza de las 
armas, pero juzgando razonables las condiciones ofrecidas por el padre misio- 
nero, venía en buen grado en admitirlas y en darse por amigo de los espa- 
ñoles. Trajo consigo algunos caciques amigos suyos, y ellos también pronun- 
ciaron sus discursos, y ofrecieron ciertos ramos de canela, señal que entre ellos 
indicaba el deseo de la paz; y como muestra de esta sinceridad, pidieron 
que les enviasen padres de la Compañía para vivir en su tierra. Temblaron 
algunos españoles de dejar a los padres solos entre aquellos bárbaros. Alonso 
de Ribera opinaba que de ningún modo se debían fiar de unos hombres tan 
mudables como los araucanos (Nota de Astráin: Así lo dice el mismo Ribera 
en carta que dirigió al rey [Felipe III, 1598-1621] desde Concepción el 13 
de Octubre de 1613). Véase esta carta en Arch. Gen. de Indias de Sevilla 
2-4-3/7. 

"A pesar de esta oposición del gobernador, el P. Luis de Valdivia juzgó que 
no debía de dar muestras de desconfianza. Entregó, pues, al viejo Utablame 



BIOGRAFIA 



201 



los dos misioneros, P. Horacio Vecchi y P, Gabriel Aranda Valdivia con el 
Hermano Coadjutor Diego de MontalvÁn. Despidiéronse el gobernador y 
el P. Valdivia de los indios y se volvieron el 12 de Diciembre de 1612". 

(Nota de Astráin, t. IV, p. 719, Nota 2) : "La Relación de lo que sucedió 
en la jornada que hicimos el Sr. Presidente Alonso de Ribera, gobernador 
deste reinOj y yo, desde Arauco a Paicaví, a concluir las paces de Elicura, 
última regua (sic) de Tucapel, y las de Purén y la Imperial, escrita por mí 
el P. Luis de Valdivia al salir de Paicaví de vuelta a Lebo" (Publicada por 
Medina, Biblioteca hispano- chile na, t. II, p. 109). 

"Feliz principio de mayores ventajas era esta negociación, pero sobrevino 
un incidente que nadie esperaba y que trastornó bastante las cosas. Unos 
veinte días antes habían huido al campo de los españoles una mujer española 
cautiva y otras dos mujeres indias que vivían con el cacique Anganamún, uno 
de los más fieros araucanos que se conocían. Trajeron también las mujeres 
consigo dos hijas del cacique. Cuando éste supo aquella fuga, vino corriendo 
a reclamar sus mujeres. Se le respondió que la mujer española era cristiana 
y las otras dos deseaban serlo. Ahora bien, en la ley de Cristo no podían 
vivir muchas mujeres con un hombre; que se le devolverían sus dos hijas y 
la mujer con cjue quisiese vivir en legítimo matrimonio. No entendió el bár- 
baro estas delicadezas morales, y se retiró a su tierra amenazando sangrienta 
venganza. Pensaron algunos que todo se iría en amenazas, pero no fue así. 
El día 14 de Diciembre, esto es, a los cinco días de haber entrado los mi- 
sioneros entre los indios, apareció Anganamún acompañado de un centenar 
de mocetones y pidió a los padres sus mujeres e hijas. Como ellos le respon- 
dieron como antes se le había respondido, al instante dio orden a los suyos y 
sacrificó cruelmente a los tres jesuítas. 

..."Al H. Diego de MontalvÁn (coadjutor) novicio de dos meses que 
yo recibí aquí, le quebraron la cabeza a macanazos y le dieron seis lanzadas 
y un hachazo en el cuello, dejándole despojado de todas sus vestiduras''. 

"Este fue el primer martirio que padecieron los jesuítas en las regiones de 
Chile. Por el sitio en que aconteció se les empezó a llamar y se les llama to- 
davía, los 'mártires de Elicura'" (Nota de Astráin: "Véase en Medina, Bibl. 
Hispano-Chilena, p. 118, la relación de este martirio, escrita por el P. Val- 
divia [primo del mártir], diez días después, es decir, el 24 de Diciembre de 
1612") (Decormc, Menol. Ms. 1940, copiando a Astráin..., IV, 719-720). 

1612 "1612-14-9 (14 Sept. 1612: Frater Jacobus de Montalv.\n, Mexica- 
nus, trucidatus in Chile ab Araucanis)" (Synops. Hist. S.J. Col. 652). 

S. f. "Didacus Montalván in regno Chilli, Martyr (Gallardo, Petrus María, 
S.J. in Conspicui sanctitatis fama Mexicani" Faventiae, 1777, pp. XVI- 
XVII). 



202 



MONTALVAN, DIEGO DE, H. C. 



— (Versión de J.M.D. [José Mariano Dávila] en Dice. Univ. de Hist. 
y Geograf., t. III de Apéndices, Méx. 1856. Art. Valdivia, p. 737) : 

"Casi toda la Araucania gozaba ya de profunda tranquilidad, gracias a los 
trabajos del P. Luis de Valdivia, S.J. Pero el cacique Anganamún, que desde 
la huida de sus mujeres, sólo pensaba en vengarse, cayó de improviso sobre 
el pueblo de Elicura, donde se hallaban los misioneros jesuítas, y alli sacri- 
ficó a su furor dos dignos apóstoles de la religión y de la paz, los PP. Horacio 
Vecchi y Gabriel Aranda Valdivia, junto con el Hermano Coadjutor Diego 
de Montalván". 

— "En el 'Cuadro de mártires mexicanos' por el P. Gerardo Decorme 
(La Obra, I, p. 409) figura bajo el No. 30, el H. Diego Montalván, 

mexicano, muerto en Elicura, Chile, el 14 de Diciembre de 1612" (Con la 
siguiente nota del mismo Decorme: "En esta lista debemos notar que el H. 
Diego de Montalván figura en ella, sólo por ser jesuíta y mexicano de 
nacimiento") . 

— Y en su Menologio de 1940. Inédito y ms. dice: "Los PP. Gabriel 
Aranda Valdivia, chileno; P. Horacio Vecchi, italiano, y el Hermano 

Diego de MontalbÁn (sic) mexicano, de la Compañía de Jesús, dieron su 
vida por defender la fe de Cristo, en Elicura, el 14 de Diciembre de 1612". 

Existe un grabado del año 1646 en que se representa el martirio de los 
tres jesuítas que dice: "Martinus (sic) de Aranda, ispanus (sic) chilensis, 
P. Horatius, senensis, et Didacus de MontalbÁn, Hispanus Mexicanus, So- 
cietatis Jesu, pro fidei defensione, Anganamonis jussu, lancéis confossi, clava 
percusi, tándem abcisso capite occubuerunt in Elicura, Provinciae Chilensis, 
14 Decembris 1612". 

— (Habla el P. Guillermo FurJong, S.J. en Escritores Coloniales Ríopla- 
tenses. P. Nicolás Mascardi, S.J. Buenos Aires, Argentina, 1963, p. 67) : 

"De Nahuel Huapi llevaron los restos del P. Nicolás Mascardi a la ciudad 
de la Concepción, cabeza de las misiones, donde le colocaron con toda vene- 
ración y decencia en el nicho, al lado del altar mayor, donde están las santas 
reliquias de otros tres mártires que en esta Provincia murieron predicando el 
Santo Evangelio en Elicura" (Y en la p. 68, dice) : "Por lo que respecta a 
los restos mortales del P. (Nicolás) Mascardi, se conservan, aunque confun- 
didos con los de los PP. Martín de Aranda Valdivia, Horacio Vecchi y Diego 
de MontalbÁn, en la iglesia de las religiosas trinitarias, en la ciudad de 
Concepción en Chile, en una urna empotrada en la pared, a la derecha del 
coro; urna que tiene una puertecita de hierro con dos llaves, una en poder 
de la superiora de ese convento, y la otra en poder del superior de la resi- 
dencia que en Concepción tienen los jesuítas" (Furlong, Ib., p. 68). 



REFERENCIAS BIOGRAFICAS 



203 



1940 "El P. Francisco Zambrano, S.J. en La C. de J. en México. Edic. Méx. 

1940 en la p. 178, representa el martirio del H. C. Diego de Montalván 
(Mexicano) martirizado en EJicura (Chile), el 14 de Dic. de 1612" (Nota: es 
el grabado Núm. 38, dibujado por el entonces novicio escolar Enrique Ure- 
ña, SJ.). 

Referencias Biográficas 

1 Arch. Gen. de Indias. Sevilla. 2-4-3-7, No. 14. 

2 AsTRÁiN, Antonio, S.J., Hist. de la C. de ]. en la Asist. de España, t. IV, 
Madrid, 1913, pp. 718, 719, 720, 721. 

3 Blanco, José Ma. S.J., Historia documentada de la vida y gloriosa muer- 
te de los PP. Martín de Aranda Valdivia, Horacio Vecchi y del H. Diego 
DE MontalbÁn, de la Compañía de Jesús, mártires de Elicura en Arauco, 
por José Ma. Blanco, S.J. Buenos Aires, Sebastián de Amorrortu e Hijos, 
1937, 666 pp. 27 x 17. 

4 Decorme, Gerardo, S.J., Menologio Ms. inédito 1940, f. 37, La Obra de 
los jesuítas mexicanos en la época de la colonia, Méx. 1941, t. I, p. 409. 

5 FuRLONG, Guillermo, S.J., Escritores Coloniales Ríoplatenses. El P. 
Nicolás Mascardi, S.J. Buenos Aires, Argentina, 1963, pp. 67, 68. 

6 Gallardo, Petrus Ma., S.J., Conspicui sanctitatis fama Mcxicani. Fa- 
ventiae (Faenza) 1777, pp. XVI-XVII. 

7 Index bibliographicus S.J. 1937. Borgo Santo Spirito, 5, 1938, Roma, p. 
128. 

8. J.M.D. (José Mariano Dávila), en Dice. Universal de Hist. y Geograf., 

t. III de apéndices. México, 1856. Art. Valdivia, p. 737. 
9 Medina, Toribio, Biblioteca hispano-chilense, t. II, p. 109. 

10 MoNTESCLARos, Maiqués de. Carta de 20 Febrero 1613 al Gobernador 
de Chile. 

11 Ribera, Alonso, gobernador de Araucania. Carta al Rey (Felipe III, 
1598-1621), fechada en La Concepción, 13 Oct. 1613. 

12 Synopsis Hist. Soc. Jesu. Ratisbonae, Pustet 1914. Col. 652. 

13 Valdivia, Luis, S.J., Relación de lo que sucedió en la jornada que hicie- 
ron el Sr. Presidente Alonso de Ribera gobernador de este Reyno, y yo, 
desde Arauco a Paicavi, a concluir las paces de Elicura, último reyno de 
Tucapel y las del Puren y las de Imperial, escrita por mí, el P. Luis de 
Valdivia al salir de Paicavi de vuelta a Lebo (1611-1612). 

14 Zambrano, Francisco, S.J., La Compañía de Jesús en México. Compen- 
dio histórico. México, 1940, p. 178. 



204 



MONTALVO, DIEGO DE, H. ESC. 



MONTALVO, DIEGO DE, H. ESC. 
(1622-1642) (t 20) 

Biografía 

1622 Nació y crióse el H. Diego Montalvo en la ciudad de México. 
(Pérez Rivas. Crón. II, p. 378). 
"De muy noble linaje de parte de su padre, descendiente de la casa de los 
Duques de Feria; y por parte de su madre, de un caballero muy principal, 
que fue gobernador de esta provincia de Yucatán. Su abuela fue una seño- 
ra que cuando fundó la Compañía su colegio en Mérida (1618), ella, con su 
grande caridad los sustentó por tiempo de siete años (1618-1625)" (P.R., 
Crón., l.c.) . 

"Dispuso Dios que tuviese principio la vida espiritual del H. (Diego de 
Montalvo) en la religión, donde había de alcanzar sus mayores aumentos 
de virtud, y la dichosa muerte, aunque temprana, que en ella alcanzó". 

1632-1636 Sus padres, con nobles respetos inclináronle a toda virtud, sin- 
tiendo que desde sus muy tiernos años Je tiraba la divina vocación a la 
Compañía de Jesús; y alentaba el joven D. Diego estos buenos deseos con mu- 
chas devociones que ya en esa edad tenía, porque confesaba y comulgaba 
cada ocho días; añadiendo a estas confesiones y comuniones ordinarias, las 
extraordinarias de todas las fiestas de Cristo nuestro Señor y de la santísima 
Virgen, su Madre. Disponíase para ellas y otras devociones que tenía, con 
muchas disciplinas que tomaba, y cilicios que muy a menudo se ponía, va- 
liéndose en secreto de estos ejercicios, de un religioso que le daba estas armas 
espirituales, para que, novel en la vida espiritual y casi religiosa, se fuese 
haciendo a las armas para el tiempo en que la había de profesar. 

De estos buenos empleos en sus tiernos años, brotaban cada día en su alma 
nuevos y eficaces deseos de servir a nuestro Señor en la Compañía, sin que 
fuesen poderosas a detenerle, algunas dificultades que, los que le amaban y 
estimaban le ponían delante, atropellando por todas, su declarada devoción. 
Cuando le proponían los peligros de pasar la navegación que hay de Yucatán 
a la Nueva España, el apartarse tantas leguas de su amada patria y de sus 
padres que tanto le querían, siendo lo más posible (como sucedió) el no 
haberles de ver más en toda su vida, y el añadirse a esto el haber de perder 



BIOGRAFIA 



205 



la renta que, como a mayor, le venía de derecho, a todo respondía con una 
fervorosa resolución, que nada de estas o semejantes razones, le hacían fuer- 
za; porque si se apartaba de sus queridos padres, para nunca más haberlos 
de ver por amor del Señor que le llamaba, el mismo Señor le daría en la 
Compañía, una muy buena madre, y muchos padres y hermanos de los que 
ella alimenta con singular amor y caridad. A lo de la renta (que no era 
menos que de 3,500 pesos cada año), varias veces se le oyó repetir: "¿Qué 
más renta puedo yo querer, que morir en la Compañía, donde confío en Dios 
que me ha de dar una buena muerte?" Respuesta bien acertada, pues la 
herencia y mayorazgo perdido en la tierra, se recupera y mejora con la he- 
rencia dichosa de un reino eterno, que por medio de una buena muerte se 
alcanza. 

"Dejando pues, D. Diego de Montalvo su tierra, sus deudos, sus padres 
y hermanos, y con el corazón todas las promesas que le podía ofrecer el 
mundo, se embarcó para la Nueva España, a donde habiendo llegado, in- 
formados los superiores de sus buenos deseos, y agradados de los santos in- 
tentos con que de su tierra venía, le enviaron al noviciado de Tepotzotlán, 
donde desde luego se mostró muy diligente y observante novicio" (Nota: el 
Provincial era el P. Florián de Ayerbe; el rector y maestro de novicios de 
Tepotzotlán, el P. Pedro de Velasco). 

1636- 1637 "Amoldóse sin dificultad ninguna, al Instituto de la Compañía; 
acomodábase a todo lo que se le ordenaba sin hallar que fuese me- 
nester hacerse violencia en los ejercicios religiosos de aquel tiempo, proce- 
diendo en ellos como si le hubiesen sido familiares toda su vida. Ayudaba a 
esto su natural compuesto y dispuesto con la devoción que nuestro Señor le 
comunicaba y él procuraba lograr, siendo liberal con el mismo Señor, que 
tan liberal se le mostraba. Añadía a los ejercicios extraordinarios del novi- 
ciado, otros que le dictaba su fervor, y cuando hallaba algún rato desocu- 
pado rezaba todos los días el oficio mayor de los difuntos, fuera de las horas 
menores de la santísima Virgen; y no era mucho que Jos rezase siendo no- 
vicio, pues aun cuando era seglar, era tan inclinado al oficio divino, que por 
sola su devoción y por mucho tiempo, rezó todos los días el oficio mayor, 
que por obligación rezan los sacerdotes. Andaba muy puntual en sus dis- 
tribuciones, nunca faltando a las mortificaciones secretas y públicas, mani- 
festando muchas veces sus faltas al superior, para mejor vencerse; y final- 
mente, los que fueron sus connovicios, atestiguaban que siempre procedía con 
singular edificación, el Hermano Diego Montalvo" (P.R., J.c). 

1637- 1638 "No olvidó la devoción en tiempo de sus estudios, comenzán- 
dolos, por orden de sus superiores, antes de haber acabado su novi- 
ciado, acreditándole su virtud, para salir, antes de hacer sus votos, al semi- 



206 



MONTALVO, DIEGO DE, H. ESC. 



nario, para reformarse en latinidad, que supo con ventajas y ayudábale para 
esta facultad la muy feliz memoria de que Dios le había dotado" (P.R., Crón., 
II, p. 38). 

1638-1639 "Hechos sus votos, que cumplió con gran exacción, que nunca 
se le notó falta contraria a ellos, pasó al colegio de México, donde 
se mostró bien la puntualidad de su obediencia. Porque siendo conveniente 
enviar al colegio de la Puebla un estudiante que oyese el curso a que allí 
se daba principio, mandándole al hermano una mañana que dejase el curso 
que ya había comenzado en México, y se partiese a oír el de la Puebla que 
de nuevo se comenzaba, se despachó con tanta presteza que sólo en media 
hora y sin muestra de repugnancia, ni proposición que hiciese a los superiores, 
se partió a cumplir su obediencia, no obstante que estaba naturalmente in- 
clinado y muy contento de oír el maestro que tenía en México, a quien 
miraba con especial respeto, por haberlo sido suyo en el seminario; y en este 
particular se le ofrecieron otras mortificaciones, que él ofreció a nuestro Se- 
ñor con mucha paciencia" (P.R., l.c). 

1640-1642 "Volvió de la Puebla por orden de los superiores, a México, a 
oír la física habiendo ciado tan buena cuenta de sus estudios, y que- 
dando tan satisfechos los maestros que lo examinaron, c|ue lo juzgaron por 
digno de que tuviera un acto público, como lo tuvo al principio de su tercer 
año, con grande lucimiento. En todo este tiempo de sus estudios procedió 
con toda religión y ejemplo de virtud. Su trato era agradable, comedido y 
cortés con todos; valiéndose de la buena gracia de que nuestro Señor le 
había dotado, granjeaba los ánimos de aquellos con quienes trataba, siendo 
no pequeña muestra de su humildad el desear servir a todos. Vivía el muy 
devoto hermano con tanto cuidado de los ejercicios espirituales, que otro 
hermano que fue su compañero de aposento, confesaba de sí mismo, que 
si alguna vez por fragilidad humana, se olvidaba de algunos actos de devo- 
ción que él usaba, el Hermano Diego con su diligencia, le afervorizaba, de 
suerte que mirando aquella exacción y cuidado, se hallaba reprendido y 
confuso. Su oración era siempre de rodillas, previniendo los puntos la noche 
anterior; sin que en esto o en dejar su rosario, exámenes, y el oficio de la 
Santísima Virgen todo de rodillas, le advirtiese su compañero una sola falta. 
Piedra de toque fue también en que mostró los quilates de su devoción el 
Hermano Montalvo, que habiendo venido un hermano suyo a México, 
movido de su buen ejemplo, a ser de la Compañía, y habiendo dejado la 
religión después de algún tiempo de noviciado, por achaques que sobrevi- 
nieron, el Hermano Diego de Montalvo aunque le amaba tiernamente, no 
se movió un punto de su vocación, antes hablando de esto con alguno de 
sus condiscípulos, les dijo: 'que aunque le quitasen los estudios, y le dejasen 



BIOGRAFIA 



207 



en cualquier estado ínfimo de la Compañía, viviría muy contento en ella, 
porque él no deseaba otra cosa sino que le cogiese la muerte y fin de su 
vida en la Compañía'. 

"Qué mucho que alcanzase estas resoluciones quien traía muy de ordina- 
rio en su memoria la consideración de la muerte, y para que nuestro Señor 
se la diese buena, rezaba todos los días el rosario de la muerte y para que 
ésta fuese en la Compañía, saludaba todos los días con una Salve a una 
imagen de nuestra Señora de Loreto que había en la capilla del colegio, en 
el tiempo en que él vivía. Y parece que nuestro Señor iba disponiendo para 
este trance al devoto hermano, porque muchos días antes andaba en estos 
pensamientos, dijo a algunos amigos 'que tenía por averiguado que al primer 
tabardillo que le diese, moriría'. Envióle Dios esta enfermedad pocos días 
después que fue enviado al colegio de S. Ildefonso, seminario de México, 
por ser sujeto muy a propósito para ayudar con su virtud y ejemplo, a los 
colegiales que en él había; pero nuestro Señor no quiso aguardar más para 
premiarle Jos merecimientos de su ejemplar vida. Y luego que aquí se sintió 
herido, aunque siempre había sido muy cuidadoso de su aprovechamiento 
en toda virtud, se dispuso de nuevo con grandes veras para la muerte, persua- 
dido de que no había de escapar con vida de aquella enfermedad; y así, en 
todas las oraciones que hacía a sus santos abogados, les rogaba que le al- 
canzasen de nuestro Señor, aquello que fuese de su mayor servicio y gloria, 
o muerte o vida, pues él estaba indiferente para lo que su Majestad ordenase 
de su mayor servicio. Recibidos todos los sacramentos para este trance, y con 
notable devoción y afecto, prorrumpía muy a menudo en fervientes jaculato- 
rias; y estando ya casi muerto y cuando pensaban los que le asistían, que 
expiraba, levantaba cuanto podía la voz, aunque ya desmayada, haciendo gran- 
des actos de contrición y amor divino, prosiguiendo con mucha devoción por 
algún rato, diciendo palabras devotas y oraciones que se le apuntaban. Hasta 
que finalmente, venciéndole del todo la fuerza de la enfermedad (que desde 
el principio se le declaró mortal) le quitó la vida a los 26 de Diciembre del 
año de 1642, dejando en sus religiosas virtudes, prendas, de que si perdió 
aquesta vida transitoria, ganó la bienaventuranza eterna. 

"Murió a los 20 años de su edad y 6 de Compañía, habiendo sido a Dios 
no menos agradables las flores de su vida, que los frutos de alguna anciani- 
dad bien empleada, sirviéndose el Señor de todos, como dueño absoluto de 
la vida y que todo tiempo y edad la sabe sazonar con su gracia para la 
gloria" (Pérez Rivas, Andrés, S. J., Crónica, II, pp. 378-381). 

1622-1642 (Nota: Estos datos de Pérez Rivas están tomados de la Carta 
de edificación que bajo el anónimo escribió a la muerte del Hermano 
Diego de Montalvo, el superior de S. Ildefonso, que lo era el P. Juan de 



208 



MONTALVO, DIEGO DE, H. ESC. 



Figueroa, rector del seminario de S. Ildefonso, de México desde Mayo, 1639 
hasta el año 1645. Y dice así: "Pax Christi. En la celebración de la triun- 
fante muerte deJ glorioso protomártir San Esteban (26 de Diciembre), y se- 
gundo día de la pascua del Nacimiento de nuestro Salvador, a las 6 de la 
mañana murió para esta temporal vida y nació para la eterna, como lo es- 
peramos, eJ Hermano Diego de Montalvo, estudiante del tercer curso de 
filosofía; y aunque el mirar con ojos humanos un mozo, que siempre había 
gozado de entera y robusta salud en lo más florido de su vida, a los 20 años 
de su edad y 6 de Compañía, donde había dado muy buenas esperanzas de 
ser sujeto honroso y provechoso, nos pudiera persuadir que lo perdimos malo- 
grado; pero si se pone la consideración, y atendemos a sus religiosas costum- 
bres y edificativo modo de proceder, nos aseguran el logro de maduros años 
en los pocos que vivió; porque podemos creer con buen fundamento que fue 
de aquellos justos a cuyo discurso de vida, preocupó la muerte, librándole 
desde luego de las dificultades que le podían oponer sus adversarios en el 
discurso de largos años, siendo a Dios no menos agradables las primeras flo- 
res de su vida, que las de alguna ancianidad bien empleada, sirviéndose el 
Señor de todo, como dueño absoluto, que todo tiempo y edad sazona con sus 
gracias. Haber obtenido esta morada muy de asiento en el Hermano Diego 
de Montalvo consta, por haberse dedicado a nuestro Señor a la hora de 
prima habiendo gastado su puericia con grande devoción y virtud; y mucho 
más nos lo persuaden los que interiormente lo trataron, que conocieron siem- 
pre en él, una alma muy pura. Fue el H. Diego de Montalvo nacido y cria- 
do en la ciudad de Mérida" (Nota: Pérez Rivas copió mal cuando puso que 
había nacido en México en vez de Mérida) . "Luego que nació el Hermano 
Diego solicitaron sus padres se bautizase en nuestro colegio, lo cual alcan- 
zaron, reengendrándole en Cristo el P. Tomás Domínguez (que sea en gloria), 
persona tan conocida en esta provincia por su piedad, caudal y prudencia 
que a la sazón (1622) era rector de aquel colegio, queriendo el Señor que 
tuviese principio la vida espiritual del Hermano, en la religión donde había 
de alcanzar su mayor aumento y colmado fin. La nobleza y piedad de sus 
padres le dieron crianza con nobles respetos y inclinación a toda virtud, sin- 
tiendo desde muy tierno le tiraba la divina vocación a la Compañía con no- 
table afición. Alentaba estos buenos deseos con muchas devociones que ya 
en esta edad tenía; porque confesaba y comulgaba cada ocho días, añadiendo 
a estas confesiones y comuniones ordinarias, las extraordinarias de todas las 
fiestas de Cristo nuestro Señor y de la santísima Virgen su Madre, dispo- 
niéndose para estas y otras devociones que tenía, con muchas disciplinas y 
cilicios que muy a menudo se ponía, valiéndose en secreto de estos ejercicios, 
de un religioso que le daba estas armas espirituales, porque aunque novel en 



BIOGRAFIA 



209 



la vida, se fuese haciendo a las armas, para el tiempo en que creciesen los 
apetitos. 

(Nota: Lo demás está igual a lo copiado anteriormente; y termina así) : 
"Con todo, no se olvide V.R. que se hagan por él en ese santo colegio, los 
sufragios acostumbrados de misas y oraciones. En las de V.R. me encomiendo 
mucho" (Anónimo: pero el rector del Seminario de S. Ildefonso de México, 
era a la sazón el P. Juan de Figucroa [1639-1645]). 

Referencias Biográficas 

1 Anónimo (que creemos es del padre rector de S. Ildefonso, de México, 
Juan de Figueroa: 1639-1645) : "Carta de edificación a la muerte del 
Hermano Escolar Diego de Montalvo f 26 Dic. 1642". 4 ff. mss. 

2 Arch. Gen. Nac. Méx. Ramo Historia, t. 308. 

3 PÉREZ DE Rivas, Andrés, S.J., Crónica. . . Edic. Méx. 1896, t. II, págs. 378- 
381. 



MONTALVO... H. NOV. ESC. 
(Hermano menor de Diego, S.J.) 

Biografía 

1639 En la vida del H. Diego de Montalvo, escolar de la Compañía, que 
murió en ella en 1642, se refiere que un hermano menor suyo ingresó 
al noviciado de Tepotzotlán y que no perseveró; no se dice el nombre. 

"Fue piedra de toque del H. Diego de Montalvo, que mostró los quilates 
de su vocación, haber venido desde Mérida, Yucatán, un hermano suyo, mo- 
vido de su buen ejemplo, a ser de la Compañía, el cual habiendo salido con 
algún tiempo de noviciado, por haber juzgado los médicos que no era po- 
sible pasar adelante en la religión con sus achaques"... (Anónimo: sospe- 
chamos que el autor es el P. Juan de Figueroa: "Carta de edificación a la 
muerte del H. Esc. Diego de Montalvo". f 1642. Ms. f. 3) (Arch. Gen. Nac. 
Méx. Historia, t. 308). 

Y el P. Andrés Pérez Rivas (después de copiar lo anterior, añade) : "Aun- 
que el Hermano Diego de Montalvo, le amaba tiernamente, no se movió un 



210 



MONTAÑO, DIEGO, H. ESC. 



punto de su vocación, antes hablando de esto con algunos de sus condiscí- 
pulos, les dijo: 'Que aunque le quitasen los estudios y le dejasen en cual- 
quier estado ínfimo de la Compañía, viviría muy contento en ella, porque 
él no deseaba otra cosa, sino que le cogiese la muerte y el fin de su vida en 
la Compañía'." 

Referencias Biográficas 

1 Anónimo (P. Juan de Figueroa?). Carta Ms. de edificación a la muerte 
del H. Esc. Diego de Montalvo, f. 3, 1642. 

2 Arch. Gen. Nac. México. Ramo Historia, t. 308. 

3 PÉREZ RivAS, Andrés, S.J., Crónica. . . Edic. 1896, Méx., p. 380. 



MONTANO, DIEGO, H. ESC. 
(1594-1622) (t 28) 

Biografía 

1594 "Era de edad de 28 años (luego nació el 1594) estando en el segundo 
de teología, y en séptimo de Compañía" (luego ingresó en 1615, de 
21 años). 

"Fue la enfermedad tan aguda que sin dar lugar a llevarle con comodidad 
a nuestro colegio (Máximo), le acabó en 4 días" (25-29 de Dic.) ; aunque 
se le acudió con grande cuidado asistiéndole dos médicos que Je aplicaron 
este dicho tiempo muchos remedios. 

Era el Hermano natural de la ciudad de Tepeaca en estos reinos, desde 
niño muy bien inclinado y devotísimo del glorioso San Diego, que dicen le 
dio vida, habiendo nacido muerto; como él mismo lo certifica en un carta- 
pacio suyo donde hace particular protestación de ser agradecido al santo por 
el beneficio que le hizo. 

1604 Habiendo estudiado la gramática en la ciudad de los Angeles, 

1607 vino a esta de México a estudiar las artes, y oído el primer año de 
lógica, tuvo particulares inspiraciones para entrar en la Compañía 
"y éstas (dice él mismo en su cartapacio) que fueron por medio de S. Luis 



BIOGRAFIA 



211 



Gonzaga, habiendo leído un día su vida", en cuyo reconocimiento, le tenía 
hecha promesa de encomendarse a él, suplicándole que, pues había sido el 
instrumento de su vocación, fuese también delante de Dios su patrón y abo- 
gado, para su consecución en la Compañía. 

"Desde su tierna edad hizo particular voto a la serenísima Reina de los 
ángeles, de guardar castidad y perpetua esclavitud. Y de la devoción a la 
Virgen nuestra Señora dio muestras, siendo aún gramático, pues todo el 
tiempo que lo fue, nunca quiso dejar de ser sacristán de su congregación, re- 
gando y barriendo primero la capilla de la Virgen, en la Puebla, sin que 
nadie se lo pudiese estorbar. Tenía también escritos por años, los santos que 
cada mes le habían cabido, según la costumbre de la Compañía; y en su 
enfermedad pidió instantemente que, cuando le dijesen la recomendación del 
alma, nombrasen a todos aquellos santos, que él tenía por memoria, teniendo 
en primer Jugar a nuestros gloriosos padres Ignacio y Javier. 

"Fuera de esto, tenía un libro entero de devociones, en que había oracio- 
nes para toda la distribución de la semana, y éstas rezaba ordinariamente, 
como consta a los que le trataron. Y era tan devoto que, por su mano había 
escrito algunas vidas de santos particulares que no están en el Flos Sanc- 
torum. Tenía juntamente escritas las palabras siguientes, que él decía 
1607-1621 todos los días: 'Tres cosas debes hacer cada día: hacer el bien 
que pudieres; padecer de buena gana lo que se ofreciere por amor de 
Dios, y darle gracias por los beneficios que te hace'. Bien se echaba de ver 
lo ponía por ejecución, pues siempre, por su natural encogimiento, se le ofre- 
cían ocasiones de padecer, llevándolo con grande humildad, refiriendo mu- 
chas veces, que bien estaba el saber, que no era sujeto para ostentaciones; que 
lo que él quería era morir en la Compañía y salvarse, dando de ordinario, 
grandes muestras de humildad y pureza de alma; tanto que los confesores 
que de ordinario le confesaron, dicen que cuando se entraba a confesar, no 
tardaba arriba del tiempo en que se puede rezar un credo; siendo siempre 
recatadísimo en sus palabras y guardando sus reglas, señalándose en la mo- 
destia y recogimiento, no siendo nada cargoso, ni penoso a otros. 

1622 "En pago de su buena vida, le dio nuestro Señor conocimiento para 
que echase de ver que se moría, y la buena muerte que él cada día 
pedía a nuestro Señor rezándole el rosario de la muerte, y exhortando a 
otros que lo rezasen, despidiéndose de todos los de casa y de aquellos que 
acudían a su enfermedad, pidiéndoles perdón si en algo los había ofendido, 
diciendo que éJ estaba cierto que moría. Pidió a la hora de su muerte dos 
candelas de bien morir: una de nuestra Señora de Atocha, y otra de Mon- 
serrate, que desde estudiante seglar las guardaba. Murió con la una en la 
mano, habiendo recibido el viático al tercero día de su enfermedad, estando 



212 



MONTAÑO, DIEGO, H. ESC. 



presentes algunos de casa que le asistieron a su muerte, que apenas pudo 
ser sentida, por ser el mal tan traidor". 

— "En el colegio real de S. Ildefonso, entre los hermanos estudiantes, que 
este año tenía a su cargo una de las salas de nuestros colegiales, fue 
uno el Hermano Diego de Montano, a quien fue nuestro Señor servido de 
llevárselo para Sí, como de su santa vida del dicho Hermano, esperamos; de 
la cual me escribió una carta del tenor siguiente el P. Pedro de Velasco, 
rector de aquel colegio: Pax Christi, anoche, a las doce y cuarto que se con- 
taron 29 de Diciembre (1622) fue nuestro Señor servido de llevarse para Sí 
al H. Diego Montano en este colegio reaJ de S. Ildefonso, de México". 

Referencias Biográficas 

1 Laurencio, Juan, Prov. Anua de 1622, fechada en México el 15 de Mayo 
1623. 

2 Velasco, Pedro de, S.J. Carta necrológica del H. Esc. Diego Montano. 
México, 29 Dic. 1622. 

Bibliografía 

1615-1622 Cartapacio de notas espirituales. 

— Tenía escritos por años los patronos de mes. 

■ — Algunas vidas de santos escribió que no están en el Flos Sanctorum. 

— Escribió las tres cosas que él había de hacer cada día. 
(Velasco, Pedro, S.J. Necrología del H. escolar Diego Montaño. Méx. 

Dic. 29 1622) (Laurencio, Juan. Anua de 1622, fechada el 15 de Mayo de 
1623). 

Referencias Bibliográficas 

1 Laurencio, Juan, S.J. Provincial. Anua de 1622, fechada en México el 
15 de Mayo de 1623. 

2 Velasco, Pedro de, S.J. (Rector de S. Ildefonso de México) Carta necro- 
lógica a la muerte del H. Esc. Diego Montano. 29 Dic. 1622. 



BIOGRAFIA 



213 



MONTE, IGNACIO DEL, P. 
(t 1680) 

Biografía 

P. Ignacio del Monte, f 1680. 
cfr. P. Julio Sonnemberg. 



MONFORTE, FRANCISCO DE, P. 
Biografía 

1577 El H. Francisco de Monforte nace en Pasaron, prov. de Cáceres, 
hacia 1577 (M.M. III, Roma 1968, p. 542, Nota 105). 

1597 "Entra en la Compañía el 3 de Mayo de 1597" (Ib.) (A los 20 años). 

1599 El 9 de Mayo de 1599 hace los votos temporales (Ib.). Para esa fecha 
había estudiado dos años de filosofía (Tolet. 21, f. 229v.). 

(Nota de Zubillaga: De 61 se tratará en los siguientes volúmenes de esta 
sección mexicana). 

1600 "El año de 1600 llegaron a esta Nueva Spaña en la flota, dirigida por 
el capitán general Pedro de Escobar Melgarejo, que zarpó de Sanliicar 

en la segunda quincena de Mayo, y llegó a Veracruz — no se sabe la fecha 
precisa — destrozada, pues a la entrada de la barra de aquel puerto se hun- 
dieron 14 naos. Entre ellos venía, el Hermano Francisco Montforte, estu- 
diante de la provincia de Toledo". 

1609 "Roma, lo, de Abril 1609" (De una carta del P. Claudio Aquaviva 
al P. Prov. Martín P'eláez) : "Los PP. Guillermo de los Ríos y (Pedro 
de) Hortigosa, escriven (sic) como examinadores ad Gradum de la suffi- 
ciencia de los PP. . . . Francisco de Monforte" (Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. 
[1932] Cartas de los PP. GG.). 



214 



MONFORTE, FRANCISCO DE, P. 



1621-1625 "El 18 de Noviembre de 1621 años entró a ser rector del Col. 

de Pátzcuaro, el P. Francisco de Monforte, nombrado por el P. 
Prov. Nicolás de Arnaya, en ausencia del padre rector Diego González Cueto" 
(Ramírez, Francisco, Hist. ms. del Col. de Pátzcuaro. Anón.). 

(Boletín AGN. Méx., t. X [1939], p. 67) "Los que rigieron el colegio de 
Pátzcuaro: ... P. Francisco Monforte, vigésimo primero, como rector. 
Entró después a serlo el P. Diego de Guzmán" (1625) (Ibid.). 

1625 "Roma, 16 de Marzo de 1625" (Vitelleschi a Laurencio) : "Ya que 
los PP. Gaspar Várela, Fíernando Mexía y Francisco de Monforte, no 
an (sic) satisfecho como debían a las obligaciones del officio de superior que 
an hecho, en dexándolo agora, V.R., los ocupe en los ministerios, conforme 
a las partes que tienen, y no se trate más de que sean superiores, pues se 
vee les falta el talento para ello" (Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. Cartas de 
losPP. GG.). 

S. f. "Denuncia contra el P. Francisco de Monforte" (Solic). 
(Arch. Gen. Nac. Méx. Colee. Jesuítas). 

Referencias Biográficas 

1 Aquaviva, Claudio, P. Gen. Carta al P. Vice-provincial de Méx. Martín 
Peláez. Roma, 1. Abril 1609. 

2 Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. 1932. Cartas autógrafas de los PP. GG. 

3 Arch. Gen. Nac. Méx. Colección Jesuítas. 

4 Bol. AGN. Méx., t. X (1939), No. 1, pp. 57, 67. 

5 Catálogos de sujetos de la Prov. Méx. 1555-1604. 

6 Chavi^u, Seville et Vatlantique (1504-1650), IV, 92, 99. 
7. M.M. S.J., t. II, Roma, 1959, pp. 276, 771. 

t. III, Roma, 1968, pp. 541, 542. 

8 Ramírez, Francisco, S.J. Hist. del Col. de Pátzcuaro, Ms. 

9 Tolet. 21, II, f. 229v. 

10 Vitelleschi, Mucio, P. Gen. S.J. Carta: 

Al P. Prov. Juan Laurencio, Roma, 16 de Marzo de 1627. 

Bibliografía 

1625 Carta necrológica del P. Gerónimo Santiago. Murió el 5 de Enero, 
1625. Pátzcuaro. "En este Colegio llevó el Señor para Sí al P. Gerónimo 



BIOGRAFIA 



215 



Santiago del cual me avisa el P. Francisco de Montforte, rector de este co- 
legio" (Laurencio, Juan. Anua de 1624, fechada en México el 20 de Mayo 
de 1625) (AGN. México. Colecc. Misiones, t. 25). 

Referencias Bibliográficas 

1 Anua 1624, que salió a luz el 20 de Mayo, 1625, en México. 

2 Arch. Gen. Nac. México. Colee. Misiones, t. 25. 

3 Laurencio, Juan, provincial. Anua de 1624. 

MONTEFRIO, EGIDIO DE, P. 
(Es el P. Gilíes Froidmont) 

(1607-1671) (t 64) 
Biografía 

1597 Según el P. Pedro de Valencia en la carta necrológica fechada en Mé- 
xico en 1671, el 29 de Junio dice que en ese año tenía 74 de edad, 
luego según ese documento nació en 1597. 

1607 N. en Ghent el 13 Agosto de 1607 (Pradeau). 

— El P. Egidio Montefrío nació en Lieja, hacia 1607 (ABZ., III, 21). 

— "N. el padre en la ciudad de Lieja en Flandes, de padres nobles y 
honrados, y se echaba bien de ver en sus respectos, y en el ánimo ge- 
neroso con que dentro y fuera de la religión, supo acometer empresas del 
servicio de nuestro Señor" (Valencia, Pedro, Necrol.). 

1617? (Sg. Valencia su necrólogo, tendría 20 años) : "Siendo mozo siguió 
la milicia secular, hasta que Dios lo llamó a nuestra Compañía en la 
provincia flandro-bélgica". 

1624 En donde se ocupó, después de haberse fundado mucho en las virtu- 
des (Ib.) "al morir en 1671, tenía 47 de Compañía" (Valencia, Necr.). 

1626 "Entró en la provincia flandro-belga a los 19 años" (ABZ., III, 21, 
Nota 37) (Sg. ésto, ingr. en 1626). 



216 



MONTEFRIO, EGIDIO DE, P. 



1628 Habrá hecho sus votos del bienio. "Y se ocupó en enseñar letras hu- 
manas y latinidad, en que era rara su eminencia y facilidad" (Valen- 
cia, Necrol.). 

1633 Estudios de filosofía. 

1636-40 Teología, ordenación sacerdotal; tercera probación. 
1640 Profesó en 1640 el lo. de Oct. (Pradeau). 

1642 "Pasó a la Nueva España, a fines de 1642" (Pradeau). 

— "Movido y llamado del mismo Señor pasó a esta provincia, a las mi- 
siones de Sonora" (Valencia, Necrol.). 

— "El P. Egidio MontefrÍo es Gilíes Froidmont, de Lieja, nacido en 
1604 (sic) y venido a México en 1642" (Decorme, La Obra..., II, 

368). 

1643 "Y el 14 de Febrero de 1643 escribe de la ciudad de México, sobre su 
viaje" (Pradeau). 

1644 El P. Visitador de las misiones de Sonora, Pedro Pantoja había puesto 
en Cumpas al P. Egidio de Montefrío (Alegre, II, 242). 

— "El año de 1644 el gobernador Perea, llevó de repente a Banamichi, 
cuatro o cinco religiosos franciscanos, que él quiso instalar en Cumpas, 

quitando de allí al P. Egidio Montefrío, y olvidándose que él mismo, diez 
años antes, había dado posesión de aquel pueblo al P. Tomás Basilio, de la 
Compañía" (Dec, La Obra. . ., II, 363). 

— "Estuvo en las misiones de Sonora 26 años (1644-70) en donde tra- 
bajó gloriosamente en doctrinar y adelantar en la cristiandad, muchas 

almas, que, varios partidos tuvo a su cargo" (Valencia, Pedro, Necrol.). 

1645 El P. visitador Pedro Pantoja lo asignó en 1645 al valle de Cumpas, y 
junto con él, el P. Marcos del Río, asistió a más de 40 rancherías en 

los alrededores de Cumpas y Oposura (Pradeau) (Alegre, t. II, p. 242). 

— Roma, 31 de Marzo de 1645 (De una carta del P. Vic. Gen. Carlos 
Sangrius al P. Prov. Juan de Bueras, 2a. vía) : "El P. Egidio de Mon- 
tefrío desea emplearse en la conversión de la gentilidad, y temo que se ha 
encontrado con alguno, que no le ha dado buena información de las misio- 
nes de esa provincia (que sería muy para llorar si motivase iguales informes 
el pretender cjue no vaya gente de Europa) ; mi intento no es quitar este sujeto 
a dicha provincia; sí, que si acaso se hubiese de mandar alguno a Filipinas, o 
Japón, si el dicho es persona a propósito, fuese uno de los escogidos". 

(Arch. Prov. Méx. Isl. Coll., 1934, vol. V de Mss. f. 62). 



BIOGRAFIA 



217 



1646 "El partido de Cumpas, en Sonora, lo dio el P. visitador Pedro Pantoja, 
al P. Egidio Montefrío" (Alegre, II, 258). "Con el pueblo de Oposura 

y Nacoberi". 

— "En Marzo de 1646 fueron destinados para la conquista de los guazaves 
(Sonora) los PP. Marcos del Río y Egidio de Montefrío, a quienes 

(los de Cumpas) no pudieron ver salir sin mucho dolor' (Alegre, II, 266) 
(ABZ., III, 59). 

— "A fines de 1646 el P. Juan de Mendoza, atendía la misión de nuestra 
Señora de la Asunción, de Cumpas, con Oposura como pueblo de visita 

principal y seis o siete rancherías junto con el P. Egidio Montefrío" (Pradeau, 
Ficha: Mendoza, Juan) (Decorme, La Obra..., II, 363) (ABZ., III, 46). 

"EJ año de 1646 se hizo en las misiones un nuevo rectorado, con los nom- 
bres de los cinco ríos: 'S. Miguel, Sonora, Bavispe, Moctezuma y Matapé. 
En el río Moctezuma, Batuco estuvo a cargo del P. Juan de Mendoza, y 
Cumpas con el P. Egidio Montefrío" (Dec, La Obra. . . , II, 363). 

— "En 1646 estaba en Guasabas y en el real de Minas de Nacozari" 
(Pradeau) . 

1647 "En 1647 atendía a Oposura, Cumpas. Nacozari y a un villorrio no 
identificado, llamado Iscotzatzi, junto con el P. Juan de Mendoza" 

(Pradeau) (ABZ., III, 46). 

S. f. (Por 1647?). "El P. visitador de las misiones de Sonora, Pedro Pan- 
toja, señaló por ministro del valle de Cumpas (distante de la de Sonora 
doce leguas al oriente) al P. Egidio de Montefrío, pues como supo después 
el padre visitador, era el valle que había prometido el dicho capitán D. Pedro 
de Perea, para que en él se fundase otra nueva custodia deJ seráfico padre 
San Francisco, por ser dicho valle fértilísimo, muy poblado de los naturales 
en muchos pueblos y rancherías divididos; está este valle muy cercano a las 
nuevas minas que después se han descubierto, y por ser, como dije, tan fértil 
y abundante, es y ha sido muy útil y provechoso a los muchos españoles que 
las han fundado". 

(Relación de lo sucedido en el pleito de la Compañía con los religiosos de 
San Francisco [Copia f. 7]) (El original se halla en Arch. Hist. de Hda. Ramo 
Misiones. Leg. 1126, Expediente 2). 

— "Luego que se supo que el Cap. Pedro Perea se había bajado al valle de 
Guásabas, se partió el P. Visitador Pedro Pantoja, con otros dos pa- 
dres que fueron el P. Francisco París y el P. Egidio de Montefrío, y encon- 
trándole dichos religiosos en el pueblo de Opata ... les intimó un requerimien- 
to" (Ib. Copia f. 11). 



218 



MONTEFRIO, EGIDIO DE, P. 



— "El P. Egidio de Montefrío, ya dije arriba cómo el P. Visitador Pe- 
dro Pantoja, le puso en Cumpas, que tiene dos pueblos principales, lla- 
mados Cumpas el primero ; y Oposura el segundo, y el tercero Nacotobori, que 
es una visita que algo se despobló por las minas" (Ib. Copia 17), 
(Pradeau, Noticias sobre jesuítas en el noroeste de N.E.). 

1649 "En 1649 acompañó al alcalde mayor de Sonora, Simón Lazo de la 
Vega, en la expedición contra los pimas altos, y a la conclusión de la 
campaña, en que el cabecilla Ecorora recibió el castigo de la horca; se le en- 
comendó la evangelización de la región desde Banámichi hasta T'euricachi al 
P. MoNTEFRÍo, asignando para Bacoachi al P. Uter, misionero de Oposura. 
Durante el año de 1649 se descubrieron las ricas minas de Nacatobori, al sureste 
de Tapachi" (Almada, Dice... 590, 591). 

1649-1657 "Continuó en el rectorado de S. Francisco Xavier, de Sonora, 
quizás hasta 1657" (Pradeau). 

1658 Porque en 1658 las misiones de Cumpas, Oposura y Tapachi aparecen 
administradas por el P. Francisco Medrano. No hay catálogos por los 

años 1654-1657. 

1659 Roma, 30 de Noviembre de 1659 (De una carta del P. Gosvino Nickel, 
al P. Prov. Alonso Bonifacio. 5a. carta de esa fecha, en 2a. vía) : 

"No me da V.R. buena información del P. Egidio de Montefrío; si ha 
dado tan poca satisfacción en las misiones, por las causas que escribe, no ex- 
traño le hayan sacado dos veces de ellas; él se justifica mucho, y atribuye 
su salida a algunos de los nuestros que se unieron contra él, porque avisó a 
V.R. o a su antecesor de la vida escandalosa de ellos. 

"Demás de esto se queja del P. Martín Suárez, visitador de las misiones, 
porque habiéndole avisado en secreto de los escándalos de cuatro de los nues- 
tros, le obligó con precepto a que lo testificase con juramento, delante de cua- 
tro padres. Avisólo a V.R. (P. Prov. Alonso Bonifacio) para que informe lo 
que pasó, y yo considere lo que debo ordenar. 

"Aunque dicho P. Montefrío es de las calidades que V.R. pinta, no puedo 
aprobar, no le haya querido oír, después de vuelto de las misiones; porque en 
ello no se iba a perder nada, y con lo mismo que él diría, quizá se podría 
justificar más su salida, y se conocería si era verdad o no, lo que había dela- 
tado de aquellos sujetos; no se han de pasar estas cosas por alto, porque se- 
mejante omisión, parece poco conforme a nuestro gobierno, y alguno la po- 
dría condenar de injusta. No deje V.R. de hacer en estas ocasiones lo que 
está obligado por razón de su oficio, y averigüe, si es posible, qué fundamento 
tuvo, lo que se dijo de aquellos cuatro sujetos de las misiones". 



BIOGRAFIA 



219 



■ — "Vuelto a Ja provincia, sus cargos fueron confesor de la profesa, y final- 
1669 mente (1669) operario en el colegio del Espíritu Santo, de la Puebla" 
(Burrus: ABZ. III, 21, Nota 37). "Hasta 1671, último año en que 
su nombre aparece en los catálogos" (Pradeau). 

— (Versión de la Necrología) : "De las misiones le trajo la obediencia 
a la casa profesa, y al colegio del Espíritu Santo, donde hizo oficio de 
operario fervoroso y asistente a los ministerios, con logro y aprovechamiento 
de muchos que le llamaban y seguían, movidos de su religiosa apacibilidad 
y fervoroso celo. 

"En este tiempo, corrió la voz del nuevo descubrimiento de las Californias, 
y luego que el padre lo entendió, salió a ofrecerse para tan gloriosa empresa, 
con tal fervor que parecía otro hombre de menos edad, y menos trabajado 
antecedentemente en otras ocupaciones. 

"Ya tenía la licencia de los superiores, y mientras llegaba el tiempo, vivía 
en este colegio de México, con singular ejemplo. Todas las noches tomaba 
por espacio de media hora, una recia disciplina que se oía (con no poca edifi- 
cación de los que la advertían), que no perdonaba este rigor, aun estando 
actualmente enfermo; y después asegundaba otra vez al tiempo de levantarse 
por la mañana" (Valencia: Necrol.). 

"Con estas prevenciones y otras muchas oraciones y ayunos, esperaba el 
padre el tiempo de ir a su conquista espiritual, y a ganar para Dios, aquellas 
almas. Pero contentóse su Majestad con el deseo, y, por sus ocultos juicios y 
disposiciones, le negó la ejecución, recibiendo su voluntad, y dándole el mé- 
rito mayor, con debilitarle la salud desde entonces, de suerte que raro día 
estuvo sin penalidades y achaques, hasta que le trajo a este colegio, postrado, 
una flaqueza grande de estómago y después, una disentería que le vino a con- 
sumir. 

"Acudiósele con todo lo espiritual y corporal, según lo acostumbra la ca- 
ridad religiosa, y habiendo recibido todos los sacramentos, díchosele la reco- 
mendación del alma, la entregó en manos dcJ Señor, que (no dudo), habrá 
premiado ya sus gloriosos trabajos. 

"Con todo, por la obligación de mi oficio, ruego a V.R. le mande hacer en 
ese santo colegio, los sufragios que acostumbra la Compañía por sus difuntos; 
y a mí me tenga muy presente en sus SS.SS. 

"México, 29 de Junio de 1671. Siervo de V.R. Pedro de Valencia". 

(Arch. Prov. Méx. Merid. [1960] APA-G. IX-1 [1567]). 

1671 (Al principio de esta Necrología, dice) : "Hoy, 29 del corriente (Junio 
1671), entre ocho y nueve de la mañana, fue nuestro Señor servido 
de llevarse para Sí (como de su misericordia esperamos), aJ P. Egidio de 



220 



MONTEFRIO, EGIDIO DE, P. 



MoNTEFRÍo, coadjutor espiritual formado, de 74 años de edad y 47 de Com- 
pañía" (Valencia: Necrol.). 

Referencias Biográficas 

1 Alegre, Francisco Javier, S.J., Hist. de la Prov. de la C. de J. de N. E., 
t. II, México, 1842, pp. 242, 258, 266. 

2 ABZ. SJ., Hist. III, Roma, 1959, pp. 21, 46, 59. 

3 Almada, Francisco R., Dice, de historia, geografía y biografía sonorenses. 

Chihuahua, 1952, pp. 426, 589-591. 

3 bis Arch. Hist. de Hda. Méx. Ramo Misiones. Leg. 1126, Expe. 2. 

4 Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. 1935, Vol. V de Mss., f. 62v. 

5 Arch. Prov. Méx. Merid. (1960) APA-G, IX-1 (1567). 

6 Bannon, John Frangís^ The Mission Frontier in Sonora (1620-1687). 
New York 1955, pp. 89, 90, 96. 

7 Decorme, Gerardo, S.J., La Obra de los Jes. Méx. en la época de la co- 
lonia. México, 1941, t. II, pp. 363, 368, 370. 

8 Méx. 4 ff. 394v., 450, 491v. 

5 ff. 3v., 47v., UOv., 158v. 

9 Nickel, Gosvino, P. Gen. S.J. Carta: 

Al P. Prov. Alonso Bonifacio. Roma, 30 Nov. 1659, La 5a. 2a. v.a 
10 Pradeau, Dr. Alberto Francisco. Noticias sobre Jes. en el Noroeste de 
N.E. Mss,, proporcionadas con suma bondad por el Autor al P. Z. Abr. 
1966. 

Ficha: Montefrío Egidio. 

10 bis Relación de lo sucedido en el pleito de la Compañía con los Fran- 
ciscanos. 

11 Sangrius, Carlos, S.J., Vic. Gen. Carta: 

Al P. Prov. Juan de Bueras. Roma, 31 Mzo. 1645. 

12 Valencia, Pedro de, S.J. (Rector del Col. Máx. de Méx.) Carta de edi- 
ficación a la muerte del P. Egidio de Montefrío, fechada en México el 
29 de Junio de 1671 (sic). 

Bibliografía 

1643 Carta del P. Egidio de Montefrío a su llegada a México, fechada 
el 14 de Febrero de 1643, en compañía de 42 misioneros que iban a 
Filipinas (Decorme, La Obra..., II, 368) (Pradeau). 



BIOGRAFIA 



221 



Referencias Bibliográficas 

1 Decorme, Gerardo, S.J., La Obra de los Jes. Méx. en la época de la Co- 
lonia, t. II, México, 1941, p. 360. 

2 Pradeau, Dr. Alberto Francisco, Noticias sobre Jesuítas en eJ Noroeste 
de Nueva España. Mss. Facilitadas al P. Z. en Abr. 1966. Ficha, Monte- 
frío. 



MONTEMAYOR, FRANCISCO DE, H. 
Biografía 

1626 "Roma, Mayo 6, 1626" (De una carta de esa fecha del P. Gen. Mucio 
Vitelleschi al P. Prov. Juan Laurencio) : "Apruebo y confirmo la di- 
misoria que V.R. dio a los Hermanos Pedro Navarro de Anduesa y Francisco 
de Montemayor" (Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. 1932, Cartas autógrafas de 
los PP. GG.) (Cuaderno de Mss. No. 228). 

Referencias Biográficas 

1 Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. 1932, Cuaderno de Mss. No. 228. 

2 Vitelleschi, Mucio, P. Gen. S.J. Carta: 

Al P. Prov. Juan Laurencio. Roma, 6 Mayo 1626. 

MONTEMAYOR, HERNANDO, H. C. 
(1553-1595) (t 42) 

Biografía 

1553 Nació en la diócesis de Plasencia, España (Cat. 1585). 

Natural de Jarandilla, Prov. de Cáceres, del obispado de Plasencia 
(MM. III, p. 619). 



222 



MONTEMAYOR, HERNANDO, II. C. 



1582 Ingresó a los 29 años de edad (Ibid.). 

1584 (De AGI, Contaduría, 32 1^ pl. 397, p. 4- pl. 398, p. 1) "Recíbense 
más en cuenta al dicho tesorero D. Francisco Tello, 520 ducados, que 
valen 195,000 maravedís, que dio y entregó a los padres Francisco Váez y 
Melchor Marco, por sí y en nombre de Juan Bautista Gajina y Gonzalo de 
Tapia, y Francisco de la Gasa y Nicolás de Arnaya y Gristóbal Viago (sic, 
por Bravo), y Gregorio López y Martín Peláez, y Hernando de Montemayor 
(coadjutor), Agustín de Sarriá, Hernando de Villafranca (sic, por Villa- 
fañe), Bernardino de Llanos, Vicente Beltrán, Juan López, Mateo Sánchez, 
Jerónimo Ramírez, Hernando de Sant Sebastián, Martín de Aguirre, Her- 
nando Escudero de la Gompañía de JHS, y Francisco Gampugano y Luis 
Negrete, sus criados, que son 18 religiosos de la Gompañía de Jesús, y dos 
criados que consigo llevó a la provincia de N.E. por mandado de su Magestad" 
(M.M. II, 373). 

— (Del Gatálogo de 1585) : "En el Gol. de Puebla el H. Fernando Mon- 
temayor, de la diócesis de Plasencia; de 32 años, de firme salud. 
Tiene en la Gompañía 3 años y 6 meses. Hizo los votos simples en 1584. Se 
ocupa en los trabajos de casa" (Méx. 4, ff. 22-37) (M.M. II, 753). 

1591 Hernando de Montemayor el 22 de Julio: Goadjutor espiritual (sic, 
por temporal) formado, en México el 22 de Julio de 1591, en la 
Puebla de los Angeles, en manos del P. doctor Diego de Avellaneda, visitador" 
(M.M. III, 619). 

(Nota: Lo habíamos puesto en el siglo 17, porque sospechábamos había 
muerto en ese siglo) . 

1595 Murió en el Gol. de la Gd. de los Angeles (Puebla) a 3 de Nov. de 
1595 (M.M. III, p. 646). 

Referencias Biográficas 

1 AGI. (Arch. Gen. de Indias), Sevilla. Gontaduría 321^ pl. 397, p. 4. pl. 397, 
p. 4. pl. 398, p. 1. 

2 Gatálogo Prov. Méx. 1585. Gat. 1555-1604. 

3 González de Gossfo, Lic. Francisco, Ensayo bibliográfico de los Catá- 
logos de sujetos de la C. de J. en N.E. Méx. 1946, p. 41. 

4 Méx. 4, ff. 22-37. 

5 Mon. Méx. S.J., t. II, Roma, 1959, pp. 373, 753. 

t. III, Roma, 1968, pp. 619, 646, 755. 



BIOGRAFIA 



223 



MONTEMAYOR, JUAN DE, P. 
(1612-1655) (t 43) 

Biografía 

Nota: Hay otro padre Juan de Montemayor, en Castilla, provincial (Cfr. 
Astráin, t. III, p. 206, 627, 665; y t. IV, pp. 133, 137, 819). 

1612 El P. Juan de Montemayor nació en Puebla, México, por los años 
de 1612. (ABZ., Hist., t. III, Roma, 1959, p. 240, Nota 12). 

1628 Y entró en la Compañía a la edad de 16 años (Ibid.). 

1638 "Acabados sus estudios, 1638, pasó al colegio de Zacatecas como ope- 
rario apostólico de los españoles hasta su muerte, 25 de Marzo 1655" 
(Ibid.) (Méx. 4, ff. 304v., 325, 392v., 448, 489v. Méx. 8, ff. 277v., 283v.). 

1644 "P.oma, 20 de Febrero 1644" (De una carta del P. Gen. Mucio Vite- 
lleschi al P. Prov. Luis de Bonifaz) : "Cumplidos 33 años el P. Juan 
de Montemayor haga su profesión de cuatro votos con los primeros, porque 
estudió fuera parte de sus estudios". 

(Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. 1935, Vol. 5o. de Mss., f. 25v.). 

— "Estuvo en Zacatecas" (Tiscareño, OFM., El Col. de Guad. . . , p. 72). 

1655 (Versión de Alegre, Hist. . . , II, pp. 407-408) (ABZ., Hist. . . , t. III, 
p. 240) : "El 25 de Marzo de 1655 falleció en el colegio de Zacatecas, 
en que había trabajado muchos años, el P. Juan de Montemayor, dejando 
un gran deseo de sí en aquella ciudad y en aquella comunidad, en que era un 
espejo de religiosa observancia. Fuera del constante recogimiento, silencio, mo- 
destia y aplicación a los ministerios y demás virtudes que en él resplande- 
cieron, se esmeró siempre en una continua mortificación, con que las fomen- 
taba todas. Observaron los padres, a pesar de su recato, que en aquella cua- 
resma, habían sido más ásperos y más continuos sus ejercicios de penitencia, 
como quien prevenía el poco tiempo que le quedaba de merecer. 

"Avisado del padre que lo asistía en su enfermedad, que se dispusiese para 
morir, respondió con admirable serenidad: 'Las cosas del alma ya están dis- 
puestas, y en lo temporal, nada tengo que disponer, sino que se restituyan 
a sus dueños esos tres libros que tenía prestados de fuera'. Con tal despego 



224 



MONTEMAYOR, JUAN DE, P. 



de todo lo terreno y tranquilidad de conciencia, pasó de esta vida, la mañana 
del jueves santo, día de la Anunciación de la santísima Virgen María, a cuyo 
admirable misterio había servido en la congregación muchos años". 

— Falleció en Zacatecas a 25 de Marzo de 1655 (Tisc, p. 72). 

— (Versión de Decorme, La Obra. . . , 1, 306) : "Otro de los grandes de- 
votos de la Madre de Dios fue el P. Juan de Montemayor, religioso 

de admirable modestia, recogimiento y mortificación. Después de haber re- 
genteado por muchos años la congregación de la Anunciata, pasó a mejor 
vida en Zacatecas la mañana del 25 de Marzo de 1655, día de Jueves Santo 
y fiesta de la Anunciación. 

Tal fue su vida que, avisado a que se dispusiese a morir, respondió con 
admirable serenidad: "Las cosas del alma están ya dispuestas, y en lo tem- 
poral, nada tengo que disponer' (Dec, La Obra. . . , I, 306). 

Referencias Biográficas 

1 Alegre, Francisco Javier, S.J., Hist. de la Prov. de la C. de ]. de N.E., 
t. II, México, 1842, pp. 407, 408. 

2 ABZ. ( Alegre -BuRRUS-ZuBiLLAGA, S.J.), Hist., t. III, Roma, 1959, p. 240. 
nota 12. 

3 Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. (1935). Vol. V de Mss., f. 25v. 

4 Decorme, Gerardo, S.J. Menologio Ms. 1934 y 1940. Elogio Ms. del P. 
Juan de Montemayor, f. 162. La Obra de los jesuítas mexicanos en la 
época de la Colonia. México, 1941, t. I, p. 306. 

5 Méx. 4, ff. 304v., 325, 392v., 448, 489v. 

8, ff. 277v., 283v. 

6 TiscAREÑo, Fray Angel de los Dolores, OFM., El colegio de Guadalupe 
de Zacatecas, t. lo. pte. 2a. México, 1905, p. 72. 

7 ViTELLESCHi, Mucio, S.J. P. Gen. S.J. Carta: 

Al P. Prov. Luis de Bonifaz. Roma, 20 Febr. 1644. 



BIOGRAFIA 225 



MONTENEGRO, JACINTO, H. ESC. 
Biografía 

1673 "En Febrero 1673, a las Islas Marianas van 10, que se embarcan en 
España con los 5 que van a México, A las Islas Marianas el H. Ja- 
cinto Montenegro teólogo de la provincia de Castilla". 

(Florencia, Francisco, S.J. en Memoria Ms. de la expedición que llevó en 
1673) (Arch. Prov. Méx. Merid. APA-G VII-13 [1506]). 

Referencias Biográficas 

1 Arch. Prov. Méx. Merid. (1960 APA-G VII-13 1506). 

2 Florencia, Francisco, S.J. "Memoria Ms. de la expedición que llevó". 
Febr. 16 1673. 



MONTERO, ANTONIO, H. C. 
(1566-1637) (t 71) 

Biografía 

Nótese que hay un homónimo de este Hermano Coadjutor Antonio Mon- 
tero en este mismo siglo XVII, y que es sacerdote de la Compañía en nues- 
tra provincia. 

1566 Natural de Ébora^ capital de la provincia de Alto-Alentejo (Portugal) 
hacia 1568 (pensamos que nació en 1566, pues en 1599, tenía 33 años 
de edad) . 

1588 Debió de ingresar en la Compañía en 1588, pues en 1599 tenía 11 de 
religioso en ella. . . 



226 



MONTERO, ANTONIO, H. C. 



1590 Emitiría los votos del bienio. 

1599 Pertenecía a la provincia de Toledo en la cual ingresó desde el prin- 

(1589) cipio en 1589 (sic) (M.M. II, p. 540) (Tolet. 21, I, 123r, 161v.) 

(Nota de Zubillaga: "Se ocuparán de él los volúmenes posteriores de 
esta sección" ) . 

1599 Salió de Sanlúcar el 11 de Junio de 1599. 

1602 "El 31 de Julio de 1602 higo los votos de coadjutor formado temporal el 
Hermano Antonio Montero, en manos del P. Pedro Diez (sic, por 

Díaz), rector de México, en lugar del P. Francisco Váez, provincial' (M.M. 
III, p. 626). 

— Incorporación final del H. G. Antonio Montero el año de 1602 (Cua- 
derno ms. de Formación de HH. CC. [1582-1623] No. 32) (Invent. 
APM. 1767) (Arch. Prov. Méx. Merid. APA-G VII 1482). 

1603 "Sepan cuantos esta carta vieren, cómo yo el licenciado Juan Rodrí- 
guez Zambrano, dérigo, presbítero, vecino de esta ciudad de México, 

otorgo que vendo en venta real, pura y perfecta, tan bastante como es nece- 
sario, al padre rector y colegio de la Gompañía de Jesús de esta ciudad, al 
padre (Nota: así llaman los notarios a los procuradores, aunque sean hermanos) 
Antonio Montero que está presente, en su nombre y para el dicho cole- 
gio, un sitio de estancia para ganado menor, que tengo y poseo en los tér- 
minos de los pueblos de Tecama y Oculman. . . a 5 del mes de junio de 
1603 años". 

(Testimonio de los títulos originales de la Hda. de Santa Lucía... Qua- 
derno 8o. ff. 6 y 7) (Y termina) : "El escribano Juan de Xerez entregó ori- 
ginal en su mano al padre (sic) Antonio Montero^ escritura de la venta" 
(Ibid., p. 7). 

1614-1616 El P. Nicolás de Arnaya fue de Procurador a Roma con el H. 

Antonio Montero, en la flota de 1614 y volvió a Veracruz el 11 
de Septiembre de 1616. 

1625 "Roma, 16 de Marzo de 1625" (De una carta del P. Gen. Mucio Vi- 
telleschi al P. Prov. Juan Laurencio, la. vía, 6a.) : "He entendido que 

el H. Antonio Montero está con poco consuelo en la Puebla, haciendo officio 
de procurador; si es assí, me holgaré que V.R. lo buelva (sic) a México, 
donde podrá ser portero, como antes lo era". 

(Arch. Prov. Méx. Isleta Gollege [1932] Guaderno de Mss. No. 228). 

1626 "Vendo al dicho colegio dicho sitio (otro), por precio de duzientos 
(sic) pesos de oro común, que el dicho Padre Antonio Montero me 



REFERENCIAS BIOGRAFICAS 227 

da y paga en reales, en presencia del dicho escribano. En México, a 4 de Sep- 
tiembre de 1626 años" (Test, de los títulos originales de la Hda. de Sta. Lucía, 
f. 7v.). 

1637 "Roma, 30 de Oct. de 1637" (De una carta del P. General Mucio Vi- 
telleschi al P. Prov. Florián de Ayerbe) : "Con no pequeño consuelo he 
leído las cartas que V.R. me remite, de la vida y muerte de los PP. Hernando 
de Villafañe, Diego de Torres, Juan Laurencio, Gerónimo de Mercado, y del 
Hermano Antonio Montero. Nuestro Señor los tenga en el cielo, y al P. 
Guillermo de los Ríos". 

(Arch. Prov. Méx. Isl. Coll.) (Cuaderno de Mss. No. 228). 

1640 "Roma, 30 de Octubre de 1640" (De una carta del P. Gen. Vite- 
lleschi al P. Prov. Andrés Pérez de Rivas) : "Aviendo considerado lo 
de la deuda del colegio de México con la provincia de Filipinas, que son dos 
mil pesos, escribió el P. Claudio (Aquaviva) de buena memoria, lo que el 
H. Antonio Montero confiesa en sus libros, y la posessión en que a estado 
dicha provincia de Philippinas, etc." (Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. Cuaderno 
de Mss. No. 228). 

Referencias Biográficas 

1 ABZ. (Alegre-Burrus-Zubillaga, S.J.), Hist. . . , t. II, Roma, 1958, 
p. 267, Nota 37. 

2 Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. 1932. Cuaderno de Mss. No. 228. 

3 Arch. Prov. Méx. Merid. (1961) APA-G VII, 1482. 

4 Ayerbe, Florián de, S.J. Carta de edificación del H.C. Antonio Mon- 
tero, enviada al P. Gen. Mucio Vitelleschi, 1637. 

5 Coun-Pastells, S.J., Labor evangélica, 1637, t. III, 417, No. 1. 

6 Cuaderno Ms. de Formación de HH. CC. (1582-1623) No. 32. 

7 Invent. Arch. Prov. Méx. (1767). 

8 Mon. Méx. Soc. Jesu., t. III, Roma, 1968, pp. 540'^ 626, 755. 

9 Pérez Rivas, Andrés, S.J., Crón. Edic. 1944, t. II, p. 550. 

10 Testimonios de los títulos originales de la Hda. de Santa Lucía, t. II. Mss. 
(Copia del año de 1783). Quaderno 8. Merced de un sitio en términos 
de Tecama y Oculma, ff. 6 y 7. 

11 Tolet. 21, t. I, 123v., 161v. 

12 Vitelleschi, Mucio, P. Gen. S.J. Cartas: 



228 MONTERO. ANTONIO. H. C. 

Al P. Prov. Juan Laurencio. Roma. 16 de marzo 1625. la. vía. 6a. 
Al P. Prov. Florián de Ayerbe, Roma. 30 Oct. 1637. 
» Al P. Prov. Andrés Pérez de Rivas. Roma, 30 Oct. 1640. 

BlBLIOGFL\FÍA 

1652 "Había quedado \-ivo del último levantamiento. Tepóraca (el hachero). 

el más astuto y elocuente de los cabecillas. Aprovechóse de la fingida 
paz para tramar contra los españoles i^que no podía sufrir en el riñon de 
la T'arahumara) la más general y terrible guerra que vieron allí los indios. 

"Oigamos cómo refiere el suceso el Padre Antonio Montero, superior 
de la misión, residente en Villa Aguilar: 

"^íartirio del napolitano Padre Antonio Jácome Básile. Estando el P. Ba- 
silio sic, por BásiJe) en un pueblo de doctrina llamado Temaichique (¿Te- 
mechi?) . ocho leguas de la \Tlla Aguilar (Chih.) , llegó a él un cacique lla- 
mado D. Pedro, muy bueno y fiel cristiano, y le dijo: que sabía se habían 
alzado algunos indios tarahimiares inquietos y que. junto con otros gentiles, 
trataban de ir a matar a toda la gente de la Villa Aguilar, y que si él quería 
lo sacaría y llevaría libre hasta ponerlo en San Felipe (i,e. Chihuahua) o 
en otro pueblo seguro. 

"El religioso Padre (Antonio Jácome Básile), le respondió que le agra- 
decía su buen propósito, pero que antes quería ir corriendo a la Villa (Agui- 
lar) para a\Tidar a aquellos pobres cristianos, así españoles como indios, 
porque no muriesen sin confesión. Que lo que le rogaba era que le diese un 
indio fiel que llevase una carta al gobernador de la Nueva Vizcaya (Durango) 
para que entendiese el riesgo en que estaba aquella Villa. Escribió el padre 
su carta avisando a su señoría el gobernador del estado de aquella triste 
Villa, y juntamente cómo al punto se partía a ayudar a aquella pobre gente, 
despidiéndose también del gobernador (como decía en su carta), hasta la 
otra \-ida. 

"Hecho este despacho, subió a caballo, y aquel mismo día llegó a Villa 
Aguilar, donde ya tenían alguna noticia del alzamiento, del cual habían ya 
avisado al pueblo de San Felipe (i.e. Chihuahua). 

"Luego el Padre dispuso a toda la gente, así españoles como indios, para 
que les cogiese en buen estado el terrible trance que les amenazaba. Confesólos 
a todos y les dio la sagrada comunión al amanecer del día siguiente. 

"Como a las once de la mañana empezaron a verse indios rodeando el 
pueblo, talando los campos, robando el ganado, caballos y muías, privando 
a los sitiados de comida y proveyéndose a sí mismos de esos elementos. 



REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS 



229 



"Huir, era imposible; resistir a tanto tropel, inútil; sin embargo, contes- 
taron aquel día los españoles a las flechas, con disparos de fusilería, refu- 
giándose todos en el fortín que tenían en el centro de la Villa. A media noche 
acometieron casa por casa, horadando las paredes, y prendiéndoles fuego. 

"Resistieron los españoles tres días y dos noches; al fin, prendió el fuego 
en un jacal grande pajizo (troje de trigo y maíz), y de allí la llama pasó a 
un portal del presidio, donde viéndose apretada la gente con el humo y el 
fuego, para no morir quemados, prefirieron salir fuera. 

"Luego que salieron, viendo el buen padre la fuerza y rabia con que aco- 
metieron los indios a los soldados, flechándolos y matándolos con cruel saña, 
se entró dentro de la iglesia (que estaba junto al mismo fuerte), y tras él 
entraron los indios, flechándole. Tomó el crucifijo del altar y quiso hablar- 
les, pero apenas dijo las primeras palabras, cayó cubierto de flechas, detrás 
de su fiel compañero el indio intérprete, D. Felipe. 

"No satisfechos con esto, con sogas y lazos sacaron su bendito cuerpo, y, 
acabándolo a macanazos y echándole sobre el fuego que estaba ardiendo, 
quedó allí abrasado en verdadero holocausto" (Montero, Antonio, S.J. Re- 
lación sobre la muerte del P. Antonio Jácome Básile. 1652). 

"El P. Matías Tanner (Societas Jesu usque ad sanguinis et vitae profu- 
sionem militans, Praga 1675) tiene una variante, diciendo que le cortaron 
la cabeza al P. Antonio Jácome Básile y colgaron su cuerpo a uno de los 
brazos de la cruz". El P. José Pascual dice que "para acabarle de cortar la 
vida, le ahorcaron en la cruz" (Decorme, La Obra. . . , II, 274) . 

1653 Hecha la paz por Marzo de 1653, todos los misioneros se restitityeron 
prontamente a sus misiones. . . y el Superior (que dice el P. Andrés 
Pérez Rivas) que entonces lo era el P. Antonio Montero, volvió a San Fe- 
lipe (i.e. la ciudad de Chihuahua) (Dec, La Obra..., II. 277). 

Referencias Bibliográficas 

1 Decorme, Gerardo, S.J., La Obra de los jesuítas mexicanos en la época 
de la Colonia. México, 1941, II, 273, 277. 

2 Montero, Antonio, S.J., Relación Ms. de la muerte y martirio del P. An- 
tonio Jácome Básile. 1653. 

3 Tanner, Matías, S.J. Societas Jesu usque ad sanguinis et vitae profusio- 
nem máUtans. Praga, 1675. * 

4 "La Vida del P. Jácome Antonio Básile (con la relación de su muerte) 



230 



MONTERO, FRANCISCO, P. 



brevemente escribió al Superior de esta Misión de la Tarahumara el P. 
Antonio Montero". 

(Pérez Rivas, Crónica, Ed. México. 1896, p. 50). 

Referencia Bibliográfica 
1 PÉREZ RivAS, Andrés^ Crónica. . . , Edic. Méx. 1896, t. 2o., p. 550. 



MONTERO, FRANCISCO, P. 
Biografía 

1646 "Roma, 30 de Dic. 1646" (Carta del P. Gen. Vicente Carafa al P. 

Prov. Juan de Bueras) : "A los PP. Diego de Castillo, Juan de la 
Plaza, Tomás Altamirano, Agustín Pérez, Diego de Aguilar, Simón Tostado, 
Pedro de Villanuño, Mateo de la Cruz, 9. Francisco Montero, Francisco Rey- 
noso, Mateo de Urroz, Andrés de Cobián, Juan Bautista Tazoni, Luis de Le- 
gaspe, y Pedro de Covarrubias, se les concede la profesión de cuatro votos; 
advertidos de lo que se les nota el primero y el cuarto y cumplidos 33 años 
de edad. El segundo, tercero, quinto, sexto, octavo, nono (P. Francisco Mon- 
tero), décimo cuarto, décimo quinto, y el último, que es el décimo sexto; 
y finalmente a ninguno de los dichos se les dé la profesión, antes de cumplir 
33 años de edad" (Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. Vol. V de Mss., p. 119v. y 
pasa a p. 127) . 

1649 Una carta del Sr. obispo de Durango (Fray Francisco Diego de Evia: 
1639-1654) "al padre rector del Colegio (lo era el P. Francisco Mon- 
tero, Cf. Bibliografía) en que le da noticia haver puesto un sacerdote clérigo, 
en una de las doctrinas que tenían los religiosos de la Compañía". 

(Invent. Arch. Prov. Méx. [1767] f. 192) (Arch. Hist. de Hda. Méx. Temp. 
Leg. 324-12). 

— "Carta de D. Eugenio de Ledesma con fecha 7 Sept. 1649, escrita al 
P. Francisco Montero^, en que le expressa que el Governador le dixo, 
le havisasse a dicho padre, que luego que el Sr. obispo hiciesse novedad en 



REFERENCIAS BIOGRAFICAS 



231 



las missiones, despacharía un mandamiento para minorar el cuerpo que el 
negocio hiba tomando" (Invent. Arch. Prov. Méx. [1767] f. 192). 

— Carta de D. Diego Fajardo, fecha en El Parral a 11 de Mayo de 1649, 
escrita al P. Provincial (Andrés de Rada, 1649-1653) "en que suplica 

remita algunos religiosos para aquellas misiones" (Invent. Ibid.). 

1668 "Roma, 15 de Agosto de 1668" (De una carta del P. Gen. Juan Pa- 
blo Oliva al P. Prov. Pedro de Valencia) : "En la misma carta de 
30 de Junio de 67 digo las cosas enormes que se me han avisado del P. Fran- 
cisco Montero^ V.R. ha de examinarlas y avisarme de lo que habrá averi- 
guado, porque estas monstruosidades, son indignísimas de un hijo verdadero 
de la Compañía; y el tolerarlas y dejarlas pasar sin gravísimo castigo, es in- 
troducir en ella un principio de intolerable relajación y cargar nuestras con- 
ciencias faltando a la grave obligación que tenemos de procurar la perfecta 
observancia" (Bol. AGN. Méx., t. XV, 1944, No. 4, p. 601). 

— (Jun. 14) Razón y estado en 8 fojas en folio de la entrega que hizo 
el 14 de Jun. 1668 del Col. de Zacatecas el P. Juan Zapata al P. 

Francisco Montero (Invent. Arch. Prov. Méx. 1767, f. 192). 

1673 "El 16 de Julio de 1673, el P. Francisco Montero de la Compañía 
de Jesús fue testigo del matrimonio de Tomás Sánchez de Viesca con 
María de Solís" (Arch, Parroquial de la Catedral de México: Libro Casa- 
mientos X, 32v.), 

Referencias Biográficas 

1 Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. (1935). Vol. V de Mss. f. 119v. y pasa a la 127. 

2 Arch, Hist. de Flacienda, Méx. Temporalidades. Legs. 324-11; 324-12. 

3 Arch. Parroquial de la Catedral. Méx. Secc. Matrimonios, X, 32v. 

4 Boletín Arch. Gen. Nac. Méx., t. XV, Méx. No. 4, p. 601 (1944). 

y 2a. serie, t. VII, 1960, p. 269. 

5 Carafa, Vicente, P. Gen. S.J. Carta: 

Al P. Juan de Bueras, Prov. Roma, 18 Dic. 1646. 

6 Hevea y ValdÉs, D. DiegO;, Obispo de Durango. Requerimiento y notifi- 
cación al P. Francisco Montero^, por peticiones presentadas en defensa 
del derecho de las Doctrinas de la Compañía. Año 1649. 

7 Inventario Arch. Prov. Méx. (1767), f. 192. 

8 Oliva, Juan Pablo, P. Gen. S.J. Cartas: 

Al P. Prov. Francisco Carbonelli, Roma, 30 Jun. 1667. 
Al P. Prov. Pedro de Valencia, Roma, 15 Ag. 1668. 



232 



MONTERROSA, SAAVEDRA, FRANCISCO 



Bibliografía 

S. f. (Por 1649) Respuesta del P. Francisco Montero al requerimiento y 
justificación que le fue hecha por parte del Sr. Obispo (Fray Fran- 
cisco Diego de Evia) , 1 foja. 

(Arch. Hist° de Hacienda [México] Temporalidades. Leg° 325-64). 

1649 Carta del P. Francisco Montero, con fecha en Guadiana de 24 de 
Septiembre 1649, escrita al P. Provincial (Andrés de Rada) en que le 

da cuenta de lo acaecido con el Sr. Obispo, sobre punto de misiones. 
(Invent. Arch. Prov. Méx. [1767] fol. 192). 

1650 Un Testimonio en 11 fojas dado por D. Diego Fajardo, Gobernador de 
la Nueva Vizcaya, en 8 de Julio de 1650, de la representación hecha 

por parte del P. Francisco Montero, Rector de la Misión y Partido de 
Tepehuana, "sobre el despojo que se había hecho a los religiosos de la Com- 
pañía, de las Doctrinas de aquel Partido" (Invent. . . fol. 234). 

Referencias Bibliográficas 

1 Arch. Hist° de Hacienda (México) Temporalidades. Leg^ 325-64. 

2 Inventario Arch. Prov. Méx. (1767) fols. 192 y 234. 

3 PÉREZ RivAs, S.J., Crón. . . , Méx. 1896, II, 550-2. 

MONTERROSA SAAVEDRA, FRANCISCO 
(¿Estuvo en México?) 

Biografía 

1634 "Roma, 16 de henero de 1634" (De una carta del P. Gen. Mucio Vi- 
telleschi al limo. Arzobispo de Manila, sin nombrarlo) (Nota: Debió 
tal vez ser dirigida o al Cabildo suplente eclesiástico de Manila, sede vacante 
desde 1629, por la muerte del limo. D. Manuel Serrano, O.S.A. [f 1629] o 



BIOGRAFIA 



233 



al limo. Sr. Hernando Guerrero, también O.S.A. quien fue consagrado arzo- 
bispo de Manila en 1635 y murió en 1641). Es acerca de un expulso: 

"2a. vía. limo, y R\Tno. Sr. Con mucho gusto obedeceré a V.S.I. en lo 
que me ordena en la de 10 de Julio de 1632, acerca del examen del tiempo 
en que entró en la Compañía D. Francisco Monterrosa Saavedra, y en 
orden a su execución he ya avisado a la provincia de Castilla para que se 
haga la diligencia, y se escriba lo que ubiere, al provincial de ésa (Filipinas), 
para que dé cuenta a V.S.I. de lo que (se) ordena pero quando el caso 
hubiese sucedido, como se escribe, que le faltasen al dicho D. Fr.\ncisco al- 
gunos días de los dos años de noviciado, quando hizo los votos, ya está decla- 
rado en la Compañía que este defecto se cumple por las renovaciones que 
se hacen de ellos de seis a seis meses; y así antes de despedirle, no ay duda 
sino que era verdadero religioso; pero yo me e holgado desta ocasión para 
ofrecerme al servicio de V.S.I. , a quien suplico tenga muy encomendada nues- 
tra religión, que sería mucho beneficio, que estimaré como es justo. Guarde 
nuestro Señor a V.S.I. como deseo. Roma, 16 de Henero de 1634. Mucio 
Vitelleschi". 



Referencia 



1 Vitelleschi, Mucio, P. Gen. S.J. Carta: 

Al limo. Sr. arzobispo de Manila. Roma. 16 Enero 1634. 2a. vía. 



MONTERRUBIO, JOSE DE 

(¿Ingresó? Es de Fachuca) 

Biografía 

1659 "En 17 de Septiembre de 1659, bapticé a José, hijo de Joseph de 
Monterrubio y de doña Ana Zapata, presente, españoles, vecinos de 
estas minas. Fueron sus padrinos Juan de Monterrubio y doña Ana de Ibarra, 
su mujer, vecinos de estas minas". Dionisio Flores de Sierra. 

Concuerda con la partida original del dicho libro, y para que de ello 
conste, doy el presente en las minas de Pachuca en 11 de Septiembre de 1677. 



234 



MONTERRUBIO, JOSE DE 



Siendo testigos el bachiller Ignacio de Segura, Tristán de Segura y Antonio 
de Barrio, vecino de estas minas. Br. Antonio de Pineda Troncoso. 
(Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. 1935, Vol. VII de Mss, f. 167). 

1677 Información y fe de bautismo de José Monterrubio. . . Septiembre: 
"En las minas de Pachuca en 9 días de Septiembre de 1677, el señor 
capitán D. Fernando de Valdés y Portugal, Justicia mayor en ellas, por su 
Majestad, se leyó esta petición: 

"Doña Ana Zapata, vecina de las Minas de Pachuca, viuda de Joseph de 
Monterrubio, digo que a mi derecho conviene hacer información de cómo 
fui casada y velada con el dicho Joseph de Monterrubio, y que durante nues- 
tro matrimonio tuvimos y procreamos por nuestro hijo legítimo a José de 
Monterrubio; y que el dicho mi marido y yo somos cristianos viejos, lim- 
pios de toda maJa raza de moros y judíos y penitenciados por el Santo Ofi- 
cio, y en essa posesión somos habidos y tenidos y comúnmente reputados, sin 
haber cosa en contrario; y dada, se me entregue original, autorizada en pú- 
blica forma y manera que haga fe. A v.m. pido y suplico, así lo provea y 
mande en que recibiré merced con justicia, que pido, y en lo necesario, etc. 
Doña Ana Zapata. 

Y por su merced vista dijo que mandaba y mandó que la contenida dé la 
Información que ofrece por ante el presente escribano, a quien su merced 
la comete en forma, y dada, se le entriegue originalmente para el efecto que 
la pide sobre la fe, que hubiere lugar en derecho, y así lo proveyó y firmó. 

Fernando de Avalas y Portugal. 

Ante mí: Fernando de Contreras, escribano de su Majestad. 
Información con testigos: 

1er. testigo: Tristán de Segura Troncoso, de 67 años. 
2o. testigo: Agustín de Lara, de 33 años. 

3er. testigo: Bartolomé Enríquez, de 40 años poco más o menos. Conoce 
a José, mozo soltero de 17 a 18 años, ausente. . . 

Su fe de bautismo: El Br. Antonio de Pineda Troncoso, cura beneficiado 
por su Majestad, de las Minas de Pachuca, testifico que en un libro encua- 
dernado, con cubierta de pergamino, donde se asientan los bautismos, que 
se hacen en esta santa iglesia parroquial, a fojas cinco, de dicho libro está 
la partida del tenor siguiente: (Véase copiada, adelante). 

Referencia Biográfica 



1 Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. (1935), Volumen VII de manuscritos, ff. 166, 
167, 168. 



BIOGRAFIA 



235 



MONTES, GREGORIO, H. C. 
(1540-1611) (t 71) 

Biografía 

1540 "El Hermano Gregorio Montes nació en Alcalá de Henares en 1540" 
(Ayuso) . 

— El Catálogo Prov, Méx. de 1580, le pone 40 años de edad, con que se 
confirma el año de su nacimiento en 1540. 

1565 "Ingresó en la Compañía en Córdoba en 1565" (Ayuso). 

— "Admissus in Societatem: Cordubae, anno 1565" (Cat. 1580). 

1576 "A principios de Septiembre de 1576 llegó a Nueva España en la 
tercera expedición" (Astráin: III, 133). 

— (Versión del P. Francisco de Florencia en el Zodiaco Mariano, pp. 96, 
98, 160, 233) "El P. Everardo Mercurián entregó las quatro imágenes 
copia de las que pintó San Lucas, y a México había regalado S. Fran- 
cisco de Borja, para los cuatro colegios primeros, que fueron S. Pedro y S. 
Pablo de México, Pátzcuaro, Oaxaca y Espíritu Santo, de Puebla) al Her- 
mano Gregorio Montes, que las traxo a esta provincia el año de 1576". 

— (Replica Alegre: I, 144) "El P. Francisco de Florencia es el autor 
de esta distribución, y dice haber venido dichas copias al cuidado del 

Hermano Gregorio Montes. Un antiguo manuscrito dice haber sido en- 
cargadas al Hermano Alonso Pérez. En todo (prosigue Alegre) hay difi- 
cultad: lo primero, porque ninguno de los dos hermanos venían derecha- 
mente de Roma. Lo segundo, porque viniendo en la misma misión siete sa- 
cerdotes, no es verosímil que se recomendase de Roma a España el cuidado 
de ellas a algún hermano coadjutor. Fuera de esto, todos convienen en que 
S. Francisco de Borja mandó sacar las copias, que las repartió por varias pro- 
vincias, y que algunas cupieron a la Nuestra, que era (digámoslo así), su 
benjamín o la última hija en Jesucristo" (Alegre: I, 144). 

"Además (finaliza Alegre). Como puede decirse que vinieron al cuidado 
de aquellos padres o hermanos, que no vinieron a la América sino cuatro o 
cinco años después de muerto el Santo Borja?" (Alegre: Ibid.). 



236 



MONTES, GREGORIO, H. C. 



El Ms. Anónimo de 1602 (Documento que tal vez no conoció Alegre) dice 
claramente así, contado por el mismo Hermano Gregorio Montes, y que 
es (al menos en parte) la respuesta a las dudas del P. Javier Alegre) : "Con- 
taré pues, lo que del Hermano Gregorio Montes y del H. Alonso Pérez, 
supe que el Señor obró, al tiempo que de Roma, en diferentes ocasiones, los 
dos trajeron la imagen de la Santísima Virgen. El primer paso milagroso fue 
pasando el Golfo de Narbona, y fue así que, levantándose una despiadada y 
desecha tempestad y cual decían los marineros experimentados en aquella 
costa, jamás haberla padecido semejante, porque les fue forzoso echar a la 
mar las cargas, obras muertas, matalotaje, etc. el milagro fue que intentando 
muchas veces a mover el baúl, donde la imagen de nuestra Señora venía, 
para hacer con él lo que con las demás cajas, lo hallaron inmoble, a cuya 
causa, con la demasiada turbación lo dejaron en su mismo puesto una y 
otra vez; hasta que repararon en el milagro todos cuantos en la misma ga- 
lera venían, y avisaron a Nuestro Hermano del caso, y lo depusieron con 
juramento. 

El segundo fue en el mar y golfo que llaman de Las Damas, antes de en- 
trar en el mexicano, porque dio en unos arrecifes el navio a la costa en parte 
tan peligrosa, que dificultosamente escaparan, porque el aire que venteaba 
no los dejaba salir a la mar; ni los arrecifes eran por parte de la tierra tan 
poco altos que pudiesen esperar (si no es con un milagro), salir de ellos. 
Acordáronse después de todo este peligro (según que se supo del hermano 
Alonso Pérez) de la imagen de la Virgen. Sacáronla del baúl, pusieron un 
altar junto al árbol mayor, y en él la imagen de esta Señora, a quien con 
humildad y lágrimas pidieron los librase de aquel peligro; después de la cual 
oración, cosa maravillosa, que dentro de una hora dio la vuelta el aire, ven- 
teando de todas partes, según y como le habían menester, por manera que 
advirtió el piloto, que no había quedado aire principal ni intermedio en 
aquella hora no hubiese soplado, dando una vuelta entera la aguja, con que 
quedaron libres, haciendo grandes promesas a la Virgen, de cuyo cumpli- 
miento en cuanto pudo el dicho hermano se hizo cargo" ("Relación breve de 
la venida de los de la C. de J. a N.E." Ms. Anón. 1602, p. 55). 

— "Los prodigios que obró la imagen de Nuestra Señora de San Lucas, 
en el dilatado viaje desde Roma hasta México, los refirió el Hermano 

Gregorio Montes" (Florencia: Zodiaco Mariano, pp. 96-97). 

— (Versión de Decorme, La Obra. . . , I, 300) : "En 1576 fundóse la 
Anunciata de México bajo el patrocinio de la celebérrima imagen de 

Santa María la Mayor, pintada, según tradición, por San Lucas. Fue una 
de las cuatro (dice el Zodiaco Mariano), que mandó copiar para México 
S. Francisco de Borja. Mandólas su sucesor el R.P. Everardo Mercurián, y 



BIOGRAFIA 



237 



las trajo en 1576 el Hermano Gregorio Montes. Se colocó primero en la 
iglesia antigua de la Compañía, donde está hoy la de Loreto y era un jacal 
de paja. Y luego se dedicó con bóveda el año de 1603. A su lado se pu- 
sieron las 50 reliquias que su Santidad Gregorio XIII (1572-1584) concedió 
para las Indias Orientales y Occidentales". 

— "Roma, 31 de Marzo de 1576" (De una carta del P. Everardo Mer- 
curián al P. Prov. Pedro Sánchez. A México: 'Espero que llegarán con ésta 
los que hemos señalado para ir a allá con esta armada, que es gente toda de 
virtud y entre ellos ay para leer las artes y theología'. 

"Los que vinieron son los siguientes: PP. Pedro de Hortigosa, Alonso Gui- 
llén, Diego de Herrera, Juan de Mendoza, Alonso Ruiz, Francisco Váez; her- 
manos escolares Juan de Mendoza, Pedro de Morales y Antonio Rubio; her- 
manos coadjutores: Marcos García. Gregorio Montes, Hernán de Palma, y 
Alonso Pérez". 

(M.M. i, p. 209) (Cf. Sánchez Baquero: Fundación, pp. 106, 107, 177, 
188-192) (ABZ. I, p. 194). 

— (Nota del P. Ernest J. Burrus en lo de las imágenes ABZ. I, p. 228, 
Nota 20) : "Se dice en la 'Relación Breve, 55' que los HH. Gregorio 

Montes y Alonso Pérez trajeron una imagen de la Virgen Santísima. Los 
dos hermanos llegaron a México en Septiembre de 1576 en la expedición 
del P. Francisco Váez; Cf. Sánchez Baquero: Fundación, 177. Parece que 
hay confusión entre las varías imágenes que trajeron de Europa. La 'Rela- 
ción breve' hablando de los HH. Montes y Pérez, no dice que trajeron una 
imagen de nuestra Señora del Pópulo o de San Lucas, de Santa María Mayor 
en Roma, sino de la Virgen Santísima. Por varias cartas del padre General 
consta que se enviaron esas imágenes a que se refiere el autor, del Pópulo. 
Así escribiendo al P. Alonso Ruiz en Oaxaca en 20 de Febrero de 1578, 
dice: 'Di la carta de esa Ciudad a Su Santidad, y se consoló mucho con 
ella, como se verá por el Breve que va con ésta, y con la imagen de Nuestra 
Señora, que es retrato de la de San Lucas, que está aquí en Santa María 
Mayor'. En la misma fecha y en el mismo sentido escribió el P. General al 
Cabildo de Oaxaca (Méx. 1, ff. 21v.. 22). La imagen se llamaba 'del Pópulo' 
por ser su título oficial 'salus Populi Romani', diversa de otra imagen de la 
Virgen, también atribuida a San Lucas, y que se halla en la iglesia de Santa 
María del Pópulo" (Cf. Guida d' Italia ) . 

— (Versión del Lic. Francisco González Cossío en Notas a Relación Bre- 
ve, Méx. 1945) : "Acerca de la imagen de Nuestra Señora, por ser 

cosa rara, contaré lo que del Herm.\no Gregorio Montes, que fue uno de 
los doce que envió el P. Mercuriano a principios de Septiembre de 1576, bajo 



238 



MONTES, GREGORIO, H. C. 



las órdenes del superior P. Alonso Ruiz, y trajo de Europa con el H. Alonso 
Pérez, algunas copias de cuadros famosos, que adornaron los arcos construidos 
con motivo de las solemnidades religiosas con que se recibieron las reliquias 
enviadas por el Papa Gregorio XIII" ... "Y el H. Alonso Pérez fue su com- 
pañero, así en su primera llegada a Nueva España, como también en el viaje 
a Europa y regreso a Nueva España" (Notas 84 y 85 de González Cossío, l.c.) . 

1577 (De la Carta Anua fechada en México el 1 de Enero 1577: Méx. 14, 
ff. 13-18v.) : "Se hallan en el Colegio de México los otros cuatro her- 
manos coadjutores: Alonso Pérez, Gregorio Montes, Hernando de la Palma 
y Marcos García" (Mon. Méx. I, p. 254). 

1580 "En 1580 era el H. Gregorio Montes sastre en Oaxaca" (Ayuso). 

— (Del Catálogo de 1580) : "Bajo el No. 65: Frater Gregorius Mon" 
TES, en la misión de Oajaca, de 40 años de edad; admitido en la Compañía 
en Córdoba el año 1565. . . Oficio: sastre. Duro de ingenio y juicio; de buena 
salud; de talento para los oficios seculares de casa" (Méx. 4, ff. 8-10) (M.M. 
I, 538 y 551). 

1582 (Del Cat. del P. Plaza) (Méx. 4, ff. 17-21) (M.M. II, 54) : "Herma- 
no Coadjutor Gregorio Montes. 

1583 (Del Cat.) (Méx. 8, ff. 244-245v.) (M.M. II, 153) : "En el Colegio 
de Oaxaca Hermano Gregorio Montes^ Coadjutor''. "El H. . . Na- 
tural de Alcalá de Henares higo votos, de coad. temp. formado año 1583, en 
manos del P. Juan de la Plaza, provincial" (M.M. III, p. 616). 

1585 En 1585 estaba en Tepotzotlán (Ayuso). 

— (Del Catálogo 1585. Méx. 4, ff. 22-37) (M.M. II, 752) : "En la Resi- 
dencia de Tepotzotlán, No. 7: H. Gregorio Montes, natural de 

Alcalá de Henares; de 47 años; de flacas fuerzas; tiene 21 años en la Com- 
pañía. Ya hizo los votos del bienio (Lo demás se halla en blanco). Talento 
para todos los oficios de coadjutor dentro y fuera de casa". 

1588 "Coadjutor temporal formado, en México, el 25 de Marzo de 1588" 
(Ayuso) . 

— "El H. C. Gregorio de Montes hizo sus últimos votos, delante del P. 
Provincial Antonio de Mendoza, el 25 de Marzo de 1588, en la igle- 
sia de la Compañía de Jesús en la ciudad de Pátzcuaro" (De la fórmula de 
los votos firmada por él: un ejemplar se halla en Arch. Prov. Méx. Merid. 
[1960]: APA-G IX-3, 1568; y APA-G VII [1482]) (Invent. A. Prov. Méx. 
1767) (Cuad. Ms. de Formación de HH. CC). (1582-1623). 



REFERENCIAS BIOGRAFICAS 



239 



1592 (De la "Historia del Colegio de Pátzcuaro. Anón, por el P. Francisco 
Ramírez) : "El año de 92 se cogieron, según el dicho del H. Gregorio 

de Montes, mil y cien fanegas de maíz, las 800 de bueno, y las de 300 de 
podrido, que se gastaron con los puercos y en otras cosas. Vendiéronse de las 
mil y ciento de cosechas, quitando trescientas que, como se ha dicho, se 
gastó con la gente y en puercos y en limosna; las 800 de ellas a peso y diez 
tomines; y de todo se sacaron 954 pesos y medio". 
(Bol. AGN. Méx., t. X [1939] No. 1, p. 96). 

— "En 1592 era portero en Pátzcuaro" (Ayuso). 

1593 "En 1593 era soto-ministro de la Casa Profesa" (A\aiso). 

1595 "Estaba en San Luis de la Paz en 1595" (Ayuso). 

— "El H. C. Gregorio Montes, en 1595 residía en la misión de San 
Luis de la Paz; el superior de la residencia era el P. Nicolás de Arnaya" 

(Méx. 4, f. 81v.) (ABZ., Hist. . .,1, p. 416, Nota 12). 

1596 "En 1596 cuidaba de la hacienda del colegio de México" (Ayuso). 
Debió de volver, no sabemos qué año, a Pátzcuaro. 

1611 Murió en 1611 en Pátzcuaro (Alegre) (Ayuso). 

"De los que murieron en esta casa (Pátzcuaro) y donde están ente- 
rrados el Hermano Gregorio de Montes, coadjutor form.ado, de más de 48 
años de Compañía, y de mucha virtud, que se tiene por cierto murió virgen, 
puro como el día en que nació, y ansí lo testificaba bien su cuerpo, porque 
el día siguiente estaban sus miembros tan flexibles como si estuviera vivo. 
Murió en este colegio, domingo de la sexagésima, a 6 de Febrero. 

"Está enterrado a donde agora está el altar de nuestra Señora, de manera 
que la cabeza viene a quedar debajo de la peana, junto a la rejilla de co- 
mulgar, del altar mayor" (Ramírez, Hist. del Col. de Pátzcuaro) (Bol. AGN. 
Méx., t. X. [1939] No. 1, p. 76) (Y en la p. 58) : "Los que murieron en el 
colegio y están enterrados en él, mencionados en el título octavo: Montes, 
Gregorio de, H." 

Referencias Biográficas 

1 Alegre, Francisco Javier, S. J., Hist. de la Prov. de la C. de J. de N.E., 
t. I, México, 1841, pp. 115, 144. 

2 ABZ. (Alegre-Burrus-Zubillaga, S.J.), Hist-.., t. I, Roma, 1956, pp. 
194, 228^^ 416^2 



240 



MONTES, PEDRO, P. 



3 Arch. Prov. Méx. Merid. (1960) APA-G VII (1482) APA-G IX-3 
(1568). 

4 AsTRÁiN, Antonio, S.J., Hist. de la C. de ]. en la Asist. de España, t. 

III, Madrid, 1909, p. 133, 731. 

5 Ayuso, Félix-Sánchez Baquero, Juan, S.J. Fundación de la C. de J. 
en N.E. Méx. 1945, pp. 177, 192. 

6 Boletín AGN. Méx., t. X (1939) No. 1., pp. 58, 76, 96. 

7 Catálogos Prov. Méx. 1580, 1582 (del P. Plaza), 1583, 1585. 

8 Cuaderno Ms. de Formación de HH.CC. (1582-1623). 

9 Degorme, Gerardo, S.J., La Obra de los Jesuítas Mexicanos en la época 
de la Colonia. Méx. 1941, t. I, p. 300. 

10 Florencia, Francisco de-Oviedo, Juan Antonio^, S.J. Zodiaco Mariano. 
Méx. 1755, pp. 96-98, 160, 233. 

11 González de Cossío, Lic. Francisco. Notas a Relación breve. . . (Anón. 
1602) Méx. 1945, pp. 55, 117. Ensayo bibliográfico de los Catálogos de 
sujetos de la C. de J. en N.E. México, 1946, p. 41. 

12 Cuida d'Italia del Touring Club Italiano. Roma e dintorni. 4a. ed. Roma, 
1950, pp. 150, 262. 

13 Invent. Arch. Prov. Méx. (1767). 

14 Mercurián, Everardo, P. Gen. S.J. Carta: 

Al P. Prov. Pedro Sánchez, Roma, 31 Mzo. 1576. 

15 Méx. 1, ff. 13v., 16v. 

Méx. 4, ff. 8-10; 17, 21, 26-37. 
Méx. 8, ff. 244-245. 
Méx. 14, ff. 13-18V. 

16 Mon. Méx. Roma, t. I, 1956, pp. 124, 209, 254, 538, 551. 

t. II, 1959, pp. 54, 153, 752. 
t. III, 1968, pp. 616, 755. 

17 Ramírez, Francisco, S.J. Hist. del Col. de Pátzcuaro. Ms. Anónimo 1600. 



MONTES, PEDRO, P. 



Biografía 

1594-1597 (Rector del Colegio de Sevilla) "Menos importancia tiene otro 
cuaderno pequeño refutando la promoción física, que se redactó en 
el colegio de Sevilla por el P. Melchor de Castro, y que fue suscrito después 



BIOGRAFIA 



241 



por el P. Pedro de Montes, Rector del colegio de Sevilla y por los PP. Juan 
de Pineda, Diego Ruiz, Agustín López y Diego Alvarez" (Astráin, t. IV, pp. 
233-234) (Biblioteca Angélica. Mss. 885, y siguiente, fol. 523). 

1604-1605 (Nómina del Tribunal de la Inquisición de México) (1571-1646) 
(Año: 1604-1605) : "El P. Pedro Montes, de la Compañía de Jesús, 
calificador de la Inquisición de Granada, España, fue admitido por Califi- 
cador de este Santo Oficio (de México) por los Sres. Inquisidores D. Alonso 
de Peralta y Gutierre Bernardo en 11 de Diciembre de 1604 y juró en 10 de 
Enero de 1605". 

(Bol. A.G.N. México, t. XXVI [1955] No. 3, p. 493). 

1605 "Algunos meses después el 17 de Febrero de 1605 expiraba en Manila 
el P. Raimundo del Prado, cuando sólo contaba 48 años de edad. . . 
Sucedió al P. Diego García en su cargo de vice-provincial . . . y al P. Rai- 
mundo del Prado, que era rector del colegio de Manila sucedió en este im- 
portante cargo el P. Pedro Montes, maestro de teología de la provincia de 
Andalucía que en 1604 había sido enviado con algunos otros padres a refor- 
zar aquellas misiones" (Astráin... IV, p. 501). 

— (Habla el P. Colín en su Hist. de Filipinas) : "Era el año de 1605 y 
la ciudad de Manila se veía muy falta de defensores, por haber acu- 
dido casi toda la gente de guerra a la empresa de Maluco con el gobernador 
D. Pedro de Acuña. En circunstancias tan desfavorables, ocurrió un conflicto 
que vamos a referir con las mismas palabras de nuestro historiador. 'Por 
particulares diferencias que tuvieron un español y un japón, vinieron a las 
manos, pasando tan adelante que el español dejó muerto al japón. Vivían 
entonces todos los de esta nación en el pueblo de Dilao, extramuros de Ma- 
nila, donde tenían sus tiendas. Vista la muerte, concurrieron muchos de una 
parte y otra, españoles y japones, los unos para vengar al muerto y los otros 
por defender al matador. Encendióse el fuego de manera que, pasando las 
injurias de particulares a comunes, las tomaron por suyas las dos naciones 
y poco a poco fue creciendo la gente y el coraje. Se hallaron afrontados fuera 
de la ciudad las dos parcialidades y tendida una bandera del presidio español 
con ánimo y resolución de cerrar unos con otros, sin más armas y consejo, 
que el que les dictaba la cólera. Considerando el peligroso empeño, salió el 
Padre Rector Pedro de Montes, de su colegio, al remedio, y poniéndose 
entre los dos escuadrones, con su autoridad, voces, ruegos y amenazas, vuelto 
ya a los españoles, ya a los japoneses, reprimió a unos y detuvo a los otros, 
para que no arriesgasen en un resto la salud de las Filipinas que en aquella 
coyuntura sin duda se aventuraba, por hallarse la ciudad, falta de gente de 



242 



MONTES, PEDRO, P. 



guerra, porque la flor de ella había seguido al gobernador en la empresa del 
Maluco, y la que quedaba, y entonces salía a la ocasión era con más cólera 
que consejo, como le había tomado la voz a cada uno en la plaza o en la 
calle, sin más armas que la furia popular. Trabajó con ellos el P. Rector 
(Pedro Montes) toda la tarde, y en fin estorbó con sus razones el rompi- 
miento, persuadiendo a los principales cabezas del gobierno que allí estaban, 
que, con ocasión de la noche que se iba entrando, mandasen retirar de la 
ciudad toda su gente. Hízose así; y sabiendo el Padre Rector, que del fuego 
mal apagado no hay asegurarse, temeroso de que los japones no levantaran 
de nuevo aquella llamarada, envió allá para que estuviese con ellos aquella 
noche, un padre de casa, el cual, junto con otro sacerdote de la orden de S. 
Francisco del convento de Dilao, ministro de aquella nación, tuvieron bien 
que hacer hasta la mañana, en reprimir el furor orgulloso de esta gente . . . 
hasta que con la luz del día, entendiendo la determinación de los españoles 
y viendo que la artillería estaba abocada a sus casas, entibiada la cólera, si- 
guieron el consejo de los padres, y rindieron las armas, que es lo que los es- 
pañoles les pedían. . . El doctor Antonio de Morga, aunque no nombra al 
P. Pedro de Montes, confiesa haber sido este el mayor peligro en que se 
había visto Manila. De esta manera procuraban nuestros padres en estos tran- 
ces difíciles y apurados, mostrarse como debían ángeles de paz, empleando 
la autoridad espiritual de que gozaban en el pueblo católico, para sosegar los 
ánimos y unir los corazones en los afectos de la caridad cristiana" (Astráin, 
IV, pp. 791-792). 



Referencias Biográficas 



1 Astráin, Antonio, S.J., Hist. de la Comp. de ]. en la Asist. de España, 
t. IV. Madrid, 1913, pp. 233, 234, 501, 792. 

2 Bol. AGN. Méx., t. XXVI (1955) No. 3, p. 493. 

3 Colín, Francisco, S.J., Hist. de Filipinas. 

4 Nómina del Trib. de la Inq. de Méx. (1571-1646) Año 1604. 



BIOGRAFIA 



243 



MONTES DE OCA, JERONIMO 
(¿Ingresó?) 

Biografía 

(Es del Saltillo). 

1681 Nació y fue bautizado el 15 de Mayo de 1681. Y sacó su constancia de 
bautismo en 1692 cuando tenía 11 años, y apenas de 14 ó 15 años 

1696 ingresó como fundador a nuestro seminario de Guadalajara el 28 de 
julio de 1696. He aquí los documentos: 

1681 Su fe de Bautismo (Al margen) : "Gerónimo, español" (Partida). 

"En 15 días del mes de Mayo de 1681 años en la Iglesia de esta Villa 
(Saltillo) bauticé y puse óleo y crisma a Jerónimo, hijo legítimo de Montes 
de Oca (sic) y de María de Ayala, vecinos de esta Villa. Fueron sus padrinos 
el Sargento Mayor Rodrigo de Morales y Juana de Leiva, su muger, vecinos 
de esta dicha Villa, a quienes amonesté el parentezco espiritual, y para que 
conste, lo firmé: Lorenzo de Llerena Agúndiz". 

1692 (Pide copia del certificado de bautismo) "El Bachiller Pedro de Co- 
varrubias, Cura propio. Vicario y Juez eclesiástico de la Villa de 
Santiago del Saltillo, su partido: certifico y doy fee en la manera que puedo 
y debo, cómo en uno de los libros de la administración de mi cargo, en 
donde se asientan los bautismos que se hacen en la iglesia parroquial, a fojas 
306, en la segunda plana está una partida, que es la primera en orden, cuyo 
tenor a la letra es como sigue: (Véase arriba) 

"Va cierta y verdadera, concuerda con su original, de que doy fee, en 
la forma que puedo. Asistieron a verla sacar y concordar el Br. Nicolás 
Guajardo, clérigo presbítero; Antonio de Ancheondo, y Antonio Gómez, es- 
pañoles vecinos de dicha Villa, y para que conste, lo firmé en 18 de Octubre 
de 1692 años. Bachiller: Pedro de Covarrubias''. 

1696 (En Guadalajara) "Con la dicha licencia, en 28 de Julio de 1696, 
se tomó posesión de las casas que hacían esquina con la puerta reglar 
de dicho colegio, y en que fueron introducidos por primeros seminaristas y 
fundadores: don Diego de Arcaraz, don Jerónimo Montes de Oca, don 



244 



MONTES DE OCA, JUAN, H. C. 



Ignacio de Soto Cevallos, don Francisco Pérez de Vergara, don Pedro de Ta- 
pia y Palacios y don José López de Mercado" (ABZ. IV, p. 128). 

Referencias Biográficas 

1 Alegre-Burrus-Zubillaga, SJ., Hist. de la Prov. de la C. de J. de N.E., 
t. IV, Roma, 1960, p. 128. 

2 Arch. Prov. Méx. Isl. Col!. 1935, Vol. VII de Mss., f. 123. 



MONTES DE OCA, JUAN, H. C. 
Biografía 

1639 (De Administrador en la Hacienda de San Javier "La Parada" del 
Colegio de San Luis Potosí) : Año de 1639: "Hubo contradicción de 

parte del padre (sic, por Hermano) Juan de Montes de Oca de la Com- 
pañía de Jesús que está administrando las haciendas de la Compañía en el 
Río de Mesquitique, que por petición que presentó, dijo: estar el dicho sitio 
en términos de las de estas haciendas; la cual dicha petición y un tanto de 
este título, mandó el alcalde mayor se ponga junto con otro título que pre- 
sentó dicho padre, para que conste de dicha contradicción. Año 1639". 

(Del Libro que contiene el testimonio de la Hda. "La Parada", S.L.P., 
ff. 333-34). 

1640 ..."En la medición del terreno insistió el P. Antonio de Ledesma, 
que había de ir por el camino nuevo; y lo mismo asentaba el padre (i.e. 

Hermano) (Juan) Montes de Oca, que estaba allí presente, y dijo que no 
valía el dicho del indio porque era enemigo de los padres, y que había sido 
desalojado cuando compró el colegio aquel terreno. Pero se siguió la medida 
por ese lado y se pasó la barranca; y protestó de nuevo el P. Antonio de 
Ledesma, diciendo que ya aquello era jurisdicción de Guadalajara; yo ad- 
mití la protesta para después, y terminó la medición 600 varas más allá de 
la estancia de los padres de la Compañía, de parte de su Colegio de San Luis 
Potosí. 

"Se hizo allí una mojonera y encima una cruz con su peana, de cal, arena 



BIOGRAFIA 



245 



y piedra, y se tocaron trompetas. El dicho padre (sic) Montes de Oca y el 
P. Antonio de Ledesma se fueron a su estancia; y yo metí en la dicha estan- 
cia al gobernador de los indios y le di en nombre de su Majestad y deJ Excmo. 
Sr. Virrey, posesión de todo, protestando los dos padres Antonio de Ledesma 
y Juan de Montesdeoca (sic). Y dijo el P. Ledesma que contradecía en 
forma, estando en otro reino; y yo Receptor admití también en forma la dicha 
contradicción, para después; y amparé al dicho gobernador, y ante los tes- 
tigos y el padre fray Gaspar Romano, franciscano". 

(Del libro que contiene el testimonio de todos los títulos de adquisición 
de la Hda. de S. Javier de "La Parada" (S.L.P., fols. 465-472). 

— (4 de Mayo) "En el pueblo de San Luis Potosí, viernes 4 de Mayo 
de 1640, estando en Jas Casas Reales de este pueblo, en presencia de 
D. Alonso Ramírez de Arellano y de D. Juan de Arellano, arcediano de Mi- 
choacán, y de D. Francisco Diez de Campo, y del P. Antonio de Ledesma 
de la Compañía de Jesús, notifiqué al P. Juan de Vallecillo de la Compañía 
de Jesús, Rector en este Colegio de San Luis Potosí: deje libre y desocupada 
libremente a los dichos naturales, Ja tierra y monte, que así le tiene el dicho 
colegio ocupada; y demuela las casas y jacales que en ella tiene fabricados, y 
corrales de ganados, que están hechos, de que tengo amparado en la pose- 
sión al dicho gobernador y naturales, lo cual haga y cumpla dentro del tér- 
mino que falta de correr de Jos 20 días, que para este efecto se le señalaron 
y dieron de término, al P. Antonio de Ledesma, y al Hermano Juan de Mon- 
tesdeoca, administrador de dicha estancia. Y al dicho P. Rector Juan de 
Vallecillo dijo que en la forma que el derecho le concede apela de lo con- 
tenido en una notificación, para ante quien y con derecho debe. Y de esto doy 
fee. El Receptor, Juan de Merar". 

(Libro que contiene el testimonio de todos los títulos de adquisición de 
la Hda. de S. Francisco Javier "La Parada" (del Col. de S.L.P. desde 1605 
hasta 1824, ff. 481-483). 

1645 "Roma, 31 de Marzo de 1654" (De una carta del P. Vic. Gen. Carlos 
Sangrius al P. Prov. Juan de Bueras) : "Se escribe del Hermano Juan 

de Montesdeoca, que es de recio natural y precipitado, que mató a un indio; 
que no es para asistir a las haciendas de campo, ni aun para oficios domés- 
ticos" (2a. vía) (Arch. Prov. Méx. Isl. CoJl. V. V. Ms. f. 62v.). 

1646 "Roma, 25 de Abril de 1646" 2a. vía. (De una carta del P. Gen. Vi- 
cente Carafa al P. Provincial de México) (no lo nombra) : 

"Se avisaba en la carta del 31 de Marzo de 1645, que el Hermano Juan 
de Monteoca era de recio natural y precipitado y que mató a un indio. 
"Persuádeme que quizá fue exagerado el Informe, porque a tener funda- 



246 



MONTEVERDE, ANTONIO DE, P. 



mentOj claro es que no se propusiera al grado, dicho Hermano. Digo pues 
que si hubiese pasado así lo de haber muerto al indio, que se suspenda el 
grado hasta que se nos dé noticia; si este defecto no tiene fundamento, sino 
otros de su cólera, etc., oiga el provincial sus consultores, y si no hay falta 
relevante que le impida el grado, 'formetur'; si se reconociese, ordene V.R. 
lo que pide la razón y buen gobierno". 

(Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. 1935, f. 99v.). 

Referencias Biográficas 

1 Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. 1935, vol. V de Mss., ff. 62v., 99v. 

2 Carafa, Vicente, P. Gen. S.J. Carta: 

Al P. Prov. de México (no le nombra). Roma, 25 Abr. 1646. 2a. vía. 

3 Libro Ms. que contiene el testimonio de todos los títulos de adquisición 
de la Hda. de S. Francisco Javier de "La Parada" desde 1605 a 1824, ff. 
333, 334 y 349 (Gracias a D. Octaviano Cabrera Ipiña, su dueño, 1960). 

4 Sangrius, Carlos, S.J. Vic. Gen. Carta: 

Al P. Prov. Juan de Bueras. Roma, 31 Mzo. 1645. 2a. vía. 



MONTEVERDE, ANTONIO DE, P. 
(1618-1669) (t 51) 

Biografía 

Sobre este Padre Antonio de Monteverde sabemos que estuvo en La Ha- 
bana en 1657, que lo convidó a la Nueva España el P. Andrés de Rada ex 
provincial de México (1649-53) y ahora Visitador de las posesiones ultra- 
marinas de la provincia, pero rehusó la invitación; según otro dato de 1656, 
"los PP. Antonio Boislevert y Dionisio Mesland viajaban en 1656 al Ca- 
nadá; una tormenta les obligó a arribar a la Florida (posesión española de 
Nueva España), donde fue apresado el navio francés, y los dos jesuítas en- 
viados a diferentes provincias de Nuev^a España, como prisioneros de guerra" 
(AG de Indias Sevilla, Ramo Santa Fe. Leg. 530, t. 8, f. 247). 

(Así es que lo ponemos aquí como Jesuíta que pasó por México Colonial) 



BIOGRAFIA 



247 



Seguiremos el orden que nos ofrece el P. José del Rey, S.J. en MoJimnentos 
Jesuíticos relativos a la Historia de la C. de ]. en Venezuela. Caracas, 1966. 

1618 Nació en Calais, Francia el año de 1618. 

Y después de haber estudiado algunos años en Flandes, 

1643 Ingresó en Ja C. de J. en París el 15 de Julio de 1643. 

1656 Pasó a América en 1656, en la expedición que venía con el P. Pedro 
PeLleprat para fundar una colonia francesa en el Guarapiche. 

1657 Habiendo fracasado la expedición pasó por La Habana; y penetrando 
por Maracaibo y Mérida, llegó a Bogotá en busca del P. (Dionisio 

Mesland) . 

1661 En 1661 fue uno de los fundadores de la Nueva Misión de Los Llanos. 

"Aunque su principal actividad giró en los primeros años en torno a 
los giraras, sin embargo fue un gran explorador y hombre de grandes inicia- 
tivas. Siendo superior de la misión propuso incrementar Ja acción jesuítica 
en Guayana y Trinidad para dar consistencia y autonomía a las misiones del 
Orinoco". 

1669 Mas el 10 de Diciembre de 1669 le sorprendió la muerte en la recién 
fundada población de Nuestra Señora de los Sálivas. 

Nos consta de su dominio de la lengua girara, y no hemos podido precisar 
(dice el P. José del Rey) la existencia de sus escritos filológicos. 

Versión del P. José del Rey, S.J. en Monumentos jesuíticos relativos a la 
Historia de la Compañía de Jesús en Venezuela, t. I, Caracas, 1966. Edición 
y estudio preliminar preparados por José del Rey, S.J. 

p. XV: "Sí parece cierto que el P. Juan de Rivero en Historia de las mi- 
siones de los Llanos de Casanare y los ríos Orinoco y Meta. Bogotá, 1956, 
no utilizó las biografías redactadas por Mercado Pedro de {Historia de la 
Provincia del Nuevo Reino y Quito, de la C. de J. Bogotá, 1957). Un ejem- 
plo lo tenemos en Mesland, (Antonio) Monteverde, Ubierna, etc." 

p. XVII: "Desgraciadamente Rivero no se sirvió de esta fuente documen- 
tal, como lo prueban sus inexactitudes sobre MesJand y Monteverde. Cf. 
José del Rey. 'Mesland-MoNTEVERDE. Aclaraciones a un maJentendido his- 
tórico', en SIC (1963) 166-167. 

p. XIX: "Entre los fundadores de Los Llanos, no cita Mercado al P. Juan 
Fernández Pedroche; Rivero se extiende en la presentación del P. (Antonio) 
Monteverde, y en la ubicación de los misioneros". 

p. XXI: p.e. Mercado dice: Cap. XX. Fundación del pueblo de S. Fran- 
cisco Javier de Macaguane. Rivero dice: "Tratan nuestros misioneros de fun- 



248 



MONTEVERDE, ANTONIO DE, P. 



dar a los Aíricos en las riberas de Macaguane: nueva salida de 450 almas y 
entrada del P. (Antonio) Monte verde a poblarlas". 

Mercado dice: "Danse noticias de los guahibas y chiricoas". Rivero dice: 
"Trata el P. Monteverde de fundar a los guagivos y chiricoas; dase noticia 
de estos indios y de sus propiedades y costumbres". 

p. XXII: En el Cap. XX de Rivero, nos aporta datos interesantísimos, 
en las biografías de Monteverde y Meslans. 

p. XXIII: A continuación concluye Rivero su libro II, haciendo un ba- 
lance de los cuatro últimos años misionados, a base de un "Informe de 
Monteverde". 

p. XXV: Vida del P. Antonio de Monteverde. 

p. LIV: "La biografía misional del Orinoco durante el siglo XVII enumera 
cinco entradas al gran río venezolano, todas ellas dependientes del foco 
1660 misional llanero iniciado en 1660. Precisando: 'Preámbulo': Es el 
climax de la actividad misionera de Monteverde y consistía en dejar 
entablada la conexión de los llanos con el Orinoco. 

1669 En 1669 Monteverde en persona intentaba abrir esta puerta al Ori- 
noco, penetrando por el norte del río Meta en dirección al río Cina- 
ruco. Desgraciadamente el 10 de Diciembre (1669) fallecía el jesuíta francés 
y pocos días después, su compañero el P. Castán (Nota 3) : Sobre (Anto- 
nio) Monteverde véase Mercado... (II, 355-366). J.R. Fajardo: "El en- 
sueño de un jesuíta aventurero". En "SIC" Caracas (1956), 378-382. 

Según declaración del Cap. Tiburcio Medina, que trajo al Casanare los 
restos de ambos misioneros, el sitio en que murieron se llamaba Atanare, 
junto a Itipani, en el Orinoco y Meta. Este mismo capitán oyó decir que la 
muerte de estos misioneros se devió a un envenenamiento. Lo mismo afirma 
el Cap. Juan Ruiz Romero en la misma información, quien viajó con el 
mismo P. Neira al pueblo de los sálivas, y habiendo llegado a los pueblos 
declara, se hizo averiguación con los indios de dos naciones cómo habían 
dado muerte a dichos padres con veneno. . . Sin embargo los jesuítas creían 
que la muerte de los padres Monteverde y Castán, se debió a inanición, por 
falta de alimentos. Así el P. Juan Martínez de Ripalda en un memorial a la 
audiencia de Santa Fe, escribe: ". . .con la muerte que sucedió a dos reli- 
giosos misioneros, llamados Antonio de Monteverde y Antonio Castán, los 
cuales, habiendo ido con celo apostólico a explorar la tierra, murieron ambos 
mucho antes que se hiciese la entrada que llevo referida, del Orinoco, ori- 
ginándoseles la muerte de la hambre y de la falta de todo remedio humano" 
(Arch. Nac. de Bogotá Historia [anexo], t. I, fol. 314 y 315) (En Pacheco, 
O. c. II, 391). 

p. LVII: 1664. La llegada de Mesland a los Llanos, y el Plan "Monte- 



BIOGRAFIA 



249 



verde" sobre el Orinoco, suponen la confrontación de dos experiencias mi- 
sionales diversas, pero complementarias. . . "La renuncia al plan Monteverde 
supone aceptación de un tipo inestable de colonización y misionalización que 
llevará forzosamente al fracaso. El plan Monteverde consideraba la Orino- 
quia como un organismo unitario y desplazaba el centro de gravedad misio- 
nero hacia Santo Tomé, como puerta interesante para el desarrollo econó- 
mico y misional de todas estas regiones. Todavía insistía el jesuíta francés en 
una cláusula importante: la fundación de una residencia en la Isla de la 
Trinidad que evitara a los misioneros la gran vuelta por Cartagena-Bogotá- 
Los Llanos, además de excluir gastos e incomodidades" (Rivero, Hist. de las 
misiones, 176). 

1665 En 1665 escribía Monteverde: "Ya han abierto los misioneros ca- 
mino a los Llanos de Barinas y Caracas; ya tienen una doctrina en 
el Meta, casi centro del infinito gentío de estos extensísimos Llanos. Ya han 
abierto por medio de la población de S. Ignacio la puerta a la otra banda 
del Meta y por ella el Aírico, donde hay infinitas naciones" (Citamos la copia 
del P. Pacheco II, 369). 

pp. 31, 32, 33: Entre los giraras del pueblo de Tame, se vieron atacados 
por sus enemigos los giraras de Cuyloto, capitaneados por su capitán Cas- 
taño. Avisaron al P. Antonio de Monteverde, que era quien los doctrinaba, 
manifestándole el peligro de todos, y más próximo el de las mujeres que 
habían salido a las labranzas. Los indios tomaron luego sus armas y comen- 
zaron a aprestarse para la pelea con grande algazara y gritos. El P. Monte- 
verde cobrando ánimo y fiado con el patrocinio de la Virgen Santísima se 
determinó a irse a encontrar con Castaño y los suyos; puso orden apretado 
a nuestros giraras que estando bien prevenidos con sus armas no se apar- 
tasen del pueblo, que él iba a defender a sus mujeres y traérselas libres; que 
la patrona de aquella población la Virgen María los libraría del furor de 
sus enemigos, y diciendo y haciendo, se partió sólo con un mozo que le acom- 
pañaba y pidió favor de lo íntimo de su corazón a la Virgen. El suceso mostró 
la importancia de esta petición, porque a poco más de una milla castellana, 
o de lo que acá decimos un cuarto de legua, se encontró el P. Monteverde 
con los enemigos que venían ya marchando contra el pueblo. Hablóles con 
valor cristiano, reprendió su atrevimiento de venirse a tierra ajena, y suavi- 
zando luego con prudencia y buen modo las materias, los convidó con la paz, 
añadiendo que, si no la aceptaban, él había de morir defendiendo y ampa- 
rando a los indios, y les propuso otras razones humanas acomodadas a su 
bronquedad y entendimiento bárbaros. Estando en esto llegaron las indias 
que estaban en las labranzas, cuyo peligro tenía al padre con mucho cuidado, 
y aquí se reconoció el favor especial de la Madre de Dios, porque aseguraron 



250 



MONTEVERDE, ANTONIO DE, P. 



después los chinatos y la gente de Castaño que no las habían visto, siendo 
naturalmente imposible esto por haber estado muy cerca de ellas y haberlos 
visto a ellos clara y patentemente las indias. 

Después de este suceso trataron de irse al pueblo todos a ajustar la paz 
que el caritativo padre pretendía. Era este negocio muy arduo por ser los 
chinatos gente bárbara y furiosa, y los giraras no menos belicosos y tener unos 
y otros sentimientos muy antiguos y también modernos, de las muertes que 
se habían dado en invasiones pasadas. Sentimientos que guardan estas nacio- 
nes hasta la cuarta y quinta generación. . . Con estos cuidados y congojas 
caminaba el P. Antonio Monteverde, cuando se hallaron ya cerca de Tame. 
Los de este pueblo levantaron luego el grito descompasado, y haciendo grande 
estrépito con los arcos }• flechas. Estos otros correspondieron también con 
las mismas demostraciones sin mxOstrar flaqueza. . . Aquí partióse el padre 
Monteverde hacia los suyos, pidiendo de corazón favor a su patrona María 
Santísima para vencer tantos estruendos de guerra. Hablóles con eficacia, 
diciéndoles que Castaño y los demás no venían a pelear sino que él los traía 
a componer las amistades. Con esto abatieron hasta el suelo las armas. . . 
En medio de ellos andaba el P. Antonio Monteverde resguardando a unos 
y a otros de golpes peligrosos y mortales, y fortificando con buenas palabras, 
la paz . . . Pusieron fin fuera de su uso común dentro de media hora a dili- 
gencias del padre Antonio que estaba de por m.edio. Arrojaron luego las 
macanas en el suelo y cogiéndose las manos se dieron palmadas en las espal- 
das que es la señal de amistad entre ellos. . . Se liizo un convite, y el P. Mon- 
tev'erde los alentó a todos a conservar la paz y después de unos días se reti- 
raron a sus pueblos, 

p. 36: "En este pueblo finalmente es nuestro gran Dios servido y adorado; 
y no el demonio en figura de serpiente, que así se les aparecía a los indios 
tunebos, a quienes desengañó el P. Antonio de Monteverde como lo diré 
en su vida". 

pp. 36-37: "Fundación del pueblo de S. Francisco Javier de Macaguane: 
El buen cacique cristiano D. Alonso de Nuestra Señora de Tame avisó al 
P. Antonio de Monteverde que estaban con él cuatro de los ayricos, y que 
convenía que el padre les hablase sobre el cristianismo, dándole aviso de los 
huéspedes que allí tenía. De puro gozo vio el padre el cielo abierto: partióse 
con don Alonso a visitarlos, y en el espacio de un mes que allí estuvieron, no 
cesaron las pláticas. A la despedida echó el P. Antonio el resto de sus aga- 
sajos, dándoles agujas, alfileres, peines, cascabeles, machetes y cuchillos y a 
cada uno de los cuatro una camiseta, que es una camisa sin mangas, tejida 
de lana de oveja. Muy sabrosas les quedaron a los ayricos las manos con los 
recibos; partiéronse contentísimos a sus tierras, dieron noticia a sus compañeros 
de lo bien que les había ido en Tame con los cariños del padre (Monteverde) • 



BIOGRAFIA 



251 



Con estas noticias tomaron la resolución de poblarse, y dentro de muy po- 
cos días despacharon por embajador a un hijo de su capitán principal... 
Tratóse de la elección de tierras y situación de pueblo, y el Padre Antonio 
con maduro acuerdo señaló una hermosísima sabana seis leguas distante de 
Tame a la orilla de un río llamado Macaguane . . . Ayudó mucho el P. An- 
tonio dándoles herramientas de hachas, machetes y cuchillos, y formaron 
una muy lucida población de veinte caneyes con 600 indios. Levantóse iglesia 
para adorar en ella al verdadero Dios y para el ejercicio de los ministerios 
eclesiásticos. Encargóle el devoto padre Antonio Monte\^rde la protección 
del nuevo pueblo a su querido S. Francisco Javier, baptizando a imitación 
suya a 230 niños de los ayricos". 

p. 52: Diércnle noticia al P. Antonio de Monteverde de que entre las 
bocas del Orinoco y nuestro pueblo de Tanarí por las márgenes del río del 
Meta había una gran población no menos que de dos mil almas de la na- 
ción sáliva, y aunque se añadió que ellos mismos de su v oluntad salían a tropa 
a pedir el cristianismo. 

pp. 99-110: Vida del P. Antonio de Monteverde (por el P. Pedro de 
Mercado en Historia de la Provincia del Nuevo Reino y Quito, t. II, Libro 
VIII, de la Misión de los Llanos) . 

"Francés de nación fue el P. Antoine du Mont verd, pero trasladado 
a vivir entre los españoles no le permitió la afabilidad de su natural parecer 
extraño ni aun en el nombre y así lo tradujo al lenguaje español (que apren- 
dió y supo muy bien), firmándose en todas sus cartas: Antonio de Monte- 
verde. 

"La ciudad de Cales (sic) de la Provincia de Picardía fue la patria del 
padre Antonio. Sus padres fueron nobles y ricos; enviáronle desde niño a 
estudiar a Flandes, y después prosiguió sus estudios en varias ciudades de 
Francia, siguiendo y acompañando a su maestro de quien había recibido 
muchos beneficios pagados no con menor agradecimiento. 

"Pidió en este tiempo ser recibido en la Compañía, y mostró ser muy ver- 
dadera y de Dios la vocación, pues habiendo tenido grandes oposiciones y 
contradicciones de sus parientes, ya por sí mismos, ya por medio de algunos 
religiosos, hasta sacarle de nuestros estudios, no fueron bastantes para que de- 
sistiese de sus buenos intentos; antes atropellando con todo, y despreciando las 
dignidades y puestos que le ofrecían en el mundo (como en efecto las hubiera 
tenido) se consagró a Jesús en su Compañía. 

"Fue recibido en el colegio de París con grande aplauso y agrado de todos. 

"Comenzó su noviciado con mucho fervor, y cumplidos los dos años de 
probación, le ofreció a Dios Trino y Uno con el voto de la pobreza sus ri- 
quezas; con el de la castidad su cuerpo, y con el de la obediencia su alma 



252 



MONTEVERDE, ANTONIO DE, P. 



toda; y quedó con tanto gusto de haberse ofrecido a Dios, que se complacía 
en la oferta y estimaba más cada día la religión donde la hizo. 

"Enviáronle a estudiar artes al colegio real de La Flecha, y después de 
enseñar gramática en Renes, metrópoli de la Bretaña, y Juego leer retórica 
en Orleans, últimamente volvió a París, a proseguir la teología, mostrándose 
en todas partes y en todas las ocupaciones que tuvo muy religioso en su 
proceder. 

"Tenía el padre Antonio (Monteverde) a su cuidado un nieto del mar- 
qués de Leneterre, que privaba a la sazón con el rey de Francia, y obligado 
de la asistencia y desvelo que ponía en enseñarle, le ofreció su favor y gracia 
para todo aquello que quisiese alcanzar para los suyos, y rogándole muchas 
veces el marqués no se excusase de hacerlo y de pedir lo que quisiese, se 
mostró a lo jesuíta tan desasido de la sangre, que sólo cuidó de su madre es- 
piritual, y le rogó que cuidase de la Compañía. De esto quedó el marqués 
muy edificado y todos los que llegaion a tener noticia del caso. 

"Lo que admiró a muchos fue que luego que recibió los órdenes sagrados 
pidió salir de París consagrándose a una nueva misión en Tierra Firme en 
el río de Ovantique, golfo de Paria, de la cual le constituyeron superior, y se 
portó con tanta virtud y prudencia que se granjeó las voluntades de todos, 
acudiéndoles con mucha caridad hasta exponer su vida por socorrer a los sol- 
dados que guardaban la plaza, juzgando, humilde, haría menos falta que los 
otros compañeros suyos. De una embestida y de un acometimiento que hi- 
cieron los enemigos, no salió sin parte el P. Antonio (Monteverde), reci- 
biendo un mosquetazo en un hombro, tan violento, que sin duda hubiera que- 
dado muerto, si Dios no le hubiera guardado para otras empresas de gloria 
suya. Dificultaban los cirujanos la cura por haberse quedado la bala en el 
cuerpo, y como para sacarla era necesario hacer una grande carnicería, les 
pareció no podría sufrir tormento tan riguroso. Oyó esto el padre y con ánimo 
valeroso se ofreció a padecerlo, y mucho más, si fuera necesario por Jesucristo, 
y cogiendo en la mano una imagen suya (que lo representaba crucificado) 
poniendo en él los ojos, y en su santísima pasión el pensamiento, no se le vio 
la menor mudanza en el rostro todo el tiempo que duró el sufrir el martirio 
que le dieron con la cura los cirujanos. 

"Enviáronle así mal herido para las Islas de Barlovento, y aportaron de 
una tormenta a la Isla de Jamaica, cogida entonces por los ingleses. No per- 
mitió a los que le acompañaban llegar a donde estaban los ingleses, aunque 
le hicieron grandes instancias, y así eligió morir antes de hambre por aque- 
llos desiertos, que vivir con tal gente, recelándose del contagio de la herejía 
en los suyos. 

"Caminó cuarenta días siempre llevando la mira de encontrar cristianos 
españoles, sin otro sustento que frutas silvestres, esperando cada día la muerte 



BIOGRAFIA 



253 



porque por instantes le iban faltando las fuerzas, hasta que imposibilitado 
de poder pasar adelante, postrado en tierra se echó a morir; pero consolóle 
Dios, enviándole algunos cristianos que vivían retirados por temor de los 
ingleses. Tan tierno espectáculo causó compasión y lástima en los corazones 
católicos, y por eso le llevaron cargado. 

"Aportó a La Habana donde era gobernador don Juan de Salamanca, el 
cual hizo gran aprecio de su persona, y fió de su \irtud y prudencia el único 
negocio de su alma, porque en los del gobierno nunca quiso entremeterse, ni 
jamás pudieron recabar con el padre que en esas materias interpusiese su auto- 
ridad, porque le parecían no convenientes a su estado religioso. 

(1653)? "De La Habana le quiso llevar el P. visitador Andrés de Rada 
a la misión de la Nueva España; pero como tenía orden de su supe- 
rior de buscar al P. Dionisio Mesland y supo que estaba en las misiones de 
Los Llanos en el Nuevo Reino de Granada, pasó a el aportando a Maracaibo, 
donde estuvo a la muerte por haber asistido a un religioso capuchino ajDcs- 
tado, no sufriendo su caridad misericordiosa huir del riesgo a que se exponía 
de que se le pegara la peste, como en efecto se le pegó; pero libróle su de- 
voto San Javier por cuya intercesión reconoció que Dios le alargó la vida, 
pues luego que rogó a un sacerdote le dijese un novenario de misas al apóstol 
de la India, comenzó a sentirse mejor, con tanta brevedad, que aún no lo 
había acabado, y ya el P. Antonio (Monteverde) estaba bueno... 

"Llegó al fin a Los Llanos donde halló al P. Dionisio Mesland gloriosa- 
mente ocupado en sus apostólicas misiones, y viendo que en ellas había muy 
copiosa mies y que podía ejercitar el oficio de operario evangélico, propuso 
su pretensión a los superiores, y comenzó a echar la hoz en la mies 
1661 desde el año de 1661. Aplicó su celoso cuidado al estudio del idioma 
de aquellos bárbaros, porque sin este medio pareciera bárbaro a aque- 
llos gentiles, y no pudiera darles a entender los misterios de nuestra santa 
fe, ni descubrirles los errores con que viven engañados del demonio. A los 
principios imitó a San Dionisio, apóstol de su Francia, catequizando a los 
que halló ya poblados; pero reparando que muchos indios vivían como fieras 
divididos en madrigueras varias y que para doctrinarlos era necesario redu- 
cirlos a pueblos, puso gran cuidado y usó de muchas industrias para fundar 
pueblos en los lugares y partes que a su buen juicio le parecieron más con- 
venientes. 

"En hacer las poblaciones ejercitaba prudentemente la virtud de la cir- 
cunspección, atento santamente a las circunstancias que convenía y debía 
mirar. Lo primero miraba al fin de la acción de poblar, que era la gloria 
de Dios, y el bien eterno de los miserables bárbaros. Su intención rectísima 
tiraba a quitarles de la cabeza a tener por Dios a los temblores de la tierra, a 
los caminos por donde andaban, a las estrellas que miraban, y a otras cosas 



254 



MONTEVERDE, ANTONIO DE, P. 



indignas. Puso su cuidadoso celo en que conociesen al verdadero Dios Trino 
y Uno, en que creyesen los demás misterios de nuestra santa fe, dignísimos de 
que se emplee en ellos todo el crédito de nuestro entendimiento. Logrósele 
en muchos su intención y yo no puedo numerar en cuántos, sólo puedo afir- 
mar (porque lo hallé escrito), que en una sola ocasión baptizó seis adultos 
airicos y más de 105 niños. A muchos apartó de sus idolatrías, hechicerías 
y abusos. A todos enseñó los mandamientos de nuestra santa ley, exhortán- 
dolos a su observancia. Dictábales el Pater Noster y Ave María en su nativo 
idioma para que no ignorasen el pedir y esperar. 

"Miraba la circunstancia de las personas que habían de componer los po- 
blados, y no quería que en un lugar y puesto hubiese naciones diferentes que 
les descompusiesen, como suele suceder, cuando tienen antipatía natural entre 
sí, causando revoluciones y alborotos. 

"Buscaba también personas de la patria celestial para que fuesen patronos 
y abogados de las personas que poblaban en aquellos desiertos. Al nuevo pue- 
blo de los airicos dio por protector al apóstol de la India, así porque el P. 
Antonio tiernamente le amaba, como porque el santo fue muy amante de 
los indios. Constituyó por patrona del pueblo de los sálivas a la Virgen San- 
tísima, y mostró Dios el gusto que tuvo en esta elección, disponiendo que 
el padre llegase al pueblo la víspera de Santa María la Mayor, cuya lámina 
llevaba para colocarla devotamente en la iglesia. 

"También el pueblo de Tame tiene el nombre de la Virgen Santísima que 
ha mostrado ser su patrona y abogada". 

— "El año de 1661 pusieron tres emboscadas unos enemigos del pueblo 
de Nuestra Señora de Tame con intento de destruirlo. Diéronle aviso 
al P. Antonio de Monteverde, el cual se determinó a ir a reconocer al 
enemigo; partió hacia el peligro con extraordinaria alegría, diciendo que en 
esta ocasión daba por bien empleada su vida, si con perderla salvaba las de 
tantas pobres ovejas, de quienes era pastor. Al pasar por la iglesia en esta 
ocasión, le dijo el padre a María Santísima: 'Domina, defende causam tuam'. 
'Este pueblo, Señora, es tuyo, no permitas que alguno de estos pobres indios 
que te reconocen por su madre y amparo, perezca en manos del enemigo'. 
Muy buen despacho dio a esta petición, la que es terrible para con los ene- 
migos, como un escuadrón de soldados muy bien ordenado, pues dispuso que 
luego que los enemigos vieron al padre (Monteverde), dejaron los puestos 
que ocupaban y se fueron huyendo al monte para tomar el camino de sus 
tierras. Lo que en este caso fue más reparable, por ser más digno de admira- 
ción, fue que el enemigo ni hirió, ni cogió, ni mató a ninguno de los feli- 
greses del padre, siendo así que pasaron junto de él muchos giraras, unos 
viejos y otros niños y algunas mujeres, que podían matar con mucha facilidad. 



BIOGRAFIA 



255 



Y así, agradecido le dio las gracias el padre a su patrona, con estas palabras: 
'Quam securi sunt quos tueris o Virgo Deipara'. 

"Para ejercitar el padre su devoción con la Virgen nuestra Señora, y para 
que los indios la cobrasen amor y pusiesen en su patrocinio la confianza, 
demás de hacerles pláticas en su lengua indiana, les hacía celebrar sus fies- 
tas y hacer devotas procesiones. ¡ Quién dudara que a estos festejos corres- 
pondía la Virgen con sus favores!, de los cuales sólo referiré aquí uno: Un 
indio de los de Tame con un arma que llaman macana le dio a otro una 
herida mortal en la cabeza. Dieron aviso al P. Antonio (Monte\terde) el 
cual partió luego al remedio, y viendo que los parientes del herido iban a 
matar al precursor (sic), se los quitó de las manos y los apaciguó. Luego se 
fue a ver al herido y le hizo una cura no bastante a sanar tanta herida. Díjole 
que se encomendase a Nuestra Señora de Tame, que ella lo sanaría. Así lo 
hizo esta piadosísima Señora dándole en breves días muy entera salud. 

"En la circunstancia del sitio y lugar de la población procuraba que fuese 
como puerta de donde saliesen bien aviados muchos misioneros para evan- 
gelizar en otras partes; y como puerta por donde pudiesen entrar los indios 
circunvecinos atraídos del buen pasaje del pueblo. Atendía a que el temple 
del sitio fuese el mejor que se pudiese hallar, que las aguas fuesen saludables; 
que las tierras no fuesen estériles para las labranzas de los indios; que los 
pastos fuesen a propósito para criar ganados, y que tuviesen cerca montes, 
para la leña y las maderas para hacer casas. En habiendo reparado bien en 
estas cosas necesarias para pasar la vida, trataba de fundar el pueblo en el 
sitio con los modos y a los tiempos que su prudencia juzgaba más convenientes. 

"Los medios que aplicaba eran muy proporcionados a este santo fin que . 
pretendía. Procuraba ganarles las voluntades a los indios, diciéndoles las con- 
veniencias que tendrían en vivir en poblado y en no habitar como brutos en 
los desiertos. Dábales algunas cosas de comer y de vestir para atraer sus 
ánimos, y, en teniendo las voluntades por este medio ganadas, disponía que 
fuesen haciendo las casas y les iba distribuyendo los mantenimientos que te- 
nía prevenidos. AvTidábales para que hiciesen sus labranzas dándoles herra- 
mientas, porque juzgaba que lo poco que tenía como pobre misionero, estaba 
muy bien empleado en esta obra de caridad. 

"También tomaba por medio el atemorizarlos para que poblasen; y así, 
cuando algunos indios le venían a dar algunas quejas de daños o agravios 
que otros les hacían, solía preguntarles si estaban ya agregados a algún pue- 
blo. Si le respondían que no, les aconsejaba que se poblasen, porque de esta 
suerte obligarían a que el señor presidente castigase a sus enemigos y los 
amparase a ellos deshaciendo los agravios de que se quejaban; pero que si 
no se poblaban, no tendrían remedio ni defensa, sino castigo y pena. Este 



256 



MOXTEVERDE. ANTONIO DE. P. 



medio de ponerles miedo fue tan útil, que en un solo dia acudieron 400 
indios, a un pueblo que de nuevo iba fundando. 

"Muchas dificultades le embestían en estas funciones: muchos trabajos le 
acometían, pero el celoso misionero hacía rostro y mostraba su invicto ánimo 
haciendo y padeciendo cuantas cosas conocía ser del agrado de Dios: v para 
no acobardai'se en ninguno de sus ái'duos empeños, ni degenerar de quien 
debía ser. solía decii-: Tilii Sanctorum sirnius. Sanctoi-um patientiam imi- 
temur. ne Jesuitarum appellatione frustra gloriemm'. Y concierne con 
Bl. esto lo que en cierta ocasión escrebió (sic) en una carta: 'Ya que he- 
mos emprendido esta misión hagamos alguna cosa de importancia a 
gloria de Dios, y en reputación de nuestra buena madre la Compañía de Jesús*. 

"Su modo de proceder con los indios era muy prudente. Con los que nue- 
vamente se reducían a sus persuasiones, se hacía todo un almíbar, v con los 
que ya estaban reducidos se mostraba agridulce, usando de lo agiio cuando 
importaba y de lo dulce cuando convenía. Disimulaba sus impertinencias. 
Contentábase con lo que los pobres indios, según su msticidad, podían apren- 
der y alcanzar. Deshacía sus sospechas y sus imagiiiaciones : impugnaba los 
embustes de sus mohanes y hecliiceros. Buscaba y hallaba medios para sose- 
gai- sus encuentros. De esta materia, solamente refeiiré un caso, que será 
muestra de otros semejantes: Unos indios llamados cliinatos se enconuaron 
con los gii'aras, armáronse en dos ejércitos, y estando como unos tigres em- 
bravecidos míos contra otros, se expuso el padie al riesgo de llevar la peor 
parte por meterlos en paz. Púsose en medio de los dos ejércitos de indios, 
los unos bárbai'os. y los otros furiosos: levantó el bordón que tenía en la 
mano, y, vaI\-iendo la punta hacia el suelo dijo: 'paz, paz', y luego a su imi- 
tación vohieron los indios las pmitas de sus armas hacia el suelo, y los que 
habían estado como bravos leones, se convirtieron en mansos corderos, y por 
orden del pacificador se abrazaron los unos a los otios y se liicieron amigos, 
diciéndole al padi-e que, si no hubiera sido por él, hubieran peleado desde 
la mañana hasta la noche. Concluida esta pacificación se fue el P. Antonio 
a ofrecer el sacrificio soberano de la misa en agradecimiento del beneficio 
que habían recibido de Dios aquellos indios por intercesión de su Santísima 
Madre, que era la patrona que el padre había escogido para aquel pueblo. 

*'Los chínalos habiendo visto la amorosa intrepidez con que el padre se 
había puesto en medio de ellos y de los giraras sus fehgreses, hablaban unos 
con otros y decían: 'Este padre quiere mucho a sus indios: mirad lo que ha 
hecho para ponerlos en paz: estos padres son buenos para indios'. 

"De este conocimiento brotó en los corazones de los cliinatos un \-ivo deseo 
de tener al P.\dre Antonio por su cura, y con esta mira hicieron a los gi- 
raras estas preguntas: '¿Si azotaba mucho a sus feligreses?' Respondieron 
que no sabía azotar, ni decirles una mala palabra. '¿Que cuántas mujeres 



BIOGRAFIA 



257 



tenía en su casa?' Respondieron que ninguna, y que ni aun consentía que 
pusiesen los pies en su casa. 'Pues, ¿quién le guisa la comida?', replicaron. 
Respondieron que el mismo padre con un mozo que tenía en su compañía. 
Con estas respuestas se encendieron más los chinatos en deseos de tener al 
Padre Antonio por su pastor y cura de sus alm.as. 

■"Pero el demonio por sí mismo y por medio de otros, solicitaba desterrar 
al padre de la misión, para poblar más a su salvo el infierno con las almas 
de aquellos miserables indios. Solía el demonio en figura de serpiente apare- 
cerse a los indios en una laguna y darles, en orden a su perdición, infernales 
consejos. Súpolo el padre y diligenció hablar con los indios engañados, y en- 
contrándolos por su buena suerte, les trató de la grandeza de Dios, de su 
poder, del premio que da en el cielo y de la justicia que hace en el infierno. 
Explicóles quién era el demonio y cómo estaba padeciendo por no haberse 
sujetado a Dios; que era urdidor de mentiras y con ellas los engañaba para 
tenerlos por sus compañeros en los incendios eternos. Entonces uno de los 
indios se hizo defensor del demonio, diciendo alabanzas suyas, las cuales con- 
tradijo el padre con tan eficaz espíritu, que el indio letrado del demonio se 
dio por vencido, y prometió acudir a la doctrina cristiana y ser en adelante 
muy amigo suyo. Bien le mereció la amistad el padre, pues le sacó de un 
tan horrible engaño. 

"Por medio de otros solicitaba el demonio ahuyentar de la población a Jos 
indios, reduciéndolos otra vez a montaraces, y a este fin instigaba a que les 
tirasen balas de mentiras, diciéndoles por medio de un indio, llamado Simón, 
que la iglesia que el padre había fabricado era para enterrar a los indios que 
había de hacer matar por medio de los españoles. Súpolo el padre y des- 
hizo las mentiras con agasajos de verdadera caridad que hizo a los indios, 
los cuales se desengañaron de las fingidas palabras que les decía aquel Si- 
món, viendo las buenas obras con que los beneficiaba el verdadero padre de 
sus almas. 

"'No se satisfizo el demonio con aterrar a los indios con el miedo de la 
muerte; también pretendió aterrar a su pastor con el mismo miedo, para 
que huyendo le dejase las ovejas en sus garras de lobo cruel. Oyóla el padre, 
y valeroso respondió que había venido a las Indias para buscar una muerte 
gloriosa en servicio de Dios; que no había de bajar de la cruz, hasta morir 
en ella, que antes moriría mil veces que dejar el puesto. 'Aquí me puso Dios 
(decía) aquí me tiene la Compañía mi madre, y no conviene ni al servicio 
de Dios, ni a la reputación de mi madre que yo me ausente por asegurar mi 
vida'. Juzgaba que no sólo debía arriesgarla, sino también perderla, si fuese 
menester, para ganarle tantas almas a Cristo, que esa sería su mayor dicha. 

Bl. "Vea el lector las palabras siguientes que este siervo de Dios escrebió 
(sic) al P. Prov. Gaspar Vivas: 'Como vivimos tan cerca (dice) de 



258 



MONTEVERDE, ANTONIO DE, P. 



tantos indios belicosos, y especialmente hostigados de los otomacos y hotes, 
estamos en grandísimo riesgo de perder la vida; pero dichoso el que la pierde 
en tan gloriosa empresa'. 'Si cupis vitam tenere in Christo, noli morten timere 
pro Christo: vitam noli amare in hac vita, ne perdas in aeterna vita' 
dice el grande agustino. 'Bien preveo la guerra que me han de hacer los 
enemigos de Jesucristo que vine a echar de estas tierras, que ha tantos siglos 
que poseen, y a sacar de su poder las almas para agregarlas al rebaño del 
verdadero pastor. Bien echo de ver, muchas contingencias pesadas, pero to- 
das no montan ni pesan nada para el que tiene consigo a Dios. En su amparo 
tengo todas mis esperanzas únicamente, y como en esta empresa no me pro- 
pongo más que su gloria y santo servicio, es empeño de su Divina Majestad, 
el cuidar de mí.' 

Bl. En las palabras siguientes que escrehió en otra carta, se ve claramente 
su fervor, y el deseo que tenía de morir, a violencias del martirio, 
como otro S. Francisco Xavier. . . 

"Mucho se alborozaron los contrarios de la misión, cuando supieron que 
había muerto el señor general don Diego de Egues, caballero del Orden de 
Santiago, presidente del Nuevo Reino, porque juzgaron se desharían las mi- 
siones y pueblos recién fundados, con el fallecimiento de un amigo tan seguro 
de la Compañía, de un benefactor tan insigne de sus religiosos, de un padre 
tan amante de los misioneros, de un gobernador tan celoso de la gloria de 
Dios y de la salvación de la gentilidad. Pero con esta tan grande falta no 
perdió el P. Antonio su cristiano y religioso brío para resistir a los contrarios, 
porque, como él decía : 'Ni murió Dios, muriendo el señor don Diego de Egues, 
ni la justicia, y a quien hace la causa de Dios y la tiene por principal objeto, 
no le falta su divina protección. No se le frustró su esperanza, pues con el 
favor de Dios salió vencedor con lo que pretendía y juzgaba conveniente, en 
orden a la fundación y conservación de los pueblos, de que tenía grande cui- 
dado, porque decía : 'Non minor est virtus quam vincere parca tueri' . . . 

"Viendo el padre provincial del Nuevo Reino cuán superiores eran los 
talentos del P. Antonio de Monteverde, y que no los tenía ociosos sino 
muy bien empleados, le dio el cargo de superior de las misiones de Los Lla- 
nos, dándole por súbditos a los sujetos que estaban en ellas. Hizo este oficio 
por espacio de algunos años, con la satisfacción que se esperaba de su celosa 
prudencia y de su prudente celo. Como echaba de ver por su experiencia 
que la demasiada pobreza suele retardar los progresos que se pudieran hacer, 
ponía todo su cuidado y hacía todas sus diligencias para que las misiones se 
fuesen entablando bien, en lo temporal, y de esta suerte cuidaba de que se 
adelantasen bien en lo espiritual. Dábales liberalmente a los súbditos lo ne- 
cesario, en cuanto podía, porque juzgaba que, como es justo que los obreros 



BIOGRAFIA 



259 



evangélicos trabajen bien, es justo que no se les acuda mal con lo necesario, 
en lo temporal. Y así, enviando al P. Alonso de Neira a la misión de Ono- 
cuture, le dio todo el avío necesario, diciendo: 'Como hemos de querer que 
los nuestros trabajen con solicitud, hemos de cuidar de acudirle con caridad'. 
Hacía montón de lo poco que entraba en su poder para dar por iguales 
partes a los misioneros lo que habían menester. 

"Las oposiciones y dificultades que se le ofrecían no le quitaban los alien- 
tos, antes le infundían más ánimo, y le añadían más valor, porque echaba de 
ver con claridad que el demonio preveía que se había de hacer mucho fruto 
y que lo quería estorbar, y por eso no quería dejarlo salir con la suya. Solía 
decir: 'Si fuera negocio suyo, el perro en lugar de estorbarnos, nos ayudara; 
pero Si Deus pro nobis, quis contra nos?'. En otros se suele experimentar 
que el temor les añade alas a los pies para huir; pero en el padre Antonio, 
se reparó que tenía clavos en los pies, para no menearse, y que era como 
un monte fijo siempre en la constancia de lo que una vez emprendió en el 
servicio de Dios. 

"Con ser así que trabajaba en su apostólico ministerio cuanto podía como 
un hombre fervoroso, deseaba ser como cien hombres, según lo significan 
las palabras que solía decir con afecto: 'Utinam centuplicari possem ut tantas 
animas pro Christo lucrifacerem'. Y ya que le era imposible el centuplicarse 
hacía lo posible que era rogar que se enviasen operarios para la copiosa mies, 
y también en otra cosa posible, que era multiplicar y extender sus deseos a 
más de lo que podían llegar sus obras. 

"Era tanta y tan profunda su humildad que se espantaba de que siendo 
él un hombrecillo (como el juzgaba) que por sus muchos y grandes pecados 
merecía más la indignación de Dios, que sus favores se los hiciese tan a ma- 
nos llenas, y los que recibía en materia de escapar con vida en peligros que 
tuvo la muerte, los solía atribuir a los ángeles de guarda de aquellos mise- 
rables gentiles. Juzgando que tenían esta protección de su persona para que 
procurase la protección de sus encomendados, y como el agradecimiento de 
las obras es más precioso que el de las palabras, cuidaba tanto del bien eterno 
de aquellas almas. 

"No era ingrato con los hombres que le hacían alguna limosna, y cuando 
esta era en bien de la gente de sus pueblos, parece que se juzgaba por insufi- 
ciente para dar con sus palabras las gracias por el beneficio, y por eso decía: 
Los ángeles de guarda de estos pobres le paguen el bien que ha hecho a esta 
misión. 

"Cómo el P. Antonio de Monteverde a gloria de Dios Salvador y glorifi- 
cador de las almas se ocupó en procurar con fervoroso celo, la salvación y 
glorificación de ellas, le concedió la divina piedad auxilios eficaces para que 
con ningún pecado mortal perdiese Ja gracia en 20 años que se ocupó en 



260 



MONTEVERDE, ANTONIO DE, P. 



esta misión de Los Llanos, y en otras que hizo ante con celo tan santamente 
ordenado según su perfecto instituto, que puso en primer cuidado en la per- 
fección y salvación de su ánima propia, y en segundo lugar colocó la salva- 
ción de las almas de sus prójimos, y como hizo de su parte cuanto supo y 
pudo, no le negó su gracia nuestro liberalísimo Dios. 

"La devoción que el P. Antonio de Monteverde practicó con el apóstol 
de la India, Francisco Xavier, no sólo fue afectuosa y tierna, sino también 
afectuosa y operarla, pues le imitó en las virtudes, y especialmente en la so- 
licitud de convenir a los indios, y ganar sus almas para Dios; y para que 
este ministerio fuese más realzado, hizo voto de emplear su vida en misiones 
en reverencia de S. Francisco Xavier, y lo cumplió hasta la muerte que lo 
asaltó a los 48 años de su edad en la misión del Meta, a donde dos días an- 
tes que muriese llegó el P. Antonio Castán, y le administró los santos sacra- 
mentos de la iglesia, para que se partiese su alma a la gloria. 

"Y parece, según se puede piadosamente juzgar, que el apóstol de la 
1669 India vino a llevar su alma, la cual salió de su cuerpo a los 10 de 

Diciembre, que es la octava de la fiesta de S. Francisco Xavier. El 
año de esta dicha del difunto fue el de 1669". 

1662 p. 228: Misiones de los Llanos: 5. La de S. Javier de Macaguane la 
fundó el P. Antonio Monteverde el año de 1662, en la nación Aírico. 

1675 La misión de Nuestra Señora de los Sálivas de Banequi, fundada por 
el P. Antonio Monteverde, fue abandonada el año de 1675, por 
haber enfermado todos los que después de los PP. Monteverde y Castán, 
allí vivieron (pp. 230-231). 

p. 330: 1662. S. Javier de Macaguane. "El año de 1662 fundó este pueblo 
entre los ríos Ele y Grabo, el P. Antonio Monteverde^ situándolo en la ri- 
bera oriental del primero, con el nombre de S. Javier de Macaguane, propia 
denominación del territorio. La nación Airicos de que lo compuso existe. 
Dista este pueblo del otro de S. Ignacio de Betoyes, cosa de tres leguas, con 
poca diferencia" . . . 

En el t. II de la Hist. de la Provincia de la C. de J. del Nuevo Reyno de 
Granada en la América (Edic. del P. José del Rey, Caracas, 1967, pp. 138, 
139, 140) : 

(1659) "El P. Provincial de Nueva Granada, P. Hernando Cavero eligió 
para la recién fundada misión de Los Llanos, a los PP. Alonso de 
Neyra, Ignacio Gano y Juan Fernández Pedroche, a quienes se añadió des- 
pués el P. Antonio de Monteverde" (Nota de José del Rey) : Biografías del 
P. Monteverde: Mercado, II, 355-366. J. R. Fajardo: "El ensueño de un 
jesuíta aventurero" (En "SIG" Caracas, 19, 1956, pp. 378-382). Daniel Res- 



BIOGRAFIA 



261 



trepo, 380. Problemática misional José del Rey: "Mesland-Monteverde". Acla- 
raciones a un mal entendido histórico. En SIC (1963), pp. 166-167. 
1661 "Creemos que el viaje Guayana-Bogotá, no lo realizó Monteverde 
al menos, antes de 1661. Mesland después de seguir los pasos de su 
paisano P. Monteverde vino de Guayana. Nótese (dice el P. Rey) que la 
fuente de inspiración de Rivero al presentar a Monteverde es una carta 
(Rivero, 103) de la que se desprenden algunos datos ciertos, y una serie de 
episodios que no aparecen ni en Mercado, ni en los escritores franceses . . . 
Indudablemente la versión de Monteverde dada por Cassa ni se funda en 
documentos diferentes a los de Rivero". 

p. 138: "La ocasión de haberse añadido el P. Antonio de Monteverde, 
fue tan edificativa, que fuera traición a su \ irtud pasarla de largo, sin refe- 
rir sus viajes, sus circunstancias y su perse\ erancia en la vocación de missiones 
entre infieles. Era este Padre Monteverde de nación flamenco, de la pro- 
vincia Galo-Bélgica, en nuestra división económica, o del territorio que so- 
lemos llamar Flandes Francesa. Envidiosos los franceses, de que les hubiesen 
ganado por la mano los holandeses, que ya tenían colonia en el río Corentín 
y se habían fortalecido en Berbis. . . En una de estas expediciones. . . fue el 
P. Antonio Monteverde por misionero futuro de la tierra que se había 
de conquistar; en esta ocasión en que aportó el padre, se malogró la em- 
presa" . . . 

1659 En la expedición en que tentó Francia esta colonia el año de 1659 
iba para misionero de infieles, este Padre Antonio de Monteverde; 
pero perdida la esperanza de subsistir allí, ni el navio ni la gente, cuando 
todos se embarcaron para volver a Francia, el celo del P. Monteverde no le 
permitió tomar el navio, y se quedó solo en aquellos desiertos a seguir su 
vocación; y hecho segundo Xavier, caminar por tierras desconocidas, nave- 
gando a ciegas, sin más norte que la gloria de Dios, que le dirigió, después 
de muchos días de caminos, por despoblados incultos, a la Guayana; aquí 
tomó lengua, y supo de nuestras misiones de los Llanos y que se querían 
entablar segunda vez; pero le opusieron las conocidas dificultades de los ríos 
sin vado, los montes infestados de fieras, camino desconocido, falta de sus- 
tento, y todo lo que se deja conocer en tan larga distancia. En nada se detuvo 
su celo, tomó el camino, y sin lengua para preguntar, ni informarse, )• sin 
más sustento que frutas silvestres, o raíces de yerbas y de árboles, ciego, sin 
saber si iba bien o si erraba en el todo. 

Llegó (mal dije), lo condujo Dios a Los Llanos, al mismo tiempo que 
Uegaron a ellos nuestros misioneros, con quienes se jvntó, y, por lo mucho 
que ayudó a esta espiritual conquista, tiene la pluma grandes párrafos que 
escribir del fruto de su celo; y este efecto es clara evidencia de que Dios le 
llevó por tan raras sendas, a la tierra de promisión de sus deseos. 



262 MONTEVERDE, ANTONIO DE, P. 

— Nuestros tres misioneros salieron por Abril de 1659, de Santa Fe. 

(Nota: de José del Rey) : "La presencia de los jesuítas franceses en el 
oriente venezolano lo hemos tratado largamente en el 'Estudio preliminar' 
a la edición de la Academia del P. Fierre Pelleprat: Relato de las misiones 
de los padres de la C. de ]. en las islas y en Tierra Firme de América Me- 
ridional'' (Caracas, 1965, pp. XI-LVIII). Cf. también Pablo Ojer y Hermann 
González: La fundación de Maturin y la Cartografía de Guarapiche (Caracas, 
1957), p. 21 ss. 

"A Tame y todas las reducciones que se seguían, las tomó a su cargo el 
ardor del P. Antonio de Monteverde" (t. II, p. 141). 

p. 154: "Como todo se debe empezar por lo más fácil, el P. Antonio 
Monteverde redujo a muchas familias esparcidas en los buxíos vecinos". 

En la p. 155, se refiere el lance del indio Castaño, que venía con sus 
hombres, a dar la batalla a los de Tame, y cómo el P. Antonio Monteverde 
logró hacer las paces (como queda referido antes). 

En la p. 159 y ss. queda referido el mal que un indio, llamado Hernando 
Ortiz estaba haciendo en Tame, contra el P. Monteverde, murmurando 
por lo bajo contra el misionero, y tratando de que los indios le dejasen solo 
en Tame (pp. 160-161). 

En las pp. 165 y ss. se narra "la población de Ayricos, año 1662 y cómo 
logró el P. Antonio Monteverde con mil dificultades, hacer su fundación, 
que se llamó S. Xavier de los Ayricos o Macaguane". . . (pp. 166 y ss.). 

p. 170 y ss. "El P. Dionisio Mesland, francés, y por eso, paisano del P. 
Monteverde que había probado tan bien y con tan incansable celo. El F. 
Monte\^rde recibió por compañero al P. Cristóbal Jayme, para que le ayu- 
dase, y él salió a otra fundación (p. 171) a los Guaybas y Chiricoas, que al 
fin logró reunir (p. 175). 

Bl. Escribió el P. Monteverde, superior, a todos los misioneros, una carta- 
instrucción (pp. 177-179). 

p. 180: 1664. En cuanto el P. Monte\^rde y su compañero (Cristóbal 
Jayme) vivían empeñados en la reducción de los gitanos Guaybas y Chiricoas, 
el mismo P. Monteverde emprendió la población de S. Ignacio". 

p. 186: Supo el P. Antonio que el indio Castaño venía a atacar su reduc- 
ción; y salió él solo a reducirlos, lo cual logró después de muchos peligros. 

p. 190: Intenta el P. Monteverde la unión de nuestras misiones con el 
presidio de Guayana e Isla de la Trinidad. Expone sus razones y convence 
a los demás (p. 191). 

pp. 232-233: Descu]Drimiento de los indios Sálivas (p. 234): Lo recibió 
muy bien el cacique, y con dádivas los conquistó (p. 235). 

p. 237: Formó el Padre Monteverde tres poblaciones; pero como creció 
tanto el trabajo cayó enfermo con una calentura ardiente, y a los pocos días 



BIOGRAFIA 



263 



(p. 238) falleció, aunque confortado con todos los sacramentos por su com- 
pañero el P. Castán, a los 47 años de edad, 28 de Compañía y 10 de misio- 
nero. Cf. p. 341. 

— (Versión de Astráin, t. VI. Madrid, 1920, pp. 650, 651): "Designó 
el P. (Hernando) Cavero para empezar las misiones a tres operarios 
fervorosos y fueron los PP. Alonso de Neira. Ignacio Cano y Juan Fernández 
Pedroche. A estos tres se juntó luego el P. Antonio de Monte verde, flamen- 
co de nación, oriundo de la provincia Galo-Bélgica que apareció de repente 
en la Nueva Granada por un suceso inesperado, aunque no extraño en las 
navegaciones aventureras de los pasados siglos. 

"Habíase embarcado en Europa, como capellán de una expedición de fran- 
ceses que deseaba establecerse en el territorio llamado hoy Cayenna o Gua- 
yana francesa. Al cabo de algún tiempo, juzgó el capitán expedicionario que 
no podían sostenerse en aquel país, y resolvió dar la vuelta a Francia con 
toda su gente. Sintió mucho el P. Monteverde haber de tornar a Europa, sin 
haber hecho nada en el Nuevo Mundo, por la propagación de la fe. Oyendo 
que los jesuítas españoles trabajaban en Nueva Granada, cuya situación co- 
nocía a bulto, como colocada en la región occidental de donde él vivía, 
lanzóse a la aventura por aquellas tierras, y entendiéndose como pudo con 
los indios y con algunos españoles a quienes tuvo la fortuna de encontrar, 
al cabo de gravísimos padecimientos e innumerables privaciones, llegó a jun- 
tarse con los padres españoles en Bogotá. Desde luego se ofreció por com- 
pañero de los tres operarios que iban a entrar en Los Llanos y fue uno de 
los misioneros más activos que en aquellos países tuvo la Compañía. 
1666 Más aún: el año de 1666 fue nombrado superior de aquellas misiones. 

Llegados, pues, los cuatro misioneros al teatro de su labor apostólica, 
el P. Ignacio Cano quedóse en Pauto ... y los otros tres se extendieron por 
uno y otro lado entre diversas tribus de indios, con los cuales empezaron a 
extenderse lo mejor que podían. El año de 1661 fundaron el primer 
1661 pueblo... Durante cinco años (1661-1666) corrieron los cuatro mi- 
sioneros por uno y otro lado entre aquellos ríos que desde los Andes 
van a tributar sus aguas al caudaloso Orinoco. Hubieron de padecer algunas 
persecuciones, primero de ciertos españoles encomenderos, que en cuanto veían 
asomar indios, deseaban echarles la mano, y con uno o con otro título to- 
marlos para su servicio. En otras partes las persecuciones brotaban de los 
mismos indios, que feroces y mal acostumbrados a sus borracheras, lujurias 
y crueldades, se resistían tenazmente a los mandamientos de Dios y a la vida 
morigerada que les enseñaban nuestros padres. No se desanimaron los misio- 
neros por estos contratiempos, que se contaban como ordinarios en las mi- 
siones de salvajes. Perseveraron impertérritos en su labor apostólica y a los 



264 



MONTEVERDE, ANTONIO DE, P. 



cinco años tenían el consuelo de haber reunido más de tres mil indios que 
vivían como cristianos" (Nota del mismo Astráin: Los pormenores de estas 
excursiones apostólicas pueden leerse en P. Rivero, Libro II, desde el Cap. 12 
hasta el 19). 

1666 "Así nos lo atestigua un docum^ento curioso del año 1666, cuya sus- 
tancia vamos a comunicar a nuestros lectores. Es un informe dirigido 
al Rey (Carlos II, 1665-1700) por D. Pedro Ordóñez y Vargas Valdelomar, 
donde leemos estos datos curiosos: 'Los PP. de la Compañía de Jesús dd 
Nuevo Reino de Granada entraron los años pasados en estos Llanos y pue- 
blos de la cordillera y con su acostumbrado celo trabajaron con tan feliz 
suceso, que no solamente bautizaron a muchos indios en los pueblos de Mo- 
rocote, Juano, Pizúa, Paya, Támara, Guaseco, Pauto, Pueblo de la Sal y 
Chita, como curas directores de dichos pueblos, más otros muchos, así de 
la Cordillera de los Andes como de los Llanos, asistiendo en ellos, predi- 
cando y enseñando en su propia lengua la religión cristiana a los naturales. 
Han obrado con tanto celo y buen suceso, que en breve tiempo abrieron 
camino y redujeron, según he tenido noticia, parte de siete naciones, con- 
viene a saber: La Achagua, Girara, Tuneba, Sáliva, Quirita, Huaiba y Ci- 
ricoa' " (Nota 2a. de Astráin: "Reproducimos estos nombres tal como los 
hallamos en este documento. En el P. Rivero aparecen algunos de diversa 
ortografía. Según cierta carta del P. Monteverde^ que copia el P. Rivero 
los pueblos fundados en estos años eran los nueve siguientes: 1. S. Salvador 
de Casanare; 2. El Pilar de Patute; 3. Nuestra Señora del Tame; 4. S. Ja- 
vier de Macaguare; 5. Caquetios de Pauto; 6. S. Ignacio de Curama; 7. Chi- 
ricoas de Ariporo; 8. S. José de Aritagua; 9. S. Ignacio de Orocetare. Dice 
el P. Rivero, c. 26: Todos éstos subsisten hasta hoy, es decir en el año de 
1736"). 

(Prosigue el Informe de D. Pedro Ordóñez) : "Teniendo el día de hoy pue- 
blos y doctrinas de todas estas naciones, en las cuales asisten de ordinario, 
según tengo noticia, tres mil y más indios, por relación que tengo de los 
mismos indios, y del viaje que acaba de hacer el P. Antonio de Monteverde 
de la misma Compañía, superior de todas las misiones, a los pueblos de Meta 
y Atanare, a donde fue a visitar y socorrer al nuevo pueblo de Achaguas que 
los dichos padres han reducido el año pasado de 1665. Se está poblando y 
doctrinando a la nación Sáliva y a otros tres pueblos de Achaguas que están 
hacia el Río de Apure". 

1664 (Y en la p. 653 dice Astráin) : "El P. Monteverde sugirió la idea 
en 1664 de enviar algunos sujetos hasta la Guayana, para entenderse 
con el presidio español situado cerca de la desembocadura del Orinoco, en- 
frente de la Isla Trinidad. Comunicándose desde Nueva Granada con este 



REFERENCIAS BIOGRAFICAS 



265 



presidio, podría ser más fácil socorrerse mutuamente y apoyar las empresas 
apostólicas que se quisieran establecer en los países intermedios. Agradó la 
idea al padre provincial y destinó para este trabajo al P. Francisco de Ellauri, 
ya anciano, y al P. Julián de Vergara, joven que terminaba entonces la ca- 
rrera de sus estudios", etc. 

Referencias Biográficas 

(Tal como las presenta el P. José del Rey, S.J.) 

1] Mercado. O.c. II, 355-366. 
Daniel Restrepo. O.c. 380. 

Hipólito Jerez^ Los jesuítas en Casanare. Bogotá (1952), pp. 63-69. 

J. R. Fajardo. El ensueño de un jesuíta aventurero. En "SIG" (1956), 

378-382. 

Nombres del P. Monteverde: Mercado le llama Antoine du Mont 
Verd (II, 355). 

Rivero: Antonio Monteverde (O.c. 154). 

Piedrahita: Antonio de Monsliberth (Hist. Gen. de las Conquistas 
del Nuevo Reino de Granada, t. I, 1920). 

Su auténtico apellido es Vois-le-Vert (Montezon Mission de Cayenne 

et de la Guyane frangaise. París, 1857, p. 532). 
2] Catálogo: 1664. 1668. 
3] Catálogo 1668. Mercado. O.c. II, 355. 

4]Du Tertre, Histoire des Antilles, t. I; c. XVIII; pp. 481-491. 

5] Mercado. O.c. 357. 

AGI. Santa Fe. Legajo 530; t. 8, fol. 247. Real cédula dirigida al Presi- 
dente del Nuevo Reino: 8 de Agosto, 1665. 

ARSI. N.R. et Q. 14 Carta del P. (Denis) Mesland; la última parte es 
muy interesante y su juicio sobre el P. Hablay. 

Francisco Zambrano, Diccionario Bio-Bibliográfico de la Compañía 
de Jesús en México. México (1965), t. V; 355-356. 
6] Mercado. O.c. II, 357. 

7] ANB. Salón de la Colonia. Conventos, t. 44, fols. 659r-663r. 
8] ANB. Tierras Boyacá, t. 21; fol. 847. 

9] Un buen resumen nos lo ofrece el P. (Juan Manuel) Pacheco. O.c. II, 
357, 358, 359. 

10] Rivero describe ampliamente la actividad de Monteverde: 
Su acción entre los giraras (p. 125 y ss.). 
Fomenta la reducción de los áirícos (p. 142). 



266 



MONTIEL, DIEGO DE, P. 



Pretende fundar a los LucaJías del río Arauca (p. 143 y ss.). 
Intenta reducir a los guahivos (p. 153 y ss.). 

Viaja al Sinereuco, nación de sálivas que estaban en buenas relaciones 
con otras tribus más alejadas (p. 243 y ss.). 
11] Sobre el plan de Guayana: Rivero. O.c. 175-176. 

12] Mercado. O.c. II. 366. Sobre su muerte cfr. : AGI. Santa Fe. Leg. 249. 

ANB. Historia (anexo), t. II, fol. 314v.-315. 
13] Mercado. O.c. II, 357. "Aplicó su celoso cuidado al estudio del idioma 

de aquellos bárbaros (giraras)". 

Cassani. O.c. 111, "y en poco tiempo le industrió y le dirigió (Monte- 
verde a Jaimes) en la lengua airica, y trato para con los indios". 
14] Mercado. O.c. II, 254. "Entregáronse los PP. Monteverde, Neira y Ca- 
no al estudio de sus idiomas — que hay tantos cuantas son las naciones- 
para hacerles catecismos". 

Riv:ero. O.c. 105, "mientras dejamos a nuestros misioneros (Neira, Pedro- 
che, Cano y Monteverde) por ahora bien empleados en recorrer mon- 
tes y en el estudio de la lengua, formando vocabularios y traduciendo ca- 
tecismos" (Y un poco más adelante, p. 126, añade Rivero) : "y a todos 
ellos se les predicaba ya en su lengua, por este tiempo, y era a los seis 
meses de nuestra entrada" (Cfr. Rivero. O.c, p. 204). 

15] AsTRÁiN, Antonio, S.J., Hist. de la C. de J. en la Asistencia de España, 
t. VI. Madrid, 1920 (1652-1705), pp. 650, 653. 

16] Ordóñez y Vargas Valdelomar. Carta al rey Carlos 11. Informe redac- 
tado en 1666 sobre las misiones de los PP. de la C. de J. del Nuevo Reino 
de Granada (Colombia). Su fecha: "Santiago de las Atalayas, 6 jul. 
1666". 

17] Biblioteca Nac. de Santiago de Chile. Ramo Jesuitas. Bogotá, 404. 



MONTIEL, DIEGO DE, P. 
(¿Estuvo en México?) 

Biografía 



1640 "Roma, 30 Oct. 1640" (De una carta del P. Gen. Mucio Vitelleschi 
al P. Prov. Andrés Pérez de Rivas) 2a. de esa fecha: 
"Agradezco a V.R. el cuidado que ha tenido de que se le imbíe dinero al 



BIOGRAFIA 



267 



padre procurador de Indias, en Sevilla. Nuestro Señor se llevó para Sí, como 
espero, al P. Diego de Montiel". 

(Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. 1935. Cartas Mss. de los PP. GG.). 

Referencl\s Biográficas 

1 Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. 1935, Cartas Mss. de los PP. GG. 

2 Vitelleschi, Mugió, P. Gen. Carta: 

Al P. Prov. Andrés Pérez de Rivas. Roma. 30 Oct. 1640. 2a. 



MONTIEL. JUAN DE. P. 
(El lo. de este nombre) 
(1630-1681) (t 51) 

Biogr.\fí.\ 

Nótese que hay otro P. Juan de Montiel (1632-1655) que pasó por Mé- 
xico para las Filipinas en 1651. 

1630 Nació en la ciudad de México en 1630 (Pradeau). 

— N. en la capital de México (Cat. 1648). 
1647 Entró a la C. de J. en 1647 (Pradeau). 

— México, 30 de Marzo (La víspera de ingresar a la Compañía). 
Carta del P. Prov. Pedro de Velasco: "Haga el P. ministro Juan de 

Angulo la información para ser recibido en nuestra Compañía a Juan Mon- 
tiel. México, Marzo 30 de 1647. Pedro de Velasco". 

— "En 30 de Marzo, haciendo información el P. Juan de Angulo, minis- 
tro del colegio de México, este año de 1647, sobre la limpieza, para 

ser recibido en la Compañía de JHS, de Juan Montiel, presentó por testigo 
al bachiller Diego de Coba, el cual habiendo hecho juramento 'in verbo sa- 
cerdotis', por serlo, dijo que conocía a Juan de Montiel, que era de edad 
de 16 años, y que sabe ser hijo legítimo, de legítimo matrimonio de Pedro 
Hernández de Fuentes y de Ana María Montiel, su mujer legítima. 

"Item, dijo que sabe y conoció a los dichos sus padres, y que Pedro Her- 



268 



MONTIEL, JUAN DE, P. 



nández era natural de Jerez, en España, y su mujer Ana María Montiel na- 
tural de esta ciudad de México, cristianos viejos que no tienen tacha, ni 
raza de judíos. 

"Y preguntado si conoció a los abuelos del dicho Juan de Montiel, dijo 
no haber conocido a los abuelos paternos, pero que oyó siempre decir ser 
gente limpia, y sin alguna sospecha en la fe; pero que a los abuelos maternos 
los conoció en esta ciudad de México, y su abuelo llamado Juan Pablo Mon- 
tiel, natural de la Villa de Moguer en España, cristiano viejo y limpio, y 
su legítima muger se llamó Paula Gutiérrez, natural de esta ciudad de Mé- 
xico, asimismo limpia de toda raza y conocida y tenida por muy buena 
cristiana. 

"Y esto es lo que sabe, y es la verdad, por el juramento que tiene hecho. 
Y lo firmó en este colegio de México, a 30 de Marzo de 1647. 

"Juan de Angulo (S.J.). El bachiller, Diego de la Coba. 

"2o. testigo, Juan Gómez Durán, cura de noche de la catedral de México, 
y sacristán mayor del Sagrario. 

"Ser. testigo, Tomás de Figueroa". 

(Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. [1934], vol. VII de Mss. ff. 155, 156). 
— Ingresó en la Compañía el 31 de Marzo de 1647 (Méx. 4, f. 418). 

1648 (Del Catálogo, No. 138) : Juan de Montiel, novicio en Tepotzotlán. 
Nació en México. Tiene ahora 18 años, y lleva año y medio en la 

Compañía. Es sano. Ha estudiado hasta humanidades. De buen ingenio; de 
mediano juicio; de mediana prudencia; de ninguna experiencia; su aprove- 
chamiento en los estudios de gramática es bueno; de condición colérico-san- 
ejuínea, y parece mostrar talento para la predicación (ARSI) (Méx. 4 ff- 
383v., 404). 

1649 "El 4 de Abril de 1649 hizo los votos del bienio el H. Juan Montiel, 
que entró de 16 años, el 31 de Marzo de 1647" (Méx. 4 f. 421). 

1650 En el Col. Noviciado de Tepotzotlán; de 20 años de edad y 3 de 
Compañía. Sano; estudia retórica. Dotes: de buen ingenio; de juicio 

y prudencia, mediocre; de ninguna experiencia; de buen aprovechamiento en 
letras; de carácter, melancólico (Cat. 1650, No. 132) (Méx. 4 f. 460). 

(Nota: Lo tiene el P. Manuel Ignacio Pérez Alonso, S.J. en sus Apuntes 
Mss. de Jesuítas que han estado en Centro América. 1960). 

1651-54 Estudio de filosofía en el Col. Máx. de México. 

1655-59 Cuatro años de teología, en que al tercero, se ordenó de sacerdote. 

1660 Tercera probación en Puebla. 



REFERENCIAS BIOGRAFICAS 



269 



1661-1666 Cinco años en que por ahora no consta dónde estuvo. 

1667-1671 "Aparece en los catálogos de la Compañía en el rectorado de 
S. Ignacio, sin especificar lugar, de 1667 a 1671, probablemente en 
Bácum" (Pradeau). 

1668 Profesó el 2 de Febrero de 1668 (Pradeau). 

1671 Probablemente sigue en Bácum (Pradeau). 

1681 A principios de 1681 en el colegio máximo (Pradeau). 

— "Murió en Valladolid, Michoacán, el 8 de Abril de 1681" (Pradeau). 

— México, 10 de Octubre de 1681 (De una carta del P. Juan Bautista 
Zappa al P. Juan María Salvatierra, fechada en México el 10 de 

Oct. en que le dice: "El P. Juan de Montiel, ya voló al cielo". 
(Arch. Prov. Méx. Merid. Miscelánea I, la.). 

Nota: Esta última noticia del P. Zappa, podría significar que el P. Juan 
de Montiel fue por algún tiempo compañero del P. Zappa en sus misiones 
por los pueblos. 

Referencias Biográficas 

1 Angulo, Juan, S.J. Informaciones de legitimidad, de Juan de Montiel. 
México, 30 Marzo, 1647. 

2 Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. 1934, vol. VIL de Mss. ff. 155, 156. 

2 bis Arch. Prov. Méx. Merid. (1960) Miscelánea I, la. 

3 ARSI. Arch. Romanum Soc. Jesu. 

4 Catálogos Prov. Méx. 1648, No. 138; 1650, No. 132. 1667. 

5 Méx. 4 ff. 383v., 404, 418, 421, 440, 460. 

6 PÉREZ Alonso, Manuel Ignacio^ S.J. Apuntes Mss. sobre Jesuítas en 
Centro América (1960). 

7 Pradeau, Dr. Alberto Francisco. Noticias Mss. sobre Jes. en el noroeste 
de N.E. (Bondadosamente facilitados al P. Z. para su recensión. Gracias). 
Ficha: Montiel, Juan de, P. 

8 Velasco, Pedro, Prov. Mandato de examinar de limpieza de sangre al 
candidato Juan de Montiel. México, 30 Marzo 1647. 

9 Zappa, Juan Bautista, S.J. Carta al P. Juan María Salvatierra, fechada 
en México, el 10 de Octubre de 1681. 



270 



MONTIEL, JUAN DE, P. 



MONTIEL, JUAN DE, P. 
(El 2o. de este nombre) 
(1632-1655) (t 23) 

1632 "Nació en la ciudad de Rigoles, del reino de Sicüia" (Andrade, 274). 

"Su padre, español de Zaragoza; su madre, italiana. Juan fue el se- 
gundo de tres hijos varones" . . . "Murió el padre dejándolos pequeños, y su 
madre los envió a Nápoles a estudiar" (Andrade, p. 274). Dos fueron de la 
Compañía: Alonso, que murió joven, y nuestro Juan, a quien a su peti- 
ción, destinó el P. Gen. Gosvino Nickel (1652-1663) para las Filipinas (An- 
drade, Varones Ilustres..., p. 275). 

1650 "Recibió en Sevilla la respuesta de su madre" (Andrade, Ib.). 

"Embarcóse en Cádiz en el mes de Abril de 1650. Después de haber 
encallado el barco y naufragar, llegaron a Nueva España". 

(1651) Pasaron a México en donde estudió teología (Andrade, p. 277). 

1652 Llegó a Filipinas el año de 1652 y acabó de estudiar la teología (An- 
drade) . 

1654-55 (Versión de Astráin, t. VI, pp. 777-779) : "Al P. Alejandro López 
fue al que escogió D. Sabiniano Manrique de Lara en Filipinas para 
embajador suyo en presencia de CorraJat; partió para su destino por Octu- 
bre de 1655, y llevaba grandes esperanzas de conseguir, no solamente la paz, 
sino también facultad para levantar iglesias en los dominios del rey moro. 
Llevó en su compañía al P. Juan de Montiel, joven religioso llegado a Fi- 
lipinas un año antes (1654) con el P. Solana, y que ordenado a los pocos 
meses de presbítero, empezaba entonces su carrera apostólica, cuando sólo 
contaba 25 años. 

"Llegados ambos a Mindanao, avisó el P. Alejandro a Corralat de su ve- 
nida y del oficio de embajador que le había encomendado el gobernador de 
Filipinas, y que como era costumbre, le había de entregar las cartas que 
traía en sus propias. . . La muerte del P. López la ejecutó el sobrino de Co- 
rralat. . . y otros moros corrieron en busca del P. Juan de Montiel y repi- 
tieron con él la bárbara crueldad que habían ejecutado con el P. Alejandro 
López. Sucedió este martirio el 13 de Diciembre de 1655" (Sobre este mar- 
tirio de los PP. [dice Astráin] véase a Combés en Hist. de Mindanao y Joló, 



REFERENCIAS BIOGRAFICAS 



271 



L. VIII, c. 3, y a Murillo Velarde, Hist. de la C. de J. en la Prov. de Fili- 
pinas, que dedica dos capítulos a este suceso en el Libro III). 

— (Versión de Andrade, Varones Ilustres. . . , p. 280) : "Navegaron con 
próspero viento, y Sábado 8 de Diciembre de 1655, tomaron puerto 
en Mindanao. . . y el día 13 murió mártir de Cristo a manos de los moros de 
Mindanao, juntamente con el P. Alejandro López, incitados por su rey Co- 
rralat" (Andrade, Ib.). 

1655 13 de Diciembre 1655. "P. Joannes Montiel. Italus, Ingres. 30/4/1646, 
a Mauris trucidatus in Mindanao" (Synopsis Hist. S.J. Col. 649). 

Referencias Biográficas 

1 Andrade, Vicente, S.J., Varones Ilustres de la C. de t. III, 2a. edic. 
Bilbao 1889. Vida del P. Alejandro López, pp. 272-273. Vida del P. Juan 
de Montiel, pp. 274-280. 

2 Arch. Hist. Soc. Jesu. Roma. Dic. 1957, p. 330. 

3 AstrÁin, Antonio, S.J., Hist. de la C. de ]. en la Asist. de España, t. 
VI, Madrid, 1920, pp. 777, 778, 779. 

4 Batllori, Miguel, S.J. Juicio sobre Purípura. 1957. 

5 Cartas Anuas de la Prov. de Filipinas. Año 1656. 

6 Combés, Francisco, S.J., Hist. de Mindanao y Joló. Libro VIII, Cap. 3o. 

7 Marín, Hilario, S.J. Púrpura de sangre martirial en la Corte del rey 
moro Cackil, Sultán Corralat. Vida documentada del P. Alejandro López 
Sanz. 1604-1655, gloria de la ciudad de Jaca. Pamplona, Col. de S. Ig- 
nacio. Zaragoza, Centro Javier, 1955, 8o. 224 pp. Un retrato. 
"Señalamos particularmente esta obra por tratarse de una historia docu- 
mentada: la referente a la antigua provincia jesuítica de Filipinas" (ARSI) 
Roma. Jul.-Dic, 1957, p. 330. "Los procesos de Manila y Cebú sobre el 
martirio de los PP. Alejandro López y Juan de Montiel, y los documen- 
tos del Arch. de Indias recogidos por el P. Pablo Pastells y conservados 
en Madrid y Barcelona" . . . Aunque es verdad que se trata de una bio- 
grafía del P. López, hubiéramos deseado que su compañero el P. Juan 
Montiel no hubiese quedado tan en la sombra" (Miguel Batllori [ARSI], 
Julio-Dic. 1957, p. 330). 

8 Mascambruno, Tomás, S.J. Carta al P. Baltasar Portiella, desde Nápoles, 
contándole la partida del P. Juan de Montiel a las Filipinas. 

9 Murillo Velarde, Pedro, S.J., Hist. de la C. de ]. en la provincia de 
Filipinas. Libro 3o. Dos capítulos. 

10 Synopsis Hist. Soc. Jesu. Ratisbonae, Pustet, 1914. Col. 649. 



272 



MONTOYA, TOMAS DE, P. 



Bibliografía 

1649-50 Escribe de Nápoles a Rigoles una carta a su madre, despidiéndose 
para ir de apóstol a las Filipinas (Andrade, p. 275). 



Referencia Bibliográfica 

1 Andrade, Vicente^ de P., SJ., Varones Ilustres de la C. de ]. 2a. ed. 
Bilbao 1889, t. IIL Filipinas. Vida del P. Juan de Montiel, pp. 274-280. 



MONTOYA, TOMAS DE, P. 
(1568-1627) (t 59) 

Biografía 

(Nota: El autor de la Crónica del Santo Rosario en Filipinas, lo llama 
Tomás Moya, en vez de Montoya. Lo mismo Decorme, La Obra. . . , I, 31). 

1568 El P. Tomás Montoya nació en 1568, en Sombrerete, de la diócesis 
de Guadalajara, Méx. {ABZ., Hist. . . , I, Roma, 1956, p. 321, Nota 61) . 

1586 "Entró en la Compañía el 13 de Julio de 1586" (Ibid.) de 18 años. 
(Zubillaga, M.M., III, Roma, 1968, p. 547). 

1588 Ingresó en 1588 (Synops. Hist. S.J. Col. 648) "Mexicanus". 

— "El H. ThomÁs Montoya, hizo los votos de los dos años, a 17 de Jul. 

1588" (M.M. III, 575). "Diciendo la Misa el P. Martín Fernández, 
en Tepotzotlán". 

1588-1594 Repasó humanidades, filosofía y teología. 

1594 Se ordenó de subdiácono el 14, de diácono el 16 y de sacerdote el 17 
de Julio 1594, en Puebla por el Sr. obispo D. Diego Romano" (MM. 

III, 610-611). 

1595 "Se embarcó para Filipinas el 22 de Marzo de 1595 y fue el primer 



REFERENCIAS BIOGRAFICAS 



273 



maestro de latinidad en el Col. de Manila" (ABZ. I, 321) (M.M., III, Roma, 
1968, p. 666). 

— "En el colegio de S. José de Manila, se comenzó a leer gramática, a 
que dio principio el P. Tomás de Montoya" (Pérez Rivas, Crón. . . , 

II, p. 460). 

— El P. Decorme, La Obra..., I, 31, dice: "En Manila en 1594 (sic) 
puso gramática el P. Tomás Moya (sic)". 

1598- 1599 Superior de la residencia de Alangalán (M.M. III, 666). 

1599- 1604 Superior de Carigara (Ibid.). 
1605-1609 De Antipolo, y después de Cavite. 

1601-1627 Después de haber sido maestro de novicios, se aplicó a la len- 
gua tagala, en la cual predicó a los indígenas durante la mayoría de 
los más de 30 años, que estuvo en Filipinas. Sabía la lengua mexicana. 

1627 "Murió a 27 de Julio de 1627 en Manila" (Colín-Pastells, Labor Evang. 

II, 6) (Murillo Velarde, Hist., 37 ss.) (Burrus, Pioneer Jesuit Apostles, 
589) (ABZ., Hist. I, Roma, 1956, 321, Nota 61) "Trabajó principalmente 
con nativos". 

— (Synopsis: Col. 648) : "14-7-1627. P. Thomas de Montoya, Mexi- 
canus; ingr. 1588, veneno ñeca tus Manilae". 



Referencias Biográficas 

1 ABZ. Alegre-Burrus-Zubillaga, S.J., Hist. Prov. Méx., t. I, Roma, 
1956, p. 321^^ 

2 Burrus, Ernest J., S.J., Pioneer Jesuit Apostles among the Indians of 
New Spain, en AHSJ, 25 (1956), p. 589. 

3 Colín, Francisco, S.J. -Pasteles, Pablo, S.J., Labor evangélica de los 
obreros de la C. de J. en Filipinas^ t. II, p. 614. 

4 Decorme, Gerardo, S.J., La Obra de los Jes. en tiempo de la Colonia, 
Méx. 1941, t. I, p. 31. 

5 De la Costa, The Jesuits in the Philippines (1581-1768), p. 614. 

6 Méx. 4, ff. 44r., 54r., 67v., 82r., 85r., 123v., 161v. 

7 Murillo Velarde, Pedro, S.J., Hist. de la provincia de Filipinas. Manila, 
1749, 37s. 

8 PÉREZ Rivas, Andrés, S.J., Crónica e Hist. religiosa de la Provincia. Edic. 
México, 1954, p. 460. 



274 



MOXZALVE, DIEGO DE, P. 



9 Philippinarum 2, I, ff. 4v., 63, 13v., 29, 39v., 48v., 62v., 72r., 86v., llOr., 

119r., 140r., 148r. 
10 Synopsis Hist. SJ. Ratisbonae, Pustet, 1914. Col. 648. 



MONZALVE, DIEGO DE, P. 

(1564-1624) (t 60) 

Biografía 

Nota. Su apellido lo escriben indiferentemente con "s'' o con "z" muchos 
autores. El mismo Monzalme lo escribe con Z. Otros lo nombran "Mon- 
salbe". 

1564 Nació en Guatemala en 1564 (Diez, Gerónimo, Necrol.). 

1566 "Nacido hacia 1566 en Guatemala" (ABZ., Hist., I. p. 416, Nota 11). 

1588 Al morir en 1624 (dice su biógrafo Gerónimo Diez, Prep. de la Pro- 
fesa) tenía 36 de Compañía" (Luego ingresó en 1588). 

— "Diego de Monzalve (según aparece de la lectura de todos los catá- 
logos anteriores) es el primer centroamericano, ingresado en la Compa- 
ñía en México, el 15 de Marzo de 1588" (Pérez Alonso, Manuel Ign. S.J.). 

— "Entró a la Compañía el 13 de Marzo de 1588'' (ABZ., Hist. I, 416, 
Nota 11). 

— "Llamóle nuestro Señor a la Compañía con tan fuerte vocación, que 
con estar ordenado de evangelio (Diácono), no quiso aguardar a orde- 
narse de misa, sino que luego dejó su patria, padres y parientes, y se vino 
a México a pedir la Compañía: y estuvo en ella cinco años (1588-93) sin 
acabar de ordenarse, sirviendo con mucha humildad y mortificación en los 
oficios de hermano, en que la santa obediencia quiso ocuparle" (Diez: Necrol.) . 

1590 "Ya tiene los votos simples desde 1590" (Cat. Prov. 1592). 

1590-1594 "En San Luis de la Paz: el templo parroquial y el curato anexo, 
fueron los sitios en que gloriosamente trabajaron los abnegados pa- 
dres jesuítas de 1590, y de que tomaron posesión los PP. Zarfate y Monzalve 
el 10 de Octubre de 1594"... "La iglesia de que tomaron posesión los PP. 



BIOGRAFIA 



275 



Zarfate y Monzalve el 10 de Octubre de 1594, y eJ colegio primitivo en 
donde se inició la educación de estas belicosas tribus, no estuvieron en el 
sitio actual, ni el colegio en la esquina de las calles de Michelena y Allende 
(como se había creído) sino 'al otro lado del río'; y el terreno donde se 
edificó la actual parroquia, curato y huerta, fue donación de la señora Isabel 
Velázquez de Figueroa, viuda en segundas nupcias del Cap. Diego Goñi 
de Peralta" (Ramírez, Esteban, Pbro. en Estudio histórico de S. Luis de la 
Paz. Guanajuato, 1952, pp. 80, 85, 86) En 1592 (Del Cat.) : "Ha estudiado 
3 años de artes y va en lo. de teología. Sabe lengua" (ARGSI) (Méx. 4, 
54v.). 

1594 (Versión de J.M.D. en Dice. Univ. de Hist. y Geograf., t. 3o. de Apén- 
dices, p. 833) : "Los primeros conquistados en 1594 fueron los chichi- 
mecas, gente belicosísima, que no habían podido domar 73 años de guerras 
casi continuas con los españoles; y doblaron el cuello al suave yugo del evan- 
gelio por los trabajos apostólicos de los PP. Francisco Zarfate y Diego de 
Monzalve, que fundaron el pueblo de San Luis de la Paz". 

— (Versión del Lic. Feliciano Velázquez en: Dice. Univ., t. II de Apén- 
dices) : "El 10 de Octubre de 1594 entraron en el pueblo formado por 

D. Luis de Velasco, de indios guachichiles, los padres Francisco Zarfate, Diego 
Monzalve y otro cuyo nombre se ignora, acompañados de algunos indios de 
Tepotzotlán, que les servían de catequistas, y unas veces con peligros de ser 
muertos, otras con buen suceso, diéronse a recoger el rebaño, y a fuerza de 
caridad y paciencia reunieron 300 familias". 

— (En S. Luis de la Paz) : "El P. Diego de Monzalve el primer bau- 
tismo que hizo fue en San Marcos de Xofre el 6 de Noviembre de 

1594, y fue a Inés, siendo padrino el capitán Diego de Vargas; y el último 
en S. Luis de la Paz el 25 de Marzo de 1605" (Ramírez Esteban, Pbro. Sg. 
el Libro de bautismos). 

— "En Xofre hizo 4 bautismos el 4 de Sept. 1595, y firma Diego de 
Monzalve" (Ibid., p. 148). 

— En la misión de los chichimecas (Méx. 4, f. 67v.). 

— (Diez, Jerónimo: Necrol.) "Poco después de ordenado fue superior 
en varios puestos. En San Luis de la Paz, fue el fundador el P. Mon- 
zalve, porque además de su muy buena lengua mexicana, era muy fervo- 
roso, edificativo y celoso del bien de la Compañía y de los indios; mostrólo 
bien en la casa e iglesia que allí hizo, y en lo mucho que negoció con los vi- 
rreyes, para el adorno de la iglesia y aumento del culto divino y pacificación 
de los indios chichimecos, por los cuales padeció muchas persecuciones y fal- 



276 



MONZALVE, DIEGO DE, P. 



sos testimonios de los españoles, y en especial de uno que con su desgraciada 
muerte, mostró el Señor la inocencia del padre, cuya vida fue a examinar 
por orden de los superiores el P. Nicolás de Arnaya, y averiguó con muchos 
testimonios y testigos la inocencia del padre y la paciencia con que había lle- 
vado las calumnias que sus enemigos le imponían. Con lo cual prosiguió 
algún tiempo en su oficio de superior". 

— Carta del P. Francisco Zarfate al P. Provincial (Esteban Páez [1594- 
98] de 20 de Noviembre 1594) : "A este pueblo de S. Luis de la Paz 
venimos en Septiembre pasado, a petición e instancia del Sr. Virrey. Vase 
por la gracia y favor de Dios, haciendo algún fruto, y cada día se espera 
más; sólo tememos la inconstancia natural de estos indios. Por lo que hemos 
experimentado, podemos decir que no es poco lo que se hace en esta fron- 
tera, que, aunque en otra parte hicieran más los chichimecas; pero aquí, cual- 
quiera cosa es mucho, por ser éstos los peores de todos, y los mayores homi- 
cidas y salteadores de toda la tierra. Précianse tanto de esta inhumanidad, 
que, como por blasón, traen consigo, en un hueso, contadas las personas que 
han muerto, y hay quien numera 28 ó 30 y, algunos, más. Es gente muy 
holgazana, especialmente los hombres; las mujeres son las que cargan y traen 
leña, y lo demás de su servicio. Ahora han sembrado algún maíz, con la es- 
peranza del provecho, porque cuasi todo lo venden al rey para que vuelva 
a dárselos. Las mugeres hacen el vino y ellos lo beben largamente, hasta per- 
der el sentido, cada tercer día. El modo de fabricarlo es quitar la cáscara 
a esta fruta, colar el zumo en unos tamices de paja, y ponerlo al fuego o al 
sol, donde, dentro de una hora fermenta y hierve grandemente. Como esta 
clase de vino no es muy fuerte, les dura poco la embriaguez, y vuelven a 
beber. Este es uno de los mayores obstáculos para la propagación del evan- 
gelio. La tuna dura siete u jDcho meses. Los que la tienen en casa, están per- 
didos con la ocasión; los que la tienen fuera, están remontados, y desampa- 
ran sus chozas, sin dejar en ellas más que un viejo o una vieja. 

"El amancebamiento no es deshonra entre ellos, antes las mujeres lo pu- 
blican luego, y si algunos las celan o las riñen, con gran facilidad se van a 
otra casa, y no vuelven sino después de muchos halagos. No hay cabeza en- 
tre ellos, ni género de gobierno, si no es en la guerra; y esta es la mayor di- 
ficultad, porque es menester ganar a cada uno de por sí, tanto que el hijo no 
reconoce al padre o madre, ni le obedece. En sus operaciones no tienen más 
motivo ni más fin que su antojo; y, preguntados, no dan otra causa sino que 
así lo dice y quiere su corazón. Son muy codiciosos de lo ajeno, muy ava- 
rientos de lo suyo, y extremadamente delicados: una palabra, un mal gesto 
basta para ahuyentarlos. 

"Los indios de la tierra adentro, como criados en más simplicidad, tienen 



BIOGRAFIA 



277 



mejores respectos. Aquí tenemos de ellos algunos pamíes, que son como los 
otomíes de por allá; y en éstos se puede hacer mucho más fruto. Ellos se 
han venido a convidar, que quieren poblar aquí, y ser cristianos. Dios lo 
quiera, porque con éstos de aquí lo más que se podrá hacer, será domesti- 
carlos, e ir muy despacio, imponiendo bien a sus hijos. 

"También es mucha la dificultad del idioma, porque en treinta vecinos 
sude haber tres o cuatro lenguas distintas; y, tanto que, aún después de mu- 
cho trato, no se entienden sino las cosas muy ordinarias. La paz se va fomen- 
tando con el buen trato; aunque de una y otra parte no faltan temores. 

"Nosotros llegamos aquí el día 10 de Octubre, con salud, aunque no so- 
brada, por los serenos y soles. Fuimos bien recibidos de los indios, y lo que 
es más admirable entre ellos, nos ofrecieron lo poco que tenían. Lo mismo 
hicieron en San Marcos, donde el sitio no es tan bueno, aunque hay más gente. 
Vuelto aquí, les envié un indio bien instruido, que les enseñase y dispusiese 
al bautismo; pero el Padre Monsalve^ que fue allá a los dos o tres días, 
les ganó de tal modo, que tenían preparadas las ollas del vino y no bebieron 
en diez o doce días y el padre comenzó a catequizar a algunos en la lengua 
guajabana y bautizó 16 adultos y casó seis pares. 

"Indias gentiles no hay más que dos, y esas han pedido el bautismo. De 
éstas la una se catequiza; porque tenemos ya el catecismo traducido a su 
idioma. La otra es una vieja que vino a mí, cuasi desnuda, con un presente 
de tunas; y puesta de rodillas, me pidió que la bautizase. La consolé y di 
de comer, y procuraré que se bautice cuanto antes. Dos pares han pedido 
aquí casarse, y mandándoles apartar mientras se doctrinaban, obedecieron 
con prontitud, que es gente tan acostumbrada a una entera libertad, que no 
es poco. Todos nos van teniendo respeto, y se dejan reprender, aunque sean 
capitanes, y se va consiguiendo alguna enmienda de la embriaguez. 

"La escuela de los niños va bien; aunque con harto trabajo; porque no se 
les puede castigar. Con su mucha habilidad aprenden y empiezan ya a can- 
tar. Sus padres que gustan mucho les dan de buena gana, y vinieron a verlos 
a la escuela. Un capitán que no halló a su hijo, lo mandó buscar y lo castigó. 
Esta semana nos han traído sus padres, dos de cuatro leguas de aquí. Cada 
día acuden mejor; y hoy se me vino a quejar uno, muy escandalizado de 
que otro le había llamado diablo. 

"El P. (Diego de) Monsalve les ayuda y enseña canto, y otro muchacho 
de los que vinieron de Tepotzotlán. Estos son de mucho provecho. Nos ha- 
cen compañía aquí, y dondequiera que vamos, y atraen a otros niños, y aun 
a sus padres. Proceden con mucha edificación, confesando y comulgando a me- 
nudo para la enseñanza de los demás. No entran a ninguna casa de los indios 
del país, ni salen de la nuestra, sin licencia. A uno de éstos dijo no sé qué 
chanza, la hija de un capitán; el joven se horrorizó, y con admirable simpli- 



278 



MONZALVE, DIEGO DE, P. 



cidad dio cuenta al padre de la moza, que vino a contármelo muy edificado, 
porque es de mucha razón, y castigó a su hija. 

"Los chichimecas, según lo que entiendo, son de más brío y capacidad que 
los demás; no se sientan en el suelo; son amigos de honra y de interés; y si 
ellos diesen en buenos, me parece lo serán ventajosamente". 

(Hasta aquí la carta del P. Francisco Zarfate) . 

(Una nota en la p. 416) : "El P. Diego de Monzalve aprendió muy 
bien las lenguas mexicana y guaj abana y se ejercitó en ellas muchos años 
en San Luis de la Paz, en la ciudad de México y en Guadalajara". 

— (Versión de Astráin: IV, p. 437) : "Al mismo tiempo que el P. (Gon- 
zalo de) Tapia regaba con su sangre los fundamentos de la misión 

de Cinaloa, emprendían los padres de la Compañía otra faena apostólica de 
mucha importancia. Al Oeste de Zacatecas, cerca de la sierra de Nayarit, 
vivía el pueblo de los chichimecas, gente valerosa que en tiempos anteriores 
se había extendido hasta Méjico y nunca habían sido dominados del todo 
por los españoles. De tiempo en tiempo se sentían más o menos las incur- 
siones de estos bárbaros y daban en qué entender a las poblaciones españolas 
que estaban más vecinas. En 1594 juzgó el virrey D. Luis de Velasco que 
sería conveniente enviar una misión de la Compañía que evangelizase a es- 
tos indios. Admitieron nuestros superiores la idea y fueron designados para 
esta expedición los PP. Francisco Zarfate y Diego Monsalve. Llegaron a los 
chichimecas en el mes de Septiembre de 1594, llevando consigo cuatro niños 
del seminario de S. Martín de Tepotzotlán, que sirvieran de catequistas y 
pudieran enseñar a los convertidos los cánticos piadosos que ellos habían 
aprendido. Había fundado el virrey D. Luis de Velasco el pueblo de San 
Luis de la Paz con alguna población de españoles, deseando que en torno 
de ella fuesen agrupándose los chichimecas convertidos. Hubo al principio 
sus trabajos, como en todas las misiones, pero poco a poco la paciencia de 
los padres y la constancia y prudencia en tratar con los bárbaros, les fue 
abriendo camino. Empezaron a evangelizar a los mayores y formaron una 
escuela de niños, donde les enseñaban no solamente las verdades de la fe, 
sino los cánticos sagrados que habían de atraer después tanto a los gentiles". 

1595 (Del Catálogo de 1595) : "El P. Diego de Monzal\^, en la misión 
de San Luis de la Paz: es guatemalteco; tiene 30 años; fuerte; ingresó 
el 13 de Marzo de 1588. Tiene 7 de religión. Ya estudió hasta cuarto de 
teología. Predicador y confesor de indios" (Méx. 4, 80v.). 

— (Del Catálogo del P. Lenguas) : "El P. Diego de Monzalve sabe bien 
la lengua mexicana y se ha ejercitado en confesar en ella dos años, y 

agora deprende otra lengua de esta misión" (Méx. 4, 85). 



BIOGRAFIA 



279 



1596 (De Hist. de S. Luis de la Paz por el Pbro. Esteban Ramírez, p. 17) : 
"En S. Luis de la Paz, el 24 de Febrero de 1596 el P. Diego de Mon- 
ZALVE firma que 'Bautizó a Francisco chichimeco'. El 11 de Febrero bauticé 
a Magdalena" (Ibid.). 

— (Marzo 1) "Hay una nota del P. Diego de Monzalve en el libro 
primero de Bautizos de San Luis de la Paz, que a la letra dice: 'Todos 

estos baptismos que hasta oy primero de Marzo de 1596 años se an hecho, 
van puestos y escritos de mi misma letra, por estar antes los originales en 
papeles sueltos y rotos; y así los trasladé y puse en este libro porque no se 
perdiessen, y así, doy fee dellos; y lo mismo se entienda de los casamientos 
hechos hasta esta fecha, digo de los casamientos de los gentiles que se bapti- 
saban, los quales como se iban baptizando, se iban casando con una de las 
mugeres que habían tenido en su gentilidad, y los que no buscaban otras; y 
así todos los adultos que aquí van escritos, casi todos se casan luego'." Diego 
de Monzalve. 

(Ramírez, Esteban, Pbro., Est. Hist. de S. Luis de la Paz, p. 172). 

— (Del Cat. de 1596) : "En San Luis de la Paz (pero esta vez ya no 
está con el P. Francisco Zarfate que fue trasladado a Tepotzotlán) 

tiene la compañía del P. Nicolás de Arnaya. Sabe muy bien el mexicano y 
se ha ejercitado en confesar en él dos años; confiesa también en otra lengua 
de aquella tierra" (Méx. 4, 93v.). 

— "Cathalogo (sic) de los PP. y HH. que en esta Provincia de la Nueva 
España saben lenguas y las exercitan y de los que attienden a depren- 
derlas, en Abril de 1596 años" (Nota al calce: Este catálogo se conserva 
en Méx. 4, ff. 93-94. De cada uno de los 53 jesuítas reseñados aquí, se da 
una breve noticia biográfica en Burrus, Pioneer Jesuit Apostles, 580-597) . . . 
Misión de San Luis de la Paz, No. 52: ''El P. Diego de Mon salve sabe muy 
bien la lengua mexicana, y se ha exercitado en confessar en ella dos años, y 
confiessa también en otra lengua de aquella tierra". 

— "No. 57. P. Diego de Monsalve^ lengua mexicana y guajavana, la 
cual está exercitando en S. Luis de la Paz". 

— (Astráin: IV, p. 438) : "Progresaba poco a poco esta misión de San 
Luis de la Paz, donde trabajaba nuestro P. Diego de Monsalve, 

cuando en 1596 ocurrió un pequeño conflicto, de que no hablan nuestros 
libros, pero que no debemos disimular. Es el caso que para facilitar la con- 
versión y la reducción a pueblos, de los chichimecos, ocurrió la idea, no 
desacertada de trasladar a aquel país una colonia de tlascaltecas cristianos, 
indios convertidos ya desde tan antiguo y que podían servir de buenos auxi- 



280 



MONZALVE, DIEGO DE, P. 



liares a los españoles de San Luis de la Paz. Pensó naturalmente el virrey. 
Conde de Monterrey (D. Gaspar de Zúñiga, 1595-1603), que estos tlascaltecas 
serían doctrinados por los jesuítas, como lo eran los indios del país; pero 
he aquí que se presentan los franciscanos y quieren pasar con aquellos co- 
lonos, a los cuales habían doctrinado hasta entonces. Protestaron los tlascalte- 
cas al virrey de que sus doctrineros habían sido siempre los franciscanos, y 
no podían ser otros; y mostraron una cédula real en esta razón. Detúvose 
el Conde de Monterrey al ver esta cédula, y véanse las reflexiones que es- 
cribió a Felipe II (1556-1598) sobre este negocio, y sobre los misioneros je- 
suítas: 'Aunque se presumía que esto salía de los mismos religiosos francis- 
canos, y no era lo que convenía, hube de pasar por ello, por no alterar lo 
que V.M. mandaba, y porque no haciendo así, fuérales muy fácil mudar a 
los indios y desbaratar la salida, que no sin dificultades se había concertado, 
y así hubieron de ir y están hoy con ellos en las poblaciones religiosos de 
esta orden. 

"Pero sin embargo de esto, la experiencia ha mostrado que para atraer y 
aficionar a la santa fe católica, a gentes tan bárbaras y de tan diferentes 
naciones y lenguas y para doctrinarlos en ellas, les hacen gran ventaja los pa- 
dres de la Compañía, de que tengo clara evidencia por diversas razones, que 
por evitar prolijidad dejo de referir en ésta; y entre ellas es de mucha con- 
sideración, que no se aplican los frailes a aprender las lenguas, sin cuyo 
adminículo no es posible recoger el fruto que se pretende. Demás que los 
obispos ponen clérigos en las poblaciones que se han fundado en minas, para 
que administren a los españoles e indios noborios (neófitos) que trabajan 
en ellas, y de ordinario los frailes tienen pesadumbre con los clérigos, preten- 
diendo administrar también a estos noborios, siendo gente diferente de los 
de Tlascala y Chicliimeca, que están a su cargo, de que se sigue y ha seguido 
escándalo y mal ejemplo para los que nuevamente vienen en conocimiento 
del Evangelio. Los padres de la Compañía van por camino diferente, porque 
se dan a las lenguas y las aprenden con facilidad, y tratan a los indios amo- 
rosamente, con todo deseo de su provecho y muy desinteresados de todo lo 
demás. Son amados y respetados de los clérigos y españoles y de los mismos 
indios, a quienes no les piden ni toman cosa alguna, si no es lo que volunta- 
riamente les dan de lo que comen, para su sustento, y así les corresponde el 
fruto a manos llenas, conforme al espíritu y deseo con que trabajan, y esto 
se ha echado de ver bien en diversas misiones donde han ido, y más parti- 
cularmente en la provincia de Cinaloa, donde residen cuatro de ellos con 
mucha aprobación, como a Vuestra Majestad lo he significado antes de ahora, 
y el gobernador Rodrigo del Río me lo ha escrito diversas veces con larga 
relación de todo. Por estas causas estoy resuelto de aprovecharme de ellos 



BIOGRAFIA 



281 



antes que de otros religiosos en las ocasiones que se ofrecieren" (Arch. Gen. 
de Indias. Sevilla 58-3-11). 

1597 "Enterado Felipe II, por esta y otras cartas de Nueva España, del 
estado de la cuestión, despachó dos reales cédulas importantes, una 
dirigida al provincial de San Francisco el 25 de Junio de 1597. En ella mues- 
tra S.M. alguna sorpresa de que los frailes no se apliquen tanto como deben 
al estudio de las lenguas de los indios, y de que impidan la entrada de la 
Compañía de Jesús en el país de los chichimecas. Encárgale procure que 
sus súbditos aprendan las lenguas indígenas "y no estorben (dice el Rey) 
la entrada a las demás órdenes que supieren las lenguas y con celo del ser- 
vicio de Dios y mío y bien de los indios se quisieren ocupar en su doctrina 
y enseñamiento" (AGI, Sevilla. 87-5-1). 

— Con la misma fecha escribió al virrey de Nueva España, mandándole 
lo siguiente: "A los padres de la Compañía agradeceréis de mi parte 

el cuidado con que han acudido a ello (al estudio de las lenguas), y los ani- 
maréis para que lo continúen" (Felipe II, al Conde de Monterrey. San Lo- 
renzo [del Escorial] 25 de Junio de 1597). 

— Cumplió el Conde de Monterrey el mandato de Felipe II, y habiendo 
reunido a los principales padres de la Compañía que vivían en la 

capital, les agradeció con palabras encarecidas, en nombre de S.M. el rey 
Felipe II, el cuidado que ponían en aprender las lenguas de los infieles, y 
en administrar los santos sacramentos. "Ellos han estimado mucho (dice el 
Virrey) , el favor, y prometen trabajar con nuevo aliento en la predicación 
del evangelio y en servicio de su Majestad" (Arch. Gen. Indias. Sevilla, 
58-3-12). 

Por 1597 (Alegre, Hist., I, p. 305; a quien reproduce Astráin, t. IV, p. 
440) : "Nuestros padres, dejando a los franciscanos cuidar de los tlascaltecas, 
continuaron con mucho aliento la instrucción de los indios chichimecas, y por 
gracia de Dios, consiguieron en breve, muchísimo fruto en aquellas almas, 
algo duras y rebeldes, pero no tan mal dispuestas a la doctrina de la fe". 
El P. Esteban Páez, que empezó a ser provincial en 594, visitando una vez 
la casa de Zacatecas, quiso extenderse a ver las reducciones de estos chi- 
chimecas y llegóse al pueblo de San Luis de la Paz. Quedó prendado de la 
buena disposición c|ue halló en aquellos indígenas. Escribiendo al P. General 
(Claudio Aquaviva, 1581-1615) le decía: "Una legua antes de San Luis de 
la Paz salieron a recibirme muchos indios chichimecas a caballo, con sus es- 
padas ceñidas a la española, y otros, asimismo, con sus arcos y flechas que 
causaban horror. A la puerta de la iglesia nos esperaba el resto del pueblo, 
muy en orden: los hombres a un lado y las mujeres a otro. Después de una 



282 



MONZALVE, DIEGO DE, P. 



breve oración hice que se preguntaran el catecismo unos a otros, y en este 
género los chichimequillos de la escuela o seminario nos fueron de mucha 
recreación, porque se preguntaban y se respondían con mucha presteza, no 
sólo las preguntas ordinarias de la doctrina, sino el ayudar a misa, y lo que 
se responde a los bautismos solemnes, lo cual decían con tanta distinción y 
buena pronunciación, como si hubieran estudiado latín algunos años. Al día 
siguiente dije misa, oficiándola los mismos indios en canto llano con tanta 
destreza, que Jos españoles no lo harían mejor. Con esto se van domesticando 
y aficionando a la virtud, y con su ejemplo otros infieles de la misma 
nación, grandes salteadores y homicidas van saliendo a poblado". 

— (ABZ., Hist., II, pp. 22-23) : "Aún con mayor felicidad crecía la se- 
milla del evangelio en los chichimecas de San Luis de la Paz. El Excmo. 

Conde de Monterrey, D. Gaspar de Zúñiga Virrey: (1595-1603), informado 
de la utilidad de esta misión, había mandado fabricar a costa de la real ha- 
cienda, la casa y templo de la Compañía en que estaban de asiento dos padres 
(Nicolás de Arnaya, superior; y Diego de Mon salve) y un hermano (Pe- 
dro de Castañeda) (Méx. 8, f. 259). Había juntamente relevado a los indios 
que quisiesen establecerse allí, de todo tributo y servicio personal, fuera de la 
ropa, carne y maíz que se había comprado para ellos en fuerza de la paz y 
seguridad, desde el tiempo de su antecesor D. Luis de Velasco (Nota: el 
joven; virrey por primera vez, 1589-1595). Con estos piadosos arbitrios eran 
muchos los que cada día se avecinaban en el lugar. El seminario de indizue- 
los que allí tenía la Compañía (Nota: A cargo de nuestro Padre Diego de 
Monzalve), era juntamente un seminario de virtud y un atractivo eficací- 
simo para los padres, hermanos y parientes de aquellos niños, que veían salir 
de allí, mudados en otros hombres". 

1599 "Del P. Diego de Monzalve se dice que andaba con el capitán Die- 
go de Vargas, reclutando chichimecas por los espesos bosques y las 
sierras en 1599 y trajeron una gran recluta al pueblo de San Luis de la Paz" 
(Alegre, I, 382) (ABZ., Hist., t. II, p. 58). 

— "Los padres Diego de Torres y Diego de Monzalve trabajaban con 
los chichimecas, aunque sin tanta incomodidad, por la limosna que 

de las cajas reales, se daban anualmente a los misioneros y a los indios" 
(Alegre, 1, 382) (ABZ., II, p. 58). 

— (Del Anua de 1599) : Misión de San Luis de la Paz (De una carta 
del P. Diego de Torres al P. Provincial Francisco Váez (1598-1604) : 

"El P. Diego de Monzalve obligado a salir de San Luis de la Paz, después 
de haber hecho mucho bien a los chichimecas, instruyéndolos, bautizándolos 
y confesándolos por medio de intérprete, aunque él sabía muy bien la lengua 



BIOGRAFIA 



283 



mexicana y la otomí, y escribió una Explicación clarísima del Catecismo, en 
estas dos lenguas, y además una Suma de los Mandamientos y el Acto de 
dolor de los pecados para salvarse aunque nunca se hubiesen confesado, acto 
que sólo lo habían aprendido de oídas. Todo esto pedían que se pusiese en su 
lengua algunos chichimecas, con grande consuelo, así del padre, como de 
los cristianos. Ahora que inesperadamente volvió a esta misión el dicho pa- 
dre, ha comenzado a explicarles a sus chichimecas, boyeros y trabajadores de 
las minas, las cosas de Dios, con gran provecho y utilidad de sus almas, que, 
por tanto tiempo, sin culpa suya, han estado sumergidos en el cieno del pe- 
cado; y con sus pláticas comienzan a abrir los ojos a ía gracia de Dios. 

"Ahora que ha vuelto de México, se ha ido inmediatamente a los ranchos, 
y poblaciones vecinas y les ha empezado a predicar: en español todos los 
domingos y fiestas, dos veces, rodeado de una inmensa muchedumbre; y en 
mexicano y otomí los días feriales, con lenguaje tan sencillo, con tan fami- 
liares coloquios, con avisos y admoniciones prácticas, sobre la confesión, el 
arrepentimiento, el perdón de las injurias, el evitar los odios y enemistades, 
etc. Con estas conversiones que, por medio del P. Diego de Monzalve, se 
lograron entre los rebeldes chichimecas, ha cobrado la Compañía de Jesús 
gran prestigio en toda la Nue\a España; la parroquia de San Luis de la Paz 
ha logrado gran acrecentamiento y provecho, debido en gran parte al tra- 
bajo humilde y paciente del P. Diego de Monzalve, y V.R. (P. Francisco 
Váez) sabe muy bien cuántas peticiones le han hecho, personas que aman 
mucho a la Compañía, de que los nuestros sigan predicando de esa manera, 
la doctrina evangélica" (Anua de 1599) (Arch. Prov. Tolet. S.J. Fondo As- 
tráin, 33) (Arch. Prov. Méx. Merid. [1961] en Documentos por catalogar). 

1600-1601 "Después vino a México, en donde en el Colegio" (1600-1601). 

1600 "El P. Diego de Monzalve, además de la lengua mexicana en que 
confiesa y se exercita hace seis años (1594-1600), y desde hace tres 

años (1597-1600) confiesa en otra que se llama Guaxavana" (Cat. de Lenguas 
No. 43) (Méx. 4, 136). 

1601 "En la Casa Profesa hizo oficio de ministro algunos años". 

1602 "Roma, 15 de Marzo 1602" (De una carta del P. Claudio Aquaviva 
al P. Prov. Francisco Váez) : "Del P. Diego de Monzalve ansí por 

su mucha virtud, como por estar en las Indias, inclinamos a darle la profe- 
sión de cuatro votos, pero si la literatura fuesse tan poca que esto no con- 
venga, lo qual creemos que no sea, pero si fuere, se le podrá dar de tres votos" 
(Arch. Prov. Méx. Isl. CoU. [1935] Cartas Mss. de los PP. GG.). 

— "México 8 de Noviembre de 1602" (De una carta del P. Prov. Ilde- 
fonso de Castro, al P. Gen. Claudio Aquaviva) : "En la misión de 



284 



MONZALVE, DIEGO DE, P. 



San Luis de la Paz quédase también por ahora el P. Diego de Monsal\te, 
por ser de tanta confianza, y haber pocos que suplan aquel puesto" (Méx. 
17, í. 45). 

— (Y en otra de la misma fecha, con los informes "ad gradum", dice) : 
"Del P. Diego de Monzalve han juzgado los padres que tiene más 

que mediana literatura, y es de la virtud que V.P. sabe; y así hará la pro- 
fesión de cuatro votos" (Méx. 17, f. 46). 

1603 "Hizo la profesión de cuatro votos el 18 de Mayo de 1603" (Cat. 
1604, No. 279). 

— (De la necrología del P. Jerónimo Diez) : "Al morir en 1624, tenía 
el P. Diego de Monzalve, 21 años de profesión de cuatro votos". 

1603-1610 En la Casa Profesa fue muchos años operario incansable en el 
confesonario y cárceles, y siempre con mucha limpieza, entereza y celo 
de la gloria de Dios y honra de la Compañía. Fue muy dado a los ejercicios 
espirituales de devoción y penitencia, y tan devoto del Santísimo Sacramento 
y de nuestra Señora que le rezaba su oficio menor cada día, y procuraba 
pegar a otros esta devoción (Diez, Necrol.). 

1604 (Del Cat.) : "En la misión de San Luis de la Paz; de 38 y 16. Bas- 
tante sano; ha ejercido el superiorato de la misión, y el ministerio 

de indios" (No. 279) (Méx. 4, f. 160v.). 

— (Del Cat. de Lenguas) : "Sabe la lengua mexicana y guajanava, que 

exercita" (Cat. No. 57) (Méx. 4, f. 167). 
*■ 

1607 (Del Cat. Prov. No. 13) : "En la Casa Profesa de México; de 41 y 
20. Sano. Operario" (Méx. 4, f. 168v.). 

1610-1623 Estos últimos años vivió en Guadalajara, Guadiana y Zacatecas 
con la misma edificación que siempre (Necrol.). 

1614 "En la profesa de México (Cat. 1614, Núms. 15 y 22, pues está dos 
veces) de 47 y 26. Confesor de indios y operario. Hizo la profesión 
de votos el 18 de Mayo de 1603. De mediano ingenio; pasa de mediano en 
juicio, prudencia y experiencia; de aprovechamiento mediano. De comple- 
xión, colérico-sanguínea; de talento para confesar y otros ministerios" (Méx. 
4, f. 207v.). 

1620 (Del Cat. No. 242) : "En el Colegio de Guadalajara, de 53 y 33. Sano. 
Ministro de la casa y operario de indios" (Méx. 4, f. 25 Iv.). 

1622 (En la Casa profesa de México. 5 de Abril) (Recibe poder en la pa- 
tente del P. Provincial Nicolás de Arnaya) : "Sepan cuantos esta carta 



BIOGRAFIA 



285 



vieren, cómo yo, el P. Nicolás de Arnaya, provincial de la sagrada orden de 
la Compañía de Jesús, de la provincia de la Nueva Spaña (sic), otorgo que 
doy mi poder, el que de nuevo se requiere y es necesario, a los padres Juan 
de Avalos, rector de la casa de la ciudad de Guadiana y a qualquier otro 
religioso, que le sucediesse en el dicho oficio; al P. Diego de Monzalbe (sic), 
al P. Juan de Sangüesa, superior de las misiones de los tepehuanes, al P. An- 
drés López, al P. Bernardo de Urrutia, y al P. Nicolás de Strada y al P. 
Diego de Cuéllar y al P. Martín de Larios, todos religiosos de la dicha orden 
y Compañía de Jesús, y a cualquier de ellos 'in solidum', para que puedan 
parecer y parezcan ante cualesquier jueces y justicias de su Majestad, de cual- 
quier fuero y jurisdicción que sean, así eclesiásticas como seglares, y parti- 
cular y señaladamente, parezcan ante el limo. Sr. Obispo que es, o fuere, de 
la ciudad de Guadiana, y ante sus provisores y vicarios, y pidan se les reciba 
información de todos los religiosos de Ja dicha orden y Compañía de Jesús 
que han muerto y martirizado los indios tepehuanes y en Sinaloa, que se han 
alzado en las dichas provincias y en otras cualesquier provincias, por haber 
predicado el santo evangelio a los dichos indios; y de sus vidas, costumbres 
y milagros; y en esta razón hagan cualesquier pedimentos, presenten testigos 
y probanzas y otros recaudos, los cuales saquen de poder de quien los tuviere 
y hagan todos los demás autos y diligencias judiciales, que convengan, hasta 
que hagan las dichas probanzas, y averiguaciones de las dichas muertes y 
martirios, que ansí han hecho los dichos indios a los dichos padres, por que- 
rerlos" reducir a nuestra santa fe católica y doctrinarlos, predicándoles el santo 
evangelio; y para la dicha razón y lo de ello dependiente, les doy ese dicho 
poder con libre y general administración y facultad de ynjuiciar, jurar y sus- 
tituir a quien quisiese rebocarlos, sostituirlos y nombrar otros de nuevo, que- 
dando en los susodichos y cualquier de ellos, este dicho poder; y puedan sa- 
car y saquen testimonio o testimonios de las dichas probanzas en relación, y 
a la letra, como les pareciere, autorizado en pública forma y manera que haga 
la fee que es . . . Fecha la dicha carta en la ciudad de México, en la Nueva 
Spaña, en la casa profesa de la Compañía de Jesús, a 5 de Abril de 1622. 
Y el dicho padre Provincial que doy fee que corrigió. 

"Siendo testigos el P. Antonio de Ledesma y el P. Bernardino de Llanos, 
religiosos de la dicha orden y D. Juan de la Marina ^ D. Andrés Arteaga, 
colegiales. México, Nicolás de Arnaya. Ante mí. Diego Celdor, Escribano 
Real" (Firma). 

— "Durango, 16 de Agosto de 1622". Yo, Simón Alvares de Sotomayor, 
Nuncio censor, nombrado por el limo. Sr. D. Fray Gonzalo de Her- 
mosillo, Obispo de esta Nueva Vizcaya, y del Consejo de su Majestad, para 
dar información y presentar testigos, de cómo los indios tepeguanes, mataron 



286 



MONZALVE, DIEGO DE, P. 



a los padres de la Compañía de Jesús, y para dar la dicha información cito 
por testigo al Sr. Licenciado Amado Fernández, Doctor, Juez y Provisor deste 
dicho obispado; y la dicha notificación hice al dicho Sr. Juez ante el Padre 
(Diego) Monzalve, religioso de la Compañía de Jesús y de Juan Pedrosa. 
Firma Diego Monzalve" (proceso. . ., f. 7). 

— "Al P. Diego Mon salve no lo encontramos en los documentos, des- 
pués del año 1622" (Burrus, S. J., Pioneer Jesuit Apostles, p. 589). 

1623-1624 "Volvió año y medio a la Casa Profesa, muy malo de un co- 
rrimiento que le acudió a uno de los ojos, que llevó con grande su- 
frimiento y paciencia y las rigurosas curaciones que se le hicieron, nada apro- 
vechó para que la fuerza del mal, no le acabase. Prevínose varias veces con 
los santos sacramentos y al fin la extremaunción y el viático, con que durmió 
en el Señor". 

1624 "El Padre Diego de Monzalve (dice el P. prepósito Gerónimo Diez 
en su necrología) , hoy 10 de Octubre a las tres de la tarde, fue Nues- 
tro Señor servido de llevarse para Sí al Padre Diego de Monzalve, natural 
de Guatemala de edad de 60 años; 36 de Compañía y 21 de profesión de 
cuatro votos" (Diez Gerónimo, Necrología). 

— Murió en 1624. Su elogio en el Anua de ese año (Méx., 15, 428). 

Referencias Biográficas 

t 

1 Alegre, Francisco Javier, S. J., Hist. de la Prov. de la C. de ]. de N.E., 
t. I, México, 1841, pp. 281, 282, 283, 382. 

2 ABZ. (Alegre-Burrus-Zubillaga, S. J.), Hist., t. I, Roma, 1956, pp. 
416, 418; t. II, Roma, 1958, pp. 22, 23, 58, 555. 

3 Anua de 1599, publicada hasta el 8 de Abril de 1600. 

4 Aqu aviva, Claudio, P. Gen., S. J., Carta: 

Al P. Prov. Francisco Váez, Roma, 15 Mayo, 1602. 

5 Arch. Gen. de la íNac. México. Colección Misiones, t. 25. 

6 ARGSI: Arch. Román. Gen. S.J. 

7 Arch. Prov. Tolet., S.J. Fondo Astráin, 33. 

8 Arch. Prov. Méx. Merid. (1961). Documentos por catalogar. 

9 Arch. Gen. de Indias. Sevilla: 58-3-11. 

10 Astráin, Antonio, S.J., Hist. de la C. de ]. en la Asist. de España, t. IV, 
Madrid, 1913, pp. 437, 438. 



REFERENCIAS BIOGRAFICAS 



287 



11 Castro, Ildefonso, S.J. (Provincial). Carta al P. Gen. Claudio Aquavi- 
va, México, 8 Nov. 1602. (Dos cartas). 

12 Catálogo de PP. Lenguas. Año 1596. 

13 Cat. Prov. Méx.: 1592, f. 54v.-1594 (s.n.) ; 1595, 1596, 1602, No. 43; 
1600, No. 43; 1604, No. 57; 1607, No. 13; 1614, No. 15; 1620, No. 242. 

14 Cuevas, Mariano, S.J., Hist. de la Igl. en Méx., t. II, El Paso, 1928, pp. 
371, 392, 522. 

15 Decorme, Gerardo, S.J., La Obra de los jesuítas mexicanos en la ép9ca 
de la colonia, México, 1941, t. II, pp. 8, 12, 15. 

16 DÍEZ, Gerónimo, S.J. (Prep. de la Profesa), Carta necrológica del P. 
Diego de Monzalve, dirigida al P. Prov. Juan Laurencio, Oct., 1624. 

17 Felipe II, Carta al Virrey D. Gaspar de Zúñiga, Conde de Monterrey. 
Fechada en Sn. Lorenzo el Real, 25 Junio, 1597. 

18 J.M.D. (José Mariano Dávila), en Dice. Univ. de Hist. y Geograf, t. 
II de Apéndices, Méx., 1856. Art. Chichimecas a fines del S. XVI, pp. 
69-70; t. 3o. de Apéndices, Méx., 1856. Art. ViUaseca, p. 833. 

19 Laurencio, Juan, S.J., Anua de 1624. fechada en Méx. el 20 Mayo, 1625. 

20 Méx. 4, ff. 67v., 80v., 85, 93v., 122v., 136, 160v., 167, 168v., 188v., 

207v., 25 Iv. 
8, f. 259. 
15, f. 428. 
17, ff. 45, 46. 

21 PÉREZ Alonso, Manuel Ignacio, S.J., Apuntes Mss. sobre Jesuitas en 
Centro-América (Méx., 1960). 

22 Ramírez, Esteban, Pbro., Estudio Histórico de S. Luis de la Paz, Gua- 
najuato, 1952, pp. 17, 23, 80, 85, 86, 147, 148, 164, 170-172. 

23 Torres, Diego, Carta al P. Prov. Francisco Váez. San Luis de la Paz, 
1599. 

24 VelÁzquez, Lic. Primo Feliciano, Obras. Introducción a la historia ecle- 
siástica potosina. Méx., 1901, pp. 231-232. 

25 Zarate, Francisco, S.J., Carta al P. Prov. San Luis de la Paz, 20 Nov., 
1594. 



288 



MORA, NICOLAS DE, P. 



MORA, NICOLAS DE, P. 
(1648-1673) (t 25) 

^ Biografía 

Nota aclaratoria: El original de este documento se halla en el Archivo Ge- 
neral de la Nación, Méx. Ramo Historia, t. 308; y fue sin duda el que tuvo 
el P. Francisco Xavier Alegre en sus manos, pues de su letra se lee: "Nada 
especial" X.A. Lo forman 4 fojas mss. firmadas por el P. rector del colegio 
de México, Pedro de Valencia el 17 de Junio de 1673. Y el ejemplar que 
conocemos va dirigido al Padre Prepósito de la Profesa. Nos contentamos con 
transcribir la carta: 

1673 "Mi Padre Prepósito. Pax Xti. Hoy, 17 de Junio de este año de 73, 
fue nuestro Señor servido de llevarse para Sí (como de su misericordia 

1648 esperamos) al P. Nicolás de Mora, sacerdote de 25 años de edad (N. 
en 1648) y 10 de Compañía (Ingr. en 1663) en donde la santa obe- 

1663 diencia le tenía ocupado leyendo la gramática en este nuestro colegio 
de México, ejercicio en que se empleaba con tanta utilidad de los 

niños, como satisfacción de los superiores, y créditos que se granjeó en la 

ciudad". ^ 

— Nació el P. Nicolás (de Mora) en la Puebla de los Angeles, de pa- 
dres conocidamente honrados y virtuosos, y que como tales se han es- 
merado siempre en la educación de sus hijos, aun cuando se puede decir so- 
braba su diligencia, pues no se echaría menos, supuesta la inclinación natural 
a todo lo que es virtud y nobleza de índole, de que nuestro Señor fue servido 
de dotarlos, señalándose entre los demás, siempre, el padre, que desde la ni- 
ñez se concillaba y aun atraía, con una dulce violencia, las voluntades de 
todos, que advertían en tan tiernos años, la madurez de su juicio con que se 
portaba aun en los mismos juegos, a que parece incita a los niños su misma 
puerilidad, siendo todos, indicios de un ánimo muy inclinado a todas las co- 
sas del servicio de Dios y culto divino, gastando los ratos (que en aquella 
edad son permitidos a todos para el entretenimiento y juegos de sus años) 
sólo en el aderezo de altarcitos, a imitación de cuanto veía hacer en las iglesias. 

1656-1659 "Teniendo ya más despierto el uso de la razón, le entraron sus 
padres en el Colegio de San Gerónimo, de la Puebla, para que allá, con 



BIOGRAFIA 



289 



el cuidado que se acostumbra, cultivado su natural dócil, se perfeccionase 
más, y se diese a los estudios de gramática (Nota: tendría de 6 a 9 años de 
edad), que aprendió en los de nuestra Compañía, que están fundados en el 
colegio del Espíritu Santo de aquella ciudad. Desde luego dio aquí muestras 
de su ingenio, señalándose entre sus condiscípulos, por la presteza con que 
percibía todo lo que le enseñaban, a que juntaba muy grande aplicación, que 
es en los niños no menos estimable que rara, por las amarguras que experi- 
mentan en Jas raíces de las letras, ignorantes de las dulzuras de los frutos, 
aborreciéndolas nuestra naturaleza de modo, que ningún trabajo siente más, 
que el de sus primeros rudimentos" (Valencia, Pedro, Necrol.). 

1663 Llamóle nuestro Señor a la Compañía con tan vehementes impulsos, 
aún no cumplidos los 15 años de edad, aun antes de saber qué es 
mundo dio de mano a sus engaños, recibiéndole sus superiores, no sólo sin 
dificultad, sino también con gusto, por el conocimiento que tenían de cuán 
a propósito era para lo que desea nuestra religión en sus hijos; y lo fue tanto 
de nuestra Compañía el padre, que dio bien a entender las veras con que 
se consagró a Dios desde el noviciado, donde, con general edificación de 
todos, se amoldó tanto al taller de su Instituto, admirando su compostura, 
modestia, apacibUidad y juicio, que excedían los términos de su edad (Va- 
lencia, Necrol.). 

1667 "Llegado ya el tiempo, le trajeron a este colegio do México para que 
estudiase las artes, a lo que se aplicó, sin menoscabarse en lo principal 
de la virtud que había adquirido novicio, antes esmerándose en aumentarle, 
cuando lo más constante suele peligrar el tiempo de los estudios". 

1670-1672 Acabados los de la filosofía, pasó a cursar los de teología, con 
tanto mayor esfuerzo, cuanto es más grave el empleo; logró bien en 
este noble ejercicio el tiempo de dos años y bien aprovechado en ellos, lo 
ejercitaron los superiores en el ministerio loable de maestro de gramática, que 
ejecutaba como quien conocía ser parte muy principal del Instituto que abra- 
zó tan deveras 

1672 cuando al segundo año de su lectura, reconociendo su madurez la 
obediencia, le mandó ordenar de todas órdenes. Y siendo ya sacer- 
dote, trató muy de empeño de apretar más en el fervor, que, aunque muy 
grande, lo juzgaba menos proporcionado a las obligaciones de estado tan 
perfecto, señalando muchos días que sólo tenía destinados para decir la misa, 
a los santos especiales (que eran muchos), de su devoción, en orden (como 
el mismo padre decía con la sinceridad de su ánimo muy puro) a que le 
alcanzasen gracia de Dios, para perseverar en la Compañía y hacerse útil 
miembro de ella para mayor gloria suya. 



290 



MORAL, JUAN, P. 



1673 "Hasta que cumplidos los plazos que su Divina Majestad tenía predefi- 
nidoSj de su vida, nos lo arrebató la muerte en el término breve de 
tres días, sin que lo apresurado del achaque, diera premisas para discurrir 
su malicia, llevándoselo sin sentir una apoplegía violenta, aunque tan disimu- 
lada, que apenas se discernió era, en los últimos alientos, permitiendo sólo a 
costa de mucha diligencia, que sólo se le absolviese 'sub conditione' y reci- 
biese los óleos, causando en todos, su muerte (así por lo inopinado de ella, 
como por la condición del padre con que se había hecho tan amable) tan 
lastimoso sentimiento, que aun sin noticia del caso, enterneciera el común 
llanto, que no es poca calificación suya, al paso que es una prenda tan de la 
mano de Dios, en quien vive en comunidad, saberse granjear las voluntades 
de todos". 

Y, aunque los procederes del padre nos aseguran está gozando del premio 
merecido, con todo, por cumplir con la obligación de mi oficio, ruego a V.R. 
le mande hacer en ese colegio, los sufragios que nuestra Compañía acostum- 
bra hacer por sus difuntos, y a mí no me olvide en sus santos sacrificios. 

México, y Junio 17 de 1673. De V.R. Pedro de Valencia. 

— (Versión de Robles en su Diario, p. 143) : "Sábado, 17 de Junio, mu- 
rió repentinamente el P. Nicolás de Mora, de la Compañía de Jesús". 

Referencias Biográficas 

1 Archivo Gen. de la Nación. Méx. Ramo Historia, t. 308. 

2 Robles, Lic. Antonio, Diario de sucesos notables (1665-1704). Edic. 
Méx. 1853, p. 143. 

3 Valencia, Pedro de, S.J., Carta Ms. de edificación a la muerte del P. 
Nicolás de Mora. México, Junio 17, 1673. 4 fojas m.ss. 



MORAL, JUAN, P. 
Biografía 

Los únicos datos que he hallado de este profeso bajo este nombre. 

1631 Se halla bajo el No. 24 de los profesos reunidos en la undécima Con- 
gregación provincial de México. Nov., 1631 (Acta de la Congregación) 
(Vera, Tesoro Guadalupano, t. H, p. 12). 



BIOGRAFIA 



291 



1637 "El P. Juan Moral ocupa el No. 15 de los 40 profesos reunidos en 
la duodécima congregación provincial el 2 de Noviembre, 1637, bajo 
el provincialato del P. Luis de Bonifaz (la primera vez)" (Acta original). 

Referencias Biográficas 

1 Acta Congregationis Prov. Novae Hispaniae, habitae in Collegio Mexi- 
cano. Mense Novembris anno 1631. 

Acta originalis Congregationis Prov. Méx. Mense Novembris 1637. 

2 Arch. Prov. Méx. Isl. CoUege, 1934, Mss. 

3 Vera, Fortino Hipólito, Pbro., Tesoro Guadalupano, t. II, Amecameca, 
1889, p. 12. 

MORALES, PEDRO DE, P. 
(1537-1614) (t 77) 

Biografía 

1537 Natural de Valdepeñas, en el arzobispado de Toledo (Berist.) (Gar- 
cía Icazb. ) . 

1538 "El P. Pedro de Morales nació en Valdepeñas en 1538 y murió en 
México el 6 de Septiembre de 1614" (Ayuso). 

1539 "Pedro de Morales originario de Valdepeñas en 1539" (Anón. Re- 
lación breve) . 

1541 El Catálogo de 1580 le pone en esa fecha 39 años de edad; según ese 
dato nació en 1541. 

1570 (Versión de Beristáin) : "Siendo de edad de 33 años y doctor en am- 
bos derechos por la Universidad de Salamanca, y célebre abogado en 
Madrid y Granada, dejó el bullicio de los tribunales y se alistó en la Com- 
pañía de Jesús en el año de 1570". 

— (Versión del Lic. González de Cossío) : "Entró en la Compañía en 
Alcalá (sic), ejercía con éxito la abogacía, cuando sintió vocación para 
la vida de la Compañía". 



292 



MORALES, PEDRO DE, P. 



— (Del Catálogo de 1580) : "Aclmíssus in Societatem Villarejo de Fuen- 
tes (de la provincia de Cuenca), 1570". 

1572 (Del Cat. 1580) : "Vota tria Simplicia, Uompluti (Alcalá) anno 1572, 
prima die Septembris". 

1575 "Roma, 28 de Octubre de 1575" (De una carta del P. Gen. Everardo 
Mercurián al P. Prov. de Castilla Antonio Cordeses. Tolet., I, f. 56) : 

P. Cordeses: "Conforme a lo que de su magestad el Rey catholico y los de 
su Consejo de Indias me han escrito estos meses passados, he nombrado al- 
gunos sujetos para México, de los que le han tocado a essa provincia, cua- 
tro: dos padres y dos hermanos, conviene a saber: el P. Pedro de Hortigosa, 
el P. Pedro de Morales, y el H. Antonio Ruvio, escolar, que están en Ma- 
drid y el H. Alonso Pérez compañero del P. (Pedro) de Rivadeneyra. Y ansí, 
lo más presto que pudiere, V.R. los envíe a Sevilla, para que con la primera 
flota partan con los demás, que yrán ansimesmo de Castilla y Andaluzía, avi- 
sando al P. Porres (procurador de Indias), para que solicite las cédulas y 
despachos necesarios en Madrid" (M.M., I, pp. 180-181). 

1576 "El padre Pedro de Morales se ordenó de subdiácono año de 1576, 
en Sanlúcar por D. Gaspar de Torres, obispo de anillo, coadjutor del 

arzobispo de Sevilla, sábado ante dominicam in Passione (7 de Abril); de 
diácono se ordenó en México, sábado de las témporas de santa Lucía (los 
días 19, 21 y 22 de Diciembre), por don Pedro Moya de Contreras, arzobispo, 
el mesmo año". 

1577 "De missa, a 25 de Margo de 1577, por el mesmo arzobispo en las 
minas de Tasco" (M.M., III, Roma, 1968, p. 609). 

1576 "Roma, 31 de Marzo de 1576" (De una carta del P. Gen. Mercurián 
al P. Prov. Pedro Sánchez. Méx., I, ff. 13v.-16v.) : "Espero llegarán 
con ésta los que hemos señalado para yr allá con esta armada, que es gente 
toda de virtud: y entre ellos ay (sic) para leer las artes y theología (Nota: 
los de esta expedición fueron: P. Pedro de Hortigosa, P. Alonso Guillén, P. 
Diego de Herrera, P. Juan de Mendoza, P. Alonso Ruiz y P. Francisco Váez. 
HH. escolares: Juan de Mendoza, Pedro de Morales y Antonio Rubio; 
HH.CC. Marcos García, Gregorio Montes, Hernando de la Palma y Alonso 
Pérez" (M.M., t. I, p. 209). 

— "En el de 1576 fue destinado a México donde enseñó la teología mo- 
ral y el derecho canónico" (Berist.). "Llegó a principios de Septiem- 
bre a México en la expedición de 1576" (Alegre, I, 157) (ABZ., Hist., I, 
p. 194). 



BIOGRAFIA 



293 



— (Pérez Rivas, Crón., I, 74) : "Llegó por Septiembre a México, en la 
tercera expedición, y había sido muy señalado en derecho, y lo fue 

en la sagrada teología; gobernó algunos colegios, y fue por procurador de 
esta provincia a Roma, donde fue muy bien recibido y favorecido de su Santi- 
dad y de los cardenales, concediéndole grandes tesoros de reliquias santas". 

— "Fue director espiritual del H.C. Diego Trujillo, que murió en 1581 
y había sido soldado" (Reí. Anón., p. 64). 

— "Fueron los principales de la tercera expedición de 1576: el P. Fran- 
cisco Váez que vino de superior de todos; el P. Alonso Ruiz; el P. 

Doctor Pedro Hortigosa, el Padre Doctor Pedro de Morales; el P, Dr. 
Antonio Rubio, el P. Diego de Herrera, el P. Alonso Guillén con otros, que 
todos fueron doce, de los cuales algunos, después de muchos trabajos pa- 
decidos por Cristo, pasaron a mejor vida, y los más de ellos vi\en hoy y han 
ennoblecido y aumentado esta provincia, fundando y gobernando los cole- 
gios de ella y extendido y amplificado su religión" (Sánchez Raquero, Fun- 
dación-.., Edic. Méx., 1945, p. 106). 

— "Fue enviado a la provincia de México en 1576; y en la ciudad de 
México dio cátedra de teología moral y derecho canónico, distinguién- 
dose por su saber y virtud" (González de Cossío, Lic., Adiciones a Ms. Anó- 
nimo) . 

1577 "En la Congregación provincial j^rimcra de Octubre 5, ocupaba en- 
tre los profesos reunidos el cuarto lugar". 

— "La primera congregación provincial de México estaba formada por 
5 sujetos. . ., el P. Pedro de Morales, consultor de provincia" (Gut. 

Casillas, Saritarén, Guad., 1961, p. 20). 

— "México, lo. de Enero de 1577" (Del Anua de la Prov. Méx. 14, ff. 
13-18v.) : "Mexicanum Collegium: . . .9. Tali igitur propter rectorem 

mortuum dolori nostro, medelam non parvam attulit, iucundissimus atque 
incolumis patrum simul ac fratrum nostrorum in Indiam ex Europa navali 
cum classe adventus, quos tua Paternitas ad nos ex Hispania mittendos curavit, 
quorum omnium quinqué sacerdotes, tres scholastici theologi sacris iniciati 
ordinibus, reliqui vero quatuor in rebus tcmporalibus coadiutores existere, 
eoquc máxime illis congratulati sumus quos de corum salute iam diu afflicti 
desperabamus ; propterea quod maximus invaserat rumorac percrebuerat patres 
nostros tota simul navali cum classe, valida ex tempestate spumantibusque 
fluctibus, et quidem omncs mediis undis fuisse subversos" (M.M., I, p. 254). 

— (Del Cat. de 1580) : "Ordinatus Sacerdos anno 1577". 



294 



MORALES, PEDRO DE, P. 



(México, 5-15 de Octubre: en la Congregación Provincial) : "En ter- 
cer lugar propuso el P. provincial Pedro Sánchez, que se eligiese un 
coadjutor para el Secretario Pedro de Morales, supuesto que son tan pocos 
en la congregación; y respondióse que no (M.M., I, 292). En 15 días deste 
dicho mes de Octubre, propuso el padre provincial, si se offrecía i avía otra 
alguna que poderse tractar en esta congregación, o se disolvería la congre- 
gación. Respondieron todos que no se offresce otra cosa que poderse tractar, 
y así se disolvió y acabó, dando gracias a nuestro Señor, por averse hecho 
con tanta paz y concordia; y en testimonio de verdad lo firmaron de sus 
nombres en el registro de esta congregación, y para maior abundancia en 
este trasumpto. Tero Sánchez', 'Pero Díaz', 'Alonso Camargo', Pedro de 
Morales ... 'E yo el dicho Pedro de Morales, secretario de la dicha con- 
gregación doy fe y verdadero testimonio, que passó ante mí, todo lo arriba 
contenido, sin aver augmento ni diminucución en cosa alguna'. Y en testi- 
monio de verdad sellé esta congregación con el sello desta provincia, debajo 
del qual va mi firma. Pedro de Morales, Secretario" (Sigillum) (M.M., 
I, 342-343). 

— (Versión de Decorme, La Obra. • ., I, 21) : "Se abrió la primera con- 
gregación provincial el 5 de Octubre de 1577, en el colegio Máximo 

con sólo cuatro padres: Pedro Sánchez, Pedro Díaz, Alonso Camargo y Pe- 
dro Morales, siendo elegido por procurador el P. Pedro Díaz. Constaba 
a la sazón la provincia de 26 sacerdotes, 8 estudiantes, 1 1 novicios y 30 herma- 
nos coadjutores; y todos ellos, a pesar de la pobreza de los principios, vivían 
en la más perfecta observancia de su instituto". 

— (Versión de José Miguel Quintana en la primera crónica jesuítica 
níexicana. Méx., 1944, p. 15) : "El P. Pedro Morales en su carta 

sobre las reliquias que se trajeron a Nueva España en 1577, da una infor- 
mación completa de las fiestas que con este motivo se celebraron, y hasta 
ahora era el único documento contemporáneo impreso que las relata. La 
Relación Breve dedica también una buena parte, a la descripción de estas 
festividades, y si no entra en mayores detalles, se debe a que entonces estaba 
muy reciente la aparición del libro de Morales. Hay ya, por tanto, el relato 
de dos cronistas de la época dando a conocer uno de los sucesos religiosos de 
más importancia en el siglo XVI. José Rojas Garcidueñas y Harvey Leroy 
Johnson han estudiado suficientemente la carta del P. (Pedro) de Morales". 
(Quintana, José Miguel, La primera crón. jes. mex . . ., Méx., 1944, p. 15). 

— (Alegre y ABZ., I, 204-205) : "El P. Pedro Sánchez, para suplir el 
defecto del número de profesos nombró consultores de provincia y 

admonitor suyo. Los dos nombrados por el padre provincial fueron Alonso 



BIOGRAFIA 



295 



Camargo y Pedro de Morales, el primero, maestro de novicios y el segundo, 
ministro del colegio de México". 

1578 "Enero 14. Como nuncio apostólico hace la entrega de doce reliquias, 
al colegio de Pátzcuaro, cuyo rector era el P. Francisco Váez" (Reí. 

Breve, Lám. 4). 

— "Roma, 20 de Febrero de 1578" (De una carta del P. Gen. Everardo 
Mercuriano al P. Pedro de Morales) (Méx., 1, f. 20) : "Padre Mo- 
rales. En las Minas de Tasco (Gro.). Heme consolado mucho con la de 
V.R. de 12 de Mar^o. (1577) y con lo que V.R. me propone. Espero la ve- 
nida del procurador (P. Pedro Díaz) para conferirlo con él, y tomar el or- 
den que más conviniere. Y también se procurará de hazer provisión de per- 
sonas que vayan con toda voluntad y zelo de emplearse todos en ganar las 
ánimas a Christo nuestro Señor, el qual vivo deseo espero en Dios nuestro 
Señor, estará en todos los padres y hermanos dessa provincia; en cuyas ora- 
ciones y sanctos sacrificios mucho me encomiendo. De Roma, 20 de hebrero 
(sic) 1578" (M.M., I, p. 355). 

— "Roma, Diciembre, 1578" (Del Memorial del P. Gen. Everardo al P. 
Prov. de México) (Congr. 93, ff. 261v.-262) : "V.R. podrá dar la pro- 

fessión de quatro votos con las precedentes probaciones que las Constitucio- 
nes prescriven, a los siguientes al P. Pero de Morales^ y al P. Pero de Hor- 
tigosa" (M.M., I, p. 384). 

— (Advertencia de Decorme, La Obra, I, 11) : "Aunque hay mucha di- 
vergencia entre los autores, acerca de la fundación y destino de los 

cuatro primeros colegios, la razón de poner primero el colegio de S. Bernardo, 
es el orden de ellos que pone el contemporáneo P. Pedro Morales, en la 
fiesta de las reliquias, año de 1578". 

— (ABZ., Hist., I, pp. 219ss.) : "De la relación de estas fiestas (de la 
colocación de las reliquias), sacó a luz un tomo el P. Pedro de Mo- 
rales. Pero por ser hoy muy exquisito este libro, y tener aquí su propio lu- 
gar, daremos una idea general . . . Mandáronse imprimir unos breves suma- 
rios de todas las reliquias, de las muchas indulgencias que S. Santidad 
Gregorio XIII (1572-1585) concedía para el día de su colocación, que se 
señalaba el lo. del próximo Noviembre, y de otras que había añadido de su 
parte el Sr. Arzobispo" (D. Pedro Moya de Contreras [1573-86]) (Véase la 
narración en Bibliografía año 1579). 

1579 "Y en la carta al P. Everardo dando cuenta de las festividades con 
que se recibieron las reliquias enviadas por el Papa Gregorio XIII, 

impresa por Antonio Ricardo en 1579" (González de Cossío). 



296 



MORALES, PEDRO DE, P. 



— "Roma, Enero, 1579" (De la Instrucción particular de personas, re- 
mitida al P. visitador Juan de la Plaza. Méx. I, f. 25) : "Los succeso- 

res de los consultores del mismo padre provincial son los siguientes: en primo 
lugar el P. Hortigosa, en segundo el Padre Morales; en tercero, P. Bernar- 
dino de Acosta; en cuarto el P. Luis López" (M.M., I, p. 418). 

— "El P. Pedro de Morales, autor de la Carta Anua de 1580, fechada 
el año de 1579" (Véase en Bibliografía) . 

1580 (Del Cat. Méx. 4 ff. 8-10) : "Padre Pedro de Morales No. 19. En 
el Colegio de México, tiene votos simples; su edad es de 39 años; fue 
admitido en Villarejo de Fuentes en 1570; pronunció los votos simples el lo. 
de Septiembre en Alcalá en 1572; Estudió ambos derechos fuera de la Com- 
pañía; y dentro de ella repasó la filosofía y teología. Se recibió de Doctor 
en ambos derechos antes de ingresar. Se ordenó de Sacerdote en 1577 en 
México. Nació en la diócesis de Toledo. Tiene por oficio ahora en este co- 
legio de México, el ser ministro, consultor, catedrático de teología y predi- 
cador. Goza de buena salud; de ingenio, bueno y cierto; de talento, vale 
para todo" (M.M., I, p. 540). 

— "En Puebla cambió la situación con la llegada del eminente rector, 
Padre Pedro de Morales" (Decorm.e, La Obra..., I, 30). 

— "El nuevo provincial Juan de la Plaza, señaló por rector del colegio 
de Puebla al P. Pedro de Morales" (Alegre, Libro II, Cap. VII) 

(ABZ., I, 277). (Y en la p. 278): "Don Melchor de Covarrubias en Pue- 
bla, noble republicano, prometió 14,000 pesos para la fundación del co- 
legio. La dotación no pareció bastante para un colegio de la segunda ciudad 
del reino, en que eran necesarios estudios de todas las facultades. Esta re- 
pulsa agrió mucho a aquel insigne caballero, y cerró la puerta a muchos so- 
corros que parecía prometer el afecto con que miraba a la Compañía. El P. 
Juan de la Plaza, en atención a estas circunstancias, había intentado desha- 
cer aquella residencia hasta que el tiempo ofreciese oportuna ocasión en que 
pudiese trabajar con más descanso. En efecto, hubiera sido necesario tomar, 
dentro de poco tiempo, una resolución tan agria, si con el nuevo gobierno 
del padre doctor Pedro de Morales, no se hubiese mejorado la situación 
de aquella casa. Era el padre dotado de una singular dulzura y amenidad en 
su conversación, de un pronto expediente y de una franqueza y abertura de 
genio, que se insinuaba fácilmente y dominaba a cuantos le trataban. Añadíase 
la gentileza del cuerpo, la hermosura y la modesta alegría de su semblante, 
sobrescrito que cuando concuerda con las prendas interiores del alma, les da, 
para con los hombres más severos, no sé qué estimación, tanto más grande, 
cuanto más conforme a aquel deleite que se gusta pocas veces, en hallar per- 



BIOGRAFIA 



297 



fectamente de acuerdo la razón con los sentidos. Con estas bellas cualidades 
se atrajo muy en breve ej Padre Doctor Morales la estimación de toda la 
ciudad" (Alegre, l.c.) (ABZ., I, pp. 277, 278). 

1581 (Versión de García Icazbalceta) : "Fue rector de varios colegios es- 
pecialmente del Espíritu Santo de la Puebla de los Angeles, que iba 
a ser abandonado, y que engrandeció sobremanera" (Berist.) : "Había sido 
nombrado rector del colegio de Puebla". "El H. Melchor Márquez hizo los 
votos de los dos años, a 4 de Mayo de 1581, en la Puebla a la missa del P. 
Pedro de Morales, rector" (M.M., III, 573). 

— (Alegre) : "Desde 1581 en los muchos años que gobernó aquel co- 
legio del Espíritu Santo, de Puebla, y otros colegios, mostró siempre 

un grande celo, por el buen nombre de la Compañía; mucha suavidad, mu- 
cha entereza, un raro expediente en los negocios más obscuros, y una cons- 
tancia de ánimo en las cosas adversas, a que se atribuyó entonces la prospe- 
ridad y repentinos aumentos del colegio de Puebla" (Alegre, I, pp. 178-179) 
(ABZ., HisL, I, 287). 

— (Del Anónimo: Relación Breve) : "Asimismo, en este año de 1581, 
había estado el Padre Doctor Pedro de Morales con el H. C. Die- 
go Trujillo, como persona que íntimamente le había tratado, haciéndole la 
noche antes de morir compañía y gozando del fervor de su espíritu; y llegada 
la mañana pidióle el H. Trujillo, quisiese ir a decir misa por él, y que le ro- 
gaba fuese de la Presentación en el templo, y que le trajese la sagrada co- 
munión para que adorase a aquel Señor y le presentase su alma; que ésto 
fuese con brevedad, porque él moriría antes que él acabase. Hizo el padre 
lo que le pedía, y el enfermo su oferta de sí y de su espíritu en las manos 
del Señor, con tan grande ternura y fervor, que a todos los circunstantes mo- 
vió a fervor y lágrimas. Puesto después el padre a decir la misa, que el her- 
mano había pedido de la Presentación en el templo, al tiemj^o de consumir 
expiró". 

— (Versión de Sánchez Baquero) : "Sucedió al P. Diego López de Mesa, 
como rector de Puebla, el Padre Doctor Pedro de Morales, que 

con su afabilidad y buen trato, ganó las de aquella ciudad grandemente; y 
así, con las limosnas largas que los vecinos le daban en que se señaló mucho 
Juan Barranco, que en su muerte fundó de su mucha hacienda eJ convento 
de monjas Gerónimas y Colegio de Doncellas. Este varón pagó las deudas y 
acabó de comprar el sitio y empezó los fundamentos y buena parte de la 
iglesia, que es hoy la mejor y más bien acabada de aquella ciudad. Pusiéronse 
luego estudios de latinidad, y ejercitáronse los ministerios con mucho fruto. 
Fundóse un colegio para los estudiantes del obispado, debajo del patrocinio 



298 



MORALES, PEDRO DE, P. 



de San Gerónimo, en que hay de ordinario, ochenta o más colegiales, de que 
se ha seguido el provecho, en recogimiento, letras y virtud que suele, dando 
aquellos trabajosos y pobres principios, dulces frutos" (Sánchez Baquero) . 

— (Versión de Pérez Rivas, Crón., I, 120-121) : "El segundo rector del 
colegio de Puebla (1581-1584) fue el P. Pedro de Morales, quien fue 
el que con su afabilidad, industria y solicitud en sus ministerios, robó los 
corazones de tal manera, que cada día los fieles procuraban con mayor li- 
beralidad, el aumento de nuestra casa. Señalóse muy en particular en favo- 
recernos, un ciudadano rico y limosnero, llamado Juan Barranco, inclinado a 
obras de piedad y servicio de Dios nuestro Señor, el cual en su muerte, de 
su mucha hacienda, fundó un colegio de monjas en esta ciudad, junto con 
un colegio de doncellas honradas que en el se crían. Este muy piadoso ciudadano 
pagó las deudas de Ja casa en que vivíamos, acabó de comprar las vecinas y 
necesarias para el sitio, y empezó a labrar el muy hermoso templo de este 
colegio, desde los cimientos hasta la mitad de este edificio". 

(El mismo P. Pérez Rivas, Crón., I, 126-129) : Se explaya así: "Fue el 
P. Pedro de Morales, natural de Valdepeñas, en el arzobispado de Tole- 
do, hijo de virtuosos y calificados padres, que le criaron en virtud y devoción. 
Ocupó sus juveniles años en el ejercicio de las letras y a que siempre fue 
inclinado y aprovechado tanto en ellas (en especial en Derecho), que en 
breve tiempo ganó mucho nombre y opinión entre los doctos de esta facul- 
tad; y habiendo acudido después en la Cancillería Real de Granada a la 
abogacía, y teniendo otros oficios honrosos y sido consultado para puestos 
mayores en otras audiencias, considerando los riesgos que consigo traen las 
honras y vanidades del siglo, trató de darles de mano a todas, recogerse al 
puerto seguro de la religión, hollando todas las esperanzas que sus grandes 
partes le podían prometer. Pretendió muy de veras entrar en la Compañía 
de Jesús, y fue recibido en ella en la provincia de Toledo, donde pasó su 
noviciado con grande edificación y ejercicio de mortificaciones. Acabado su 
noviciado y hechos los votos a los dos años, se sujetó a estudiar de nuevo con 
singular cuidado las artes, acudiendo a las lecciones con los demás herma- 
nos más mozos del colegio, dando a todos ejemplo de compostura y modestia; 
y después, con no menor vigilancia, estudió la teología, que, acompañada 
con las reglas y cánones que sabía le dio al P. Pedro de Mor.\les más nom- 
bre y edificación, en todos los puestos en que vivió. Y como había entrado 
con buen nombre de letrado, los padres de aquella provincia, para negocios 
de mucha importancia, se aprovecharon de su industria, estudio y consejo 
en asuntos particulares y de monta, que en este tiempo se ofrecieron. 

El deseo que el Padre Pedro de Morales tenía de dilatar la gloria de 
Dios, y servirle donde hubiera más faJta de ministros, le trajo a las remotas 



BIOGRAFIA 



299 



partes de las Indias, pasando el año de 1576 a esta provincia con los terceros 
sujetos que a ella vinieron, en donde tanto resplandeció su religión, letras 
y rara afabilidad, fue singular la acepción que cobró y la estima que le ha- 
cían, así eclesiásticos como seculares, teniendo tanta gracia en ganar las vo- 
luntades de las personas más graves, príncipes y tribunales de este reino, con 
quienes trataba, que todos seguían su parecer y consejo aun en las cosas más 
árduas, fiando de su prudencia, poniendo en sus manos las conciencias, sus 
personas y causas de mayor importancia que se les ofrecían. Y así, con pocas 
palabras (que siempre fue parco en ellas) compuso negocios muy dificultosos, 
enmarañados y peligrosos, que personas de autoridad y letras, no habían po- 
dido por largo tiempo y con muchas razones vencer, y en llegando el P. Pedro 
de Morales todo se allanaba y componía, por solo su respeto ¡ tanta era la 
opinión de su religión y letras! 

"Aconteció hallarse el colegio del Espíritu Santo que (como habernos di- 
cho) gobernó muchos años, en necesidad muy grave y casi sin esperanza de 
remedio; y el padre sin afligirse y con una grande confianza en la provi- 
dencia divina, salió por la ciudad, y el mismo día, antes de volver a su casa, 
le dieron de limosna más de ocho mil pesos para su socorro, con que quedó 
la necesidad remediada, y el padre confirmado a fiarse en la misericordia 
divina. 

"Otra vez, habiendo quedado una doncella honrada, con la muerte de sus 
padres huérfana y muy pobre, el P. Pedro de Morales deseoso de ayudarla, 
dio una vuelta por la ciudad, y luego le recogió la dote necesaria para en- 
trar a servir a Dios en un monasterio; y de este género le sucedieron otros 
casos semejantes; que fuera muy largo referirlos. Nacía esto de tener el pa- 
dre unas entrañas de caridad, con que a todos querría entrañarlos en su 
corazón y abrasar en Cristo. Ninguno se llegaba a él atribulado y afligido, 
que no volviese de su presencia consolado. Todos, en cualquier necesidad y 
trabajo que les viniese, acudían al padre por remedio, porque sabían que 
había de buscar nuevos modos y trazas para ayudarlos'' (Pérez Rivas, Crón., 
I, pp. 126-127). 

— "Roma, 17 de Abril de 1581" (De una carta del P. Gen. Claudio 
Aquaviva al P. Pedro de Morales: Méx. 1, ff. 33v.-34) (M.M., II, 
pp. 20-21) : "Padre Morales: Aunque todavía dura la congregación ge- 
neral y las ocupaciones que con ella crecen, habiéndoseme avisado era tiem- 
po de escribir a esas partes, no quise dejar de consolarme con V.R., con es- 
tos pocos renglones, en respuesta de la suya de 23 de Septiembre de 79, es- 
crita a la buena memoria de nuestro P. Everardo; con la cual, y con los 
avisos que en ella V.R. da, me consolé. Y así confío del celo que el Señor 
le ha dado del buen progreso de la Compañía, tendrá cuidado de avisarme 



300 



MORALES, PEDRO DE, P. 



a sus tiempos, conforme a su oficio, de las cosas que juzgare en el Señor que 
conviene esté advertido. Y cuanto a la necesidad que había de poner buena 
orden en algunas cosas, etc. (que apunta en la suya), confío en Dios que, 
habiendo ya llegado el P. (Juan de la) Plaza del Perú, y el P. Pero Díaz 
con los despachos y orden que llevó de la buena memoria de nuestro Padre 
Everardo, se habrá tomado el mejor medio que pedía el estado presente de 
las cosas de esa provincia; con cuya llegada y estancia en ella, espero se ha- 
brán todos consolado y ayudado en el Señor. Y espero el aviso de lo que se 
habrá hecho, con la primera flota" (Aquaviva). 

— (Del Anua de 1581, publicada en México el 17 de Abril de 1582) : 
"En el colegio de la Puebla de los Angeles ha crecido la acepción y 

buena opinión de la Compañía, con los sermones del Padre Rector de Mo- 
rales, que han movido en gran manera a muchos a enmendar la vida, en es- 
pecial en un sermón que predicó de penitencia; en el cual así movió, y tanta 
fuerza fue la de sus palabras, que muchos se determinaron a no salir de nuestra 
casa sin se confesar. Y hombre hubo que de 30 años que había que no se 
confesaba, antes de salir de casa se confesó y con gran consuelo de su alma 
se fue alabando al Señor por tan grande merced" (M.M., S.J., t. II, Roma, 
1959, pp. 71-89). 

1582 (Alegre, I, p. 187) : "Estando en Puebla de Rector del colegio del 
Espíritu Santo desde el año anterior de 1581, atento a todo lo que 
para utilidad del público abraza la Compañía, envió a la Villa de Atlisco 
algunos padres en misión, y al mismo tiempo dio providencia para que des- 
de Veracruz enviasen otra a Orizaba" (ABZ., Hist., I, 288). 

— (Del Cat. del P. Plaza de 1582) : "Profesos de cuatro votos: el P. 
'Pedro de Morales" (Méx., 4 ff. 17-21) (M.M,. II, 52). "Hizo 

professión de quatro votos, en la ciudad de los Angeles a 24 de Febrero de 
1582 años, en manos del P. Joan de la Placa, provincial" (M.M., II, p. 1633). 

— "Roma, 30 de Marzo de 1582" (Carta del P. Gen. Aquaviva al P. Pe- 
dro de Morales: Méx., 1, f. 37v.-38) (M.M., II, 65-66) : "P. Pero 

(sic) de Morales: Las de V.R. del 8 y del 20 del año 1580, y la de 28 de 
Marzo de 1581, se han recibido" (Cartas perdidas, no se indica el mes de 
las primeras) . 

Quedo con mucha confianza en nuestro Señor, irá siempre adelante el buen 
asiento que V.R. me escribe se va dando, con la llegada del P. Plaza, en las 
cosas de esa provincia. Y no menos espero el aumento en todo lo que toca 
a ese colegio (de Puebla), con el cuidado que de él ha dado V.R. 

Paréceme bien el tiento que se tiene en recibir a los naturales (los nacidos 
en México) ; pero no conviene que haya en esto demasía; pues de tal manera 



BIOGRAFIA 



301 



ha de haber cuenta en la elección, que también debemos confiar mucho en 
la gracia de la vocación, y que no faltará Dios nuestro Señor de acudir a 
ella, concurriendo con esto las partes que comúnmente son necesarias. 

Con ésta se envía el jubileo que V.R. pide, para todas las fiestas de nuestra 
Señora (Este documento se perdió). "Confío en la divina bondad, se sacará 
mucho fruto con él". 

"En habiendo alguna buena comodidad, se procurará enviar a V.R. los 
'agnusdei', que se pudieren; porque como su Santidad (Gregorio XIII) ha 
muchos años que no bendice, hay muy pocos". Aquaviva. 

— "Roma, 30 de Marzo de 1582" (De una carta del P. Gen. Claudio 
Aquaviva al P. Martín Fernández): "...Heme consolado mucho de 

la acepción que me escribe tiene allí el P. Pedro Morales" (Méx., 1, f. 38) 
(M.M., II, 67). 

1583 (Del Anua de la provincia: México 20 de Abril de 1583: Méx., 14 
ff. 27-30v.) (M.M., II, 145) : "Colegio de la Puebla de los Angeles. 

A causa de ciertas persecuciones que se levantaron, quiso el padre rector 
(Pedro de Morales) partir mano del gobierno de este colegio; pero consi- 
derando el mucho fruto que se seguía de conservar en virtud y letras esta 
juventud, insistió el señor obispo (D. Diego Romano) mucho, en que se 
llevase adelante esta obra; y así, cesando la persecución, va el colegio en 
augmento". "Y tiene tan buen ánimo el padre rector de este colegio (P. Pedro 
Morales) que con muchas veras trata de hacer iglesia, a la cual se dará 
presto principio con el favor divino". "Las casas del canónigo D. Juan Viz- 
caíno, obtenidas en pública subasta por el rector de Puebla, P. Pedro de Mo- 
rales, en 1583, sede entonces del colegio de S. Jerónimo". "Estaban en la 
misma manzana del Col. del E.S." (M.M., III, Roma, 1968, p. 23). 

— Del Catálogo: (Méx. 8, ff. 244-245v.) (M.M., II, 153): "Colegio de 
la Puebla de los Angeles: P. Pedro de Morales, rector", 

1584 "Llegado el año de 84, por orden del P. provincial Juan de la Pla- 
za, el rector que entonces era del colegio angelopolitano. Padre Pe- 
dro de Morales, expuso al pueblo la increíble inopia de su colegio, y acto 
continuo se puso a pedir limosna. Dentro de los 30 días siguientes (dice el 
mismo P. Morales), nos dieron más de 80,000 pesos en dinero" (Cuevas, 
II, p. 343) (Alegre, II, 67) (Astr., IV, p. 389) (Epist. Hisp. XXVIII). 

El 2 de Noviembre de 1584, escribe a nuestro P. Aquaviva, que ha dejado 
de ser rector de Puebla. 

— "Roma, 15 de Marzo de 1584" (Carta de Aquaviva a Pedro de Mo- 
rales. Méx., 1, f. 42v.) (M.M., II, 258-259): "Padre Morales: 



302 



MORALES, PEDRO DE, P. 



Recibídose han las de V.R. hasta la de 5 de Noviembre del 82, y con todas 
ellas me he consolado en el Señor, por entender cuan bien se ha procedido 
en ese colegio de la Puebla, por la bondad del Señor, así en lo espiritual 
como en lo temporal; habiéndose puesto tan buena diligencia en desempe- 
ñarlo de tanta cantidad como debía; lo cual confío en la prudencia de V.R., 
se habrá hecho con la edificación y buen modo que la puridad de nuestro 
Instituto pide". 

"También he recibido las piedras que V.R. me envía (piedras bezares), 
que para ser finas y para tan buenos efectos, las estimo en lo que es razón; 
y las agradezco mucho". 

"Con el P. (Francisco) Váez he repartido de los 'agnusdei' y reliquias que 
tenía. No dejará de caber su parte a ese colegio (de Puebla) donde hay más 
necesidad de ellos, siendo esa tierra tan infestada de rayos". 

En las respuestas a los memoriales que trajo el P. Váez se responde a lo 
del curso de artes que pide V.R. en ese colegio, y a otras cosas tocantes al 
buen gobierno de esa provincia; la cual he encomendado al P. Antonio de 
Mendoza, por ser de las prendas que se requieren, para tal oficio en esas 
partes. Y aunque en la provincia de Toledo han sentido mucho su salida por 
ser tan amado de todos, por su mucha prudencia y suavidad en su gobierno, 
con la exacta observancia de nuestro instituto; todo lo he pospuesto a trueque 
de ver essa provincia tan consolada y ayudada como deseo. 

Consuélame el buen ánimo y prontitud de V.R. para cumplir lo que de 
nuevo ha prometido. Confío en la divina bondad, que, mediante la gracia 
de la vocación y con las partes que le ha dado, hará mucho fruto en cual- 
quier ministerio que le emplearen. Roma, 15 Marzo, 1584. Aquaviva. 

(Méx. 1, f. 42v.) (M.M., II, 258-259). 

4 

— "Puebla de los Angeles, 22 de Oct., 1584" (Carta del P. Antonio de 
Torres al P. Pedro de Morales: Hisp. 130 ff. 384-385v.) : "JHS. Muy rdo 
in Christo, Padre: Pax Christi. No fue mi dicha encontrar con V.R., ni en 
el camino, ni hallarle en su colegio (de Puebla), que tan de V.R. es agora, 
como de antes; pues se debe a quien lo dejó en todo tan bien reparado. Por 
lo cual yo doy cuantas gracias puedo a V.R., y le pido cuan encarecidamente 
puedo, nos favorezca con sus santos sacrificios y oraciones; para que, lo que 
V.R. plantó, crezca y dé más copioso fruto. Que sabe el Señor no es la menor 
parte de mi carga, haber de correr tras quien tan bien corrió su carrera, y 
tanta impresión dejó en los ánimos de todos". 

"Quisiera haber podido llegar a tiempo que pudiera recibir instrucción 
de V.R. así de lo temporal como de lo espiritual de este colegio; pero, pues 
no pudo ser, sea el Señor por todo bendito; y V.R. me mande en que sirva; 
y perdone mis muchas faltas y desedificaciones; porque el Señor nos perdone 



BIOGRAFIA 



303 



a todos. No puedo ser más largo, porque me dan prisa. La caridad y amor 
plegué al Señor se alargue y ensanche en nuestros corazones. 

"De la Puebla y Octubre 22 de 1584. De V.R. mínimo siervo en Chro. 
N.S.". Antonio de Torres. 

— "México, 27 de Octubre de 1584". De una carta del P. Antonio de 
Mendoza al P. Aquaviva (Hisp. 129 ff. 201-204v.) (M.M., II. 396) : 

"El P. Pedro de Morales lee aquí en México, la lección de casos de con- 
ciencia". 

1585 "En el tercer concilio provincial mexicano, Enero, 1585, fue nom- 
brado consultor canonista el P. Rector Pedro Morales, jesuíta" 
(Berist.). 

— "Rector hasta entonces del colegio de Puebla" (Astráin, IV, p. 406). 
(ABZ., Hist., I, p. 307). 

— (Alegre, I, p. 200) : "EJ genio amable y sincero del Padre Doctor 
Pedro de Mor.\les que se había atraído la veneración y aprecio de 

toda la ciudad: se movió a tratar de la jundación del Colegio del Espíritu 
Santo, como al fin lo hizo". 

— "Movido D. Melchor de Covarrubias vecino honrado y muy rico y 
fundado capellanías y obras pías insignes, se determinó a ser funda- 
dor de aquel colegio" (Sánchez Baquero). 

— "El P. Pedro Morales, Doctor en ambos derechos por Salamanca, 
aparece en el Tercer Concilio Mexicano (1585) entre los canonistas" 

(Llaguno, La personalidad jurídica. Méx., 1963). 

— "Roma, 25 de Marzo de 1585" (De una carta del P. Gen. Claudio 
Aquaviva al P. Pedro de Morales (Méx. 1, f. 68) (M.M., II, 467- 

468) : "P. Pedro de Morales, rector en la Puebla de los Angeles: Doy gra- 
cias al Señor por el aumento con que lleva adelante las cosas de ese colegio, 
según V.R. por la suya me avisa; y espero en su misericordia que cada día 
irán mejorando; en especial con la ayuda del P. Antonio de Mendoza, a 
quien será razón que V.R. avise lo que a mí me escribe; para que él como 
más de cerca, atienda a ponerle remedio; mayormente a la conservación 
de la caridad fraterna, que, para todo, es tan importante; pues sin ella, ni 
para nosotros, ni para los demás, seremos provechosos instrumentos. Dénosla 
la Divina Bondad, como sabe que es necesaria". En sus OO. . . Cl. Aquaviva. 

— "Tepotzotlán, 20 Noviembre de 1585" (De una carta del H. C. Teó- 
filo Ciotti al P. Francisco Benci. En "Vasco de Puga, Provisiones para 

el gobierno de N.E." Madrid, 1945. Ms. 532 No. 100) (M.M., II, 691): 



304 



MORALES, PEDRO DE, P. 



"II P. PiETRO de Morales che fu per teólogo del vescovo de la cittá de gli 
Angelí (Diego Romano) en il Concilio Provinciale che qui in México se 
ha fatto". 

— "Tepotzodán, 30 de Noviembre de 1585" (De una carta del P. Pro- 
vincial Antonio de Mendoza al P. Aquaviva: Hisp. 131, ff. 53-57v.) 

(M.M., II, 714) : "Al P. Pedro de Morales que leía casos en México, en- 
viamos a la Puebla, por ser allí muy deseado y pedido, y porque allí hay harta 
necesidad de reducir y ganar los ánimos, para con la Compañía, por quedar 
harto adversos, desta hera del P. (Antonio) Torres, porque con sermones y 
otras ocasiones, ha hecho de las que suele". 

— "México, Diciembre 10 de 1585" (De una carta del P. Pedro Díaz 
al P. Gen. Aquaviva. Hisp. 131, ff. 74-75) (M.M., II, 755) : . . . "En 

cuanto a lo que V.P. me escribe acerca de la lección de los casos que yo leía 
en este colegio, el padre provincial (Antonio de Mendoza) cuando vino de 
España, aún antes que llegase a este colegio, la encomendó al P. Pedro de 
Morales; y aún después la lee otro padre Bernardino de Acosta. Mas sé 
decir a V.P., que nunca hubo tanta frecuencia de oyentes como al principio 
y como yo la dejé. Y creo que si no hubiera habido tanta mudanza, que se 
conservara; porque gustaba más de oírla, que otras lecciones de escolástica, 
por serles más de propósito y más de provecho". 

— (Del Catálogo de 1585) (Méx. 4, ff. 22-37) (M.M., II, 744) : "En 
el Colegio de México, No. 5. P. Pedro de Morales, natural de Valde- 
peñas (provincia de Ciudad Real) diócesis de Toledo; de 47 años; de me- 
diana salud. Ingresó en 1570; profeso de cuatro votos desde 1582; ha estu- 
diaíjo tres años de arte y tres de teología; es doctor en derechos; rector; 
lector de casos y predicador". 

— "En México, en la 2a. congregación provincial (2-9 Nov.) fue uno 
de los asistentes el P. Pedro de Morales" (M.M., II, p. 631). 

— (Decorme, La Obra. . . , I, 32) : "En el Tercer Concilio Mexicano, 
comenzado el 20 de Enero de 1585 y terminado el 17 de Octubre del 

mismo año: figuraron tres jesuítas: el provincial, Juan de la Plaza; el P. 
Pedro de Hortigosa, teólogo consultor del limo. Arzobispo de México. Y de 
Puebla vino el P. Pedro de Morales, doctor en ambos derechos". 

— Dotación del Col. de Puebla. "A pesar del mucho fruto que se hacía 
en Puebla, padecía el colegio tanta pobreza que su rector el P. Pedro 

de Morales el año de 1584, tuvo que exponer al pueblo su necesidad, desde 
el púJpito y salir a pedir limosna por las calles. Correspondió la ciudad libe- 
ralmente con 8,000 pesos, lo suficiente para salir de aquel apuro, pero no 



BIOGRAFIA 



305 



para asegurar el porvenir del colegio" (Dec, La Obra, I, 34) (Pérez Rivas, 
Crón., l, 122) (Alegre, I, 212) : "El año de 1585 deparó Dios un cumplido 
fundador en la persona de D. Melchor de Covarrubias, quien al ver el bene- 
ficio que reportaba la ciudad, de los estudios y ministerios de la Compañía, 
y atraído por el dulce trato del P. Pedro de Morales, el buen caballero que 
había sentido mucho la anterior repulsa, comenzó de nuevo a frecuentar la 
casa; y estando de paso el P. Pedro Sánchez (antiguo provincial), le pro- 
metió de contado 28,000 pesos (dos mil de réditos) ; y una libranza de 13,000 
pesos, declarando además, al colegio heredero de lo remanente de sus bienes" 
(Dec, La Obra..., I, 34). 

1586 (De ABZ, Hist., pp. 323-324) : "No podemos pasar más adelante, sin 
dar razón de la nueva forma y aumento que logró este año el insigne 
colegio del Espíritu Santo" (Nota 76) : "Este colegio de Puebla, al que se 
agregaba el segundo noviciado de la provincia, contaba entonces diez padres, 
catorce hermanos y doce novicios" (Méx. 4, ff. 74-77). Hemos hablado ya 
más de una vez, del insigne caballero D. Melchor de Covarrubias, que, muy 
a los principios de haber ido allí la Compañía, había ofrecido 14,000 pesos 
para la fundación de aquel colegio. No habiendo por entonces, parecido a 
los superiores suficiente la dotación, quedó no poco mortificado y algún tanto 
sentido con los jesuítas. El P. Doctor Pedro de Morales procuró después 
mitigar sus resentimientos, que la fuerza misma de la razón había ya no poco 
debilitado. Comenzó a frecuentar nuestra casa, y a ver por sus ojos el tra- 
bajo que por la ajena salud, se tomaban con tanto ardor nuestros operarios. 
Hacía algunas limosnas, y comenzó a inclinarse a dotar plenamente el co- 
legio. El P. provincial Antonio de Mendoza no podía admitir la fundación, 
sin licencia del padre general a quien se escribió desde luego, y su pater- 
nidad muy reverenda condescendió prontamente, dando muchas gracias a 
D. Melchor de Covarrubias, y admitiéndole a la parte de los sacrificios y 
obligaciones que a sus fundadores reconoce la Compañía. La carta de nuestro 
padre general Claudio Aquaviva estaba firmada a los 24 de Enero de 1586" 
(Nota: Se conserva otra carta escrita por el P. general al mismo señor Co- 
varrubias del 31 de Diciembre de 1586: Méx. 1, f. 69v.). 

— "Roma, Febrero 24 de 1586" Carta del P. Gen. Claudio al P. Pedro 
de Morales. La de V.R. receví, escrita a los 6 de Mayo de (1585, 
véase aquí en bibliografía de ese año). Y no era necessario darme en ella la 
satisfacción que me da, del modo que hubo en pagarse las deudas del collegio 
de la Puebla; porque como estoy satisfecho de la persona de V.R., lo estoy 
también del oficio que, en aquel particular higo, y del que hará en qual- 
quiera otro que la obediencia le encargare. Pero, como quiera que sea, yo 
me he consolado de entender, por la suya, que nuestro Señor le da salud; y 



306 



MORALES, PEDRO DE, P. 



que al presente tiene consuelo en su ocupación. (Nota: explicaba casos de 
moral en el colegio mexicano, y asistía al concilio provincial mexicano ter- 
cero). Este consuelo le deseo yo a V.R. y a todos; porque sé que es grande 
alivio para ayudar a los ministerios en que se ocupan. Désele su Magestad 
divina tan cumplida, como, para su divina gloria, fuere más conveniente. 
En las OO. etc. (M.M., III, 136). 

— "Roma, 9 de Septiembre de 1586" (De Aquaviva al P. Pedro de 
Morales) . 

"P. Pedro de Morales, en la Puebla de los Angeles". 

"La de V.R. recebí, escrita a 3 de hebrero (carta perdida) y consuelo en- 
tendiendo por ella, que se vaya reparando el menoscabo que en ese colegio 
se iba sintiendo, de devotos y de freqüencia. V.R. se emplee ay; pues tan 
bien suceden sus trabajos en ese pueblo. 

"De algunas cosas de que me avisa, escrivo al provincial para que las re- 
medie; porque son de mucha importancia. Espero que lo hará. 

"Lo del edificio que ay quieren hacer para doncellas recojidas, no creo nos 
será de mucho inconveniente, si tienen la necesaria clausura; ni es cosa que 
por acá se puede impedir, pues ay calle en medio. Vean si allá, por vía del 
ordinario, se puede hacer algo; y, si no, déxenlo passar. En sus oraciones etc. 
Claudio" (M.M., III, Roma, 1968, pp. 198-199). 

1587 (Versión de Alegre, I, pp. 212-213) : "Prometía D. Melchor de Co- 
varrubias 28,000 pesos de contado, y una libranza de 13,000, a que 
daba esperanza de añadir en su testamento el remanente de sus bienes, de 
qup hacía heredero al colegio. El P. Provincial Antonio de Mendoza pasó a 
darle la última mano a este importante asunto, y en 15 de Abril de 1587 
se otorgaron las escrituras, pesando el piadoso fundador por su misma mano, 
el dinero. 

"Su liberalidad premió el Señor con unos interiores sentimientos de júbilo 
y de piedad, tan singulares, que como él mismo dijo al padre provincial, no 
había sentido en su vida, gusto alguno de aquella cualidad. 

"Por la singular devoción que tuvo siempre a la Tercera Persona de la 
Augustísima Trinidad, quiso que se pusiese a su colegio el nombre del Es- 
píritu Santo, y señaló para el día de la fiesta y sucesora suya en el patronato, 
a Santa María Magdalena (22 de Julio), a quien ha profesado siempre, un 
tiernísimo afecto. Así, después de tantas penalidades y congojas temporales, 
recompensó Dios la heroica paciencia y sufrimiento de aquellos sus siervos, 
que, fiados en su providencia, habían perseverado nueve años entre persecu- 
ciones y pobrezas, erigiendo sobre estos solidísimos cimientos el segundo cole- 
gio de la provincia en la segunda ciudad del reino" (Alegre, I, pp. 212-213). 



BIOGRAFIA 



307 



— (Versión de Pérez Rivas, Crón., 122-124) : Se aficionó mucho D. Mel- 
chor Govarrubias a la Compañía con el trato y comunicación del padre 
doctor Pedro de Morales, que con su afabilidad, prudencia y ejemplar vida, 
llevaba tras sí los ojos y voluntades de todos. Supo la honra que la Compañía 
había hecho a su insigne fundador D. Alonso de Villaseca, y cuán bien se 
había logrado y lucido la hacienda que en el colegio se había gastado, con 
que se resolvió a declararse con el P. Pedro de Morales, diciéndole los de- 
seos que Dios le había dado de fundar el colegio de Los Angeles, y pregun- 
tádole si lo admitirían por fundador, y con qué calidades y condiciones se 
admitía uno por tal en la Compañía; el Padre (Morales) le declaró lo 
que en esto había y lo que la Compañía usaba hacer con sus fundadores, los 
privilegios y gracias de que gozan y el agradecimiento perpetuo que esta sa- 
grada religión conserva a tan gran beneficio. Esto le encendió más en em- 
plear en obra tan provechosa su hacienda, y escribió luego sobre el negocio 
al P. Antonio de Mendoza (provincial que entonces era de esta provincia) 
el cual le respondió agradeciéndole su determinación; de que aceptaría su 
fundación y se le cumplirían sus deseos, como sucedió . . . Porque el padre 
provincial fue a tratar de esta buena obra a la Puebla, y pagado de las mu- 
chas prendas de nobleza, de piedad y singular afición a la Compañía, de 
D. Melchor Covarrubias, admitió con mucho gusto su fundación, y se hicie- 
ron las escrituras a 15 de Abril de 1587. Aquel mismo día el fundador pesó 
por sus manos 28,000 pesos de plata, con tan singulares demostraciones del 
gusto y contento con que los daba para tan santa obra, que se echaba bien 
de ver, que le comenzaba el Señor a pagar de contado esta tan señalada, 
que por su amor hacía. . . Y así le envió a decir al P. provincial que aquel 
era el día de mayor consuelo, paz y alegría que en todos los días de su vida 
había tenido, por haber ofrecido a Dios con tan buena voluntad aquel di- 
nero, de que se había de servir tanto la divina Bondad y ser de tanta utilidad 
a aquella república. Al fin de sus días haciendo su testamento este insigne 
benefactor, acordándose de prenda que tanto amaba como la de este colegio, 
lo dejó por heredero del remanente de sus bienes, fuera de 31,000 pesos que 
mandó se gastasen en limosnas y muchas obras pías que dejó señaladas en su 
testamento, las cuales luego se cumplieron el mismo año que murió, siendo 
provincial el P. Pedro Díaz, que cometió la comisión de todo al P. Juan de 
Loaiza, rector que a la sazón era de este colegio, al cual le cupieron como 
otros 40,000 pesos del remanente, de suerte que, con los 28,000, y otras li- 
mosnas que en vida le hizo su piadosísimo fundador, tuvo el Colegio del 
Espíritu Santo 72,000 pesos de fundación, los cuaJes han tenido dichosísimo 
empleo: buena parte de ellos en la fábrica de un muy hermoso templo de 
que después diremos, y lo demás en algunas haciendas de campo de que 
se han sustentado y sustentan más de treinta religiosos, que bien ocupados 



308 



MORALES, PEDRO DE, P. 



en los ministerios de la Compañía, viven ordinariamente de este colegio, en 
el cual algunos años también estuvo el noviciado de esta provincia. 

"Por no haber tenido sucesor, ni heredero forzoso nuestro fundador (aun- 
que tenía algunos parientes), dejó por sucesora del patronazgo a la serenísima 
Reina de Jos Angeles, a cuyo patrocinio encomendó su colegio. Y el día de la 
gloriosa Santa María Magdalena (que por su devoción escogió para celebrar 
la fiesta titular de la iglesia) se le ofrece a la Virgen Santísima cada año, 
como es costumbre, una candela encendida en un blandón de plata, delante 
de su altar, que es la que se le había de dar al fundador, si estuviera pre- 
sente. La advocación de su iglesia quiso que fuese "del Espíritu Santo", de- 
bajo de cuya protección y nombre ha estado siempre, juntamente con el de 
la santísima Virgen. Y así no es de admirar que estando este colegio debajo 
del amparo y defensa de tan poderosos protectores, haya tenido y tenga 
cada día, tan felices sucesos espirituales y temporales. Y pues fue tan sin- 
gular el beneficio con que favoreció el muy noble D. Melchor de Covarrubias 
a la Compañía con tan señalada fundación, y los ejemplos que dio en vida 
y en muerte son dignos de memoria, razón será que hagamos la honorífica 
memoria que merece su afecto, piedad y beneficencia para con la Compañía, 
la cual vivirá perpetuamente agradecida a taJes beneficios. Y habiendo sido 
en vida y en muerte tan liberal para con Dios y tan misericordioso para con 
los pobres, bien se deja entender cuánto lo sería Dios para con él en vida 
y muerte. Resplandecieron en él costumbres muy cristianas y una gran com- 
postura y modestia, por cuya causa nunca se quiso casar. En la enfermedad 
en que murió admiró a todos su devoción, sus lágrimas, su contrición, el deseo 
de verse con Dios. Siempre fue muy devoto de la santísima Virgen, y así 
mandó que en su nombre, se le diese cada año la candela. Tenía un afecto 
tiernísimo a la gloriosísima Magdalena. La estima que en vida hizo a nuestra 
Compañía fue singular, pero la que en la hora de la muerte mostró, excedió 
a todo lo pasado. Murió a 25 de Mayo de 1592, dejándonos prendas de que 
lo coronó la Divina Majestad con el premio eterno de la gloria; hízole un 
solemnísimo entierro y exequias, y se depositó su cuerpo en la iglesia que en- 
tonces teníamos, mientras se acababa de edificar el hermoso templo, al cual 
después se trasladaron solemnemente sus huesos que descansan en un cenotafio 
o sepulcro muy honroso a un lado del altar mayor" (Pérez Rivas, Crónica, 
t. I, pp. 122-124). 

— (Escuchemos en lo restante al P. Juan Sánchez Baquero, S.J. en Fun- 
dación, pp. 128-131) : "Cumplió D. Melchor (Covarrubias) su pro- 
mesa al fin de sus días que fue a 25 de Mayo de 92; porque habiendo dejado 
en su testamento 32,000 pesos para obras pías, dejó por universal heredero 
de sus bienes al colegio de la Puebla, porque no tenía heredero, ni había 



BIOGRAFIA 



309 



sido casado. Cumpliéronse los legados dentro de un año, y valióle la herencia 
a la Compañía 44,000 pesos, habiendo hecho suelta de buena cantidad a al- 
gunos sacerdotes, y otra mucha que no se pudo cobrar. Con lo cual valió 
esta fundación 72,000 pesos. Quiso que la gloriosa Magdalena (de quien era 
muy devoto) fuese la titular de su iglesia; y heredera y sucesora del patro- 
nazgo a la Santísima Virgen María, a quien este día se ofrece cada año la 
candela y se pone en un blandón, delante del altar, no sin muchas lágrimas 
del pueblo. Hízosele solemnísimo entierro y exequias, con asistencia del ca- 
bildo y religiones, que a todas las tenía obligadas con sus copiosas limosnas 
en vida y en muerte. Depositóse el cuerpo en la iglesia que entonces teníamos, 
mientras se acaba la principal, la cual se dedicó con solemnísima solemnidad, 
regocijo y fiestas públicas de la ciudad, por ocho días continuos, a 9 de Enero 
del año 1600; y el día octavo se colocaron con grande aparato y solemnísima 
procesión desde la catedral al colegio; mucho número de grandes y preciosas 
reliquias, entre las cuales hay dos de mucha estimación: un velo de la santí- 
sima Virgen María, nuestra Señora; y un pedazo de capa de San José, que 
la noche del Nacimiento abrigó a Dios Niño en el pórtale jo de Belén. Las 
cuales trajo de Roma, con auténticos testimonios el Padre Doctor (Pedro) 
Morales, y por el amor que tenía a aquella casa, en que había trabajado 
tanto, le hizo donación de ellas. Celebró aquel día la procesión y misa de 
pontifical el obispo D. Diego Romano (1578-1606), con la majestad y pompa 
que acostumbraba, que fue singular prelado de singular prudencia y gobier- 
no, y supo muy bien representar aquella dignidad, no menos con las virtudes 
sólidas y perfectas que pide, que con la grandeza de casa y autoridad de 
su persona. El cuaJ habiendo visitado por orden de su majestad Felipe III 
(1598-1621) las audiencias de México y Guadalajara, y fundado el colegio 
de S. Ambrosio de Valladolid en los reinos de Castilla, lleno de merecimientos 
y de días, murió en su iglesia, año de 1608, mandando su cuerpo a Valla- 
dolid, para que fuese sepultado en el colegio que dejaba fundado" (Sánchez 
Baquero, Fund., pp. 128-130) : "A la tarde del 9 de Enero de 1600 (Continúa 
Sánchez Baquero) en Puebla, hicieron los caballeros de la ciudad un juego 
de cañas, en la plaza que está delante de la iglesia, en señal de alegría común; 
repartiéronse ricos premios a los poetas latinos y españoles, que compusieron 
en el cartel literario, que la ciudad propuso; y toda esta solemnidad mereció 
bien el edificio del templo, porque es uno de los bien acabados, alegre y de- 
voto, de las Indias. Después se trasladaron a esta Iglesia los huesos del fun- 
dador D. Melchor de Covarrubias, con la misma solemnidad de su entierro, 
y se pusieron en un suntuoso sepulcro que la Compañía le había labrado al 
lado del evangelio del altar mayor, donde en un tabernáculo de buena ar- 
quitectura, está de rodillas su estatua al natural, con edificación de la ciudad, 
del agradecimiento que la Compañía tiene a sus fundadores. 



310 



MORALES, PEDRO DE, P. 



"La herencia y dinero de la fundación se empleó en una buena estancia 
de ovejas (diez leguas de la ciudad) y en algunas labores de trigo y maíz, 
cerca de ella, que se van engrosando con sus mismos frutos. 

"Del mucho gasto que se hizo en el edificio de la iglesia, quedó el colegio 
algo adeudado, por lo cual no ha podido proseguir el de la casa, y así se 
vive con alguna estrecheza; ya se van pagando las deudas y se podrá pro- 
seguir un cuarto bien capaz que hay comenzado" (Nota: Esto se escribía 
en 1602). 

"Tiene el colegio gran comodidad para edificar, porque no le faltan de 
su cosecha todos los materiales de cal, cantera y monte que ha menester. 

"Demás de los ministerios generales, hay en el colegio, estudios de lati- 
nidad, con tres clases de gramática; y a tiempos (cuando la necesidad de 
ordenantes lo pide), se leen casos de consciencia. No hay estudios mayores, 
aunque pudiera; porque, acabada de oír su latinidad, se van los estudiantes 
a oír las demás facultades a México, por la vecindad y comodidad de la 
Universidad, para graduarse en ella. Hay en aquellas clases 150 de ordinario, 
y de la Compañía residen en el colegio 26. Además de los ministerios que 
se ejercitan con los españoles, hay buen empleo en los indios, así de los 
obrajes, que son muchos y gente desamparadísima de toda ayuda, como en 
misiones: porque los beneficiados de los pueblos (como se han criado en el 
colegio de S. Hierónimo y en los estudios de la Compañía) se valen de ella 
frecuentemente, para que les ayuden en doctrinar aparte en su capilla de por 
sí, donde se ejercita con mucho fruto de los naturales y consuelo de los pa- 
dres que saben la lengua" (Sánchez Baq.). 

— ^ "Roma, 11 de Agosto de 1587" (De una carta del P. Gen. Aquaviva) : 
"Las demás provisiones que V.R. me avisa, del P. (Pedro de) Mo- 
rales, me parece que han sido bien consideradas" (M.M., III, Roma, 1968, 
p. 247). 

1588 "Roma, 31 de Enero de 1588" (De una carta del P. Gen. Claudio 
Aquaviva al P. Pedro de Morales) (A Puebla) : 
"Creo bien que havrá sido necessario el privarse de alguna habitación, 
como V.R. por la suya" (Nota de Zubillaga: Carta perdida. Probablemente 
la escribió hacia Julio de 1587, como rector ya del colegio de Puebla en 
sustitución del P. Pedro Sánchez, que pasó a México) "me dice que se ha 
hecho para acomodarse de iglesia. Espero en el Señor, que, por hacer cosa a 
su Magestad divina, se ha quitado de la suya propria, el Señor, que, en toda 
suerte de misericordia, es liberal; por donde menos piensen, lo suplirá con 
mucho augmento. 

"Ya he entendido la residencia de V.R. en ese colegio, y la del P. Pero 
Sánchez en México. Con eso, espero que se havrá reparado algo de lo que 



BIOGRAFIA 



311 



ese collegio, según V.R. en la suya, apunta, se menoscavava, ansí en lo de 
dentro, como en lo de fuera; que, según entiendo de la gente de esa ciudad, 
se deve mucho a su devoción y voluntad que tienen con los nuestros". 
En los SS.SS. etc. (M.M., III, Roma, 1968, pp. 301, 302). 

1589 "Roma, 15 Dic, 1589" (De una carta del P. Gen. Aquaviva al P. 

Prov. Antonio de Mendoza: "No quiero permitir que V.R. diga, que 
no tiene brazo para reprimir al P. Pedro de Morales". "Sino que con 
efecto le tenga, para avisarle de sus excesos, para mudarle al colegio donde 
menos se pueda embarazar en tales cosas" (M.M., III, 403). 

— "El P. Pedro de Morales, rector anteriormente del Col. de Puebla, 
no lo era ya al redactar su carta de 30 de Agosto de 1589, sino con- 
sultor del colegio mexicano" (M.M., III, Roma, 1968, 43).* 

— "Ante la poca satisfacción que daba en su rectorado de Puebla, el 
P. Pedro de Morales, Aquaviva recomienda sustituirlo como efec- 
tivamente se hizo" (M.M., III, p. 45).* "Roma había concretado la forma 
definitiva que habrán de adoptar los seminarios de indios: educar a los hi- 
jos de gente principal. El P. Pedro de Morales — lo hemos hecho notar 
ya — cree necesario informar a Roma, oral y objetivamente" (Doc. 142) 
(M.M., III, pp. 45-46). 

— "Roma, 15 de Mayo, 1589" (De una carta del P. Gen. Claudio Aqua- 
viva al P. provincial Antonio de Mendoza) : "Si con el P. Hortigosa, no 

avisé a V.R. de la poca satisfacción, que me avisaban, daba en su oficio, el 
P. Pedro de Morales, rector de la Puebla; será bien que lo mire, y vea 
si convendrá poner otro en su lugar, que creo sería lo mejor; pero remí- 
tome a lo que con el padre Hortigosa escribí; para que entendiendo V.R. 
lo que siento, pueda mejor disponer" (M.M., III, pp. 369-370). 

— "Roma, 15 de Diciembre, 1589". Carta del P. Claudio Aquaviva, Gen. 
al P. Pedro de Morales. "Padre Pedro de Morales. En México. 

Diciembre 15". 

"Reciví la de V.R. escrita en Febrero de 1589 (Carta perdida) ; en que 
me dice la necessidad que hay, de que yo sea enteramente informado de las 
cosas de esa provincia. Yo lo deseo; y aceptaré de buena gana, las informa- 
ciones que se me dieren, como cosa necesaria, para proceder con más luz. 
Para este efecto, embiaré (sic) presto, siendo Dios servido, un visitador (el 
P. Diego de Avellaneda), que los consuele y ayude, como le he embiado a 
las demás provincias de Europa. Quando él vaya, podrá V.R. avisarle de lo 
que 'in Domino' le pareciere, para que él, estando bien enterado de todo, 
pueda mejor informarme. En sus SS.SS., etc. Claudio" (M.M., III, p. 411). 



312 



MORALES, PEDRO DE, P. 



1590 "Roma, 17 de Abril de 1590". Carta del P. Gen. Claudio Aquaviva 
al P. Pedro de Morales. "P. Pedro de Morales, México. Una de 
V.R. de 26 de Mayo (Carta perdida) se ha recibido, y en ella trata lo mismo 
que por otras nos ha escrito, y es, de quánto importe, para consuelo de esa 
provincia, que seamos informados de algunas cosas. Y, porque de nuestra 
parte se desea el consuelo de todos, y principalmente de los que están tan lejos 
como los de esa provincia, nos hemos resuelto de embiar (sic) un visitador 
(el P. Diego de Avellaneda) para que los oyga y consuele. Espero que por 
este medio, se conseguirá el fin que V.R. y todos pretendemos; pues 'ultra' de 
lo que el visitador por sí mismo, remediare, por la relación que él nos diere, 
daremos orden de lo demás que pareciere convenir". En sus oraciones, etc. 
(M.M., III, 438). 

1592 (Versión de Alegre, I, 178) : "Cuando en 1592 se estableció la Casa 
Profesa, fue uno de sus primeros moradores, el P. Pedro de Morales, 
sacerdote de profundo saber, de acrisolada virtud, de grande expedición para 
los negocios, de carácter dulce y compasivo, prestó insignes servicios a la 
Compañía, y ganó la estimación de sus contemporáneos. El ascendiente que 
el padre tenía sobre los corazones fue tal, que saliendo en persona a pedir 
limosna por la ciudad de Puebla, juntó en un solo día más de 8,000 pesos; 
y que dieron esta suma sin fastidio, se probó muy bien porque saliendo po- 
cos días después a recoger el dote con billete suyo una pobre doncella, volvió 
a su casa con más de tres mil pesos" (Alegre, I, 178). 

— "La tercera congregación provincial se reunió a principios de 1592 
4 (Enero 20). Resultaron electos de procuradores a Roma, el 23 de 

Enero de dicho año, el P. Pedro de Morales, rector que era del colegio de 
Puebla, y el P. Pedro (sic, por Diego) García. . . La elección del P. Pedro 
de Morales parecía haber de ser muy perjudicial al colegio de Puebla, que 
le debía todo su ser, especialmente cuando pocos meses después, tuvo que 
sufrir el golpe más sensible en la muerte de su piadoso fundador D. Melchor 
de Covarrubias" (Alegre) . 

— Del acta de la congregación provincial tercera (original) : "Se halla 
bajo el No. 5 de los profesos asistentes a la congregación, reunida en 

México el 20 de Enero de 1592: 'Padre Pedro de Morales, rector del co- 
legio de Puebla'. Enero 21: Lo quinto se propuso se señalase el día en que 
se avía de elegir el procurador, y de común consentimiento señalaron el 
jueves primero siguiente, 23 de henero, día del Señor San Ildefonso, a las 
ocho y media de la mañana". "Jueves 23 de henero en el lugar y a la hora 
señalada fue elegido por procurador en primer lugar 'ad plura moedietate 
suffragia' el Padre Pedro de Morales, rector de la Puebla; y en segundo 



BIOGRAFIA 



313 



lugar, de la misma manera el P. Diego García, y a cada uno de los quales 
la Congregación toda, eligió también para poder hallarse presentes y tener 
voto en qualquiera Congregación, así en la que ha de tener el Padre Ge- 
neral con los procuradores, como en qualquiera otra Congregación General 
que se offresciere aver por todo el tiempo que estuviere en Europa; para que 
en las dichas congregaciones tenga voto, assí para la elección del General, 
como para todos los demás negocios que se offrecieren, conforme al Canon 
13 de la Ouarta Congregación, y para esto y para todo lo demás que piden 
nuestras Constituciones y Decretos, les dio toda la Congregación, la facultad 
tan cumplida, como darles puede y deve". Declaración 7a. de la 3a. Congr. 
Provincial. México, 23 de Henero de 1592 (Actas originales). 

— (De una carta del P. Diego de Avellaneda, al P. Gen. Claudio Aqua- 
viva. Año 1592) : "Habiendo de tratar V.P. al P. Pedro de Morales, 

me pudiera excusar, y por esto mismo diré (lo) que se siente, aun después 
de lo que se señala en el Catálogo general de los talentos, ingenio y virtud: 
que presupongo aquí es para mucho aunque 'in exiguo corpore', y tiene 
tanto más ánimo que cuerpo, que con los que trata, aunque sean constituidos 
en gran dignidad eclesiástica o seglar, es como señor y superior de ellos y se 
precia él de ésto y lo dice; aunque pienso no lo podrá decir que ha obtenido 
de mí ésto, ni es razón lo pretenda de V.P. por su mayor aprovechamiento 
espiritual, y aunque yo lo he procurado, conforme a su buen talento, ocupar, 
y aun de cierta manera de levantar y alentar, que estaba como caído en la 
opinión de algunos nuestros, sumergido en negocios seculares; por lo cual lo 
saqué para la Puebla, donde ayudó lo de allí, que había menester persona 
tal. Abarca mucho y dicen que aprieta poco, y ansí andan harto quejosos de 
él los que le encomiendan sus negocios: mas muy bien sabe salir con lo que 
quiere y toma a pechos. La necesidad precisa que siento 'in Domino', que 
tiene que dar de mano a tanto dar y tomar con seglares. Dos cosas me dan 
buena esperanza de su enmienda: ser seguro en su virtud y muy hijo de la 
Compañía y muy devoto de nuestra Señora, y así espero ha de venir de V.P. 
muy ayudado en el espíritu, mediante el divino favor y gracia suya". 

— "Aquella misma noche del 3 de Febrero pasaron a ocupar la Casa 
Profesa los cuatro padres cuyos nombres conservan los manuscritos, y 

parece justo poner aquí y fueron: el P. Doctor Pedro de Morales, el P. 
Juan Sánchez (Baquero). El P. Juan de Loaysa y el P. Alonso Guillén, con 
un hermano coadjutor que sirviese de sacristán" (Alegre, I, p. 249) (Pérez 
Rivas, Crón., I, 235). 

— "Doy fe que el P. provincial Pedro Díaz en 5 de Febrero de 1592. tomó 
posesión de la Casa Profesa, y fue testigo el Doctor Pedro de Mora- 



314 



MORALES, PEDRO DE, P. 



LESj vecino y estante de esta ciudad". "Pasó ante mi: Lope Arias, Notario" 
(De la Hist. Ms. de la Profesa. Siglo 16) (Arch. Prov. Méx. Merid. [1960] 
Mise. Ms. 11-11. 102-111). 

— Entre los negocios que llevaba, el No. 32 dice: "Entienda el P. procu- 
rador cómo el procurador de Madrid carga a esta provincia, 14 duros 

de portes de cartas. El P. Morales lo averigüe con el procurador de Madrid". 
El No. 34) : "Que dé instrucción al procurador de Indias, de Sevilla de las 
cosas que ha de enviar a esta provincia, y que sean muy buenas y que se dé 
aviso en los negocios que se ofrescieren: Hágalo el P. Morales" (De las 
Respuestas al Memorial). 

— (Versión de Decorme, La Obra. . I, 385) : "En la Congregación Pro- 
vincial 3a. (en que casi todos los 26 vocales eran españoles) leemos en 

el Memorial que se dio al P. Procurador Pedro de Morales, los postulados 
23 y 24 que recomiendan que trate con el P. General 'si convendrá que los 
superiores se muden en sus tiempos, para que no sean siempre los mismos. . . 
y para que habiendo sujetos de la tierra, se procure que salgan de superiores'. 
Contestó el padre General 'que le parecía bien'." 

— (Versión del Lic. Francisco González de Cossío) : "Resultó electo Pro- 
curador General de la Compañía, en la tercera congregación provin- 
cial en México a principios de 1592 el P. Pedro de Morales; de la que 
fue secretario el P. Francisco Ramírez y sustituto el P. Pedro (sic, por Diego) 
García, según acta de 23 de Enero de dicho año" (Glez. de Cossío). 

1593 "En Roma asistió a la quinta congregación general, intimada por el 
Papa Clemente VII al P. Aquaviva" (Astráin, III, pp. 577 y 715). 

— (Versión de Alegre) : "Fue y volvió de Roma con increíble presteza, 
habiéndose hallado y detenido tan solamente el año de 93. Regresó a 

principios de 1594 habiendo traído 37 sujetos para aumento de la provincia. 
Vino con él el P. Esteban Páez, nombrado provincial en sustitución del P. 
Pedro Díaz". 

— (Sánchez Baquero, Fund., p. 68) : "Asistió a las diputaciones de más 
consideración, perteneciente al Instituto y gobierno de nuestra Com- 
pañía. Trujo por provincial al P. Esteban Páez, y casi doblados sujetos que 
el que más hasta ahora: algunos para las Islas Filipinas y otros para esta 
provincia: sacerdotes, estudiantes, hermanos coadjutores y novicios" ... "AI 
Padre Doctor Morales a quien por la muerte del P. Alonso Sánchez, se 
le concedieron las mismas gracias, y algunas otras personales, dignas de toda 
estima, particularmente de la conversión de las dichas Filipinas, promoción 



BIOGRAFIA 



315 



y ayuda espiritual de los indios de la Nueva España, y en gracia de los mi- 
nistros que en los dichos reinos en su conversión andaban ocupados". 

— "Su nombre era el 47 de los 64 que asistieron a la Quinta Congre- 
gación General" (Relación de los PP. que asistieron). 

— "Roma, 15 de Marzo de 1593" (De una carta del P. Gen. Aquaviva 
al P. Pedro Díaz) : "En lo que toca a los conciertos que se hicieron 

entre Pátzcuaro y Valladolid, se guarde de presente lo que el P. (Diego) de 
Avellaneda dexó ordenado, hasta que venido el P. de Mor.\les tomemos la 
última resolución, de la quaJ se avisará, quando el dicho padre volviere". 

— "Roma, 22 de . Noviembre, 1593" (Aquaviva al Prov. Pedro Díaz): 
"Que si algo hubiere en que reparar, aquí se tratará con el P. Pedro 

Morales, que ha días llegó y se halla a la Congregación General, que desde 
el 3 de este se comenzó, y él llevará la resolución de todo lo que V.R. dize 
de Ja Casa Profesa y de las personas de esa provincia". 

— "Entre los sujetos que trajo en su viaje de vuelta, uno era el P. Alon- 
so de Humanes, quien acabado su noviciado por 1592 y pasando a 

esa sazón por España el P. Pedro de Morales, procurador de la provincia 
de Méjico, para llevar personas de toda satisfacción, y fundar la provincia 
de Filipinas, que hasta entonces había sido viceprovincia de Méjico" (An- 
drade, p. 136). 

— "Antes de acabar de leer letras humanas en Placencia, el hermano 
escolar Luis de Molina, lo envió a esta Nueva España nuestro padre 

General Claudio Aquaviva, en compañía de otros que, por su orden trujo 
el P. Doctor Pedro de Morales, que de esta provincia había ido de procu- 
rador a Roma" (Bonifaz, Luis, Carta de edif. del P. Luis de Molina. Ms. 
de 1641) (AGN. México. Historia, t. 308). 

— "Nueve Breves (en papel) del Señor Clemente VHI (1592-1605) de 
indulgencias concedidas a varias imágenes, que aplicó el P. Pedro 

Morales, a la Iglesia del Espíritu Santo, de la Puebla, ¡ en 23 de Diciembre 
de 1593!" (Invent. Arch. Prov. Méx. [1767], f. 238). 

— (De las Adiciones hechas por el Lic. Francisco González de Cossío a 
la Imprenta en México de D. José Toribio Medina, 1947, México). 

Sobre el P. Pedro de Morales: ''Dilecto Filio Petro Morales, Praesbytero 
Societatis Jesu, Procuratori Generali Provinciae Novae Hispaniae et Rectori 
Collegii Angelorum in partibus Indiarum Occidentalium . . . Clemens, Papa 
VIII (343 X 500 mm., a dos columnas; texto impreso en una cara). Al fin: 
'Datum Romae apud Sanctum Petrum sub annulo Piscatoris, die XXIII 



316 



MORALES, PEDRO DE, P. 



Decembris MDXCIII (1593) pontificatus nostri anno secundo" (Explica- 
ción de González Cossío) : "Refiérese a las gracias, jubileos e indulgencias 
concedidas por el Papa Clemente VIII a las iglesias de la Compañía de 
Jesús en Nueva España, por intermediación del P. Pedro de Morales, 
procurador general de la provincia de México, en Roma; así como a la 
facultad conferida a aquél por el señalamiento de las imágenes que habrían 
de tener las gracias particulares, indulgencias plenarias y jubileos plenísimos 
que, por vivos y difuntos fueron concedidos por este y otros Breves mencio- 
nados en el mismo". 

Carece de pie de imprenta, no obstante lo cual, no hemos dudado en darle 
un lugar en estas "Adiciones" pues fue ejecutado seguramente por Pedro 
Ballí, impresor que floreció en México de 1574 a 1600. . . "El P. Pedro de 
Morales (prosigue González de Cossío) regresó de Europa en los primeros 
meses de 1594, después de haber permanecido allá todo el año anterior 
(1593) en su misión como procurador general de la provincia de México, 
electo que había sido en la tercera congregación provincial, celebrada en esta 
ciudad en Enero de 1592". "Según consta del acta notarial manuscrita en 
el reverso de nuestro impreso, eJ P. Pedro de Morales presentó al notario 
para su cotejo el Breve original en el pergamino, a fin de poder dejar de- 
bidamente autorizado el traslado impreso que ocupa nuestra atención, en las 
iglesias en que había señalamiento de las imágenes, y la notificación de las 
indulgencias. No es probable que desde Roma hubiese traído el P. Morales 
una regular cantidad de traslados impresos en dicha ciudad, salvando así 
el 'pase' de la autoridad real española. Sino más bien es natural y lógico que 
en efeta ciudad de México, se llevaran a cabo las impresiones" (Luego el emi- 
nente Lic. González de Cossío se extiende en los datos biográficos del P. 
Morales, que colocamos aparte). 

1594 "Cédula Real de S.M. Felipe II al P. Pedro de Morales. Madrid, 
6 de Abril, 1594" (Para pasar a la provincia de Topia y Sinaloa) 
(Este es un traslado bien y fielmente sacado de una Cédula Real de su 
Majestad, firmada de su real nombre, y refrendada de Juan de Ibarra, su 
Secretario, despachada por los Sres. Oidores de su Consejo Real de las In- 
dias, su fecha en Madrid a 6 de Abril de este presente año de 1594, su tenor 
es este que se sigue) : 

"El Rey. Mis Presidentes y Jueces Oficiales de la Casa de la Contratación 
de Sevilla. Por otra mi cédula he dado licencia a Pedro de Mor.\les de la 
Compañía de Jesús, para pasar a las provincias de Topia, Sinaloya (sic) y 
La Laguna, que es en la Nueva España, y llevar 18 religiosos de la dicha 
Compañía y dos criados para que los sirvan, y porque mi voluntad es que 
sean proveídos de lo necessario a su viaje, os mando que de cualquier ma- 



BIOGRAFIA 



317 



ravedís y hacienda mía que hubiere en esa casa, y fuere a cargo de vos, el 
mi tesorero, proveáis a los dichos religiosos y criados, de lo que fuere menester 
para su pasaje y matalotaje desde esa ciudad (Sevilla), hasta llegar a la de 
Veracruz de la Nueva España, conforme a la disposición de tiempo de su 
partida, y a cada uno de los dichos 19 religiosos, daréis un vestuario con- 
forme al que acostumbran traer, y un colchón y una frezada y una almohada, 
para la mar ; y real y medio cada día para su sustentación por tiempo de 
un mes desde que allí llegaren hasta que se embarquen, y pagaréis lo que 
costare el llevar sus libros y vestuarios desde sus conventos hasta esa ciudad, 
y eJ llevar de todo ello y su matalotaje, desde ahí a Sanlúcar o Cádiz, que 
con carta de pago del dicho Pedro de Morales, o de quien su poder hu- 
biere, y testimonio signado de escribano de lo que por todo ello se pagare, y 
(por) esta mi cédula mando que os sea recibido y pasado en cuenta a Vos, 
el mi tesorero, lo que en ello se gastare, y daréis orden cómo los dichos reli- 
giosos todos, vayan bien acomodados en los navios en que hubieren de ir, 
haciéndoles dar una cámara entre cuatro o seis de los dichos religiosos, y con 
los maestres y dueños de los dichos navios, haréis que se concierte lo que 
por el pasaje y flete de ellos y su matalotaje, y de los libros y v^estuarios que 
llevaren, y de los dichos dos criados, se les hubiere de pagar, y el concierto 
que con ellos se hiciere, provcréis que se ponga de manera que haga fe, a 
las espaldas de un traslado, signado, de esta mi cédula, que por ella mando 
a los mis oficiales de la dicha ciudad de la Veracruz, que de cualesquier 
maravedís y hacienda mía que fuere a su cargo, paguen a Jos maestres o 
dueños de los navios en que los susodichos fueren, lo que por el dicho con- 
cierto les constare que han de haber, y que para su descargo, tomen el di- 
cho traslado signado, de esta mi cédula con el dicho concierto y cartas de 
pago de los dichos maestres o dueños de los dichos navios, con los cuales 
recaudos, sin otro alguno, mando les sea recebido e pasado en cuenta de lo 
que así dieren y pagaren, y asimismo les mando que desde ahí a la ciudad 
de México les provean de lo necesario para su sustento y de sus cabalgaduras 
en que vayan y lleven sus libros y vestuarios; y que si en la dicha ciudad de 
la Veracruz o puerto de San Juan de Lúa (sic), enfermasen los dichos 
religiosos o parte de ellos, les provean de medicinas, de botica y dietas ne- 
cesarias, conforme a la orden que últimamente sobre esto está dada, que con 
esta mi cédula o el dicho su traslado signado y cartas de pago y testimonios 
de lo que se gastare, mando que les será recibido y pasado en cuenta lo que 
en ello se montase, y mando a mis oficiales de la dicha ciudad de México, 
que desde ella, a las dichas provincias de Topia, Sinaloya (sic) y a La Laguna, 
provean a los dichos religiosos de lo necesario para su sustento, y de cabal- 
gaduras en que vayan y lleven sus libros y vestuarios, y que tomen para su 
descargo, los recaudos que fuessen necesarios, con los cuales mando que se 



318 



MORALES, PEDRO DE, P. 



les reciba y pase en cuenta lo que en ello se gastare. Fecha en Madrid, a 6 
de Abril de 1594. Yo, el Rey. Por mandado del Rey nuestro Señor Juan de 
Ibarra" (Y a las espaldas de la dicha cédula, estaban siete señales de firmas; 
y en el otro medio pliego, de la dicha cédula, al principio de él, estaba lo 
siguiente) : 

"En 13 de Mayo de 1594, tomé la razón de la Cédula de su Majestad 
antes de esto escrita, como se da por la del 12 del dicho mes. Pedro Luis de 
Torregrosa". "El cual dicho traslado fue corregido e concertado con la di- 
cha Cédula Real de su Majestad, original de donde fue sacada, que llevó 
en su poder el dicho padre Juan de Donés, de la Compañía de Jesús, Procu- 
rador General de las Indias, de la dicha Compañía: por mí Gonzalo de 
Casas, escribano del Rey nuestro Señor y de la Casa de Contratación de las 
Indias de esta ciudad de Sevilla, en 24 de Mayo de 1594. Siendo presentes 
por testigos, Esteban Sánchez Vallejo y Juan de Bazán y Jácome Fernández, 
vecinos de Sevilla e yo, Gonzalo de las Casas, escribano susodicho, lo fice 
escrebir, e fice aquí mi signo, en testimonio de verdad. Gonzalo de las Ca- 
sas (Rúbrica) escribano". "Cédula de su Majestad, para que se dé todo lo 
necesario a los padres de la Compañía de Jesús, de Sinaloa, Topia y La La- 
guna" (Apéndice IV de Relación Breve. Ms. Anón, de 1602). 

— (Versión de Ayuso) : "Fue de procurador a Roma a la 5a. Congre- 
gación General en 1594. A la vuelta fue rector de Puebla hasta 1597". 

"El año de 1594 a 1 de Sept. desembarcó en S. Juan de Ulúa el H. Andrés 
de Lillo que fue por compañero del P. Pedro de Morales" (M.M., III, 
527). 

— (Versión de Alegre, I, 253-254) : "El P. Doctor Pedro de Morales 
estando de procurador de la provincia en Roma (1593), alcanzó de 

la Santidad de Clemente VIII, una licencia 'vivae vocis oráculo' por la cual 
el Sumo Pontífice conmutó el legado de D. Melchor Covarrubias, acerca 
de la vajilla de plata que, según su voluntad, había de servir sólo para el 
altar los días de Santa María Magdalena: que se dedicara toda aquella 
plata a vasos sagrados, en que se sirviese diariamente el Pan de los ángeles". 

— (Alegre, I, 275-276) : "Después de la venida de Roma del P. Doc- 
tor Pedro de Morales, se había visto más ardor en el ministerio 

con los indios. Este grande hombre, no parece que había ido a Roma y Ma- 
drid, sino de procurador de los indios; tanto era lo que había informado y 
lo que había procurado traer en su favor. Luego que volvió a su gobierno 
del colegio del Espíritu Santo, procuró que se repartiese entre ellos un gran 
número de medallas, cruces, estampas, ceras de Agnus, rosarios y otras mu- 
chas cosas de devoción, que la benignidad de nuestro Santísimo Padre Cíe- 



BIOGRAFIA 



319 



mente VIII había vinculado muchas indulgencias, singularmente para los 
indios". 

— (Alegre, I, 296) : "En Roma se hallaba el Doctor Pedro de Morales, 
el cual había antes de salir de la ciudad, obtenido de la Santidad de 

Clemente VIII, supremo Juez de la causa (de la Casa Profesa) que su co- 
nocimiento se cometiese aJ Nuncio Apostólico residente en España, que lo 
era el limo. Camilo Gaetano, Patriarca Alejandrino, el cual el 21 de Junio 
de 1595, falló en favor de la Compañía" (Alegre, Le.) (Nota: Pérez Rivas 
dice que "el 26 de Junio" y publica el documento). 

— "Roma, Enero, 1594" (Respuestas al Memorial del P. Pedro de Mo- 
rales, que el Octubre del 93 vino a Roma por Procurador de la Pro- 
vincia de México) : 

la. "Aquella provincia siente difficultad en conservar la residencia de la 
Veracruz, porque por ser el temple malsano, los subditos van y están allí muy 
violentados. Propone el provincial si, en partiéndose las flotas, se yrán los 
subjetos a la Puebla (que es el colegio más cercano) hasta que volviendo 
ella, ellos vuelvan también a ayudar. Y en caso de que haya de perseverar 
esta residencia, se pregunta si, por no tener renta alguna, sería libre de 
contribuir en los gastos comunes de la provincia". 

Respuesta: "Parece conveniente al Divino Servicio se conserve, y al bien 
de los prójimos (con quien allí se hace fruto) que esta residencia se conserve, 
y que el provincial (lo era ya el P. Esteban Páez) anime a los nuestros, y 
procure buscar y hallar medios con qué facilitar a los nuestros la habitación 
de aquella residencia, donde también residen otros religiosos; y en lo que 
toca a eximirla de la contribución, el mesmo padre provincial lo vea, que a 
él se le remite". 

2a. "La Puebla de los Angeles es la segunda ciudad de aquel reyno, y en 
ella tenemos estudios enteros de humanidad y curso de artes, y attento que 
en sola la ciudad de México ay Universidad, y no todos pueden acudir a 
ella, deséase como cosa muy útil para los de aquel reyno, que la Compañía, 
conforme a la facultad de Pío IV (sic), gradúe sus estudiantes, y V.P. (P. 
Aquaviva) dé licencia para tratar con el rey y su consejo que a lo menos 
nuestros estudiantes de nuestro estudio, sean admitidos a los grados (en) la 
Universidad de México 'praevio sólito examine'." 

Respuesta: "Paréscenos muy bien que el P. Pedro de Morales lo trate 
con su Majestad, como cosa que será útil al Reyno, y ponga en esto toda di- 
ligencia por sí mismo, y ayudándose de otros medios necessarios para el effecto 
que se pretende". 

3a. "El P. Joan Ferro dessea venir a Roma, y por ser único operario de 



320 



MORALES, PEDRO DE, P. 



yndios, sería su venida de notable detrimento: el provincial (Pedro Díaz) y 
la provdncia supplican a V.P., no dé licencia para que venga". 

Respuesta: "Escripto se le ha, y de nuevo se le escribirá no venga". 

4a. "Si quando los nuestros parten de aquella provincia para Europa, o 
otras partes, demás del viático que la provincia les ha dado, ¿podrán pedir 
a los devotos, recibir, si les dan algunas limosnas?" 

Respuesta: "Ni deve pedir cosa alguna, ni menos recevir cosa de dinero o 
de valor, sin que el superior lo entienda o dé licencia para recevirlo; y quando 
la diesse, sea para el subjeto, con lo que la provincia le da y con lo que del 
devoto se recibe, tenga el suficiente viático, a juicio del superior; porque lo 
demás sería abrir una puerta muy perniciosa a la pobreza, que sería con oca- 
sión de la partida recevido de los devotos: lo que ni conviene al subjeto, ni 
menos a la edificación, la qual no poco ha padescido en estas ocasiones, según 
las buenas ynformaciones que desto tenemos". 

5a. "Si los nuestros residen en Nueva España, ¿podrán embiar a sus pa- 
dres y deudos, socorro de dineros, quando entendieren que están apretados 
de la necessidad?" 

Respuesta: "Por los graves inconvenientes que esto tiene, se ha mandado a 
los de México y Perú, con precepto de obediencia, que ninguno dellos puede 
embiar dineros a España, o a otra parte, fuera del reyno donde están, sino 
que primero nos avisen de lo que hay, para que conforme a la ynformación, 
se dé la licencia, o se escriva al provincial lo que se deba hazer". 

6a. "¿Si se han de pagar diezmos de tierras rentadas?" 

^Respuesta: "Sí". 

7a. "¿Si el Colegio de la Puebla se conserva?" 
Respuesta: "Sí". 

8a. "Que se conservan las facultades dadas por un Provincial, hasta que 
se avise cuanto antes al siguiente". 

9a. "Se cierre la puerta a los que vuelven a España". 

Respuesta: "No conviene". 

10a. "Que haya más pobreza en el viajar". 

Ha. "La haya en el vestir". 

12a. "No sean los nuestros, confesores ordinarios de monjas". 

13a. "Sobre el Colegio de Pátzcuaro y Valladolid: ya se resolvió en el 
No. 10 del Memorial de la Provincia". 

14a. "Si viajando en navio pueden los Nuestros hacer de Curas, ¿para 
que les paguen el viaje?" 

Respuesta: "No". 

15a. "Los padres dominicos de La Habana nos tienen usurpada una casa". 
Respuesta: "Avísese a su General. Si no provée (supuesto que no se ha 
hecho ni se hará justicia), paciencia". 



BIOGRAFIA 



321 



16a. "En las catedrales, parroquias y conventos es uso decir en romance: 
'Domine, non sum dignus'." 

Respuesta: "Véalo el provincial, y sígase la costumbre de las catedrales". 
17. "Sobre el libro del P. Antonio del Rincón". 

18a. "Ordene que se vuelvan a México algunos padres y hermanos". 
Respuesta: "Ita". 

19a. "Nadie se ordene sin saber la lengua. Orden del P. Aquaviva que 
no se cumple". 

Respuesta: "Cúmplase". 

20a. "Se ordene que las Ordenaciones de Roma, se copien y den a los 
superiores". 

Respuesta: "Hágase". 

21a. "Sean los visitadores, ejemplares, y se les señale tiempo para la vi- 
sita". 

Respuesta: "Ya se proveerá". 

22a. "Que no comiencen su visita los visitadores, sin verse con el pro- 
vincial". 

Respuesta: "Así, en general". 

23a. "Los suplentes de los superiores, llámense 'vice'." 
24a. "Se fomenten los trabajos en los colegios de indios, Tepotzotlán y 
México". 

25a. "Remédiese el exceso de los hermanos estudiantes y coadjutores en 
usar cofia sobre cofia". 

26a. "Sobre el expulso Martín de Albízuri: no se reciba". 

27a. "Sobre el dar 50 pesos al año a la madre del P. Luis de Covarru- 
bias: hable el P. Pedro de Morales con el padre provincial". 

28a. "Procúrese no fundar más casas por ahora". 

29a. "Remédiese lo de ser fáciles los achacosos, a comer carne en de- 
masía". 

30a. "Que el noviciado se separe del colegio de Puebla, y que con los 
dos mil pesos de la familia de Lomas, se pueda fundar". 

31a. "Que se siga cumpliendo el Canon 19, de los nuestros graduados en 
Universidad, llevar en los bonetes, las borlas". 

32a. "Que se pueden hazer procesiones de Corpus, en las iglesias de in- 
dios". 

33a. "Que de los diversos grupos de la Compañía que viajan hacia un 
mismo lugar, sea el superior el profeso de entre ellos más antiguo, y si falta, 
el más antiguo de Compañía". 

34a. "Que si el bachiller Pedro de Soto, sacerdote, graduado en artes y 
teología, habiendo entrado de niño con los de S. Francisco, y dentro de 
pocos meses se salió, dada licencia de su Paternidad, éntre en la Compañía". 



322 



MORALES, PEDRO DE, P. 



Respuesta: "Que no". 

35a. "Evítese que los visitadores ejerzan su jurisdicción, terminada la vi- 
sita". 

36a. "Evítense los banquetes en el día de los Canta-Misa". 

37a. "Que por ahora no se inove la distinción de sotanas entre padres y 
hermanos coadjutores". 

38a. "No se inove nada en querer venir de Nueva España a las Congre- 
gaciones Generales". 

39a. "No se usen llaves para cerrar o aposentos o cofres". 
40a. "Paresce bien al P. Aquaviva que el P. Antonio Rubio se gradúe de 
Doctor". 

41a. "Que se censure su Comentario sobre Santo Tomás, del P. Rubio, por 
censores de México" (Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. Papeles originales). 

"El P. Pedro de Morales lleva copia del orden en que los de tercer año 
de probación se deben ordenar, y cómo se debe de executar, guardando lo 
que se ha dicho en el No. 11" (Resp. al Memorial). 

— "Roma, 24 de Marzo de 1594" (De una carta del P. Aquav. al P. 
Prov. Esteban Páez) : "Hanos parecido que será bien vuelva el P. 

Morales a su puesto de la Puebla (Rector del Colegio) hasta la congre- 
gación provincial, que será desde la última en quatro años (1592-1596) como 
lo han pedido, y después de este tiempo podrá allí ser rector uno de los que 
van nombrados para el colegio de México". 

— "Roma, 11 de Abril de 1594" (Aquav. al P. Pedro Díaz): "Ya el 
P. Morales ha días que salió de aquí con todos sus despachos, y 

tendrá presto galeras en Génova para pasar a España, y quando él llegue, 
espero que, con la diligencia que se ha puesto, hallará juntos los sujetos que 
ha de llevar, y su negocio en tal término que sin mucho detenerse, pueda 
caminar hazia Sevilla y estar allí al tiempo de la flota". 

— (De la Necrología anónima del H.C. Sebastián Hernández: 1627) : 
"Al H.C. Sebastián Hernández que hacía su noviciado en Villarejo, 

antes de acabarlo lo trajo a estas regiones (Nueva España) el P. Pedro de 
Morales" en 1594. 

— (De la Relación Breve... "El culto a las reliquias, en parte se ha 
mejorado, con otras muchas que el P. Doctor Morales trajo de 

Roma el año de 94; y entre ellas el velo de la Santísima Virgen, y una parte 
del palio del santísimo José, su esposo, con las cuales esperamos irá la devo- 
ción en crecimiento" (Anón., Relación Breve, p. 54). 

— (Del Bol. AGN. Méx., t. X [1939], No. 1, p. 44) : Por lo que respecta 



BIOGRAFIA 



323 



a Pátzcuaro dice así el P. Francisco Ramírez (autor de la Hist. de Pátz- 
cuaro) refiriéndose al P. Pedro de Mor.\les: "El P. Pedro de Morales 
llevó memorial de la congregación cerca desto, con que con la respuesta de 
nuestro padre (Aquaviva) se dio del todo asiento a este colegio y allanaron 
todas las dificultades, y por contenerse en ella la aceptación y ministerios de 
este colegio, la pondré a la letra: 'En el Memorial que la congregación dio 
al P. Pedro de Mor.\les en México, por Noviembre del año de 1592, dice 
ansí: ¿Trató con Nuestro Padre General si la residencia de Pátzcuaro con lo 
que ya tiene, si se aceptará colegio?' " 

Respuesta: "Acéptase la fundación y colegio de Pátzcuaro para seminario 
de los ministros que aprendan lenguas de aquellas partes, y juntamente se 
podrá poner una escuela de niños"'. 

(En el No. 11 de la misma congregación, se dice) : "Lleve el P. Procurador 
memorial de la controversia entre Pátzcuaro y Valladolid acerca de los cen- 
sos que Valladolid pretende ser suyos, para que Nuestro Padre lo determine". 

Respuesta: "El juicio de los padres visitadores y provincial, de que por 
Pátzcuaro no deja de haber sus razones y fundamentos de justicia, y que 
los de Valladolid parescen mejores: nos parece acertado, y ansí, según el 
arbitrio que nos propone, declaramos que se ponga fin a esta controversia, 
sin tratar más de ella, conviene a saber: que de las donaciones y fundaciones 
que al principio se dieron, sean propios del Colegio de Pátzcuaro 'pleno jure', 
perpetuamente los censos de que hasta agora actualmente gozaba, ansí cuanto 
toca a los réditos y renta de ellos, como a la suerte principal, que son un 
censo de 30 y otro de 35, y otro de 40, otro de 50, otro de 60 de renta, con 
más otros 50 pesos de censo que Rodrigo Orejón (beneficiado que fue de 
Pátzcuaro) mandó para después de sus días". 

"Todo lo demás de las dichas donaciones hechas al principio, antes de la 
separación de Valladolid. se queden al Colegio de Valladolid. con las tie- 
rras de Tarímbaro, que, por vía de permutación, le aplicó el padre visitador, 
con lo cual se dio asiento a este colegio, y declaró la ocupación de él y título 
con que podía tener renta, que era leyéndose la lengua de esta provincia (el 
tarasco), la cual basta, como consta de la respuesta de N. Padre General 
a lo que se propuso por la misma congregación de México". 

(Bol. AGN. Méx., t. X, No. 1 [1939], p. 44) (Y en la p. 64) : "copia el P. 
Francisco Ramírez los decretos antecedentes del P. Aquaviva". Y acerca de 
las reliquias dice: "De las demás que están señaladas en la m^argen con una 
crucecita, tienen testimonios hechos en México por el P. Pedro de Mor.a.les, 
notario apostólico, sacados de los que se enviaron de España con las demás 
reJiquias los cuales están todos en el sagrario, junto con la licencia del pro- 
visor de Michoacán, el doctor Alonso Ruiz, para publicar y colocar todas 
estas santas reliquias" (Bol. AGN., t. X [1939], No. 1, p. 70). 



324 



MORALES, PEDRO DE, P. 



"Y ansimismo en Pátzcuaro el Sr. D. Fernando Moreno Alvarez de To- 
ledo, hizo un colateral en el lado de la epístola donde están colocadas las 
reliquias que dio el P. Pedro de Morales, con muchas gracias e indulgen- 
cias que comunicó y están sus bulletos en el archivo" (Bolet. AGN. Ibid., 
p. 81). 

— (Del Invent. Arch. Prov. Méx. [1767], f. 241) : 

— Una duplicada. "Pro reliquiis ex coemeterio Sancti Ciriaci. Facultas 
Clementis VIII (1592-1605) die 7 Februarii 1594 Patri Petro Mo- 

RALio concessa, ad extrahenda Sanctorum Lipsana, e Coemeterio Sancti 
Ciriaci". 

— "Una Bula impresa del mismo Señor Clemente VIII con fecha 5 de 
Julio de 1594, de privilegios concedidos al P. Pedro Morales" 

(Invent. Ib. f. 241). 

— (Del Anua de 1594, suscrita por el P. Esteban Páez) : "Muchas cosas 
han dado nuevo lustre a esta provincia y acrecentado el fervor de los 

nuestros este año de 94. Entre las cuales fueron las continuas oraciones de 
todos, por el buen suceso de la Congregación General, y haberse hallado en 
ella, con particular providencia de nuestro Señor el P. Pedro de Morales 
que había sido enviado a V.P. por Procurador de esta provincia, y así pudo 
traer, no sólo por escrito, sino como testigo de vista las nuevas ordenaciones 
en confirmación del Instituto y el espíritu propio de nuestra santísima Com- 
pañía para grande consuelo de sus fieles hijos y mayor gloria de Dios nuestro 
Señor. También ha ayudado mucho el personal amor y cuidado con que 
V.P. envió a esta provincia con el Padre Procurador Pedro de Morales, y 
en mi compañía, un tan lucido escuadrón de 36 soldados de socorro, que 
llegó a muy buen tiempo por haber sido servido nuestro Señor de llevar 
para Sí a diez de los NN." (Anua 1594) (Arch. Prov. Tolet. Varia Hist. 
III, 604v.-613r) (Fotocopia in Arch. Prov. Méx. Merid. [1961] Documentos 
por catalogar) . 

(Del Col. de Puebla) "Las religiones han mostrado este año más a las cla- 
ras el amor que nos tienen: una de ellas en su fiesta principal convidó a 
los NN. e hizo al P. Rector de nuestro colegio (P. Pedro de Morales) que 
les cantase la misa y se quedasen otros padres a comer en su casa. 

"Con la venida de Roma del P. Pedro de Morales, rector de este Co- 
legio, se ha ido todo esforzando, así los antiguos en sus ministerios, como los 
novicios en los ejercicios y fervor del noviciado. 

"Luego que el P. Rector vino para entrar en la posesión de su puesto, 
descubrió claramente su afecto particular y los grandes deseos que nuestro 
Señor le ha dado de favorecer a los indios. Y como vino en ocasión que ya 



BIOGRAFIA 



325 



los habían puesto en libertad y estaban abiertos los obrajes, tomáronse al- 
gunos medios para que libre y suavemente acudiesen a nuestra capilla de S. 
Miguel; y de los primeros, el más eficaz fue la cantidad con que el P. Rector 
Pedro de Morales quiso comunicarles liberalísimamente, las gracias y jubi- 
leos que trajo de Roma, y repartiéndoles el P. Rector gran número de 'Agnus', 
granos y medallas por su mano. 

"Y volviendo al principio de esta carta (Anua) en lo que se apunta que 
hizo el Padre Rector con los indios de la ciudad de Puebla, repartiéndoles 
cuentas y agnus con tanta muestra de amor, eso mismo hizo también en Mé- 
xico y Tepotzotlán, colocando támbién imágenes, y enviando liberalmente a 
todas las partes donde andan los nuestros especialmente ejercitándose con 
indios, mostrándose haber sido procurador cuidadoso para todos y muy 'ex 
corde' de los indios" (Anua 1594). 

— "Con fecha 6 de Abril de 1594 (dice González de Cossío) el rey des- 
pachó cédula a su favor, permitiéndole pasar a misiones a la provincia 

de Topia y Sinaloa, carta que se puede ver en el Apéndice IV, de la 'Rela- 
ción Breve', y publicada por el autor de estas adiciones, en la Imprenta Uni- 
versitaria". 

1595 "El P. Pedro de Morales restableció el colegio de Puebla, cuyo rector 
fue de 1595 a 1597" (González de Cossío) (Ayuso). 

— "Roma, 5 de Junio de 1595" (Del P. Gen. Aquaviva al P. Prov. Es- 
teban Páez) "Es verdad que el Rey (Felipe II) pidió 40 misioneros 

jesuítas para las Filipinas, y ha sido necesario acudir a lo que manda; pero 
respondióse que el P. Morales había llevado 19 para las Filipinas, y que 
ahora se darían otros 21". 

— El H. Andrés de Melgarejo, coad. hizo los v. del bienio el 20 En. 1595 
en la misa del P. Rector Pedro de Morales. 

— "Recibe el P. Pedro de Morales, siendo rector del colegio de la Pue- 
bla, el 24 de Febrero de 1595 (día del apóstol San Matías) los últimos 

votos del H.C. Pedro Hernández" (Fórmula de los votos en Arch. Prov. 
Méx. Merid. [1960] APA-G IX-3 1546). 

— (Del Anua de 1595) : "En la Casa Profesa de México, las reliquias 
traídas por el P. Pedro de Morales, han sido muy veneradas" (Arch. 

Prov. Tolet. Fondo Astráin, 33) "El H. Matheo Arbano italiano, hizo los vo- 
tos de C. formado en la Puebla en 24 de Febr. 1595, en manos del P. Pedro 
de Morales, rector" (M.M., III, 622). 

— (González de Cossío) : "Restableció el Colegio del Espíritu Santo de 



326 



MORALES, PEDRO DE, P. 



la Puebla (a punto de ser clausurado por el P. Prov. Esteban Páez), y del 
que fue Rector de 1595 a 1597". 

— El H. C. Antonio Ambrosio, fue recibido por el P. Pedro de Morales^, 
rector de Puebla, el 28 de Diciembre de 1595 (M.M., III, p. 560). 

1596 "Acta levantada el 11 de Mayo de 1596 en el colegio del Espíritu 
Santo de la Puebla al reverso del Breve del Papa Clemente VIII 
(1592-1605), concediendo gracias, indulgencias y jubileos a la Compañía de 
Jesús, por medio del P. Pedro de Morales: En este colegio de la Compañía 
de Jesús, advocación del Espíritu Santo, de esta ciudad de Los Angeles (Pue- 
bla) de la Nueva España, a 11 días del mes de Mayo de 1596, ante mí el 
notario y testigos infra escriptos, pareció el Doctor Pedro Morales, religioso 
profeso de la Compañía de Jesús, Rector del dicho colegio, a quien doy fe 
que conozco, y dijo: que en virtud de los Breves de su Santidad en otra parte 
contenidos, y usando de la facultad apostólica a él en ellos concedida, hacía 
e hizo elección y nombramiento de una imagen de Cristo nuestro Señor cruci- 
ficado, que la cruz estriba en Adán y que está puesta y colocada en el altar 
mayor de la iglesia de la Compañía de la ciudad de Zacatecas; y de otra 
imagen del glorioso mártir San Sebastián, que está puesto y colocado en un 
altar colateral deJ lado de la epístola de la dicha iglesia: para que las dichas 
imágenes y cualquiera de ellas, tengan todas las gracias particulares y indul- 
gencias plenarias y jubileos plenísimos, que por vivos y difuntos se conceden 
ep los dichos Breves, con toda la latitud, extensión, generalidad y particu- 
laridad en ellos contenida, sin exceptuar cosa ninguna. Y especialmente todas 
las gracias y jubileos concedidos por la Santidad de Inocencio Nono (1591), 
y la confirmación de la Santidad de Clemente VIII (1592-1605) en la cláu- 
sula No. 3, que comienza: 'Quicumque autem locum', etc., a donde se con- 
ceden todas las indulgencias que se ganan por los que visitan todas las igle- 
sias y otros santos lugares de dentro y fuera de los muros de la santa ciudad 
de Roma, y que son innumerables, en particular, como consta de las tablas 
y catálogos de las dichas iglesias, cada día perpetuamente, que son setenta 
mil y quinientos años, y cuarenta mil cuarentenas de indulgencia; y catorce 
veces cada un día, indulgencia plenaria; ultra de otras particulares indulgen- 
cias concedidas a particulares templos en particulares días, que son infinitas: 
las cuales todas, por virtud de la dicha cláusula, en nombre de su Santidad 
concedió y concede a las imágenes arriba referidas 'toties quoties' en todos 
y en cualquier día de todo el año, y por cualquiera vez que en el mismo día, 
cualquier fiel cristiano, estando con debida disposición de la divina gracia, 
visitare con devoción las dichas imágenes, o cualquiera de ellas; y en el mismo 
día 'toties quoties', rezare la corona de la Virgen nuestra Señora, o la ter- 
cera parte del santo rosario de 50 veces el Ave María, y 5 veces el Padre 



BIOGRAFIA 



327 



Nuestro, por la conversión de los indios y gentilidad de las Islas Filipinas y 
Nueva España, y por la constancia y perseverancia de los ya convertidos a 
nuestra Santa Fe Católica. 

"Y para que cualquier sacerdote, regular o secular, canónicamente orde- 
nado y no impedido, que celebrando el sacrosanto misterio de la misa de- 
lante de cualquiera de las dichas imágenes, en cualquiera altar que fueren 
puestas o trasladadas, rogare a Dios nuestro Señor por todas las personas que 
en cualquiera manera, mediata o inmediatamente, estuvieren ocupadas en 
dar auxilio y favor a la conversión de la gentilidad de las Islas Filipinas y 
Nueva España, y a la conservación de los ya convertidos a nuestra Santa Fe 
Católica, y principalmente por la persona del dicho Padre Rector Pedro 
de Morales, que en nombre de su Santidad hace esta concesión: saque y 
libre 'per modum suffragii' un ánima de las penas del purgatorio, o si él más 
quisiese pueda elegir indulgencia plenaria y jubileo plenísimo para él. Y a 
la misma elección, jubileo e indulgencia pJenaria consiga cualquiera, que ha- 
ciendo la misma oración por eJ intento dicho, u oyendo la misma misa o con- 
fesare sacramentalmente sus pecados, recibiere el santísimo sacramento del 
altar, conforme al dicho Breve de su Santidad dé Inocencio IX, en la cláu- 
sula No. 6, que comienza: 'Praeterea qui Missam celebraverit vel eam audie- 
rit', y declaró que no es su intención por estas particularidades que ha de- 
clarado, poner regla en contrario a todo lo convenido en los dichos Breves, 
que se hace solamente, para aumento y mayor declaración; y que así en la 
publicación de la concesión se podrá declarar, y poner en particular cual- 
quiera de las concesiones y indulgencias particulares y jubileos plenísimos que 
se contienen en todos Jos dichos Breves y concesiones de la Santidad de Sixto 
V y de Gregorio XIV y más copiosamente en el de Inocencio IX, confir- 
madas últimamente por la Santidad de Clemente VIII, por su Breve Apostó- 
lico expedido en Roma en el sacro palacio de San Pedro a 23 días del mes 
de Diciembre de 1593 en la forma acostumbrada 'sub annulo Piscatoris', en 
la persona del dicho Padre Doctor Morales, que en el original de perga- 
mino (que doy fe haber visto) tiene a las espaldas esta inscripción: 'Dilecto 
filio Petro de Morales, Praesbitero Societatis Jesu, Procuratori Generali 
Novae Hispaniae et Rectori Collegii Angelorum in partibus Indiarum Occi- 
dentalium' (dentro comienza) : 'Dilecte fili salutem et apostolicam benedictio- 
nem: de tua pietate, fide et integritate Catholicae Religionis, et paganorum 
et animarum salutem procurandae, zelo plurimum in Domino confissi", etc. 
(Y por verdad y que conste por autoridad pública todo lo arriba contenido, 
dijo que daba y dio ésta, firmada de su nombre y sellada con el sello común 
de la Compañía de Jesús, y autorizada con el signo y firma de mí el presente 
escribano y notario, siendo testigos los padres Agustín de Sarria y Diego Gon- 
zález, de la misma Compañía de Jesús, para lo cual se debe tener la Bula 



328 



MORALES, PEDRO DE, P, 



de la Santa Cruzada de la última predicación. La cual concesión se hizo por 
orden y dirección del padre Esteban Páez, prepósito provincial que aJ pre- 
sente es, de esta provincia de la Nueva España, y a instancias y suplicación 
del P. Cristóbal Angel, rector de dicho colegio y casa de Zacatecas. 

"Yo, Nicolás Hernández de la Fuente, escribano y notario público del Rey 
nuestro Señor fui presente; y con el dicho padre rector y testigos, hago mi 
signo de testimonio de verdad. Nicolás Hernández Pedro de Morales" (Copia 
del documento de indulgencias y privilegios concedidos al P. Pedro de Mora- 
les en Roma. Puebla, 11 de Mayo de 1596). 

— (Versión de Pérez Rivas, Crónica;, t. I, p. 240) : "También el día de 
Todos los Santos (1 de Noviembre de 1596) se colocaron algunas de las re- 
liquias sagradas, las cuales con mucha voluntad quiso repartir con la Casa 
Profesa, el Colegio de México; y otras que le aplicó el P. Pedro de Morales, 
de las que había traído de Roma. Y fiesta fue ésta solemnísima a la que se 
halló presente la Audiencia Real, y los profesos de toda la provincia que en 
esta ocasión se habían juntado en el colegio a la (Cuarta) Congregación 
provincial, para enviar su procurador general a Roma" (P.R., Crón., I, 240). 

1597 En Puebla: "Por cuanto en 16 de Septiembre de 1597 con ocasión 
de cierto pleito que entre ellos (el P. Rector Pedro de Morales y Diego 

Llórente dueño de casas) se pretendía mover, convinieron y concertaron por 
transacción, pacto y conveniencia, de que el dicho colegio alzaba mano del 
derecho que pretendía a las casas del dicho Diego Llórente" . . . (Véase el 
documento entero en año 1611). 

— "El H. C. Lucas de Cárnica fue admitido por el P. Pedro de Morales 
a 5 Jun. 1597" (M.M., HI, 561-2). 

1598 "Una Bula del Sr. Clemente VHI, en el año de 1598, en que concede 
varias indulgencias y licencias al P. Pedro de Morales" (Invent. 

APM [1767] f. 241). 

— El P. Luis Ximénez, hizo los votos de 2 años en Puebla el 25 En. 

1598 ante el P. Pedro de Morales, rector (M.M., HI, 590). 

1599 "Roma, Marzo 2 de 1599" (De la primera carta de esta fecha del 
P. Gen. Claudio Aquaviva al P. Provincial [Francisco] Váez) : "El 

P. Pedro de Morales me pide licencia para venir a España, por tiempo de 
un año, para algunos negocios que dize son forzosos, y por tales los tuvieron 
en Madrid aquellos padres con quienes los consultó; paréceme que no se le 
debe negar. V.R. le envíe y acomode para el camino; a él le escrivo (sic) 
que V.R. le dará todo recaudo para su viaje". 



BIOGRAFIA 



329 



— "Roma, 2 de Marzo de 1599" (En la 2a. del P. Gen. al mismo P. 
Prov.) : "Embío a V.R. la carta de su Santidad (Clemente VIII: 

1592-1605) sobre la licencia que los nuestros tenían (de) elegir y repartir 
las cuentas benditas. Intímela a todos los nuestros, particularmente al P. Pe- 
dro de Morales^ que de tal manera ha usado esta facultad, que el ruydo 
y publicidad que ha causado, ha venido a parar en que lo han escrito a su 
Santidad y con palabras mayores. V.R. a él y a los demás diga, que cada 
uno puede usar para su persona de la cuenta o medalla que tiene; pero por 
lo demás de repartir, elegir o conceder a otros que elixan: tengan por nula 
y revocada cualquiera licencia que tenían: que este es el fructo que nace del 
excesso de estas cosas". 

— "Roma, 29 de Marzo de 1599" (Del P. Gen. al Prov.) : "Ya V.R. 
havrá entendido de los padres Esteban Páez, Juan de Rogel y Pedro 

de Morales, lo que hay acerca del P. Andrés Márquez". 

— "En México (Nov. 2) en la Quinta Congregación Provincial: el P. 
Pedro de Morales es el séptimo de los profesos reunidos por el P. 

(Francisco) Váez para la Congregación de Noviembre 1599" (Vera). 

. . ."Lo cuarto: fueron elegidos para 'deputados' el P. Pedro de Morales 
y el P. Antonio Rubio" (Acta original). 

— (Del Anua de 1599) : "Colegio de Puebla: Se han puesto en sus os- 
tensorios y relicarios las reliquias que hace cinco años (1594) trajo el 

P. Pedro de Morales, de Roma, y se hallan en nuestro templo del Espíritu 
Santo" (Arch. Prov. Tolet. Varia Historia III, 574-577v. Fondo Astráin 33) 
(Arch. Prov. Méx. Merid. [1961] Documentos por catalogar). 

1600 (Mayo 6) "El Doctor Pedro de Morales, de la Compañía de Jesús, 
fue nombrado por Calificador de este Santo Oficio, por los Sres. In- 
quisidores D. Alonso de Peralta y Gutierre Bernardo de Quiroz, y juró en 
6 de Mayo de 1600, presente el secretario Pedro Sáenz de Mañozca" (Boletín 
AGN. Méx., t. XXVI [1955] No. 3, p. 492) (Nómina del Tribunal de la In- 
quisición en México 1571-1646). 

— (21 de Agosto) "En México, el caso de Juan Núñez, acusado de 'ilu- 
minado' ante el Santo Oficio, era extraordinario, y fue, por lo tanto, 

turnado a cuatro de los teólogos más notables de la Nueva España : los jesuítas 
Pedro de Hortigosa y Pedro de Morales, y los franciscanos fray Francisco 
de Meza, y fray Juan de Salas. Los primeros consideraron injuriosas y escan- 
dalosas las proposiciones de Núñez, particularmente el relacionar el amor de 
Dios con actos torpes y camales. Como Herético en dar libertad a la carne 
so pretexto de santidad, y dictaminaron que el acusado era sospechoso de 



330 



MORALES, PEDRO DE, P. 



ilusión y alumbramiento. Esto, en 21 de Agosto de 1600" (A.G.N. México 
Ramo Inquisición, tomos 210 y 289) (Bol. AGN. Méx., t. XVI [1945] No. 1, 
P. 14). 

— "A principios del año 1600 se dedicó el templo de la Compañía en 
Puebla. El limo. D. Diego Romano pasó el Santísimo de la antigua 

a la nueva iglesia. 

"Todo lo merecía el nuevo templo (dice Alegre), por entonces uno de los 
mejores y quizá el más hermoso de toda la América. Costó 80,000 pesos, y 
el retablo mayor 14,000. De los nueve días en que se celebró la solemnidad, 
fueron los más plausibles el domingo infra-octava de la Epifanía en que se 
colocó el Divinísimo; el jueves en que se dedicó el altar de nuestra Señora 
con una devotísima imagen; y el domingo siguiente después de una devotísima 
procesión se colocaron las santas reliquias que para esta casa había traído el 
P. Pedro de Morales" (Dec, La Obra. . I, 57). 

1601-1602 (?) Información sobre el P. Doctor Pedro de Morales para 
Calificador del Santo Oficio de la Inquisición (AGN. México Colec- 
ción Jesuítas) . 

"En Guadalajara el P. Pedro Díaz comenzó a edificar casa e iglesia para 
el ejercicio de nuestros ministerios, y después lo adelantó el P. Pedro de Mo- 
RALEZ (1602-1603) Rector de este Colegio". 

1602 "En 1602 era rector del Colegio de Guadalajara, pero solicitados sus 
servicios por el Santo Oficio volvió a México; y fue propuesto para 

Prepósito de la Profesa en segundo lugar" (Ayuso). 

"Rector del Colegio de Guadalajara" (González de Cossío). 

— "Roma, Marzo de 1602" (De Aquaviva al P. Prov. Ildefonso de Cas- 
tro) : "Consultores de V.R., sean. . . Y el P. Pedro de Morales si no 

fuere superior. . . 

"Prepósito de la Casa Profesa en primer lugar el P. Bernardino de Acosta, 
en segundo, el P. Pedro de Morales". 

1603 (Del 19 al 25 de Octubre de 1603) : "Faltaron a la Sexta Congrega- 
ción Provincial en México el P. Pedro de Morales, rector del Colegio 

de Guadalajara, y el P. Melchor Márquez, por quedar enfermos" (Acta ori- 
ginal). 

1609 "Roma, 30 de Junio de 1609" (De una carta del P. Gen. Aquaviva 
al P. Prov. Rodrigo Cabredo) : "Rector del Colegio de la Puebla, el 
P. Pedro de Morales". 

1611 "Transacción entre el P. rettor del Colegio de Puebla, P. Pedro de 
Morales y Diego Llórente dueño de las casas. En la muy noble y muy 



BIOGRAFIA 



331 



leal ciudad de Los Angeles, de la Nueva España, a 31 de Enero de 1611, 
ante mí Nicolás Fernández de la Fuente, escribano y notario público del Rey 
nuestro Señor, y testigos yuso escritos, parecieron, por una parte el P. Doctor 
Pedro de Morales, rector del Colegio de la Compañía de Jesús de esta ciu- 
dad (Puebla), y de la otra Diego Llórente, vecino de ella, a quien doy fe 
que conozco, y dijeron que, por cuanto en 16 de Septiembre de 1597, con 
ocasión de cierto pleito que entre ellos se pretendía mover, convinieron y 
concertaron por transacción, pacto y conveniencia, de que el dicho colegio 
alzaba mano del derecho que pretendía a las casas de dicho Diego Llórente, 
que están calle y placeta en medio de la iglesia, casas del dicho colegio, por 
haberlas comprado Diego Llórente, en nombre de dicho colegio y para él. Y 
el dicho Diego Llórente se obligó a no poder abrir ni sacar ventana ninguna, 
grande ni pequeña, ni puerta, ni postigo a la dicha placeta, él ni sus sucesores, 
imponiendo esta carga y servidumbre, real y perpetuamente, sobre las dichas 
sus casas, como consta de la dicha transacción. Y así lo firmaron el P. Pedro 
de Morales, y por Diego de Llórente que no sabe escribir, el P. Agustín de 
Sarria, ministro de dicho colegio y el P. Juan López de Albaisa, siendo tes- 
tigo también el H. Bartolomé Ruiz. 

"Y como Diego Llórente faltó a lo capitulado y abrió una ventana, hi- 
cieron en 22 de Enero de 1611, nueva transacción que dice: que Diego Lló- 
rente cerrará Ja ventana cada y cuando el P. Rector Pedro de Morales, o 
cualquiera de sus sucesores quisiere hacer el portal, y que no abrirá él, ni 
sus herederos otra ventana alguna, y que firmó el P. Rector Pedro de Mo- 
rales, y en vez de Diego Llórente firmó el P. Joseph de Vides, y fue testigo 
el P. Mateo de Castroverde" (Escritura de transacción doble, contenida en 
la fechada en Puebla el 31 de Enero de 1611) (A.P.M. Merid. [1960] APA- 
G, VIII, 4-5). 

1612 "En una reconciliación que hubo entre un beneficiado y un cacique 
indio, dio las gracias el párroco en cartas al Sr. obispo, al padre pro- 
vincial y al rector del colegio de Puebla, que lo era el P. Pedro de Morales" 
(Méx. 2, f. 147v.) (ABZ., II, 229). 

1614 (Versión de Pérez Rivas, Crón., I, p. 129) : "Se hallaba el P. Pedro 
de Morales en el colegio de S. Pedro y S. Pablo: el achaque que más 
le apretó por algunos años, y que finalmente vino a acabarle la vida, fue un 
terrible y penoso mal de piedra, junto con intensos dolores y dificultad en la 
orina, pero los llevaba con tan grande sufrimiento y consuelo, como si no 
los padeciera: decía muchas veces que se los agradecía a nuestro Señor, y 
que sería para él de mucha pena y desconsuelo si se los quitase y se viera 
sin materia de este merecimiento. Y, aunque toda su vida se estuvo prepa- 
rando para su muerte, pero un mes antes de ella, lo hizo con particular cui- 



332 



MORALES, PEDRO DE, P. 



dado, encerrándose a tratar y consolarse con su Dios a solas, mostrando en 
sus acciones una gran resignación en sus divinas manos, estando en medio 
de los mayores dolores, no sólo con ánimo igual, sino con alegría, y con tanto 
desprecio de las cosas de la tierra, que como el mismo padre decía, ninguna 
le daba cuidado, porque sólo anhelaba por las del cielo. Agravósele la enfer- 
medad, y recibido el celestial viático para aquella última jornada, cuando le 
dieron la extremaunción y le llegaron a decir que se moría; él entonces, con 
mucha serenidad y sosiego, respondió que tenía 44 años que se disponía para 
aquel lance, y ahora que ya se acercaba, y él (como quien tanto se había pre- 
parado para ella) aguardaba con mucho gusto. 

"Hacía 50 años que pedía a nuestro Señor con una oración del glorioso 
San Agustín, una muerte quieta y con conocimiento de la Divina Bondad, 
sosegada. 

"Todo lo cual alcanzó durando con la entereza de sus sentidos y haciendo 
dulces coloquios casi hasta que dio su alma a su Criador, Sábado 6 de Fe- 
brero de 1614, queriendo la santísima Virgen llevar y premiar, en día que 
es tan suyo. Murió de casi 76 años de edad, de los cuales vivió en la Com- 
pañía los 44, los 38 en esta provincia. Fue su muerte muy sentida en la ciudad 
de México, y sin haberse convidado gente a su entierro, acudió lo más noble 
de ella, así eclesiástico como secular; algunos señores de la real Audiencia, 
y muchos religiosos de todas las órdenes, quejáronse de que no se les hu- 
biera dado parte, para acudir en más número a su entierro. Ofició la capilla 
de la catedral la misa, sin convidarla, y la cofradía de S. Pedro que es de 
clérigos sacerdotes, muy autorizada y lucida, fundada en la iglesia de la San- 
tísima Trinidad, vino con su abad, que era prebendado de la catedral y cate- 
drático de prima de teología en la Real Universidad, trayendo la cera con 
que suele acudir a los entierros de sus cofrades. Llevaron en hombros el cuer- 
po algunos prebendados, y las personas más graves de las religiones, dando 
todos muestras del afecto que al P. Pedro de Morales habían tenido y lo 
mucho que lo habían estimado" (P. R., Crón., I, 129). 

— "Lleno de méritos falleció en México a 6 de Septiembre de 1614" 
(Berist.) (González de Cossío, p. 113) (Ayuso, pp. 177, 190-191). 

— "Al P. Pedro de Morales no lo mencionan los Menologios, ni Alegre 
se extiende más en sus virtudes religiosas" (Decorme, Menol. 1940 

Ms., p. 37). 

— (Dejemos hablar a Pérez Rivas, Crón., I, pp. 126-129) : "Fue muchos 
años superior en esta provincia, y en ellos se le conoció un celo ar- 
diente de que el buen nombre de la Compañía y religiosa disciplina, no se 
menoscabase, usando de los medios acomodados que para alcanzar este fin, 



BIOGRAFIA 



333 



juzgaba necesarios. Celó siempre mucho del buen crédito de sus súbditos, y 
así, de su boca no se oía, ni en público ni en secreto que hablase o publicase 
sus faltas. Si veía que alguno andaba triste o entendía que estaba disgustado, 
lo buscaba y con paternal afecto lo acariciaba para quitar cualquier ofensa 
o sentimiento, si de su parte lo hubiese ocasionado, y con esta blandura y su 
buena dirección, a todos los ganaba. Era puntual y exacto en seguir la co- 
munidad, aun en medio de sus mayores achaques, no permitiendo que en el 
refectorio se le diese cosa particular; y si una u otra vez lo admitía, era por 
obediencia y a pura importunación de los superiores. Entrañable y singular 
fue la devoción que tuvo con los santos, particularmente con San Joaquín 
y Santa Ana, con la santísima Virgen y su esposo San José, procurando en 
cuanto pudo, hacerles particulares servicios, nombrándoles con extraordinaria 
devoción y ternura, y tan a menudo que, en los muchos sermones que en 
sus fiestas predicó, había personas que por curiosidad contaban las veces que 
en ellos los nombraba, con tanto afecto, que se echaba bien de ver cuán estam- 
pado tenía en su corazón, la devoción con ellos. En las conversaciones ordi- 
narias no se Je caían de la boca sus santos nombres, ni parece que se veía 
harto de predicar y cantar sus alabanzas, quisiera imprimir en el corazón de 
todos los fieles esta devoción; y de aquí le nació el cuidado y estudio que puso 
en componer el libro que en honra de estos gloriosos santos sacó a luz, esme- 
rándose cuanto pudo para que fuesen más conocidos, honrados y celebrados. 
Y como los santos son tan agradecidos a cualquier servicio de sus devotos y 
fieles amigos, no es mucho que los que el P. Pedro de Morales había esco- 
gido como tan privados de Dios, le alcanzasen de su Majestad, particulares 
mercedes. Ayudáronlo en peligros y navegaciones, dándole buen acierto en 
los casos más difíciles que se le ofrecían, siendo algunos de tal calidad que 
parece salían del curso ordinario y se tenían por milagrosos, como él con 
agradecimiento refería. Estos poderosos amigos y abogados que tenía en el 
cielo, le daban ánimos para emprender cualquiera obra por dificultosa que 
fuese, sin temer adversos y desastrados sucesos, porque se fiaba de ellos y los 
ponía en sus manos. Entre otras cosas que acerca de esto pudiéramos contar 
fue el atreverse a entrar en una carabela para pasar a España desde las Islas 
Terceras en tiempo que, por los enemigos que infestaban el mar, era muy 
peligroso el viaje; razón por la cual, la flota que este año iba de este reino, 
no se atrevió a pasar adelante; pero el padre, fiado en el favor de sus sin- 
gulares patrones, y por servir a esta provincia que le enviaba por su pro- 
curador a Roma y para hallarse en la Congregación Quinta General (de que 
tuvo noticia en las dichas Islas), prosiguió su viaje; y no le salió en vano, 
porque sus santos le pusieron en salvo en Castilla de donde pasó a Roma y 
asistió en la congregación dicha. En ella parecieron tan bien sus letras, vir- 
tud y celo, que le señalaron para las diputaciones de mayor importancia que 



334 



MORALES, PEDRO DE, P. 



en aquella gravísima junta se trataron. En el poco tiempo que en esta ciudad, 
cabeza del mundo, estuvo, ganó las voluntades de los cardenales y otros se- 
ñores de aquella corte, como si muchos años los hubiera comunicado ; con 
lo cual le fue fácil impetrar de su Santidad, muchos jubileos, indultos y pre- 
ciosas reliquias, con que a su vuelta, no sólo enriqueció los colegios de esta 
provincia, sino a otras iglesias de todo el reino" (P. R., Le. Crón., I, pp. 
126-129). 

— (Versión de D. Marcelino Menéndez Pelayo en Hist. de la Poesía His- 
pano- Americana, I, 54) : "Pedro Morales, natural de Valdepeñas, 

murió en Méjico en 1614, rector del colegio de Puebla de los Angeles, profesor 
de teología; su 'Relación' al General Mercuriano, describiendo las festividades 
con que fueron recibidas las reliquias que envió Gregorio XIII en 1599". 
(Gascón, S.J., Los jesuítas en Menéndez Pelayo. Valladolid, 1940, p. 568). 

— (ABZ., Hist., t. II, Roma, 1958, pp. 248-249) : "De este mismo Co- 
legio Máximo de México, llevó el Señor para Sí al P. doctor Pedro 

de Morales. . . Murió el 6 de Septiem.bre de 1614". 

Referencias Biográficas 

1 Actas originales de las Congregaciones Provinciales de México: 
De la la. 5 Octubre 1577. 

* De la 3a. 20 Enero 1592. 
De la 5a. 2 Nov. 1599. 
De la 6a. 19-25 Oct. 1603. 

2 Alegre, Fr.\ncisco Javier, S.J., Hist. de la Prov. de la C. de J. de N. E., 
t. I. Méx. 1841, pp. 115, 125, 137, 197, 249, 251-253, 269, 275-276, 383. 
t. II. Méx. 1842, pp. 2, 66-67, 178-179, 187, 200, 212-213. 

3 ABZ. (Alegre-Burrus-Zubillaga, S.J.), Hist..., t. I, Roma, 1956, pp. 
194, 204, 205, 219, 277, 278, 288, 303, 307, 324, 377, 403, 409; t. II, 
Rom.a, 1958, pp. 229, 248-249. 

4 Andrade, Alonso de, S.J., Varones Ilustres de la C. de J. 2a. ed. Bilbao, 
1889, t. III, Filipinas. Vida del P. Alonso de Humanes, p. 136. 

5 Anónimo Ms. Necrología del H. C. Sebastián Hernández. Col. del Es. 
Santo, Puebla, 1627. 

6 Anónimo Ms. Hist. de la posesión de La Profesa, Méx. 

7 Anuas. De 1581 (publicada en 17 Abr. 1582). 1595-1599. 

8 Anzures, Pedro, S.J. Carta al P. Dr. Pedro de Morales^ 10 Abr. 1614. 

9 Aquaviva, Claudio, P. Gen. S.J. Cartas: 



REFERENCIAS BIOGRAFICAS 335 



Al P. 


Pedro de Morales, 


Roma, 17 Abr. 


1581. 


P- 


Martín Fernández, 


53 


30 Mzo. 


1582. 


„ P. 


Pedro de Morales, 


55 


30 Mzo. 


1582. 


JJ 3J 


33 53 5j 


35 


15 Mzo. 


1584. 


„ P- 


Prov. Antonio de Mendoza 


53 


11 Ago. 


1587. 


5J 5> 


53 33 5) 33 


33 


15 Dic. 


1589. 


P. 


Visitador Diego de Avellaneda, 


55 


8 Jun. 


1592. 


„ P- 


Prov. Pedro Díaz. 


55 


15 Mzo. 


1593. 


3J 5J 


33 33 53 


35 


22 Nov. 


1593. 


J5 35 


33 33 33 


55 


11 Abr. 


1594. 


3J 33 


35 33 53 


53 


9 Mayo 


1594. 


3, P. 


Prov. Esteban Páez, 


55 


5 Jun. 


1595. 


33 33 


55 33 33 


33 


21 Nov. 


1595. 


33 P. 


Prov. Francisco Váez, 


35 


2 Mzo. 


1599. 


33 33 


33 35 33 


33 


29 Mzo. 


1599. 


33 33 


33 55 55 


35 


Mzo. 


1602. 


33 P. 


Prov. Rodrigo de Cabredo, 


55 


30 Jun. 


1609. 


Arch. 


Gen. Nac. Méx. Ramo Historia, 
Ramo Jesuítas. 


t. 300. 








Ramo Inquisición, tomos 


210, 289. 





Ramo Misiones, t. 25. 

11 Arch. Prov. Tolet. S.J. Varia Historia III, 574r-577v. Fondo Astráin, 33. 

12 Arch. Prov. Méx. Merid. (1960) APA-G IX-3 (1546). Documentos por 
catalogar APA-G. VIII, 4-5. Mise. Ms. II, 11, 102-111. 

13 Astráin, Antonio, S.J., Hist. de la C. de ]. en la Asist. de España, t. III, 
Madrid, 1909, pp. 133, 141, 577, 715, 731; t. IV, Madrid, 1913, pp. 
389, 406. 

14 Avellaneda, Diego, S.J. Carta al P. Gen. Cl. Aquaviva. Méx. 1592. 

15 Ayuso, Félix, S.J. -Sánchez Baquero, Juan, S.J., Notas a Fundación de 
la C. de ]. en Nueva España. Edic. Méx. 1945, pp. 190-191, 106, 128-131, 
177. 

16 BeristÁin de Souza, José Mariano^ Biblioteca Hispano-americana, Ame- 
cameca, 1883, t. II, Arts. "México-Concilios", p. 246. Art. "Morales, 
Pedro", pp. 298-299, 335. 

17 Boletín AGN. Méx., t. X (la. serie) (1951) No. 1, pp. 14, 44, 64, 81; 
t. XVI (1955) No. 3, p. 492. No. 4, p. 703. 

18 BoNiFAZ, Luis de, S.J. Carta de edif. del P. Luis de Molina, Ms. 4 ff. 

19 Catálogos Prov. Méx. 1580, 1582 (del P. Plaza), 1583, 1585. 

20 CioTTi, Teófilo, S.J. Carta al P. Francisco Benci. Tepotz., 20 Nov. 1585. 

21 Copia de la Concesión de indulgencias. . . Puebla 11 Mayo 1596. 



336 MORALES, PEDRO DE, P. 

22 Congr. 42, 301-316v. 

93, ff. 537-540, 261-262. 

23 Cuevas, Mariano, S J., Hist. de la Igl. en México. 3a. ed. El Paso, Tex., 
t. II, 1928, pp. 98, 342, 343, 522. 

24 De Backer, SJ., Bihliothéque des Ecrivains de la C. de J. Liége, 1854, 
t. II, Columna 1368. Art. "Morales". 2e. serie. 

25 Decorme, Gerardo, S.J., Menologio Ms. 1934, p. 4. Elogio del H. C. 
Diego Trujillo, f. 4. Elogio del P. Pedro de Morales^, f. 44. Elogio del 
H. C. Bartolomé Ruiz, f. 47. La Obra de los jesuítas mexicanos en la época 
de la colonia. Méx. 1941, t. I, pp. 11, 21, 22, 30, 32, 34, 57, 183, 192, 
200, 385. 

26 Dice. Univ. de Hist. y Geograf., t. VI. Méx. 1855. Art. Ruiz, Bartolomé. 

27 Epist. Hisp., t. XXVIII, f. 99. 

t. 129, ff. 201-204V. 
t. 130, ff. 384-385V. 
t. 131, ff. 53-57v., 74-75. 

28 Escritura de transacción entre el P. Pedro de Morales y Diego Llórente. 
Puebla, a 31 Enero 1611, contiene también la de 16 de Sept. 1597. 

29 Felipe II. Cédula Real al P. Pedro de Morales. Madrid, 6 Abr. 1594. 

29 bis Fernández Echeverría y Veytia, Mariano, Hist. de la fundación de 
Puebla, 1931, t. II, 564. 

30 Florencia, Francisco de, S.J., Historia de la C. de J. en N.E., pp. 326, 
349, 380; pp. 191, 194, 334, 360, 365-366, 391-393. 

31 González DÁvila^ Teatro eclesiástico de Indias, t. I, p. 38. 

32 González de Cossío, Lic. Francisco, "Notas a Relación Breve de la 
venida de los de la C. de J. a N. E." Ms. anónimo de 1602. México, Uni- 
versitaria, 1945, pp. 29 y 113, Nota 54; pp. 54, 64, 65, 67, 68; Nota 107, 
p. 120. Lámina 4a. Cien adiciones a la Obra de José Toribio Medina: 
La Imprenta en México. México, P'orrúa, 1947, pp. 13-16. 

33 Gutiérrez Casillas, José, S.J., Santarén. Guad., Jal., 1961, p. 20. 

34 Hist. Varia, t. I, f. 595. 

35 Icazbalceta, Joaquín García de, Obras, t. III, Biografías; t. I. México, 
Agüeros, 1896, pp. 432-434. Bibliografía del siglo XV L la. parte. México, 
1887, p. 232. 

36 Inventario Arch. Prov. Méx. (1767) ff. 95, 238, 241. 

37 Laurencio, Juan, S.J. Anua de 1626, fechada en México: 20 Mayo 1627. 

37 bis Leicht, Hugo, Las calles de Puebla. Puebla, 1943, pp. 70-73. 

38 Litt. Annuae. 1577, 1578, 1579, 1582, 1583, 1586, 1594. 

39 Mendoza, Antonio, de, S.J. Carta al P. Claudio Aquaviva. Méx, 27 
Oct. 1584. 

40 MercuriÁn, Everardo, P. Gen., S.J. Cartas: 



REFERENCIAS BIOGRAFICAS 



337 



Al P. Prov. de Aragón, Antonio Gordeses. Roma, 28 Oct. 1575. 
Al P. Prov. (No lo nombra). „ Dic. 1578. 

41 Méx. 1, ff. 13V.-16, 20, 25, 33v.-34, 37v.-38, 42v., 68, 84v. 

4, ff. 8-10, 17-21, 22-37, 74-75. 
8, ff. 244-245V. 
14, ff. 13-18V., 27-30v. 

42 Mon. Méx., S.J. Roma, t. I, 1956, pp. 180, 209, 254, 287, 290-292, 343, 
355, 384, 418, 437; t. II, Roma, 1958, pp. 20-21, 52, 65, 66, 67, 82, 145, 
153, 257-259, 378-379, 396, 467-468, 691, 714, 735, 744; t. III, Roma, 
1968, pp. 22,* 43,* 45-6; 136, 199, 247, 301, 403, 411, 438 et passim. 

43 Morales, Pedro de, S.J. Memorial presentado al P. G. Aquav. Oct. 1593. 

44 Nicolás, Antonio, Bibl. H.N., t. II, p. 219. 

45 Nomina del Tribunal de la Inquisición de Méx. (1571-1646) Año 1600. 

46 Oviedo, Juan Antonio, S.J. "Elogios de muchos HH. GG. México, Hogal, 
1755; t. I, Elogio del H. Bartolomé Ruiz, p. 100. Elogio del H. G. Diego 
Truxillo, pp. 484-485. 

47 PÉREZ RivAs, Andrés, S.J., Crónica, t. I, México, 1896, pp. 74, 120, 122, 
126-130, 235, 238, 240, 328. 

48 PuGA, Vasco de. Provisiones para N. E. Méx. 1945, p. 532. No. 100. 

49 Quintana, José Miguel, La Primera Crónica Jesuítica Mexicana. Mé- 
xico, Vargas Rea, 1944, pp. 15, 79. 

50 Ramírez, Francisco, S.J. Plistoria del Gol. de Pátzcuaro. Ms. Anónimo. 

51 Relación de todos ios padres de la G. de J. que van a la Gongregación 
Gen. que está intimada en Roma a 2 de Nov. 1593, por el orden que fueron 
elegidos. 

52 Respuestas al Memorial de la Prov. Méx., enviadas en 1592 y traídas en 
1594. Respuestas al Memorial que en México se dio al P. Diego de Ave- 
llaneda visitador (1590-1592) y él remitió para que en Roma se respon- 
diese a él. El No. 5. 

53 Simancas. Inquisición. Sala 39, leg. 322. 

54 SoTUELLus, Nathanael, S.J. Biblioteca Scriptorum S.J. . . . Roma, 1676. 

55 Toletana, i, f. 56. 

56 Torres, Antonio de, S.J., Garta al P. Pedro de Morales. Puebla, 22 
Oct. 1584. 

57 Vera, Fortino Hipólito, Pbro., Tesoro Guadalupano, t. I. Amecameca, 
1887, pp. 181, 241. 

58 ZuBiLLAGA, FÉLIX, S.J. Arch. Hist. S.J. Extractum e volumine XXXV. 
1966. Roma. Juicio sobre la Obra del P. José Llaguno, S.J., La persona- 
lidad jurídica. Méx. 1963. 



3S8 



MORALES, PEDRO DE, P. 



Bibliografía 

1577 "El P. (Pedro de) Morales en su carta sobre las reliquias que se 
trajeron a Nueva España en 1577, da una información completa de 
las fiestas que con este motivo se celebraron; y hasta ahora es el único docu- 
mento contemporáneo, impreso, que las relata. La Relación breve de la venida 
de los de la Compañía de Jesús a N. E., dedica también una buena parte a la 
descripción de estas festividades, y si no entra en más detalles, se debe a que 
entonces estaba muy reciente la aparición del libro de Morales. Hay ya por 
tanto, el Relato de dos cronistas de la época, dando a conocer uno de los 
sucesos religiosos de más importancia en el siglo XVI. José Rojas Garci- 
dueñas y Harvey Leroy Johnson han estudiado suficientemente la carta del 
P. Morales^" (Quintana, José Miguel en Crónica jesuítica mexicana y otras 
noticias. Méx., Vargas Rea, 1944, p. 15). 

— (México 5-15. Oct., 1577) : "El acta original de la Primera Congre- 
gación Provincial, está escrita de mano del P. Pedro de Morales" 
(Congr. 42 ff. 301-316v.) (M.M., I, 287) : 

"IHS. Congregación Provincial de la Compañía de Jesús de la Nueva Es- 
paña. Para Roma. la. vía: Hoy sábado, cinco días del mes de Octubre de 
mili y quinientos y setenta y siete años, en el Colegio de la Compañía de Je- 
sús de la ciudad de México, de las Indias Occidentales y Nueva España, en 
im lugar deputado de dicho Colegio, después de aver ordenado por el P. Pro- 
vincial (Pedro Sánchez), que todos los padres dixessen misa, y los hermanos 
hiciessen oración a Nuestro Señor y otras penitencias, se juntaron y congrega- 
ron el P. Pedro Sánchez, como provincial y el P. Pero Díaz y el P. Alonso de 
Camargo y el P. Pedro de Morales, como consultores de dicho provincial, 
en cumplimiento de lo establecido y determinado por las Constituciones (III, 
228ss.) y Decretos (Inst. II, 237s.) de la dicha Compañía, y de lo ordenado 
por el P. (Juan de la) Plaza, visitador destas Indias, el qual, de parte de 
nuestro muy reverendo en Christo, Padre General Everardo Mercuriano, man- 
dó se enviasse desta Provincia, un procurador a Roma para el año venidero 
de mili y quinientos y setenta y ocho. Y sentados por su orden, ante todas 
cosas se hizo una exhortación por el P. Provincial, el qual, después de acaba- 
da, propuso si la Congregación era legítima, y su reverencia y todos los demás 
'nemine discrepante', dixeron que sí, conforme al capítulo de la fórmula de 
la Congregación que comienza 'Ex transmarinys privintiis', por cuanto en toda 
esta provincia sólo ay fundado y aceptado este colegio de México, porque el 
de Michoacán hasta agora es residencia, y de Guajaca, missión; y assí en nin- 
guno dellos a ávido rector señalado, y consiguientemente ni vicerector que de- 



BIBLIOGRAFIA 



339 



viesse ser llamado; y en toda la provincia no hay más que dos profesos de 
quatro votos, que son el dicho padre provincial y el dicho padre Pero Díaz, 
el qual juntamente es vice-rector deste Collegio de México; y assí la legítima 
Congregación desta Provincia, está y consiste en sólo el padre provincial y sus 
consultores, que son los dichos padres Pero Díaz nombrado por el P. General 
Francisco (de Borja), de buena memoria, con otros dos que eran el P. Diego 
López, rector deste Collegio (que está en el cielo) y el P. Marcén, que, des- 
pués de elegido no pudo venir a estas partes, y assí ninguno dellos ha que- 
dado. Y en la Instrucción que su paternidad el P. Francisco, dio al P. Pro- 
vincial quando pasó a estas partes, le cometió la election de consultores, en 
lugar de los que faltassen, y ansí en cumplimiento desto, el P. Provincial, de 
mucho tiempo antes desta Congregación, eligió y tenía elegidos a los dichos 
padres Camargo, maestro de novicios, professo de tres votos, y el P. Pedro 
de Morales, ministro deste Colegio de México" (Nota: Aunque el P. Pe- 
dro de Morales llegó a Nueva España en Septiembre de 1576, sin embargo 
no aparece en el Catálogo de ese año). "Los quales aunque desearon que en 
esta Congregación uviesse más personas para la deliberación de las cosas que 
se an de tratar, y por esso ha muchos meses que la han differido, esperando 
la venida del P. Visitador Plaza; y si en la flota vinieran algunos profesos, y 
aceptados los collegios y rectores nombrados; y no vino recaudo alguno, por 
lo qual, atento a que el dicho Decreto de la General Congregación, dize que 
sea hecha por los profesos de cuatro votos y por los consultores del provincial, 
y nuestro Padre Francisco no nombró sino tres consultores; les paresció que 
no podía ni devía haber más que los tres que están nombrados y congregados". 

"En segundo lugar, propuso el P. Provincial que se eligiese un secretario de 
la Congregación conforme al Decreto, y de conformidad de votos fue nombra- 
do el dicho P. (Pedro) de Morales" (M.M., I, 291-292). 

— "Tasco, 12 de Marzo de 1577''. Carta del P. Pedro de Morales al P. 

Gen. Everardo Mercurián, escrita desde Tasco, Gro. el 12 de Marzo de 
1577. (Paradero ignorado; se saca de la respuesta deJ P. Gen. Mercurián: 
Roma, 20 Febrero, 1578). 

1578 "México, Marzo 10 de 1578''. Carta del P. Pedro de Morales al P. 

General Everardo escrita desde México el 10 de Marzo de 1578. (Docu- 
mento extraviado) (Se saca de la respuesta del P. General al P. Pedro de Mo- 
rales, Roma. 31 Enero, 1579, que dice así) (Méx., I, f. 23) : "P. Pedro de 
Morales. México. Con la relación que V.R. me da, eii la suya de 10 de Marzo 
del 78, del buen estado de los de estudiantes que ay se han instituido, y del 
fructo que con ellos se haze, me he mucho consolado. El Señor lo augmente 
para su mayor gloria y servicio. Quanto a los demás particulares que me 
escrive, con el socorro de tan buena gente, como aora lleva el P. Pero Díaz, 



340 



MORALES, PEDRO DE, P. 



que es escogida, y con los recaudos y órdenes que le he dado, y con la visita 
del P. Plaza, irán las cosas de bien en mejor. No dexe V.R. de informarle 
de lo que le pareciese convenir, para que, con mayor luz, prosiga su visita, 
y se assienten las cosas de manera que todos correspondan al fin de essa 
missión tan propia de nuestra Compañía, que es la cosa que yo más deseo. 

"De otras cosas entenderá por relación del P. Pero Díaz. Y así no digo 
más sino que ruego a Dios nuestro Señor dé a todos su sancto spirito, para 
que mucho lo sirvan, en beneficio de las ánimas de esa gentilidad. En las ora- 
ciones, etc. De Roma, último de Enero de 1579" (M.M., I, pp. 396-397). 

— "México, 25 de Noviembre de 1578". ''Carta del P. Pedro de Mora- 
les al P. General Everardo Mercurián, fechada en México el 25 de 
Nov. de 1578" (Documento perdido, pero cuya historicidad consta de la 
respuesta del P. Mercuriano, que aquí se copia) : (M.M., I, 379, Nota) "Car- 
ta del P. Everardo al P. Pedro de Morales: Roma, 31 de Julio de 1579 
(Méx., I, 28) : "Padre Pedro de Morales: Ha causado a nosotros tam- 
bién, como a V.R. m.ucha consolación la buena llegada a essas partes del P. 
Suárez y H. Juan Ferro (en italiano Ferri), de la qual V.R. nos avisa en la 
suya de 25 de Nov. de 1578. que me ha sido muy grata, por tener nuevas 
de V.R. y entender continúa el hallarse bien en essa tierra, gozando el fructo, 
que confío en nuestro Señor, saque de las fatigas que V.R. haze en ella. Bien 
veo la difficultad que se propone en que se ayan acceptado los collegios pri- 
mero de la llegada del P. Visitador; mas todo esto se responde a la congre- 
gación; assí no es menester añadir otra cosa, porque todo lo entenderá de los 
recaudos que lleva el P. Pero Díaz. 

"Escrevimos al padre provincial que 'omnino' cierre aquella puerta, por 
la qual V.R. me avisa, que pueden entrar los estudiantes del collegio de San 
Pedro, aun de noche; y assí creo lo hará executar. 

"Embíasse con el P. Pero Díaz, mucha y muy buena gente, entre la qual 
bien creo que avrá alguno apto para ser maestro de novicios. (Lo era el P. 
Alonso Camargo). A las demás cosas que V.R. nos avisa, como son, la de los 
collegios de estudiantes, la otra que trata sobre la gente que de essa tierra se 
recive, y lo que propone para otro rector de esse collegio porque se responde 
con la congregación, no diré en esta más, sino que mucho me encomiendo 
a las oraciones y sanctos sacrificios de V.R., y le quedo rogando dé nuestro 
Señor, todo aquel augmento de gracias y dones espirituales que, para ganar 
mayor corona para la eterna gloria, le son necessarias" (M.M., I, pp. 476-477) . 

— Carta anua de 1578, escrita por el P. Pedro de Morales, y sacada 
de "Varia Historia rerum e Societate gestarum, extra Europam" (t. 
ni, p. 1). Tiene 133 foxas, escritas a mano. No están encuadernadas con 
buen orden de los años. (Con otra letra dice) : "Es de la Compañía de Je- 



BIBLIOGRAFIA 



341 



sús de Alcalá, del archivo de este colegio. El ejemplar que vamos a trasladar 
se halla en Arch. Prov. Tolet. en Varia Historia, III, ff. 560, 561, f. 2" (Tex- 
to copiado a la letra) : JHS. M.R.P.N. en Christo. (Copia de la carta del P. 
Pedro de Morales, de México, 17 de Marzo de 1579 pero es el anua de 
1578). Pax Christi. 

"Del padre procurador que de la provincia fue elegido este año pasado de 
78, y de Ja Congregación provincial que llevó, habrá tenido V.P. entera re- 
lación de las cosas más universales de esta provincia de México, en la que 
de presente hay 76 sujetos de la Compañía : Sacerdotes 31: de los quales 
3 son profesos de quatro votos y los de tres, son diez; y dos coadjutores espi- 
rituales y 45 hermanos; 3 coadjutores temporales formados, 10 estudiantes y 
25 coadjutores (no formados) y los demás (7) novicios. Todos proceden muy 
bien con desseo de su aprovechamiento espiritual, conforme a nuestras reglas 
e ynstituto. Sea al Señor la gloria de todo ello". 

Hay en esta provincia: este colegio de México con su casa de probación, 
y tres residencias: una en la ciudad de Pátzcuaro, del obispado de Mechoacán; 
otra, en la ciudad de la Puebla de los Angeles, del obispado de Tlaxcala; y 
otra se va disponiendo en la ciudad de Veracruz, para ayudar a los que van 
u vienen en las flotas, y para que los nuestros que vienen a estas partes, ten- 
gan mejor comodidad al desembarcar; otra en la ciudad de Antequera del 
obispado de Guaxaca. 

Colegio de México. Viniendo al particular, que el Señor se ha dignado 
obrar por estos sus indignos siervos en este colegio de México, han residido 
de ordinario 46 de los nuestros: 18 sacerdotes, y los dem.ás hermanos estu- 
diantes y coadjutores y novicios. Conjuntas al colegio, están nuestras escuelas, 
en las quales se leen latinidad, artes y theología con mucho aprovechamiento 
y concurso de estudiantes, que por todos serán más de 300. Pero las letras y 
virtud se ven más florecer en los quatro colegios: de S. Pedro y S. Pablo, 
S. Bernardo, S. Gregorio y S. Miguel, de que está cercada nuestra casa. 

Han salido este año de nuestros estudios veinte estudiantes para diferentes 
religiones: seis de los quales han sido recevidos en la Compañía. 

Las confesiones y comuniones han sido este año más frecuentes en este co- 
legio, algunas de mucha necessidad e importancia. Hase predicado de ordi- 
nario en nuestra iglesia y en la catedral, y en casi todas las de la ciudad con 
buen fruto espiritual; y particularmente se ha visto en las pláticas, que en la 
cárcel, plaza y monasterios de monjas, que están a cargo del ordinario, con 
confesiones generales, mucha devoción y reformación de costumbres; de ver 
a los nuestros acudir con toda voluntad de confesar y predicar a las cárceles 
y ayudar a los que han de ser ajusticiados. 

Hay mucha edificación en la ciudad después que V.P. nos hizo caridad, de 
la ymagen de nuestra Señora, retrato de la de San Lucas, es más frecuen- 



342 



MORALES, PEDRO DE, P. 



tada nuestra iglesia, especialmente los días de la santísima Virgen, con mu- 
cho fervor de confesiones y comuniones, del quai ha redundado aumento, en 
la sacristía de casullas y frontales y lámparas de plata; y la cofradía de los 
estudiantes también va muy adelante en devoción. 

Hanse hecho este año 4 misiones deste colegio: una a las minas de Tasco; 
otra a las minas de Ezmiquilpan ; otra a la de Veracruz, y otra a la Puebla de 
los Angeles, de las quales se ha cogido copiosísimo fructo, con la confessión, 
predicación y doctrina a los niños y negros. Y en particular, estando dos hom- 
bres para matarse, por haber el uno al otro dado de paJos, teniendo el inju- 
riado sus armas y caballo a puncto para se vengar, fue el Señor servido por 
dos de los nuestros, ablandarle el corazón de tal manera que con muchas 
lágrimas abrazó a su enemigo, y se pidieron perdón y se confesaron y comul- 
garon juntos el día siguiente, quedando con mayor vínculo de amistad, que 
jamás habían tenido. 

A los indios naturales acude un padre, grande lengua mexicana (¿será el 
P. Juan de Tovar?) confesando a muchos y haciéndoles pláticas y sermones, 
assí en esta ciudad, como en los pueblos comarcanos, que son regidos por el 
ordinario. Vese mucho fructo y sería mayor, si tuviesse la Compañía más en- 
trada en esta mies. 

La colocación de las sanctas reliquias que V. P. envió a este Collegio, se 
hizo el día de Todos los Sanctos ( 1 de Nov. ) con la celebridad, devoción y 
magestad, como se verá por el libro que con ésta va. (Nota: El título del 
libro, cuyo autor es el mismo P. Pedro de Morales, es el siguiente: ''Carta 
del P. Pedro de Morales, de la Compañía de Jesús, para el M.R.P. Eve- 
rardo Mercuriano, General de la misma Compañía", en que se da relación 
de la festividad que en esta ynsigne ciudad de México se hizo este año de 
1578 en la collocación de las sanctas reliquias que nuestro muy sancto Padre 
Gregorio XIII les embió. Con licencia, en México, por Antonio Ricardo, 
Año 1579. 199 foxas. En la foja 109 está Trajedia intitulada "Triumpho de 
los Santos" en que se representa la persecución de Diocleciano, y la prospe- 
ridad que se siguió con el imperio de Constantino), pero por no ser todas 
las cosas para todos, reservé de propósito algunas extraordinarias para referir- 
las aquí, a V.P. y que fuessen motivo a los nuestros de esas partes, de alabar 
a la Divina Magestad. La cubierta de nuestra yglesia estaba tan maltratada, 
que más de un año que viniessen las reliquias, se había desseado y procurado 
remediar; y quando menos se pensó, seis meses antes de la festividad de 
Todos los Santos, por el mes de Julio (que es el ímpetu de las aguas en esta 
tierra) contra el parecer de todos los de fuera, en tanto que se admiraba el 
visorrey (D. Martín de Enríquez de Almansa [1556-1580]), se comenzó a 
descubrir su deterioro; y movió Dios los corazones de todos los indios, con 
tanto fervor, que acudieron de un pueblo solo, más de 200 de ordinario, 



BIBLIOGRAFIA 



343 



hasta lo acabar, deteniéndose las aguas todo este tiempo con grande admi- 
ración de todos, por ser cosa nunca vista. 

Acabada la yglesia el padre vicerrector de este colegio (lo era el P. Anto- 
nio Sedeño), dio en comprar toda la madera que hallaba, y de principal 
yntento envió a un hermano a cortar grande cantidad al monte, sólo con 
dezir que era buen tiempo, y que se tuviesse en casa para ocurrencias; la 
qual toda, sin sobrar ni faltar ninguna, fue necessaria para los arcos y ta- 
blados; y si no se hubiera prevenido, o no se hiciera la obra, o se hubieran 
passado grandes trabajos y fuera excessi\-o el gasto. 

"Habiéndose detenido las aguas a su tiempo, como dixe, era verosímil que 
havían de ser más tardías, y no fuera menor inconveniente, porque los marcos 
de los arcos eran muy grandes y no se podían meter debajo de texado, y se 
perdieran llanamente, si el Señor no proveyera que del todo cessaran las 
aguas; y al principio de octubre comienzan otros años a soplar los nortes; y 
si esto fuera assí, peligraban los dos arcos que tenían los frontispicios en el 
ayre. El trabajo de los arquitectos y pintores fue excesivo, por más de un 
mes, antes de la fiesta; y de los nuestros antes y después, que probablemente 
peligraran de alguna inopinada enfermedad. Y fue liberalidad del Señor que 
todos se hallaron contentos y descansados, sin quiebra de salud. Y es assí que 
un hermano, en breve tiempo, escribió tantos rótulos de letra antiguo y gó- 
tica en los arcos, con una brocha, sin haberlo acostumbrado, que muchos 
maestros y en mucho tiempo, no fueran bastante". 

Todos los de casa y muchos de fuera echaron de ver que, siendo necesario 
en aquellos días convidar a muchas personas principales, como son los señores 
de la audiencia, inquisición y cabildo de la catedral, se cumplió tan sin turba- 
ción ni ruido, como si los padres y hermanos que en ello se ocuparon, estu- 
vieran toda la vida empleados en semejantes cosas. Todas las cosas llevaban 
una consecuencia y trabazón, que causaban admiración; de suerte que para 
que las representaciones correspondiesen a los sermones, no faltaban impe- 
dimentos para anteponer y posponer los que para otros días estaban señala- 
dos; y habiéndose hecho los marcos de los arcos a la medida y traza de las 
calles, después de quitados, sirven de adorno en nuestra yglesia con tal gra- 
cia y proporción, como si de propósito para ella se hubieran hecho. Salió 
todo tan a gusto de todos, grandes y pequeños, que dezían no haberse hecho 
jamás, semejante festividad. Y el presidente de la Real Audiencia dixo pú- 
blicamente: "Dios se los pague a los padres de la Compañía, que estando 
esta tierra afligida con necessidades y enfermedades, ellos la han alentado y 
puesto en contento y devoción con esta fiesta". Va la devoción de los sanctos 
muy adelante, y esperamos en el Señor que ha de ser nuestra yglesia un san- 
tuario y recurso de todo este nue\o mundo (Arch. Prov. Tolet. S.J. Varia 
Historia III. Anua de 1578, escrita por el P. Pedro de Morales). 



344 



MORALES, PEDRO DE, P. 



— "Residencia de Mexhuacán. Han estado residentes 11 de los nuestros: 
quatro sacerdotes, y los demás hermanos coadjutores y novicios. Han 
tenido salud, salvo un padre que andando achacoso, lo envió la obediencia a 
curarse en el colegio de México de donde en breve tiempo se lo llevó el Se- 
ñor" (P. Bartolomé Saldaña, dexando mucha edificación a los de casa y a 
los de fuera. Hásele leydo el sufragio y se está poniendo diligencia en prepa- 
rar su encomio. 

Hase leydo latinidad, y aunque de parte de los nuestros se ha puesto dili- 
gencia no se ha sacado el fructo desseado; a cuya causa el padre provincial, 
agora poco ha quitado estos estudios, hasta se tornar con menores inconve- 
nientes. Están ai los nuestros muy aceptos y predican de ordinario en la ca- 
tedral; hanse hecho desde allí dos misiones, en una de las quales se hicieron 
paces entre quatro hermanos, los más principales de aquella provincia que de 
largo tiempo estaban enemistados con muchas riñas y pleitos. Fue de m.ucha 
edificación esta concordia para toda la tierra, por ser las personas tales, y 
con su ocasión andaban muchos turbados y agora viven en mucha paz. 

Hase ayudado a los indios naturales con una escuela de niños y doctrinas. 

Vese cada día mayor fructo. Las confessiones y comuniones de la gente es- 
pañola de aquella ciudad, quasi son todas en nuestra casa e iglesia. 

Residencia de Oaxaca. Residen al presente onze de la Compañía: quatro 
padres y siete hermanos: los tres estudiantes y los quatro coadjutores. Proce- 
den todos bien, gracias al Señor. El fructo de los españoles ha sido como en 
los años pasados. Pero en los naturales ha sido aventajado, en tanto, que ellos 
confiessan que agora abren los ojos en el conocimiento de la ley de Dios y 
camino de la salvación. Sonnos muy afectos, por la promptitud que ven en 
los nuestros para sus necessidades y el cuidado de los doctrinar y confesar, en 
tanto que, queriéndoles ympedir ciertas personas eclesiásticas y seglares el 
acudir a nuestra casa e yglesia, ellos resistieron con fortaleza hasta yr por 
remedio al señor visorrey y conseguir su buen intento. Házese mucho fructo 
en aquella provincia en la juventud, con el estudio de los nuestros. Hay buen 
número de estudiantes, y en un colegio que dexó fundado el deán de aquella 
iglesia (D. Antonio Santacruz) hay 20 colegiales, en los quales se ve mucho 
aprovechamiento en virtud y letras. Dexó el fundador por patrón a la Com- 
pañía; y así lo rige uno de los nuestros (el P. Alonso Ruiz). Predican los nues- 
tros en la catedral y en el convento de Santo Domingo, y hazen doctrina a los 
niños y morenos y pláticas en las plazas. Esnos esta ciudad muy acepta; y 
en testimonio del contento de ver allí a la Compañía de assiento, le ha dado 
este año 30 fanegas de trigo y tierra de regadío para maíz. Hase edificado 
en aquella casa un cuarto de 8 aposentos muy buenos, y héchose de nuevo 
un relox grande para el orden de nuestra casa y escuelas. 

Residencia de la Puebla de los Angeles. 



BIBLIOGRAFIA 



345 



La cuaresma pasada que cayó del 12 de Febrero al 27 de Marzo, envió el 
P. provincial a esta ciudad un padre y un hermano (el P. Flernán Suárez y 
hermano Salvador Alvarez) por vía de missión, y movidos los cabildos ecle- 
siástico y seglar con su buen exemplo y doctrina y con la estima que alias 
tenían a la Compañía, trataron de que la Compañía hiciesse allí asiento, 
offreciendo 5,000 pesos para principio. Tratando con el padre provincial, y 
venido a esta ciudad para este effecto, se resolvió entre todos que se com- 
prasen unas casas en que agora vivimos, que son las mexores y en el mexor 
sitio y a propósito de nuestros ministerios que hay en toda la ciudad. Costaron 
9,000 pesos, de a 8 reales cada uno, y con grande facilidad se hizo yglesia, 
capaz y cómoda habitación para veinte. Tráxose el Santísimo Sacramento de 
la yglesia mayor el día de San Bernabé (11 de Junio) con una grande pro- 
cesión y alegría \ contento de toda la ciudad y religiones con el ornato de 
las calles que suele haber el día de Corpus Christi, y predicó el señor arce- 
diano, cuyas habían sido las casas, con singular consuelo de ver las casas que 
él había edificado, tan bien empleadas. Dio el cabildo eclesiástico un orna- 
mento entero con su frontal y cáliz, que valdrían más de 300 pesos. Después 
acá han residido siete de los nuestros: tres padres y cuatro hermanos. Hase 
predicado de ordinario en nuestra yglesia, y algunas fiestas principales en la 
catedral y en las plazas y tiánguez (sic), llevando los niños de todas las es- 
cuelas cantando la doctrina christiana; de lo qual ha resultado mucho fructo 
en confessiones necesarias con que muchos han salido de pecado. 

Hanse visitado tablajes públicos a donde se offendía mucho el Señor; y 
en particular uno a donde acudía mucha gente eclesiástica y secular: cesó 
por una grande humillación que hizo un padre de los nuestros poniéndose de 
rodillas y con las manos levantadas delante del señor de aquella casa y gente 
que con él estaba. Acúdese también a las cárceles y hospitales a confesar y 
a ayudar a los enfermos y presos y a los obrajes, que es gente tan necesitada 
corneo la que anda en las galeras, y a un monasterio de monjas que allí hay, 
Hanse hecho, por medio de los nuestros muchas amistades y unas de impor- 
tancia entre ciertos sacerdotes y la justicia seglar habiendo precedido sangre 
y excomuniones. Hanse hecho tres misiones por lo más de aquel obispado, con 
excesivo fructo de gente )Ticulta; admirándose todos de ver a los nuestros 
por aquellas partes tan ásperas con riesgo de su vida. 

Una persona (D. Melchor de Covarrubias) movida por el buen ejemplo 
y doctrina de los nuestros, y con el fructo que se iba cada día viendo se ha 
offrecido por fundador con mil pesos de renta cada año, y que irá cada día 
ayudando, con lo que más pudiere. Venido el padre provincial se tratará y 
resumirá lo que hubiere de ser para dar cuenta a V.P. 

El día de la Circuncisión (1*? de Enero) se hizo la primera fiesta a nuestro 
modo. Vinieron del cabildo de la cathedral a officiar y dezir la misa. 



346 



MORALES, PEDRO DE, P. 



Predicó el padre prior de S. Agustín. 

Esto es muy rvdo. padre lo que se offrece al presente scrivir a V.P. 

Sólo resta ser encomendados en los SS.SS. y OO. de V.P., a quien el Spiritu 
Sancto sea luz y guía hasta el estado bienaventurado. De México y Margo 17 
de 1579 (Es el Anua de 1578) (M.M., I, p. 435-443). 

— "Para toda esta fiesta que hizo México para recibir las sanctas reli- 
quias que envió de Roma el Papa Gregorio XIII el año de 1570. Im- 
preso en México por Antonio Ricardo, 1579 in 4o. Estas reliquias las con- 
dujeron los padres jesuítas, y la mayor parte se conserva en la capilla de San 
Pedro de la iglesia metropolitana" (Berist.) (Alegre, I, 37) (Ternaux, Bi- 
blioteca Americana) (Uriarte, 6740). 

— "Carta del P. Pedro de Morales, de la Compañía de Jesús en que 
se da relación de la festividad que en esta insigne ciudad de México 

se hizo este año de 78 (1578), en la colocación de las santas reliquias, que 
nuestro muy Sancto Padre Gregorio XIII les envió. México, por Antonio Ri- 
cardo, 1579. In 8o." (Icazbalceta: Bibliografía del S. XVI, t. II, p. 354; t. 
III, p. 434) (De Backer) (Cuevas trae la carátula del frontispicio, que dice: 
"JHS. Dulce tuum nostro signas in pectore nomen, nam tuo constat nomine 
nostra salus") . 

(Quintana, José Miguel, La primera crónica..., p. 79) (ABZ., Hist., I, 
p. 205). 

"De esta Carta rara hay un ejemplar en el British Museum de Londres" 
(Streit Bibliot, Bibliotheca, II, 226) ; hay dos originales en México; y una 
copia en microfilm en el Colegio de México. 

— En el sobrescrito del ejemplar del Arch. Prov. Toletanae en Varia 
historia, III, 560-561 v.. Anua de Nueva España, 1579, dice: "Muy 

Rdo. in Christo Gonzalo Gómez, Rector de la C. de J. Caravaca. Esta Anua 
venía de Madrid a Alcalá; de Alcalá a Huete; de Huete a Cuenca; de Cuen- 
ca a Villarejo; de Villarejo a Belmonte; de Belmonte a Murcia; de Murcia 
a Segura; de Segura a Toledo; de Toledo a Oropesa; de Oropesa a Plasencia; 
de Plasencia a Navalcarnero, de Navalcarnero a Ocaña, de allí vuelva al pun- 
to principal". 

(En otra parte de la misma carátula dice: "Leyda en Madrid, en Alcalá, 
en Huete, en Cuenca, en Villarejo, en Belmonte, en Murcia, en Caravaca, en 
Segura, en Oropesa, en Plasencia, en Navalcarnero, en Ocaña, en Murcia". 

S. f. (1578). "Relación que le dirigió al P. Gen. Everardo Mercurián el P. 

Pedro de Morales, describiendo las fiestas con que fueron recibidas 
las reliquias que envió Gregorio XIII" (Menéndez Pelayo, en Hist. de la 



BIBLIOGRAFIA 



347 



poesía hispano-americanaY' (Madrid, 1911-1913, 2 vols., t. I, 54) (Gascón, 
568). 

— (Versión del Dice. Porrúa, Méx., 1964. Art. Triunfo de los Santos) . 

"Es obra anónima pero de las más notables de la literatura dramá- 
tica de México del siglo XVI. Fue representada en 1578 como parte de los 
festejos con que se celebró el envío de las reliquias que donó el Papa Gre- 
gorio XIII (1572-85) a la Gompañía de Jesús. Su asunto se refiere a la 
persecución de los cristianos ordenada por Diocleciano y a la salvación de la 
Iglesia por Gonstantino ya convertido cristiano. Sus personajes son unos reales, 
y otros alegóricos, y por ello y por su asunto y objeto, más que una tragedia 
resulta un auto. Se publicó en la carta del P. Pedro de Moíl\les, dirigida 
al General de la Gompañía, P. Everardo Mercuriano, impresa en 1579 en 
México, por Antonio Ricardo. Puede suponerse que es obra de alguno de los 
maestros de latinidad y retórica en el Golegio de S. Pedro y S. Pablo, entre 
ellos, Juan Sánchez Barquero (sic), Pedro de Mercado y Vincencio Lanuchi". 

S. f. En la Biblioteca de la Universidad de México en el estante 13, cajón 2o. 

se hallaba: Morales, Petro in Gapu primum Matthaei. "De Ghristo 
Domino, de Sanctissima Virgine Deipara Maria, veroque ejus dulcissimo el 
Virginali Sponso Josepho. Libri quinqué conscripti. Un tomo in folio holan- 
desa". 

(Bolet. AGN. Méx., t. XXVI, No. 1 [1956], p. 149). 

1579 Carta anua de 1579 de la Prov. de Nueva España, para la Prov. de 
Toledo, que salió al público en Marzo, 1580, eserita por el P. Pedro 
de Morales (Original in cod. Varia Historia, III, ff. 562-564v.) (M.M., 
I, pp. 516-530) : 

"Muy rdo. Padre nuestro en Xto. Pax Ghristi". 

"En esta provincia de México y Nueva España hay dos collegios y tres 
residencias de la Gompañía y en ella 102 subjetos de la Gompañía, de los 
quales 34 son sacerdotes; 4 profesos de cuatro votos; 2 coadjutores spirituales 
formados; 12 de tres votos solemnes del tiempo de la Santidad de Pío V 
(Nota: recuérdese que su Santidad Pío V, mandó que para ordenarse era 
necesaria la profesión solemne) ; y los demás restantes, de tres votos simples 
studiantes de Theología y Philosophía y lectores de retórica y gramática 23; 
coadjutores temporales 29: hay entre ellos tres coadjutores formados, novi- 
cios 16: 2 sacerdotes, 8 studiantes, 5 coadjutores temporales. 

"Proceden todos y cada uno en el estado de su vocación con tanto fervor 
y edificación, que resulta en grande gloria de Dios nuestro Señor )• mucha 
estima de la Gompañía. Y assí los de ella son pedidos y deseados en todo este 
reyno por los españoles, y mucho más por los indios naturales. Y confiamos 



348 MORALES, PEDRO DE, P. 

en el Señor que ha de yr todo en grande augmento, con la buena venida del 
P. doctor (Juan de la) Plaga, que al tiempo que ésta se escribe, ha desem- 
barcado de la navegación de Perú (Nota desembarcó en N.E., el 15 de Fe- 
brero de 1580: Méx. 4, f. 17) para hazer la visita que V.P. le tiene encar- 
gada de esta provincia y le esperamos cada día en este colegio de México" 
(Mon. Méx., I, 518). 

"Collegio Mexicano". Viniendo a lo particular, en este Collegio de Mé- 
xico hay 66 de los nuestros: 21 sacerdotes; 15 studiantes; 14 coadjutores; 
16 novicios. Está conjunta a este collegio la casa de probación. 

"Exercítanse en este Collegio, con mucho cuydado, todos los ministerios 
de la Compañía, porque hay gran concurso de studiantes a nuestras scuelas y 
espéranse muchos más. Léense por los nuestros siete classes: de mínimos, 
menores, medianos y mayores, retórica, artes y dos liciones de theología. 

"Vése en los studiantes grande fervor y extraordinario fructo, con los exer- 
cicios de actos mayores a sus tiempos, y de conclusiones cada semana, a las 
cuales y specialmente a las de theología, acuden los doctores y catedráticos de 
la universidad y lectores de las religiones. 

"Anímanse los studiantes en virtud y letras con las pláticas que algunos 
viernes Jes suele hazer el padre provincial (P. Pedro Sánchez) a quien to- 
dos, y specialmente los colegiales que por orden de V.P. están a nuestro 
cargo en tres collegios, que serán 150, tienen gran respeto, amor y reve- 
rencia" (M.M., I, p. 519). 

Vése en ellos y en toda esta ciudad grande devoción con la imagen de Nues- 
tra Señora de la Anunciación, retrato de la de S. Lucas que V.P. ahora 4 
años nos embió. Ha obrado nuestro Señor y cada día obra sus grandes mi- 
sericordias con las personas que de todo este reyno y partes muy remotas, a 
ella se encomiendan, sanando repentinamente a los ya desahuciados de los 
médicos y en otras ocurrentes necesidades, que sería largo referir; de lo cual 
ha resultado gran crescimiento en la cofradía que, a título de esta sancta 
ymagen, se fundó (M.M., I, 519). 

Edifícase mucho toda la tierra en ver a los studiantes solemnizar en nues- 
tra yglesia las festividades de la Virgen, y las Salves de los sábados, a las 
quales acude infinita gente con sus cirios de cera blanca encendidos, durante 
las Letanías y la Salve. 

La freqüencia de los sacramentos se ha augmentado este año en este co- 
llegio, y con el buen exemplo de ver los studiantes de la cofradía (la Con- 
gregación de la Anunciata) comulgar con cirios encendidos, se han movido 
los ciudadanos a hacer lo mismo. 

Predican los nuestros muy de ordinario en la yglesia catredaJ (sic) y en 
las parrochias y monasterios de monjas, que hay quatro en esta ciudad subjetos 
al Ordinario, y un collegio de donzellas; y en las plagas y cárceles, enseñando 



BIBLIOGRAFIA 



349 



la doctrina a los niños y negros, y el Ordinario de toda la ciudad (D. Pedro 
Moya de Contreras, 1573-1586) es a los sermones de nuestra yglesia, a ma- 
ñana y tarde (M.M., I, 519-520). 

Resuélvense muchos casos de consciencia de todo este reyno. Es este uno 
de los principales ministerios que aquí exercitan los nuestros, por ser grande 
la variedad de contratos que hay en esta tierra, y por tener comercio con 
Castilla y el Pirú y las Philipinas y China. 

Hanse hecho deste Collegio en este año seis missiones: dos a españoles 
muy distantes de aquí, specialmente la una a la provincia de Chiametla (Si- 
naloa), casi 300 leguas, a donde hay mucha gente y nunca han passado re- 
ligiosos. Otras dos a indios mexicanos, ayudándoles en lo temporal y spiritual; 
y las otras dos a indios de lengua othomí. Estos yndios othomites que es la 
gente más necessitada en lo temporal, y la más destituida de ministros spiri- 
tuales (por ser su lengua difficilisima) que hay en esta tierra, y es dellos la 
maior parte de todo este argobispado; a cuya causa, como sea proprio de 
nuestro Instituto acudir a la parte, se determinó el padre provincial a instan- 
cia del señor visorrey (D. Martín de Enríquez) y ArQobispo (D. Pedro Moya 
de Contreras) de poner media dozena de los nuestros en un lugar de othomíes 
a cinco leguas desta ciudad (Tepotzotlán) a aprender aquella lengua tan diffí- 
cil. Y fue liberalidad del Señor y tal su diligencia que en quatro meses pre- 
dicaban y confesaban en ella, lo qual ha causado gran admiración y edifi- 
cación (M.M., I, 520). 

"Nos va dando nuestro Señor muestra de quererse servir de nosotros en 
la conversión y conservación de esta nueva yglesia, por ver cómo acuden los 
yndios de esta ciudad a nuestro colegio a frecuentar los sacramentos, de suer- 
te que, dexados los curas y parrochias que tienen en sus collationes, y en 
viéndose con algún peligro, se hacen traher en andas a nuestro collegio, con 
gran confianza de que, confesándose con uno de los nuestros que les predica 
y enseña la doctrina, han de tener luego entera salud corporal, o que mu- 
riendo han de yr a gozar de nuestro Señor; a lo qual no poco ayuda la li- 
mosna que, por medio de los nuestros, su excelencia el señor visorrey de or- 
dinario les reparte en esta manera; que aderezada la com.ida en nuestro 
collegio, la llevan los nuestros al barrio de los yndios a donde ajuntándolos 
por vezindades les da refección corporal y spiritual" (M.M., I, 521). 

"Han hecho en este collegio exercicios spirituales algunos sacerdotes, más 
de 30, con mucho fructo. Y ansimismo otras confessiones generales de mucha 
ymportancia y necessidad; porque dos presos había 20 años que no se confe- 
saban; y restituciones de mucha cantidad; y repartídose en limosnas gruesás 
a donzellas que estaban en peligro; y en particular a una muger que, vién- 
dose en grave necessidad, se determinó de ahogar sus cinco hijos pequeños 
que tenía, y aviéndose ya puesto los medios de meterse a sí y a ellos en una 



350 



MORALES, PEDRO DE, P. 



canoa y engolfarse en la laguna, para se perder, tuvo noticia un padre de 
los nuestros y se lo ynpidió y socorrió su necessidad" (M.M., I, 521). 

"Son llamados los nuestros para hazer paces y consolar afligidos con gra- 
ves tentaciones y imaginaciones del demonio. Y acaesció que estando un hom- 
bre principal con desesperación, hablando con los demonios, y diziendo co- 
sas horribles y espantosas, le dijeron los presentes si quería consolarse con 
algún religioso, y respondió que le trajessen a uno de la Compañía, con el 
qual se sosegó y confesó generalmente, y fue libre de la tentación" (M.M., 
I, 521). 

"Son ansimesmo llamados los nuestros de este collegio para ayudar a los 
que han de justiciar de parte de la sancta ynquisición y de la justicia seculat. 
La devoción de las sanctas reliquias, de que el año pasado se ymbió relación 
a V.P. va muy adelante. Estáse labrando un retablo y relicario con ellas, y 
se va haziendo un relicario particular de plata, para cada reliquia con el 
título del sancto en el friso, y a las espaldas el nombre de quien lo da. Hay 
hechos de presente ciento destos relicarios, que, acabados todos, serán de 
las cosas más ynsignes que haya en muchas partes; y confiamos en la divina 
Majestad que ha de ser este coJlegio un santuario de reliquias y devoción 
para toda esta Nueva España" (M.M., I, 521-522). 

Con el aguatocada de las Sancta Espina, se ven cada día mayores maravi- 
llas del Señor. Nótese que en el No. 11 de la carta anua latina de este mismo 
año se dice: "Idemque et sentiunt et publice fatentur, si aquae illius, in quam 
sacrata Christi Redemptoris Nostri spina interdum immergi solet cum fide et 
dulci memoria sanctissimi Passionis paululum auxerit, qua sic recreantur 
receptam valetudinem hinc sibi restitutam certo credant". 
4 "Ha tomado a su cargo el señor Alonso Villaseca de hazer tres relicarios 
muy ricos; el uno para la sancta spina; el otro para la cruz del santo leño, 
el otro para las reliquias de los sanctos apóstoles S. Pedro y S. Pablo, cuya 
es la advocación de este collegio; y con nuevo ánimo, viendo la acepción que 
la Compañía tiene en esta tierra, demás de la fundación, nos favoresce con 
grandes limosnas para el edificio material de la yglesia y collegio" (M.M., 
I, 522). 

"Consuélase tanto esta ciudad con los que V.P. envía de Castilla a estas par- 
tes; que este año dieron 28 caballos y 200 ducados para que un padre fuesse 
a recibir a los que vinieron en esta flota. Y los religiosos de las órdenes de 
S. Francisco y S. Agustín, por donde pasan subiendo a México, los salen a 
recebir media legua de sus monasterios con trompetas e cheremías, dexando 
hechos por las calles arcos triumphales de plumería, como acostumbran los 
yndios, y apercebidas danzas de niños yndios, y otros géneros de regozijos, dando 
el parabién en el nombre del Señor, a los que vienen a ser obreros de sus 
viñas, y los yndios con su llaneza y simplicidad, en medio destas cosas suelen 



BIBLIOGRAFIA 



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dezir: 'alegrémonos con estos teatinos, porque son hijos del Papa'. Y los sa- 
cerdotes alaban al Señor, viendo el hábito de S. Pedro tan reverenciado: con 
lo qual se animan a la virtud". 

Concurrieron este año en esta ciudad de México los reverendísimos de 
Mechoacán D. Juan de Medina Rincón de los hermitaños de S. Agustín (1575- 
1580) ; y el de Tlaxcala, D. Diego Romano (1578-1607), sufragáneos de este 
arzobispado, a ser coadiutores del limo. Argobispo D. Pedro Moya de Con- 
treras, en la consagración del Revmo. de Las Charcas (D. Alonso Granero 
de Ávalos), que fue inquisidor de México, A los quales se procuró dar regozijo 
en este collegio, trayendo a cada uno su día a comer, festejándole en la quiete 
con música, versos y motetes de los collegiales estudiantes y haciéndole en 
cada aula su particular recebymiento, con declamaciones y exercicios litera- 
rios; y en el aula de theología, sustentando conclusiones públicas con gran 
satisfacción en letras y virtud de nuestros studios. 

Collegio de Mechoacán (M.M., I, pp. 522-523) : Hay en este collegio 11 
de la Compañía: cinco sacerdotes y cinco coadjutores y un studiante. Está 
la Compañía muy acepta en aquella provincia con la edificación personal de 
los nuestros y el mucho fructo que ven en los prójimos. Predican los nuestros 
casi siempre en la cathedral. Esnos el Sr. obispo (D. fray Juan de Medina, 
1572-1588) muy padre; y así usa de nosotros para todas las cosas que puede, 
de su dignidad. Aprenden algunos de los nuestros, lengua tarasca, que corre 
en aquella provincia, y confiesan ya y predican en ella. Cada día se ve mayor 
aprovechamiento en la juventud con la escuela de niños yudios, procurando 
promoverlos adelante en la latinidad. Hanse hecho de aquel collegio, mu- 
chas missiones por todo aquel distrito con mucho fructo. 

"Han sucedido dos desgracias y passiones entre la gente más principal de 
aquella tierra a las cuales fueron un oydor y un alcalde de corte desta real 
audiencia; y teniendo ya el Oidor hecho el cadalso para degollar un caballero 
cuñado del presidente de Ja propia audiencia, por se le imputar la muerte de 
un hombre, por ruego de los nuestros le otorgó la apelación y fue restituido a 
la yglesia, y tuvo buen suceso, y el otro alcalde de Corte teniendo preso al 
delincuente y determinado de la sentencia a muerte, fue el Señor servido en 
la misma sazón llevar para Sí al hijo mayorazgo del injuriado; con lo cual, 
dándole el pésame un padre de aquel colegio, y representándole la brevedad 
y miseria desta vida, y que le avisa el Señor con la muerte de su hijo, de que 
él en breve se había de ver en lo mismo, le tocó Dios el corazón, y se apartó 
de la querella y rogó por el preso, y así fue libre". 

Por orden de su Majestad (Felipe II: 1556-1590) ha mandado el visorrey 
(D. Martín Enríquez de Almansa 1568-1580) que se pase la silla obispal, 
de la ciudad de Pázcuaro a donde hasta agora a estado, a la ciudad de Gua- 
yangareo, que por otro nombre se dice Valladolid. Vase edificando a gran 



352 



MORALES, PEDRO DE, P. 



priesa la ciudad y la cátedra, y juntamente un colegio nuestro, en un muy 
bueno y capaz sitio que dio y señaló la ciudad; porque pasándose la ciudad 
y catredal (sic), es necesario passarse con ellos los nuestros. 

Residencia de Guaxaca. En esta residencia han asistido 14 de la Compañía: 
4 padres, 3 hermanos studiantes maestros de latinidad, y los demás hermanos 
para el ministerio de la casa. Todos han tenido salud corporal, por la mise- 
ricordia del Señor, y en lo spiritual han procedido con fervor, ayudándose de 
nuestros medios. 

Hase este año acabado el edificio de un cuarto, y comprado una estancia 
de ganado menor, que costó 2,200 pesos en tan buena distancia y acomodado 
lugar, que puede servir para recreación de los nuestros. 

"Con la venida del padre provincial (Pedro Sánchez) a este colegio, tra- 
yendo la parte que de las sanctas reliquias le cupo, y la imagen de nuestra 
Señora que V.R. les mandó, todos los de dentro y fuera de casa se edifi- 
caron y animaron; porque además de haber su Señoría Reverendísima D. 
Bernardo de Alburquerque, O.P. (1555-1579) y la ciudad por su parte, ayu- 
dado con sus limosnas para, con el debido aparato, colocar las sanctas reli- 
quias, mandaron a todos los pueblos comarcanos acudir para un día señalado 
que fue el día de Pascua del Spíritu Sancto (7 Jun. 1579), en que se hizo 
una muy solemne procesión, con un nunca visto concurso de gente y acompaña- 
miento, de religiosos, clérigos, andas, cruces y estandartes, y todo género de 
música, estando las calles de la prosición (sic) aderecadas con arcos, tapices 
y frescuras, por las cuales fueron llevadas las sanctas reliquias en manos de 
los prevendados de aquella yglesia y de algunos religiosos en 7 relicarios con 
gracioso ornato de joyas y pedrería. Y a la puerta del collegio de studiantes 
de S. Juan (que está a cargo de los nuestros) fueron recebidas con un gra- 
cioso colloquio y danga, dándoles el parabién de su venida, y specialmente a 
la Ymagen de la Sacratíssima Virgen, la qual era llevada de quatro sacer- 
dotes en unas riquíssimas andas de plata. Y, por abreviar, hízoseles la misma 
festividad. Predicóse en muchos puestos, por la mucha gente, en lengua es- 
pañola, mexicana, misteca y ^apoteca, dando a entender el gran tesoro que 
Dios les había enviado" (M.M., I, p. 525). 

El segundo día se celebró con una comedia a propósito, en que se representó 
la destrucción de Gericó (Jos. VI, 20-26), aplicándose a la predicación y vida 
de santos. 

Rematóse la festividad con dar el tercer día (11 de Junio) premios a los 
studiantes, conforme a los certámenes, puestos en alabanga de los sanctos. 

Fue tan célebre toda esta solemnidad que ha quedado en común dicho de 
los indios (por no saber explicar de otra manera) : "el día grande de las 
maravillas". 

Los studios van en augmento, porque hay en aquella tierra muy buenas 



BIBLIOGRAFIA 



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habilidades, y specialmente se ha visto y ve, aprovechamiento de virtud y le- 
tras en los que están en el collegio de S. Juan, que arriba dixe ser gobernado 
de los nuestros. Tiene su cofradía de nuestra Señora de la Anunciación con 
los exercicios espirituales que en ella se acostumbran (M.M., I, 525). 

"Muchas veces son llamados los nuestros a predicar en la catredal (sic) 
de que se ha servido nuestro Señor; y en un sermón resultó que un hombre 
principal recibiesse en su gracia a su mujer e hijos, de quienes con grande 
nota se había apartado. Y dezían públicamente que lo que no habían podido 
muchos religiosos, ni personas de respeto, había alcanzado la Compañía con 
su humildad. Fue el Señor servido de llamar para Sí al reverendíssimo de 
aquella ciudad (D. Bernardo de Alburquerque, 1555-1579), y en su tránsito, 
siendo él religioso de otra religión (dominico), no permitió que uno de los 
nuestros se quitase de su cabecera, mostrando pena de que otro ninguno le 
hablase" (f 23 de Julio 1579) (M.M., I, 526). 

"Hanse hecho missiones por aquella comarca entre gente muy destituida 
de doctrina. Acúdese también a confesar a los indios en sus enfermedades, 
y en todos los domingos en su barrio, a donde se les enseña la doctrina por 
las calles y plazas. . . Vese en ellos hambre de la palabra de Dios y frecuencia 
de sacramentos, y publican que ellos no eran antes, sino bestias, y que ya paresce 
van entendiendo las cosas de la fe. Y assí acuden con gran devoción a ado- 
rar las sanctas relliquias que se muestran los días de su festividad, precediendo 
plática spiritual" (M.M., I, 526). 

Muchos dellos dizen que no se atrevían antes a llegar al Santísimo Sacra- 
mento, por no entender lo que era. Pero agora llegan con tanto amor y reve- 
rencia, que les paresce no ser justo sin haber ayunado a pan y agua la vís- 
pera. Muestran mucho affecto a este sacramento, y se ve en ellos gran incli- 
nación y aptitud para el evangelio, a quien sólo pretendiendo sus almas se 
hiciese niño con ellos y estuviesse desnudo de todo humano interés; y assí se 
edifican grandemente cuando \en las mortificaciones públicas que en traxe 
humilde acostumbra la Compañía; y suelen dezir: "éstos sí que no buscan 
honra". 

Y esto es lo tocante a esta residencia de Oaxaca. 
Residencia de la Puebla de los Angeles. 

Ha habido 11 de los nuestros: 4 padres y 7 hermanos, todos con salud, gra- 
cias a la Divina Magestad, excepto el H. Francisco Tercero, que V.P. envió 
de la provincia de Toledo, el cual, después de haber vivido en la Compañía 
7 años (1572-1579) con mucha edificación y singular devoción al Santísimo 
Sacramento y a la Virgen Santísima; y en la navegación haber ayudado y 
servido a todos los padres y hermanos con gran paciencia suya y admiración 
de los otros, llegando a esta ciudad con los demás, caminando para México, 
fue el Señor servido de premiar sus trabajos y el celo encendido que traía de 



354 



MOPvALES, PEDRO DE, P. 



las ánimas, con grandísima resignación, de que si la obediencia le pusiera 
en cualquier ministerio humilde de coadjutor (y eso que había estudiado tres 
años de filosofía fuera de la Compañía, y otros tantos de teología ya en la 
Compañía), señalando la cocina (decía) que viviera muy contento toda la 
vida; según la cual fue la muerte (M.M., I, 526-527). 

"Ocúpanse en los ministerios de confesar y predicar y enseñar la doctrina 
por las plagas y calles. 

"El Rvmo. de aquella ciudad (D. Diego Romano: 1578-1606), nos es muy 
affecto y assí se ayuda de los nuestros para las cosas del gobierno de su yglesia, 
y acude con cien pesos de limosna cada año, y los 50 de su hacienda, y los 50 
de la fábrica. Y el cabildo de la ciudad acude con otros ciento. 

"Predican en la catredal y en nuestra yglesia; y ele 15 a i 5 días en la plaga 
llevando los niños de las escuelas y cessando los justicias y scribanos de hazer 
sus officios" (M.M., I, 527). 

Hanse hecho confessiones de ymportancia de gente de la misma ciudad y 
de casi todo el obispado. Y un hombre particularmente vino de casi cien le- 
guas a sólo hazer una confesión general con uno de la Compañía; la qual 
hizo por espacio de tres días, habiéndose prevenido ocho o nueve. Y en aca- 
bando la confesión se determinó de dexar el mundo y entrar en religión, y 
volviendo a su casa con mucho consuelo de su alma para disponer de sus 
cosas y satisfazer obligaciones, porque había estado enredado en muchos y muy 
graves pecados, y estando con grande fervor ocupado en esto, fue el Señor 
servido de darle la muerte derrepente, dejando ciertas prendas de salvación. 

Han hecho ejercicios spirituales algunas personas, y entre ellas un sacerdote. 
Hanse hecho muchas misiones a yndios, a españoles de aquella diócesis con 
extraordinario fructo de los yndios, que, por falta de ministro, había siete 
años que no se confesaban. 

Lóense en aquella residencia dos clases de gramática a más de 60 studiantes. 

Hase hecho un collegio de S. Hierónimo a donde hay 18 collegiales de man- 
tos dorados y becas de grana. Están a cuidado de los nuestros con mucho 
aprovechamiento en letras y virtud y edificación de la ciudad. 

Hase instituido este año la congregación de la Anunciación: hacen los stu- 
diantes su fiesta con mucha solemnidad. Esles el Rmo. (D. Diego Romano) 
patrón y protector, el cual acude a todos sus exercicios literarios e inicios de 
studios. 

Hízose la colocación de las santas reliquias, trayéndolas los prebendados y 
dignidades de la iglesia mayor a nuestra casa, debajo de un palio con solemne 
procesión y acompañamiento de todas las cofradías, con muchas andas do- 
radas y variedad de música, estando las calles ricamente entapigadas. 

Hubo un gracioso coloquio y grande concurso de toda la ciudad, special- 
mente por haber reliquia del glorioso S. Joseph, elegido por patrón contra las 



BIBLIOGRAFIA 



355 



tempestades y rayos de que aquella ciudad es ynfestada. Ya se ha visto par- 
ticular merced de nuestro Señor desde entonces; porque sucediendo cada año 
ordinarias desgracias y muertes dentro de la ciudad, después acá no se ha 
visto alguna. 

El edificio material de aquella casa es el mejor que hay en esta provincia 
y vase cada día augmentando. Es mucho consuelo para todos por ser el pasaje 
de toda la provincia (M.M., I, 528). 

Residencia de la Veracruz. Por vía de misión envió el padre provincial a 
esta ciudad un padre (Alonso Guillén) y un hermano (Esteban Rizo), y ha- 
llándose bien con la edificación y doctrina de los nuestros, dieron orden los 
ciudadanos de que se hiciese casa para recebimiento y estalaje (hospedaje) 
de los que vienen de esas partes; porque está cinco leguas del puerto de S. 
Juan de Lúa donde desembarcan. Y así el edificio de un cuarto, que es el 
mejor que hay en aquella ciudad, se va alhajando para el dicho effecto" 
(M.M., I, 528). 

Predica el padre en la iglesia mayor, y el hermano hace la doctrina a los 
negros y niños. Han tenido salud, aunque la tierra es muy cálida. Queriendo 
el padre provincial engrosar aquello, enbió al Hermano Joannes Vizcaíno (es 
Juan Pérez Landesa, oriundo de Bermeo, Vizcaya), hombre de mucho valor 
natural y gran fervor spirituaJ, para que ayudasse en la obra; y como él estaba 
quebrantado de muchos trabajos que había tenido en la Compañía, le venció 
el calor de la tierra, y en bre\e fue a gozar el premio de sus trabajos. 

"Hubo en su intierro (sic) grandes alteraciones entre los religiosos y sacer- 
dotes, sobre quién le había de llevar y a dónde le habían de enterrar, preten- 
diendo todos mostrar en esto el amor que tienen a la Compañía. Finalmente 
los benditos padres de S. Francisco vencieron con su humildad y le llevaron y 
le enterraron en la mejor parte de su iglesia" (M.M., I, 529). 

Demás destos lugares dichos, es pedida la Compañía de muchas partes, 
ofreciendo dotaciones y fundaciones, especialmente de la ciudad de Guadala- 
jara. Jalisco y de la provincia de Guatemala (300 leguas de aquí) a donde 
una dignidad de aquella yglesia, offrece su casa y toda su hacienda y su 
misma persona en esta manera, que si luego la Compañía lo quiere todo, lo 
reciba, y si está mejor recibir su casa y hacienda que es en mucha cantidad 
y él se queda con su dignidad para ayudar con la renta a la misma Com- 
pañía, se haga assí, quedando él contento con un aposento y un ordinario 
de los nuestros (M.M., I, p. 529). 

Su Excelencia el Sr. Visorrey (D. Martín Enríquez) pidió también gente 
de la Compañía para las Islas Philippinas y China; creemos haber sido por 
orden de su Majestad. Están todos los de esta provincia aguardando la reso- 
lución de V.P. (P. Mercurián) para obedecer con prontitud y alegría; por 
que demás del mérito de la obediencia, parece que va Dios nuestro Señor 



356 



MORALES, PEDRO DE, P. 



abriendo espacioso campo y copiosa mies para los hijos y obreros de la Com- 
pañía en el Japón que es una navegación breve y fácil desde estas Islas Fili- 
pinas, y así hemos tenido cartas este año y relación de un padre de S. Agustín 
que lo vio y lo refirió él mismo en la quiete, animándonos a aquella impressa 
como los padres descalgos de la orden de S. Francisco, que vinieron de España 
agora tres años, han pasado ya a la China y al Japón. Iban aquellos padres 
cuando se partieron desta ciudad de México con grande sentimiento de no 
ir acompañados con gente de la Compañía. Y a mí en particular (P. Pedro 
de Morales) me dixo el custodio dellos, que si nuestro Señor les daba vic- 
toria y les abría camino para la conversión de aquellas almas, habían de dar 
voces a Dios y a su Santidad y a la majestad del Rey nuestro Señor, que les 
enviasen padres y hermanos nuestros, y que juntamente con sus casas e yglesias, 
habían de edificar otras tales y mejores, para nosotros. 

"Ordene el Señor lo que más convenga para su mayor gloria, que si de 
nuestra parte hubiere disposición de verdaderos hijos de la Compañía, su 
Majestad usará de nosotros para estas y otras semejantes cosas de su divino 
servicio" (M.M., I, 530). 

Esto es, M.R.P.N. en Christo, lo que se me offrece dar parte a V.P. de lo 
que la Majestad del Señor se ha dignado obrar por sus inútiles siervos de esta 
provincia y de lo que esperamos ha de obrar. Resta ser todos encomendados 
en las OO. y SS.SS. de V.P. a quien el Spíritu sea luz y guía por toda esta 
peregrinación hasta llegar a la eterna bienaventuranza. 

De México y 9 de Marzo de 1580 años. Por orden del padre provincial. 
De V.P. indigno hijo y siervo inútil de la Compañía. Pedro de Morales. 

(Varia Hist. III, ff. 562-564) (En la carátula) : "Copia de carta del P. 
Pedro de Morales^, de México, 9 de Margo de 1580" (Después, de otra 
mano con lápiz) : "Anua de la Nueva España del año 1579 para la provin- 
cia de Toledo" (Y de otra letra) : "Esta annua vaia de Madrid, a Alcalá; 
de Alcalá a Huete; de Huete a Cuenca; de Cuenca al Villarejo; del Villa- 
rejo a Belmonte; de Belmonte a Murcia; de Murcia a Caravaca; de Cara- 
vaca a Segura; de Segura a Toledo; de Toledo a Oropesa; de Oropesa a 
Plasencia; de Plasencia a Navalcarnero ; de allí vuelva al padre provincial" 
(Y luego, de varias manos) : "Leyda en Madrid; leyda en Alcalá; leyda en 
Huete; leyda en Cuenca; leyda en Belmonte; y en Segura; leyda en el Villa- 
rejo; leyda en Oropesa; leyda en Navalcarnero; leyda en Ocaña, leyda en 
Murcia; leyda en Carmona" (Y aparte) : "Al muy rvo in Christo padre 
Gonzalo Gómez, rector del Colegio de la Compañía de Jesús. Caravaca". "Al 
porte 8 maravedís" (M.M., I, pp. 516-530). 

— "El P. Pedro de Morales escribió una carta al P. Gen. Everardo Mer- 
curián, haciéndole relación de las festividades con que la ciudad de 



BIBLIOGRAFIA 



357 



México solemnizó la llegada de las reliquias enviadas por el Papa Gregorio 
XIII en 1578, y que fue impresa por Antonio Ricardo el año siguiente" 
(1579). 

(González de Cossío, Francisco: en Cie?i adiciones a la obra de José Tori- 
bio Medina, La Imprenta en México. México, Porrúa, 1947, p. 16). 

— "Recibimiento de las reliquias", por el P. Pedro de Morales, se halla 
en la "Memoria de los libros que presenta Simón García Becerril, 

1579" (Bol. AGN. Méx., t. X [1939] No. 4, p. 703, No. 1) (Ramo Inquisi- 
ción, t. 289). 

— ''Carta del P. Pedro de Morales al P. Gen. Everardo, Mercurián, Mé- 
xico 14 de Marzo de 1579". Carta extraviada (M.M., I, p. 434). 

— Carta del P. Pedro de Morales al P. Gen. Mercurián. México, 19 
de Marzo 1579. Estas dos cartas se sacan de la respuesta del P. Gen., 

Roma, 25 de Febrero de 1580, que es el documento que sigue; y también 
carta del P. Pedro de Morales al mismo P. Mercurián en el mes de Sept. 
de 1579: 

Respuesta del P. Gen. Everardo: Roma, 25 de Febrero de 1580 (Méx. 
I, 29) : 

"A México. P. Morales: Con la buena gente que fue con la flota pasada, 
y con la que lleva el P. Pero Díaz agora, espero se pondrá remedio a muchas 
de las cosas que 'V.R. me scribe de 14 y 19 de Margo y setiembre', principal- 
mente siendo ya llegado el P. (Juan de la) Plaza, como entiendo por las 
letras que me escrive del Perú. Heme consolado mucho con la colocación que 
se hizo de las reliquias el año passado; y se consolarán con las que aora 
lleva el P. Pero Díaz. En las OO., etc. Roma, 25 de hebrero, 1580" (M.M., 
I, 509-510). 

— Carta del P. Pedro de Morales al P. Everardo Mercurián, fechada 
el 23 de Septiembre de 1579. "En respuesta de la suya de 23 de Sep- 
tiembre de 79, escrita a la buena memoria de nuestro padre Everardo" (Aquav. 
a Morales. Roma, 17 Abr. 1581). 

1580 Ms. "Vida del Ven. P. Doctor Pedro Sánchez, primer prelado de los 
jesuítas en México". Ms. inédito (Pérez Rivas, Crón., I, 316) : "La 
vio y leyó y hace mención de ella en su Historia, el P. Florencia, y de ella 
sacó la suya el P. Andrés de Rivas". 

— Carta del P. Pedro de Morales al P. Gen. Claudio Aquaviva, 8 de 
Diciembre de 1580 (M.M., II, 3). 

— Carta del P. Pedro de Morales al P. Gen. Aquaviva de 20 de Di- 



358 



MORALES, PEDRO DE, P. 



ciembre de 1580. Se comprueba por la respuesta del P. Claudio: "Las de 
V.R. de 8, de 20 (de Diciembre de 1580), y de 28 de Marzo de 1581, se 
han recibido" (M.M., II, 3). 

1581 ''Carta del P. Pedro de Morales al P. Gen. Aquaviva, fechada el 28 
de Marzo de 1581" (Cf. línea anterior). 

1582 "Carta del P. Pedro de Morales al P. Gen. Cl. Aquaviva. Puebla 
de los Angeles hacia Abril 1582" (M.M., II, 94) : "Recibídose han 

las de V.R. hasta la de 5 de Noviembre 82" (M.M., II, 103 y p. 258). 

1584 Carta del P. Pedro de Morales fechada en Puebla hacia Mayo de 
1584, al P. Gen. Claudio Aquaviva (Documento perdido; se prueba 

su existencia por la contestación, fechada en Roma el 25 de Marzo de 1585 
que dice) : "P. Pedro de Morales, rector de la Puebla de los Angeles: Doy 
gracias al Señor por el augmento con que lleva adelante las cosas de esse 
colegio, según V.R. por las suyas me avisa" (M.M., II, pp. 366, 468). 

— "México, 2 de Noviembre de 1584" [Carta del P. Pedro de Morales 
al P. Claudio Aquaviva) : "Ihs. Muy rdo. Padre nuestro en Christo. 
Pax Christi. 

"Recibí la de V.P. de 15 de Marzo de 84, y mucho consuelo con ella; y lo 
está toda la provincia con la venida del P. Antonio de Mendoza, por provin- 
cial, y con la mucha y buena gente que con él envió V.P. Confío en nuestro 
Señor que ha de ser para grande gloria de su Divina Majestad, en este nuevo 
mundo, que tanta necessidad tiene de ser edificado en santidad. 

"El padre provincial me ordenó en nombre de V.P., cesar del oficio de rec- 
tor del colegio de la ciudad de los Angeles y venir a este colegio de México, 
a leer casos de conciencia y predicar, a donde estoy muy pronto para todo 
lo que V.P. entendiere que puedo en servicio de nuestro Señor y de nuestra 
Compañía. El Espíritu Sancto sea guía de V.P. en cuyos SS.SS. y OO, mucho 
me encomiendo". "De Los Angeles (digo de México) y Noviembre 2 de 
1584. De V.P. indigno hijo y siervo en Christo. Pedro de Morales" (Hisp. 
129 ff. 211-212V.) (M.M., II, 407-408). 

1585 "México, 6 de Mayo de 1585" [Carta del P. Pedro de Morales al 
P. Gen. Claudio Aquaviva) (Hisp. 130, ff. 99-99 a-v.) (M.M., II, 

589-91) : 

"IHS. Muy rdo P. en Christo. Pax Chri, etc. 

Mucho consuelo y ánimo recibí con la de V.P. de 15 de Marzo de 84. Pague 
Dios nuestro Señor a V.P. la confianza y crédito que muestra V.P. tener en 
mí, aunque flaco e imperfecto. Hallarme ha V.P. pronto con la divina gra- 
cia, para todo lo que quisiere ordenarme. 



BIBLIOGRAFIA 



359 



Mi assistencia es al presente en este collegio de México con suficiente ocu- 
pación de leer (casos) y acudir al concilio provincial que aquí se celebra. 

Con claridad hallo, ser conveniente en todo, la mudanza de los superiores; 
para que unos descansen dejando la carga; y otros se amansen experimen- 
tándola. 

Tratando V.P. del desempeño de deudas que se hizo en el colegio de (Pue- 
bla) de los Angeles, que estaba a mi cargo, dijo, "confío de la prudencia de 
V.R. se habrá hecho con la edificación y buen modo que la puridad de nues- 
tro Instituto pide". Sabe el Señor el agradecimiento que me causó en mi 
corazón, de tan amorosa y paternal advertencia. Y así juzgué en el divino 
acatamiento, ser conveniente dar a V.P. satisfacción, para que haya siquiera 
ocasión de dar gracias a la Divina Majestad, de quien todo bien procede. 
En los dos años primeros (de cuatro que residí en aquella ciudad) hubo las 
mayores revoluciones y pesadumbres entre el obispo (D. Diego Romano), pre- 
bendados y entre el obispo y la justicia real; y entre el obispo y prebendados 
con las religiones de Santo Domingo, S. Francisco y S. Agustín, que jamás se 
habían visto; para las cuales fueron enviados, en diversas veces, de la real 
audiencia un oidor y dos alcaides de corte, demás de otros jueces menores. 
Y fue el Señor servido de dar en todas estas ocasiones, tal mano y destreza 
a nuestra Compañía, que sin encontrarse en una mínima cosa con nadie, lo 
concordó y pacificó todo. De lo cual resultó un amor tan entrañable y aun 
apasionado de toda aquella ciudad con la Compañía, que era menester poner 
tasa a su liberalidad, cuando de nuestra parte se les insinuaba alguna nece- 
sidad. Y en particular, habiendo ordenado el padre provincial que represen- 
tase en un sermón, la necesidad que tenía el colegio; porque sin tener renta 
ninguna, ni ornamentos convenientes para decir misa, ni libros en qué estudiar, 
debíamos 7,000 pesos. 

Lo hice en la iglesia mayor el día de Pascua del Espíritu Santo; y dentro 
de 30 días siguientes, nos dieron más de 8,000 pesos en dineros. Porque el 
obispo (D. Diego Romano) y prebendados, dieron 2,000 pesos en dos veces; 
el cabildo de la ciudad dio 1,500; un hombre particular dio 500 pesos; y los 
ciudadanos dieron 4,000. Y es assí que me acaesció salir de casa una vez, y 
antes de llegar a la plaza, que está cerca, serme necesario volver a dejar el 
dinero en casa, por el peso. 

Y después, tratando de comprar dos casas comarcanas, y de hacer un co- 
legio de estudiantes, se vio esta misma liberalidad. Que si como recibí 19,000 
pesos en cuatro años, quisiera admitir muchos más, los dieran con la misma 
voluntad. 

Y esto es la verdad y lo que en realidad ha pasado, algo de lo cual coligirá 
V.P. de una del P, Antonio de Torres, mi sucesor en aquel colegio, carta 
que va dentro desta. 



360 



MORALES, PEDRO DE, P. 



Aquí me tiene V.P. con vivos deseos de acudir a la grande obligación de pro- 
feso de la Compañía. Sea el Espíritu Santo guía y amparo de V.P. por toda 
esta peregrinación. De México y Mayo 6 de 85. De V.P. indigno hijo y siervo: 

Pedro de Morales 

(Hisp. 130, ff. 99-99a-v) (M.M., II, 589-591). 

— "Llevan la firma de los padres Juan de la Plaza y Pedro de Morales 
las actas del Ser. concilio mexicano y en los artículos siguientes: 1. De 

la fundación de seminarios para la educación de la juventud. 2. De los que 
aspiran a las órdenes. 3. De las obligaciones de los párrocos. 4. De los predi- 
cadores. 5. De las visitas de los obispos. 6. De los confesores de indios, y 7. 
Respuestas a varias consultas (Decorme, La Obra. . . , 1, 192). 

— "Varias respuestas a consultas, firmadas del puño propio del P. Plaza 
y del P. Pedro de Morales, en las Actas del Concilio III mexicano 

firmadas en Octubre 16 de 1585" (Berist.). 

— "Carta del P. Pedro de Morales al P. Claudio Aquaviva, sobre el 
éxito de juntar limosnas para el Colegio del Espíritu Santo de Puebla" 

(Epist. Hisp. XXVIII, fol. 99) (Astráin: t. IV, p. 389). 

1586 (Doc. perdido) Carta al P. Gen. Aquaviva. Puebla 3 Feb. 1586 (Resp. 
Roma, 9 Sept. 1586) (M.M., III, 112, 199). 

S. f. (por 1592 "Quaderno en diez foxas en quarto, de apuntamientos hechos 
por el P. Pedro Morales, para la defensa en el pleito seguido con las 
tres religiones (Santo Domingo, S. Francisco, San Agustín) sobre la funda- 
ción de la Casa Profesa" (Invent. Arch. Prov. Méx. [1767] f. 95). 

1587 (Documento perdido) Carta del P. Pedro de Morales al P. Claudio 
Aquaviva. Julio de 1587... (M.M., III, Roma, 1968, p. 241). 

1589 (Documento perdido) "El P. Pedro de Morales al P. Claudio Aqua- 
viva, Febrero de 1589" (Consta por la respuesta del P. General, Roma, 
Dic. 15, 1589) : "Receví la de V.R. escrita en febrero de 89" (M.M., III, Ro- 
ma, 1969, pp. 365, 411). 

— (Documento perdido) "Carta del P. Pedro de Morales al P. Gen. 
Claudio Aquaviva. 26 de Mayo de 1589" (M.M., III, p. 385) Consta 

por la respuesta del P. General al aludido P. Pedro de Morales de Roma el 
17 de Abril de 1590: "Una de V.R. de 26 de Mayo (1589) se ha recevido" 
(M.M., III, p. 438). 

— México, 30 de Agosto de 1589. R.P. G. Claudio Aquaviva. Jhs. Pax 
Ghristi. La necesidad que esta provincia tiene, y particularmente este 



BIBLIOGRAFIA 



361 



colegio de México es que V.P. sea informado de las cosas, a boca, por per- 
sona intelligente, y no elegida por congregación. Y, hasta que esto se haga tengo 
por difícil aver consuelo, ni espiritual aprovechamiento, ni dexar de suceder 
muchas desgracias. Esto mismo he escrito a V.P. en otras, y no e visto res- 
puesta de ninguna; y hasta saber el sentimiento que V.P. tiene en esto, lo 
repetiré. Si el P. José de Acosta, o el P. Alonso Sánchez^ o entrambos juntos, 
o por algunas cartas de acá a sabido V. paternidad, en particular, del poco 
gusto que hay en esta provincia, hará fuerza a V.P. esta generalidad que yo 
escribo. 

La causa que tengo yo para tomar la mano por todos, es por hacer lo que 
devo a hijo de la Compañía, y por acudir muchos a mí a pedir esto, y por 
cumplir con officio de consultor. 

Guarde Dios nuestro Señor a V. paternidad con augmento de sus sumos 
dones. 

De México y de Agosto 30 de 89. f Pedro de Morales. 

Inscripción. IHS. A nuestro padre Claudio Aquaviva. Prepósito General 
de la Compañía de Jesús, etc. Soli. Roma, Sello. 

1593 "Memorial del P. Pedro de Morales, que el Octubre del 93 vino a 
Roma por procurador de la provincia de México". Las respuestas son 
del P. Aquaviva a las "cuarenta y una preguntas del Memorial" 9 foxas mss. 
firmadas por el P. Claudio (Invent. Ibid.). 

1596 Indulgencias concedidas por los Sumos Pontífices Sixto V, Gregorio 
XIV, Inocencio IX y Clemente VIII, y aplicadas por el P. Pedro de 
Morales, procurador general de la Nueva España, de la Compañía de Je- 
sús, a la capilla y sagrada imagen de la Purísima Concepción de María, que 
está en la iglesia de la Casa Profesa, de la Compañía de Jesús, de Valencia. 
"Pliego in 4to. escrito seguramente por dicho padre procurador Pedro de 
Morales, o de orden suya" (Uriarte, Anóns., t. IV, No. 6507). 

1599 "Roma, 13 de Dic. 1599" (De una carta del P. Gen. Claudio Aqua- 
viva al P. Provincial Francisco Váez) : "No veo necessidad ni conve- 
niencia de imprimir 'Las excelencias del glorioso San Joseph' porque es ma- 
teria en que puede mostrarse poco un escriptor, y lo que se puede esperar 
de provecho, sacarse ha del libro que ha impreso el P. Frai Gerónimo Gra- 
cián, de esta misma materia" (Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. Cartas de los 
PP. GG.). 

1601 "Roma, 20 de Abril 1501" (De una carta del P. Aquaviva al Prov. 

Francisco Váez) : "Yo escrivo ya al P. Pedro de Morales que remito 
a V.R. haga ver la obra que ha hecho de San Joseph. V.R. podrá hacerla 
ver, y si juzgaren que se estampe, la podrá hazer estampar" (Ibid.). 



362 



MORALES, PEDRO DE, P. 



— "Escribió un libro sobre San José y la Sagrada Familia y una Rela- 
ción de la Vida del P. Doctor Pedro Sánchez" (Ayuso: Notas a Sán- 
chez Baquero) . 

1602 "Roma, 15 de Marzo de 1602" (De Aquav. a Váez) : "Los sermones 
que el P. Pedro de Morales ha hecho de San Joseph, Santa Ana y 
San Joaquín. V.R. podrá hacerlos ver con cuydado y exactión a tres de los 
nuestros; y si fueren aprobados por ellos, será necessario que nos los imbíen 
acá, para que conforme al orden dado, los vean estos padres revisores; pero 
si ellos allá no los aprobaren, el Padre Morales como tan religioso y devoto 
destos santos, holgará que se haga lo que más convenga al servicio de Dios" 
(Arch. P'rov. Méx. Isl. Coll. [1934] Cartas de los PP. GG.). 

— "Breve de Clemente VIII (1592-1605) concediendo gracias, indul- 
gencias y jubileos a la Compañía de Jesús en México, por mediación 

del P. procurador Pedro de Morales. Impreso mexicano desconocido del 
siglo XVI (sic) . Está suscrito auténticamente por el P. Pedro de Morales, 
y en su reverso aparece Ms. el Acta" (González de Cossío. Pról. a Relación 
Breve. Edic. Méx. 1945, p. XIII). 

1604 "Entre los 462 libros encontrados en el pueblo de Acatlán y catalo- 
gados por el bachiller Pedro de AyaJa el 2 de Junio de 1604, se halla 
el libro del Recibimiento de las reliquias de la Compañía de Jesús en México" 
(Bolet. AGN. Méx., t. X [1939] No. 4, p. 669). 

1614 (Versión de Decorme, La Obra..., I, 183) : "El reparo que puso el 
P. Aquaviva a la primera obra teológica mexicana, de la Compañía, 
fue 'que ya todo eso se conocía en Europa', con motivo de la que publicó en 
Lyon de Francia en 1614 el P. Pedro de Morales; sobre la 'Vida oculta 
de Jesucristo y de San José'. Es la Expositio in Cap. I Evangelii Scti Matthaei. 
La materia no alcanzaba un in-folio, pero se suplió con un exagerado índice 
de materias". 

— "Expositio in Cap. I Evangelii Sancti Matthaei, ubi de Christo Domino 
et Virginali Sponso Josepho. Libri V. Editi Lugduni, apud Horatium 

Cardón, 1614" In fol. (Beristáin) (Icazbalceta) (De Backer). 

— "Cuatro de los primeros fundadores de la Provincia (entre ellos Juan 
Sánchez Baquero y Pedro Morales, dejaron manuscritos que se con- 
servan, y aprovechan los historiadores, sobre los diez primeros años de la 
provincia" (Decorme, La Obra.. . , I, 200). 

— "En el Inventario de la Biblioteca de la Real y Pontificia Universidad 
de México (hecho en 1666) en el Estante 13, Cajón segundo, se 

hallaba : 



REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS 



363 



"Morales, Petro in Caput Primum Matthaei: De Christo Domino, Sanc- 
tissima Virgine Maria, veroque ejus dulcissimo et virginali Sponso Josepho. 
Libri quinqué conscripti a P. . . 1 tomo, folio holandesa". 

(Bolet. AGN. Méx., t. XXVI [1956] p. 149). 

1618 "Petri de Morales de Misteriis". Un tomo grande, impreso en Ma- 
drid en 1618 (Se hallaba en la Biblioteca Anexa de Isleta College en 

1934). 



Referencias Bibliográficas 



1 Acta de la Congr. Prov. primera. Méx. 5-15 Oct. 1577. 

2 Alegre, Francisco Javier, S.J., Hist. de la Prov. de la C. de J. de N. E., 
t. I, México, 1841, p. 137. 

3 ABZ. (Alegre-Burrus-Zubillaga, S.J.), Hist..., t. I, Roma, 1956, pp. 
205^-, 219; t. II, Roma, 1958, p. 249^ 

4 Anuas Prov. Méx.: 1 Enero 1577; 1578, 17 Marzo 1579; Marzo 1580. 

5 Aqu AVIVA, Claudio, P. Gen. S.J. Cartas: 

Al P. Pedro de Morales, Roma, 17 Abril 1581. 

30 Mzo. 1582. 

„ „ „ „ 15 Mzo. 1584. 

Al P. Prov. Francisco Váez, „ 13 Dic. 1599. 

„ 20 Abril 1601. 

„ 15 Mzo. 1602. 

6 Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. (1934) Biblioteca Anexa. 

7 Arch. Prov. Tolet. S.J. Varia Hist., pp. 560-561v.; 562-564. 

8 AsTRÁiN, Antonio, S.J., Hist. de la C. de ]. en la Asist. de España, t. IV, 
Madrid, 1913, p. 389. 

9 Ayuso, FÉLIX, S.J., Notas a Fund. de la C. de J. en N. E. Méx. 1945, 
pp. 126, 191. 

10 BeristÁin de Souza, José Mariano^ Biblioteca Hisp.- Americana. Ameca- 
meca, 1883, t. II, pp. 298, 433. 

11 Boletín AGN. Méx., t. XXVI (1955) No. 1, p. 149. 

12 Gascón, Miguel, S.J., Los jesuitas en Menéndez Pelayo. Valladolid, 1940, 
pp. 566, 568. 

13 Catálogo Prov. Méx. 1580. 

14 Congr. 42. ff. 301-316. 

93. ff. 261V.-262. 

15 Cuevas, Mariano, S.J., Hist. de la Igl. en México. 3a. ed. El Paso, Texas, 
1928, t. II, pp. 338, 342, 522. 



364 



MORALES, PEDRO DE, P. 



16 De Bagker, SJ., Bibliothéque des écrivains de la C. de t. II, Liége, 
1854. Col. 1368. Art. Morales. 

17 Decorme, Gerardo, S.J., La Obra de los jesuítas en la época de la colonia. 
México, 1941, t. I, p. 200. 

18 Dice. Porrúa. Méx. 1964, p. 1496. Art. "Triunfo de los Santos". 

19 Epist. Hispaniae, t. 28, f. 99. 

t. 129, ff. 211-212V. 
t. 130, ff. 99-99a-v. 

20 Florencia, Francisco, S.J., Hist. de la Prov. de la C. de J. en N. E. 
Libro VI, Gap. I, Párr. 6. 

21 González Dávila, Teatro Eclesiástico de Indias, p. 38. 

22 González de Cossío, Lic. Francisco, Prólogo a Relación Breve. Méx. 
1945, pp. XIII, 116. 

23 IcAZBALCETA, Joaquín García DE, Ohras, t. II. Opúsculos varios. Méx. 
1898, p. 354. 

t. II, Biografías, Méx. 1896, p. 434. Bibliografía Mexicana del S. XV 1. 
México, 1886, pp. XXIV, 231, 232, 408. 

24 Invent. Arch. Prov. Méx. (1767) f. 95. 

25 Johnson, Harvey Leroy, Addition of Triunfo de los Santos zvith consi- 
deration of Jesuit School Plays in México, before 1650. Philadelphia, 1941. 

26 Menéndez Pelayo, Marcelino, Historia de la poesía Hispario-americana. 
Madrid, 1911-1913, 2 vols., t. I, p. 54. 

27 Mexicana. 1, ff. 20, 33v.-34, 37v.-38, 42v. 

4, ff. 8-10, 10V.-15. 

28 Mercurián, Everardo, P. Gen. S.J. Cartas: 

A. P. Prov. de Aragón, Antonio Cordeses. Roma, 28 Oct. 1575. 
Al P. Prov. de México, Pedro Sánchez. ,, 31 Mzo. 1576. 

Al P. Pedro de Morales. „ 20 Febr. 1578. 

A las minas de Tasco, Gro. 

Memorial al P. Prov. de Méx. Pedro Sánchez. „ Dic. 1578. 

Instruc. al P. Visitador Juan de la Plaza. „ Enero 1579. 

29 Monumenta Méx. S.J., t. I. Roma, 1956, pp. 276, 355, 366, 379, 396, 
434, 437, 476, 498, 509-510, 516-530; t. II, Roma, 1958, pp. 2, 3, 20, 66, 
94, 103, 258, 366, 407-408, 589-591; t. III, Roma, 1968, pp. 112, 241, 
247, 301, 365, 385, 397. 

30 Morales, Pedro, S.J. Memorial al P. Aquaviva. Roma, Oct. 1593. 

31 Nicolás, Antonio, Bibliotheca Hispano Nova. 2 t. Madrid (1733-1738). 

32 PÉREZ RivAS, Andrés, S.J., Crónica, t. I. México, 1896, pp. 316, 328; t. 
II, 218. 

33 Quintana, José Miguel, La primera Crónica Jesuítica. Méx. 1944, pp. 
15, 78, 79. 



BIOGRAFIA 



365 



34 Rojas Garcidueñas, José^ "Fiestas en México en 1578" en Anales del 
Instituto de Investigaciones estéticas. México, 1942. 

35 SoTUELLus (Southwell), Nathanael, SJ. Bibliotheca Scriptorum Soc. 
J. Edic. Roma, 1676. 

36 Ternaux, Bibliothéque Americain. Paris 1837, p. 136. 

37 Uriarte, José Eugenio, S.J., Anónimos, t. IV, Madrid, 1914. No. 6507. 
t. V, Madrid, 1916. No. 6740. 



MORALES, ROQUE DE, P. 
Biografía 

1637 "Roma, 15 de Agosto de 1637" (De una carta del P. Gen. Mucio Vite- 
Ueschi al P. Prov. Florián de Ayerbe) : "Al P. Roque de Morales 
no le favorece el examen para la profesión de quatro votos, según el parecer 
de dos examinadores, que son los PP. Juan de Ledesma y Francisco Calderón; 
el 3o. que es el P. Alonso Guerrero lo aprueba; si el 4o. (que acá no tenemos) 
se conforma con el 'promoveatur ad quatuor', y también aunque le sea con- 
trario, si sabe la lengua de manera que con sufficiencia pueda exercitar los 
ministerios entre los indios; pero si los tres lo reprueban y la lengua no le 
ayuda, 'formetur' " (Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. [1934] Cartas de los GG.). 

1647 "Guadalajara, 14 de Septiembre 1647. En la ciudad de Guadalajara, 
a 14 días del mes de Septiembre de 1647, ante el R.P. Juan de Heredia, 
de la Compañía de Jesús, comisario del Santo Oficio de la Inquisición, pa- 
reció un religioso de la Orden Seráfica de nuestro padre San Francisco, que 
dijo llamarse fray Juan de Arrióla, y ser guardián del convento del Tecul, 
jurisdicción de Tlaltenango. . . y estando presentes por honestas y religiosas 
personas que tienen jurado el secreto los PP. Juan Calvo y Roque de Mo- 
rales, religiosos sacerdotes y predicadores de la Compañía de Jesús. . . Fray 
Juan de Arrióla declaró, la causa de Garatuza. . . Los PP. Morales y Calvo 
fueron testigos, y así lo firmaron al calce de la atestiguación". 

(AGN. Méx. Ramo Inquisición, t. 1498 Colee. Riva Palacio, t. 23) (Bol. 
AGN. Méx. [1932], t. 4 No. 3, pp. 200, 201). 

— También el 17 de Sept. 1647 asistió como testigo y firmó al calce (AGN. 
Méx. Boletín. Marzo-Abril 1933, t. IV. No. 3, pp. 386-387). 



366 



MORALES, SALVADOR DE, P. 



Referencias Biográficas 

1 Arch. Gen. Nac. Méx. Ramo Inquisición, t. 1498. Colee. Riva Palacio. 

2 Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. 1934, Cartas de los PP. GG. 

3 Boletín AGN. Méx. Marzo-Abril 1932, t. IV, No. 2, pp. 201-202. 

4 ViTELLESCHi, Mucio^ P. Gen. Carta: 

Al P. Prov. Florián de Ayerbe. Roma, 15 Ag. 1637. 



MORALES, SALVADOR DE, P. 

(1604-1660) (t 56) 

Biografía 

1604 "El P. Salvador de Morales nació en Córdoba, España" (Cat. 1626, 
No. 82). 

1621 Ingresó a la Compañía de 17 años de edad (Ibid.). 
1623 Votos del bienio. 

1626 En el Colegio de México, H. Esc. Salvador Morales^ nacido en Cór- 
doba, España; de 22 y 5. De mediana salud; estudia filosofía (Cat. 
1626, No. 82) (Méx. 4, 270). 

1632 En el Col. del Espíritu Santo, de Puebla; de 28 y 11. Achacoso. Ter- 
minó sus estudios y enseñó gramática. Ya es sacerdote. (Tal vez en 
tercera probación) (Cat. 1632 No. 169) (ARGSI) (Méx., p. 301v.). 

1638 "En el Colegio de Guatemala: de 34 y 17. Enfermo. Por 6 años ha 
trabajado en ministerios. Dotes; De ingenio más que regular, de juicio 

mediano, de alguna experiencia; de poco aprovechamiento en letras; de carác- 
ter melancólico; apto para algunos ministerios" (Cat. 1638 No. 237) (Méx. 
4, 327v., 344v.). 

1639 "Roma, 30 de Sept. 1639" (De una carta del P. Gen. Mucio Vitelles- 
chi al P. Provincial Andrés Pérez) : "Los PP. 1. Gabriel Carrero. 2. 

Salvador de Morales^ 3. Joseph Gandía, 4. Alonso Muñoz, 5. Bartholomé 



BIOGRAFIA 



367 



Pérez, y 6. Gerónimo de Figueroa, 'promoveantur ad quatuor* con los de su 
tiempo; pero los dos penúltimos cumplan primero 33 años de edad; y el úl- 
tim.o los mismos y haga la profesión con los primeros, porque estudió philo- 
sophía fuera de la Compañía". 

(APM. Isl. Coll. 1934. Cartas Mss. de los PP. GG.). 

1641 "Profesión de cuatro votos el 2 de Julio 1641" (Cat. 1648). 

1647 En Puebla, 19 de Julio de 1647 (De las actas del Cabildo) (Astr. V, 
385) : "Los PP. Juan Méndez, Luis de Sosa y Salvador de Morales, 

tenían licencias (de confesar y predicar) del Sr. Bernardo de Quirós, prede- 
cesor de Palafox en el obispado de Puebla. Examinadas las licencias y privi- 
legios, declaró el cabildo, que juzgaba habían sido legítimos ministros y ha- 
bían obrado con bastante jurisdicción". 

— (Versión de Alegre en ABZ., III, p. 124) : "Pudo añadir S.E.L (Pala- 
fox) a éstas que confiesa de sus antecesores, otras cuatro suyas, con- 
viene a saber, las de los PP. Jerónimo de Lobera, Salvador de Morales, Fran- 
cisco de Uribe y Diego de Aguilar, que por el Hecho Concordado en Roma 
constó haber presentado 'licentias moderni episcopi', y ya serían ocho. 

. . . "Consta por el edicto del deán y cabildo sede vacante de Puebla : 'es- 
tando en la sala de nuestro cavildo, jueves dieciocho de este mes de Julio, a 
las nueve de la mañana, parecieron los reverendos padres rectores de los tres 
dichos colegios de la Compañía de Jesús desta ciudad, con todos los sacerdotes, 
predicadores y confesores, estantes y moradores en ellos'. Y esta es la fecha 
exacta de la presentación" (ABZ., Hist., III, p. 124). 

1648 (Mayo) "Consta de los PP. Jerónimo de Lobera, Salvador de Mo- 
rales, Francisco de Uribe y Diego de Aguilar tenían y presentaron 

licencias del mismo limo. Señor D. Juan de Palafox, de Puebla" (Alegre, II, 
pp. 313, 314, 347) (ABZ., III, p. 164). 

— (Del Cat. 1648) : "En el Col. de Oaxaca, de 44 y 27: de mala salud. 
Confiesa y predica. Hizo su profesión de cuatro votos el 2 de Julio 

de 1641. De ingenio, juicio y prudencia, bueno; de alguna experiencia; de 
buen aprovechamiento. Carácter colérico. Apto para algunos ministerios (Cat. 
de 1648; No. 246) (Méx. 4, ff. 389, 409). 

1650 (Del Cat. de 1650 No. 231): "En el Col. de Oaxaca; de 46 y 29. 

Enfermizo; Confiesa y predica; de ingenio y juicio bueno; de expe- 
riencia y prudencia, suficiente; de aprovechamiento, bueno; de complexión 
colérica y hábil para algunos ministerios" (Méx. 4, 444v., 464v.). 

1653 (Del Cat. 1653 No. 209) : En el colegio de Mérida, rector (Méx. 4, 
485 V.). 



368 



MORALES, SALVADOR DE, P. 



1658 "Roma, 20 de Agosto de 1658" (De una carta del P. Gosvino Nickel 
al P. provincial Alonso de Bonifacio) : "Rector del colegio y novi- 
ciado de Tepotzotlán el P. Salvador de Morales" (A.P.M. Isl. Coll. Cartas 
Mss. de los GG.). 

1660 Carta del P. Francisco de Carvajal, fechada en Puebla el 21 de Marzo 
de 1660, al P. rector del Col. de Guadalajara, anunciando la muerte 
del P. Salvador de Morales. "Pax Xti. Estos renglones sirven de dar avisso 
a V.R. (P. Manuel de Villabona) cómo nuestro Señor fue serbido de llevarse 
a descansar al P. Salvador de Morales^ oy, 21 de Marzo, después de recibidos 
todos los santos sacramentos con gran disposición y deboción (sic) suya; por- 
que aviéndole salteado supreción (sic) de orina, y acudídosele con todas las 
medicinas conbenientes (sic), le cayó cánser en la bejiga, con que en breve 
le acabó; y, aunque espero en la divina clemencia que le gossa, por cum- 
plir con la obligación de mi officio, suplico a V.R. ordene en esse su santo 
collegio, se le socorra con los sufragios que acostumbra nuestra Compañía de 
Jesús, que guarde a V.R. quanto desseo; en cuyos SS.SS. me encomiendo. 

Puebla de Jos Angeles, 21 de Marzo de 1660. 

Siervo de V.R. Francisco de Carvajal. . . 

(Arch. Prov. Méx. Isleta College [1934], Vol. VI de Mss., f. 54). 

— (Del Cat. Suppl. de 1659) : "Murió en Puebla el 27 (sic) de Marzo 
de 1660" (Méx. 5, f. 41). 



Referencias Biográficas 

1 Actas del Cabildo de Puebla, 19 Jul. 1647. 

2 Alegre, Francisco Javier, S.J., Hist. de la Prov. de la C. de ]. de N. E.j 
t. II, México, 1842, pp. 313, 315, 347, 398. 

3 ABZ. (Alegre-Burrus-Zubillaga, S.J.), Hist..., t. III, Roma, 1959, 
pp. 124, 164. 

4 Arch. Prov. Méx. Isl. Coll. 1932. Vol. VI de Mss. f. 54. Cartas de los 
PP. GG. 

5 ARGSI. Arch. Rom. Gen. S.J. 

6 AsTRÁiN, Antonio, S.J., Hist. de la C. de ]. en la Asist. de España, t. V. 
Madrid, 1916, pp. 385, 398, 721. 

7 Carvajal, Francisco, S.J., (Rector del Col. de Puebla) Carta al P. R. 
de Guadalajara, Manuel de Villabona, Marzo 21 1660. Avisando de la 
muerte del P. Salvador Morales. 



BIOGRAFIA 



369 



8 Catálogos Prov. Méx. 1626, No. 82; 1632, No. 169; 1638, No. 237; 1648, 
No. 246; 1650, No. 231; 1653, No. 209; 1660, No. (no tiene). 

9 Méx. 4, ff. 270, 301v., 327v., 344v., 389, 409, 444v., 464v., 485v. 

5, f. 41. 

10 Nickel, Gosvino, P. Gen. Carta: 

Al P. Prov. Alonso de Bonifacio. Roma, 20 Ag. 1658. 2a. vía 5a. 

11 PÉREZ Alonso, Manuel Ignacio, S.J., Apuntes mss. sobre Jes. en C. 
Amér. 1960. 

12 Vera, Fortino Hipólito, Pbro., Tesoro Guadalupano, t. II, Amecameca, 
1889, 118. 

13 ViTELLESCHi, Mucio, P. Gen. S.J. Carta: 

Al P. Prov. Andrés Pérez Rivas, Roma, 30 Sept. 1639. 



MORANTA, JERONIMO DE, P. 
(1574-1616) (t 42) 

Biografía 

1574 ''Nació el P. Jerónimo de Moranta, en la Isla de Mallorca en 1574. 
Era sobrino del P. Jerónimo Nadal" (Nieremberg, t. III, p. 370) (Ar- 

naya, Nicolás, Anua) (Ms. Anón.) (Linga, Carlos, La C. de J. en Chihuahua) . 

1575 "El P. Jerónimo de Moranta, sobrino del P. Jerónimo Nadal nació 
en Mallorca el año 1575'' (Dec, Los Mártires jesuitas, p. 48) (Pérez 

Rivas, Triunfos... Edic. 1944, t. III, p. 235) (ABZ., HisL, 11, p. 276, 
Nota 18). 

1594 "Ingresó a la Compañía en 1594" (Linga). 

1595 "Entró a la Compañía de Jesús en 1595" (Nieremb., Varones Ilustres, 
3, 370). 

— "Ingressus 1595" (Synops. Hist. S.J. Col. 654). 

— "Entrado en la Compañía en 1595" (Dec, Mártires Jes. en Méx., 
p. 48). 

— "El P. Jerónimo de Moranta fue recibido en la Compañía el 2 de 
Julio de 1595 por el P. Pedro del Villar, provincial, quien lo llevó él 

mismo al noviciado" (Dec. Ib.). 



370 



MORANTA, JERONIMO DE, P. 



— "Entró en la Compañía en 1595" (ABZ., Hist., II, 276). 

1596 (Versión de Pérez Rivas, Triunfos) : "El P. Jerónimo de Moranta 
que ha muchos años doctrinaba estas misiones de tepehuanes, fue na- 
tural de la Isla de Mallorca de edad de 42 años en 1616 (Luego nació en 
1574; los 20 de Compañía), ingresó en 1596. Parecíale bien a este dichoso 
padre, que era de linaje de santos y que él había tratado con ellos, en la 
compostura exterior, en la moderación de sus palabras, en la humildad y 
afabilidad religiosa y en otras virtudes. Era sobrino del P. Nadal, de quien 
nuestro santo Padre hizo tanta estimación, como se sabe; y trató familiar- 
mente con el P. Ricardo Haller, confesor que fue de la reina doña Margarita 
de Austria de loable memoria. Escribíale el P. Ricardo al P. Jerónimo de 
Moranta, cartas muy regaladas, de su letra, en que se veía la estimación 
que de su espíritu hacía, y en ellas le profetizaba que había de morir mártir, 
a que se preparó con muy santa vida; en especial con el amor de la santa 
pobreza". 

— (De las Obras de San Alonso Rodríguez) : "Entre los discípulos céle- 
bres de S. Alonso Rodríguez. . . en América, se distinguieron los PP. 

Ajitonio Moranta en el Paraguay, y su hermano Jerónimo Moranta, su 
hermano, en Méjico". 

— ... "También aconteció a esta persona, un día de pascua, que estaba 
muy malo un hijo de la señora Moranta" (Llamábase esta señora 

Práxedes Calventey y de Moranta) . Era esposa de un Oidor del real Consejo 
del reino de Mallorca, sobrina del P. Jerónimo Nadal y madre de los padres 
Jerónimo y Antonio de Moranta, de la Compañía. El P. Antonio fue misio- 
nero del Paraguay; y el P. Jerónimo, de Méjico en donde se ocupó en la 
reducción de los indios tepehuanes con celo verdaderamente apostólico; al- 
canzó la palma del martirio, que tanto había deseado, siendo asesinado por 
aquellos bárbaros a 19 de Noviembre de 1616. Confesaba deber al santo por- 
tero de Montesión, su vocación a la Compañía, del cual recibió muchos avisos 
y documentos para desempeñar dignamente, su apostólica misión" (S. Alonso, 
Obras) . 

1599 Es designado para la misión de los tepehuanes en Nueva España, de- 
bido a una carta que desde Zaragoza le escribió al P. General Claudio 
Aquaviva con fecha 30 de Agosto de 1599^ y que copiamos enseguida (aunque 
pertenece a la bibliografía) para mayor concordancia de los hechos: 

''Jesús Maña. Muy R. in Christo padre. Pax Christi. Por la grande con- 
fianza que tengo del paternal pecho de V.P., me atrevo a escribir estos ren- 
glones, dando razón de mis antiguos deseos, que, por ser tan antiguos y haber 



BIOGRAFIA 



371 



echado tan hondas raíces en mi corazón, me parece haberme de quedar gran- 
de escrúpulo si no los propongo a V.P. 

"Más de 10 años ha (1588-1599) (Nota: tf^ndría entonces 14 ó 15 años) 
que deseo ir a las Indias, para ayudar en lo que fuere bueno a la salvación 
de las almas que allí viven, no espantándome trabajos por grandes y peli- 
grosos que sean, antes animándome más cuantos más trabajos dicen padecer 
los nuestros, que en él se emplean. Causará por ventura admiración a V.P., 
que desee yo ir a las Indias de diez años a esta parte, no habiendo más de 
cuatro años y medio que estoy en la Compañía. Pero lo que pasa en realidad 
de verdad es que comencé a pedir la Compañía, seis años antes que entrase 
en ella (i.e. desde 1588) y luego me determiné entrar en la Compañía; 
siendo mi principal moti\o para entrar, el ir a Indias a emplearme en lo 
que allí se emplean los nuestros. Y de entonces a acá, no se ha apartado de 
mi corazón un punto este deseo. Tenía yo no más de trece años (1587) cuando 
Dios me comenzó a dar un gran deseo de esta peregrinación; porque como 
mis padres (por haber sido mi abuela, hermana del P. Jerónimo Nadal) me 
criaron toda la vida en la Compañía, luego desde pequeño, oyendo que los 
padres referían cosas de edificación que en las Indias sucedían, y lo que allí 
los nuestros padecían aficióneme tanto a imitar a los padres en esta parte, y 
era tanto este mi deseo, estando aún en el siglo, que me aconteció muchas 
veces hacer muchos actos de martirio y de padecer grandísimos trabajos por 
amor de Dios, cuando encomendaba a Dios esta mi entrada en la Compañía, 
diciendo con estas o semejantes palabras, hablando con mi Señor Jesucristo: 
*Oh mi Dios, si yo entrase en la Compañía para padecer mucho por vuestro 
amor, en la India, dando mi sangre si fuere menester, por vuestro amor y la 
salvación de los indios: yo no lo merezco, mi Dios'. Esto decía yo, porque me 
parecía que en habiendo entrado en la Compañía, me sería muy fácil de al- 
canzar de los superiores, me enviasen a esta peregrinación. Después que hube 
entrado en la Compañía, a cabo de pocos meses (1595) propuse este mi deseo 
al padre provincial (Pedro del Villar) y al padre maestro de novicios, que 
ahora es provincial de esta pro\ incia; habiéndolo propuesto simplemente sien- 
do novicio y después otras veces, particularmente cuando se fue de aquí el 
padre procurador la última vez. 

Nunca he osado hacer mucha instancia, antes después de haberlo propuesto 
simplemente, no me curaba más, teniendo esto por más perfección, y procu- 
rando ponerme con la indiferencia que pide y desea nuestro bienaventurado 
padre Ignacio para uno de la Compañía. 

"Con todo eso, habiendo yo comunicado estos mis deseos con mi padre con- 
fesor, le ha parecido ser muy justo que \o lo representase a V.P., para que 
entendiendo mis antiguos deseos, disponga de mí V.P. como más fuere a glo- 



372 



MORAxNTA, JERONIMO DE, P. 



ria de Dios; porque 'nihil mi gratius quam vivere in ista mundi plaga ubi 

majus Dei obsequium et animarum auxilium speratur'. 

"De Zaragoza a 30 de Agosto de 1599. Jerónimo de Moranta f" 
(Hernández Pablo, S.J., Organización social de los indios guaraníes, t. I, 

Barcelona, Gili, 1913. Apén. 36, pp. 571-572). 

— (Versión de Florencia, Menol. No. 19) ..."El P. Moranta a quien 
predijeron la gloriosa muerte que padeció, el P. Ricardo Haller (con- 
fesor de la reina doña Margarita) y el venerable hermano Alonso Rodríguez, 
y con quienes ambos se carteaban desde su misión". 

1603 "El 22 de Marzo de 1603, ya ordenado sacerdote, vino a Mallorca para 
despedirse de su madre y sus hermanos Felipe y Antonio, este último 
fue después misionero del Paraguay" (Decorme quien lo toma de un Mss. 
del Colegio de Barcelona: Relación del P, Juan Mateo; Decorme, Mártires Jes., 
p. 50). 

1605 "El P. Diego de Orozco llegó a las Indias en 1605: tuvo por compañe- 
ros de viaje a los PP. Bernardo de Cisneros y Jerónimo de Moranta" 

(Dec, Mártires jesuitas, p. 49). 

— Pasó a la Nueva España el año de 1605 (P. Rivas, Triunfos, III, p. 
235) . 

— "Pasó a México en 1605" (ABZ., II, 276) (Méx. 4, f. 204v.). 

— (De un testimonio del P. Juan López, S.J. Tepotzotlán, 5 Oct. 1631) : 
"Los PP. Gerónimo de Moranta, Bernardo Cisneros y Diego de 

Orozco pasamos juntos de España a esta tierra, en una nave, año de 1605". 

— (Decorme, Mártires Jes., p. 55) : "Habiendo el P. Jerónimo de Mo- 
ranta pasado a las Indias en el mismo barco en que vinieron de Es- 
paña los PP. Diego de Orozco y Bernardo de Cisneros (sus compañeros en el 
martirio) el año 1605; pasó Moranta a las Indias por consejo del hermano 
San Alonso Rodríguez, que le prometió la palma del martirio. Enseguida 
que llegó fue señalado como subdito y compañero del P. Juan Fonte en la 
conversión de los tepehuanes. 

1606 "Participó en todos los trabajos y austeridades de su superior: el mismo 
vestido corto y roto; la misma comida de 'pinole de maíz'; el mismo 

suelo por lecho, aun cuando paraba en casas de españoles, donde le tenían 
preparada mejor cama y alimento. En las largas temporadas que pasaba en 
los montes en busca de sus indios, vivía como ermitaño en su tienda de cam- 
paña, gran parte del día y de la noche en oración, crecidas las barbas y 
practicando las mayores austeridades. Halláronle en cierta vez en un bosque 



BIOGRAFIA 



373 



recóndito, con un crucifijo en una mano y una disciplina en la otra, ofre- 
ciendo a Dios su sangre para que ablandara eJ corazón de aquellas fieras" 
(Dec, La Obra.,., II, 64). 

"Premiaba Dios sus desvelos con notables conquistas: en el puesto de Sa- 
linas (de los más apartados de esta misión) redujo y convirtió 500 gentiles. 

"Y de otras muchas entradas que hizo a otras rancherías, sacó a poblar 
tanto número de indios, que con ellos fundó algunos pueblos, padeciendo 
grandes trabajos en su reducción, que fueran insufribles, si no fueran por 
amor de Dios. En dos o tres ocasiones en que trataban los indios de rebelarse 
y apostatar, se fue a buscarlos a los picachos y bosques donde habitaban, con 
grande peligro de su vida, logrando apaciguarlos" (Dec, Ibid.). 

— Versión del P. Kino: "De la misma suerte, el P. Jerónimo de Mo- 
RANTA, natural de Mallorca, padeció muchos trabajos por la predicación evan- 
gélica, durante diez años en las misiones de los tepehuanes". 

1607 "Tan sólo eran ricos aquellos hombres, en la oración y trato con Dios. 

Lo buscaba una vez el superior de la misión (P. Juan Fonte) y se 
fue al paraje en donde solía estar el P. Jerónimo Moranta. Buscólo tres días 
entre montes y sierras, y vino a hallarlo en una gran llanura, recogido dentro 
de su tienda de campaña, hecho un S. Pablo ermitaño, no menos en el in- 
terior que en el exterior. Estuvo un rato sin poderle hablar, de admiración 
y consuelo; supo con cuánta quietud empleaba los días en oración y lectura 
de libros espirituales, mientras aguardaba a unos gentiles, a quienes instruía. 
Sacó en esto el superior (P. Juan Fonte) su estuche y cortóle la barba y el 
cabello, y le dio parte de lo que llevaba para su sustento". 

(Dec, Mártires Jes. de la Prov. de Méx., pp. 51 y 52) "En la p. 54: se 
hallan dos láminas del P. Jerónimo de Moranta: uno de la Galería Ro- 
mana de la C. de J., el cuadro que se conserva en la parroquia de El Zape". 

En la p. 55: da los siguientes datos biográficos: 1. Datos inéditos sobre los 
PP. Juan Fonte y Jerónimo de Moranta, enviados de Tarrasa, Cataluña. 
2. Alegambe, Felipe, en "Mortes illustres", 1657, p. 300. 3. Pérez Rivas: 
Historia missionum, LX-Cap. 20, 27, 28. 4. Nieremberg "De viris illustribus, 
t.II. 5. Antonius Sactrellus in "Vita manuscripta Alfonsi Rodríguez, c. 29 
(italice). 6. Ludovicus Januina in "Vita ejusdem Alfonsi Rodríguez, 1. II, 
cap. último (Decorme, Mártires Jesuítas en la Prov. de México. Edic Guada- 
lajara, 1957, pp. 55-56). 

1607-1616 (Versión de Pérez Rivas, Triunfos. .., III, 235-236) : "Tuvo el 
grado de profeso de tres votos en la religión. Fue sobrino del P. Jeró- 
nimo Nadal, de quien N.P. San Ignacio hizo grande estimación; y había co- 



374 



MORANTA, JERONIMO DE, P. 



municado familiarmente con Ricardo Haller, confesor de la santa reina doña 
Margarita de Austria, y que murió en Madrid en opinión de santidad. Este 
señalado varón escribía de su mano muy regaladas cartas al P. Moranta, y 
en ellas le profetizaba su glorioso martirio; como también lo hacía el vene- 
rable hermano Alonso Rodríguez. 

"Habiendo llegado a la provincia de Nueva España el año de 1605, fue en- 
viado a la misión de tepehuanes, en cuya conversión trabajó 10 años, casi 
todos en compañía del P. Juan Fonte, participando de sus grandes y gloriosos 
trabajos, como también fue compañero de la corona del martirio . . . Con 
vestidos remendados y cortos y una sotana que apenas le podía cubrir le halló 
el superior de toda la misión, 30 leguas distante del poblado, recogiendo in- 
dios gentiles que andaban por aquellos campos. Aquí le servía de posada una 
tiendecilla donde decía misa. Pasaba en lección y oración santa lo más del 
día y de la noche, expuesto a las inclemencias del tiempo, la barba tan cre- 
cida como pintan a los ermitaños; la cama que usaba era un cuero de vaca. 
Cuidaba muy poco o nada de la incomodidad en sus ordinarios caminos que 
son muy diferentes de los de España. Y andaba en ellos muchas veces este 
siervo de Dios ordinariamente a pie por sus asperezas; otras con fríos y aguas 
^ y aun de noche, por oír las confesiones de los que le llamaban. La cabalga- 

dura era un rocín humilde y de mal paso. La limosna que el rey le daba, 
la empleaba con los indios de su doctrina. Cuando era convidado el P. Mo- 
ranta en casas o parajes de españoles, le veían que con disimulo echaba agua 
en los manjares para quitarles el sabor. El que era tan austero consigo mismo, 
para con los demás era notablemente caritativo. Cuando pasaban algunos 
por su misión, procuraba hacerles el regalo que podía, según su pobreza. 
Muchas veces le veían horas enteras en la iglesia. En la santa misa era sin- 
gular su devoción, lo mismo cuando rezaba el oficio divino. Su trato con 
Dios era continuo; vez hubo que le vieron retirarse a un monte con un cru- 
cifijo en las manos y hacer rigurosas disciplinas, para con ellas mover a 
nuestro Señor, se sirviese de dar eficacia a sus palabras. En el puesto que 
llaman de "Las Salinas" redujo y convirtió 500 gentiles. De otras muchas ran- 
cherías sacó a poblar tanto número de indios que con ellos fundó algunos 
pueblos padeciendo grandes trabajos en su reducción. En dos otras ocasiones, 
que los indios trataban de rebelarse y apostatar de la fe, este siervo de Dios 
se fue a ellos, a los picachos y bosques donde habitaban, con grande peligro 
de su vida, donde los apaciguaba y sosegaban por el respeto que le tenían. 
La grande virtud que los españoles veían en el P. Moranta, les obligaba a 
que le llamasen 'el teatino santo' " (Pérez Rivas, Triunfos de Nuestra Santa 
fe. Libro X, Cap. 43) que copia Astráin, t. IV, p. 771, y añade: "Dura y 
penitente parecerá esta vida; pero adviértase que ella no formaba una ex- 
cepción. Los trabajos del P. Moranta eran, como quien dice, la vida ordi- 



BIOGRAFIA 



375 



naria de todos los misioneros que sembraban la palabra evangélica en el norte 
de Méjico". 

— (Del Anua de 1616, escrita por el P. Arnaya, provincial, y fechada 
en México el 18 de Mayo de 1617) (Arch. Gen. Nac. Ramo Historia) : 
"El P. Jerónimo Moranta, traía de ordinario los vestidos rotos, y más cortos 
que lo que se acostumbra; por cama no tenía más que un cuero de vaca de 
cíbola sobre el duro suelo. Cuando había de visitar su doctrina, para dársela 
a sus pueblos, caminaba en unos viles rocines de poco precio y mal paso, sin 
poner cuidado alguno en la comodidad de Jos caminos. La limosna que su 
majestad el Rey (Felipe III) da para sustento de sus misioneros, no la em- 
pleaba en sustentarse a sí, antes la daba a los indios de su doctrina, gastándola 
con ellos, sin reservar cosa alguna. Vivió mucho tiempo, como el P. Juan 
Fonte, en el campo debajo de una tienda de jerga, sin otra defensa, expuesto 
a los soles, aguas y vientos. Allá tenía eJ altar en que decía misa, y al pie de 
él, se recostaba a tomar un poco de sueño; su comida era un poco de maíz 
cocido en agua, sin echarle sal por no tener gusto aun en una tan vil comida; 
y este era su alivio, entre los cuidados y excesivos trabajos de reducir estos 
indios a vida política y traerlos al rebaño de la iglesia. 

"Los superiores procuraron con éJ, que remediase este rigor; y pudo tanto 
su fervor y amor a la penitencia, que cuando mucho se pudo recabar con él 
que pidiese a los españoles un poco de biscocho para poderse sustentar para 
tanto trabajo. Una vez visitando el superior de aquella misión (P. Juan Fonte) 
los partidos de los padres, fue al del P. Moranta, y no hallándolo en él, ni 
aun rastro de donde pudiese estar, lo anduvo a buscar por todas aquellas sie- 
rras y montes, y en más de tres días no pudo hallarle, hasta que cansado ya 
de buscarle se iba a otro partido, y estando ya casi 30 leguas del partido del 
P. Moranta, entre unas sierras encontró con un indio y preguntándole qué 
hacía o qué buscaba por allí, le respondió que estaba con el P. Moranta; 
fuese el padre con el indio, y en un llano que estaba entre estas sierras, halló 
al padre Moranta en su tienda de jerga, que había más de dos meses que 
estaba allí, aguardando a unos indios gentiles que le habían pedido el bau- 
tismo y habían ido por toda su gente para fundar allí un pueblo. Estaba tal 
el P. Moranta, que luego que le vio el Superior, se le representó uno de 
aquellos hermitaños antiguos, porque todo el vestido tenía tan lleno de re- 
miendos, que apenas se distinguía cuál fuese lo principal de la sotana. Tenía 
el cabello y barba tan larga y tendida, como ordinariamente pintan a los san- 
tos hermitaños. Preguntóle el padre por la comida, y dijo que aquel día tenía 
muy bien de comer, y vio el padre que no tenía otra cosa, más que media 
olla de maíz con agua, que estaba medio derramándose sobre la ceniza; y 
todo el tiempo que allí estaba esperando a los indios, se entretenía en ora- 



376 



MORANTA, JERONIMO DE, P. 



ción y lecciones de libros santos y espirituales. El superior hallándole de aquella 
manera, aunque por una parte se admiró y edificó del padre, con todo eso 
le amonestó que mirase por sí y cuidase de su salud, pues con ella podría 
mejor ayudar a las almas y servir a nuestro Señor y a la Com.pañía. Y sa- 
cando el padre su estuche, se afeitó y partió con él de lo que llevaba para 
comer. 

"El que era tan austero consigo, era liberal con los demás, porque a los 
de su doctrina regalaba y acariciaba cuanto podía; y cuando algún padre 
misionero o otro cualquier religioso pasaba por su partido, no veía regalo 
que no le diese, conforme a su pobreza, procurando suplir con amor y ca- 
ridad, lo que le faltaba de regalo. 

"Era sobremanera celoso del bien de las aJmas, y siendo los indios de su 
misión los más bárbaros de todos los tepehuanes y que de continuo andaban 
con su poco hato a cuestas, sin casa ni hogar, se iba tras ellos, los buscaba 
por doctrinarlos, y les hizo poblaciones, y les procuró limosnas para bueyes y 
todo lo necesario para cultivar la tierra, trayendo con mucho cuidado indios 
mexicanos que les industriasen, y éJ mismo por su persona les ayudaba a arar, 
con admiración y edificación de los que lo veían y sabían; y porque viene 
a ocasión se ha de advertir, que no sólo las iglesias sino también casi todas 
las poblaciones que tienen estas naciones bárbaras recién convertidas, las han 
hecho desde sus fundamentos los padres que en aquellas misiones andan re- 
cogiendo los gentiles con amor paternal, de entre los picachos y montes, donde 
viven comiO fieras, y haciéndoles morar en compañía, como hombres. 

"En dos o tres ocasiones que los indios trataron de rebelarse y apostatar 
de la fe, se iba entre ellos el P. Jerónimo de Moranta, buscándolos con gran 
peligro de su vida, en las rancherías a donde se habían alzado, y allí los apa- 
ciguaba y sosegaba. Los españoles seglares no le sabían otro nombre sino el 
de "padre santo", y acertaban en llamarle santo, por las muchas virtudes 
que en él resplandecían, principalmente la continua y fervorosa oración de 
donde las demás procedían; en especial la mortificación y penitencia, siendo 
totalmente un religioso deshecho de sí y crucificado con Cristo, por cuyo amor 
murió, a los 19 de Noviembre de 1616, viniendo al Zape con el P. Juan Fonte. 
Halláronse sus cuerpos uno enfrente de otro a los Jados del camino; hallóse 
su cuerpo desnudo boca abajo, un cáliz y otros papeles de un sermón, a su 
lado; y entiéndese que el sermón era el que tenía prevenido para la fiesta. 
También se halló su cuerpo ceñido de un cilicio, y entero como los cuerpos 
de los otros padres, habiendo tanto tiempo que había fallecido. Era tan sin- 
gular eJ buen celo que tenía este buen padre del bien de las almas, que decía 
que si los superiores le quisiesen sacar, les rogaría apretadamente, que no le 
sacasen". 



BIOGRAFIA 



377 



(Arnaya, Nicolás, SJ. Anua de 1616, fechada en México el 17 de Mayo 
de 1617, ff. 119-121) (Aren. Gen. Nac. Méx. Historia). 

1615 El P. Alegre en el libro V de su Historia de la C. de J. en N. E., dice 
(sin duda por error) que "el P. Jerónimo de Mor.\nta fue martiri- 
zado el 19 de Noviembre de 1615" (sic). 

1616 (Versión de Cuevas, Hist. de la Igl. en Méx., t. III, Edic. El Paso, 
Tex., pp. 370 y 372) : "El 19 de Nov. fue martirizado, su cuerpo fue 

llevado a la ciudad de Guadiana: tenía 42 años de edad y 20 de Compañía. 
Su cuerpo a los dos meses se halló incorrupto; se halló junto a él un cáliz y 
unos papeles". 

(Synopsis Hist. S.J. Col. 654) : "19/11/1616: Hier. de Moranta. Majorica. 
Ingr. 1595. Lancéis a Tepehuanis confossus". 

— (Arnaya, Nicolás, S.J. Carta de.. . fechada en México a 18 de Mayo 
de 1617) : "Los ocho murieron a manos de los indios tepehuanes en 

odio de nuestra santa fe y cristiana religión. Estos fueron: P. Hernando de 
Santarén, P. Hernando de Tovar, P. Juan Fonte, P. Juan del Valle, P. Ge- 
rónimo de Moranta, P. Luis de Alavez, P. Bernardo de Cisneros, P. Diego 
de Orozco. 

"Los cinco primeros eran profesos de cuatro votos y aunque han sido di- 
chosos y de envidiar en tan feliz muerte, su falta es de grande sentimiento por 
ser ya obreros hechos". 

— (Del Invent. Arch. Prov. Méx. 1767, fol. 10) : "Profesiones de los már- 
tires. Cuando en 1767 se expulsó a todos los de la Compañía de Jesús, 

de México, un comisario del gobierno pasó a hacer el inventario del Archivo 
de la provincia y halló que en la 3a. casilla se hallaban varios legajos con 
las Profesiones de Cuarto Voto de los santos mártires: Hernando de Santarén, 
Juan Font (sic), Gerónimo de Moranta, Juan del Valle, Christoval de Vi- 
llalta y Julio Pasqual". 

— (Carta, aunque sin firma, del P. Nicolás de Arnaya, fechada en Za- 
catecas el 16 de Diciembre de 1616) : "Desde VaJladolid tuve aviso 

de la muerte de los nuestros, entre los tepehuanes. Le di aviso a V.R. cómo 
me partía para este pueblo de Zacatecas, a donde llegamos ayer jueves, con 
salud, gracias a Dios; habiendo gastado diez días en el camino, y habiendo 
pasado algunas incomodidades de fríos, etc., que son el pan cotidiano de los 
caminantes; fuimos bien recibidos de los nuestros, aunque no nos aguardaban 
tan presto; hallámoslos con salud, y tristes con las desgracias y muertes de 
que aquí he tenido noticia, digo de los siete padres siervos de Dios. (Nota: 
No había llegado a su noticia la muerte del Padre Santarén) que han sido 



378 



MORANTA, JERONIMO DE, P. 



siete saetas que me han atravesado el corazón, por ser los sujetos que eran, 
cada cual de mucha codicia; y aunque es verdad que con la nueva que tuve 
en Valladolid, tragué también la muerte de los demás, por parecerme que 
si se había hecho lance en lo más seguro y más fuerte, sería en lo más flaco 
y menos apercibido, como en efecto sucedió, aunque como digo, ya lo tenía 
tragado, confieso que me ha hecho tan grande impresión, que estoy como 
fuera de mí, de dolor y sentimiento; y cada vez que me acuerdo (que es 
muy a menudo), me lastima grandemente el corazón; y, aunque busco ra- 
zones de consuelo, no hacen contrapeso al peso del sentimiento, que me cau- 
san las muertes de aquellos ángeles, que, habiendo gastado tanto tiempo con 
grandes trabajos e incomodidades en cultivar aquella tan silvestre viña, cuando 
había de dar fruto de bendición, haya dado otra de maldición, tan ajeno no 
sólo de hombres, sino de fieras, que lo han sido más en esta ocasión, que 
las más crueles, dando muerte a quienes procuraban el bien propio, no sólo 
de sus almas, sino aun de sus miserables cuerpos, que se quitaban la comida 
de la boca para mantenerlos a ellos, y viviendo en pobreza, para que a ellos 
no les faltase nada, habiendo dejado los cuerpos de los que los alimentaban, 
para ser comidos de fieras y de aves, como lo han sido, sin haber dado lugar 
a que reciban el beneficio, que a los de los facinerosos no se niega. 

"Venero y respeto los altísimos juicios de Dios, como es razón; considero 
que a estos buenos padres y hermanos nuestros, les ha cabido una muy di- 
chosa suerte en haber muerto en su obediencia y oficio, y que verdaderamente 
han sido muertos por la religión cristiana, pues los efectos tan atroces de haber 
pisado el Santísimo Sacramento, de haber maltratado las imágenes de Cristo 
nuestro Señor y de su Madre santísima, nos dan a entender claramente, que 
los mataban 'in odium fidei', y así, en mi concepto, los tengo por mártires 
verdaderos, y que no merecen menos el ser tenidos por tales que los demás 
de la Compañía que han padecido y dado sus vidas en Mar Indico, entre 
bárbaros y herejes, por el Señor de todos: todo esto considero para alentar 
el corazón, gozándome en sus almas santas, pues 'consumati in brevi exple- 
verunt témpora multa'; considero cuán gran gloria es de la Compañía tener 
varones tales, que hayan derramado su sangre y dado sus vidas en manos 
de aquellos que debieran de dar las suyas por conservar las de quienes tanto 
bien les hacían; y considero cuán grande gloria es de nuestra provincia, el 
haber enviado al cielo, un ramillete de siete hermosísimas flores encarnadas, 
para ser puestas en la mesa del Gran Monarca del cielo y tierra; y que esto 
no sólo disminuirá el número de los nuestros, ni causará temor y espanto en 
los hijos de Ignacio, así en los ausentes como en los presentes, deseando 
aquéllos con mayores veras incorporarse en esta provincia, dejando las suyas 
para tener ocasión de tan dichoso fin; y causando en éstos una santa envidia 
y encendido deseo de imitar y seguir a sus hermanos, en empresa tan glo- 



BIOGRAFIA 



379 



riosa, tratando de veras de disponerse desde luego con ardientes deseos y con 
virtudes sólidas, para que el Señor se digne de hacerles semejantes, así en 
el ministerio, como dar su vida en él, y por quien dio la suya tan preciosa 
por la de todos. 

"Todo esto considero y rumio en mí mismo continuamente, y confieso que, 
aunque son razones de tanto consuelo, yo no lo hallo cuando se me repre- 
senta la pérdida de siete tales sujetos tan hechos, y tan deshechos de sí y que 
tanto podían ayudar a la provincia y a los prójimos; mas considero entre mis 
desconsuelos y lágrimas, pensar que desde el cielo, han de negociar con nues- 
tro Señor, el remedio de esta mísera gente, con el aumento de sus hermanos 
que acá quedamos, para que sin temor de lo sucedido se lleve adelante lo 
comenzado y trabajando, persuadiéndonos que de aquí adelante, ha de dar 
más copioso fruto tierra tan regada con sangre de siete Macabeos valerosos; 
y así deseo se entienda por toda la provincia, en la cual, fuera de los sufragios 
que son debidos a los siete padres, por cada uno tres misas, y otros tantos 
rosarios los hermanos, aunque me persuado no tienen necesidad las santas 
almas de los padres Juan Fonte, Juan del Valle, Gerónimo de Moranta, 
Fernando de Tovar, Hernando Cisneros, Diego de Orozco y Luis de Alavés. 
Me consolará saber el aliento espiritual y fervor, que ha causado este suceso, 
pues es razón broten en nuestros corazones, fervorosos deseos de seguir las 
pisadas de los que con tanta gloria de Dios y de la Compañía corrieron su 
carrera hasta dar su vida por Cristo nuestro Señor y persuádeme que la na- 
turaleza hará sentimiento, mas no dudo que se corregirá con la razón y con 
el espíritu, el cual descubre cuántos motivos hay de agradecer a Dios nuestro 
Señor esta singular merced que ha hecho a esta nuestra provincia, en que 
de ella hayan salido para el cielo tales y tan señalados varones, llamados a 
boca llena por todos 'mártires' ; y si uno solo basta a honrar a un reino y a 
un mundo entero, tantos como Dios nos ha dado, cómo no honrarán nuestra 
Compañía y nuestra provincia?, pudiendo con mucha razón ponerlos entre 
los demás mártires y santos de nuestra religión, honrándose ella con tantos y 
tan buenos hijos. 

"De muchas madres sabemos haber animado al martirio a sus hijos, te- 
niéndose por más dichosas de ser madres de mártires que el haberlos parido 
y criado con trabajos: así nuestra religión y provincia, como santa madre, 
no dudo sino que se tendrá por más dichosa en tener tales hijos que de sí 
han hecho tan glorioso empleo de sus vidas que no de haberlos recibido en 
sí y creádolos con trabajos, dando por bien empleados todos los que en su 
crianza pasó hasta ponerlos en el estado en que pudiesen dar sus vidas por 
Jesucristo nuestro Señor, capitán de la iglesia y muy en particular de esta 
su mínima Compañía y provincia mexicana, mostrando en esto, cuánto su 



380 



MORANTA, JERONIMO DE, P. 



Divina Majestad se agrada de ella y de los trabajos de sus hijos, pues los 
premia con galardón tan glorioso en cielos y tierra. 

"Y así pido, cuan encarecidamente puedo, a todos mis padres y hermanos, 
por las entrañas de nuestro gran Señor, que dejado el sentimiento que de 
esto la carne puede hacer por un caso tan atroz y no pensado, nos ocupe- 
mos en dar infinitas gracias a su Majestad, reconociendo y venerando, mer- 
ced y misericordia, la que con esta provincia ha usado y con toda la Com- 
pañía, escogiendo de los pocos que somos, a los que de bondad escogió para 
armarlos caballeros y contarlos en el número de sus bienaventurados y már- 
tires gloriosos, cobrando juntamente con esto, nuevos bríos espirituales y fuer- 
zas para imitarlos, procurando con el ejercicio de las sólidas virtudes hacernos 
idóneos y aptos para que el Señor nos mire con los ojos benignos y piadosos 
con que miró a nuestros carísimos y amadísimos hermanos los cuales no dudo 
sino que procurarán en el cielo hacer buen oficio por los que acá estamos, 
rogando juntamente a Dios con instancia se sirva guardar a los demás padres 
y hermanos nuestros, que corren riesgo por vivir entre gente bárbara, para 
que no deshaga la obra del Señor, ni el demonio pueda cantar victoria, de 
volver a reducir a su aprisco, las almas que el Pastor de pastores le había 
quitado de sus garras. 

"Quedo esperando en este puesto (Zacatecas), nuevas ciertas de los malos 
rumores que a cada día se siembran, que por esto, dejando el camino y de- 
rrota que llevaba, vine a toda prisa a esta ciudad, de la cual quise escribir 
estos pocos renglones a toda la provincia, para consolarme con todos los de 
ella, y por remitir el dolor con que al presente me hallo, y así pido ser ayu- 
dado en los SS.SS. y OO. fervorosas de todos mis padres y herm.anos: De Za- 
catecas, de Diciembre 16 de 1616 años". . . 

(Nota: Luego sigue en este documento una anotación moderna anónima 
con lápiz que dice: "Sin firma, pero es sin duda del P. Arnaya, provincial 
de esta provincia de México en 1616") (Y otra letra de letra antigua que 
dice: "Acerca de los mártires de tepeguanes") (Y de letra del P. Alegre: 
"Vistas X.A.") (Así terminan los preliminares del Proceso Canónico de los 
mártires de 1616) (Notamos finalmente de nuevo que a la fecha, el P. Ni- 
colás de Arnaya ignoraba la muerte del P. Hernando de Santarén). 

— En la Galería de Tanner, pp. 54, 58 se halla representado el martirio 
del P. Jerónimo de Moranta, juntamente con su compañero el P. 
Juan Fonte. Lo trae Decorme en su Menologio (Ms. inédito, 1940, f. 322 bis). 
Y otro en la Galería Mexicana y estaba en Isl. Coll. (1934) frente a la ca- 
pilla. Y el P. Decorme en su Menologio 1940, f. 59 trae una reproducción 
del P. Moranta tomado de la Galería Romana, cuya inscripción es la si- 
guiente: "Pater Hieronymus de Moranta, Mallorchianus in Regno Ara- 



BIOGRAFIA 



381 



gonesi, occisus a barbaris tepehuanis apud oppidum Sti Ygnatii in Nova 
Cantabria, Provinciae Mexicanae, Anno Domini MDCXVI, mensis novem- 
bris XIX, aetatis suae XLII". 

— "El H. novicio escolar Enrique Ureña (1934) dibujó un cuadro muy 
inspirado sobre el hallazgo de los cadáveres de los PP. Moranta y 

Fonte" (Zambrano, Compendio Histórico de la Prov. Ai ex. de la C. de J. 
1940, p. 152). 

— "El cuerpo del P. Juan Fonte fue arrojado al campo por los bárbaros, 
y hallado incorrupto después de dos meses, juntamente con el de su 

compañero el P. Jerónimo de Moranta" (Berist.), 

— "Se halla en el Cuadro de los Mártires de la Prov. Méx. bajo el No. 17, 
el P. Jerónimo de Moranta, nacido en Mallorca, muerto en El Zape, 

Durango el 19 de Noviembre de 1616" (Dec, La Obra. . . , No. I, 408) 
(Dec, La Obra. . . , II, pp. 60, 64, 67, 264). 

— (Del Dice. Porrúa, Méx. 1964, p. 555) : "El P. Juan Fonte fue a 
evangelizar a los tepehuanes a la Nueva Vizcaya, en donde murió al- 
canzando el martirio, junto con el P. Jerónimo Morante (sic)". "Murieron 
en El Zape los PP. Juan Fonte y Jerónimo de Morante (sic)" (Ibid., 
p. 1609). 

— (Decorme en Mártires Jes. de la Prov. de Méx., pp. 48-55) : "AJ día 
siguiente 19 de Noviembre (1616) bajaban los PP. Juan de Fonte y 

Jerónimo de Moranta, el uno de Ocotlán y el otro de Balleza para reunirse 
a la celebración de la fiesta religiosa. Dejaron los indios que se acercaran 
como a un cuarto de legua del pueblo de El Zape, y cuando los tuvieron 
al alcance, los flecharon y luego los acabaron con lanzas y macanas" (Gutié- 
rrez Casillas, S.J., Santarén, p. 181). 

— (P. Rivas, Triunfos, Méx. 1944, III, pp. 235-238) : "Quedaron testi- 
gos de un caso que pasó al P. Jerónimo de Moranta, muy singular 

y no una sino tres veces y pocos días antes de su martirio, el cual fue que 
estando diciendo misa en el pueblo llamado San José, por otro nombre 'El 
Tizonazo', al tiempo de ofrecer el cáliz, los ayudantes de la misa vieron que 
bajando de improviso una paloma, le derramó el cáliz, salpicándole con 
sangre el rostro, la casulla, el altar y la peana. Atónitos por entonces los ayu- 
dantes por el caso, no se atrevieron a preguntarle qué significaba aquello 
que habían visto. Pero sucedió después, que ayudándole otra vez los mismos, 
en el puesto que llaman 'Las Bocas', 15 leguas del dicho de San José, vieron 
lo mismo que en el caso pasado. Y ya aquí, acabada la misa le preguntaron, 
qué quería significar aquello de aquella paloma y sangre, que ya por tres 



382 



MORANTA, JERONIMO DE, P. 



veces (sic) habían visto. A que respondió el P. Moranta: 'Hijos, a lo que 
yo entiendo, es que nuestro Señor quiere que yo derrame mi sangre por su 
amor'. Y así sucedió dentro de pocos días, que murió con los otros tres pa- 
dres a manos de los apóstatas tepehuanes en el pueblo de 'El Zape' ... El 
cuerpo del bendito padre se halló, casi tres meses después, desnudo y entero, 
sin algún mal olor, como tampoco de sus compañeros. Al lado del P. Mo- 
ranta se halló un cáliz que llevaba para decir misa en Jos caminos, y fue 
mucho perdonarlo aquellos bárbaros: no lo hicieron así con una ara sa- 
grada, que se echó de ver la habían tratado con abominable indecencia. El 
cuerpo del P. Moranta como el del que murió a su lado, P. Juan Fonte, es- 
taban ceñidos con ásperos cilicios" (P. R., Triunfos, Méx. 1944, III, pp. 
235-238). 

— (Versión del P. Kino en Vida del P. Saeta. Méx. Edic. 1961, p. 114) : 
"Murió a los 41 (sic) años de edad en compañía de su padre supe- 
rior el P. Juan Fonte, en 17 (sic) de Noviembre de 1616, media legua antes 
de llegar a S. Ignacio del Zape". Y trae el P. Kino también la Lista de los 
que murieron mártires en las misiones norteñas: "1. Gonzalo de Tapia; 2. 
Hernando Tovar; 3. Diego de Orozco; 4. Bernardo de Cisneros; 5. Juan del 
VaJle; 6. Luis de Alavés; 7. Juan Fonte; 8. Jerónimo de Moranta; 9. Her- 
nando de Santarén; 10. Julio Pasqual; 11. Manuel Martínez; 12. Cornelio 
Beudín Godínez; 13. Jácome Básile; 14. Juan de la Foronda; 15. Manuel 
Sánchez; 16. Francisco Javier Saeta". 

— (Versión de Carlos Linga en "La C. de J. en Chihuahua". Ms. iné- 
dito) : "El P. Jerónimo de Moranta fue destinado a evangelizar la 

N. E. Y murió asesinado por los tepehuanes sublevados en 1616. Fue varón 
virtuoso que vivió con humildad y pobreza absolutas. Su cadáver fue llevado 
a la ciudad de Durango donde se le sepultó". 

— (Versión del P. Peter Masten Dunne, S.J., en Pioneer Jesuits in Northern 
México. University of California Press, Berkeley and Los Angeles, 1944, 

pp. 131-133) : "The Storm breaks. . . At Zape, it will be remembered, the 
first outbreak had been planned for November 21. It was the Feast of the 
Presentation of Our Lady, and the day fixed for the dedication of her statue 
which had just been sent up from México City. . . They invited in for the 
occasion Jesuit missionaries from other districts, Juan Fonte from the Tara- 
humar border, with Gerónimo de Moranta. . . The following day, Fathers 
Fonte and Moranta arriving from their northern territory to be in time 
for the celebration, were cut down unawares near the pueblo. Only a boy 
escaped. He rushed to Guanaceví to give notice of the blow, that had fallen 
upon Zape" (Cf. Chap. XIV) (Nótese que en la p. entre 114-115, viene un 
retrato del P. Gerónimo de Moranta). 



BIOGRAFIA 



383 



1617 (Del interrogatorio hecho por el P. Francisco Arista, S.J., para los 
testigos de los ocho mártires de los tepehuanes. Durango, Enero 10: 
"Ytem, si saben que estando en el río del Zape donde está una casa e igle- 
sia de los dichos misioneros de la Compañía, habiéndose congregado en la 
dicha casa el P. Juan dd Valle (superior de la dicha misión) y los PP. 
Gerónimo de Moranta, Juan Fonte y Luis de Alavés, sacerdotes de la 
dicha Compañía y misión, y otro número de españoles, que habiendo veni- 
do de las minas de Guanaceví y otras juntas; estando todos descuidados e 
ignorantes del dicho levantamiento, los dichos indios dieron en ellos y los 
mataron, así a todos los dichos padres, como a todos los demás, sin que es- 
capara persona y fueron los muertos 80 personas. 

— (Enero 24) Testimonio juramentado del Lic. Manuel Egurrola. En 
Durango, el 24 de Enero de 1617: "De la décima pregunta dijo que 

lo de esta pregunta sabe es: que estando juntos y congregados en la casa de 
la Compañía de Jesús, quienes juntábanse a veces en dicha casa cuando 
volvían de las minas de Guanaceví, los PP. Juan del Valle (rector de la dicha 
misión de Tepehuanes), Luis de Alavés su compañero, Juan de Fonte y Ge- 
rónimo de Moranta, todos cuatro sacerdotes religiosos de la C. de J. Y que 
traían muchos españoles y otras gentes, con la décima de las dichas minas de 
Guanaceví, y estando éstos enteramente seguros y descuidados el día de Núes- , 
tra Señora de la Presentación, lunes 21 de este mes de Noviembre (1616); 
los indios de las rancherías de dicho río (Zape), dieron sobre todos los dichos, 
y mataron a los dichos cuatro padres, y a los dichos españoles y demás gente 
que allí se hallaron, que por todos fueron más de 80 personas, sin quedar 
más persona que un indiezuelo, que llevó las nuevas hasta las dichas minas 
de Guanaceví; lo cual sabido por el fiscal de dichas minas, viniéronse junto 
con los soldados armados de este Río del Zape, para ayudar a los dichos es- 
pañoles, a los cuales todos halló muertos, y estando admirados, viendo aquel 
espectáculo, dieron los indios sobre ellos, de manera que no pudieron enterrar 
a ninguno de los muertos, porque fue de salvarse retirándose y defendiéndose 
de los dichos indios, dado que los que fueron, dando cargas por leguas hasta 
que Jos metieron en Guanaceví, por más fuerza que el dicho fiscal hizo. E hizo 
información de todo lo sucedido, y la dio al juez mayor, y este testigo la vio 
y leyó, que es la razón por donde sabe lo que en esta pregunta tiene declarado" 
(Egurrola, Lic. D. Manuel. Testigo juramentado. Resp. 10. Durango, Enero 
24, 1617). 

— Marzo 6 y 7 de 1617 (Versión de Alegre: II, 90, 91) : "Antes de par- 
tirse (a la 2a. guerra con los tepehuanes) el Gobernador de Guadiana 

D. Gaspar Alvear, determinó entregar en la Sauceda al P. rector de Gua- 
diana (lo era el P. Francisco Arista) los cuatro cuerpos de los cuatro padres 



384 



MORANTA, JERONIMO DE, P. 



muertos en El Zape, que fueron recibidos con una especie de triunfo. Mar- 
chaban delante algunas compañías de soldados, y al lado, más de 300 indios 
de a pie y de a caballo, vestidos a su modo, y adornados de su más rica plu- 
mería. Entre las salvas de los soldados y repiques de las campanas, quedaron 
depositados en el convento de S. Francisco, en que al día siguiente 7 de Marzo, 
se les cantó misa muy solemne que ofició el reverendísimo padre provincial 
fray Juan Gómez, y de allí fueron con el más lucido acompañamiento, con- 
ducidos a nuestro templo, donde bajo el altar de nuestro muy santo padre 
Ignacio, se les dio decente sepultura, anotando sobre las cajas sus nombres 
y el día y año de sus muertes. De las virtudes con que los dispuso el Señor 
para unas muertes tan preciosas, y de otras particulares circunstancias, habla- 
remos difusamente en el lugar más propio, teniendo por mejor callar aquí, 
donde se espera tanto y no se puede decir todo" (Alegre, t. II, pp. 90, 91). 

— (ABZ., Hist. II, p. 282) : "Los cuerpos de los PP. Juan del Valle, 
Luis de Alavés, Juan Fonte y Jerónimo Moranta,, se hallaron enteros, 

y fresca aún la sangre de las heridas". 

— "Durango, Marzo 7 de 1617. Testimonio del octavo testigo, el alférez 
Enrique de Mesa: Este testigo oyó decir a muchos soldados que los 

dos cuerpos de los padres Gerónimo de Moranta y Juan Fonte estaban 
como un cuarto de legua antes de llegar al dicho pueblo del Zape, eran los 
cuerpos de los susodichos conocidamente, por los haber tratado y comuni- 
cado en su vida, y también porque cerca del cuerpo del dicho padre Geró- 
nimo de MorantA;, se había hallado un sermón que había de predicar en 
la iglesia que la Compañía de Jesús tenía en el dicho pueblo del Zape el día 
de la festividad de la Presentación de nuestra Señora, que era la advocación 
del dicho pueblo, a cuya fiesta venían los dichos padres Gerónimo de Mo- 
ranta y Juan Fonte, de los pueblos y misiones donde asistían, doctrinando los 
indios de la nación tepehuana. El sermón estaba escrito en papel que era de 
la misma letra del P. Moranta, que se entendía que era el sermón que había 
de predicar en la fiesta de la Presentación en la iglesia del Zape. Y habiendo 
dado sepultura a los demás difuntos que allí se hallaron, se trajeron en sus 
ataúdes los cuatro cuerpos de los padres del Valle, Alavés, Moranta y Fon- 
te a la ciudad de Durango". 

(Proceso. Legajo 2o., ff. 23 y 24). 

— En el Arch. Prov. Méx. Merid. (1960) se halla un Ms. anónimo de 
10 pgs. en 8o. cuyo título es: "Relación breve de las virtudes y casos 

de edificación de los padres nuestros que murieron a manos de los indios 
tepeguanes, por su santo nombre, este año de 1617 (sic)" (No dice nada 
nuevo) . 

(Arch. Prov. Méx. Merid. [1960] APA-G IX-I 1524). 



BIOGRAFIA 



385 



— Versión del P. Peter Masten Dunne, Pioneer Jesuits in Northern México^ 
pp. 148) : "Juan Fonte and Moranta, who had come late for the 

celebration, were found where they had fallen, something o ver a mile north 
of the town and a few hundred yards from the Río del Zape over the shoulder 
of a sloping terrain. Some of their sermons and manuscripts were found near 
by, for snow falling after their murder had preserved them. Four or five 
small dogs which usually accompanied the fathers on their journeys were 
found there still guarding the bodies of their dead masters. Corruption, Bo- 
nifaz averred, had not set in. Piles of stones and a cross today mark the spot 
where the martyrs fell. In the church of the little, compact village all four 
Black Robes are to this day held in honor, and oíd paintings of the pioneer 
padres hang from the walls of the ancient fane. 

"When Governor Alvear arrived at the pueblo, he gave orders that all 
should be buried where they were slain except the four Jesuits, who should 
be taken in great reverence to Durango, there to be solemny laid to rest in 
the mother house of these missions". 

1618 (Febrero) (De la "Relación de la guerra de los tepehuanes" por el 
P. Francisco Arista, SJ. Ms. Febr. 1618) : "El cuarto parage es el de 
Río Florido, a donde el P. Gerónimo de Moranta, tenía sorteados puestos 
y sacadas algunas acequias de agua, para que allí asentasen y poblasen los 
indios de Las Salinas que tenían tres o cuatro caciques". 

— "Roma, Abril 2 de 1618" (De una carta del P. Gen. Mucio ViteJleschi 
al P. Prov. Nicolás de Arnaya) : "Falta harán los ocho padres len- 
guas martirizados por los indios tepehuanes. Dios proveerá de nuevos y fer- 
vorosos operarios en su nueva viña, regada con la sangre de esos sus siervos, 
cuyos retratos y la relación de su muerte se ha recibido y leído en el refec- 
torio con universal consuelo de todos, por tener ocho hermanos más en el 
cielo. Vanse pintando en lienzo, para ponerlos con los demás, como es razón 
y V.R. pide" (Méx. Epist. Generalium. V, 346). 

— "Roma, Abril 2 de 1618" (Carta del P. Gen. Vitelleschi al Prov. Ar- 
naya) : "Pax Christi. Habiendo llegado a mí noticia cómo los indios tepe- 
huanes, por el odio que tienen a nuestra santa fe y religión cristiana, dieron 
impía y cruel muerte a ocho de los hijos de la Compañía, que los ivan doc- 
trinando y enseñando el camino de la eterna salud, he juzgado, como es mi 
obligación, por la que tengo de mi officio, de encargar (con ésta lo hago) 
a V.R. que se haga información y proceso auténtico de todo lo que en esse 
negocio a passado; y ansí encargo y ordeno a V.R. que en nombre de toda 
la Compañía y mío, señale uno o más padres de los nuestros en una o más 
partes de esse reyno, según allá pareciere necessario, para conseguir lo que 



386 



MORANTA, JERONIMO DE, P. 



se pretende; y les dé poder para parecer en juicio ante el Ordinario y haga 
instancia para que la dicha formación del proceso, conformándose en todo 
y para todo con la Instrucción que va con ésta; y en caso de que faltase al- 
guno de los que V.R. nombrase por procurador de esse negocio, se le da fa- 
cultad de nombrar otro en su lugar; y si V.R. también faltasse, declaro en 
ésta ser mi voluntad que el que le sucediere en esse officio de provincial, 
tenga la misma autoridad y facultad enteramente de nombrar y dar poder, etc. 

Acabado el processo y autenticado todo, según lo que se dice en la Instruc- 
ción, V.R. le invíe acá cerrado y sellado, advirtiendo que allá guarde ansí 
mesmo autenticado, para el caso que se perdiesse el que se imbiare. También 
se advierta que esta carta se deve poner en el Proceso auténtico que se